VII

-Gaby, ¿qué te parece este?

-Am, pues no sé. Parece un poco anticuado, no me gusta.

-Sí, tienes razón. ¿Y qué tal este otro?

Aidé me estaba ayudando demasiado con todo lo de la boda. Otra vez me encontraba frente a los preparativos, luego de que los anteriores se habían echado a perder. Ahora buscaba un nuevo vestido, uno perfecto para la ocasión.

-Ok, préstamelo y voy al vestier. Me esperas fuera y me dices qué tal me queda, ¿vale?- Ante la afirmación de Aidé, caminé hacia el vestier a probarme mi vestido para la ceremonia.

Con todo lo sucedido, esta vez me di el lujo de cambiar de planes y hacer una ceremonia diferente, a mi gusto y sin tantos convencionalismos.

Frente al espejo del vestier, me vi, una vez más vestida de novia, una muy tropical.

-¡Ese está perfecto! Es hermoso.- Aidé dio un pequeño salto de felicidad al verme.

-¿Tú crees? ¿No es muy… em…? ¡Nah! ¡Es perfecto! ¡Me encanta!- Hacia tiempo que no sonreía y disfrutaba tanto salir, todo por el temor que Sergio me infundía. Pero eso ya había acabado.

No fui a su funeral, creo que hubiera sido un poco descarado de mi parte, sumándole el hecho de que Santiago y Benji no me lo hubieran permitido. Además, allí se encontraba su familia y saber que yo era uno de los motivos de su deceso, hubiera asegurado el mío. Sin embargo, unos días después, Mariangel me acompañó a su tumba. No sé porqué sentía la necesidad de estar ahí, quizá para saber que ese capítulo de mi vida había terminado para siempre.

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-¡Hola, chicos!- saludé a Benji y a Oliver quienes nos esperaban en casa, con Hayate.

-Hola, linda- Benji me besó despacio- ¿Qué tal las compras? Veo que encontraron bastantes cosas- señaló las bolsas.

-¡Ah, sí! Si las vieras…- le dije, mientras me sentaba a su lado. Aidé y Oliver estaban al otro lado del sofá con Hayate en brazos.

-No, "si las viera", no… más bien, "si te viera"- corrigió Aidé sonriendo.

-Jum… si es así, creo que no habrá nadie que te aparte de sus garras- dijo Oliver, recibiendo un cojinazo por parte de Benji.

-Ya falta poco para ese día, ¿no? Esperemos que todo salga bien- Benji tomó mi mano.

-Claro que sí! Todo saldrá bien. Mejor de lo que esperamos- respondí.

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Nuevamente mi "día perfecto" había llegado. Otra vez los invitados, los padrinos de matrimonio, el altar, las flores, el vestido blanco… pero en realidad era muy distinto al anterior. Esta vez se sumaba la noche, la brisa, la arena, el mar, el fuego de las antorchas, y los vestidos tropicales.

Sí, sería en la playa, tal como siempre lo había querido. Todo estaba listo. A las 10:00 pm iniciaría la ceremonia. Por última vez, antes de irme a prepararme, miré el escenario: el altar lucía flores silvestres rojas y blancas, y el camino hacia este se encontraba alumbrado por antorchas que iluminaban la alfombra blanca. De lado y lado del camino, estaban las sillas de los invitados. Todo estaba realmente perfecto.

Luego de asegurarme que todo estaba en su sitio, regresé a mi habitación en el hotel. Mariangel, Aidé y mi madre me esperaban.

A los pocos minutos ya estaba convertida otra vez en novia. El vestido era blanco, con silueta semi-ajustada y la falda en boleros caía hasta mis tobillos. En la cintura llevaba un lazo rojo, y en vez de zapatillas, lucía unas sandalias de plataforma. Llevaba mi cabello lacio, suelto y una flor roja le adornaba.

-Estás guapísima- me dijo Mariangel al tiempo que me colocaba el collar que Benji me había regalado días atrás.

-Gracias, Mari- le sonreí. Sólo esperaba que a las tres no se les diera por torturarme de nuevo con tantos consejos y locuras.

Una vez estuve frente a la alfombra, sujeta al brazo de mi padre, me sentí segura y supe que el hombre que me esperaba a unos pasos del altar, era mi destino. Caminé segura, mientras que los acordes de la marcha nupcial (esta vez un reggae de Bob Marley) comenzaban a sonar y a inundar el lugar. Y fue cuando caí en la cuenta de que el tiempo pasa, que la vida sigue, que lo que "es" hoy tal vez ya no lo "será" mañana, pero a pesar de todo eso, nosotros, Benji y Gabriela Price, estaremos juntos hasta que la muerte nos separe.

By Katica&Katika

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OmG! Aún no creo que haya acabado! D:! Fue un gusto hacer esta historia, sobre todo por la carga emocional que tiene en mi vida, y fue aún más gustoso saber que hubo mucha gente esperando siempre, sujeta a mi tiempo. Eso es lo verdaderamente gratificante de escribir, saber que lo haces a tu ritmo, a tu tiempo, a tus locuras y aún así, siempre habrá alguien esperando. Gracias a Aster125 *Hermanita, te adoro!* y a LovelyGirl84 *Un beso, linda!* y a todos los que se pasaron y leyeron. Am! No creas que te olvidé, Linda o Mariangel o Katika! Ya no sé cómo llamarte, mocosa, lo que sé es que te quiero =P

Hasta pronto! Muchos besos! (: