Capitulo 7: Nuevas Sensaciones

Este último mes las cosas han estado un poco complicadas, no por los atrasos en la reconstrucción causados por las lluvias; sino que por culpa del sin fin de nuevas emociones que experimento respecto a Lizzy. Todo me confunde y me aterra.

La veo frente a mí junto a la puerta de la que alguna vez fue mi habitación. Yo estoy sentado en el suelo, en un rincón justo como cuando escapamos del Death Stinger. No decimos nada, pero veo sus ojos enrojecidos por el llanto.

- Lo siento- digo por fin- no quise lastimarte con mis palabras.

- ¿Quieres que me vaya?- me dice seriamente- Lamento si mi presencia a empezado a molestarte, no quiero ser una carga para ti- dice mientras nuevas lagrimas ruedan por sus mejillas.

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Lizzy y yo estamos recostados en el sofá grande que uso como cama, ella está sobre mí besándome intensamente. Mi cuerpo esta tenso, mis manos están quietas sobre sus caderas luchando contra el instinto de tocar partes de su cuerpo que me avergüenza mencionar. En su lugar mantengo un fuerte agarre a su ropa.

Noto de nuevo esa sensación y cierta parte de mi anatomía responde de manera bochornosa, tal como ha ocurrido últimamente. Antes de que se dé cuenta, muevo a Lizzy de encima y me siento en el sofá a su lado.

-¿Qué pasa?- me dice decepcionada.

- Nada- respondo dudoso- ya es tarde, es todo.

- Últimamente te he notado distante y esquivo. Tampoco te quedas conmigo toda la noche- es verdad, las últimas veces que ha tenido pesadillas, espero que se duerma para retirarme, de lo contrario soy yo el que empieza a imaginarse cosas extrañas debido a su cercanía- ¿Hice algo que te molestara? ¿Estas preocupado por algo?- me dice intentando dialogar la situación.

¿Que se supone que debo decirle? ¿Disculpa es solo que recién me doy cuenta de todas las implicaciones de que un chico y una chica vivan juntos, sin nadie más?

- Lo siento- le digo sin poder verla a la cara. Sus gestos, su forma de actuar, me dan a entender que no tiene idea de lo que provoca en mí, lo supe unos días atrás cuando toque uno de sus pechos en un arranque de pasión y ella me detuvo asustada. Aunque quizás la lastime esa vez, no lo sé. Solo sé que no sería justo dejarme llevar por mis instintos, cuando ella no tiene una idea clara de la situación.

- Estás aburrido de mi ¿verdad?- me dice tristemente.

- No es eso, es solo que... quizás debemos darle un poco más de espacio al otro.

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Quizás eso no fue la mejor elección de palabras. Ella me había dado una bofetada en respuesta y había subido a encerrarse en su habitación, mi habitación o lo que fuera. Me levanto y camino hacia ella. Aun sin saber que más decir.

- Ya no me necesitas, Raven- una mezcla de rabia y frustración invade mi cuerpo al escuchar esas palabras. Veo la tristeza en sus ojos, su miedo al rechazo, a ser traicionada o desechada, miedo a la soledad, tal como el que he tenido todos estos años.

No quiero que piense que la estoy rechazando, pero no sé qué decirle o como explicárselo, al menos no con palabras. En un acto de desesperación, adrenalina e instintos primitivos, me lanzo hacia ella en un abrazo, arrinconándola contra la pared y mi cuerpo. Una pequeña queja sale de su boca y yo me apresuro a besarla con pasión, con fiereza. Coloco una rodilla entre sus piernas y manos acarician su espalda, mi boca desciende a su cuello y mis manos esta vez sujetan su trasero pegándola más a mí.

- Raven- dice en un gemido, que deleita mis oídos. Pero luego la magia es extinguida de golpe, cuando siento un fuerte impacto en mis costillas que me tira al suelo- ¡Specular!- grita Lizzy asustada y rápidamente va en mi ayuda, antes de que su organoide repita el ataque- ¿Estas bien?- me pregunta aun confundida.

- Sí, estoy bien- le digo incorporándome.

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Specular me mira con recelo, Lizzy le ha dicho una decena de veces que yo no la estaba lastimando, que solo estábamos jugando. Que yo no le haría daño nunca. El organoide finalmente parece entender y nos deja solos en la habitación.

- Pensé... que era tarde- me dice viendo el reloj, que indica las 10:00 p.m.- quizás debamos ir a dormir.

- Al diablo con eso, tenemos que aclarar las cosas y si no lo hacemos ahora, solo se complicaran más- le digo molesto.

- Creí que te molestaba mi compañía, mis caricias, todo...

- No me molesta en lo más mínimo, por el contrario, me hace desear mucho más- le digo finalmente.

- ¿Más?- pronuncia en un susurro.

- Si, imagino que puedes hacerte una idea de a que refiero- le digo un tanto impaciente.

- Sí, creo que capte esa parte- me dice ruborizada.

Doy un suspiro de alivio al escuchar sus palabras. No me imagino tener que contarle la historia de cuanto un chico y una chica se gustan...

- Es obvio que aún no estamos listos- digo pretendiendo terminar esa parte de la conversación.

- La otra vez me asuste, por las nuevas sensaciones que tuve- me replica, como intentando explicar sus acciones.

- ¿Cómo crees que me he estado sintiendo yo?- parece meditar por un momento la situación.

- Así, que era eso- dice por fin- Debiste decírmelo, dijiste que debíamos superar nuestro pasado juntos. Bueno, el presente también tendrá sus propios contratiempos y debemos estar listos y confiar en el otro.

- No creí que lo entenderías- le admito sinceramente.

- No me subestimes. Es decir, no se mucho del tema- aclara rápidamente- Pero puedo hacerme una idea general.

La verdad yo no soy un experto, ni nada. Pero mis padres logaron darme una parte de esa "charla" antes de morir. El resto lo aprendí de las historias que contaban los soldados imperiales. Desde que Proitzen me recogió, estuve rodeado de adultos, militares que me trataban sin ninguna distinción. Vi y escuche sobre el tema, quizás no de la manera adecuada, aunque en ese tiempo no le di mayor importancia.

- Ahora que lo entiendes debes pensar que parezco un adolescente con hormonas alborotadas- le digo y ríe.

- No, creo que eres un joven totalmente normal en ese sentido- me dice besando mi mejilla- Sabes, lo de hace un rato... se sintió bien.

- ¿Así que te gusta que sea salvaje?- le digo en tono seductor.

- Exceptuando el golpe que me diste contra la pared.

- Lo siento ¿Te hice daño?- me apresuro a preguntar con preocupación.

- Creo que Specular nos puso a mano- me dice rozando mi costado y noto el dolor del golpe que recibí- ¿Seguro estas bien?

- Descuida, no pasara de un morete.

- No me molesta que me toques- aclara ruborizándose de nuevo.

- Es bueno saberlo, aunque igual no voy a presionarte a nada.

- No será necesario. Si dejamos que las cosas sigan avanzando, será un puente que deberemos cruzar en algún momento. Estará bien, si lo cruzo contigo.

Esa última declaración hace que yo también me sonroje. Me recuesto a su lado y una vez más logro descansar pacíficamente.