Hola amiguitos :)
Aquí estoy de vuelta, después de un largo campamento. Sé que dije que no volvería a escribir hasta agosto, pero como sé que se pasa mal cuando te dejan a medias... ¡Aquí os traigo la continuación!
Chapter 7: Por el amor hay que luchar.
Mientras tanto, Donnie y Leo estaban buscando a sus dos hermanos.
Leo: Genial, y también tenía que desaparecer Raph.
Ralph: ¿Desaparecer yo? Querrás decir, encontrar a Mikey.
Donnie y Leo miraron al hermano que acababa de hablar, junto a él estaba Mikey sonriendo.
Donnie: ¡Mikey! ¿Dónde te habías metido?
Mikey: No me hacíais caso, así que…
Raph: Se fue a casa de Claire.
Leo: ¿Molestaste a Claire? ¡La acabamos de conocer!
Mikey: No, no, ella me dijo que se lo había pasado muy bien conmigo.
Donnie: Bueno… Volvamos pronto a casa antes de que nos vean.
Todos iban corriendo, Mikey y Leo atrás y Donnie y Raph adelante.
Leo: Y dime… ¿Cuándo fue Raph se puso rojo o algo?
Mikey: Jaja, no te lo vas a creer… Pero cuando se despidieron Claire le dio un beso en la mejilla y Raph se puso colorado.
Leo: Jajajaja, ¿en serio?
Mikey: Sí jajaja.
Raph: ¿De qué os reís ahí atrás?
Mikey y Leo: De nada, de nada.
La tortuga de la banda roja soltó un gruñido. Al llegar a casa el Maestro Splinter les recibió enfadado junto con April, que ya estaba lista para irse al instituto.
Splinet: ¿Dónde habéis estado?
Leo: Sensei, puedo explicarlo…
Mikey: Fue culpa mía Sensei… Yo… Me escapé…
Splinter: ¿Qué?
Donnie: No Sensei, fue culpa nuestra, no hicimos caso a Mikey cuando nos hablaba…
Splinter: Veo que cada uno tiene parte de culpa… Y os estáis defendiendo entre vosotros como buenos hermanos… Está bien hijos míos, no os echaré la bronca a ninguno.
Las cuatro tortugas saltaron de alegría pero cambiaron de estar cuando el Maestro siguió la frase.
Splinter: Pero hoy habrá entrenamiento doble.
Mikey: Espera, entonces si el entrenamiento es de cuatro horas y ahora es doble… ¿Quieres decir que tendremos ocho horas de entrenamiento?
Raph: Muy listo Einstein.
Splinter: Así es Michelangelo.
Leo: Pero Sensei, ¿no acaba de decir qué no nos ibas a echar la bronca?
Splinter: La bronca no, entrenamiento extra sí. Venga, id todos al dojo.
April: Bueno chicos, yo me voy a clase, vendré tarde.
Todos: ¡Hasta luego April!
Las tortugas siguieron a Splinter por detrás, iban cabizbajos los cuatro.
Splinter: Leonardo, ponte con Donatello y Raphael, ponte con Michelangelo.
Ralph: Pero Sensei, ¡siempre me toca con Mikey! ¿No puedo ir por una vez con Donnie?
Mikey: ¡Eh!
Leo: ¡No me voy a poner yo con Mikey!
Mikey: ¡Eh!
Donnie: Pues yo tampoco.
Mikey: Bien, iré yo solo.
Splinter: ¡Yamete! (¡Basta ya!) Os pondréis como yo he dicho.
Las tortugas se pusieron en parejas y en posición de ataque.
Splinter: ¡Ayime!
Cada uno se abalanzó con el que tenía en frente. Raph a Donnie y Leo a Mikey.
Donnie intentó golpear a Raph con su palo Bo pero este lo esquivó agachándose y girando con una pierna estirada haciendo que Donnie se callera. La tortuga de la banda roja puso uno de sus Sai en el cuello de su hermano de forma amenazante y sonrió.
Raph: Demasiado fácil.
La tortuga de la banda morada quitó a su hermano de encima con una patada haciendo que se chocara contra la pared. Este, el hermano más alto, se levantó y dio en la tripa a su hermano más mayor con su palo Bo, haciendo que se lo agarrara con algo de dolor.
Donnie: Oh Raph, lo siento… Yo no quería…
La tortuga de la banda roja sonrió para sí y se levantó en seguida del suelo para tirarse encima de su hermano, quitarle su arma y paralizarlo con algo de dolor.
Raph: Tenías ventaja y la desaprovechaste.
El Sensei sonrió ante esas palabras.
La tortuga más alta se quejaba de dolor y Raph se quitó de encima. Como ya estaba descalificado, Donnie se tuvo que apartar de la pelea. El Sensei lo miró con cara de "buen trabajo", aunque Donnie no lo pensaba así.
Mientras tanto, Mikey y Leo estaban peleando, y Leo, como no, iba ganando. Ahora el de azul estaba bloqueando a Mikey con una sola pierna, sus nunchuks estaban un poco alejados de él debido a otros golpes que le había dado su hermano anteriormente.
Leo: Que Mikey, ¿te rindes ya?
Al ver que su hermano estaba perdiendo, Raph se abalanzó sobre el líder y así Mikey pudo coger sus nunchuks. El golpe de Raph hizo que las katanas de Leo se alejaran dejando al líder sin armas. Su hermano más bruto se quitó de encima y Mikey se acercó. Leo estaba en el suelo mientras que Raph y Mikey lo miraban de pie con aspecto amenazante. El líder ya no tenía nada que hacer.
Raph: Que Leo, ¿te rindes ya?
La tortuga de la banda roja dijo esas palabras intentando hacer burla a lo que su líder le había dicho anteriormente a su hermano. El de azul soltó un suspiro y miró al suelo.
Leo: Sí…
Mikey sonrió y le tendió la mano para levantarle.
Al terminar, las cuatro tortugas se sentaron en una fila.
Splinter: Bien, hijos míos, habéis hecho un buen trabajo. Raphael, te felicito, lo has hecho muy bien.
Raph: Si es que… ¡Soy el mejor!
El Maestro, al oír eso, se acercó a su hijo y le agarró cerca del cuello con dolor haciendo que retirara esas palabras.
Splinter: ¿Perdón?
Raph: ¡Quiero decir que todos lo hemos hecho muy bien!
El Maestro lo soltó y sonrió un poco.
Splinter: Donatello, ha sido corta tu lucha, pero tus movimientos han sido muy buenos.
Donnie: Hai Sensei.
Splinter: Leonardo, la próxima vez intenta fijarte también en los demás adversarios, no solo contra el que estás luchando.
Leo: Hai Sensei.
Splinter: Y Michelangelo…
Mikey: Lo sé Sensei, tengo que mejorar…
Splinter: Sí, eso es cierto… Aunque también está bien que le hayas tendido a tu hermano la mano para levantarlo, bien hecho.
Mikey: Hai Sensei…
Splinter: Bien, sigamos con el entrenamiento.
Después de 8 horas de duro entrenamiento, las tortugas ya no podían más. Habían aprendido bastantes cosas, pero no podían más.
Splinter: Bien hijos míos, ya acabamos.
Las cuatro tortugas estaban tumbadas en el suelo sin apenas poder hablar.
Raph: Sensei, esto no tiene que ser bueno.
Splinter: Todo entrenamiento es bueno Raphael.
Mikey: Sí, las horas justas… ¿pero ocho?
Splinter: Podéis iros.
Las tortugas salieron del dojo como pudieron y se tumbaron en el sofá.
Leo: ¡Ocho horas sin ver Héroes Espaciales! Lo pondré ahora mismo. (N/A: ¡Te entiendo Leo! Eso me pasa a mi cuando llevo mucho tiempo sin ver TMNT D: ).
Raph: ¡No por favor! Ocho horas de entrenamiento y ahora estos "Tontos Espaciales".
Leo: ¡Héroes Espaciales! Y esta serie es muy buena, mejor que tus comics.
Raph: ¡Vuelve a decir eso y te meto tus disco de esta serie por el caparazón!
Leo: ¿Tú y cuántos más?
Raph: Oh, no necesito más con tu poca fuerza.
Leo: Sí eres tan fuerte ven a demostrármelo.
La tortuga de rojo se levantó del sofá pero al segundo se dejó caer otra vez, no podía moverse.
Raph: Cuando descanse un poco te lo demuestro.
Todos quedaron dormidos en el sofá.
Ya eran las 22:00 y April llegó de su último día de clase. Al ver a las tortugas sintió compasión, fue a sus cuartos y les trajo unas mantas y unos cojines. Después de colocárselo Splinter entró en la sala.
April: ¿No cree que se ha pasado un poco?
Splinter: April, mis lecciones son duras pero dan resultado.
April: Entiendo…
Splinter: ¿Quieres entrenar ahora tú?
April: No, gracias Sensei, mañana mejor.
Splinter: ¿Qué tal tu último día de clase?
April: Muy bien Sensei, mis amigos y yo hemos ido a dar una vuelta y a comer por allí.
Splinter: Supongo que nada acerca de los Dragones Púrpura o el Clan del Pie.
April: No Sensei, no pasó nada de eso y si pasara, siempre llevo a mano mi abanico.
El Maestro sonrió y se retiró a su cuarto.
April: Bien, supongo que estas tortugas no despertarán hasta mañana.
La chica se giró al oír como una de las tortugas se movía.
Raph: O April, ¿ya de vuelta?
April: Sí, ha sido un día…
Raph: ¿Qué tal Claire? ¿Ya está en casa?
La chica se cabreó un poco al ver que la tortuga le había cortado, pero contestó a sus preguntas.
April: Hace nada se ha ido a casa, le estaba acompañando uno que se llama Javier.
Raph: ¿¡Javier has dicho?! Oh no, ni de broma.
La tortuga se levantó de un salto del sofá y se fue corriendo hacia la superficie.
April: ¡Espera! ¿Dónde piensas ir?
Raph: ¡A aclarar unas cosas con un humano! ¡Tú di que ya me fui a dormir a mi cuarto y que no molesten!
Apri: No, ¡espera! ¡Raph!
No pudo continuar ya que la tortuga se había largado. Con tantos gritos, habían despertado a Donnie.
Donnie: ¿April? ¿Qué pasa?
April: Oh nada Donnie, sigue durmiendo, parece que hoy el Maestro Splinter os ha metido una paliza…
Donnie: Sí, ocho horas de entrenamiento no es bueno… ¿Y tú qué tal?
April: Pues muy bien, hoy…
La interrumpió un bostezo de él y le miró enfadada.
Donnie: Lo siento, continua…
La chica sintió compasión y sonrió.
April: Da igual Donnie, mañana os contaré todo, ahora descansa.
La pelirroja besó al de morado en la frente haciendo que sonriera y se tumbara cómodamente en el sofá. Esta se fue a su cuarto pero antes de entrar miró a las tres tortugas que quedaban.
April: Buenas noches, chicos.
Mientras tanto, Raph corría por los tejados intentando localizar a Claire y el otro chico. Por suerte, los vio casi llegando a casa de la chica. Se quedó observándolos desde el tejado. Cuando llegaron al edificio y Claire sacó las llaves para entrar, Javier intentó besarla.
Claire: ¡Vale ya Javi! ¡Sabes que no hay nada entre nosotros!
Javier: Venga ya Claire, si sé que te gusto… Y ahora, en el portal de tu casa podríamos…
El chico intentó volver a besarla, pero esta le empujó.
Claire: ¡No Javier! ¡No me vas a besar!
La tortuga no pudo aguantar más y bajó. Se quedó justo entre Javier y Claire. La chica no sabía cómo había llegado hasta allí y el chico estaba atemorizado.
Javier: ¿¡Y tú qué bicho eres?!
Raph: Oh… Jajaja, no soy un bicho, soy un reptil, más bien… Soy una tortuga.
Javier: JAJAJAJAJA, ¿una tortuga? ¿Y qué quieres? ¿Qué te gane en una carrera? JAJAJAJAJA.
Raph: Más bien quería… Que dejaras a esta chica en paz.
Javier: ¿O si no qué? ¿Me ibas a dar un golpe con tu caparazón?
Raph: Vaya…
La tortuga sacó sus Sais con una sonrisa malévola y el chico retrocedió asustado.
Raph: Solo quería darte algunos golpes son mis Sais, pero tu idea tampoco está mal.
Javier: ¿Te crees que me estás asustando? ¡No eres más que una tortuga!
Raph: Tortuga Ninja, para ti.
La tortuga pasó uno de sus Sais cerca de la cabeza del chico haciendo que este se asustara más y saliera corriendo.
Javier: ¡Has ganado por esta vez tortuga! ¡Pero Claire es mía!
Mientras se iba corriendo la tortuga empezó a reírse y se giró para mirar a Claire, esta tenía cara de asombrada.
Raph: Jajajajajaja, em… ¿Qué?
Claire: ¿Có-cómo has llegado hasta aquí? ¿Cómo sabías que estaba con él? ¿Por qué hiciste eso?
Raph: Bueno… Prometí venir a verte y April me dijo…
Claire: Ah, entiendo.
Raph: Lo siento si te ha molestado que asustara a tu amigo…
La chica lo miró con una ceja arcada pero luego sonrió tiernamente.
Claire: No me molesta Raph, gracias por hacer que Javi me dejara en paz.
Raph: ¡De nada!
Claire: ¿Quieres pasar?
Raph: ¿No estará tu madre?
Claire: Oh no, me llamó y me dijo que iba a dormir hoy en casa de mi tía.
Raph: Ah bueno, pues entonces pasaré.
La chica abrió la puerta y subieron las escaleras hasta llegar a su casa. Allí pasó antes Claire para asegurarse de que no había nadie, pero justo cuando fue a decirle a Raph que pasara la voz de su padre sonó en la oscuridad.
Padre: ¡Oh Claire! ¡Por fin volviste!
Claire: ¿Papá?
El padre se acercó a su hija y la abrazó.
Padre: ¡Te he echado de menos! ¡Ahora vendrás conmigo a nuestro nuevo hogar!
Su hija se apartó de él y lo miró un poco asustada. La tortuga, mientras tanto, estaba en el pasillo de fuera ya que cuando la voz del padre de Claire sonó, esta cerró la puerta ante las narices de Raph para que nadie le viera. Él estaba intentando oír lo que pasaba.
Claire: ¿Qué? ¡No! ¡Yo me voy a quedar aquí!
Padre: Oh no Claire, ya he conseguido una casa en Chicago, donde podrás hacer nuevos amigos ir al colegio y… Todo lo que quieras.
Claire: ¡No! ¡Yo me quedaré aquí! ¡Con mi colegio, con mis amigos y…! ¡Con mamá!
El padre empezó a cabrearse y agarró con fuerza a su hija de la muñeca haciendo que soltara un pequeño grito.
Padre: ¡Tú irás a donde yo te diga!
La tortuga oyó el grito y derribó la puerta. Eso hizo que el padre se paralizara y soltara a su hija. Esta fue corriendo detrás de Raphael.
Raph: Veo que no entiendes que no quiere ir.
Padre: ¿¡Y tú qué eres?!
La tortuga soltó una pequeña risa.
Raph: Ahora mismo… Tú peor pesadilla.
Este se fue a abalanzar sobre el padre de Claire pero ella lo detuvo con un grito.
Claire: ¡Raph no! ¡Es mi padre!
Este se paró y miró a la chica con cara de pena, él quería pegarle, pero no podía. Giró su cabeza nuevamente y miró al señor con cara de odio.
Raph: Vale, si no quieres tener problemas, ¡vete de aquí!
El padre sin dudarlo salió corriendo por la puerta dejando atrás a la tortuga y a la chica. Esta se agarró la muñeca que le dolía y Raph en seguida se acercó para verla.
Raph: ¿Estás bien?
Claire: Sí… Solo me duele un poco.
Raph: Te la vendaré.
Los dos bajaron a la habitación de Claire y ella le indicó donde estaban las vendas. Las cogió y se sentaron en la cama para empezar a curarla.
Raph: ¿Decías que tu padre no te iba a hacer daño?
Claire: Nunca pensé que…
La chica miró hacia abajo, ocultando sus ojos con su flequillo, pero se vio caer una lágrima. La tortuga terminó de vendar la muñeca y fue a levantar la cabeza de la chica. Ella estaba llorando y él sonrió para intentar que parara.
Claire: Mi padre nunca… Haría eso…
Raph: No te preocupes Claire, seguro que solo fue un cabreo repentino. Mi padre también nos pega.
Claire: ¿En serio?
Raph: Sí, constantemente, una vez hasta casi nos mata. (N/A: Se refiere al episodio de "Yo, monstruo".)
La chica miró asustada a la tortuga.
Claire: ¡Eso tiene que ser horrible!
Raph: ¡Ah no! Jajaja, nos pegamos pero siempre para aprender. En esta vida hay que saber aprender sobre las cosas, y una de las formas es pegando.
Claire: Si pero…
Raph: Sí, pero tampoco hay que pasarse.
La chica sonrió y abrazó a Raph. Este le correspondió.
Claire: Gracias por todo Raph, eres mi héroe.
Raph: No las des Claire. Bueno, será hora de que me vaya, hoy he tenido doble de entrenamiento.
La tortuga se separó y se fue hacia el jardín.
Claire: Oh… Vale…
Raph: ¿Pasa algo?
Claire: Nada… Era por si… Nada, da igual.
Raph: No, dime.
Claire: Supongo… Que te importaría quedarte un rato más conmigo, después de lo que ha pasado…
Raph sonrió y aceptó, se puso al lado de Claire de la cama, los dos se tumbaron, Raph puso su brazo rodeando a Claire por detrás y la chica apoyó su cabeza en el pecho de la tortuga. Al cabo de un rato, los dos quedaron dormidos.
Eran las 7:00 de la mañana, todavía no había luz fuera y sonó un ruidito en el móvil de Claire que despertó a la tortuga pero no a la chica.
Miró como estaban, la chica estaba abrazada a él y estaba bastante cómodo, pero debía irse a su casa, ya había pasado bastante tiempo fuera de ella.
Este se levantó intentando no despertar a la chica y saltó por el jardín.
Cuando ya estaba a punto de llegar a la alcantarilla, unos Kraangs aparecieron detrás de él.
Kraang: Kraang, avisa a Kraang que hemos encontrado a una de las llamadas tortugas y la destruiremos con las armas que crearon los Kraang.
La tortuga se giró y sacó sus Sais.
Raph: Oh genial, me habéis alegrado más la noche chicos.
Los robots empezaron a disparar contra la tortuga pero esquivaba los disparos saltando y agachándose, era muy ágil. Saltó encima de un robot y le clavó su Sai en la cabeza haciendo que el viscoso cerebro saliera huyendo, y más o menos hizo lo mismo con todos los demás, aunque clavaba sus Sais en diferentes partes.
Al terminar la pelea estaba más cansado de lo normal, había sid robots pero había luchado solo contra ellos.
Antes de poder reaccionar, algo se le echó encima que lo paralizó. Más bien, alguien…
Raph: ¿Karai?
Karai: Vaya, todavía recuerdas mi nombre.
Raph: No me olvido de los nombre de ratas como tú.
La tortuga hizo un giro que quitó a la chica de encima de él. Los dos se pusieron en posición de ataque.
Raph: ¿Qué haces por aquí?
Karai: Parece que esperar a que los Kraangs te cansaran ha sido una buena idea.
Raph: Podría acabar contigo aunque estuviera a punto de morir.
La chica sonrió malévolamente.
Karai: Oh… Jaja, lo estarás.
Los dos corrieron uno hacia otro y empezó la lucha. Cada golpe que Ralph lanzaba hacia Karai, ella lo esquivaba, y viceversa. Los dos acabaron bastante cansados y se separaron.
Karai: Eres bueno, pero nunca superarás a tu hermano.
Eso a Raph le fastidió mucho y volvió a atacarla, pero ella lo empujó de una patada haciendo que se él callera al suelo. Karai se acercó y puso su katana en el cuello de la tortuga.
Karai: Lo que yo decía…
Raph: ¿Por qué luchas contra mí ahora?
Karai: Necesitaba algo de diversión, y ya que tu hermano no está…
La chica guardó su catana y empezó a dar volteretas hacia atrás, pero antes de irse se paró.
Raph: Deja a Leo en paz, y a todos mis hermanos.
Karai: No prometo nada.
Esas fueron sus últimas palabras y se marchó.
La tortuga se levantó del suelo y se fue a la alcantarilla analizando lo que acababa de pasar. Ya eran las 8:30 cuando entró y se encontró a sus hermanos desayunando.
Leo: ¿De dónde se supone que vienes?
Mikey: Sí, April dijo que te estabas en tu cuarto.
Raph: Vengo de…
La tortuga de la banda roja se paró para pensar que decir, ¿qué les iba a contar? ¿Lo de Claire o lo de Karai? ¿O las dos cosas?
Raph: Vengo… De hablar con Karai.
Hasta aquí el capítulo 7, si no os ha gustado lo siento, pero acabo de venir del campa y estoy MUY CANSADA D:
¡Un saludo a todos!
