Saliste corriendo del aula, ni siquiera supiste como es que lograste escapar de aquél chico. Era agradable, pero a la vez te daba mucho miedo, lo único que sabías era que tenías que mantenerte alejada de él lo más que pudieras. Ibas tan pensativa que no notabas que las chicas te miraban de una manera muy fea y comentaban cosas como: "Maldita, ¿Cómo se atrevió?" Y aunque las hubieses escuchado, no habrías entendido porqué decían eso.
- Hola (Tu nombre).- Te saludó Alfred.
- Hola.- Contestaste muy calmada.
- ¿No deberías de estar en tu salón? Ya casi comienzan las clases.-
- Tenía que ir por unas cosas, pero ya no importan…- Dijiste algo decaída. El joven rápido supo que algo no andaba nada bien.
- ¿Qué te pasó? Ayer te veías muy feliz, y ahorita te ves… Como preocupada…-
- No sé si fue correcto haber aceptado venir aquí. Quizás me debí haber quedado en casa…-
- ¿Por qué dices eso? ¿No te gusta el lugar?- Preguntó Alfie mostrando algo de tristeza.- ¿Acaso te caemos mal?- Al preguntar eso tu sentiste un vacío y te recargaste de unos casilleros.
- No eres tú, tampoco son tus amigos… Todos, a pesar de tener poco tiempo aquí… Han sido tan lindos conmigo… Ojalá en mi anterior escuela hubiesen sido conmigo.-
- Entonces… Si nosotros no somos el problema, ¿Qué o quiénes lo son?- Guardaste silencio, tragaste saliva y pensaste en si decir la verdad o inventar alguna que otra excusa.
- Tengo sueño.- Contestaste con un tono mecánico. Obviamente eso no convenció al chico y él pensó que sería mejor dejarte, que sería mejor preguntarte en otro momento del día, ya que era evidente que por el momento no te encontrabas bien.
- Bueno, pero si necesitas algo cuentas conmigo, tenme confianza.- Dijo con una sonrisa. De alguna manera, esas palabras te habían tranquilizado mucho. Le regresaste la sonrisa y emprendiste tu camino de regreso al salón de clases. Al llegar, entraste como si nada, claro que analizaste rápidamente si ya no estaba el hermano de Lovino ahí. Al no verlo te sentaste en tu lugar y esperaste a que el profesor llegase. Él llegó, las clases comenzaron y con ello las feas miradas.
Ya en el receso te dirigiste a la cafetería, tenías la esperanza de no encontrarte con el hermano del italiano, pues le habías agarrado mucho miedo.
- Hola Amour.- Susurraron a tu oído. Gritaste y te protegiste con tu mochila, los presentes voltearon a verte a ti y al chico que te acababa de hablar, al darte cuenta te pusiste muy roja e intentaste salir corriendo del lugar, pero el chico te detuvo.- Tranquila, no como personas. Soy amigo del cejudo y del lentudo. Me comentaron de ti y pues vine aquí para platicar contigo, claro que en otro lado.
- ¿En otro lado? ¿Acaso hay otro lugar en donde desayunar?-
- Así es, la escuela es bastante grande. Mis amigos y yo pasamos el receso en unas bancas que se encuentran cerca del Teatro escolar, nos gusta estar ahí ya que hay poca gente.- Al escuchar eso tus ojos brillaron y se agrandaron, tomaste la mano de él y lo condujiste a la salida.
- ¡Llévame, vamos!- Gritaste con alegría. El chico te detuvo y eso de alguna manera arruinó con algo de tu emoción.- ¿Por qué lo hiciste?-
- Es que estás tomando el camino equivocado. Yo te guiaré.- Contestó con una gran sonrisa. Ambos caminaron hasta el teatro, y mientras eso sucedía, iban platicando sobre cosas de la vida de cada uno, así como gustos. Cuando llegaron contemplaste el lugar: Habían arbolitos, pasto y jardineras. Se veía muy lindo a pesar de ser muy sencillo. Tu atención se dirigió a las bancas y viste que ahí se encontraban tus nuevos amigos.
- Este lugar es precioso.- Pensaste en voz alta.
- ¿Te gustó mucho?- Te preguntó Francis.
- Si… Aquí no hay muchas personas, además se respira algo de tranquilidad, no hay aires negativos… Y tampoco hay personas que te miren feo…-
- Puedes venir siempre que quieras, nosotros siempre estamos aquí. Rara vez comemos en la cafetería, nos desagrada comer con los demás observándonos. Y no es porque seamos bichos raros, sino porque somos demasiados sexis. ¿Qué opinas tu respecto a eso?- Te reíste de una manera pequeña y golpeaste su pecho despacito.
- Deben de tener muchas pretendientes por la escuela.-
- Si, pero ninguna es nuestra amiga, la mayoría se acerca con la intención de andar con alguno de nosotros, así que no dejamos que cualquiera se una a nuestro círculo amistoso.-
- Pero… ¿Por qué a ellas las rechazan y yo que soy una completa desconocida soy aceptada? Digo… Ustedes deben de saber o presentir cuando alguien se les acerca que tienen esas intenciones, en cambio, yo que soy nueva, puedo traer malas intenciones respecto a ustedes o a cualquier otra persona de la escuela.-
- Preferimos acercar a una desconocida porque sabemos que no tiene amistades con ninguna arpía de por aquí, que busca una amistad sincera. Desde el momento en que te vimos presentimos eso, además de que eres agradable y muy buena persona. ¿O me equivoco?- No supiste que contestar, pero lo único que sabías es que estabas muy alegre por haber escuchado eso. A pesar de pronunciar ninguna palabra, Francis se sentía muy a gusto con verte sonreír, tomó tu mano y te guió a donde estaban los demás chicos.
- Hola…- Dijiste con algo de pena.-
- Bienvenida (Tu nombre). Te estábamos esperando, dinos ¿Francis no te llevó a ningún lugar oscuro o privado?-
- Jejeje, no.- Contestaste.
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7u7 Holis, ¿Cómo han estado? Soy una mala escritora :( Dejo las historias por semanas abandonadas. Sé que voy muy lento, pero les prometo que acabaré los fics lo más pronto posible. Tengan una buena semana^-^
