Lo prometido es deuda, aquí tiene la segunda parte y espero les guste, la siguientey última parte será la venganza y si tienen algo en mente o quisieran opinar, pueden compartir sus ideas, yo las tomaré en cuenta; que disfrutende la lectura.

Ansiedad.

¿Saben lo terrible que puede llegar a ser? No he dejado de mover mi pierna, tampoco he prestado atención a la clase de Sikowits, y no sólo yo lo he notado, todos lo han notado, incluso Jade, que, extrañamente, me ha pedido en varias ocasiones que me tranquilice, digo, yo debería de decirle eso, yo debería de estar tranquila para tranquilizarla a ella, pero simplemente no puedo evadir el tema de lo sucedido el viernes por la noche ni mucho menos el descaro que tiene Beck para hacerse la víctima, ¿ahora él es el afectado?

A mí no me engaña, podrá engañar a los demás pero a mí no, conozco a Jade como la palma de mi mano, y puede que ella no me considere su amiga, pero me he tomado el tiempo para analizarla, conocerla, sé qué aún me falta aún más por conocerla a fondo pero ella no pudo fingir ni mentir sobre lo que pasó. Si hago un retroceso en el tiempo hasta el día en que tuvimos una clase de combate escénico y mi compañera fue Jade, las cosas se pudieran decir que son similares en cierto caso, pero lo que sí estoy segura es que Jade no se crearía una mentira así, ¡vi su miedo! Ese miedo no se finge, esos golpes tampoco se crean, ni mucho menos su dolor.

Beck podrá decir una sarta de estupideces para hacer que todos le crean y dejar mal a Jade pero a mí no me verá la cara de idiota. Sé qué algo le hizo, y por los golpes que tiene Jade en su cuerpo y su testimonio a medias, me hace crear ideas que me duelen.

—Bien, Tori, ya que tus pensamientos son más interesantes, te invito a que salgas de la clase.

Miro a Sikowits y sin decir más tomo mis cosas y salgo un poco molesta. Sé que Jade se ha ganado la fama de alguien que haría cualquier cosa por hacer que su mentira sea creíble pero vamos, ¿qué no ven el miedo que hay en sus ojos? ¿No ven la reacción de su cuerpo cuando Beck se encuentra a poco más de tres metros de ella? ¿A caso no sé fijan de la lucha constante de sentimientos en esa mirada? ¿O no se dan cuenta que Jade no ha amenazado ni atacado a nadie? ¿Tan ciegos están para que no se den cuenta?

Ellos son los que llevan más tiempo conviviendo con Jade, ¿no pueden tomarse cinco minutos para analizar los detalles? Tan sólo porque Beck llega y les pone una cara triste y comienza a inventar una sarta de estupideces, Jade queda como la mala del cuento para ellos.

Entro al cuarto del conserje y pateo una cubeta, es la primera ocasión que estoy enojada a tal extremo de querer golpear a alguien, alguien con cabello sedoso, apuesto y que es canadiense, sí, quiero golpear a Beck. Él se decía ser mi amigo y amar a Jade, ¿qué clase de amor es ese? No dices amar a alguien para después marcarle el cuerpo con golpes. Me hierve la sangra de sólo imaginar a Jade...

—¡Diablos! —exclamo en un susurro dando un golpe a una botella con algún líquido extraño y esta termina impactando contra la pared y cayendo al suelo a unos centímetros de mí, la pateo para después chasquear mi lengua.

—Tengan cuidado con Tori asesina botellas Vega o sus botellas tendrán el mismo resultado.

Me giro sorprendía encontrándome con la pequeña e impredecible sonrisa de Jade, ¿qué hace ella aquí? ¿No debería estar en clases?

—Salí a buscarte después de... Pensé que estarías en el asfalto café y no aquí, asesinado botellas —comenta ella sacándome una pequeña risa por su comentario—. Normalmente eres tú la que busca y yo la que asesina.

Y sí, efectivamente, ella tiene razón, ella asesina y yo busco. Hoy los papeles se han invertido de manera extraña y no es algo que me desagrade pero odio, literal, odio saber por lo que Jade tuvo que pasar, eso es terrible en todos los sentidos.

Suspiro y recargo mi espalda contra la pared más cercana que tengo.

—¿Ya escuchaste todo lo que dicen? —le pregunto agachado mi mirada, no es que no quiera sentirme mal pero me siento mal por esto, por lo que hace Beck; escucho el suspiro de Jade y levanto mis ojos, el maquillaje oculta bien el golpe de su mejilla pero si prestas la debida atención podrás notar una leve inflamación y un tenue color verdoso, un golpe así no es fácil de ocultar.

—¿Y qué piensas sobre eso? —pregunta ella desviando su mirada al suelo, creo haber visto un pequeño destello de dolor, inseguridad, algo que no es característico de ella, considerando los sucesos recientes, nada de lo que pasa ahora es característico de ella, ni de mí.

—Lo sabes, Jade, sino hubiera sido por ti, esta mañana le hubiera dando un buen golpe a Beck o al menos haberle exigido una explicación. —Veo como ella sonríe un poco, creo que después de todo lo que se ha esparcido por la escuela, escuchar eso de alguien le da motivos para sonreír.

Ella levanta sus ojos, una mirada triste pero con una sonrisa en sus labios, debo admitir que no me gusta verla así, es un sentimiento terrible, hace que mi corazón se encoja.

—A pesar de todo, ¿crees en mí? —pregunta y ahora puedo estar completamente segura a dónde quiere llegar.

Yo sonrío acercándome a ella, levanto mi mano y acaricio su mejilla lastimada, sin querer hacerle daño, me acerco y dejo un pequeño beso en esa zona. Escucho un leve jadeo por parte de Jade pero sé qué no es por dolor, es por la sorpresa de mi beso. No todos los días puedo llegar y plantar un beso en su mejilla. Me alejo de ella y me doy cuenta del pequeño destello de sorpresa en sus ojos, aunque intenta ocultarlo.

—Sí, creo en ti. —Jade muerde su labio inferior y aparta su mirada de mí, sé qué mis palabras le hicieron efecto y me agrada saber que fue algo bien... pero aún quiero golpear a Beck.

Sí, este día ha sido muy loco.

xxx

Otra mañana en Hollywood Arts, ¿y qué tiene de diferente a las otras? Bien, en primer lugar, Jade. Ella ha estado en mis pensamientos desde la noche del viernes, ella me importa de manera que no creí sentir por alguien más, digo, había buscado por tanto tiempo ser su amiga, llegar a tener una amistad con ella, y la noche del viernes, nuestra relación de amistad se dio pero no de la forma que yo hubiera deseado.

Me gusta ser amiga de Jade, ella, en secreto, es una linda chica, muy dedicada, puede llegar a ser tierna a su manera. Es una chica espléndida, en todo sentido. Aunque todos crean que ella es fría y malvada, yo conozco su parte amorosa y tierna. Aún le cuesta abrirse y contarme lo que pasó ese día con Beck pero al menos ya no veo ese miedo en sus ojos. Y me alegra saber que, de cierta manera, es gracias a mí.

Ahora, ¿cuál es la segunda razón? Sí, Beck. El muy idiota se ha encargado de esparcir el maldito rumor de que Jade lo ha engañado con unos desconocidos, ¿qué mierda tiene en la cabeza? Supe de los rumores por Trina, porque, vamos, ella tiene mucho dominio en los pasillos de la escuela. Con sólo chasquear sus dedos toda la información llega a ella, no me sorprendería que ella sepa algo antes de que este salga a la luz. Pero el punto no es ese, el asunto es que nuestros amigos creen en él, en lo que dice Beck, porque según ellos, Jade es tan mala que sería capaz de eso, ¿por qué ellos son así? No puedo meter a Cat en esto, porque ella queda fuera de todo, pero, ¿y los demás? ¿Dónde queda esa amistad de años?

No quiero ser yo quien termine una amistad pero a cómo van las cosas, pronto las cosas se pondrán peor, y no quiero... ¿Qué demonios estoy viendo? Parpadeo un par de veces incrédula por lo que mis ojos están viendo, ¿acaso...? No. Sin hacer mucho ruido me acerco con cuidado hasta donde están Beck y Jade, algo dentro de mí se rompió cuando vi ese beso que compartían, ¿volvieron? Después de lo que Jade... No, debo saber antes la razón.

Me oculto detrás del auto de alguien y me acerco agachada hasta la parte de enfrente para poder escuchar su conversación.

—Escucha Jade. —No me gustó para nada el tono que él usa para hablarle a ella—. ¿Crees que por tener a Tori de tu lado te saldrás tan fácil de esto? ¿Crees que voy a permitir que arruines mi futuro?

¿De qué diablos habla? ¿Qué demonios le hizo?

—Beck, me estás lastimando, ¡suéltame! —murmura Jade con voz rota, intento ver más de cerca la acción de Beck pero su cuerpo me impide ver qué es lo ese tonto le está haciendo.

—¡Escúchame! —me dio grita Beck sacudiendo el cuerpo de Jade y provocando que ella se dé de lleno contra la pared, sé qué le dolió por el leve quejido que soltó Jade y ese tonto sólo sabe burlarse.

¡Maldito! ¡Es un maldito idiota! ¿Cómo se atreve a ponerle un dedo encima a Jade? Aprieto mis puños al extremo de sentir las uñas clavarse con mi piel.

—Si dices o haces algo, lo que te hice la vez pasada no se comparará con lo que tengo pensado hacerte, ¿entendido? —Veo como él lleva sus manos hasta el cuello de Jade y por la expresión de ella puedo asegurar que su agarre es fuerte.

No logro escuchar nada de la respuesta de Jade pero alcance a ver una leve afirmación por parte de ella y como Beck le roba un beso a fuerza, ¡idiota! Con mayor razón quiero partirle la cara, ¡él no puede salir ileso después de esto! Y el muy descarado va y finge a todos que se siente mal por el supuesto engaño de Jade, ¡que se pudra porque yo no pienso quedarme de manos cruzadas!

Él se aleja de Jade, camina como si nada hubiera pasado, como si todo estuviera bien, como si yo no hubiera visto nada, como... Dejo de ver a Beck y miro a Jade, ella retira unas cuantas lágrimas que ruedan por sus mejillas y de sólo ver ese simple acto de ella, todo mi corazón se achica y se rompe, ¿cómo él puede hacerle daño a ella, a la chica que juraba amar? ¿Dónde quedo el chico bueno, amable, lindo y carismático que yo conocía? ¿Acaso todo fue un engaño de su parte? ¿Nos logró engañar a todos? Simplemente no puedo creer que Beck se haya convertido en un imbécil golpeador, abusador.

Levanto mis ojos con la intención de ir con Jade pero no la encuentro, ¿a dónde se fue? Me incorporo buscando a Jade pero no tengo rastro de ella, frunzo mi ceño mientras barro con mis ojos el lugar en busca de algo, su auto sigue aquí, debo suponer que ella entro al edificio. Sin más, suelto un suspiro resignado y camino hacia el interior. Sigo furiosa por lo que vi, o sea, ¿cómo es que él se atrevió a tocarla? ¿A insultarla? ¿Amenazarla?

Él es un completo idiota y espero que los demás puedan saber quién es realmente Beck y de una vez se den cuenta de sus estúpidas mentiras.

Entro al edificio, todo normal como es costumbre en Hollywood Arts, alumnos bailando, cantando, hablando con sus amigos, Cat siendo muy alegre con todos, André intentando conquistar a una chica, no recuerdo su nombre pero ella es una chica que ha querido desde hace tiempo. Por otro lado está Robbie y Rex haciendo de las suyas junto con Sinjin, ¿qué...? Mis ojos se encuentran con Jade, ella está en su casillero, no hace mucho esfuerzo ni siquiera hace gran movimiento para meter sus cosas en su bolso, ¿algo le duele?

Dejo de pensar en eso y me acerco hacia Jade pero me detengo al ver a Beck platicar como si nada con una chica pelirroja, ¿no era una chica rubia? Sin pensarlo dos veces camino a grandes zancadas hasta llegar con Beck, lo sujeto del hombro y lo obligo a que me mire, sin más, le suelto un golpe en todo su rostro provocando que él cayera al suelo.

—¡Tori!

Escucho el grito de alguien pero no me interesa saber y sólo me pongo sobre Beck y le suelto otro golpe que él no esperaba, ni siquiera esperaba que yo hiciera algo así, ni yo me esperaba algo así pero él tenía que saber que Jade no está sola y que sí él intenta hacer algo contra ella, yo estaré ahí para apoyarla en todo.

—¡Basta, Tori! —me grita André y me separa de Beck, forcejeo para liberarme, Beck se incorpora y me mira con desprecio y sorpresa a la vez, él no pensaba que yo haría algo así.

—Que sea la última vez que la tocas, Beckett. —Él aprieta sus puños y su mandíbula, está claro que está furioso porque sabe que yo lo sé, que sé todo y que soy capaz de eso y más para proteger a Jade de él.

—Victoria Vega, ¡a mi oficina!

André me suelta y me da una mirada reprobatoria, pero no me interesa, en mi caminata, busco los ojos de Jade, ella está sorprendía, asombrada y algo confundida por lo que acaba de pasar pero por la pequeña sonrisa que apareció en su labios, sé qué el castigo, detención y la expulsión por unos días ha valido completamente la pena.

Después de todo, no es lo único que tengo pensado hacerle a Beckett.

Entro a la oficina de Lane y sin decir nada tomo asiento en el sofá y me cruzo de brazos esperando por el castigo que me pondrá, no me interesa, valió la pena, sé qué lo hizo y también sé qué tendré que dar muchas explicaciones pero por ahora, me siento bien con lo que hice, no me arrepiento de haberle dado esos golpes a Beck.

—¿Por qué? —pregunta Lane después de tomar asiento en una de las tantas sillas; no es la primera vez que estoy aquí, pero si es la primera vez que estoy por causa propia.

Levanto mis ojos y miro a Lane, no creo que yo deba decirle, total, Beck ya se encargó de hacerles creer a todos que él había sido la víctima y no el agresor. Así que sólo desvío mis ojos y me niego a hablar.

—Sino me dices no puedo ayudarte, Tori —menciona de nuevo Lane acercándose un poco más a mí—. ¿Jade tiene que ver con esto?

Mi mente hace clic al escuchar su nombre, es por ella, claro que todo lo que hice es por ella pero no él no entenderá, no sabe ni la mitad de la historia y no quiero saber que él también le cree a Beck porque esos malditos rumores ya han llegado a oídos de todos. Miro a Lane sin querer decir nada, ¿qué más da si hablo? Él me dirá si estoy segura, que si lo que le digo es verdad y bla, bla, bla.

—He escuchado rumores. —Mantengo mis ojos en él esperando a que siga hablando pero creo que espera a que yo diga algo relacionado con los rumores pero de igual manera me quedo callada y él suspira derrotado—. Bien, a tu falta de comunicación sólo me queda decirte que estarás expulsada por tres días por agredir a tu compañero.

Muerdo mi labio por dentro mientras siento como el coraje de nuevo vuelve; y volvería a hacerlo, quisiera responder pero me quedo en silencio y me levanto del sofá para irme de aquí.

—¿Sería todo? —hablo en voz baja mientras tomo mi bolso.

—No, después de los tres días, tendrás que cumplir dos semanas en detención —concluye él también levantándose y tomando el teléfono—. Llamaré a tus padres.

Afirmo sin decir más y salgo de su oficina, para esta hora Trina debe estar en clase y eso significa que yo debo ir caminando o en autobús hasta mi casa. Camino hasta la salida del edificio y paso de largo por el estacionamiento ignorando la mirada de los curiosos que decidieron no entrar a las primeras horas o que sólo llegaron tarde.

Me detengo abruptamente al sentir un tirón en mi brazo sorprendiéndome al encontrarme con Jade, ¿no debería de estar en clases?

—Sube —me dice sin más soltando mi brazo y caminando hasta su auto, doy una última mirada a la entrada del edificio y sigo a Jade.