Un rubio de ojos verdes, caminaba por el pasillo de la secundaria con sus libros de francés en mano… A esa hora, coincidía con su antiguo grupo de compañeros del primario, en una clase. Hacía poco que había regresado de San Lorenzo, y aún no se sabía del todo los horarios de memoria, por lo que se aproximó a una pizarra para poder salir de la duda.

-Toc… Toc… Auuuch!...

-Te dije que debías rasurarte!... Si me irrito, pagarás por esto!...

Un sonido que provenía del armario de escobas, llamó su atención. Normalmente, a esa hora no solía haber gente por ese pasillo: la mayoría se encontraba en clase o en el comedor. Escuchó unos murmullos y enarcó las cejas:

-Primero saldrás tú y luego lo haré yo… Más te vale apurarte Harold!... No quiero ni pensar a dónde se irá mi prestigio en esta escuela, si nos descubren por tardarte tanto como la otra vez!…- La voz que provenía del armario se oía acelerada y demandante…

-Estoy apurándome doña madame gruñona!... ¿Dónde dejé la estúpida gorra?...

-Solo enciende la luz, si?... Apresúrate!...

Fue lo último que escuchó con un par de sonidos más, mezclados con algunas risas… Finalmente la puerta se abrió levemente. Un cauteloso Harold abría la puerta, observando hacia los lados… Entreabrió la boca y balbuceó una frase, al notar al rubio que lo miraba fijamente, igual de estático que él.

-Mmmm… Hola A-Arnold.- Dijo con un leve tono de voz, y el rubio medio sonrió de forma casual dispuesto a seguir con su camino, fingiendo no haber escuchado nada…

-Qué sucede?... Por qué te quedaste ahí parado?...- Una voz desde el interior del armario, se hizo presente… Rhonda Wellington Lloyd, se sonrojó en el acto al notar a Arnold que los observaba, mientras ambos se miraban de reojo, como intentando buscar una excusa…

Arnold sonrió con incomodidad mientras los dos chicos frente a él, bajaban la mirada al suelo, sonrojados y jugaban con sus manos, intentando parafrasear algo comprensible interrumpiendo la coartada del otro, en todo momento. El rubio posó su mirada en Harold: tenía la gran gorra que usaba al revés, su camisa celeste estaba arrugada y parecía que había pasado un torbellino que lo había despeinado. (Sin mencionar el fuerte perfume femenino que tenía impregnado). Y finalmente… Las marcas de un tono carmín, con la forma de unos cuantos besos!

El sonido de la llamada a clases se escuchó, y un grupo de chicos de último año pasaron riendo junto al resto de la escuela que parecía dirigirse a sus respectivas aulas. Los tres chicos, en una situación particularmente incómoda sintieron un alivio al ver a sus compañeros acercarse…

-Por qué cambiaste de ropa, Sid?...- Preguntaba un alto y más grande Stinky mientras caminaba en esa dirección…

-Por precaución. En cualquier momento mis músculos se fortalecerán y crecerán… Entonces, es cuestión de días, para que mi antigua ropa ya no me quede… Por eso elegí este modelo holgado, con la insignia del gimnasio.- Señaló el pequeño chico, con su gorra y una sudadera blanca con el dibujo y el logotipo que decían:

"Megagym Scott" y un sujeto alto y fornido que parecía tener músculos en los músculos, sonreía ampliamente, con una expresión de un millón de dólares.

Tanto Stinky como Sid, se quedaron de pie frente a los tres chicos que los miraban entre aliviados y dudosos, como si los hubieran atrapado en un crimen o algo parecido, aunque Arnold no tuviera nada que ver, así se sentía.

-Qué hacen aquí, chicos?... Sucedió algo en la oficina del conserje?...- Preguntó Sid con una sonrisa curiosa, observando la puerta del armario abierta… Nadie dijo nada. Después de unos instantes, la primera en reaccionar fue Rhonda quien se acomodó su larga y lacia cabellera y se abrió paso:

-Quítense del camino, sosos…- Dijo caminando y aclarándose la voz -Tengo que asistir a mi clase de programador. Y por cierto, Sid… Qué horror! Qué es lo que traes puesto?... No puedo creer que te hayan dejado ingresar a la escuela con esa espantosa y grasosa sudadera!... Nuestra página, ya tiene un nuevo número…- Mencionó Rhonda colocando su tono habitual y marchándose de allí, antes de que cualquiera pudiera decir algo. Sid observó su camisa, bajo la mirada divertida de Stinky:

-Creo que hablaba de ti, Sid…- Dijo mientras el pequeño chico se lamentaba… Es que nadie, absolutamente nadie quería aparecer en las criticas de la página del secundario escrita por Rhonda y su grupo de seguidoras. No pasó mucho hasta que Stinky volviera a hablar…

-Qué fue lo que te ocurrió, Harold?... Parece como si hubieras dormido toda la noche en un armario…

El chico se frotó el cuello con nervios mientras Sid levantaba la cabeza aspirando:

-Cállate Stinky…- Dijo acomodándose la gorra.

-Qué es ese olor?... Cambiaron el desodorante del baño, nuevamente?- Preguntó Sid dirigiéndose a Arnold.

El rubio rodó los ojos, encogiéndose de hombros como respuesta. Luego de reojo, observó a Harold y le hizo un gesto con el puño para que se quitara las muestras de maquillaje. Sin embargo, el robusto muchacho tardó en comprender la señal:

-Qué te sucede, Arnold? Actúas como si estuvieras loco, muy loquito de la cabeza…- Dijo Harold haciendo un gesto de locura con su dedo, mientras Sid y Stinky observaban al rubio, quien se palmeó la frente con la mano, intentando alertar a Harold!

-Hay mosquitos!. Están por todas partes!...Mmm… El repelente no es de mucha ayuda!...- Dijo el rubio, notando el gesto confundido de Sid y Stinky que se miraban entre sí.

-No noté ninguno esta mañana… Quizás es solo la impresión de haber regresado de la selva, Arnold.- Mencionó Stinky con su característica voz gruesa y rasposa, pero con el típico toque de campo. Arnold sonrió en respuesta, comenzando a transpirar para que Harold entendiera la indirecta!...

-A puesto a que deben haberte picado demasiado los mosquitos estos últimos años, no es así?...- Preguntó Sid, comenzado a sonreír en son de burla junto a Stinky. Fue entonces cuando Arnold aprovechó para murmurar algo… Harold se tocó la frente, el rubio negó… Se tocó el rostro, y Arnold ladeó la cabeza negativamente… Fue cuando puso su mano en el cuello, y se alertó.

-Harold… A dónde vas?...- Lo llamó Sid, al verlo ir en dirección contraria al aula… El chico volteó sonriendo levemente…

-Iré a comprobar si es verdad que cambiaron de perfume…Si! Eso!… Bautizaré el excusado!

Respondió a paso acelerado, bajo la risa de Stinky y Sid. Arnold solo lo observó marcharse, agradeciendo internamente no tener que seguir lidiando con lo que había presenciado.

-No notan a Harold, muy raro últimamente?…- Murmuró Sid, fijando su vista en Arnold quien solo sonrió nerviosamente…

-Hace poco que volví, Sid. Llevo desventaja con respecto a todos… Es decir, a penas y vuelvo a formar parte de la pandilla… - Respondió el rubio marchándose, bajo el gesto de incomprensión de Sid y Stinky.

Arnold caminó a paso acelerado al aula… Levantó la vista al notar a Charles, caminando detrás de cierta rubia…

-Voy a clase en este preciso momento…- Dijo la chica cerrando su casillero, y caminando con sus libros en mano. Charles la siguió hasta el baño de chicas…

-Qué coincidencia!... Yo también voy en la misma dirección…- Mencionó el chico sonriéndole, en lo que la rubia rodaba los ojos…- Como te decía en mis ratos libres, ayudo a un grupo de pobres niños como su maestro particular… No es que quiera hablar bien de mi ni nada, pero…- Explicó con una sonrisa, mientras la chica ladeaba la cabeza…- Te conté que pronto obtendré mi licencia de conducir?... Estaba pensando que tal vez tú y yo, podríamos salir a comer hamburguesas o algo por el estilo.- La rubia abrió la puerta del baño y enarcó una ceja…- No te gustan las hamburguesas?... A mí tampoco!... Los Hot-Dogs, son lo mío! O nachos con un poco de quesito en aerosol…- El moreno de acento hispano le guiñó un ojo, pero la rubia solo le cerró la puerta en la cara…- En el estadio Quicley esta misma semana, mirando a San Francisco contra los Cachorros de Dallas… Piénsalo!...- Le gritó desde afuera, en lo que un sonriente Gerald ladeaba la cabeza observando la escena…

-Comienzo a pensar que le gusta que lo rechacen… Hola Arnold…- Saludó Gerald a Arnold llegando junto a él…-Cómo te está yendo con la pesadilla del preescolar? Si tener una hermanita menor era y aún es intolerable, no quiero imaginarme cómo debe ser cuidar a tantos niños de la misma edad!...

-Hola Gerald…- Lo saludó el rubio sonriendo y observando a Charles…- No se da por vencido?- Preguntó notando como el chico se quedaba apoyado contra la pared, fuera del baño de chicas…- Aún nos tratan como si fuéramos unos invasores o algo así! Es difícil llegar a ellos…- Explicó refiriéndose a los niños del preescolar…

Gerald enarcó una ceja, mientras los dos se aproximaban a Charles…

-Pero no imposible! Timberly se enamoró de ti cuando era pequeña… Bien podría funcionar con otras niñas!

Arnold rodó los ojos -Gerald!...

-Viejo, solo bromeaba!...- Dijo el pelinegro riendo, por la expresión de pavor que hacía Arnold…- Utiliza un poco de psicología: si te cuesta controlar a los niños, puedes usar ese punto a tu favor, y lograrlo con las niñas…

Arnold solo negó con las manos -No me gustaría volver a repetir la experiencia…

Gerald y Arnold se miraron, notando que Charles tenía todas las intenciones de quedarse acampando, para esperar a la chica que venía persiguiendo hacía meses…

-Cómo van las cosas, Charles?... Algún progreso?…- Comentó Arnold, notando como el moreno sonreía…

-Ja!...- Se rió, y Gerald se tapó los oídos cerrando los ojos…- La traigo muerta, Arnold!… Solo un par de portazos más en la cara… Y lograré salir con ella!...- Festejó en lo que Gerald miraba a Arnold como si Charles no tuviera remedio.

-Hola Arnold!...- Saludó al rubio una castaña de cabello ondeado y bonitos ojos cafés…- Qué bueno que por fin te encuentro!...- Mencionó mientras Charles y Gerald se miraban mutuamente…- He estado llamándote durante toda la semana… Tú tienes mi libro de ciencias, verdad?... Tengo un examen mañana, y lo necesito para prepararme…- Dijo la chica con algo de apuro en la voz y cruzándose de brazos… Arnold sonrió en respuesta, cuando Charles lo empujó para que la saludara.

-Mmmm… Lo siento, Rossan… Al parecer lo tomé cuando estábamos en el aula, y teníamos que hacer ese trabajo sobre la vegetación de la selva tropical…- Explicó tocándose el cuello con algo de nervios y mirando de reojo a Charles, quien solo sonrió haciendo una mueca de complicidad…

La chica asintió cortando el asunto.

-Sí, tu mamá me atendió y me dijo que me llamarías… Escucha, en verdad necesito mi libro, podrías devolvérmelo por favor?... Tengo que ir a clase…- Le pidió, mientras el rubio bajaba los ojos, en son de lamento…

-Lo olvidé en mi mesada esta mañana… Lo siento…- Explicó, mientras la chica suspiraba observándolo con algo de irritación.

-Vamos no es tan grave… Rossan, no?...- Dijo Charles, dirigiéndose a la chica quien asintió…- Arnold lo olvidó, tiene la cabeza en Marte, de hecho él fue quien descubrió que había agua en ese planeta!…- Bromeó el muchacho y la chica rió…- Esto es lo que haremos, Arnold te lo llevará a tu casa esta misma tarde. Le queda de pasada, y estará más que encantado en hacerlo…- Le explicó, en lo que la chica observaba al rubio de reojo…Charles lo codeó en el acto…

-No es así, Arnold?...- Preguntó, mientras Gerald reía… El rubio asintió.

-Claro… Pasaré por tu casa, esta misma tarde.- Le explicó en lo que la chica, observaba a los tres no muy convencida… Soltó aire, asintiendo.

-De acuerdo, entonces. Nos veremos esta misma tarde… No lo olvidarás de nuevo, cierto?...- Mencionó la castaña, mientras Gerald la observaba…

-Nosotros nos encargaremos de recordárselo…- Afirmó mientras Arnold asentía…

-Wooou!...- Festejó Charles, cuando la castaña se marchó…- No tienes que agradecérmelo!... Eso es lo que lo llamo un ángel especial con las mujeres!…- Presumió el moreno, en lo que el rubio lo observaba…

-Les dije que no era buena idea tomar un libro que no nos correspondía…- Dijo caminando y rodando los ojos…

Gerald lo siguió:

-Al menos sabrás dónde vive… Buscaremos la dirección en el anuario. Arnold, si en algo concuerdo con Charles, es que tienes que lanzarte al estanque… Rossan te gusta, cierto?... Eres demasiado tímido, ese es tú problema!...- Explicó Gerald, en lo que Arnold asentía…

-Puede ser…- Dijo notando a Charles, sonreírle…- Sin embargo, me ha dejado entrever varias veces que no está interesada en salir. Somos solo compañeros de trabajo, y no quiero parecer un pesado que la persigue…

Charles lo tomó del hombro caminando con él.

-Amigo, mío… Tú tienes el rostro, pero debes aprender que las mujeres usan otro tipo de respuestas. Fíjate bien: un no a veces quiere decir un "Mmm… Aún no estoy del todo convencida, tendrás que esforzarte mucho más". Y un , puede significar que, saldrán contigo para ver hasta qué punto les gustas….- Arnold lo miró de reojo, ladeando la cabeza… ¿Aceptar consejos de Charles?...

-Vaya, vaya, vaya!... Mira a quién tenemos aquí…- Mencionó Helga llegando junto a los tres chicos, siendo seguida por una pendiente Phoebe…- Tarzán y sus amigos los monos, corretean por los pasillos como si estuvieran en una plantación de bananas!...- Dijo irónica, cruzándose de brazos y deteniéndose a mirar a los tres con una sonrisa de lado…- Qué fue lo que ocurrió, esta vez Arnold?... Tu muñeca volvió a dejarte frito?... Je je je…- Se burló observando al rubio hacer una mueca con la boca…

Gerald miró a la rubia, con una sonrisa de lado…

-Tú sí que estabas prestando atención, no es así Helga?...- Indagó con una mirada suspicaz, en lo que Helga cerraba los puños con odio…- Y para que sepas, Rossan no rechazó a Arnold… Si eso es a lo que te refieres…- Explicó mientras Charles le daba una palmada en el hombro al rubio…

-Todo lo contrario… Esta misma tarde, pasará por su casa a visitarla… Tiene que devolverle un libro que tomamos en la clase de Ciencias de su mesa, para que finalmente decidiera hacerle caso!...- Explicó con una sonrisa, en lo que Gerald y Arnold rodaban los ojos… Gerald se tomó la frente, arrastrando a Charles al salón de clases…

Helga rió con malicia…

-Es patético!...- Se mofó la rubia, con sarcasmo…- Qué sucede cabeza de balón?... Acaso perdiste ese toque mágico con las cabezas huecas o qué?... Jajaja!... Típico de un perdedor como tú!... Que la mayoría de las niñas tontas del primario se babeen seguramente te hizo pensar que eres un encanto y quieres alargar tu lista de conquistas, no? …-Dijo muy segura, mirándolo con una sonrisa y una pose sobradora…- Rossan nunca te hará caso, por más que te lleves todos sus libros y te coloques un cartel en la frente que diga "Estoy desesperado, nena"… -Se burló muy sonriente, mientras Arnold la observaba enarcando una ceja….

-Y eso solo hace que me guste todavía un poco más…- Concluyó el rubio entrando al aula, con una sonrisa.

Helga apretó los dientes, y miró a Phoebe…

-Ash!... Es que acaso todas están ciegas o qué?... Entra algún espécimen exótico de la selva, y ya hay una invasión de hormonas provocando un maremoto?...- Protestó mientras Phoebe la seguía…- Qué pueden verle al cabeza de balón?... Está igual que siempre, cierto?... Cuál es la diferencia?...- Indagó en lo que su amiga la miraba de reojo y la seguía…

-Arnold ha cambiado mucho todos estos años, Helga. Sus ojos verdes, deben llamar mucho la atención seguramente… Y también creció un poco más, la altura le da presencia y bueno….- Explicó en lo que la rubia la miraba colocando un gesto de que estaba en total desacuerdo…- Claro que solo era una observación, Jejeje…- Sonrió Phoebe nerviosamente…

-Cambiando de tema, me acompañarás esta tarde, cierto?... Nos reuniremos en la sala de computación, en horas extras…- Preguntó la chica oriental de cabello negro, gafas, pollera y suéter celeste…

-Para qué quieres que esté contigo, Phoebe?... Para cuando descubras que no es nadie más que algún impostor de la primaria, me des la razón y aceptes que es desperdiciar tu tiempo, participar en una tontería como la "página del secundario"?...- Indagó Helga deteniéndose y colocando sus manos en la cintura… Phoebe se aproximó a ella con ojos expectantes…

-Por apoyo moral… Vamos Helga!... Me muero de curiosidad!… Todo este tiempo… Quién podrá ser?

Phoebe la tomó de la ropa, y Helga solo rodó los ojos observándola…

-Y cómo es que Jason logrará ubicar una única máquina en toda la ciudad?... Qué? Acaso tiene registrado, todos los contactos en Hillwood?...

Phoebe la soltó sonriendo con ilusión…

-Usará un programa de rastreo por radares.- Explicó Phoebe, en lo que Helga la miraba sin convencerse.- No puedo esperar para saber quién es o al menos dónde vive!... Cómo crees que sea?… Se oía tan simpático y divertido… Algo tímido, pero… Ahhh…- Comentó sonriendo, en lo que Helga solo asentía con la cabeza.

-De acuerdo, pero… Tiene que ser rápido. Tengo cosas que hacer esta tarde, un asunto de sumo secreto y confidencialidad… No puede saberlo nadie Phoebe, entendido?...- Dijo mientras la pelinegra la abrazaba…

-Gracias Helga!... Muchas, muchas gracias!...

-Sí, sí como sea…- Dijo la rubia soltándose…- Y ahora vamos antes que Karmichael me castigue en horas de detención, otra vez!...

.

En la hora de Literatura…

-Ed… Aquí los chicos preguntan si ya arreglamos la mesa para el fin de semana…- Mencionó Pitt, dirigiéndose al castaño, mientras todo el noveno año esperaba a su profesor de Literatura…

Edward volteó a ver a Sid y Stinky… Ya estaba hartándose de toda esa preocupación innecesaria!…

-Acaso creen que nunca antes hemos jugado?... Cálmense. Invertiremos la suma, duplicaremos y nos largaremos de allí en un pestañeo… - Afirmó Edward hablando con Harold, y el resto de los chicos que le prestaban atención con una cara de estar oliendo prácticamente una suma más importante…

Arnold y Gerald se miraron de reojo. Ese asunto no les gustaba nada…

-Creo que están hablando del dinero del premio… La apuesta se hará el sábado, y jugarán tres de ellos en la mesa.- Mencionó Eugene, hablando con Curly, Jason, Brainy y todos los chicos que se sentaban en el fondo…

Curly apretó los puños…

-Miren a Edward y todos esos pobres diablos, que creen el cuento de que ganarán el doble de lo que tienen!...- Mencionó el pequeño pelinegro, hablando en voz baja…- Pero el reinado de Edward y sus secuaces se está por terminar!... Será muy fácil humillarlo frente a todos sus amigos!...- Planeó observando a Edward quien se rascaba el oído con su lápiz.…

Cuando el profesor Karmichael ingresó al aula, el silencio se fue generando, mientras veían al severo profesor pararse en el frente y mirarlos a todos en una pose seria… Todo el mundo se puso de pie…

-Buenos días…- Saludó el viejo canoso y calvo, obteniendo la misma respuesta del otro lado.

-Antes de empezar, dejemos unas cuantas cosas en claro…- Mencionó, en lo que la mayoría se cruzaba de brazos…- No me interesa nada que esté relacionado con el famoso certamen que participaron con el profesor Sean. Y por más que les entre por un oído y les salga por el otro, o les rebote en ese bonito lóbulo que tienen por oreja…- Se detuvo el hombre, y observó a uno de sus alumnos en particular: - Sid Hudson… ¿Qué quiero decir, cuando me refiero a que no me interesa nada que tenga que ver con el viaje escolar?

Preguntó dirigiéndose a Sid, que tragó pausadamente…

-Mmmm…- Murmuró Sid frotándose las manos con algo de nervios…- No vendrá con nosotros al viaje...- Respondió Sid, en lo que la mayoría empezaba a murmurar sobre la sola idea de llevar al amargado de Karmichael a un viaje en grupo…

-Hace veinte años que no acompaño a los estudiantes a una pérdida de tiempo como esa.- Explicó mientras Charles rodaba los ojos…- Dieciséis horas de viaje, para subir y bajar del autobús en cuanta ridiculez haya en el camino- Mencionó el viejo profesor, con un tono aburrido mientras protestaba…- Eso quiere decir, que no me interesa el asunto. Mientras estén en mi clase, no quiero oír hablar del dichoso premio ni nada que tenga que ver con ese tema. ¿Entendió señor Rodríguez?- Preguntó dirigiéndose a Charles…

El muchacho sonrió asintiendo…

-Sí, claro.- Respondió levantando el pulgar en un gesto de afirmación… Karmichael se bajó las gafas y lo miró de reojo…

Un llamado en la puerta, hizo que el profesor se sentara pesadamente en su silla, se bajara las gafas y se frotara la cabeza con monotonía…

-Permiso señor Karmichael…- Pidió la profesora Verdel y el viejo la miró de reojo simulando una sonrisa…

-No me diga nada, tiene que anunciar algo en mi hora, nuevamente… No es así?...- Preguntó, mientras la mujer se aclaraba la garganta…- Puede entrar señora Verdel…- Dijo mientras la mujer, le sonreía amistosamente.

-Y ahora qué?... Acaso no es suficiente que haya tenido que reprogramar todos mis horarios, para tener que asistir a ese jardín de niños?...- Se quejó Rhonda observando a una de sus amigas a su lado, quien asintió dándole la razón.

-Estudiantes…- Dijo la mujer, dirigiéndose al grupo…- El lunes iré a visitarlos en sus respectivos trabajos para hacer un informe de cómo van en sus proyectos laborales… Les sugiero que se preparen, porque podría tocarle a cualquiera…- Informó mientras las parejas se miraban de reojo…- Qué tengan buen fin de semana!...- Los saludó, en lo que cerraba la puerta detrás de ella y le hacía un gesto al austero profesor Karmichael.

-Estamos muy, muy fastidiados!...- Se escuchó una voz que resoplaba… Karmichael se levantó las gafas.

-Señor Rodríguez… Quiere empezar la lectura…- Pidió mientras la clase se desarrollaba como siempre.

.

En la salida…

-Hey cara de palanqueta…- Lo llamó un sonriente Wolfgang apoyado contra su casillero…- Cómo va el plan?... Todos están dispuestos a apostar su parte del premio, o qué?...- Indagó el rubio, mientras Edward lo observaba de reojo y le hacía un gesto con la mano…

-Cayeron en la trampa. Cuando estemos por jugar, les diremos que en la mesa solo puede participar uno, y después será cuestión de cómo juegue Micky y su habilidad para cambiar las cartas…- Explicó el castaño, mientras Wolfgang sonreía de lado…

-Es un plan brillante Wolfgang…- Se rió Edmund con su típica tonada dominada… El gran rubio observó a Edward.

-Tengo que admitir que nos equivocamos contigo, Ed… Acompáñanos. Iremos al muelle a buscar un juego de pirotecnia incautado esta mañana…- Sonrió Wolfgang mientras los tres se iban con el resto de los chicos del décimo grado.

Mientras tanto, en la sala de computación…

-Y qué?... Ese enano de Jason no piensa venir?... No tengo toda la tarde!...- Reclamaba una ansiosa Helga, mientras caminaba de un lado para otro en la sala de computación de la escuela… Había varios chicos del último año terminando un informe, y el sujeto que cuidaba las máquinas estaba muy sumergido jugando un juego de cartas en una de ellas…

Phoebe se encogió de hombros encendiendo una de las máquinas.

Helga se recostó en un asiento y abrió una barra de chocolate…

-Sabes cuál es tu problema, Phoebe?... Deberías salir más!... Acaso alguna de esas máquinas te habla o puede hacer algo divertido contigo?... No lo creo…- Se quejó la rubia comiendo un par de gomitas y arrojando el envoltorio hacia atrás. Helga enarcó una ceja, al notar a un silencioso Jason aproximarse a ellas…

-Ya era hora, enano…- Dijo observando al pequeño pelinegro, mirar a Phoebe que apenas y lo había notado…- Bien, terminemos con todo esto de una vez!... Quién es el amigo de Phoebe?...- Preguntó Helga y Jason la miró encogiéndose de hombros…

-Tiene que activar el programa primero, Helga…- Mencionó Phoebe cediéndole el lugar al chico… Jason tecleó unos segundos, mientras Helga se cruzaba de brazos y se quitaba el chocolate de la boca…

-Qué extraordinaria fotografía!... Es tuya, Jason?... Me encanta el efecto en blanco y negro…- Comentó Phoebe acerca de una foto del salón que el chico había tomado…

Helga rodó los ojos…

-Es el reflejo instantáneo de la decadencia…- Se burló con sorna, al ver que se trataba de una foto de Harold durmiendo en su escritorio…

Jason comenzó a reírse solo y Phoebe se aproximó junto a él… Después de unos instantes, ambos estaban riendo…

-Si Karmichael descubre que subí esta foto… Estaré castigado por el resto del año!...-Bromeó el pelinegro y Helga estiró un poco el cuello, disimuladamente…

-Qué dice allí?... Acaso… Esa soy yo?...- Indagó la rubia, abriendo un artículo de la página oficial del secundario… Había varias bromas: como risas y chistes sobre la sudadera de Sid, los ronquidos de Harold… Y bueno… Helga. G .Pataki y su evidente forma de vestirse como un chico.

-Mmm… Al parecer es un artículo escrito por Lorette y Rhonda…- Explicó Phoebe mientras Jason se reía sin parar…

La rubia se aproximó al pequeño pelinegro…

-Si sigues burlándote, enano… Morirás…- Le advirtió enseñándole el puño, en lo que el chico rápidamente cerraba la página.

Helga se miró a sí misma; sus pantalones de jean, anchos y desgastados con algunos agujeros… Su blusa color magenta y su vieja gorra con varios parches… ¿No la hacían verse como un chico, o sí?...

Se cruzó de brazos mordiéndose los labios…

-Dijo que estaría disponible a esta hora?...- Preguntó Jason observando de reojo a Phoebe…- Creo que no hay nadie. En fin, lo intentamos. Lo mejor será que te olvides de él, Phoebe… De cualquier manera el programa no hubiera podido…

-Allí está!...- Señaló Phoebe con exaltación y Helga se paró de su asiento, observando la pantalla…

La rubia se rió de lado…

-Qué clase de idiota colocaría todas esas frases en su página de…?...- Al notar la mirada profunda de Phoebe, la rubia se detuvo…

-Y?... Qué esperas, Jack?... Dinos de dónde proviene la dichosa máquina!...- Insistió Helga, sacudiendo la silla en donde estaba Jason sentado…

El pelinegro hizo unos movimientos más, mientras Helga se recostaba en su asiento, de espaldas a ellos…

-Ya están por cerrar la sala…- Comentó bajo el llamado del desatento sujeto que cuidaba las computadoras de la escuela.- Sabía que no podrías ubicar una sola máquina en toda la ciudad, enano… Lo ves Phoebe?... Te dije que era una pérdida de tiempo!...

Jason casi parafraseó lo siguiente…

-Calle Viveland 3353, Pensión de Huéspedes de Hillwood…- Dijo acercándose a la pantalla un poco más, por si con sus gafas no había visto bien la dirección…

Phoebe se recostó en su silla y Helga saltó de la suya…

-Qué?...- Exclamó aproximándose a la pantalla… Se quedó con boquiabierta con los ojos bien ensanchados.

Continuará…

Hola! Jajaja!... Huy, me imagino la cara de Helga! Jajaja!... En fin, espero que les haya gustado este nuevo capítulo… En el siguiente, tendrán una idea mejor de qué está por ocurrir… Harold y Rhonda ocultando un secreto?... Qué se traerán Pitt y Edward entre manos? Y esa dirección que encontró Jason… Huuy… Jajaja!... Nos vemos!...