6

Natsu no quería bajar a Lucy, tenía miedo de que ella se evaporara en el aire cuando la soltara. Respiraba en jadeos apagados porque tenía la boca cerrada con fuerza, por la loca carrera a muerte que había corrido. La abrazaba con fuerza, como si de verdad el viento podría llevársela.

La bajó cuando tranquilizó su respiración y cuando al fin se hizo la idea de que Lucy de verdad estaba ahí. La sostuvo de los hombros y la miró a los ojos, la revisó de todos lados, buscando una mordedura, un rasguño, algo que le indicara que estaba lastimada. Pero gracias al cielo, estaba ilesa. Se fijó en que tenía una escopeta en una mano y un bulto se asomaba en su pecho.

-Me alegro tanto que estés bien, te busqué por todas partes- le dijo tomando aire, su tono de voz sonó con reproche, aunque no estaba molesto para nada, al contrario, estaba aliviado de que estuviera bien.

Lucy sonrió con disculpas.

Natsu entonces vio a la pequeña niña al lado de Lucy, tenía cabello blanco corto y grandes ojos azules, lo miraba con un leve tinte de miedo. Natsu sonrío. Se puso a la altura de la niña, la cual se escondió detrás de Lucy, Natsu extendió una mano hacia la niña. Ella lo miraba escondida detrás la pierna de Lucy, con timidez y algo de miedo.

-No tengas miedo, no voy a morderte- le dijo con la voz suave, para no asustarla. La niña de nuevo lo miró desde la pierna de Lucy, esta vez con más atención. Lucy quien había estado callada todo este tiempo, sonrió con dulzura al ver la actitud de Lisanna. La niña se acercó con cuidado hacia Natsu, quien seguía teniendo la mano extendida hacia Lisanna, la niña tocó la mano de Natsu. Natsu cerró un poco la mano al sentir la diminuta manita. Natsu le sonrió con más ganas, en la cara de la niña poco a poco se formó una sonrisa.

-Me llamo Natsu, ¿Cómo te llamas?

Lisanna miró un poco a Lucy, como pidiéndole permiso de contestar, Lucy sonrió y asintió levemente.

-Lisanna.- dijo con un leve rubor en las mejillas regordetas, Natsu agitó suavemente su mano con la pequeña manita de arriba abajo, a modo de saludo.

-Que linda niña ¿Cuántos años tienes?

Lisanna de nuevo miró a Lucy, la chica se contuvo para no reírse con dulzura ante la timidez de Lisanna.

-Cinco años, cumpliré seis en Marzo- dijo, esta vez con más confianza. Natsu se puso de pie y le dio una palmada en la cabeza a la niña. Lisanna de nuevo se escondió detrás de Lucy.

-El es mi amigo, Lisa-chan. Él nos ayudara a encontrar a tus papis- dijo Lucy mirando a Natsu, con la mirada comunicándole la situación de la niña, la cara de Natsu se endureció.

-Si- dijo Lisanna con un poco más de entusiasmo, ella confiaba en Lucy y también en Natsu.

Natsu saltó por el susto, cuando un ruido fuerte se escuchó en lo lejano del estacionamiento, haciendo eco. Parecía que una bestia estaba luchando por salir de las paredes. ¡Womp! ¡Womp!

Entonces Natsu recordó la razón de porque huía anteriormente. Aquellos zombis con garras, parecidos a unos depredadores. Se imaginaban que estaban destrozando la puerta de metal que tenía acceso al estacionamiento. Santa Mierda.

Fue lo primero en pensar en su sorprendida mente, cuando un ruido más fuerte que en el anterior hizo eco, al fin reaccionó al saber de que venía ese ruido. La puerta haciéndose pedazos. Natsu jaló a Lucy, quien también reacciono del shock, cargó a Lisanna, quien se mordía los labios para no soltar llanto. Buscó desesperadamente un lugar donde esconderse.

Ningún lugar, ni uno… ¿en donde…? ¡Roaaarr!

Natsu se estremeció al escuchar aquel rugido haciendo un eco sonoro en todo el lugar. El único lugar que quedaba era el coche, jaló a Lucy hacia el coche, se dio cuenta de que Lucy estaba mortalmente pálida. Obligó a Lucy a sentarse y después como si la muchacha estuviese en una especie de trance se arrastró debajo del carro, Natsu con prisa también hizo lo mismo, al escuchar unas pisadas parecidas a unas garras correr a toda velocidad hacia esa dirección. Cuando subió la mirada pudo ver unos pies con unas enormes garras delante. Ahogo un suspiro de alivio, por poco y no lo logra. Lucy al fin reaccionó y se arrastró al lado de Natsu, Lisanna tenía el rostro escondido en la espalda de Lucy. Natsu tapó la boca de Lucy quién estaba jadeando casi ruidosamente, Lucy puso una mano en la de Natsu, apretándola con fuerza. El muerto de enfrente soltaba gruñidos parecidos a unos ronquidos profundos. Natsu cerró los ojos, contando hasta mil.

El muerto de adelante no se parecía en nada a alguno que haya visto, parecía más feroz, más peligroso y salvaje. Se mordió el labio con fuerza, tratando de no hacer ruido con su respiración. Sintió la espalda de Lucy empapada de sudor, también que le encajaba las uñas en su mano, no podían estar así. Moviendo las manos lo más pegado que pudo, se desabrochó un botón. Después le dio varias vueltas entre sus dedos, tratando de descocerlo. Al fin después de meter uñas y casi dientes, pudo descocerlo. Reptó un poco hasta acercarse al filo del auto, esa bestia estaba ahí enfrente de sus narices. Caminaba de un lado a otro como un león enjaulado, parecía que no se daba cuenta de que tenía todo el estacionamiento para él solito. Natsu se mordió los labios al alzar la vista y toparse con aquel muerto que no dejaba de dar vueltas, parecía una especie de réplica de Gollum en tamaño real, solo que no estaba encorvado, no repetía muchas veces "mi precioso" y no hablaba con una voz áspera y ronca. Por todo lo demás si parecía un hobbit deformado. Respiró hondo y puso el botón entre su dedo pulgar e índice, apuntó con cuidado en las placas del otro coche. Y arrojó el pequeño botón, la prenda golpeó en el coche en las placas, casi rozándola, pero golpeándola. El golpe del botón hizo un eco que a Natsu le pareció muy profundo. Escuchó un chasquido, se dio cuenta que el muerto enfrente de él giró la cabeza como lo había hecho antes, pero su cabeza estaba completamente volteada hacía atrás, siniestramente le recordó a una escena del exorcista. Natsu tragó saliva con fuerza al ver que el zombi se fue corriendo encorvado hacia la dirección donde se supone que escuchó el ruido. Ahora o nunca.

Lo más rápido que nunca, Natsu se hizo para atrás, cuidando de no lastimar a Lucy, cuando estuvo de nuevo con ella. La tomó de la muñeca y giró con ella, arrastrándola para que saliera de debajo del coche. Natsu sintió un golpe seco en la espalda, se mordió los labios para no soltar una maldición. Miró por todos lados para revisar que no viniera el muerto. Nada.

-Vamos, antes de que los otros dos lleguen.- susurró Natsu, mirando con mucho temor por los alrededores. Lucy abrió la boca con espanto ¿dos más?

Natsu corrió hacia la ventana del conductor del coche, pegó la cara al vidrio con las manos alrededor de su cara para hacer una ventanilla. No había llaves, pero parecía que estaba en buenas condiciones. Natsu suspiró y le pegó un codazo al vidrio. El vidrio se rompió con mucho ruido. Escuchó el rugido del monstruo, agrandado por el eco. Lucy pareció reaccionar y se zambulló en el auto junto con Lisanna, se impulsó con fuerza en ambos asientos delanteros, aferrando a Lisanna como si fuese un peluche. Se incorporó con rapidez para hacerle espacio a Natsu, sentó a Lisanna en su regazo y aferró la escopeta con fuerza, preparada para disparar y aquellos monstruos se presentaban. Natsu se sentó y cerró la puerta de un portazo, justo a tiempo cuando vio que el zombi corría en su dirección, corría a una velocidad impropia de un muerto viviente. Sus ojos grandes y saltones negros lo miraban con un hambre voraz. El coche se tambaleó un poco cuando el muerto se estrelló con fuerza contra el vidrio, Lisanna gritó. Lucy se mordió los labios con fuerza para no gritar.

-¡Hijo de puta!- gruñó Natsu aferrándose al volante, el muerto separó su cara ensangrentada y casi machacada del vidrio y de nuevo se estampó con fuerza. Natsu sintió tronar su cuerpo por el tremendo impacto, se agachó con prisa y dándole de puñetazos debajo del volante encontró los cables de poder. Los junto con las manos resbalosas tratando de hacer puente para tratar de arrancar el coche, otro empujón y perdió el agarre de uno de los cables. Lucy apuntó por arriba de Natsu al engendro ensangrentado y ya deforme por estar constantemente chocando contra la puerta del conductor, el muy desgraciado no se detenía con nada. Un último coche brusco contra la puerta y el vidrio se hizo añicos, escuchó a Natsu gritar entre dientes. Sin pensarlo más, Lucy apretó el gatillo, volándole la mitad de la cabeza al zombi.

-¡Lu-onee!- la llamó Lisanna en un chillido lleno de terror, Lucy la miró y giró la vista hacia donde Lisanna miraba aterrada y con los ojos llenos de lágrimas. Eran los otros dos muertos.

-¡Lisanna, abajo!-gritó Lucy empujando a la niña a sus pies, justo a tiempo para recibir el golpe que la zarandeo completa. Sintió un dolor punzante en su costado, el muerto chocó con mucha fuerza contra la puerta. Lucy se mordió los labios para no gritar de dolor, al sentir que su costado tronaba con dolor y sonoramente. Lucy se acomodó como pudo en el apretado asiento y con sus pies apretó con fuerza la puerta, la cual ya estaba muy destrozada por las constantes arremetidas. Natsu al ver la posición de Lucy se apresuro más en hacer puente. Apretando los dientes con mucha fuerza para concentrarse. De nuevo tomó los cables y los juntó con fuerza. El motor se encendió.

-¡ESO!- gritó Natsu con victoria. Pero su gritó fue interrumpido por el grito de terror de Lucy, uno de los muertos la había agarrado del pie y la jalaba con fuerza. Natsu se abalanzo hacía ella y la tomó del brazo. Lucy pateaba al aire y gritaba mientras Natsu la jalaba hacia con él. La mano de Natsu resbaló por el sudor y la tela de la blusa de Lucy. El muerto que la jalaba aprovecho eso para sacarla por la ventana. Natsu se quedó con la mano extendida, blanco como un muerto. Pensó que iba a escuchar el grotesco sonido de la carne el ser desprendida y masticada, pero aquellos sonidos jamás llegaron. En lugar de eso, se escucharon unos sonidos secos metálicos y el sonido de algo pegajoso rompiéndose, pudo reaccionar hasta sentir algo frío y viscoso darle en la cara, lentamente se tocó la mejilla. Era sangre con un olor pútrido. ¿Sangre de los zombis? Natsu abrió lo que quedaba de la puerta del copiloto. Lucy estaba ahí, intacta a simple vista, estaba de espaldas y viendo el infinito con una expresión total de sorpresa, estaba bañada en sangre. Se acercó a ella mientras la revisaba de pies a cabeza, su blusa había sido destruida por los constantes jalones que el muerto le había dado. Natsu sacudió una mano enfrente de los ojos de Lucy, quién al fin parpadeo. Lo miró y lo primero que hizo fue abrazarlo mientras lloraba con fuerza. Natsu se sorprendió por esa acción, pero le devolvió el abrazo. Contento de que ella estaba bien.

-¡T-tenía m-m-mucho miedo!- Lucy lloraba e hipaba mientras decía esto. Natsu no dijo nada, solo la abrazó con fuerza. No se dio cuenta, pero de repente el estaba sentado con Lucy en su regazo, llorando como una niña pequeña. Se veía tan pequeña y frágil, como una muñeca de porcelana finamente hecha.

-Eso estuvo cerca ¿no?- preguntó una tercera voz ajena a ellos, Natsu giró rápidamente la cabeza en donde provenía esa voz. Era un hombre de pelo negro azulado y llevaba en sus manos un tubo de metal manchado de sangre y carne oscurecida. Detrás de él, apareció una muchacha de pelo largo azul y ojos cafés.

-¿Estás bien?-le preguntó la chica a Lucy, quien asintió aun en los brazos de Natsu. Natsu la ayudó a pararse. La chica de pelo azul la examinó.

-No parece que te mordieron ¿verdad?- le preguntó a Lucy, ella sonrío y se sacudió hasta que se dio cuenta de que no tenía blusa. Gritó con pena y se cubrió. El muchacho de pelo azul se quitó su camisa y se la puso en la cabeza a Lucy. Natsu se mordió el labio con molestia ¿Quién se creía aquel chulo? Pero no dijo nada, aunque no le guste tenía que ser agradecido porque gracias a él Lucy está a salvo. Lucy se sonrojó y se puso la camisa de botones café que le acababan de dar, se la abrochó torpemente, aun tenía los dedos temblorosos. Natsu la ayudó a colocársela y dejó que ella se abrochara torpemente los botones. La cara de Lucy todavía estaba algo amarilla por el tremendo susto que se pegó.

-G-gracias por ayudarme- dijo al fin Lucy, mirando a aquel muchacho de pelo azul. El muchacho se encogió de hombros, restándole importancia.

-No lo menciones, me alivia saber que estás bien. Me llamo Gray- dijo sonriéndole a Lucy y extendiéndole una mano, Lucy se la estrechó. La muchacha de pelo azul se acercó un poco más.

-Me llamo Wendy, es un gusto- dijo sonriendo nerviosamente.

-Soy Natsu y ella es Lucy.- se presentó Natsu señalando a Lucy y así mismo.

-¿A dónde iban?- preguntó Gray dejando a un lado el tubo y estirando los dedos, estos tronaron por el entumecimiento.

-Vamos a salir de este lugar de pesadilla- dijo Natsu señalando el auto que se encontraba casi en deplorables condiciones, hasta en ese momento se acordó de Lisanna.

-¡Lisanna!- gritó Natsu acercándose al auto, Lisanna estaba ahí llorando pero sana y salva, Natsu se puso a su altura y la cargó. Wendy y Gray se acercaron y le sonrieron a la niña quien lloraba en el hombro de Natsu.

-Pueden venir con nosotros si quieren- les ofreció Lucy sonriendo, Gray y Wendy asintieron sin pensárselo dos veces. Lucy entonces cayó en la cuenta de que adentro de su blusa estaba la pistola sin balas y la comida, busco por el suelo pero solo encontró la pistola y migajas de galletas. La escopeta estaba debajo del coche, estaba intacta. Gray soltó un silbido.

-¡Vaya suerte! Nosotros apenas logramos encontrar un tubo.- dijo mirando con atención la escopeta. Natsu abrió la boca para decir algo, pero se vio interrumpido por los lejanos gemidos de los zombis. Por un momento se había olvidado en donde estaba, así que sin decir nada se subió al coche junto con Lucy y Lisanna. Natsu tomó el volante y al escuchar que las puertas de atrás se cerraron, pisó el acelerador con fuerza, haciendo rechinar las llantas. Lisanna había gateado hasta donde estaba sentada Lucy y se sentó en su regazo. Lucy le pasó sus brazos alrededor se su cuerpecito y la acunó contra su pecho. La niña se quedó dormida. No había muertos y eso era decir tener suerte, Natsu se concentró en manejar y sacar a todos de ahí. Por el rabillo del ojo vio a Lucy quién cargaba a Lisanna, no podía creer que casi moría por su culpa. Por tener miedo y no pensar antes en ayudarla. Era un error que nunca más se iba a tolerar cometer. Natsu alargó una mano hacía la de Lucy y la tomó entre las suyas. Lucy lo miró confundida por ese repentino toque, pero no le preguntó nada al ver la mirada de Natsu seria y con el ceño levemente fruncido. Así que solo pudo tomarla y entrelazar sus dedos entre los de él, ante la atenta mirada de Wendy y Gray…

0/0

-Mi casa está cerca, dobla por ese cruce a la izquierda- dijo Wendy apoyándose en los asientos delanteros y mirando enfrente. Habían pasado varios minutos en silencio, un silencio cargado de cansancio y expectación. Natsu hizo lo que le dijo Wendy, no había soltado en todo ese tiempo la mano de Lucy, quién ya estaba dormida en el asiento, Lisanna estaba atrás con Gray todavía dormida. Natsu no quería soltar la mano de Lucy, temiendo que se fuera o se evaporara, por alguna razón que desconocía tenía mucho pánico en soltarla o dejarla sola. Mientras Wendy le daba indicaciones Natsu se puso a mirar su entorno. Había muertos deambulando por ahí, pero no se fijaban en el coche en movimiento. Se dio cuenta de que el cielo empezaba a aclararse.

-Aquí es- dijo Wendy al fin, se detuvo en una casa de estilo moderno blanca con techo café. Se veía un lugar muy lujoso, Natsu quitó los cables y se bajó del coche. Mirando alrededor por si no había muertos. Dio una palma al techo del vehículo dando a entender que se podía bajar. Gray se bajó con Lisanna en brazos y Wendy bajó deprisa para abrir la puerta. Natsu abrió la puerta de Lucy y la cargó en brazos para no despertarla. Al entrar en la casa, le embargó un sentimiento de seguridad que no le había invadido desde hace mucho tiempo.

-Las habitaciones están arriba, por favor pasen- dijo Wendy amablemente. Natsu asintió y subió con Lucy. La parte de arriba era elegante y tenía una decoración de estilo victoriano pero le daba un aire muy acogedor. Natsu abrió la primera puerta que vio, casi sonríe al ver que era un cuarto. Depositó a Lucy cuidadosamente sobre las mantas y la cubrió con las mantas.

-¿Es tu novia?- escuchó la voz de Gray detrás de él, Natsu lo miró mientras Gray acostaba a Lisanna.

-No- dijo Natsu saliendo por la puerta, le había dicho esa respuesta cortante porque no le agradaba que le hicieran preguntas de ese tipo. A Natsu jamás le había gustado que le hicieran preguntas personales. Estaba bajando las escaleras hasta que escuchó el grito de Wendy, bajó rápidamente las escaleras, esperando encontrar a un zombi, pero encontró a Wendy llorando y abrazando a un muchacho de pelo azul que quien sabe donde apareció.

-¡Mystogan! ¡Por Dios, Mystogan!- lloriqueaba Wendy. El muchacho la dejó de abrazar y le sonrío, entonces Natsu se preguntó ¿a cuántos de pelo azul más se encontraría? El muchacho tenía un tatuaje en su cara, el tatuaje tenía un diseño tribal.

-Me alegro ver que estás bien, Wen- le dijo sonriendo el muchacho de nombre Mystogan. Wendy se limpio las lágrimas mientras lo volvía abrazar. Natsu estaba tan impresionado que no vio a Lucy y a Gray al lado de él. Lucy tenía la cara pálida como un muerto y después corrió en dirección a Mystogan. Mystogan también estaba sorprendido pero logró atrapar a Lucy y la alzó en vilo mientras la volvía a abrazar. Lucy no lloraba, solo tenía una expresión de completa sorpresa.

-¿Onii-chan?- lo llamó en un susurro, cuando Mystogan de nuevo la posó en el suelo. Lucy se puso de puntillas y tomó la cara del muchacho entre sus dedos visiblemente temblorosos. Lucy no necesitaba pellizcarse para saber que lo que sentía y veía era de verdad. ¡Mystogan estaba ahí! ¡Vivo y respirando!

-Sí Lulú, soy yo.- le respondió el peli azul sonriéndole tiernamente, Mystogan tomó la mano con la que Lucy lo acariciaba y la estrechó entre las suyas.

Natsu tenía la quijada hasta el suelo, Gray tenía levantada una ceja y Wendy… Wendy se mordía el labio para reprimir las ganas tan extrañas que de repente le dieron ganas de llorar. No sabía porque pero ver a la rubia y a su amigo así de… cercanos le había producido un malestar en el estómago. El primero en quebrar el silencio fue Gray.

-¿Quién es? ¿Qué hace aquí? ¿Qué ocurre?- preguntó sin quitar ese gesto tan confundido de su cara. Lucy y Mystogan se dejaron de ver para mirar a Gray, Lucy tomó a Mystogan de la mano.

-Es Mystogan, es mi… medio hermano- dijo sonriendo apretando la mano de Mystogan. Natsu se forzó a cerrar la boca, porque si no, le entrarían moscas. Wendy fue la primera en reaccionar.

-¡QUEEEE!-fue su primera palabra después de un rato. Abriendo la boca y los ojos como platos, Mystogan sonrío con timidez.

-Sí Wendy ¿recuerdas que de niños te decía que tenía una hermana? Es Lucy.- explicó Mystogan rascándose la parte de atrás de la cabeza.

-Ah… pero nunca la conocí ¿porque?...

-¿Por qué no nos sentamos y les cuento todo? Incluso como llegue a sobrevivir en este lugar de locos.

Lucy siguió a Mystogan al sillón y Gray empujó a Natsu y a Wendy hacia los sillones, la peli azul parecía no querer moverse. Gray no era tan tonto para no saber que a Wendy le gustaba mucho Mystogan, pudo comprobarlo al ver la cara amarilla de Wendy cuando Lucy abrazó al hombre. Mystogan tomó un hondo suspiro antes de empezar a hablar.

-Cuando era niño, mi padre le fue infiel a mi madre. Después de eso, mi padre se divorcio de mi madre y se fue a vivir junto con su amante. Mi madre no tenía resentimientos, pero no le gustaba hablar del tema. Yo tampoco le tuve resentimiento a mi padre, él me llevaba los fines de semana a visitar a mi hermanita y a mi madrastra.

Todos asintieron al mismo tiempo. Lucy continúo.

-Después de entrar en la preparatoria, mi padre me avisó que Mystogan se iría a Canadá a terminar sus estudios universitarios ahí, porque su mamá se puso enferma y necesitaba los cuidados de un hospital de allá. No lo volví a ver ni a saber de él después de todo este tiempo. Tampoco supe nada de Jellal.

En el cerebro de Wendy se hizo un "clic".

-Jellal, el hermano gemelo de Mystogan ¿verdad?- preguntó Wendy, recordaba a Jellal, serio y callado siempre con su nariz entre un libro. Casi no hablaba con él.

-¿Y? ¿Cómo es que estás aquí y no en Canadá?- preguntó Natsu después de un tiempo sin hablar.

-Me enteré de que mi hermano se comprometió y vine para darle mis felicitaciones… además… de que el cumpleaños de Wendy se acercaba, quería darle una sorpresa.

Wendy se mordió los labios para no gritar de la emoción y las ganas de saltarle encima en un abrazo. El iba a venir para su cumpleaños de la próxima semana. Cuando Mystogan se fue, él le mandaba una rosa en el sobre de su carta, en su cumpleaños. Lucy no dejaba de observar la cara de Wendy, se notaba que le gustaba a su hermano.

-¿En serio que Jellal se casara?- preguntó Lucy mirando a Mystogan con atención, el hombre asintió.

-Pero, cuando llegue aquí me encontré con que todo era un caos…- continúo Mystogan con la vista perdida y con un tono lúgubre.- A duras penas logré escapar del aeropuerto, pero no me mordieron. Al menos en eso si se parece a los libros y películas de terror. No conocía a nadie aquí, así que solo me quedaba la casa de Wendy. Tuve que romper una de las ventanas traseras y me oculté aquí. No esperaba encontrarte aquí Lulú.

Dijo mirando a Lucy de nuevo con ternura, Lucy trató de no sonrojarse, todavía la llamaba así. De niños, él la había llamado siempre así.

-Bien, ya que te dieron miles de bendiciones y todo eso ¿Por qué no trazamos nuestro siguiente plan?- preguntó Gray poniéndose de pie y estirándose.

-Primero hay que comer, me muero de hambre- dijo Natsu poniéndose de pie igual y bostezando.- todos asintieron y se pusieron de pie de igual forma. Lucy todavía no podía creerse que su hermano mayor estuviese ahí, que lástima que se tuvieron que rencontrar en esta situación de miedo. Se dirigió a la cocina junto con Wendy, mientras los hombres tapiaban las ventanas y buscaban algo útil para usar de arma por la casa.

-Lucy-san ¿Por qué no te duchas? Estás toda cubierta de sangre- le dijo Wendy amablemente señalándola, Lucy se miró a sí misma. Ciertamente como Wendy le había dicho, estaba cubierta de sangre seca y trozos de carne y sabe que más. Se dio cuenta de que tenía pequeñas cortadas en las piernas y los brazos, productos de las terribles jaloneadas que los zombis le hicieron y ni hablar de su cabello que estaba hecho un verdadero lío.

-¿No es molestia?- preguntó Lucy un poco apenada de su aspecto y de recordar de que no estaba en su casa. Wendy negó la cabeza.

-Oh no, por favor pasa. El baño está arriba a la derecha, las toallas están en el armario siéntete libre de tomar mi ropa. Espero que te quede.

Lucy asintió e hizo una reverencia gentil mientras Wendy partía las verduras y ponía hervir en una olla tallarines. Se puso de meta así misma esforzarse en la comida, ahora que había vuelto a ver a Mystogan se sentía mucho más segura que antes…

0/0

En el baño Lucy trató de no gritar del pánico al ver su cuerpo. Decir que estaba sucio era poco comparado a como estaba en realidad. Su cabello estaba oscuro por la sangre seca y estaba disparado en todas direcciones, dándole un aspecto de vagabunda. Sus piernas y brazos tenían varios pequeños cortes, aunque no le dolían. Y así abrace a Mystogan, que vergüenza. Sacudiendo la cabeza se metió a la bañera, sintió un escalofrió recorrerle la espalda al sentir el agua caliente. Su cuerpo se relajó inmediatamente al sumergirse completamente. ¿Qué haremos ahora? ¿A dónde iremos? Se preguntaba mientras se restregaba la cabeza tratando inútilmente de desenredar los alocados mechones, tenía tanta mugre en el pelo que se le había terminado de enredar. Mierda, tendré que cortarlo. Dando un suspiro Lucy se paró y tomó la toalla, enrollándola en su cuerpo mientras salía del pequeño cuartito donde estaba la bañera.

-¡Na…!- gritó al ver al inesperado acompañante que tenía, Natsu le tapó la boca mientras la recargaba en la puerta. No esperaba encontrar a Natsu ahí ¿Qué no sabía tocar? Lucy estaba molesta, eso lo podía ver. Pero estaba tan silencioso el baño que pensó que no había nadie, así que entró. De verdad pensaba que estaba desocupado.

-Lo siento, no sabía que estabas aquí, deberías hacer ruido.- dijo Natsu quitando la mano de su boca, se dio la vuelta dispuesto a dejar que terminase de bañarse. Pero no se esperaba sentir un jalón en su camisa, giró un poco la cabeza y se encontró una imagen muy adorable.

Lucy tenía la cabeza ladeada un poco al lado, sin mirarlo a los ojos y un tierno sonrojo le cubría las mejillas.

-A-ayúdame a cortarme el cabello, está muy enredado.- dijo en un puchero, Natsu intentó no reírse por eso, ella parecía una niña pequeña. Lucy dejó de sujetarle la camisa y se sentó en la taza del baño. Natsu buscó unas tijeras en el armario, cuando las tuvo en la mano se puso detrás de Lucy, quien se aferraba a la toalla para que no se le cayese.

Natsu nunca había cortado el cabello de alguien, pero esperaba que su torpeza no dejase tan trasquilada a Lucy. Tragando saliva, tomó entre sus dedos un mechón del sedoso cabello rubio y cortó. Tragando saliva tomó otros dos mechones y los cortó, esperaba que le quedara como tenía planeado.

-Natsu- de repente lo llamó y Natsu paró bruscamente, pensando que la había jaloneado.- Disculpa por haberte dejado solo.

Natsu se extrañó, entonces recordó que se le había olvidado que se había apartado de su lado para irse a quien sabe dónde, pero se alivio tanto de encontrarla bien que no le dio importancia.

-Está bien, me alegro mucho saber que estás bien- le sonrío acariciando el cabello de Lucy. Lucy sintió que le daba un escalofrió al sentir los dedos de Natsu rozarle el cuello. Natsu al saber que Lucy no le diría nada más por ahora, continuo cortando y dando forma a su cabello rubio. Después de un rato de silencio, que solo se veía interrumpido al sonido de las tijeras. Natsu dejó a un lado las tijeras y se sacudió las manos diciéndole a Lucy mudamente de que ya había terminado.

Lucy se puso de pie y se paró enfrente del espejo de cuerpo completo, se sorprendió. Pero no se sorprendió de manera desagradable, si no que de verdad le agradó el corte. Le había dejado dos mechones cortos enmarcando su cara, sus ojos lucían más. De atrás le había dejado corto y algo encrespado, pero se le veía femenino. No sabía que Natsu tuviese ese talento de estilista.

-Muchas Gracias- le dijo girándose y sonriéndole sinceramente. Natsu le devolvió la sonrisa, pero se quedó estático al ver algo sobresalir en el pecho de Lucy… era…

Lucy al ver que Natsu se le había quedado en blanco viéndola siguió su mirada y ella también se quedó en blanco. Cuando se levantó, no se percató de que la toalla se había resbalado un poco de su sitio, y dejaba ver uno de sus pezones. Lo siguiente que hizo Lucy fue gritar histéricamente, mientras que Natsu corría afuera del baño, completamente rojo y con el corazón desbocado. Respiró profundamente y contó hasta mil en silencio, tratando de borrar aquella imagen. Pareces un adolescente con las hormonas alocadas.

Cuando al fin sintió que se calmaba, levantó la vista del suelo y se encontró con Gray acompañado de una somnolienta Lisanna. Gray le sonrió con picardía.

-Me hubieses dicho, te hubiera dado un condón- dijo bajando las escaleras, Natsu trato de ignorar las carcajadas de Gray que hacían eco por toda la casa. De nuevo respiró hondo y de nueva cuenta… conto hasta mil… esta vez para evitar despellejar vivo a Gray.

Aquí está el nuevo capítulo, espero que les haya gustado. Ya saben, dudas, comentarios y sugerencias me las hacen saber. Nos vemos en el siguiente capítulo, gracias por leer :D.