Espero que les guste una pizca de mi rusa favorita :)


Mamá.

Natasha acusa a Charlie, el aventurero cuidador de dragones, por hacerle creer en imposibles. O más bien, por hacer posibles cosas a las que ella había renunciado mucho tiempo atrás, como el matrimonio. O como una familia.

Él ha sido su refugio por años, y Natasha ya había llegado a la aceptación de que él y los Vengadores eran su familia. Eso, hasta que Ileana llegó a sus vidas.

La niña entonces sólo tenía diez años, cuando la encontró, vagando por las calles ella sola, había robado comida de un puesto y estaba a punto de ser molida a golpe por eso. Había estado con ellos desde entonces.

- ¿Cuándo iremos a visitar al tío Clint y a Nathaniel de nuevo? – pregunta la niña durante el desayuno.

- No lo sé, tal vez cuando regrese de Nueva York, tengo asuntos importantes que tratar con Tony allí.

Pero Ileana sabe, con eso, que la visita puede tardar semanas.

Charlie le sirve una taza de café y se sienta a la mesa con ellas.

- No pongas esa cara, Ileana – dice él, mirando a la niña – Nos divertiremos mientras.

- ¿Puedo ir a ver a los Thestrals de la señora Galloway? – pregunta ella esperanzada, pero Charlie señala a Natasha, que es usualmente quien tiene la última palabra al respecto – Mamá, ¿puedo ir?

Un largo silencio sigue a esto, Ileana no entiende por qué. Charlie sólo sonríe y Natasha la mira, perpleja.

En los tres años que lleva viviendo con ellos, es la primera vez que la llama así, "mamá" y ciertamente ella nunca lo ha esperado.

Porque Natasha hace tiempo ha renunciado a ser llamada así alguna vez, a tener hijos, a formar una familia en el sentido tradicional de la palabra. Y se siente abrumada de pronto.

- ¿Cómo me has dicho? – pregunta, por si ha escuchado mal.

- Pregunté si puedo ir a ver los Thestrals de la señora Galloway. – la mira esperanzada - ¿Puedo, por favor?

Natasha suspira.

¿Por qué, de entre todas las cosas que Ileana podría querer hacer, ha tenido que desarrollar ese gusto por los animales fantásticos? Charlie insiste en que no es culpa suya, pero ella no le cree del todo.

- Bueno, está bien. Pero ten cuidado, nada de emocionarse demasiado.

Ileana asiente, acaba su desayuno con prisa y corre a su habitación para juntar sus cosas.

- ¿Fue sólo mi imaginación?

- No, ella dijo "mamá" – afirma Charlie, todavía sonriendo.

- Es una locura.

- Pero tú eres su madre ahora, Nat. Lo has sido desde que decidimos traerla con nosotros.

Y aun así, se sentía extraño, como si se tratara de otra persona y no ella, la Viuda Negra, la asesina más letal del mundo. Pero Ileana era su hija.

Y por primera vez, se sentía como si realmente, sus números rojos comenzaran a disminuir.

- Si… tienes razón. – sonríe y le da un beso a Charlie antes de levantarse y alistar su uniforme.

Tal vez Stark tenga más suerte hoy en hacer valer sus ideas. Natasha se siente particularmente de buen humor.