=Atando cabos=
Bella POV…
-suelta eso…- musitó con voz tétrica…
-no haz contestado…- dije a penas con voz audible por la sorpresa…- tú… pero…
-deja de hacer suposiciones estúpidas en tu cabeza…- gruñó y me arrebató el cuadro para meterlo en un cajón del escritorio y evadir mi mirada, pero ya era tarde, era obvio que seguiría preguntando hasta saber toda la verdad…
-¿suposiciones estúpidas? Estamos hablando de tu familia Edward…
-yo no tengo familia…
-por supuesto que si, tú padre… Carlisle… ¿sabes cuanto sufrió por haberte perdido? Ellos te creen muerto.
-que lo sigan creyendo…- dijo y me miró con rencor, pero esta vez si le sostuve la mirada- no necesito de ellos, no necesito de su maldito dinero, tengo el suficiente como para pedir su ayuda.
-no tiene nada que ver con las cosas materiales, Edward… ¿Cómo eres capaz de hacerles esto?
-¡eso no te importa!- me gritó y yo di un respingo.
-mírate… solo mírate maldita sea, la clase de persona que eres por no tenerlos a tu lado…- él solo se quedó callado así que yo seguí hablando- no puedo creer que hagas esto, es tan bajo de tu parte, los estas engañando, piensa en ellos, en tu madre… tu hermana.
-¿Qué sabes tu de mi familia?
-me sorprende que tú no sepas la respuesta…- musité bajito…- yo los conocía.
-claro que no, te recordaría.
-tenía 19 años Edward, dime si me recordarías, además… solo hablé una vez con tu padre- Edward dejo de mirarme y se sentó como si me diera a entender que ya no quería hablar, pero yo lo seguiría haciendo…- ¿Sabes donde están?
-no quiero hablar más de eso, vete…- espetó.
-no, quiero hacerte entrar en razón, que dejes de ser un estúpido prepotente y te des cuenta del daño que haces a otras personas.
-cierra la maldita boca, no sabes nada entiéndelo de una buena vez…- levantó el rostro y me miró a los ojos…- no intentes o mejor dicho no creas que tienes el derecho de meterte en mi vida solo porque me acuesto contigo… si quisiera a una mujer para consolarme y hacerme entrar en razón, ya me hubiera desecho de ti… para lo único que me sirves es para pasar el tiempo Isabella… nada más…- me mordí el labio para no decir cosas de las cuales me arrepentiría y simplemente lo miré con el ceño fruncido, otra vez como tantas, me había ofendido.
-tal vez me aburra de hacerte pasar el tiempo- intenté mostrar indiferencia pero mi voz se quebró al final.
-ya lo veremos… gatita…
-eres un cerdo, solo un maldito perro bastardo… eso serás siempre Edward- nos miramos retadoramente durante solo dos minutos y final me di la vuelta para salir del despacho dando un muy fuerte golpe en la puerta…
¿Y ahora que demonios me estaba pasando? Pasé el dorso de mi mano sobre mi mejilla, me sorprendí al sentir esa única lágrima en ese lugar, ¿Tanto me había dolido su insulto? No podía si quiera creer mi propia reacción, sentía algo extraño por dentro, era esa molesta sensación que hacía que tu ritmo cardiaco se acelerara y comenzaras a sentir un extraño frío recorriéndote de pies a cabeza.
-te odio… maldito perro imbécil…- iba murmurando para mi misma mientras recorría los pasillos de esa enorme mansión, sin tener un lugar en mente al cual ir en este momento; ahora me daba cuenta que si no era hablar con Emmet, dormir o acostarme con Edward yo no tenía ningún maldito pasatiempo en este lugar ¿y como demonios lo iba a tener si me mantenían vigilada como un maldito animal salvaje?
Eran solo las doce del día y yo andaba como un vil fantasma de un lado a otro, creo que ahora me atrevía a decir que conocía esta casa al revés y al derecho, bueno, solo me faltaba una habitación a la cual entrar, la que estaba al final del pasillo largo del tercer piso, del lado contrario de donde encontré la habitación con las fotografías de Tanya.
-¿Peter, estas aquí?- lo llamé, desde hace un par de días, mi relación con el empleado había crecido un poco, claro, siempre y cuando se tratara de alguna necesidad o algo así, no es que le confiara mi vida o hablara de mis problemas con él; lo único cercano a un buen amigo aquí era Emmet…
Fruncí el ceño por la sorpresa que me dio ver semejante piano forte, era color negro y no evité sonreír cuando la imagen de mi madre tocando mis canciones favoritas asaltó mis pensamientos, suspiré, extrañaba mucho a mis padres.
-ven aquí Bella… ¿quieres que te enseñe como se hace?...- la fina voz de mi madre resonó en mi mente y mi rostro de niña me mostró lo feliz que me hizo compartir ese momento con René; no solo fue eso, recordaba todo, cada una de mis "clases de piano" con mi mamá, aun recordaba las canciones, las risas y también cuando nos poníamos a cantar y papá sonreía alegre por nuestros logros… fui inconsciente de cómo terminé sentada frente al enorme piano y con la yema de mis manos acariciando las teclas, sonreí inconscientemente y comencé a tocar, mi mano izquierda punzaba un poco pero no me importaba en absoluto ahora que me encontraba tocando lo que a mamá y a mi tanto nos gustaba… pasados unos minutos, las lagrimas caían silenciosamente por mis mejillas hasta que mi vista terminó completamente nublada, fue ahí cuando me detuve y cubrí parte de mi rostro con mi mano buena, sentía un enorme nudo en la garganta y mi cabeza comenzaba a doler.
-¿Qué haces aquí?- ahogué un grito que amenazó con escapar cuando lo escuché, giré mi rostro lento hacia la puerta y lo vi allí recargado en el marco de madera, tenía el ceño fruncido y los brazos cruzados.
"… ¿Cuándo dejas de trabajar amor?"… me sorprendí cuando visualicé a Jacob de esa forma, cuando recién nos habíamos casado y comenzábamos a vivir juntos…"vamos… apuesto que te vendría bien un descanso…", mi sonrisa en respuesta cuando él me preguntaba eso, me hizo darme cuenta que todo lo que había tenido en mente los últimos minutos era solo mi pasado, ya nada era igual… me levanté del asiento y caminé hacia la puerta…
-no haz contestado Isabella…
-déjame pasar…- murmuré pero él no se movió, al contrario, intentó tomar mi brazo, solo que esta vez logré zafarme…- hazte a un lado…
-no hasta que tenga una respuesta.
- Estaba aquí porque es el único lugar que me mantiene tranquila y me hace olvidar que todas las malditas noches debo soportar acostarme contigo y portarme como un prostituta solo porque es la única forma de que me dejes en paz…- con todas las fuerzas de las que fui capaz de lo empujé y pasé a su lado para irme- como siempre- a encerrar a la habitación.
Cuando llegué al cuarto, cerré la puerta con fuerza y me fui directo al sofá, intenté con todas mis fuerzas no llorar pero al final las lágrimas volvieron a hacer acto de presencia; solté un bufido por mi frustración y por primera vez desde que llegué aquí encendí la televisión.
-¿Se han hecho avances en la investigación oficial?- levanté el rostro al instante cuando escuché esa voz tan malditamente familiar.
-por supuesto que si, solo que lamento decirle que no tengo la autorización de dar ningún tipo de información…- el que estaba hablando era Jared, al que yo conocía como el amigo casi inseparable de Jacob.
-pero por favor díganos ¿Cómo ha tomado Jacob Black todo el secuestro de su esposa?- solté un jadeó y mi pulso se aceleró.
-esta tranquilo, es todo lo que puedo decir, hasta el momento seguimos buscándola, ahora que sabemos que todo es obra de…- Jared se calló de inmediato cuando estuvo a punto de decir el nombre ¿Por qué?- lo siento, no puedo decir más.- apuntó y se alejó de la reportera, dejándome a mí totalmente confundida y frustrada, ¿Qué no iba a decir más? ¿De verdad Jacob estaba tranquilo? ¿O… porque no dijo el nombre de Edward?
Tres golpes en la puerta me hicieron salir de mi ensoñación.
-señorita Isabella, el señor la solicita… por favor acompáñeme.
-no quiero hablar con él, Peter, díselo por favor…- mi voz sonó ronca mientras yo me limpiaba las lágrimas, mis ojos ya debían estar demasiado rojizos e hinchados.
-debe ir, es una orden del amo.
-me importa una mierda si es una orden o no… no voy a ir, puedes decirle que yo me rehusé si acaso tienes miedo de que te haga algo.
-señorita…
-¡no iré Peter!- le grité viendo a la cara y levantándome del asiento…
-solo intento no causarle algún problema con el señor- inhalé con fuerza y tragué en seco…- por favor señorita, haga lo que el amo le pide, por favor venga.
-no…- contesté después de unos minutos…- dile que estoy cansada de sus órdenes y que si quiere matarme que lo haga, me importa muy poco si lo hace o no…- siseé y le cerré la puerta en la cara.
Me sorprendió que Edward no viniera a buscarme, ni tampoco ninguno de sus empleados, estuve sola el resto de la tarde, tampoco bajé a comer, después de todo lo que había pasado y lo que Edward me había gritado ya estaba bastante hastiada como para verle la cara; me di una ducha, una muy larga ducha, cuando salí, me vestí con lo primero que saqué del closet, eran unos pantalones deportivos grises y un top a juego… La puerta se abrió, no era raro que Edward entrara sin avisar.
-si intentas parecer molesta conmigo te aviso que no va a funcionar…- me mordí el labio para no contestarle e intenté ignorarlo… comencé a guardar las cosas que había sacado, odiaba tener un desorden en cualquier lugar en el que estuviera…- ¿no piensas ir a comer?
-no tengo hambre…- avisé en voz baja.
-¿podrías mirarme cuando hablas? No me gusta que…
-a ti no te gusta nada…- le grité llena de rabia y esta vez si lo vi a los ojos…- si hago cualquier cosa a ti te molesta, no puedo tener un momento sola porque no te parece, y para variar no soportas que este cerca de Emmet… claro, es obvio que me importa muy poco si te hago feliz o no, pero no soporto tenerte encima de mí día y noche… simplemente quiero…
-¿Qué te de paz?- inquirió el otro con sorna…
-no puedo creer que seas tan vil y despreciable… ¿Qué sucede contigo? Por qué cuando…- tomé valor para decirle lo que seguía, él simplemente frunció el ceño al darse cuenta solo un poco a lo que me refería…
-¿Qué más? Dime lo que querías decir…
-solo olvídalo… ¿para que lo hago? ¿Para que me esfuerzo en hablar contigo si al final me haces sentir como una maldita puta?- mi voz se quebró y me lleve las manos a la cara…
-Bella…
-no me toques…- chillé y me hice hacia atrás…- cada maldito segundo me pregunto que te he hecho para que me tengas aquí, ¿sabes si quiera como me siento? por supuesto que no y se que no te importa… no te importa nada más que tú… y claro, como iba a pensar que yo podía significar algo si finges ante tu propia familia que estas muerto, no hay una persona mas egoísta y asquerosa como tú… tal vez Jacob y tú tengan eso en común, ambos juegan a hacerse los grandes hombres y solo son unos cobardes por no querer enfrentar su realidad…
-podrías dejar de gritar como una niña caprichuda y dejarme hablar…
-¿para que? ¿Qué vas a decirme? ¿Qué lo sientes? Lo dudo… ¿Qué quieres acostarte conmigo? Lo siento mucho Edward, no pienso volver a estar contigo nunca… prefiero morirme a manos de uno de tus maldito perros falderos a tener que revolcarme otra vez contigo, estoy harta de todo, estoy harta de ti… me tienes asteada… no te…- mi cuerpo quedó aprisionado por sus brazos y mis labios fueron silenciados por los de él, cerré los ojos con fuerza y metí mis manos en medio de ambos, mientras lo empujaba, mi mano izquierda dolía a más no poder, posiblemente ya estaba sangrando de nuevo…-n…no…- murmuré pero él…
-¿me odias?- jadeó contra mis labios y me aprisionó más contra él…- compartimos el sentimiento Isabella… odio deserte como lo hago…
-basta…- dije entre jadeos e intenté alejarlo pero era casi imposible…-su…suéltame…- sus manos sujetaron mi rostro con fuerza y por primera vez sentí su beso diferente, no había ni una maldita pizca de deseo por sexo, se sentía desesperado, por algo que yo no comprendía, algo que tal vez yo también compartía… pero no, no podía…- ¡basta!- espeté y le di una bofetada en la cara, me quedé jadeante viéndolo, su respiración era errática y aunque pasó por mi mente que me iba a devolver el golpe nunca lo hizo…- no quiero que me vuelvas a tocar, nunca…- dije intentado sonar fuerte, aunque me estuviera sintiendo fatal por dentro…
-¿Bella?- llamó a mis espaldas con voz firme pero yo no lo miré, abrí la puerta y gracias a ir limpiando mis lágrimas, choqué con alguien…
-¿Bella, estas bien?
-Emmet…- musité y lo vi a los ojos, como acto reflejo y sin ninguna explicación rodeé su cintura con mis brazos y él me correspondió el abrazo, se lo agradecí mucho…
-ven… vamos abajo…- dijo bajito y lo seguí…
Mientras bajaba dando traspiés iba limpiándome las lágrimas, mi ánimo el día de hoy estaba por los suelos y el tener que estar sola no ayudaba para nada; sentí la mano firme de Emmet tomar la mía para conducirme por el pasillo del ala derecha, no sabía a donde me llevaba pero no quise preguntar, ladeé mi rostro para ver hacia afuera a través de los ventanales.
-ahora si…- dijo con un suspiro y yo comencé a observar alrededor, vi la entrada a la piscina a pocos metros de donde estábamos…- ¿tienes ánimos de nadar?
-no en realidad…- murmuré y me crucé de brazos mientras caminaba hacia el pequeño asiento blanco, Emmet me miró con una sonrisa plasmada en el rostro y se acomodó enfrente de mí…
-haz llorado bastante ¿cierto?...- sonreí con desgana y sorna…- tus ojos no podrían estar mas rojos, estoy seguro.
-no es mi mejor día, Emmet…- me burlé… y lo miré a la cara.- ¿puedo hacerte una pregunta? ¿Personal?
- por supuesto…- dijo pero antes titubeó un poco.
-bien… ¿Qué tanto conoces a Edward?
-mucho, pero no se porque preguntas eso.
-eso quiere decir que conoces a su familia ¿no?- vi como Emmet tensaba la mandíbula y apartaba su vista de la mía…- Cullen, están viviendo en Australia ¿no es así?
-¿Cómo sabes eso Bella?- me preguntó con voz seria y él también estaba así, lo cual me decía que las cosas de las quería hablar en este momento eran algo así como un tabú en esta casa, odiaba estar rodeada de secretos pero al mismo tiempo estaba dispuesta a responder cada una de mis preguntas mientras yo estuviera aquí.- ¿te lo dijo Edward?
-no… yo lo descubrí.
-¿Qué tanto sabes de ellos? O mejor dicho ¿en que partes de la mansión haz estado buscando?
-se poco de ellos y… he…
-no debes andar por allí sola Bella…- se inclinó hacia delante…- entre menos sepas de toda esta historia mas segura vas a estar.
-¿Tanya sabía más de lo que debía? ¿Por eso la… por eso Jacob la mató?- sentí un escalofrío cuando pregunte eso pero lo dejé pasar, Emmet prácticamente no podía estar más serio, cada línea de su rostro mostraba lo tenso que estaba ahora, definitivamente había algo que él y Edward me estaban ocultando y era algo importante.
-por todos los cielos Bella… ¿Cómo te enteraste de Tanya?
-tengo una fotografía.
-¡¿Qué? Sabes lo que Edward puede hacerte si descubre que tu andas metiéndote en…
-¿su vida? Su vida no me importa Emmet, solo quiero, saber porque demonios estoy aquí, quiero saber cada una de las razones por las que él me tiene aquí.
-una venganza, eso ya lo sabes…
-y eso no es suficiente, quiero saber lo que Jacob hizo y porque…
-estas jugando con fuego y va a llegar un momento en que yo no podré ayudarte, Bella… mantente al margen, por tu bien solo hazlo.
-¿Por qué no quieres que siga? ¿Cuál es el peligro? ¿Qué otra cosa puede hacerme Edward además de lastimarme?
-no es algo que Edward te haga, es lo que… mira, Edward se metió en un grupo al que no debía, lo hizo gracias a Jacob, para conseguir el suficiente poder que necesitaba para vengarse… intenté convencerlo de que no lo hiciera y obviamente fracase, de todas formas, no iba a dejarlo entrar solo así que… lo ayudé, cuando conoció a Tanya estaba intentando salir poco a poco, pero Black le arruinó el plan cuando la asesinó, Edward volvió a cegarse de furia y decidió echarse atrás…
-entonces… Jacob… no comprendo ¿Qué tanto hay entre Jake y Edward?- inquirí y mi mente volvió a llenarse de preguntas, Emmet soltó un suspiró y se llevó la mano derecha a la frente antes de echarse hacia atrás en el asiento.
-no puedo decírtelo.
-¿Por qué? Somos amigos… confía en…
-exacto, somos amigos… por esa razón no te diré nada más, como lo dije antes, entre menos sepas es mejor y si tienes razón, Tanya sabía mucho, supo en lo que Edward estaba metido, supo lo que Jacob había hecho desde antes, sabía a lo que se estaba metiendo pero aun así decidió seguir aquí… esas es la diferencia que hay entre ella y tú.
-voy a descubrir todo Emmet… - dije con voz muy baja.
-no cometas el mismo error que ella, no sería bueno que terminaras muerta también.
-Jacob no me matará, aun sabiendo todo lo que deseo, él es incapaz de asesinarme.
-él no, tampoco Edward… pero no los otros, esos otros te seguirán hasta que te maten con tal de mantenerte callada, no sabes de lo que son capaces todos esos tipos con tal de mantener su poder.
-no diré nada de ellos solo quiero…
-no investigues más Bella… por favor no lo hagas, no seas estúpida y quédate callada, estoy haciendo todo lo posible por sacarte de aquí, no me eches a perder el plan.
-no, tú no hagas cosas estúpidas, no necesito que me cuides.
-a mí no me va a pasar nada, Edward no puede hacerme nada.
-¿Por qué te confías tanto? Ser su amigo no es suficiente para…
-es mi medio hermano…- dijo interrumpiéndome y yo me quedé con la boca abierta y los ojos como platos.
-¿Qué? No…
- Cullen McCarthy… solo uso mi segundo apellido, por seguridad para ambos, en este mundo no debes mostrar que tienes un punto débil, nunca o si no, estas muerto.
-oh por Dios…- jadeé y me llevé las manos a la cara intentando digerir la noticia.
-hazme el favor de no comentar esto a Edward, no mientras yo no hable con él- asentí un par de veces y después suspiré- ¿haz comido hoy?- preguntó después de unos minutos, descubrí rápidamente que estaba cambiando de tema, pero aún así decidí no hacérselo saber, simplemente le seguí la corriente, ya tendría mis momentos libres para descubrir todo lo que yo necesitaba, recordé que en el ultimo piso había dos habitaciones a las que no había entrado porque tenían llave, seguramente Edward la tenía bien escondida.
-no… no tenía apetito…- murmuré y le sonreí para demostrarle que su trampa había funcionado. ¿Cómo conseguiría esas llaves? No lo se, pero si para conseguirlas debía seguir soportando a Edward, estaba dispuesta a hacerlo, no iba a quedarme como una ignorante estúpida viendo cosas inexplicables pasar en mis narices, necesitaba respuestas.
-vamos, debes comer algo…- parpadeé par salir de mis pensamientos y tomé su mano extendida hacia mí, cuando volvimos a la sala, Edward estaba paseando de un lado a otro de ese lugar, en cuanto nos miró, apretó la quijada y cerró sus manos en puños a los lados, entonces me di cuenta que miraba hacia la unión de nuestras manos, miré a Emmet rápidamente y lo solté.
-¿Ya no te duele?- la pregunta de Edward me dejo confundida, ¿desde cuando le importaba si me sentía bien o no? Emmet apenas en ese momento se dio cuenta que tenía la mano izquierda vendada.
-estoy bien.
-¿Qué te pasó?- preguntó mi amigo preocupado…- Edward que…
-nada…- interrumpí cuando vi que se molestaba con el otro…- fue mi culpa, yo… rompí un cristal es todo… estaré en la habitación, los dejo hablar…- murmuré y vi como Edward asentía, le di una ultima sonrisa a Emmet y me di media vuelta para salir de allí o mejor dicho, para ocultarme detrás de la pared frente a las escaleras y escuchar un poco de lo que iban a hablar.
-¿Y bien, que ha pasado?- preguntó Edward secamente.
-Black se mueve rápido…
-¿sabe de este lugar?
-no, nadie lo sabe…- se hizo silencio por unos segundos…- él también maneja este caso por debajo del agua, aun no ha dado a conocer tu nombre a la prensa.
-que bien, eso demuestra que esta en el lugar en que quiero que este.
-es peligroso para los tres y también para la familia ¿tienes eso en mente?
-por supuesto que tengo en mente a la familia Emmet, ¿crees que los pondría en peligro?- así que no era tan maldito como lo imaginaba.- ¿a que te refieres con que Jacob se mueve rápido?
-sus investigaciones avanzan rápido, claro, aun no hay peligro para nosotros, pero… va más rápido de lo que habíamos pensado en un principio.
-eso quiere decir que Isabella si le interesa.
-es su esposa, era obvio que le interesaba.
-no lo creo… hay que mantenerlo vigilado, esta acostumbrado a actuar en silencio, no me sorprendería si el supiera que ya hay hombres míos infiltrados en su grupo, ese maldito perro sabe como jugar- fruncí el ceño, no entendía como demonios estas cosas estuvieran pasando…- Emmet, hay algo que quiero hablar contigo, algo personal- terminó diciendo con la voz mas baja.
-¿sobre que?- inquirió Emmet y entonces no soporté más y asomé un poco la cabeza para ver, Edward estaba sentándose a penas y levantó el rostro para ver a su hermano…
-sobre… Isabella…- murmuró al final para dejarme completamente confundida…
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