Título: Lovely.

Categoría: Romance.

Ranting: T

Pareja: Shinichi Kudo/ Ran Mouri.

Summary: Shinichi ha vuelto y Ran no puede evitar pensar que todo es un sueño. Y lo observa. Y él la observa. Y se quieren. Siempre ha sido así.

Y siempre lo va a ser.

Lovely.

Ran's POV.

Está aquí. Muy cerca. A escasos centímetros. Inmerso en su lectura, leyendo su libro favorito de Sherlock Holmes, el cuál habrá leído quinientas veces. Pocas veces es posible verlo así, tan relajado, tan vulnerable, tan tranquilo. No puedo evitar sonreír, como la tonta enamorada que soy. Y a la vez un sentimiento agridulce se cuela en mi pecho.

Sí, Shinichi está aquí.

Y su verdad, también.

Aún sigo tratando de asumir que mi pequeño Conan era mi mejor amigo y el chico del que estaba enamorada. Cuando me contó la verdad peleamos. Fuerte, mucho. Nunca pensé que podríamos tener una pelea así. Todo se salió de control.

Él gritó.

Yo grité.

Él volvió a gritar.

Yo le insulté.

Él me insultó.

Yo le golpeé.

Él volvió a gritarme.

Y realmente todo acabó fatal.

Cortamos.

Rompimos una relación que había durado poco más de cuatro meses. No besos. No abrazos. No nada. Tan solo vacío. Y lágrimas. Él se fue dando un portazo y yo me encerré en mi habitación a llorar.

Tres días.

Tres días aguantamos sin hablarnos. Ninguno salió de su respectiva casa. Yo me había pasado todo el tiempo llorando, sin querer hablar con nadie. Suerte para mí que mi padre estaba de viaje con amigos del trabajo. Y al tercer día de nuestra ruptura vino a mi casa. Cuando abrí la puerta y lo vi allí plantado me dieron ganas de vomitar. No estaba preparada para tantas emociones de golpe. Por mí mente cruzaron miles de pensamientos, quería cerrarle la puerta en la cara, quería gritarle de nuevo, quería mandarlo al infierno.

Y sin embargo cuando quise decir algo mi propio llanto me cortó.

Lo quería. Maldita sea, lo amaba.

"Perderte no está en mis planes, Ran."

Siete palabras. Y miles de sensaciones.

No, no volvimos.

No hemos vuelto, aún.

Duele. Duele porque lo tengo a cinco centímetros y parece totalmente inalcanzable. Durante toda esta semana hemos estado intentando acercándonos. Él me sigue a todos lados. Hay mucha tensión entre nosotros, ni siquiera soy capaz de mirarle a los ojos sin ponerme a llorar. Me oprime el pecho pensar que no estamos juntos. Me sorprendió que me dijera esta mañana de venir a su casa. Antes lo hacía constantemente, aunque no hiciéramos nada. Nos pasábamos la tarde entera cada uno en su mundo, pero juntos. Al principio quise rechazar su oferta, pero prácticamente me suplicó que fuera. Todo lo de Conan está hablado, pero aún teníamos que aclarar cosas.

Nuestros sentimientos.

Siento mis ojos llenarse de lágrimas de nuevo. Después de todo lo que he llorado en estas dos semanas, me sorprende que todavía me queden lágrimas que derramar. Aprieto mis puños y me obligo a mirarlos fijamente hasta que las lágrimas desaparezcan. Sentados en el gran sofá cama, ambos con los pies en la mesa, con las llamas del fuego abrasador que desprendía la chimenea. Veo mi reflejo en la puerta. Estoy bastante pálida. Últimamente no como muy bien y tampoco duermo lo suficiente. Llevo puesta la ropa que Yukiko me regaló unos meses atrás, en las Navidades. Era suya, de cuando tenía mi edad. Pantalones anchos, que me llegaban un poco más por debajo de la rodilla, una camiseta corta, que dejaba al descubierto mi barriga, una sudadera grande, gris. Y huele a Shinichi. Porque Shinichi y su madre huelen prácticamente igual. Y es tan impresionante.

Y me dan tantas ganas de llorar.

Cuando notó que una lágrima está apunto de deslizarse miro hacia el lado opuesto de dónde está Shinichi. Me tiembla el labio de las ganas de soltar un sollozo que me invaden.

-Te recuerdo que soy detective, Ran.

Me niego a mirarlo y simplemente me hundo un poco en mi sitio del sofá.

-Ignorarme no te va a hacer sentir mejor.

-Hablarte tampoco.

-Yo pienso que sí.

Suelto una risa sarcástica.

-¿Por qué me iba a sentir mejor?

-Ran no voy a ir por ese camino. Estás llorando, estoy casi seguro de la razón, en vez de ocultarlo y machacarte tú sola podrías expresarlo y así hablaríamos más. Estoy cansando de esta situación.

-Me voy a casa.

Dicho esto me levanto del sofá y me dirijo hacia la salida del salón.

-¿Significa eso que ya no me quieres?

Paro en seco al oír sus palabras. Lo escucho levantarse y acercarse a mí.

-Dime Ran, ¿Me has olvidado? ¿Has conseguido pasar página?

Me tiembla la voz al contestar.

-No. No lo he hecho.

-¿Y entonces por qué? ¿Por qué te vas? ¿Por qué me ignoras? ¿Por qué huyes de tus sentimientos? ¿Se supone que debo aceptar que no podemos estar juntos porque ninguno da el paso de hablar? No lo voy a permitir, Ran.

-Me voy porque me dueles, Shinichi.

Me giro y lo miro a los ojos.

-Me voy porque te quiero, estoy enamorada de ti, lo he estado siempre y siempre lo voy a estar. No estoy preparada para verte y estar junto a ti sabiendo que no estamos juntos, sabiendo que te he perdido.

Shinichi se toca el pelo frustrado y se acerca a mí, por primera vez en todos los años que llevamos juntos veo lágrimas formarse en los ojos de Shinichi.

-Pero yo no quiero que te vayas.

Un susurro suave, con la voz entrecortada. Trato de hablar pero me interrumpe.

-Te quiero, Ran.

Shinichi se acerca aún más a mí y coge mis manos entre las suyas.

-Te quiero y no es una declaración.

Nos miramos fijamente a los ojos.

-Es una verdad.

Sé que que estoy llorando. Y él, ahora mismo también.

-Yo también te quiero Shinichi.

Abre la boca dispuesto a hablar pero no le dejo.

-Y como te quiero debo dejarte ir. No soy la chica Shinichi. No soy tu mejor opción. No tengo nada que ofrecerte.

Decir aquello me destrozaba. Un sollozo escapa de mis labios al ver como miles de lágrimas surcan el rostro de Shinichi.

-¿Qué estás diciendo, Ran? No quiero a ninguna otra, no quiero nada que no seas tú. Te quiero a ti y no voy a dejarte ir. Por una vez en mi vida voy a ser egoísta y me voy a aferrar a ti hasta el último segundo. Sé que he sido un gilipollas contigo y sé que te he hecho daño. Pero no quiero estar en un mundo en el que no estás tú.

-Encontrarás a una chica especial, Shinichi.

-TÚ eres la chica especial.

En este punto ambos estamos llorando, desconsolados.

-No me dejes, Ran. Te lo suplico.

-Shinichi yo-

Los labios de Shinichi apresan los míos.

Cálidos, suaves, firmes.

Mis manos se aferran a la tela de su camiseta mientras las suyas acarician mi rostro, limpiando las lágrimas que aún caen.

Nos besamos lentamente, creando un ritmo suave y tranquilo. Nuestras lenguas se entrelazan, mis brazos rodean su espalda. Después de unos minutos Shinichi se separa muy despacio, choca nuestras frentes y suspira. Aún tenemos los ojos cerrados.

-Ran.

Abro los ojos y lo miro, esperando que continúe, ida por las sensaciones que me habían invadido.

-Tengo que pedirte algo.

-¿Qué pasa?

Shinichi se separa un poco y coge algo guardado en su bolsillo trasero.

Mi corazón se para.

Sus ojos brillan con intensidad.

Se me seca la boca.

Agarra mis manos entre las suyas.

Siento ganas de llorar.

-Cásate conmigo.

No dudé ni un segundo en besarlo.

FIN.

Un poco pocho :') es muy cortito también. Lo siento tela, estoy un poco ida, muchas cosas en muy poco tiempo. Prometo mejorar para el próximo FanFic. Os leo :)