¡Revivi de la cenizas como el fenix!(mi cerebro no yo) Despues de mucho tiempo estoy de vuelta con el nuevo capitulos del fanfic... De verdad que me hubiera puesto a escribirlo antes si la inspiracion hubiera llegado antes y si no hubiera estado tan atareada con las clases, de paso la computadora donde escribia se daño,¡ den gracias que no habia escrito nada porque sino no fuera lo mismo! Ahora escribo desde el telefono y es mas complicado el proceso de subir la historia(el wifi que le robo al vecino es pesimo u.u) No tengo mas nada que decir a parte de gracias por todo el apoyo reflejado en los hermosos y sensuales reviews que siempre son como el beso de Inu y Kag en la 2da peli. Y el capitulo empieza ahora!
Capítulo 7: Lobos en la montaña I
Ya se encontraban a mitad del bosque. Habían partido luego de un rápido y ligero desayuno, Sango se despidió de todos sus compañeros y el más afectado de su partida fue su hermano, su padre la abrazó afectuosamente y le dijo que tuviera cuidado además de darles suficientes provisiones para una semana. Ambas caminaban tranquilamente, Sango usaba su kimono rosa y verde mientras llevaba una pequeña gata demonio crema con manchas negras de penetrantes ojos rojos reposando en su hombro.
¿Crees que falte mucho? — dijo Kagome, luego de liberar un suspiro y mirando aburridamente los trocos de los árboles.
No lo creo... No debemos estar tan lejos de una aldea. Tal vez al medio día ya hayamos llegado a una. — la pequeña gatita se bajo de su hombro y siguió caminando— estamos yendo al norte, en cualquier momento nos encontraremos con las montañas.
Si hay una montaña debe haber muchos demonios, los alrededores deben necesitar mucha ayuda.
Izayoi salió apresurada de su habitación y bajó las escaleras con el mayor cuidado posible. Llego hasta un gran salón decorado con un cuadro de la región que estaba amarillento por el tiempo, y con una gran mesa de centro, el sonido de sus pies apenas si se escuchaba sobre el piso de caoba y antes de llegar hasta la gigantesca puerta principal lanzó un gritó:
— ¡Detente ahí ahora mismo, jovencito! — exclamó furiosa, señalando con su índice al individuo.— ¿pensabas irte sin siquiera despedirte?
El joven hanyô solo miró sobre su hombro, aun si quitar de la agarradera de oro su mano, sus orejas se movieron ante el fuerte bufido que dio su madre y una gota de sudor resbaló por su sien.
— Son so-solo tres días, madre...— murmuró con voz suave.
— ¡Aunque sean dos horas! ¡Ven a aquí y despídete de tu madre y de tu hermana en ese mismo instante! — la Señora del Oeste empezó se cruzó de brazos y frunció las cejas.
InuYasha se acercó a la mujer como perro regañado, con las orejas bajas y su cabeza mirando al piso. El sonido del pie de la mujer en el suelo, tamborileando, era lo único audible en toda la estancia.
— Hasta luego, madre. — dijo el muchacho, ya frente a ella. Por muy obligado que sonara la verdad no era así, solo que no veía sentido a despedirse para luego verse en dos días. Igual lo hacía con mucho gusto. Puso sus brazos en sus hombros y luego la atrajo hasta su cuerpo. En medio del abrazo sus manos descendieron llegando hasta el abultado vientre de la hanyô y susurró: — hasta pronto, hermanita...
Ambos rieron suavemente al sentir una ligera patada donde la mano del muchacho reposaba. Izayoi tomo su rostro y al alzándose un poco le dio un beso en la frente. Su hijo era por lo menos una cabeza y media mas alto que ella. Luego, la mujer regresó a su posición original y sonrió.
—Hasta luego, y no te olvides de saludar a Kôga de mi parte.
—Muy bien.— respondió él, apenas evitando soltar un gruñido.— volveré en dos o tres días.
El hijo menor de Inu-no Taisho se dio media vuelta y esta vez salió del majestuoso castillo del Oeste. Apenas hubo bajado las cortas escaleras en la entrada, emprendió una carrera, saltado la muralla del castillo y corriendo por el camino de tierra pasando fácilmente por la barrera que ocultaba al mismo. Sus heridas de dos días atrás habían cicatrizado exitosamente y eso solo le hizo recordar a la sacerdotisa azabache.
Frunció el ceño, casi uniendo ambas cejas, bufó, y apresuró su carrera.
—Debo darme prisa...
Él estuviera bajo tierra, enterrado y junto a sus antepasados, si las miradas mataran. De todos modos era suponiendo, la mirada de uno de sus acompañantes ni si quiera lo intimidaba. Los que eran sus compañeros lo miraban fieramente y casi podía oír pequeños gruñidos.
—Debe hacerlo, jefe, si no terminaremos perdiendo más compañeros. — exclamó un demonio vestido con pieles de lobo negro e innumerables cicatrices en su piel tostada.
— Me niego, no permitiré que el tratado sea roto por algo tan simple. Hay otras formas de contrarrestar sus ataques, están siendo cobardes al buscar la forma más sencilla. — respondió rotundamente el que llamaban "jefe", se levantó y con él se levantaron sus acompañantes. Miró la cascada que estaba frente a ellos y luego regresó la mirada hasta sus invitados no esperados. — esa es mi última orden y espero que sea acatada.
El hombre vestido de lobo negro apretó los puños y dirigió su mirada hasta una chica con ropas blancas.
—Kôga, por favor, seamos razonables, estamos hablando de la vida de nuestros compañeros. El sacrificio de una vida por la de 4 clanes es algo que vale la pena. — habló la única chica del grupo, una pelirroja de cabellos como el fuego y ojos de esmeralda vistiendo una armadura plateada y pieles de lobo blanco.
— He dicho que no, Ayame. No me arriesgare a que, por seguir nuestro ejemplo, los otros jefes de regiones tomen la misma iniciativa. Y si no es de esa manera, tomarían represalias con la región de los lobos. — dijo el joven Kôga, un muchacho moreno alto, de musculatura fuerte y penetrantes ojos azul cristalino y largo cabello negro atado en una cola alta vestido con una armadura y de pieles marrones, y una cola peluda danzando en su espalda baja.
— Pe-pero, jefe...— trató de oponerse el de las pieles negras. El líder de los lobos lo calló con una mirada helada y les dio la espalda empezando a caminar hasta su cueva.
— Creo que ya es hora de que se vayan, deben recorrer un largo camino. Adiós, Ayame, Kotaru, Yuta. El que quiera de ustedes puede quedarse…
Kotaru, el de las pieles negras, apretó fuertemente los puños y sus dientes casi rechinaron por la presión que estaba ejerciendo sobre ellos."Muy bien, que así sea...", se dio media vuelta y ni siquiera se molestó en despedirse de sus acompañantes.
El naranja del atardecer ya estaba muriendo, al igual que el sol que se ocultaba tras las montañas dejando en el cielo toques azules, rosados, morados y naranjas. Unas horas atrás habían llegado a una aldea a los pies de una montaña, las personas las recibieron hospitalarias siendo ellas una sacerdotisa y una exterminadora. Al correrse el rumor en la aldea de que ambas figuras estaban ahí el patriarca, que vivía que una casa poco humilde comparada con las demás, las invitó a pasar la noche en su hogar.
A Saya la habían dejado cómoda en uno de los establos y Kirara estaba siendo mimada por Sango. Las recibieron con una gran cena y las dos estaban en una enorme habitación con futones cómodos.
— ¿A dónde vas? — preguntó la exterminadora con las orejas de la gata entre sus manos al ver a la otra caminar hasta la salida que daba al patio.
— Eh... voy a salir un rato... volveré en unos minutos. — sonrió, salió de la habitación y llegó hasta el jardín que terminaba en el pie de monte. Kagome soltó un muy contenido suspiro, se sentó en el pasto verde y apretó la tierra bajo sus manos.
— No... No puedo seguir así...— se dijo en un susurro, sus manos se dirigieron hasta su cabeza y apretó sus costados. Las imágenes de hace dos noches aun seguían impresas en sus ojos y cada vez que los cerraba podía ver la cara de terror de cada uno de los aldeanos. — no... no puedo seguir así...pe-pero ellos no debieron… debí haber estado allí…
Se levantó precipitadamente y con furia tomó una de sus flechas del carcaj y la lanzó rápidamente hasta un punto imaginario de un tronco. Tomó otra flecha y siguió el mismo proceso varias veces, siempre mordiendo su labio y agarrando con más fuerza de la necesitada el arco. Casi podía decir que cada una de las flechas era más certera en el punto que la otra. En algún momento pensó que la cuerda del arco se rompería por la fuerza con la que estaba disparando. Justo cuando iba a lanzar una de las pocas flechas que le quedaban, ésta se resbaló de sus manos, Kagome suspiró nuevamente y se agachó para recogerla, cuando estaba arrodillada sintió una presencia y apenas hubo recogido la flecha preparó el arma y se levantó de súbito.
— ¡¿Quién está ahí?!— la flecha fue lanzada hacia la montaña y unos segundos después escuchó pasos acercándose.
— Vaya, vaya... al parecer mi viaje no ha sido del todo inútil... he encontrado lo que necesitaba… — un hombre salió de entre la oscuridad y lanzó a los pies de la sacerdotisa la flecha, partida a la mitad.
— ¡¿Quién es?! — la azabache había preparado su siguiente ataque y lo apuntaba firmemente al pecho del desconocido. En el proyectil había transferido una pequeña cantidad de poder espiritual y estaba rodeado por un aura rosa.
— No creo que eso sea de tu incumbencia. — dijo él, acercándose más a la muchacha. Ella soltó la flecha y el desconocido la esquivó ágilmente, dando un salto y apareciendo a espaldas de la muchacha. — pensé que siendo una sacerdotisa sería más difícil... ya veo que no. — susurró a su oído.
Ella se tensó y antes de que pudiera darle la cara sintió un pinchazo en la nuca, y luego lo último que vio fue el oscuro cielo adornado por una luna creciente. Antes de que ella cayera de frente, el sujeto la tomó por la cintura y con el menor cuidado la puso en su hombro.
— Tú eres lo que nosotros necesitamos...
No fue tan largo como esperaba que fuera pero era lo que queria hacer escencialmente en este cap, el proximo la verdad que si puedo decir que va a estar mas largo. Hay algo que se me quedo en un review de hace un capitulo, tal vez me tarde, tal vez entre en coma algo asi, pero siempre buscare la manera de no dejar algo inconcluso, en especial cuando es algo bueno(me amarga la existencia, claro que cada uno tiene sus razones) A si que ya lo tienen; llueve, truene o relampaguee buscare la manera de no dejar nada.
Ok... Me puse muy seria, deberian ver mi cara, no es normal... O guto e´ cap? les tuvo que haber agradado._. Tengo poderes telepaticos y por esa simple razon se que les gusto! Ay, por lo menos ya se que no tardare tanto en actualizar ¡Ya es diciembre, y no voy a comer hallaca! Lo mas seguro es que dentro de dos semanas en su correo tengan la cosita esa que les llega cuando un fanfic actualiz :D... Sigo: Les debio haber gustado! Por favor, aparecio Köga! De nuevo les doy las gracias a todos los que comentan y agregan esto a sus alertas:Guest,aky9110,, KANAME, LucDecxam y Reiko00618 y a todas las personas que han comentado desde el principio(:´D) . Y los que no, son bienvenidos a dejar su opinion en esta historia, criticas y ustedes sabes, lo que piensen del cap :D
