Capítulo siete: inseguros de cómo lo hicieron

Los niños quedaron boquiabiertos viendo a su madre con perplejidad. Parecía que no daban crédito a la que acababan de escuchar.

"¡YAAAAAAAAY!" gritaron muy emocionados. Rose se levantó de su asiento y fue a darle un gran abrazo.

Amelia le sonrió y después miró al resto. "El sábado los llevaré a conocer el puerto," les comentó. "¡pero deberán portarse bien cuando vengan conmigo!" todos asintieron rápidamente.

Rose regresó a su asiento. Apenas podía contener la emoción. Intercambió miradas con Victoria y luego ambas miraron a Derek sonrientes.

"Catherine, cariño ven aquí" le pidió Amelia extendiendo los brazos.

Catherine se levantó y cuando llegó a su lado, su madre la abrazó. "Lamento haberte hecho sentir triste ¿me perdonas?"

Su hija la miró fijamente. "Mamá, no tengo que perdonarte. Nada en este mundo ni en ningún otro me haría estar molesta contigo."

"Muy bien, ahora que todo esta resuelto," dijo Delbert observando el reloj que había en la pared. "deben prepararse ya, el aerobús debe estar por llegar en cualquier segundo."

"En treinta y siete segundos exactamente, papá" mencionó Derek.

Rose arqueó una ceja. "¿cómo lo sabes?"

Victoria se cubrió la frente con la mano. "Ahora si que lo hiciste," le reprochó a su hermana, meneando la cabeza. "pasaremos todo el viaje hasta la escuela escuchando su explicación."

Derek arrugó la frente. "Si lo que quieres es una respuesta corta, te diré que lo sé porque acabo de ver el aerobús por la ventana." Se levantó, tomó su mochila y se dirigió a la sala.

"Derek, no olvides ponerte tu abrigo y tu bufanda," le recordó Amelia. "y eso va para ustedes también. Hace frío allí afuera."

El pequeño Cánido se detuvo y se dio la vuelta. "Pero mamá, es una mañana soleada, me ahogaré de calor antes de llegar a la escuela."

Amelia cruzó los brazos. "No me hagas empezar, jovencito. Tú sabes mejor que nadie lo peligroso que puede ser un resfriado."

Derek suspiró y miró a Helen de reojo. Ella sonrió al encogerse de hombros y tomó el abrigo y la bufanda. Él sabía que no podría ganar esa discusión, así que se resignó y fue con la ama de llaves para que lo ayudara a ponérselos. Rose y Victoria se despidieron afectuosamente de sus padres y fueron con Helen para recoger sus mochilas. Ella se ofreció para colocarle la bufanda a Rose, pero se negó.

"La lana me provoca comezón," replicó en voz baja la niña. "además, no combina con este vestido." Se puso la mochila en el hombro y se aseguró que su cabello estuviese bien acomodado.

"Adiós señora Wright" se despidió Derek cruzando el umbral de la sala.

"hasta pronto pequeño Derek" contestó ella. "y buena suerte para usted en su práctica de natación, joven Victoria."

Victoria la vio por encima de su hombro mientras iba tras su hermano. "Gracias" dijo ella.

Rose tomó su bufanda porque sabía que si no se la llevaba, su madre le pediría que se la pusiera y apresuró el paso para alcanzarlos.

"Que tenga un buen día en la escuela, señorita Rose" le deseó Helen.

Rose sonrió. "Se lo agradezco, señora Wright. Usted también tenga un buen día."

"Una cosa más, señorita," mencionó Helen. "pudo haberme dicho que le gustaban los pan queques sumergidos en leche."

Rose se detuvo y se vio confundida, en verdad no tenía idea de lo que la ama de llaves quería decir. De pronto alzó las cejas y volteó hacia la mesa. "¡Oops!" se dijo a sí misma al contemplar su plato y ver el desastre que había hecho durante su momento de nerviosismo.

"Conozco una receta que lleva ambos ingredientes," continuó Helen. "si lo desea, puedo preparársela para el desayuno de mañana."

"Hem... n-no, g-gracias señora Wright" balbuceó Rose. "sólo... probaba una nueva combinación, pero creo que saben mejor por separado." Volvió a despedirse y se marchó.

Catherine, al ver que su hermano y sus hermanas ya habían abandonado el comedor, le dio un beso a su madre en la mejilla. "Ya debo irme, te quiero" caminó deprisa para tomar sus cosas y en el camino abrazó a Delbert. "adiós papá"

"Oh, espera cariño," le pidió Amelia. "necesitarás esto antes de irte." Tomó la carta que Catherine había dejado en la mesa y revisó dentro de su bata. Al parecer no pudo encontrar lo que buscaba, así que miró dentro del periódico y luego bajo la mesa. Delbert sacó del bolsillo de su camisa un bolígrafo y aclaró su garganta.

Amelia lo asió, desdoblando la carta. "Gracias querido" dijo ella. Se apoyó sobre la mesa para firmarla rápidamente, la metió de nuevo en el sobre y se lo entregó a Catherine. "dile a la profesora Raquel que yo me encargaré de llevarte a la sede de la Fundación Baker este Sábado."

"¿Quieres decir que yo también iré al puerto espacial?" inquirió Catherine anonadada.

"¡Pero por supuesto!" exclamó Amelia. "Si Derek, Rose y Victoria van a ir; no veo razón alguna por la que tú debas quedarte."

Catherine enseñó nuevamente su encantadora sonrisa. "Eres la mejor, mamá" caminó hacia ella y la abrazó. "gracias"

Su madre acarició gentilmente su cabeza. "ahora ve, mi niña, disfruta tu día en la escuela."

Después de escuchar semejante noticia, sí que sería un buen día. Catherine se dio media vuelta y corrió tras los demás. Sacudió la mano para despedirse de Helen cuando pasó a su lado y se perdió de vista. "¡Espérenme!" exclamó ella.

Los alcanzó poco antes de que llegaran a la puerta principal. Abrazó a Rose, quien estaba de ultima en la procesión, cuidando por supuesto de no maltratarle el cabello. Su hermana sonrió y le devolvió el abrazo. Luego fue con Victoria y Derek, que caminaban lado a lado, y puso sus brazos alrededor de sus cuellos. "Gracias chicos, no tienen idea de lo mucho que aprecio lo que hicieron por mí."

"pada essdo sod doss edbadoss" balbuceó Victoria, haciendo una exagerada pantomima de necesitar aire.

"¿Qué?" preguntó Catherine retirando su brazo.

"Dije que para eso son los hermanos." Aclaró Victoria. "Lo que me recuerda," dijo mirando a Derek de reojo. "tengo que felicitarte por tu ingenioso plan, hermanito."

Derek no respondió inmediatamente, sólo veía hacia delante, a través del ventanal junto a la puerta principal, por el cual podía ver al aerobús aterrizando más allá de la cerca al otro lado del jardín de la mansión. "Mi plan no tuvo nada que ver" repuso él sin voltear a verlas.

Ellas se miraron la una a la otra. Como siempre, sus hermanas no entendían de lo que hablaba. Catherine arqueó una ceja y Victoria encogió los hombros.

"No seas modesto" replicó Victoria, dándole una palmada en el hombro y con tono bromista.

Su hermano torció la boca y arrugó la frente. "Hablo en serio. ¿No te pareció sospechoso que mamá no haya dicho nada en el mismo momento que mencioné la Academia Interestelar?"

De alguna forma, su hermano tenía un punto válido allí pero a Victoria se le escapaba el significado.

"Creo que ella ya planeaba llevarnos al puerto de todas formas." Concluyó él. "Estuvo dudosa al principio, pero lo que le dijiste del medallón pudo haberla ayudado a decidirse."

Catherine se alegró y miró el medallón en su cuello. "¿tú crees?" preguntó ella. Su hermano asintió. Ciertamente ella no esperaba que su madre aceptara cuando le dijo lo que pensaba al respecto.

Rose caminó un poco más rápido para ponerse junto a ellos. "Sea como sea, todos salimos ganando." Dijo ella. "lo único que lamento es que tengamos que esperar hasta el Sábado. Pero creo que valdrá la pena."

"¡Vaya que tienes razón!" exclamó Victoria agitando los brazos. "Prepárense, porque esto va a ser una increíble experiencia. Ni se imaginan lo que he escuchado que tiene ese puerto para ofrecer como entretenimiento."

"Sólo recuerda que esto no es un paseo," Repuso Derek. "al menos no por ahora. Mamá aun debe creer que este viaje es estrictamente académico. Si lo hacemos bien, el próximo tal vez no tenga que serlo."

"Oh vamos, Derek" replicó Victoria. "no seas aguafiestas. Te preocupas más de lo necesario." Bajó un poco la cabeza para ver el rostro de su hermano desde abajo. Cuando él la miró de reojo, ella puso una cara graciosa y no pudo evitar sonreír.

"¿Ya lo ves? A ti también te emociona la idea" dijo ella. "anda, admítelo."

Él entornó los ojos. "de acuerdo," dijo en tono cansino. "sí, estoy emocionado."

Finalmente, los cuatro llegaron al portón principal. En la pared había un pequeño micrófono y como Rose era la que estaba más cerca de él, se aproximó. "Rose Doppler" dijo ella en voz alta a través del micrófono.

La gran reja de acero comenzó a abrirse lentamente, produciendo un rechinido metálico. Del otro lado, aguardaba el aerobús. Una nave roja flotando a unos centímetros del suelo. Desde el interior se escuchaba claramente el alboroto que sólo los niños son capaces de causar. A cada lado tenía ventanas de vidrio grueso. Algunos de los niños sentados cerca de ellas, saludaron a los Doppler. Una vez que llegaron a la puerta del aerobús, el señor Wallace la abrió para que entraran y los saludó cándidamente. Las muchachas fueron a sentarse al fondo mientras que Derek se sentó en el asiento más próximo al conductor.

El señor Wallace cerró la puerta y puso el aerobús en marcha. Vio que Derek lo miraba y sonrió. "Así que, pequeño Derek ¿Te interesaría continuar nuestra pequeña plática sobre el nuevo sistema HP-Dina R8 recientemente instalado?"

Derek asintió.