Ok. No hay excusas, pero igual las doy. Entrada a la universidad, fuga de las ganas de escribir, lata. Pero aquí está la continuación. Hope you like it, gente. En iuna de esas me perdonan; en una de esas alguien seguirá leyendo este fic, en una de esas aún están vivos y no han muerto después de tanto tiempo...
Aw. Azúcar, como de aquí en adelante. UA. HoroRen, RenHoro. Ehrm. Algo absurdo, creo. También un poco de Supernatural. Un poquitín de violencia física y verbal. Personajes absolutamente OOC. Por supuesto, Shaman King no es mío.
Revivir
Capítulo 6: Quiebre
-Ren... ¿Somos amigos?
Me atraganto. Qué pregunta más estúpida. Lo miro al rostro. Está serio, está preocupado. ¿Qué pretende? Pienso en estas dos semanas. Me ha cuidado. Me ha visto llorar. Hemos conversado -o lo he escuchado, en realidad- de cosas tontas. Hemos bebido, fumado, y comido juntos
-Sí. Eso creo.
Me sonríe, pero no tarda en volver a ponerse serio.
-Entonces creo que es hora de que hablemos en serio. Dime, Ren ¿A qué viniste aquí, en realidad? Sé quien eres. Y sé también por qué no has salido de este departamento. Por favor, si me aprecias aunque sea un poco, dime la verdad, para que los dos tengamos que terminar esta farsa.
¿Qué?
Me quedo de piedra. ¿A qué diablos se refiere con que sabe por qué no he salido? Por supuesto que no debe tener idea de que no lo hago porque me he convertido en una sombra de mí mismo y me asusta pensar de que soy un muerto-vivo. Tiene que haber alguna explicación lógica. Tiene que ser por eso de la niñita hermana del otro Ren. No. Hay algo más.
-¿A qué te refieres?
Su cara se pone terriblemente seria. El enfado se dibuja en sus gestos. Y yo no sé qué más hacer o decir, con la cuchara a medio camino hacia la boca aún. La dejo suavemente al lado del plato.
-Basta, Ren. Estoy cansado. Sé que hurgaste entre mis cosas; sé que viste las cartas. No eres un escapista, en tu casa no te buscan. No sales porque te mandaron a matarme, ¿Verdad?
Probablemente mi cara de idiota en este momento es algo por lo que muchos pagarían millones. ¡Hombre, que el tipo no fuera en un comienzo santo de mi devoción no tiene nada que ver con matar a un vivo, que todavía tiene la esperanza que al morir irá al cielo!
Pero tiene sentido lo que dice bajo todo punto de vista. Claro, una familia como la mía envía a matar al que se atreve a jugar con ellos. Así era en mis tiempo, así es ahora. Pero cómo este idiota sabe que somos así, no tiene mucho sentido... A menos que la niñita esa que era su novia le haya contado. Y que no salga... Bueno, no es más que una treta sencilla para evitar que la gente sepa que estoy aquí y se me inculpe por su muerte.
No me queda opción.
-Bien... Supongo que tienes razón: Es momento que te diga la verdad. -Lo miro a los ojos. No sé por qué, pero de pronto siento el estómago revuelto y que no quiero verlo sufrir- No sé cómo vas a reaccionar, porque si algo tengo claro, es que no eres del todo como aparentas. Bien, partamos. No estoy enfermo. -Su cara de "Eso no importa" logra hacerme sonreír entre tanta tensión- Eso fue una excusa para no salir. Pero no es lo que crees. La verdad es que... bueno, supongo que nunca viste a Ren Tao Junior -Remarco esa última palabra, sintiéndola amarga en mis labios mientras él, concentrado, asiente-, porque si lo hubieses visto, bueno... -Trago en seco- Sabrías que yo no soy él.
Me cubro los ojos con una mano, mesando mis sienes. Siento como su cuerpo se tensa. Siento como aprieta los puños y me imagino cómo se le cerró la garganta. Se controla. Respira. Coge con su mano la mía que cubre mis ojos. Me empecino en mirar la cuchara. Una mano tosca me coge por el mentón, apretando mis mejillas, obligándome a levantar la vista.
-¿Qué? Déjate de bromas, Ren.
Me pierdo en sus ojos. De pronto, todo esto es extraño, y no quiero tener que enfrentarlo.
-Eso quisiera yo, en serio. No que me gustaría andar buscándote para matarte, pero por último todo esto tendría lógica. Es cierto, yo también me llamo Ren Tao, pero no tengo nada que ver con ese tipo que venía a vivir acá. La verdad es que yo ya no tengo nada que ver con mi familia; para ellos, estoy muerto hace tiempo... yo soy el hermano de Jun.
Su mirada es neutra. Sin saber que hacer, poso mi mano en su rostro, y susurro un apenas audible "lo siento", mientras acaricio sus mejillas. Mi otra mano coge la muñeca de la mano que está en mi cara con delicadeza, temiendo que se sienta invadido por este contacto, No puedo evitarlo. Siento que algo se pudre en mí al decepcionarlo aunque sea en esto, al decir que le he estado mintiendo. Sus manos en mi cara empiezan a apretarme con más fuerza. Y entonces...
Paf
Y sí, el bien merecido golpe de su puño cerrado estampado contra mi cara.
-Basta de juegos, Ren, basta. ¿Por qué eres incapaz de dejar de mentir y hablarme sinceramente? ¿Qué quieres? ¿El dinero? ¿El departamento? ¿Qué diablos quieres?
-¿Quieres saber lo que realmente quiero? ¡Quiero revivir, por todos los diablos!
Es inútil. Para los dos. Él se levanta con sus manos crispadas aún, deseoso de volver a golpearme, contenido quizás por qué fuerza de mierda. Yo me quedo sentado. Él se encamina a la puerta de la pieza.
-Estás loco. Estás chiflado. Tienes quince minutos para irte de este lugar. Te puedes llevar la ropa que te compré. No me busques más. Sales de mi vida, yo salgo de la de tu familia por un precio módico: Yo te perdono la vida, tu me perdonas la mía. Ya no recibiré un peso más de ustedes. Dénme un mes para encontrar otro lugar, solamente.
-Horo, espera, no es necesario, yo...
Y un portazo es mi única respuesta.
"No quería hacerte ningún mal. No es necesario que te vayas. Te he aprendido a querer. Te quiero".
Pero ya nada de eso tiene sentido.
Y, ¿Qué hacer? preparo una carta donde le digo que de verdad no tiene que dejar nada (incluso eso eso del dinero que dijo; supongo que estaba sobornando a Jun), que no soy Ren Tao, y que sólo abusé de su hospitalidad haciéndome pasar por él. Con todo el dolor, me desprendo de mi pasado, y escribo que no soy hermano de Jun, que no me llamo Ren; que solo soy un embaucador. Y luego de tomar algunas ropas y hecharlas en una mochila, secarme las lágrimas y pegar una última mirada al departamento, salgo de allí. Horo-Horo no asoma ni la nariz.
Y cuando estoy en el pasillo, recuerdo que no soy más que una sombra. ¡Una puta sombra que ya ni identidad tiene! Me quedo helado. Si alguien me ve... Si alguien se aparece...
Y mi suerte perra; en ese mismo instante una niña cruza corriendo por el pasillo. Y yo que no tengo donde esconderme. Me quedo de una pieza, viendo como se acerca.
Y, oh sí, me atraviesa como si nunca hubiese sido una sombra.
Bueno, por suerte uno de los problemas está zanjado. Ya nadie me ve ni me toca... Nuevamente.
Me siento en el suelo, viendo a la enana alejarse. Sonrío para mí mismo. ¡Ah, esta perra muerte! Sin ganas de nada -he perdido el único contacto con la vida, me grita mi cerebro-, me levanto y salgo de allí. Quizás en el parque las cosas son mágicas. Y es allí mismo donde me dirijo.
Pero mis pasos me traicionan, y ahí estoy otra vez: el departamento 301. El departamento donde dentro se apiñan muertos vivientes. El lugar donde se inició todo esto. Puta suerte perra.
Siento ganas de reír y de llorar al mismo tiempo. Quiero gritar, saltar, intoxicarme de alcohol y drogas. Tengo todo el tiempo, eso lo sé. Lo tengo, lo tengo. Mentira. Rompí el contacto con el único tipo que me podía ver, que me podía alimentar, que podía hablar conmigo. Río. No es tan difícil. En un impulso, lanzo un escupitajo a la cabeza de algún transeúnte. De inmediato, cagado de la risa, me agacho, apoyándome en la pared.
-Tú, tú, te reconozco, te recuerdo. ¿Ren Tao, no? Sí, sí, yo fui el que te recibió, el que te explicó las malditas reglas. Sí, sí, ahora, recién ahora entenderás. Porque entenderás, ¿Verdad Ren? Entenderás, sí, tú lo harás, verás lo miserable que es esto...
Me giro. Y, oh, sorpresa, me quedo helado ante lo que veo. Allí está el musulmán que me recibiera tantos años atrás. Ahora tiene una barba y se ve más ojeroso que nunca.
-Hey, viejo, ¡Tanto tiempo sin verte!
-¿Tiempo? ¿Dijiste tiempo, Ren? ¡Pero si no ha pasado nada! -Ríe estúpidamente. Este viejo ya se chaló...
-Ehrm... Sí... Bueno... yo...
-Espera, espera, Ren... Tú entiendes. No lo hagas. No estamos vivos. El precio es muy alto...
-¿Qué te ocurre, viejo?
Y recién lo noto. El aspecto del hombre no ha cambiado. Pese a que ya salió hace años. No ha cambiado en lo más mínimo. Me quedo helado, fuera de la barba y la mirada enloquecida.
-No lo tomes en cuenta – Oigo una voz a mis espaldas – El pobre no pudo con todo esto y enloqueció.
Allí, atrás mío, el tipo que dejaba las comidas para nosotros, los muertos. Sonrío estúpidamente ante ese "nosotros". Aún soy más un muerto que un vivo. Pero, ¡¿Qué diablos es esta reunión de fantasmas?!
El teléfono suena. Una voz ahogada rezonga. Horo-Horo se seca las lágrimas. Será Ren, pidiéndole perdón, inventando otra excusa ridícula. Quiere hablar con Ren, pero no sabe por qué. El tipo es un caso, un mentiroso de primera; pero hay algo que lo hace querer hablar con él.
O puede ser ella; la hermana de Ren. Sería lo único que le faltaría: Que la chiquilla esa hubiese conseguido su maldito número. Con un suspiro decide contestar de todas formas. Se levanta de su cama. Al lado del teléfono está la carta de Ren. La coge y empieza a jugar con ella mientras levanta el auricular, mientras siente un nudo en el estómago, sin atreverse a abrir la carta.
-¿Sí?
-Horo-Horo -Es Jun Tao. Su voz suena relajada. ¿Cómo así, si se supone el nieto anda fugado, y en cima, con planes de matar a un tipo que, casualmente, es él?- Habla Jun Tao. Estoy aquí con mi nieto Ren. Llamo para avisarte que por razones de fuerza mayor, el viaje se adelantará. Ren llegará a tu departamento en una semana. Y no te preocupes -agrega en voz muy baja, casi un susurro- él no sabe nada. Nuestro trato sigue en pie. Te doy con él.
-¡Espera, Jun...! -Pero no, la mujer ya ha soltado el auricular.
-Buenas noches. ¿Hablo con Horo-Horo? Mi nombre es Ren Tao, seré su compañero de cuarto.
Y -sorpresa- el pobre peliazul, helado, escucha una voz suave que nada tiene que ver con la del tipo que estuvo viviendo con él. Y de pronto, su mente le dice que todo lo que le decía aquél muchacho de bellos ojos (no reparó en ese momento que lo pensó como un tipo de ojos hermosos) de alguna manera, tal vez sea cierto.
Y que ha cometido el peor error del mundo al echarlo.
Sí, mucho diálogo. Sí, nada brillante, pero la trama avanza. Respuestas, respuestas, respuestas tal vez pronto... Y se vienen los líos de verdad. Y sé que aún no está taan presente el Shounen ai, pero cuando lo esté, creanme que va a valer la pena la espera... Y corto de nuevo; es mi pecado mortal no poder hacerlo más largo.
Gracias
Ryuuro Tao , gracias, y espero me perdones este nuevo atraso
Neferura.K, ¡Muchísimas gracias! Sí, hay cosas peores, y espero no ganarme ahora tu odio. Creo que en este capítulo también la narración es distinta, pero por último, sé que la historia se va configurando
Sad.Whisper, Espero leerte pronto, darme el tiempo, y quién sabe, quizás con el tiempo yo cree algo más fuerte que una bomba atómica, jaja
keiko usui, aquí va la continuación, y ojalá ya no sea en secreto que la sigas, jaja
Lady Tao, un beso para ti también, y gracias por tu constante apoyo
Makita, Siempre es agradable recibir review tuyo. Y ahora sí te entiendo cuando te tardabas millones en otro capítulo, porque estoy hasta el techo con la u... pero trataré de ponerme las pilas. A ver si me dices qué opinas de este capítulo, que si que está cortado
miikan, puedo entenderte perfectamente. Genial encontrar alguien que entienda cómo se relaciona uno con los personajes, y cómo va quebrándose
Tamao Nishan, Nada más que pedirte mil perdones ¡y que no me odies!
sanjixzoro-fan, Gracias, y tu review me ayudó a continuar. ¡gracias!
¡Y espero salvarme del fuego eterno del infierno por no actualizar nunca!
