ESTA HISTORIA ESTA PUBLICADA EN FANFIC . ES POR SU AUTORA ORIGINAL MISFITS Y ELLA ME HIZO EL FAVOR DE PRESTÁRMELA PARA PUBLICARLA AQUÍ.

ESTA HISTORIA ESTA SIENDO PUBLICADA POR LO CUAL EL TIEMPO DE ACTULIZACION ES VARIABLE

Nota de Arika Yuy Uchiha: jejeje perdón por el retraso pero misf no ha actualizado y prefiero tener un pequeño colchon por si tarda aun asi he aquí el cap

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Paranoia

La mañana siguiente abrí mis ojos con pesadumbres, parecía que sería un día soleado ya que los rayos que se colaban por la ventana tenían la fuerza de calentar las zonas de mi manta que alcanzaban. Me di vuelta y miré de reojo el despertador que enunciaba la pronta llegada del mediodía. Qué bueno que es fin de semana y no tengo que levantarme a hacer nada pensé como sacándome un peso de encima pero sentía dentro de mí que estaba olvidando algo, algo importante.

-¡Mi madre va a matarme si llego tarde! –grité a todo pulmón saltando de la cama y vistiéndome con los mismos jeans del día anterior, unas zapatillas deportivas color blanco y una camiseta del mismo color.

Corrí al baño para cepillarme los dientes a toda velocidad y me acomodarme un poco el pelo. Tome mi celular, billetera y llaves del departamento y auto y salí de allí tan rápido como pude. Me tomo más o menos quince minutos llegar a la casa de mi infancia, ubicada en un tranquilo barrio residencial, bastante lejos de mi céntrico departamento.

Estacioné mi automóvil detrás del de mi padre y me baje chequeando la hora en mi celular doce y treinta y uno. Era increíble, ni siquiera al trabajo me importaba llegar tarde, pero la reprimenda de mi madre cuando la hacía esperar era peor que la más horrenda tortura en manos de Shukaku. Saqué las llaves de mi departamento ya que junto a ellas conservaba aun las llaves de la casa de mis padres.

Al ingresar al lugar me petrifiqué por la reinante e inusual calma. ¿Qué sucedía que mi madre no le gritaba como loca a mi padre? El aroma a deliciosa comida casera inundaba la sala donde el televisor estaba encendido en el canal local pasando uno de esos estúpidos programas de entrevistas a celebridades de Tokio.

-¡Shikamaru! Llegas tarde –me reprendió mi madre desde la cocina.

-Tsk… –musité con molestia. Habían sido solo tres minutos, que mujer más problemática.

-No importa si solo fueron tres o treinta llegas tarde de todas formas –me replicó como leyendo mi mente ante lo cual me sorprendí e inquieté. ¿Qué clase de poderes oscuros poseía esta mujer?

-¿Dónde está papá? –pregunté para cambiar de tema.

-En el patio de atrás, regando el césped para variar –respondió mi madre. Atravesé la casa y llegué al patio trasero, mi padre estaba sentado en una silla reclinable con un sombrero ridículo que hábilmente le cubría los ojos mientras sostenía la manguera. Debido al flujo de agua pude notar que la manguera regaba el mismo sector del patio desde hacía ya un buen rato.

-Papá –pronuncié y de inmediato se sentó derecho acomodándose el sombrero con nerviosismo.

-Estoy regando Yoshino –explicó sin entender bien lo que sucedía, parecía ser que había disfrutado de una larga siesta matinal a escondidas de mi madre. Sonreí al reconocerme en aquel hombre aunque no pensaba cometer su mismo error, el matrimonio es demasiado problemático.

-Tranquilo papá, soy yo –anuncié sentándome junto a él en otra silla reclinable.

-Oh Shikamaru… ¿cómo has estado? –me saludo deshaciéndose de sus temores.

-Bastante bien… ¿qué hay de ti?

-Bueno tu madre ha estado insoportable últimamente, nos encontramos a Chouji con su novia en el supermercado el otro día –anunció y solo eso necesite para saber por dónde venía el problema. Estaba seguro que el almuerzo se me haría eterno.

Cuando la problemática de mi madre nos llamó a almorzar, mi padre y yo nos desplazamos hacia el comedor con normal pereza, lo cual siempre enfurecía a mamá. Nos sentamos en la mesa y ella nos sirvió a ambos dos platos repletos de comida, como si yo tuviese el apetito de Chouji y mi padre el de Choza.

-Así que… Chouji se ve muy feliz junto a su novia –soltó mi madre esta bomba que pronto detonaría en mi rostro.

-Mhm –asentí sin mucho interés revolviendo la comida de mi plato con el tenedor.

-Supongo que se casarán pronto, hablé con la madre de Chouji y esta ansiosa por tener un nieto pero como culparla… nosotras no nos hacemos más jóvenes –insinuó y yo sabía que pronto mi vida sentimental sería puesta en tela de juicio.

-Si tienen una niña espero que no sea como Karui o la vida de Chouji se convertirá en un infierno –acoté, molestando a mi madre por eludir el punto que ella quería tocar.

-¿No crees que en vez de preocuparte por la suerte de Chouji deberías concentrarte en buscar una novia decente? –me preguntó en ese horrible tono mandón con el que le hablaba a mi padre.

-Tsk… fuiste tú la que quiso hablar de Chouji de todas formas –manifesté y luego agregue– las mujeres son demasiado problemáticas.

Mi madre frunció el seño y contuvo esa ira asesina que la invadía –sabes Shikamaru, no todas las mujeres son problemáticas. Mírame a mí por ejemplo…

Peor ejemplo no podría haber enunciado, mi padre sonrió por lo bajo y entendí que su opinión acerca del desacertado comentario de mi madre era la misma que la mía. Había tantos errores en lo que mi madre decía que considere inútil ponerme a discutirlos uno por uno en lo que sería, sin lugar a dudas, la batalla más grande de todos los tiempos considerando quien era mi oponente.

-Tienes razón mamá, pero pocas mujeres son como tú –mentí halagándola.

-¿Como… como yo? –murmuró incrédula de mi respuesta y entonces aclaré.

-Son pocas las mujeres que al igual el vino embellecen con los años –expliqué haciendo que mueva la mano en señal de falsa modestia.

Mi padre quería estallar en carcajadas por lo hábil de mi verborragia, pero se contuvo para no arruinar la táctica. Mi elocuencia nos había logrado sacar de apuros una vez más, creo que tanto trato con mujeres problemáticas si rinde sus frutos al momento de tener que enfrentar una situación verdaderamente ardua y escabrosa como lo había sido este caso.

-Oh Shikamaru –soltó ella aun apenada con leve rubor en sus mejillas.

Aproveche la situación y me puse de pie para escabullirme– madre, hace tiempo que no visito al maestro Sarutobi , aprovechando que ya estoy aquí me parece descortés no ir a saludarlo –esa era mi escusa favorita.

Asuma Sarutobi había sido mi profesor de historia durante la secundaria pero me había enseñado mucho más que fechas, datos e información explicada mediante la relación causa-consecuencia. Asuma-sensei me había enseñado las cosas importantes de la vida y aunque siempre lo respete por ser un superior no puedo dejar de sentirlo como un amigo.

Él llevaba una vida de soltero desde que yo tenía memoria y aunque siempre era muy cuidadoso en sus asuntos personales, nunca lo vi con la misma dama dos veces. Salí de la casa de mis padres y cruce la calle para detenerme frente a la puerta de caoba barnizada perteneciente a la morada de mi antiguo tutor. Toqué el timbre y espere unos minutos, cuando Asuma abrió la puerta una nube de humo de tabaco invadió mi nariz. En este punto de seguro estarán deduciendo de donde he sacado mis más antiguos vicios, sin embargo he de decirles que Sarutobi-sensei y yo no somos tan parecidos como suponen.

Él siempre me ha regañado por ser vago y flojo, característica que él, por supuesto, no posee. Él posee un gran interés por la política y ética del país mientras que lo que a mí me preocupa es si habrá nubes en el cielo o no al momento de recostarme en mi balcón. Pero existe un viejo juego que siempre nos ha unido, aunque puedo decir sin fanfarronear, que hace mucho tiempo que Asuma no me da buena batalla. Ya ni recuerdo cuando fue la última vez que me ganó.

-¡Shikamaru! Tiempo sin verte –me saludó con calma aunque pude ver el entusiasmo en su mirada.

-Es verdad, hace tiempo que no te visito –le respondí mientras se hacía a un lado para dejarme entrar y entonces la sorpresa se apoderó de mi rostro.

-¿Te sucede algo? –me preguntó como si lo que yo venía ante mi fuese normal. Ante mi se hallaba el pasillo del vestíbulo invadido de hojas de papel con bocetos de no muy buena calidad que digamos.

Me incliné para recoger uno y ver más de cerca el nuevo hobby de mi maestro. El delicado rostro de una mujer de grandes y profundos ojos estaba dibujado en ese trozo de papel. Recogí otro y la misma mujer en diferente posición se hallaba, y así fue con el tercero, el cuarto, el quinto.

-Asuma… –pronuncié aun pasmado y luego manifesté– no sabía que tenias hobby nuevo… y novia.

-Creo que me pase un poco –admitió rascándose la nuca avergonzado y luego señaló– pero tengo miedo de olvidarla sino la dibujo.

-¿No es más fácil tomarle una fotografía? –pregunté incrédulo de las insensatez de mi mentor.

-No puedo fotografiar un sueño, Shikamaru –expuso y me quede helado. El Sarutobi estaba dibujando a una mujer con la que soñaba.

Lo miré con incertidumbre y él lo notó. No podía reconocer frente a mí a quien había sido mi maestro, mi amigo. Él jamás fue del tipo de hombre que le da mucha importancia a las mujeres y ahora estaba embobado por un sueño, por una mujer que ni siquiera era real– creo que deberías salir más seguido –opiné devolviéndole el bosquejo del cual él no había apartado la vista desde que lo tomé entre mis manos.

-Creerás que estoy loco, pero casi puedo sentirla, su piel es suave y sus ojos son carmesí y su voz… oh su voz es como un coro de ángeles cantando para mí.

¡Ya perdió la cordura! Pensé inquieto y luego me tranquilice un poco para pensar las cosas con claridad. Había una mínima posibilidad de que mi sensei no hubiese perdido la cordura y su relato fuese enteramente cierto pero, para estar seguro de eso, necesitaba de un profesional que lo viera y me confirmara que Asuma no se había vuelto loco, necesitaba la opinión de Temari.

-Te entiendo sensei… todo hombre tiene a su mujer de en sueños metida bien adentro de la mente –mentí descaradamente para tranquilizarlo y luego sugerí– mañana tengo la tarde libre, ¿quieres que venga y jugamos Shogi?

-Claro, estaré encantado de recibirte –soltó mi mentor complacido por mi oferta.

-Entonces me voy, nos vemos mañana –dije girando el picaporte de la puerta.

-Adiós Shikamaru –me devolvió el saludo y partí rumbo a mi casa sin poder parar de pensar en Asuma.

¿Sería esta mujer con la que soñaba un demonio enviado por Temari con algún propósito específico? ¿Sería parte de la apuesta? Tal vez el primer objetivo a conquistar. Tendría sentido siendo que la complicación está en que mi más querido maestro está enamorado de ella.

El elemento retorcido y sínico de las suposiciones que barajaba mi mente me cerraba el pecho, no podía respirar, la angustia había formado un nudo en mi garganta. Tenía los nervios de punta así que en un acto de prudencia decidí estacionarme, antes de que la causa de mi muerte fuese un estúpido accidente de tránsito.

Me baje y espiré hondo. Calme a mis inquietas neuronas como pude, envidiaba a la gente con la capacidad de no pensar en nada. Poner la mente en blanco y relajarse se suponía era mi especialidad, pero el haber tenido que poner en tela de juicio mis valores y preceptos morales no permitía que mi mente dejara de razonar, idear y desechar toda posible hipótesis.

Creo que incluso me maree por unos minutos, necesitaba relajarme y rápido, necesitaba algo que me hiciera gastar energías y me sedara pero, al mismo tiempo, me devolviera la lucidez. Entonces abrí los ojos para ver donde me había detenido. Estaba frente al Hospital Municipal de Tokio. Era perfecto, era justo lo que necesitaba, ese lugar que tantas veces había visitado y nunca a causa de alguna enfermedad o mal estar.

Retiré mi celular de mi bolsillo delantero y busque en la agenda un nombre que hacía tiempo no mencionaba: Shiho. Esta rubia despeinada, de ridículos anteojos era una de las mejores pediatras del Hospital de Tokio y aun así demasiado humilde como para aceptar halagos por sus logros. Ella suele ser amable y alegre con todos en general pero cuando yo estoy cerca se pone nerviosa al instante y se ruboriza, como una niña pequeña frente al niño que le gusta.

Shiho no tiene carácter para nada. Ella jamás se molesta y aceptar sin protestar cualquier orden que le dan, a si mismo cualquier condición que le imponen. En este punto no estoy hablando solo de sus jefes sino también de sus padres, amigas y por supuesto mías. Decidí mandarle un mensaje de texto para ver si estaba trabajando. Mi mensaje fue breve y directo.

Estoy frente al hospital y solo tengo media hora.

Ese mensaje que para cualquier mujer no hubiese significado nada para ella lo era todo. No le resultaba ofensivo de ninguna manera que yo la utilizara así. Ella ha estado enamorada de mí desde que éramos adolescentes e íbamos juntos a clases de matemáticas. Desde entonces, esto siempre había sido así y así sería hasta que yo lo quisiera. Mi teléfono sonó, ella había respondido.

Entra por la puerta de atrás, te veo en la enfermería.

La hora de liberar las tensiones de mi mente y cuerpo había llegado. Seguí el camino que ella especificó intentando recordar si Temari había dicho algún nombre femenino durante nuestros dos encuentros. Pero todo lo que mi mente podía revelar era a la castaña de ojos negros, bueno… la parte de ella que en mi casa se había presentado para buscar a Shukaku. Asuma no era un dibujante experto, de hecho carecía totalmente de dotes artísticos pero estaba más que claro que esa niña castaña no era la mujer que él había visto.

Llegue a la enfermaría sin darme cuenta y entré sin tocar la puerta. Shiho me abrazó, creo… la verdad es que no preste mucha atención hasta que se prendió de mis labios con pasión. Puse una mano sobre su muslo y continué esa línea de pensamiento mientras le respondía fervientemente el beso.

Necesitaba descubrir que era lo que el demonio planeaba para estar preparado para cualquier eventualidad. Shiho se quitó la bata blanca y el sostén mientras yo intentaba dilucidar cómo funcionaba la mente de Lucifer. Sentí como la rubia me bajaba los jeans y se ponía de rodillas para frotar mi pene entre sus pechos. Recién aquí fue que comencé verdaderamente a relajarme y excitarme al mismo tiempo, una mujer tan poderosa como el demonio jugaba conmigo como si de un títere se tratase.

Aunque debía confesar que con semejante amo, no me importaba ser un juguete. Hasta envidiaba la suerte de Shukaku que podía sentarse en esas firmes y torneadas piernas todo el tiempo. Lo que daría por tener la vista que ese Bijū ostentaría si tan solo levantase la cabeza para encontrarse con esos pechos perfectos.

-Shikamaru –me llamó emocionada Shiho al ver la inusual rapidez con la que me había estimulado.

La verdad es que ni siquiera la escuché, la tomé del brazo para incitarla a ponerse de pie, acción que por supuesto realizó, y la empuje levemente contra la puerta cuyo frío cristal oprimió un poco sus pechos. Tome firmemente sus caderas y la penetré con cuidado de no lastimarla. Cerré mis ojos y pude ver con total claridad los verdes ojos del Diablo mirándome libidinosamente, ante lo cual me descontrolé por completo y embestí contra Shiho tan sobreexcitado que le robe varios gemidos a sus labios. No podía detenerme, en el fondo sabía que estaba penetrando a Shiho pero mi mente se había auto convencido de que era el sublime cuerpo de Temari el que tenia entre mis manos y el deseo de poseerla era tal, que arremetí enloquecido contra la pediatra cuyos simultáneos orgasmos entorpecían su juicio para notar que en verdad estaba pensando en alguien más.

La respiración agitada y sonidos de placer provenientes de Shiho eran, para mí, los de Temari y ante la gloriosa idea de tener la capacidad de hacerla gozar de esa forma tan bestial me corrí inconteniblemente.

Abrí los ojos sin pensar, como si de un reflejo se tratase y me encontré con la enmarañada cabellera rubia que en nada se parecía a la que yo tenía en mente. Me desilusione rápidamente y retiré mi miembro del interior de la mujer que cayó irremediablemente sobre sus rodillas aun jadeando con una inmensa sonrisa.

Acomodé mis pantalones y sonreí de lado al entender que, esta vez, Shiho me había usado a mí y no al revés. Ella se puso de pie y me miro con ternura, se arregló la ropa lo más prolijamente posible y se acercó hasta mí para besarme los labios, ante lo cual giré la cabeza rechazando su gesto.

La rubia estaba aun más desorientada que yo y no podía culparla. El hombre que ella amaba le había hecho el amor de una manera salvaje y frenética, como nunca antes, casi como si siéntese algo por ella pero momentos después la rechazaba.

-No quiero presionarte Shikamaru –soltó pensando que me sentía invadido.

¡Como me molestaba que fuera tan condescendiente con todos! Todas las emociones son importantes pero Shiho tenía miedo de mostrar aquellas que ella consideraba negativas, como la tristeza, el miedo, el enojo y demás. Ella creía firmemente que esas emociones alejaban a la gente que ella quería, pero no era capaz de entender que todas las emociones forman parte del ser humano y que esconderlas aquellas que consideras nocivas no hace que desaparezcan.

La hice a un lado sin contestarle y salí de la enfermería, no voltee a verla pero sé que se asomó a la puerta para verme partir, casi como si de una telenovela barata se tratase. Me subí a mi automóvil más relajado, había liberado bastante estrés y me sentía de nuevo en condiciones de conducir, y así lo hice.

Llegue a mi departamento a los pocos minutos y me metí directo bajo la ducha para despejar un poco mi atormentada mente. Ni siquiera quería pensar en todo lo sucedido aquel día, no quería ni buscar el momento en el que mi tranquila vida se había tornado tan problemática porque sabía que las respuestas se remontarían a lugares a los cuales yo no estaba dispuesto a recordar por ahora. Me puse una camiseta verde la cual suelo usar para dormir y me tiré en la cama aun con el pelo mojado, no estoy seguro pero si me piden alguna aproximación, diría que no tarde más de diez minutos en dormirme. No tenía ni idea de qué me esperaba el día siguiente y eso me enfermaba.

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bueno aquí esta el cap que opinan de Shika? A pesar de todo es un Casanova ¿casanova el vago inservible ese? Se aprovecha de que lo ponen de protagonista para echar a perder a mi pequeña asesina, hasta en este fic donde ella muestra que es la mejor …. que ¿no vas a decir nada? Tengo algo que decir? Discutir contigo atenta contra mi salud mental asi que decidi simplemente dejar de hacerlo ohhh ahora resulto que yo atentó contra tu salud mental y ¡qué hay de mi salud mental? Tus ataques a ella no cuentan o que para hablar de ello primero tendríamos que ver que consideras "salud mental" además no se supone que no me diriges la palabra por lo de Kura sigo enojado porque dejaste que el zorro ese, se adueñara de mi cuarto y además atormentara a tus vecinos y a mi nunca me dejaste (si asi esta ahorita no quiero saber como se va a poner cuando sepa que a kura me lo llevo al hospital) no se dé que te quejas no le sonsacaste a misfits un cuarto con jacuzzi karaoke y traidores colgando además nunca preguntaste solo asumiste que porque era amable con ellos no podias torturalos y eso te da derecho a dejar que el ¡"$·%$ de kurama haga lo que se le dé la gana no dejo que… bueno yo no tengo porque discutir nada que tenga que ver con kura eso es asunto de él y mio mejor a lo que veniste contesta rewies

Mitchel0420: gracias por el reporte del insomnio por otro lado allí tienes a tu sempai te juro que si no fuera por ti (y porque temo por mi vida a manos de temari y misfits) ya hubiera mojado al mapache para que no se pudiera mover y dejara de molestar hey no le digas eso a mi fan ella es la única que entiende el alma de este torturado biju eres un biju no tienes alma! Eres pura maldad por eso

Beauty Little Star: bueno aquí esta un adelanto de lo que viene, por cierto gaara no es el único que esta atento a shika, el sig cap tiene una sorpresa que a mi me dejo sin palabras pero ya me diran que piensan, por otro lado no puedo darte pistas de las chicas pues misf me la ha puesto difícil hasta a mi pero ya veremos ya veremos