Ese brillo en tus ojos
Te odio, amor.
Draco estaba de pie totalmente erguido y con su rostro serio sin apartar sus acerados ojos de los que se encontraban justo delante de él. Sabía lo que tenía que decir pero eso no impedía que se encontrase nervioso. Era demasiado importante para no estarlo.
Hermione sentía como su corazón se le había descontrolado y latía según los designios de sus sentimientos y no de su raciocinio. Y, para colmo, su respiración era tan fuerte que casi parecía estar a punto de iniciar un combate que una conversación.
Aunque para el caso…
-Sabes a lo que he venido, Granger-. Increíblemente la voz de Draco no mostraba ni uno solo de los nervios que le estaban atenazando.-Desde que empezó este curso no pasaron ni dos semanas en las que, por una razón u otra, terminábamos más cerca de lo preferible.
Hermione no paraba de bajar la vista al suelo incómoda por la situación y nerviosa por el tema a tratar.
-Desde el primer día en que nos conocimos dejamos más que claro cuales iban a ser nuestras posturas. Uno respecto al otro, Malfoy.
La mirada fija de Draco no se apartaba ni un centímetro de los ojos que tenía ante él en donde podía verse un brillo delatador de lo que estaba sintiendo en estos momentos. Había decidido que lo mejor era el soltar todo de golpe pero con cada palabra dicha las próximas resultaban más difíciles de decir.
Pero debían decirse.
-Por mucho que pudiéramos pretender la verdad es que nuestras diferencias serán siempre mayores a cualquiera de nuestros propios deseos-. Como le costaba tragar sintiendo como su garganta se resecaba por momentos.-No solamente el ser Slytherin y Gryffindor sino que yo soy un sangre pura y tú… tú eres…-, ¿por qué ahora le resultaba tan difícil cuando siempre pudo decírselo sin ningún problema?-… una sangre… sucia.
La respiración de Hermione resonaba en sus oídos mientras sus ojos castaños le mostraban todos los nervios ante ella. Solamente se habían besado unas cuantas veces pero suficientes para que cada vez que se encontrasen volvieran a sus mentes aquellos momentos y todo lo que les hacían sentir.
Eran unos recuerdos que habían sido grabados a fuego en su memoria y nada de lo que pudiera suceder iba a lograr borrárselos. Ni siquiera lo que estaba haciendo.
-Ni un momento tuve para intentar amigarme contigo porque siempre me encontraba con esa barrera que había sido construida a tu alrededor para mantenerte esclavo de las enseñanzas con las que creciste-. Sus dientes se cerraron sobre su labio.-Y por mucho que pudiera haber intentado superarlo, el muro no hacía nada más que crecer con cada nuevo insulto y menosprecio que me dedicabas.
Draco no pudo evitar apartar la vista del frente mientras aquellas palabras le hacían un daño que no había creído posible a principios de curso… ¿o incluso antes?
-Pensaba que algo había cambiado entre nosotros este año pero cada vez que nos acercamos, no tardamos en encontrar motivos o excusas para atacarnos y alejarnos nuevamente-. Hermione sentía como su voz temblaba de emoción. De tristeza.-Por supuesto que la culpa es de ambos por no ser capaces de lograr pensar en nosotros. Porque si fuéramos algo egoístas no nos llegaría a importar lo que pudieran pensar nuestras conocidos… mis amigos, tus conocidos… tus padres. Pero no es así, y nuestras vidas, que deberían ser nuestras para dirigirlas como sintiéramos que fuera lo que realmente necesitamos, se mueven según lo que se espera de nosotros.
-No es necesario ser una sabelotodo como tú, Granger, para saber que nuestro futuro camina parejo hasta encontrarse en un punto-. Los ojos de Draco borraron cualquier sentimentalismo y se endurecieron para tratar hacer comprender lo que no es posible.-Pero en ese momento tú estarás en un bando y yo estaré en el otro y, lamentablemente, dispuesto a saltarte al cuello… pero no para besártelo, Granger, sino para abrírtelo de oreja a oreja. Una sangrienta sonrisa.
Nunca habían sentido sus corazones latir con tanta velocidad. Incluso parecía que de seguir a este ritmo se les fueran a salir del pecho al reventárseles.
-No sé si entenderás la referencia pero lo nuestro solo tiene un posible final y a Romeo y Julieta no les fue muy bien… además que tu padre me mataría en cuanto supiera que estoy completamente enamorada de su único hijo-. Hermione tenía una triste sonrisa en sus labios.-Podemos estar aquí hablando todo el tiempo que queramos que lo que nos separa e impide que podamos siquiera pensar en estar juntos no va a desaparecer simplemente para alegrarnos el día.
-Claro que podríamos escaparnos y dejar todo y a todos atrás. En mi caso solo lamentaría dejar a mi madre pues es la única persona que realmente se ha llegado a preocupar de mí-. Draco necesitó cerrar unos momentos los ojos para impedir que se volvieran demasiado cristalinos y así mantener a raya cualquier insubordinación de sus lágrimas. Al abrirlos la crisis había pasado.-Pero tú tendrías que dejar a tanta gente detrás que no creo que te resultase posible porque te importa demasiado su opinión y cumplir sus expectativas.
Hermione intentó dominar su cabello pero, cada vez que sus manos parecían lograr que se mantuviera en donde ella quería, siempre lograba izarse en su contra. Era un caso perdido el intentarlo sin la ayuda de la poción alisadora.
-Si lo que sentimos es amor, ¿por qué no podemos estar juntos?-. Ya no se mordía el labio ni impedía que sus ojos retuvieran sus lágrimas. Hermione hablaba con su corazón y dejaría que el resto de su cuerpo también lo hiciera.-¿No se trata de lo más poderoso que existe en el mundo? Debería ser suficiente para que nada pudiera impedírnoslo.
-Yo te quiero y tú me quieres, Granger.
-Yo te quiero y tú me quieres, Malfoy.
La mano derecha de Draco se había cerrado por completo formando un puño de nudillos blanquecinos que vertía sus propias lágrimas de sangre a causa de haberse clavado los dedos en ella.
Tal vez lo más fuerte del mundo fuera el amor pero, en estos momentos, Draco solo podía llegar a sentir un odio extremo hacia todos los impedimentos que se interponían entre él y su felicidad.
Entre él y Hermione.
La mirada de la muchacha de ojos castaños se alzó, después de haberse quedado humillada mirando al suelo, para quedar fija al frente mientras mantenía su cabeza erguida orgullosa de lo que sentía.
-Tal vez estemos en bandos opuestos, Malfoy, pero siempre estarás en todo mi ser porque no puedo llegar a imaginar un mundo en donde me puedas faltar-. Los labios de Hermione cálidos y rojizos se movían provocando que toda atención se centrase en ellos.-Así que solamente puedo esperar que el amor que siento por ti pueda lograr deshacer los cimientos de ese muro que necesitó todos los años de tu vida para ser levantado.
-Yo… creo que haría lo que fuera por ti, Granger…-, la mano le empezó a temblar a causa de toda la tensión que estaba acumulando.-seguro que podría soportarte el tiempo que durasen tus protestas si finalmente te secuestrase para llevarte lejos de todos los que se opondrán a nuestros sentimientos… porque por ti puedo llegar a cometer hasta lo más insensato que pueda uno llegar a imaginarse.
Una tímida sonrisa amaneció en los labios temblorosos de Hermione.
-¡¡¡MALDITA SEA!!!
El grito de Draco vino acompañado del movimiento de su puño que se lanzó de frente con toda la fuerza que la impotencia ante la realidad que los atenazaba como si pudiera acabar con todo ello de un solo golpe.
Hermione cerró los ojos mientras respiraba con lentas inspiraciones de su nariz y exhalaba suavemente el aire por su boca separando ligeramente sus labios. Sintió una ligera brisa pasar al lado de su cabeza acariciándole unos mechones de pelo.
El golpe conectó con fuerza. Tanta, que sintió un fuerte dolor surgir de pronto en sus falanges que pronto se reprodujo por toda la mano pasando al brazo y al resto de su cuerpo.
-¡¡AARRGGHH!!
No tenía fuerzas para impedir irse al suelo cuando su cuerpo se deslizó por la simple desidia de sus piernas. Hermione agachó el rostro cubriéndoselo con ambas manos mientras sentía que todo su mundo explotaba a su alrededor.
-¡¡Maldita sea!!-. Gritó Hermione entre sus manos.-¡¡MALDITOS SEAN!!-. Repitió alzando el rostro hacia el techo.
El sonido de cristales al caer ahogaba el silencioso sonido que hacían las pocas gotas de sangre que caían desde los cortes en la mano de Draco.
-… genial… lo que te faltaba por hacer, Malfoy…-, murmuraba Draco mientras se volvía hacia la piscina.-… espero que te haya servido para algo el romper de un puñetazo ese espejo porque… aparte de un buen dolor en tu mano derecha, y espero que nada más grave que eso, no te ha servido para nada.
Furia. Impotencia.
-Pero no rendición… eso nunca.-. Se dijo Hermione mientras gateaba hacia la piscina hasta que llegó al borde de ella para dejarse caer, lentamente, en su interior de cabeza. El agua de la piscina le dio una cálida bienvenida.
Draco se dejó caer de pie en el agua hundiéndose hasta quedar bajo la superficie. No apretó los dientes y dio la bienvenida al dolor porque le despejaba la cabeza y sus ideas. Y eso era bueno porque todas ellas eran estúpidas ideas que no le servirían para nada.
Finalmente el cabello de Hermione fue derrotado gracias a la ayuda del líquido elemento que lo tumbó por completo.
-Palabras, Hermione. Pero que no servirán de mucha ayuda en el problema en el que os encontráis-. Tumbándose en el agua fijó su mirada al techo del baño.-Estaría muy bien que hubiera una palabra que solucionara este problema, que impidiera a Lucius oponerse a la relación que intentamos formar.
Draco se apoyó contra el borde de la piscina con su mirada perdida en un horizonte muy particular. Uno que tenía la imagen de una muchacha de cabello salvaje castaño y vivaces ojos de su mismo color. Capaces de mirarle de tantas maneras diferentes que podían llegar a conseguir que pasara del amor al odio en una fracción de pensamiento. Pero nunca a la indiferencia.
Con Hermione y Draco eso era una misión imposible.
Eran dos personas de intensas pasiones. Para bien o para mal.
Y querían estar juntos para siempre.
Y por mucho que practiques no consigues las palabras correctas para decírselas y que no se llegue a reír en tu cara-, pensaron al tiempo Draco y Hermione.
En los rostros de los dos enamorados surgieron sonrisas gemelas.
-Entonces lo mejor sería no utilizar los labios para pronunciar un discurso inútil que no llevaría a ninguna parte…-, empezó a decir Draco.
-… y utilizarlos para algo más útil y… placentero que seguro captará toda su atención-. Terminó de hablar Hermione.
¿Cómo poder demostrar sin dejar ninguna duda al respecto de que estaban enamorados el uno del otro? Pues, simplemente, de la manera más eficaz.
Un beso.
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ENDorFIN
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Bueno, espero que haya quedado muy claro que se encontraban en lugares diferentes mientras trataban de practicar lo que decirse cuando tuvieran la oportunidad de estar unos momentos a solas.
Por supuesto que, al final, por mucho que pensasen en que sería lo mejor para decir para decidir si deberían arriesgarse y estar juntos o abandonar tan utópica realidad, no pueden evitar caer en olvidarse de todos e intentar demostrar que se quieren… como si no hubiera quedado claro a estas alturas.
Pero, ¿quién se puede negar a un beso de esta pareja?
Dar, una vez más y siempre, las gracias a quienes han dejado una review que consiguen alegrarme los días, tardes o noches, dependiendo de cuando las lea, aunque esta vez han sido menos que en el anterior capítulo. La verdad espero no haberos perdido por el camino:
Uchiha Em, Gabe Logan, Psychofee, Rromy…
Marce_malfoy: Es que los ingleses son finos para todo. Gracias por los besos.
Ya sabéis que las reviews son muy bien recibidas por todos vosotros. Que ayudan a mantener la ilusión y las ganas de escribir porque vuestros pensamientos indican que la historia está llegando a alguien.
No os preocupéis y escribir cuando tengáis tiempo… o cuando terminéis de leer el capítulo. Hehehe
Una vez más daros las gracias por seguir esta historia. Espero no defraudar con los siguientes capítulos… ¿o capítulo?
Nos leemos.^^
