Capitulo VII. Amenaza

Abrió sus ojos lentamente los sentía muy pesados pero aun así no podía simplemente cerrarlos y volver a dormir, ya que el sueño había desaparecido completamente, lentamente se incorporó y permaneció sentado un par de minutos con los pies descalzos tocando el suelo, dio una rápida mirada a su alrededor, su cuarto aún estaba totalmente oscuro lo que significaba que aún no había comenzado a clarear, Asano paso la mano por su rostro en un intento inútil de despejar su mente, su cuerpo se sentía extremadamente entumido y aun así sabía que por más que hiciera el intento de dormir no lo lograría.

Se levantó cansadamente de la cama y se dirigió al cuarto de baño sin siquiera molestarse en prender las luces, una vez dentro su mano se dirigió automáticamente al interruptor y rápidamente el baño se llenó de una luz blanquecina. Se paró enfrente del enorme espejo y lo que vio no le gusto para nada, su piel había adquirido un tinte pálido, remarcando más la oscuras ojeras que se acababan de formar y sus ojos estaban un poco hinchados, para él era una imagen simplemente patética y sin poder evitarlo lleno de frustración dio un golpe fuerte a la pared, una vez más miro su reflejo pero esta vez con un odio profundo porque su imagen solo resaltaba lo débil que había sido.

Entro en la regadera prácticamente huyendo de su deprimente reflejo, en lugar de girar la llave del agua caliente abrió la del agua fría, quería despejar su mente a toda costa y que desapareciera de su rostro cualquier rastro que indicara que había estado llorando, pero una y otra vez sin ninguna compasión aquella imagen lo asaltaba burlándose de él, a estas alturas ya había perdido la cuanta de cuantas veces Karma y Nagisa se habían besado en su mente, pero en todas y cada una de ellas había dolido como cuando lo presencio.

Paso en la ducha más tiempo del que normalmente lo hacía sin embargo no se preocupó por el horario porque sabía que aún era muy temprano, se alistaba únicamente por monotonía, era un títere sin vida únicamente moviéndose para repetir todas las acciones que realizaba en su vida diaria.

Comió casi automáticamente sin saborear nada de aquel que de seguro era un delicioso desayuno, su mirada estaba perdida y su mente se encontraba a cientos de kilómetros de él.

-¿Y cómo te va en tu nueva clase?- Asano logro identificar el toque de burla que guardaban las palabras de su padre.

-Normal- dijo simplemente porque no tenía ganas de ahondar más en el tema, por primera vez desde que había entrado al comedor se atrevió a enfrentarse a la mirada de su padre, quien a pesar de que siempre lo veía con superioridad había una pisca de compasión, la cual desapareció rápidamente.

-Me alegra que te diviertas- y el tono burlesco hizo acto de presencia una vez más, el hombre jamás lo admitiría pero estaba un tanto preocupado por su hijo, este se veía tan distante que simplemente se le hacía extraño-¿Has encontrado a alguien interesante?- pregunto intentando descubrir algo más.

Asano dio un pequeño casi imperceptible respingo en su asiento, pero que fue fácilmente captado por lo analíticos ojos de su progenitor.

-Tengo que irme se me hace tarde- corto rápidamente la conversación para después levantarse y salir del comedor. El chico pensó que tenía suficiente con su propia mente torturándolo como para además sumarle las constantes burlas de su padre si llegaba a enterarse de que prácticamente tenia aquello conocido como corazón roto.

Tomo su mochila y salió de casa dentro de las condiciones de la apuesta estaba el hecho de que no podría utilizar ninguno de los autos de la casa, así que tenía que caminar todas las mañanas al instituto más aparte subir aquella desastrosa colina.

Realizo todo el trayecto en más tiempo del que normalmente le tomaba, no quería entrar a clase y verlos, pensó en escapar pero rechazo rápidamente la idea, después de todo él no era ningún cobarde y aunque la mayoría pensaría que estaba huyendo de la clase E tenía claro que aquella chica de cabellos verdes sabría perfectamente de que deseaba alejarse.

El hijo del presidente entro al salón de clase donde ya se encontraban la mayoría de sus compañeros, algunos le dirigieron una rápida mirada para después seguir instantáneamente con sus diversas platicas, Asano entro y camino con tranquilidad a su asiento, era como el primer día de clase en ese salón donde levantaba la barbilla con seguridad en una clara demostración de la superioridad que existía entre él y el resto de la clase.

-¿Qué te pareció el entrenamiento de ayer?- escucho una melodiosa voz que por un segundo le pareció la más dulce del mundo.

-Fue algo realmente muy entretenido- se obligó a sí mismo a guardar la calma- nunca pensé que entre ustedes había este tipo de competencias- aunque se ahorró el hecho de mencionar que la clase no le importaba en absoluto antes de que comenzaran a meterse en sus planes.

-La verdad es que al principio solo habíamos tenido enfrentamientos contra Korosensei y Karasuma-sensei- el chico sonaba tranquilo e incluso divertido al hablar sobre eso.

-Entonces, ¿Qué fue lo que les llevo a tener una competencia entre ustedes?- no sabía el por qué pero comenzaba a tener curiosidad por aquella clase.

Nagisa lo medito seriamente por unos cuantos segundos para después sonreír de una forma tan encantadora que opacaba todas sus anteriores sonrisas.

-Lo hicimos porque deseábamos poder comunicarnos mejor-respondió con sinceridad.

Asano estaba a punto de decir algo más cuando se escuchó la puerta abrirse, ambos voltearon hacia ella por instinto, Karma acababa de llegar. El hijo del presidente pensó que el pelirrojo se enojaría por el hecho de que Nagisa estuviera platicando con él pero en lugar de eso simplemente miro por una milésima de segundo al de ojos azules que fue correspondida con un leve asentimiento de cabeza por parte de este, para después dirigirse a su asiento siendo saludado por sus compañeros.

-Bueno Asano me voy, después seguimos platicando- se despidió con un movimiento de la mano y se fue con su compañero pelirrojo, los observo un poco hasta que ya no soporto las miradas tan intensas que se lanzaban.

Las clases pasaron con normalidad, cuando toco la sesión de los clones parecía que Korosensei se había dado cuenta de su estado de ánimo y en medio de las explicaciones hacia unas cuantas bromas ridículas que aunque jamás lo admitirá en su momento lo ayudaron a que pudiera distraerse y a la vez concentrarse en la lección.

A la hora del almuerzo decidió salir al bosque, había intentado permanecer en el aula pero estando allí era consciente de las miradas y de los roces supuestamente accidentales que mantenían los chicos.

Se sentó en un tronco sin nada más que hacer, al salir de su casa no tomo su almuerzo y aunque traía dinero no tenía ganas de ir a la cafetería y encontrarse con los lame-botas de sus compañeros de la clase A.

-Toma- levanto la mirada para encontrarse con Kayano que le tendía una caja de almuerzo- No es veneno, así que no te preocupes- dijo la peli-verde un poco divertida al ver la cara que ponía el chico.

-¿Siempre traes dos almuerzos?-pregunto tomando el paquete.

-No, es solo una vieja costumbre- dijo sentándose a un lado de él.

-¿Vieja costumbre?- no sabía por qué pero realmente no le costaba mantener conversaciones con esa chica.

-Antes de enterarme de que Nagisa y Karma salían solía hacer un almuerzo extra para dárselo a Nagisa, pero al final siempre terminaba arrepintiéndome- sonrió con tristeza- Sin embargo un día tome el valor necesario y lo busque para dárselo, los encontré besándose en este mismo lugar-miro a su alrededor- Sin embargo las sigo haciendo los almuerzos porque si un día me detengo seria como darme por vencida y aun no estoy preparada para eso.

Ninguno de los dos agrego nada y se dedicaron a comer en silencio.

Después del almuerzo las clases siguieron tranquilamente, Bitch-sensei se puso a contar varios de sus trabajos en inglés y todos tenían que escribirlos mientras ella los relataba, quien no pudiera hacerlo recibiría un beso francés represivo, nunca en su vida estuvo tan feliz de dominar el inglés.

Durante la hora de educación física Karasuma recibió una llamada que hizo que les diera la salida temprano, la mayoría felices se fueron retirando del lugar haciendo diversos planes, él sé que un rato sentado en el césped pues no quería irse a casa tan rápido, Kayano también se sentó a su lado como horas antes durante el almuerzo, no había señales de Korosensei pues al terminar con sus clase dijo que iría a un concierto en Estados Unidos, Nagisa y Karma acababan de salir del edificio pues como la peli-verde habían rechazado las invitaciones de sus amigos.

-¿Aun no piensan irse chicos?-pregunto Nagisa con amabilidad acercándose a ellos.

-Tal vez quieran tener un momento romántico- dijo con burla y un poco de maldad el pelirrojo.

-Claro, ¿Por qué no nos prestas a Nagisa?- respondió mordazmente la chica.

-Lo siento pero ya tenemos planes- dijo entrecerrando los ojos.

-Lastima, ya será en otra ocasión- frigio pesar.

-Lo dudo- sonrió de medio lado.

-¿Me perdí de algo?-pregunto el peli-azul confundido.

-Claro que no-respondió Karma-¿Nos vamos?

-Si- sonrío radiantemente.

-Me temo que nadie se marchara por el momento-escucharon una voz amenazante a su espaldas.

Todos voltearon rápidamente para ver de dónde provenía la voz y al identificarlo tres de ellos se pusieron en guardia.

-Takaoka…

Continuara…

Como lo dije la última vez no tengo excusas, solo espero que puedan perdonarme.

Gracias por leer ;)