Nota*

¡Hola! Espero disfruten este cap, y muy bonitas letras para todos :3

Capítulo 7: ¿Dónde estabas?

-¿Qué es lo que pretendes Draco? ¿Qué querías probar haciéndole tal daño a Granger dentro del colegio? Pensé que eras más astuto - dijo Snape con su típico arrastrar de palabras. Veía al rubio y le era casi imposible creer, que este fuese el mismo chico que hace algunos años atrás jugó con su túnica, o se escondió detrás de él.

- No te importa, Snape – contestó el rubio. Quería marcharse ya, quería ir a su cuarto y encerrarse a patear las cosas que había alrededor, quería irse lejos de esa polvorienta habitación, de ese sucio castillo, de esa mierda de vida, porque él no era un tipo valiente, porque él era Slytherin, y los Slytherins son cobardes. Como estaba acostumbrado a hacer lo que le placía, caminó directo a la puerta y antes de poder atravesarla, Snape lo llamó. Draco se preparó para recibir otra crítica, así que a regañadientes volteó, antes de poder mirar de qué se trataba, atrapó lo que el profesor le había lanzado, cuando miró lo que tenía en sus manos se dio cuenta de que era su varita, alzó su mirada y se encontró con la de su padrino; Draco había aprendido a descifrar la mirada de Snape, y ahora esta era de preocupación, el rubio sabía que él era ese punto de inquietud. Antes de que el rubio cediera a los impulsos que sentía de contarle cosas como antes lo hacía; dio un paso atrás, y dando media vuelta cerró la puerta y se marchó

…..

Llegado el tan anhelado lunes, Hermione se despertó hecha una fiera, desde el incidente con Malfoy no hablaba con sus amigos, ella sabía que era una idiotez de su parte, pero prefería desquitarse con ellos al no saber cómo sentirse ante la nueva especie de soledad que enfrentaba. Además estaba el hecho de que tenía un castigo pendiente con el profesor que menos le agradaba y en nada ayudaba el saber que Malfoy estaría ahí para burlarse de ella. Bajó las gradas con la intención de ir a comer algo a ver si sólo era hambre lo que sentía por dentro, sin embargo su proyección se vio truncada cuando un par de ojos verdes intensos y otro de un tono más miel, le cortaron el paso.

-¿Qué es lo que te sucede Hermione? – preguntó Ron. Sin embargo la castaña no reparó en su comentario y se abrió paso entre los dos muchachos para pasar por el retrato de la señora gorda.

- No me ignores Hermione Granger, no seas grosera – dijo Ron gritando, con los colores que eran tan propios de él cuando comenzaba una discusión con la chica. Al escuchar esto, la castaña se dio media vuelta y caminó con paso firme directo hacia el pelirrojo.

- No te atrevas a decirme que no te ignore, cuando eso precisamente es lo único que han hecho ustedes dos desde que tienen novia – y agregando con una risa fingida continuó – ¡adivinen qué! En el momento en el que ustedes estaban dándose una ferviente muestra de cariño, yo estaba tratando de protegerme de un sectumsempra patrocinado por Draco Malfoy, sí, exactamente el futuro mortífago, pero ustedes están tan concentrados en otras cosas que no han medido la gran posibilidad de que Voldemort y todos sus seguidores vuelvan en el momento menos indicado, porque ustedes están en un cuento de hadas perfecto, porque no se acuestan pensando en que por su sangre corre un veneno mortal, porque por su sangre no corre la suciedad, porque no corre la desigualdad ni la discriminación, porque a ustedes Draco Malfoy no los ha intentado dañar tanto como a mí en menos de un mes… - Hermione no sabía exactamente porque quería sacarles en cara todas estas cosas, no sabía si era producto de la soledad que últimamente era muy amiga suya, o si eran sólo celos de sus amigos, la verdad no le temía a morir, ni a la guerra que muy pronto iba a estallar, esto se trataba de un capricho íntimo pero cualquiera que hubiese sido el motivo, hizo que se le llenaran los ojos de lágrimas, algo que no pudo ocultar y antes de que alguno de sus amigos pudiera hacer algo, se fue.

Mientras corría hacía algún lugar y sentía su cara empapada, se preguntaba qué era lo que le sucedía. Ella se había prometido al inicio del año otra cosa muy diferente a lo que estaba haciendo, recordó que ese día estaba soplando el viento mientras leía su libro, inmortalizó ese momento como uno de los más plenos de su vida, se sintió en sintonía consigo misma, todo le parecía majestuoso, el cielo, las aves, sus amigos, y su vida, ese día estaba feliz de vivir, por un instante se olvidó de sus preocupaciones, de su sangre, se olvidó de su familia, ese día Hermione Granger se olvidó de quién era, y qué representaba, se olvidó de la guerra, de los mortífagos, se olvidó hasta de sus ÉXTASIS, se olvidó de su nombre, y vivió… y ese día, el día del relicario, el día de su promesa entendió que habían muchas cosas más de las que todos podían observar, y por primera vez se sintió tranquila de no entender.

Al recordar, paró en seco, ¿qué había cambiado en ella? Por qué ya no sentía lo de aquel día, por qué tenía ese dolor en el pecho y ese nudo en la garganta que no le dejaba tragar lo mejor de sí misma, ¿qué era lo qué le faltaba? Cuando empezó a correr no sabía muy bien a dónde se dirigía, pero sin saberlo, su corazón había encontrado su destino, abrió lentamente la puerta y sin importarle por una vez en su vida si faltaba a clase, entró.

Los minutos se hacían cada vez más insoportables, el segundero se detenía y a Draco le parecía devolverse, el hacer sonar sus dedos contra el escritorio ya era algo mecánico, ¿dónde estaba Snape? Y lo que le parecía más asombroso era no saber dónde estaba Granger, en la mañana la en la clase que tenían con los Gryffindors tampoco la había visto, y a juzgar por la cara de confusión e idiotez de sus amigos, había llegado a la conclusión de que ellos tampoco sabían dónde se encontraba.

Le debía haber sucedido algo grave, para que la santurrona Granger no llegara a un castigo y más aun sabiendo que al cumplirlo le devolverían su varita. Estaba mirando por la ventana del despacho de Snape cuando un golpe sordo lo hizo voltear, creyó que era la chica pero sintió una punzada de decepción – a la que no le prestó atención – cuando se dio cuenta de que era el profesor, sin prestarle mucha atención giró de nuevo su cabeza y miró por la ventana.

Snape no sabía muy bien lo que estaba sucediendo, Granger no había llegado aún y era algo sorprendente considerando de quién se trataba, además había escuchado a Potter y Weasley preguntar por la chica a McGonagall. No podía comenzar el castigo sin los dos, pero tampoco podía pasar la falta a Draco, necesitaba acercarse al muchacho y saber que era lo que tramaba, había prometido protegerlo sin importar la situación.

-Draco, para empezar con tu castigo te pediré que vayas en busca de Granger – Dijo sin prestar importancia y sentándose lentamente en su silla. Al escuchar esto, Draco volvió su cabeza hacia Snape y confrontando su mirada con la de su padrino, rió sínicamente y contestó:

- De acuerdo, lo haré – sin decir más, salió lánguidamente del aula.

- Antes de que te marches, tengo algo que te pertenece, si no vuelves hoy antes de las 6 p.m. con Granger considéralo perdido, no te molestes en buscar de que se trata, porque solo perderás tiempo, verás Draco, esto solo para asegurarme de que no vas a otro lugar en vez de atender a mi castigo – Agregó Snape mientras se colocaba sus gafas y se disponía a calificar unos patéticos exámenes. "Maldita sea" pensó Draco, sin embargo aparentando una gran calma como siempre solía hacer, levantó su mano en señal de entendimiento y se fue.

Tenía un serio problema, y era que Snape sí poseía algo suyo, conocía bien a su padrino y sabía que este era un gran mago, tenía habilidades estupendas para descubrir los deseos y miedos más escondidos de las personas, seguro que había podido ingresar a su cuarto e identificar su punto débil; no podía permitir que se quedara con él, de esa manera no había otra solución… tendría que encontrar a la sangre sucia antes de las 6 y llevarla con él.

Maldita Granger ¿dónde se podía esconder? Era denigrante hacer eso, él, ¿tener que tomar el rol de alguien como ella? Hacer de cuenta que era un…un sangre sucia: le daba asco tan solo pensarlo, repugnancia, en realidad no por ellos, esa gente le daba igual, sino tener que pensar como ella, ella que era la causante de sus problemas, de su desgracia, ella era la persona por la que él estaba entre la espada y la pared… siempre creyó odiar a Potter más que a cualquier otra persona, pero desde el hace un año, el odio por la chica que sin duda había planeado todo, creció hasta llegar a ser la persona que quería ver sufriendo. Que irónica era la vida, estaba seguro de que esa tarde tendría que llevarla a donde Snape sin ningún rasguño y más aún en perfecto estado, debía ser su protector… la odiaba.

Buscó en la biblioteca, en el gran comedor, buscó en la cancha de quidditch, en el lago, fue hasta la cabaña de Hagrid, y espió por el ventanal, ahí estaba la comadreja y el huerfanito, pero la castaña no se encontraba… Decidió que era mejor esperar a que ese par salieran y seguirlos para obtener una posible respuesta. Después de lo que fueron unos largos minutos; se marcharon.

El rubio los siguió hasta casi la entrada a la sala común de Gryffindor pero antes de que pudieran entrar, Draco le lanzó una pequeña piedra al moreno, quién volteó de inmediato y se encontró con Malfoy, ¡estaba harto! Ese imbécil se las iba a pagar, por todo. Sin medir consecuencias se abalanzó sobre él y ambos cayeron al suelo, estaban en una fuerte pelea al estilo muggle, un puñó pegó fuerte en la cara de Harry, mientras una patada hacía crujir las costillas del rubio, alguien los quería separar, pero ambos estaban tan encarnizados haciéndose daño que no lo notaban, eran como animales, desquitándose de todo el tiempo que ambos se hicieron la vida imposible, Draco sólo quería preguntar en donde estaba Granger, pero esto era mucho más divertido. Era verdad que Potter le había hecho daño, pero por favor, Draco era por mucho, más veloz y había aprendido a defenderse muy bien estas vacaciones, no solo tratándose de hechizos, sino también de otras maneras, esos eran los resultados de estar al filo de la muerte y tener que aprender a evadirla.

Sin saber cómo los cuerpos de los dos muchachos fueron separados y se vieron lanzados hacia arriba violentamente, cada uno de ellos pendiendo boca abajo a unos cuatro metros de altura.

Como la túnica le caía a los costados Draco no pudo ver de quién se trataba, sabía que lo más probable era que algún profesor los hubiese elevado, no podía ser ningún estúpido alumno, ya que el levitacorpus era un hechizo no verbal y no solo eso, sino que fue aplicado a él y a Potter por igual, acción que no era nada fácil de realizar. Pensó en liberarse de la misma manera, pero al quedar boca abajo había perdido su varita, sin ninguna escapatoria.

Después de un segundo más el cuerpo de Draco se vio flojo y con un estruendo, ambos chicos cayeron al suelo, por segunda vez. Ya sin fuerzas y respirando fuerte ambos se quedaron acostados recuperándose de la fuerte pelea y de la dura caída.

Cuando Draco abrió los ojos se encontró con otros grandes y penetrantes ojos castaños cubiertos por una tela de enojo y ¿preocupación?, no, Draco estaba delirando, tanto que en ese instante hizo algo impensable, tomó el brazo de la castaña, quien estaba arrodillada en medio de los dos chicos, y en un susurro casi inentendible, antes de caer desmayado le preguntó:

-¿En dónde te habías metido, Granger? –

Justo en el momento cuando la mano de Draco soltó el brazo de Hermione, unas letras aparecieron desde el relicario, en donde todos los presentes pudieron leer lo que decía…

"Que sabe del amor, quien no ha tenido que despreciar precisamente lo que amaba"