Melancolía

Capítulo 7: Cita en la isla de las bobadas. Segunda Parte.

Tristeza y Alegría se subieron a varios juegos juntas; primero fueron a la montaña rusa, después a los carruseles y también probaron algunos juegos de destreza. Pasaron por uno donde se tenía que tirar una torre de botellas lanzando unas pelotas para ganar un premio; Alegría vio un oso de peluche café con ojos azules vistiendo un pequeño sombrero de copa y corbata negros

A: ¡Awww! Ese oso está muy lindo, quisiera tener uno así.

Tr: Bien, le demostraré que puedo conseguirle ese oso

El trabajador del puesto les preguntó si querían intentar ganarse algo; ella no lo pensó dos veces, se acercó con la determinación de ganar ese oso para Alegría; pero Tristeza no era muy buena en puntería así que intentó varias veces, en una de esas veces por poco golpea al trabajador; mientras ella seguía intentando, vio que Furia se le acercaba, se le veía un poco apenado e incluso se veía un poco de rubor en su rostro.

Cuando Tristeza volvió a lanzar otra pelota, una campana sonó indicando que había ganado el juego.

Tr: ¿Ga… gané?

El trabajador le entregó el oso de peluche, Tristeza aún estaba muy sorprendida.

Tr: No puedo creerlo, en verdad gané el oso.

Entonces sintió que alguien tocaba su hombro, se volteó y vio que era Furia.

Tr: Hola Furia

F: Oye Tristeza, quería pedirte un favor

Tr: ¿Qué pasa?

F: Verás, acabo de decirle a Desagrado hace unos minutos que ella me gusta

Tr: ¡Vaya! Entonces ambos se gustan, ¡Qué bien por ella!

F: Y quería que me ayudaras a conseguirle algo para demostrarle que en verdad me gusta mucho.

Entonces Tristeza vio al oso de peluche que recién acababa de ganar

Tr:¡Oh,no! Se supone que lo conseguí para Alegría pero también le prometí a Desagrado que la ayudaría con Furia.

Entonces, para gran dolor de ella decidió darle el oso de peluche a Furia

Tr: Toma Furia, dale esto, tal vez le guste.

F: ¡Wow!, muchas gracias Tristeza, te debo una.

Mientras veía a Furia alejarse, Tristeza escuchó que Alegría la llamaba sentada desde un banco a lo lejos; Tristeza vio que había cerca un puesto de helados

Tr: Muy bien, no puedo arruinar este momento, sé cuál es su sabor favorito.

Se acercó al puesto mientras veía que Alegría la saludaba de lejos, ella respondió el saludo tímidamente; pidió un helado de fresa para Alegría y otro de chocolate con chispas para ella, cuando le entregaron los helados Tristeza se dirigió hacia ella pero en el trayecto volvió a perderse en su mirada, era algo que empezaba a pasarle frecuentemente y más desde aquella noche cuando Alegría le enseñó a patinar.

Pero en su ensueño Tristeza no vio una piedra suelta en su camino que la hizo tropezar y tirar el helado para Alegría.

Tr: No, no puede ser, lo he arruinado otra vez, tiré justamente su helado.

Alegría se acercó para ayudarle

A: Tristeza ¿estás bien?

Tr: Lo lamento, tiré tu helado

Alegría le palmeó su espalda.

A: No te preocupes, podemos compartir el tuyo.

Entonces ambas se acercaron al banco y se sentaron a compartir el helado.

Las horas iban pasando y ya era algo tarde, Alegría comenzó a sentir sueño.

A: Oye Tristeza, ya empiezo a sentirme un poco cansada, creo que ya es hora de llamar a los demás para regresar a casa.

Esto hizo que Tristeza se preocupara mucho

Tr: No, no puedo permitir eso, no debo rendirme; quiero pasar un poco más de tiempo con ella, debo hacer valer cada segundo.

Entonces Tristeza vio que había una atracción a la cual aún no habían subido, la rueda de la fortuna.

Tr: Oye Alegría, ¿por qué no primero subimos a la rueda de la fortuna antes de regresar?

Alegría le sonrió

A: Suena perfecto, está bien.

Llegaron al juego y ambas compartieron el asiento

A: ¡Wow! Se ve muy hermoso desde acá arriba

Mientras veía a Alegría divertirse, el corazón de Tristeza latía cada vez más fuerte; ver a su amor secreto tan feliz la convencía que había llegado el momento de la verdad; cerró sus ojos para concentrarse

Tr: Debo decírselo ¡AHORA! Los demás no están aquí, sólo nosotras dos, ya no puedo guardar más este sentimiento; se lo dirás y después para demostrarle tu amor la besarás en los labios; voy a hacerlo, voy a hacerlo, voy a hacerlo… de acuerdo… estoy lista.

Dio un último respiro profundo y volteó a verla; pero tuvo una gran sorpresa cuando al voltear, vio que el rostro de Alegría estaba a escasos centímetros del suyo y además, Alegría la miraba de una forma muy cariñosa, como si de alguna forma hubiera descubierto el plan de Tristeza y estuviera de acuerdo con ello.

Tristeza quería decir algo pero estaba tan nerviosa que su voz se había apagado, entonces Alegría puso un dedo en sus labios y entonces… se besaron; Tristeza no sabía si en verdad estaba pasando pero entonces empezó a corresponder el beso, cerró sus ojos y se dejó llevar.

Pasado poco más de un minuto, el paseo había terminado pero el beso seguía; entonces a falta de aire, se separaron

A: ¡Oh! ¿Ya se acabó tan pronto? ¿Te gustaría dar otra vuelta?

Tr: Como… quieras

A: Tristeza… ¿te pasa algo? Te ves muy sonrojada

Tr: ¿Disculpa?

A: Dije… ¿que si te sientes bien?; tu rostro se ve muy ruborizado.

Entonces Tristeza descubrió que había vuelto pasar, había vuelto a soñar despierta.

Tr: ¡NO! ¡NO ES CIERTO! ¡NO DE NUEVO!

Entonces Tristeza alzó su vista para verla de frente, Alegría la miraba algo preocupada; sintió que el valor que tenía hace poco se había ido otra vez.

Tr: No… no puedo hacerlo, si lo hago arruinaré nuestra amistad; ya no va a querer estar conmigo, ni siquiera querrá hablarme, o peor, ya no seremos amigas y la perderé para siempre.

Tristeza empezó a sentirse tan deprimida que no pudo evitar llorar frente a ella; Alegría al verla llorar se preocupó mucho y empezó a abrazarla.

A: ¿Qué te pasa Tristeza? ¿Por qué lloras?

Pero Tristeza no dijo nada, sólo seguía llorando.

A: Tristeza, dime lo que te pasa, te prometí que siempre iba a ayudarte si algo te molestaba

Entonces Tristeza también correspondió el abrazo.

Tr: Perdóname

A: ¿Perdonarte, por qué?

Tr: Quería que esta noche fuera perfecta para ambas; en verdad quería conseguirte ese oso y darte ese helado pero al final lo arruiné todo.

Alegría la miró de frente

A: Tristeza, ¿en verdad hiciste todo esto por mí?

Tristeza aún seguía llorando así que sólo asintió

A: Tontita, no debiste hacer tanto por mí; esta ha sido la mejor noche de mi vida, el haberme traído aquí, compartir ese helado, incluso subirme a este juego; amo pasar el tiempo contigo Tristeza, más que a nada en el mundo.

El rostro de Tristeza volvió a ruborizarse

Tr: ¿en… serio?

Alegría limpió sus lágrimas, su rostro también se ruborizó un poco.

A: Por supuesto, me encanta estar contigo.

El cosquilleo en el estómago de Tristeza había vuelto y de nuevo sentía su rostro muy caliente

Tr: Le gusta estar conmigo

A: Por cierto, te conseguí esto

Alegría sacó algo de una pequeña bolsa que traía, era un pequeño oso de peluche parecido al que Tristeza había conseguido, sólo que éste era color dorado, con ojos negros y pupilas blancas, llevaba un sombrero de copa y corbata púrpuras.

Tr: ¿De verdad… es para mí?

A: Sí Tristeza, quería darte esto como agradecimiento por lo de hoy.

Tristeza tomó el oso y lo abrazó, entonces volvió a abrazar a Alegría

Tr: Muchas gracias.

Alegría apoyó su cabeza en ella y sonrió mientras que Tristeza seguía ruborizada; de pronto escucharon que alguien les gritaba a lo lejos

¡OIGAN CHICAS!

Ambas notaron que el viaje había acabado; Furia, Desagrado y Temor se acercaban a ellas.

F: Oigan, ya es hora de volver, y mejor hay que hacerlo pronto, antes de que Temor se desmaye otra vez.

Unos minutos después mientras todos caminaban de vuelta a casa, Desagrado se acercó con sigilo a Tristeza y le susurró:

D: ¿Y bien? ¿Por fin pudiste decírselo?

Tr: No, aún no; pero lo haré pronto. Por cierto, ¿cómo te fue con Furia?

Desagrado ahora fue quien se ruborizó.

D: Bueno… me dijo que yo le gusto y también me dio un extraño oso de peluche pero sé que la intención es lo que cuenta

Tr: Entonces… ustedes al fin están juntos

Desagrado asintió algo apenada; Tristeza miró el oso que Alegría le había dado

Tr: Muchas gracias Alegría, ojalá pudiera tener el valor necesario para confesarte mis sentimientos por ti; sé que pronto lo lograré.