Aquí os dejo otro capítulo, voy demasiado rápido, pero es que me gusta disfrutar escribiendo y aunque no tenga comentarios, seguiré publicando. Seguramente tendrá bastantes lectores, pero ninguno me dice si le ha gustado o no. Bueno, espero que Shura sea de vuestro agrado, aquí llega al Santuario español. Espero que os guste... lean y comenten ^^


La llegada al Santuario de Capricornio

El Patriarca había ordenado a sus soldados que investigaran el pueblo destruido por aquel misterioso caballero. Uno de ellos se ofreció voluntario para ir hacia el pueblo, junto con sus subordinados. Tomaron un avión y sobrevolaron la zona, hasta que el caballero sintió un débil cosmos, así que decidió aterrizar y buscar ese pequeño cosmos. Llegó hasta la casa de Shura y llamó a un grupo de cuervos.

—Pequeño, busca—

El cuervo empezó a buscar y él hizo lo mismo, hasta que vio dos tumbas, una de ellas parecía que se movía, así que corrió para averiguar quién estaba enterrado. Al desenterrar la tumba, se topó con una pequeña niña que se puso a toser, esa niña era Minerva.

—Pobre, seguramente habrán pensado que estaba muerta—dijo sorprendido el caballero de armadura negra.

—Morris... ¿esa niña se encuentra bien?—preguntó uno de los soldados a su superior.

—Tiene un fuerte golpe en la cabeza, seguramente habrá perdido la memoria... la llevaremos hasta Grecia—dijo el caballero rodeado de cuervos.

—¿Porqué no la acoges en Inglaterra junto con vuestro hijo? Seguro que le haría mucha ilusión tener una hermana—comentó el soldado a su superior.

—Desde que perdí a mi esposa y desde que me diagnosticaron este cáncer, seguramente a Jamian le haría mucha ilusión tener una hermana...—sonrió el caballero mientras se llevaba la mano a su pecho.

Shura se dirigía al Santuario de Capricornio, en lo alto de la montaña más alta, lo que tenía que hacer, era escalarla, para alcanzar su objetivo, pero era tan alta que le parecía casi imposible. Pero su fuerza de voluntad hizo, que agarrara su mochila, una cuerda y las pusiera en la espalda, para luego, poner sus manos en la montaña y empezar a escalar. Los pies los puso en dos piedras que parecían seguras, después puso sus manos donde mejor lo veía y así hizo en diez pasos. Los problemas empezaron cuando se agarró a una roca que le parecía segura, pero la roca se rompió y el joven a punto estaba de caerse al suelo. Miró el fondo y le entró pánico al ver lo alto que estaba, luego alzó la miraba hacia arriba y se dio cuenta que aún le faltaba. Siguió su camino hacia lo más alto, tenía que estar a cada poco mirando si las rocas estaban en condiciones para cogerlas o no.

Al caer la noche, Shura pudo alcanzar la cima y se echó en la cima mirando las estrellas, hasta que se quedó dormido.

Cuando despertó, estaba en una habitación que olía a anciano y cuando se puso a inspeccionar el ambiente, vio a un hombre mayor durmiendo en una silla. El pequeño se levantó y se acercó a él. Estaba tan dormido, que no se dio cuenta de que el pequeño estaba despierto, así que decidió abrir la puerta del cuarto y salir para beber algo, pero el anciano le detuvo.

—¿A dónde vas?—preguntó el anciano abriendo uno de sus ojos y observando al pequeño.

—Tengo sed—respondió Shura algo sorprendido.

—Por lo que veo, tú eres el que porta el Legado de Capricornio...—abrió el otro ojo y cogió su espada que la tenía a su lado.

—¿Cómo lo sabes?—

—Tu cosmos es familiar, es como si tuvieras en tu interior el espíritu de El Cid—señaló el hombre el brazo del pequeño.

—Él me dijo que viniera aquí, tengo que buscar a la persona que me entrene y me ayude a manejar la Excalibur, como lo hacía él—dijo Shura.

—Pues estás ante la persona correcta, yo soy Fabio y te enseñaré a manejarte con la Excalibur—se presentó frío el hombre.

Éste se levantó de la silla y le puso la espada en el cuello, para asustar al pequeño, pero vio que Shura no le tenía miedo, lo miraba con una mirada fría llena de odio y venganza.

—Quiero que me acompañes—dijo Fabio quitando la espada del cuello de Shura.

Ambos recorrieron todo el Santuario, era un enorme monasterio donde se entrenaba a futuros espadachines para luego enviarlos como soldados a Grecia. Llegaron al comedor y el olor a chocolate envolvía los pasillos de aquella zona, Shura saboreaba cada aroma y observaba el exterior del Santuario, donde estaban los otros alumnos. Los dos, llegaron hasta una enorme salta y allí estaba por sorpresa Ionia.

—¿Cómo has llegado antes que yo?—preguntó sorprendido Shura al ver a Ionia de pie, en frente de las estanterías llenas de libros.

—Soy un caballero, soy más rápido escalando montañas—contestó Ionia mientras dejaba un libro en una de las estanterías.

—Bueno... ¿la has traído?—preguntó Fabio mientras observaba atentamente a Ionia.

—Claro, ahí está—señaló Ionia una caja envuelta en un manto blanco.

Fabio se acercó a la caja y le quitó el manto, Shura se sorprendió lo que escondía debajo de aquella manta. Era la caja donde estaba la armadura de Capricornio. Ionia se acercó a él y le dijo que la armadura no le hacía caso y que empezó a brillar cuando Shura estaba en el vientre de su madre, por esa razón, Ionia se hacía pasar por un niño para investigar si era o no ese bebé la reencarnación de El Cid, su hijo. Shura notaba un calor paternal cuando estaba en compañía de aquel espíritu. El pequeño se acercó a la caja y la tocó, no ocurría nada, pero lo que quería Fabio era que el joven pudiera entrenar y ser fuerte para poder portar la armadura.

En otra parte...

—Miserable, no te pedí que destruyeras el pueblo—se quejó un misterioso hombre de armadura negra y dorada.

—Lo siento Raziel, pero mejor así, no hay testigos, aunque solo ha quedado vivo el niño de Excalibur—

—¡Imbécil!—El misterioso caballero enfadado golpeó a su soldado haciendo que éste se estrellara contra la pared—Por tú culpa no hemos conseguido la Excalibur, ahora solo queda esperar hasta que la Diosa Atenea nazca—

El misterioso caballero se subió unos escalones y se sentó en su trono oscuro, miró a su soldado y le echó de su palacio, quería estar solo y pensar en lo que deberían hacer con los caballeros de oro, ya que son amenazas para ellos, tenían que organizar algo mejor que el ataque que ocasionaron aquella vez, hace muchos años.

¿Qué tipo de entrenamiento tendrá Shura? ¿Ese Fabio es el hombre que entrenó a El Cid hace cientos de años? ¿Porqué Ionia nos estuvo engañando desde hace muchos años? ¿La armadura de Capricornio estaría buscando al joven Shura?