Disclaimer: Los personajes aquí presentados, no me pertenecen, son propiedad de Nikelodeon y Craig Bartlett. Excepto claro, los creados por mí, para narrar la historia.
Bienvenidos a esta historia, es un poco diferente a lo que he escrito, espero que disfruten.
"Conociendo a Eleanor"
Capitulo 07: Helga es una buena niña.
La mañana llego, el viento suave y frío, podía sentirse en las mejillas, pero ella estaba parada estoicamente ahí, sin mirar y al mismo tiempo mirando todo, no habían dormido nada, hablando de tantas cosas y sin llegar a nada, "¿Porque Helga era tan necia?" Se preguntaba Arnold mientras la observaba. El se había abierto, por fin ante ella, le ha dicho, que se ha dado cuenta unos días atrás, incluso antes de conocer a Eleanor, que la quiere, pero que estaba confundido y por eso no le había dicho nada, ella no le cree, se siente extraña aún, como si el le estuviera hablando a alguien mas. Arnold le ha explicado que ha visto su relicario, que conoce su santuario, que sabe lo de los poemas y que sabe que ella, lo ha querido evitar ultimamente, pero que todo eso solo lo ha hecho quererla mas. Ahora se encontraban en el pórtico, no recordaba exactamente como llegaron ahí, pero ahí estaban.
– ¿Helga? – Dice Arnold después de un largo rato de silencio.
– ¿Que?
– Ya es de mañana…
– ¡Ya lo había notado cerebro de mosca! – Dice sin voltear a verlo. – Puedes ir a la escuela, si quieres, yo iré a caminar por ahí. – Replica bajando los escalones, para seguir a la calle.
– ¿Helga?
– ¡¿QUE?! – Dice molesta.
– ¿Te iras en pijama? – Explica divertido, viendo a Helga en camisón, solo con una manta cubriéndola.
Ella se sonroja y lo mira molesta, regresando sobre sus pasos y entrando a la casa.
– Helga… – Dice Arnold tomándole la mano. – ¡Se que aún no me crees, pero yo te amo!
Ella sube la mirada para verlo de frente. – ¡Hemos hablado toda la noche de lo mismo, dejalo así, estas confundido, te enamoraste de Eleanor y yo en definitiva no soy ella! – Replica ella soltando su mano una vez mas.
– ¿Que es lo que te molesta tanto?
Ella voltea a verlo. – ¡¿Eres idiota o te haces?! La estúpida de Eleanor era fácilmente manejable, ¿Cierto? Para ti el peinarla y vestirla como una copia de la señorita perfección, era cosa simple, ¿Verdad?
Arnold frunce el ceño, por fin Helga dejo escapar eso que la atormenta. – ¿Crees que quería que Eleanor, se pareciera a Lila? Eso no es verdad… es decir… ¿como puedes creer eso de mi?
– ¡Por dios Arnold, ¿que podrías amar de mi?, soy horrible, grosera, loca maniática, obsesiva, molesta, te fastidio cada vez que puedo, y para colmo tengo una familia estúpida que no me aprecia, todos me abandonan por que no valgo la pena! – Dice con lagrimas en los ojos. – ¡Todos me abandonan! – Insiste cayendo en cuclillas frente a la escalera.
Arnold la abraza por los hombros y recuesta su cabeza en su espalda. – ¡Te amo Helga, te amo Helga! Lo he decidido, jamas me separare de ti, jamas te abandonare, eres lo que eres y aún así te amo, Eleanor era tierna y dulce, pero solo por que tú lo eres, jamas esperaría que fueras alguien mas, me encanta que me fastidies, te extrañe ahora que no estuviste, sentía un vacío extraño, estabas pero no estabas, y no se que haría sin ti, en mi vida!
Helga esta con los ojos muy abiertos, sus lagrimas caen sin detenerse, pero siente una calidez en el corazón. "¿Será cierto, será cierto?" Se pregunta una y otra vez, su corazón salta de alegría, "¿acaso estoy soñando?"
– ¡Anoche, antes de hablar contigo, tuve un sueño! – Le dice mirandola a los ojos.
~0~
– ¿Porque no puedes amarme Arnold? – Dice una chica rubia, que lo mira tiernamente, desde el otro lado de un puente, muy largo.
– ¡Si lo hago, yo te amo! – Dice él tratando de alcanzarla, pero el puente se resquebraja.
– ¿Nunca me abandonaras? Si me prometes jamas abandonarme, yo… te entregare mi corazón, seré tierna y sincera, y jamas te voy a dejar de querer.
– ¡Nunca te abandonare Helga, lo juro!
La niña ahora lo mira con tristeza. – ¡Yo no soy Helga!
~0~
– ¡Cuando desperté, sentí una necesidad imperiosa de verte, por que tuve miedo, de que en realidad, tú no fueras tú!
– ¿Tenias miedo? ¿Porque? – Dice Helga tratando de limpiar unas lagrimas de sus ojos.
– ¡No hagas preguntas necias Helga! Si tu no estuvieras a mi lado, seria muy infeliz.
Helga sonríe, siente algo inexplicable en el pecho. – ¿Porque mis lagrimas no se detienen Arnold?
– ¡Por la misma razón, que yo no puedo dejar de abrazarte!
Abrazados, ella deja salir toda las lagrimas que no había dejado salir nunca y él acaricia su cabello, le tiene un amor especial a esa niña que es buena y sincera, a pesar de lo que ha sufrido. Ella se tranquiliza un poco y él la ve sonreír.
– ¿Quieres ser mi novia? – Le pregunta cerca de su oído.
Ella siente que su corazón va a explotar y asiente, él se acerca y le da un tierno beso en los labios, muy suave, un beso que ella corresponde de la misma forma, no hay porque forzarse aun son unos niños, nada tiene que ser demasiado apasionado, irán poco a poco.
Gerald llega esa tarde a la casa de huéspedes, esta preocupado por que Arnold y Helga no llegaron a la escuela esa mañana, el abuelo le abre y le indica que suba al techo, que ahí están los dos niños. En cuanto comienza a llegar, oye murmullos, risas, incluso un ¡ay! que lo detiene y luego mas risas. Sube al techo y los ve, ambos están sobre un mantel, comiendo sandwiches y tomando Yahoo soda.
– ¡¿En serio hiciste eso, pero entonces… ¿Que viste?! – Dice arnold sonrojado.
– ¡No me preguntes, es penoso! – Dice Helga totalmente roja. – ¡Ademas no es que yo quisiera verte así…
– ¡Si claro! – Dice el bromista.
– ¡Ejem, hola chicos! – Dice Gerald, al ver la extraña escena.
– ¡Hola Gerald! – Saluda Arnold.
– ¡Hola Gerald! – Saluda Helga.
– ¡Pues no parecen enfermos, digo con eso, de que no fueron a la escuela! – Dice enarcando una ceja y cruzado de brazos.
Helga y Arnold se miran y luego le sonríen a Gerald, como dos niños atrapados haciendo una travesura.
– La verdad Gerald, es que hoy no quisimos ir. – Dice Arnold contento.
– ¿Por que? – Dice extrañado y acercándose a ellos y robándose una soda que empieza a tomar.
Arnold tiene una sonrisa de oreja a oreja. – Por que Helga, por fin acepto ser mi novia.
– ¡¡¡PUUFFF!!! — Escupe la soda Gerald – ¡¡¡¿QUE?!!!
Helga con el rostro mojado, tiene cara de pocos amigos. – ¡¿Cual es tu problema moreno?! – Dice mientras Arnold la limpia con una servilleta.
– ¿De que estas hablando viejo? – Dice sin hacerle caso a Helga.
– Gerald, tú sabias lo que me estaba pasando con ella, ahora no vengas a decir que te sorprendes. – Replica Arnold, mirando fijamente a su mejor amigo.
– Si hermano pero de eso a que de verdad, le dijeras que fuera tu novia… – Dice mirando de reojo a Helga, que lo mira molesta. – ¡Un momento… ella, ella ya es Helga, no Eleanor! ¿Cierto?
– ¡Duh! ¡¿Que te acaba de decir el cabeza de balón? ¡Si soy Helga G Pataki, Geraldo! – Dice Helga resoplando, en tanto Arnold la mira eufórico, de verdad le encanta oírla decir así su nombre.
– ¡Ahhh! – Exclama Gerald alejándose de ella. – ¿Cuando recobro la cordura?
– ¡Oyeme, yo no he estado loca! – Reclama enojada y levantándose.
– Dejalo Helga, es que se siente raro, últimamente solo me ha oído hablar de ti. – Explica Arnold.
– ¿De verdad? – Dice sonrojada Helga, algo que asusta a Gerald.
– ¡Si! – Responde Arnold tomándola de la mano, por lo que los dos están rojos.
Gerald se rasca la cabeza. – Este… ¿y de que hablaban? – Dice comprendiendo, que nada de lo que tenga que decir, separara jamas a ese par.
Arnold y Helga se sientan. – Bueno Gerald amigo. – Le contesta el rubio señalándole que se siente. – ¿Recuerdas el loro que recitaba?
– Si algo… – Mientras se sienta.
– ¡Era del papá de Helga! – Dice sonriente, en tanto Helga, trata de no apenarse, pero esta roja, mientras Arnold cuenta la anécdota a su amigo y ambos comienzan a reír.
Helga mira por un largo rato a Arnold, sonríe, siente que por fin tiene alguien, que en realidad nunca la abandonara, y desea fervientemente que algún día, ella lo pueda hacer feliz, tan feliz como ahora, él la hace a ella. "¡Gracias Eleanor, sé que sin ti no hubiera logrado esto!"
– ¿Y entonces hasta donde viste Helga? – Pregunta Gerald intrigado.
Helga se sonroja profundamente y voltea la cara. – ¡Al que me pregunte eso, no se lo diré! – Todos ríen.
Fin.
Saludos a todos los que leen este fic, esto fue todo, espero que les haya gustado. No se que mas decir, este fue hasta ahora, el fic mas querido para mi, espero les guste el final, sé que ellos serán felices o al menos eso espero. Gracias por sus reviews, los quiero mucho, cuídense y nos seguimos leyendo. Final dedicado a mis amigos Chave 5001, Ghoststeve, anillus y teddyetere, que lo siguieron desde que comenzó, igual para mi amiga de devian yinller Mytary, gracias por seguirme. Y a los demás que la han seguido no los olvido, de verdad gracias, y mejor ya los dejo por que el que mucho, se despide es por que no se quiere ir, adiós, nos vemos en los demas fics.
Atte. Rei Hikaru Chiba. Love Love Arnold x Helga.
