Entretanto, Galia es la que ha salido corriendo y se ha metido al cuarto de Britania a su cama, entre ella y su libro y a dentro de su pijama casi. La pelirroja levanta las cejas sin entender qué pasa.

—Wh-What's going on? Galia!

Ella llooora sobre su pecho.

—Oh... my. ¿Qué pasa? —la abraza igual con fuerza.

Solloza igual sin ser capaz de hablar y se agarra de su pijama con fuerza.

—Shh... shhh! Tranquila —le achucha dándole un beso en la frente y dejándola llorar unos minutos antes de volver a intentar averiguar qué es lo que tiene.

—R-Rome... —es lo único que se entiende. Britania parpadea, preguntándose qué ha hecho Roma esta vez que sea tan grave.

—¿Qué hizo Rome? ¿Está bien? —le frota la espalda. La gala asiente y lloriquea

—Lo destruyó todo.

—¿Qué destruyó? —le da otro beso en la frente y se le humedecen un poco los ojos porque llora de manera tan angustiante y agobiada que sinceramente se siente ella misma completamente destruida, aún sin saber por qué.

—T-Todo —lloriquea—. Soy una tonta —se hace bolita a su lado.

—No eres una tonta. ¿Qué ha pasado?

—Cymru ha venido para hablar con Rome...

—Ohh... ¡Y no me has dicho! Qué... ¿Qué ha pasado?

—Que Rome le ha contado todo... a Cymru.

—¿Qué es todo? —le hace cariñitos en el pelo.

—Todo —aprieta su ropa de donde la tiene agarrada con los puños y lloooora.

—Shhh... —le frota más la espalda y aprieta los ojos —. ¿Qué ha dicho Cymru?

—Todo lo que siempre hablamos y él siempre me dice que tengo que contarle y yo no quiero, porque es que no quiero que se preocupe de más y se le rompa el corazón... Y siempre me dice que no le hago un favor protegiéndole pero... es que... no lo sé, he venido contigo corriendo. Tal vez ya no me quiera.

—No creo que no te quiera, Galia —asegura con voz suave —. ¿Pe-Pero crees que...? Ugh. ¿Por qué le ha dicho Rome esas cosas? —protesta un poco al aire aunque no es que no sepa la respuesta. Este es un tema que tensa a todo el mundo y cada quien hace lo que puede para sobrellevarlo.

—Porque él cree que si no las sabe yo nunca seré feliz...

Britania se humedece los labios.

—¿Y no habías hablado nunca, nunca con Cymru de las cosas que dijo Rome?

—De alguna no... —susurra.

—¿Por? E-Es decir... No... ¿No se supone que deberías poder hablar de todo con él?

Galia aprieta los ojos y hunde la cara en ella porque justo eso es lo que dice Roma siempre

—Soy una tonta —lloriquea y la británica la aprieta contra sí.

—No, sólo eres demasiado buena con todos, incluyendo a Cymru... Tanto que prefieres no decirle algo para no lastimarle aunque seas tú la que se lastima por él. Eso... Es bonito.

—Pero ahora... ahora va a odiarme.

—No va a odiarte... No puede odiarte por eso, Galia. Quizás tendrías que hablar con él… Aunque también pienso, Galia que... Es que tú tienes que hacer lo que te haga sentir bien a ti. Si eso implica no decirle cosas...

—No sé qué hacer —la abraza porque aquí se siente bien.

—Tú siempre sabes qué hacer... sólo sigue tu corazón.

—¿Puedo quedarme aquí contigo?

—Toda la vida si quieres, ya lo sabes —le acaricia la espalda —. ¿No crees que Rome o Cymru vendrán a buscarte?

La rubia asiente.

—¿Quieres que cierre la puerta con magia? —pregunta peinándole un poco y tratando de mirarla a los ojos aunque es difícil porque esta sobre ella.

Galia suspira y niega con la cabeza porque no, le gustaría quedarse aquí y no enfrentarse a todo eso, pero no se puede.

—Dime una cosa, Galia... ¿Cymru sabe ahora, quisieras o no, lo que de verdad piensas respecto a... la boda? Eso es lo que le dijo Rome, supongo. Si de verdad te quiere, que creo que lo hace, todo esto va a ayudarles a los dos.

—¿Tú crees?

—Ya sé que siempre digo que es un idiota, pero... no creo que lo sea. Estará más preocupado por cómo te sientas que en sí porque no le hayas dicho... espero.

—Es que... es que no es... es un hombre, Britania...

—¿Te refieres a que es tonto como todos los hombres?

—Oui... y sensible, no entienden algunas cosas y no se les pueden contar otras como... como puedo contártelas a ti.

—El problema, creo, es que sí se las contaste a Rome... que también es hombre.

—Pero porque no son sobre él... y en realidad Rome las... vio —suspira.

—Rome no es un hombre normal —asegura Britania sonrojándose un poquito —. ¿Qué querrías que hiciera Cymru? ¿Que fuera más lento y dejara de insistir en casarse...?

—Non! Es... no es que no sea un hombre normal, es que le es más fácil porque no son sobre él, es como cuando Germania sabe perfecto los problemas que tenemos con la atención de Rome, pero él no los sabe.

—Es más fácil ver los problemas de los otros a ver los propios...

—Oui... además, él cree que realmente me está protegiendo, pero no lo hace. Lo que le pasa es que sí tiene miedo que me vaya, a pesar de que no me hace mucho caso... pero pensar eso le duele, así que prefiere usar esta postura de... sobreprotección que además hace a Cymru sentirse mucho más inseguro. Pero no puedo contarle eso a Cymru porque lo va a entender mal.

—¿Y qué le dijo exactamente a Cymru?

—Es como que llevo todo el tiempo diciéndole a Cymru que Rome no me quiere mal, pero él cree que sí y hoy... Rome se ha aprovechado para dejarlo en ridículo.

—¿Le ha dejado a en ridículo? Ugh... ¿Pero qué dijo? ¿Cosas horribles? Cymru... Se lo va a guardar. No es la mejor idea...

—¿Se lo va a guardar?

—Si Rome le ha dejado en ridículo... va a querer vengarse —la masacre brit. Galia aprieta los ojos porque no quiere eso —. ¿Con qué... lo dejó en ridículo? —pregunta Britania un poco agobiada con eso.

—Porque... él creía que le diría unas cosas y dijo otras que no me esperaba y para las que no pude prepararle.

—Aun así Rome tiene razón en las cosas que dijo, ¿no? —pregunta angustiadita y la gala asiente —. Quizás... esa sea la peor parte...

Galia vuelve a esconderse.

—¿Qué crees que deba hacer? —pregunta la pelirroja.

—¿Quien?

—Cymru.

—No lo sé, no sé qué debería hacer yo.

—Creo que... tienes que arreglarlo. Arreglarlo y explicarle las cosas que no hubieras querido explicarle antes.

—Pero... ¿y si me odia? —la mira desconsolada.

—Creo que... estará enfadado. Quizás con razón, pero una cosa es estar enfadado y otra odiarte.

—Tal vez ya no quiera casarse, le hacía mucha ilusión.

—¿Y a ti…?

—¿A mí qué?

—¿A ti te hace ilusión casarte? ¿O sólo te hace ilusión porque a él le hace ilusión...?

—Pues me hace porque a él le hace.

—Si pudieras quedarte como estás y que él fuera feliz, ¿lo harías en vez de casarte con él?

—Non.

—Suena a que sí —le mira con cara de circunstancias.

—Por quoi?

—Si fuera yo quien se casara contigo, me moriría de la vergüenza de saber que a mí me hace muchísima ilusión y a ti sólo te la hace porque me la hace a mí, como si quisieras sólo... complacerme.

—Pero es que contigo sería diferente.

—¿Por?

—Porque tú eres tú —suspira y se acurruca. La británica suspira un poco también y por una vez se siente un poco mal por Gales.

—¿Eso quiere decir que conmigo querrías casarte más que con Cymru?

—No... Pero a ti te quiero de otro modo.

—¿Quieres que hable yo con Cymru? —ofrece pero Galia niega —. Vas a... ¿vas a casarte de verdad?

La rubia asiente.

—¿Crees que no debería?

Britania traga saliva.

—¿P-Por qué no me dijiste que ibas a hablar con Rome?

—No sabía que iba a salir así, pensé que tú le distraerías.

—¿Y-Yo? Ni siquiera sabía... —la mira ahora pensando en ello —. Pensé que faltaba tiempo...

—¿Faltaba tiempo?

—Para que de verdad se casaran... —sonríe un poquito y Galia suspira —. Vas a venir, ¿verdad? Con frecuencia...

—Oui, ¿Y tú?

—Yo voy a echarte de menos cuando no estés.

—¿Pero no vendrás?

—Claro que iré, a dónde sea que me invites iré.

—Ha comprado una casa para nosotros y hay un cuarto para ti.

—¿Ha comprado una casa? —levanta las cejas y sonríe un poquito con la idea del cuarto —. ¿Con un cuarto para mí?

—Oui!

Britania sonríe un poquito con esa idea porque en general sus hijos suelen quererla fuera de casa, ¡no le ponen un cuarto! Pero creo que Galia no se va a esa casa si no hay un cuarto para Britania, es que Gales lo sabe perfectamente.

—¿Y es bonita la casa? ¡¿Cómo no me habías contado eso?! —protesta.

—No lo sé, no he ido aun a verla... ¿vendrás conmigo?

—¡Claro que iré a verla contigo si me invitas! —asegura entusiasmada —. ¡No que diga que no es un idiota Cymru pero es bonito que te compren una casa!

—¡Sí que lo es! También quiero que me acompañes con mi hermana.

—Con tu hermana... Helvetia —la mira a los ojos y se revuelve un poquito porque todo lo que no es celosa con Roma, sí que es celosa con Galia.

—Oui, tengo que contarle de esto.

—Te acompaño, yes —asiente. Galia sonríe un poco y la abraza.

—Te quiero mucho, tú siempre me cuidas y me haces sentir mejor.

—Yo... —se sonroja igual —, también. No me gusta que llores.

Galia le da un beso suave en los labios con eso, como se los da a sus hijos. Britania se sonroja igual aunque le ha dado muchísimos en su vida y le aprieta un poco más contra sí, pensando que no quiere que se case y se vaya... pero ya digerirá la noticia.

Y así van a quedarse dormidas.

xoOXOox

Escocia toca el timbre de casa de Bélgica a la hora que habían quedado de verse pero unos instantes más tarde, luego de tocar varias veces, le llega un mensaje. "Estoy en el baño, usa tu llave" lee el pelirrojo.

Chasquea la lengua porque quería que ella le abriera la puerta, pero las busca justo con las otras suyas. Así que abre y se va a la cocina a dejar el whiskey que ha traído, antes le traía cerveza pero como nunca faltan en esta casa, decidió empezar a traer otras cosas.

Cosas básicas en la vida.

—Helloooo! —saluda ella desde arriba una vez terminado —. Ahora bajoooo.

El británico luego se va al comedor y deja en la mesa una bombilla nueva para la lámpara de la mesita que Bélgica nunca enciende porque está fundida y ella nunca recuerda comprarla y cambiarla. La otra semana se dio cuenta, así que ha comprado una él.

—Valeee.

—¿Me pongo taconeees?

—Noooo.

La belga baja las escaleras y le encuentra cambiando la bombilla... tengo que decir que... lleva una gabardina beige, un jersey azul por el que se asoma el cuello de una camisa blanca, unos bombachos marrón oscuro hasta la rodilla y unos calcetines blancos.

—¿Dónde est...? —levanta las cejas al mirarle, pensando inmediatamente que... está vestido de Tintín, tal cual. De hecho lleva el flequillo levantado incluso y como ya es pelirrojo, pues... —. ¡A-A-Alba!

—¿Eh? —la mira y sonríe. Ella se tapa la boca y se ríe.

—E-Estás de... de... —es que se sigue riendo porque se ve súper guapo.

—What? ¿Qué pasa?

—¡Qué eres Tintín! ¡ERES TINTÍN! ¡Te ves súper guapo! —ahí se va corriendo hacia él. El británico se sonroja y se ríe un poco mientras que Bel da saltitos frente a él porque... ¡Es que está vestido de Tintín! Se ríe —. ¡Tengo a Tintín de novio!

—Anda, si llego a saber que tenías esta fantasía me hubiera vestido así mucho antes. Oui, je suis le monsieu Tintín. Reportero y periodista belga —se presenta.

—Cielos... hace mucho tengo esa fantasía aunque nunca ha sido especialmente... sexual.

—Eso es porque Hergé nunca dibujó las aventuras de Tintín en la cama de una joven atractiva... —sonríe de lado y Bélgica aprieta los ojos.

—Es completamente puro y casto en realidad... Pero menguará la idea de que sea multiorgásmico. Te hiciste flequillo.

—Bueno, habría sido una historia diametralmente opuesta, aunque interesante para otro público... yo siempre pensé que era gay.

—Todos sus amigos son hombres jóvenes... —Bélgica aprieta los ojos porque ella siempre pensó lo mismo —. No me hagas decirte.

—¡Exacto!

—¡Deja de deshacerme mi fantasía!

—Vale, vale, veremos cómo Tintín se pone muy nervioso junto a las chicas guapas y por eso todos sus amigos son hombres —propone sonrojándose un poco otra vez.

—Exactamente... Como tú. ¿Ves? ¡No tienen que ser gays!

Escocia se ríe, sonrojándose un poco más y Bel se le acerca para darle un beso en los labios.

—¿De dónde sacaste el disfraz? ¡Es que además quedas como mandado a hacer! Quizás por eso me gustas.

—Leí que había una fiesta en el museo del comic, que irían a firmar algunos autores y... la verdad es que sólo tuve que comprar los bombachos en una tienda de ropa de segunda mano.

—¡Oh! ¡¿De qué voy a disfrazarme yooo?!

—Ah... no lo sé, no hay chicas en Tintín.

—¡Sí, la cantante! Podría ponerme un vestido.

—¿Pero esa el rollo no lo tenía con Haddock?

—De hecho sí —se ríe —. Mmmm... Es que no voy a ir de Milú. Tendré que ir de algo distinto que te guste.

—Deberías ir de alguna mafiosa malvada a la que un chico como yo pudiera estar persiguiendo para atrapar y llevar a prisión.

—Puedo ir de ladrona, sin duda —cejas cejas —. Me robo tu corazón.

Cara de drama + manos al corazón... + ligero sonrojo.

—Voy a inventarme un disfraz y a traer un peluche de corazón y cualquiera que pregunte voy a decir eso... —le da un beso rápido en los labios —. ¿Cambiaste el foco?

—¿En serio vas a decir eso?—un poquito incómodo, no responde sobre la bombilla.

—¿Te parece demasiado ridículo?

—Ehm...

—Vaaaale, creo que tengo un Milú de peluche. Me habré robado a tu perro... que es como robarle a Tintín el corazón —pone un poco los ojos en blanco. El chico se ríe un poco pero no protesta —. Aunque antes de todo eso... dame tu teléfono que dejé el mío arriba.

—¿Para? —se lo tiende y la rubia da dos pasos atrás, sonriendo —. Oh, cielos —protesta para que no le tome una foto porque le da un poco de vergüenza.

—Nada de cielos. Sonríe, vengaaaa... si te ves súper bien. Voy a tomarte como veinte —asegura riendo.

Y es que... no sabe ni cómo ponerse, así que la pose rígida y aburrida. Por lo menos sonríe.

—Ehm... veo que te han tomado muchas fotos en la vida.

—Es que... no sé qué hacer, Tintín sólo... corría de un lado a otro.

—Pues ponte en pose de correr —se ríe. Y ahí va él. Bélgica se ríe porque es muy mono y le toma un montonazo de fotos.

—Debí venir con el disfraz de La Isla negra.

—Con ese disfraz te vistes casi siempre... y entonces no estás disfrazado de Tintín sino de... Alba —se ríe un poco más y se manda las fotos que acaba de tomar por Whatsapp... poniendo una además en el grupo que tiene Escocia con sus hermanos y Britania. Escocia se sonroja otra vez con eso —. Ahora en una pose obscena, para tu madre...

—¿Para mi madre? —hace pose de mandar un beso.

Bélgica se sonroja un poco y toma otra foto que manda al mismo grupo. El escocés se ríe porque era en plan sarcástico.

—Bien... mando esta y... ¡oh! —levanta las cejas cuando ve que el teléfono suena —. Alguien te llama, no sabía que alguien que no fuera yo tuviera tu número.

—¿Eh? ¿A ver? —se le acerca y Bel le extiende el aparato —. Deben querer venderme algo... —lo mira—. Ugh. Peor.

—¿Por? ¿Quién es?

—My brother/grano en el culo.

—Tan mono que eres... —se ríe —, como si no te gustara igual que te llamen.

—Claro que no —igual se lleva el teléfono al oído—. Hey, grano en el culo.

Bélgica se sube, riendo.

—Hello, brother...

—¿Qué tripa se te ha roto ahora?

—Ay, Alba...

—What?

—Vine a hablar con Rome.

—Arsehole.

—Hubiera sido infinitamente más rápido y útil —hay un asomo de sonrisa lejano —. Hablé con Galia ayer, de la boda, de las cosas que me preocupaban a mí... y en teoría de las cosas que le preocupan a ella. Estuvimos de acuerdo en seguir con los planes... incluso fuimos a ver un lugar.

—Mira qué bonito.

—Shut up... ¿quieres que te cuente o no? Acordamos... que hablaríamos ambos con Rome, porque sabíamos que iba a ponerse insoportable...

—La verdad es que no, pero no sé para qué preguntas a estas alturas.

—Fue una emboscada —ignora las protestas —. Una completa emboscada. Galia lloraba como si... estuviéramos diciéndole a Rome que se iba a morir mañana. Rome y ella han hablado de todas las desgracias que implican una boda conmigo...

—¿Y?

—Y me las echó en cara. Cosas que Galia ni siquiera ha discutido conmigo... las ha discutido con él, bloody hell! Al parecer estoy haciéndole no se qué daño al pedirle que se case conmigo.

—¿Y te sorprende que hable con él y no contigo?

—¿A ti no?

—No. ¿Acaso tú hablas con ella todo lo que hablas conmigo?

—Tú no eres su estúpido amante.

—Buenos días, Cymru, seguramente hasta mum lo sabe.

—Mum es su amiga. Galia defiende al imbécil de Rome cada vez que yo hablo con ella de él... pero ahí va ella a hablar de lo trágico que es casarse conmigo. ¡Pues hubiera dicho que no desde el principio!

—Pues dile que no tú mismo.

—Yo esperaba que Rome dijera que no quería que se casara conmigo... que no me la podía llevar por el infinito amor que le profesa. No esperaba, bajo ninguna circunstancia, que Rome viniera a decirme que Galia sufre a mis espaldas por algo a lo que ella accedió. Que tiene miedo de acercarse a ellos. Que no quiere venir conmigo, que no quiere, bloody hell casarse... y... es que... no quiero decirle que no... —se le humedecen los ojos porque nada de esto es tan fácil.

—¿Y por qué te dijo que sí desde el principio?

—I don't know... quizás no quería decepcionarme o romperme el corazón. Pero todo esto es lo suficientemente bloody descorazonador... absolutamente vergonzoso, Alba. Parecía un niño pequeño intentando robarse a una niña que no quiere jugar con él. Y se largó, y me dejo ahí, tratando de convencer al imbécil de que es mi bloody padre. I hate him! Pero más que nada me odio a mí mismo por todo esto.

—Eso es idiota, peor te lo ha roto ahora.

Gales suspira limpiándose los ojos discretamente.

—No creo que estemos listos para casarnos. Creo que todo esto es una fantasía idiota...

—Es la primera vez en la vida que te oigo decir eso.

—Pensé que estaba haciéndolo bien, ¿sabes? Quizás... esto no es para mí.

—¿Perdona?

—Quizás sí la presiono mucho y tengo celos idiotas... quizás debería ser más relajado y entender la naturaleza de Galia como dice Rome. Quizás una vez que entienda que dormir con Germania no es tener una relación con él... sólo entonces, casarme con Galia sea para mí.

—¿Y vas a hacer eso?

—¿No crees que ya bastante es el ridículo que hago en términos generales con todo el mundo que sabe que montan orgías cada que Rome quiere marcha?

—¿Qué planeas entonces? ¿Dejarla?

—No.

—¿Entonces?

—I don't know... Por ahora, ir a casa.

Escocia se pasa una mano por el pelo, se mira a sí mismo vestido de Tintín y piensa en la cara de Bélgica, pero...

—¿Y si te vienes a Bruselas?

Gales se mira las manos y se revuelve un poco.

—Si... voy a Bruselas y Galia viene a buscarme... no va a encontrarme.

—Mejor, tampoco te quiero aquí. Tengo un bloody plan maravilloso para esta noche.

—Aunque quizás... fuera bueno que no me encontrara. Alba... no quiero emborracharme —y eso si que no creo que NUNCA se lo hayas oído decir en la vida.

—Bollocks bollocks bollocks como me hagas ir ahí te juro que no pruebas una puta gota de nada así te dé delirium tremens.

—Es que... me voy a acabar la bloody botella y la que sigue y... no quiero. Y si... voy a Bruselas y solamente... y... —aprieta los ojos porque tampoco quiere joderle el plan —. ¿Sabes? Estoy bien. Quizás estoy exagerando un poco, y sólo con dormir un poco en el avión...

—Que te den —le cuelga el teléfono.

Gales parpadea y mira su teléfono. Aprieta los ojos y lo apaga del todo. Escocia sube a por Bélgica, que se cubre un poco y se gira a él, desnuda del torso, cubriéndose con las manos.

—B-Belgium... Tenemos que... —aprieta los ojos con eso—. Aplazar lo de hoy.

—¿Qué?

—T-Tengo que... My brother...

—Oh vengaaaa… ¿qué le pasa a tu... hermano idiota esta vez?

—Que es idiota y cuando es puto idiota es tú cuñado no mi hermano, así que te vienes conmigo —decide.

Bélgica arruga la nariz pero es mejor si van juntos a si se va sólo él... sonríe un poco haciendo berrinche.

—Pero el salón del comiiiic eseeeeee... ¿Y si Tintín se tira a la ladrona rápido antes de irnos? —propone. Escocia se detiene en seco un instante con esa propuesta —. Venga... mi cuñado no puede beber mucho más en media hora más que nos tardemos... ¿no?

—Es tu cuñado, es tu responsabilidad —decide, acercándose a ella... aunque igual le preocupa.

—Bueno, por eso ya te facilité el trabajo quitándome la mitad de la ropa...

La verdad es que en vez de facilitarle, le pone más nervioso. Belbel le echa la camiseta en la cara y se da la media vuelta a la cama.

—Disculpa, ¿qué se supone que debe hacer Tintín en un caso como este además de quedarse pasmado porque es gay?

Es que Bélgica se muere de la risa con semejante frase y ahí se va de regreso por él, dejando de cubrirse los pechos y acercándosele para tomarle de la muñeca. Así que el escocés se relaja un poco y sonríe también... y se le van los ojos de mala manera.

—N-No vas a conseguir seducirme para que no e-escriba ese artículo que te culpabiliza.

—Vamos a ver qué opina una vez termine con usted, Monsieur Tintín... —susurra acercándosele al oído, haciendo al chico tragar saliva sonoramente —. De paso... a ver si conseguimos quitarle lo gay...

—E-Eso no va a pasar, como periodista estoy comprometido solamente con la verdad.

La belga le acaricia el pecho y baja la mano hasta su entrepierna, a lo que el chico responde con un saltito.

—Hmm... Admito que esperaba un tamaño un poco más competitivo —bromea.

—Ya he dicho que soy... inmune y mi devoción es sólo para m-mis lectores —levanta las manos queriendo tocarle los pechos pero ella le da un manacito en las manos. Escocia se sonroja más, bajándolas.

—Bien, eso va a tener que demostrármelo —le abre el pantalón —. ¿Ha probado algún día usted las mieles... de una ladrona como yo?

Escocia da un pasito para atrás y echa de menos encontrar algo sobre lo que apoyarse. Niega con la cabeza.

—C-Completamente virgen —responde a eso.

—Uy... —Bélgica se pasa una mano por un pecho y se sonroja un poquito con ese movimiento. Da un paso hacia él y se agacha poniéndosele en cuclillas enfrente.

El británico la mira hacer y... acaba sentándose en la cama. O más bien cayéndose de culo.

—Monsieur Tintín! —le regaña como si acabara de hacer algo terrible al caerse de culo alzando las manos y yendo a por su pantalón, para bajárselo igual.

—¡Ah! —el gritito/gemidito—. Ya le he dicho que está perdiendo su tiempo.

—¿Quizás fuera buen momento de parar entonces? —pregunta habiéndole bajado los pantalones con todo y ropa interior, y con los labios bastante cerca de su masculinidad.

—O-Oui... —es que hasta tiembla y se lleva las manos a la cara.

—Oui... —se acerca más y casi le sopla encima. Le recarga los pechos en las rodillas, cabe aclarar —. ¿Me detengo entonces?

—Está... ugh, bloody... está haciendo el ridículo...

—A mí me parece que usted está demasiado... A-ansioso —sonríe un poco y abre los labios. Se acerca maaaas.

Es que hasta hiperventila un poco abriendo la boca al ver el momento inminente sin ser capaz de responder. Ella se detiene a sólo un milímetro.

—¡Nunca voy a confesar donde está el microfilm que la incrimina! —responde igualmente y es que casi mueve él la cadera para tocarla. Bélgica sonríe orgullosa de que aún siga en su papel. Le da un lento lametazo en la punta.

—Confiese...

—¡AAAH! —no, sí a rol... con lo que les gusta actuar.

—No le oigo —otro lametazo leeeento.

—E-Está... —y es que la agonía, ya está presentado armas como si no le hubiera hecho esto nunca nadie—. ¡No! V-voy a resistir. A ti lo que te pasa es que te va un poco el rollo chica mala, no lo niegues.

Y ahí va lo inminente en un sólo movimiento fluido y de la manera exacta en que sabe que le gusta.

El GRITO.

Bélgica suelta una risita y va a ello un poco más antes de separarse otra vez. Ahí está él sin aire, medio muerto, en realidad agradeciendo un poco poder respirar.

—¿Paro?

—Aun aguanto, si es por eso… —aunque tuvo que respirar profundo para decir esa sola frase. Ella sonríe, porque no, no es por eso.

—Así que le gusta pero no lo bastante...

—D-Desde luego que no me gusta.

—Menos mal... —se ríe un poquito más —. Debería parar quizás...

—Sí que debería —se humedece los labios y hace un gesto para que le suba encima. Bel lo hace, yendo a darle un beso en los labios, porque ella es más mala actriz que él. Y él se lo devuelve, abrazándola.

—Je t'aime... —sonríe arriba suyo.

—Está bien, el microchip está en mi cartera, también hay una tarjeta con todas mis contraseñas del banco y mi agenda con todos los nombres de mis fuentes y toda la otra información clasificada del gobierno.

—Vale... —se ríe más echando un poco la cabeza atrás —. Se ha ganado usted un premio, Monsieur Tintín...

—¿Lo he hecho?

—Aunque una ladrona de verdad iría a buscar tu cartera... Y un palmo de narices para ti.

—¿Pues qué puedo yo hacer si me desarma completamente de este modo?

La belga se sonroja con eso y le hace un cariño en la cara antes de ir a besarle para que se calle con maripositas en el estomago y el pelirrojo le devuelve el beso sin poder seguir hablando.

Puede que te suelte más adelante un gemidito ahogado con un "Tintín...". Mejor, porque Escocia sólo iba a decir tonterías frikis y mira que tiene ganas... ah, de eso sí se va a burlar... más adelante.

Es que además a Bélgica le encanta que bien que se conozca el papel y lo haga bien. Acabas de encontrarte un papel recurrente, Escocia. Eso vemos, eso vemos. ¡Es que le queda y lo hace bien y ella no dijo Tintín!

Sí lo dijo, y en el peor momento.

¡Nooooo!


¡No olvides agradecer a Josita la edición en el review!