Disclaimer: Los personajes de Twilight pertenecen a Stephenie Meyer, y esta trama a vampiregirl93. Yo solo traduzco con su autorización.


19 de Marzo, 2012

8:20 a.m.

No odio mucho.

Odiar es una palabra fuerte, pero desde el fondo de mi corazón, odio la música country. Odio a los contrabandistas y los violadores, y Wi-Fi lento. Odio la cera del oído y Cds rayados. Odio los tipos a mi alrededor que dicen que no eligieron la vida criminal, que la vida criminal los eligió. Es estúpido: no son criminales, son ratones.

Realmente odio mi coche.

Estoy conduciendo por la carretera que nadie circula a menos que están de humor para romper las leyes y la velocidad, pero voy por ella porque no puedo pasar mi estúpido coche a más de treinta. Es una camioneta naranja oxidada, y es mi peor puta pesadilla.

Hoy, mi coche decide que me odia también.

Comienza cuando tengo que presionar más al acelerador para poder subir esta cosa por la estúpida colina que tengo que pasar para llegar a la carretera B. Puedo sentir a esta perra temblar bajo mis manos, como si estuviera lista para explotar o algo. Presiono más y más fuerte, pero entonces comienza a quejarse. Así que finalmente suelto un poco el acelerador, y entonces este muere.

Todo se apaga. El coche deja de moverse. No hay ninguna advertencia: simplemente se rinde.

Giro la llave de encendido.

Nada. Ni siquiera un sonido.

Odio mi vida.

—No —digo, porque no puedo creer esta mierda—. No. ¿Me estás jodiendo?

Esta es mi peor puta pesadilla.

Estoy estancado en una carretera en un pueblo al que nadie viene a menos que no tengan intención de irse, en un coche que no ha tenido calefacción desde los 90s. No tengo mi celular o un puto abrigo porque soy el idiota que lleva una sudadera al colegio porque es muy vago como para chequear el tiempo antes.

—¡Mierda! —grito contra el volante, porque gritar parece ayudar con todo.

Soy una causa perdida.

Giro la llave en el encendido otra vez, porque eso funcionó tan bien la primera vez. Lo hago otra vez, y otra vez. Finalmente, simplemente salgo del coche e intento ver qué pasa con el motor. Levanto el capó, y tengo que sostenerlo hacia arriba porque m coche es tan viejo y no hay nada con qué sostenerlo.

Bajo mi mirada hacia el motor, y palidezco.

Es exactamente lo que imagino que debe lucir la ciencia de cohetes.

Estoy tocando una manguera que luce un poco húmeda y estoy intentando encontrar qué hace y dónde va, y es entonces cuando escucho la puerta de un coche cerrarse con fuerza detrás de mí. No me molesto en girar, porque estoy meditando sobre lo complejos que son los motores de coches y pienso que no hay forma que vaya a encontrar una solución.

—¿Necesitas ayuda?

Es el mejor tipo de voz, y hace que mi corazón casi salga de mis costillas.

Comienzo a levantar mi cabeza, pero esta choca contra el capó, y siento mi cerebro quebrarse. Mi cabeza palpita, y gruño fuertemente. Duele como la mierda.

Froto la zona que me golpeé para aliviar el dolor y cierro mis ojos e intento quitarle importancia al dolor y la humillación que siento.

Me odio a mi mismo.

—Oh, mierda. —Escucho sisear a Brightside, y siento unos cálidos dedos desplazarse sobre los míos—. Ay. Eso se vio feo, amigo. ¿Estás bien? Por favor no te me mueras.

—No. —Abro mis ojos y levanto la vista hacia la chica de ojos almendrados de la cual no puedo dejar de pensar. Bajo mis manos a mis costados y suelto el capó, porque me debilito con solo ver a esta chica.

El capó ni siquiera se cierra. Concuerda.

Sacudo mi cabeza cuando me doy cuenta de lo que he dicho.

—Quiero decir, estoy bien. No me estoy muriendo.

No puedo creer que ella esté aquí, como justo frente a mí. Quizás me golpeé la cabeza demasiado fuerte.

Bella está vestida con una sudadera parecida a la mía, pero esta chica no está usando pantalones. Viste una falda que parece suelta, pero demasiado corta, y un par de chatitas negras. Su cabello marrón con tonos rojizos está suelto y en ondas, echado a un lado sobre su hombro y cayendo a un lado de su capucha.

Ella luce como si acabara de despertarse, y ya se encuentra hermosa como siempre.

Después de un momento observándome, asiente cuidadosamente, con ojos escépticos.

—Em, entonces, ¿qué la pasa a tu coche? ¿Necesitas una segunda opinión? No soy experta, pero parece que tienes aceite por todo el motor.

Por supuesto que ella sabe. Ciencia de cohetes debe ser simple para esta chica.

—Em… —Aparto mis ojos de los suyos y vuelvo mi mirada hacia el coche—. No lo sé, honestamente. Yo…espera, ¿no deberías estar en la escuela?

Ella frunce el ceño, y deseo no haber dicho nada. Odio cuando esta chica frunce el ceño.

—Eh, me dormí. Lo sé, ¿viste? Comienzo genial. —Se asoma por encima del motor, examinando la manguera que estaba tocando antes—. Oh, oh. ¿Ves esto aquí? —Me inclino para ver dónde está señalando—. Esto es un conector, y se supone que debe estar dentro de tu motor, no saliendo así.

—Eh… —digo estúpidamente—. Okay.

Me pregunto si sus piernas están frías en esa falda. Pienso en calentarlas.

Oh, por Dios, cállate.

Soy uno con mis partes.

Ella frunce sus labios y asiente.

—Definitivamente vas a tener que ser remolcado. Este es un daño grande. Deberías dejar que mi padre eche un vistazo a esto. Él solía ser mecánico, sabe sobre estos coches.

No paso por alto la forma en que dice estos coches. Estos, queriendo decir, viejos como la mierda.

—No lo sé. —Hago una mueca, porque el pensar en conocer al padre de esta chica bajo estas circunstancias daba miedo. ¿Cómo me iba a presentar ella? ¿Como un extraño que ella vio en la carretera, o el chico con el que pasó la noche el viernes pasado?—. Eh…

—Está bien, puedes viajar conmigo al colegio. —Ella ya ha sacado su teléfono—. Mi padre tiene cadena de remolque, él puede llevar el coche devuelta a tu casa y echarle un vistazo.

Me remuevo en mi lugar, porque estoy incomodo y soy el chico más raro del mundo.

—Bella, no quiero hacer que llegues tarde al colegio.

—Tranquilo, todavía podemos llegar al primer periodo. —Ella comienza a hablar por teléfono entonces, rechazando mis protestas. Después de hablar rápidamente con su padre, cierra el teléfono y lo guarda en el bolsillo de su sudadera—. Charlie está de camino. Dijo que está en la carretera, así que no contengas la respiración.

Contengo mi respiración de todas formas.