Holas, pues antes que inicie el capi una pequeña aclaración, este fic comencé a escribirlo desde inicios de diciembre y hasta este mes (o año como quieran verlo) me anime a subirlo, por lo que al subir el primer capi ya tenia escritos 8 capítulos, pero parece que mi inspiración anda lenta y desordenada pues el capi 9 y 10 no están escritos ni una palabra pero del 11 en adelante van viento en popa… si, soy rara. Así que por dicha razón de ahora en adelante las actualizaciones serán por semana… espero. Perdón a aquellos que leen este fic y espero no defraudarlos.

Y como costumbre agradezco a los review, y a los nuevos following, story favorite y demas, me sacan una sonrisa.

Sakurita-1491: si a mi también me gustó como acabo y he de decirte que planeaba ser un capi mas largo pero quise que terminara con ese beso.

Tiare: También me emociona leer en los diversos fics cuando estos dos se besan, pero si ustedes me lo permiten y mi inspiración también, quisiera ponerle más sabor al asunto, jejeje.

Guest: Aquiiiiiiii estaaaaaaaaaaaaa.

Nami san 09: Gracias me alaga que te agrade mi redacción, espero te guste el capi.

One piece fan: Hola, espero disfrutes el capi.

CAPITULO 7: MUGIWARAS

La familia de los "D" era mundialmente conocida… en el bajo y oscuro mundo de la mafia. Sus inicios se remontaban desde el joven Gold D. Roger, cuya historia era mítica dentro de los miembros. Todos sabían de los orígenes humildes de Roger y los planes y acciones que lo llevasen a fundar la gran organización que hoy en día eran los yakuza.

El detalle curioso de los "D" es que dentro de sus truculentas negociaciones tenían su propia moral y ética. Existían leyes impuestas por su fundador que eran sagradas:

1. No matar a mujeres ni a niños.

2. No robar a pobres.

3. No obligar a nadie a realizar nada en contra de su voluntad

De ahí en fuera todo estaba permitido, con el paso del tiempo mas tradiciones se sumaron a las de Roger sin embargo en ningún momento contradecían los principios iniciales. Los "D" inundaron el mundo moderno, pero como siempre la base se concentraba en Japón. El actual patriarca era Portgas D. Ace, el primero en asumir el poder a los 20 años todo a causa de la prematura muerte de su padre Dragon. A pesar de ser tan joven, muy pronto Ace se hizo de fama; era inteligente, fuerte y hábil, además su mano derecha y hermano Sabo le era de gran ayuda. Con el tiempo el joven pecoso fue conocido "Hiken" y el rubio como "garras de dragon".

Los negocios de la familia incluían: casinos, bares, burlesques, antros y por supuesto: droga. Aunque el trafico de personas era muy redituable y en ocasiones se plantearon en ingresar en esa esfera, eso sería contradecir el punto tres.

Todo iba viento en popa para Ace, bueno casi todo, solo tenia dos preocupaciones de momento: Luffy y Kurohige. Su pequeño hermano le preocupaba en varias ocasiones: era muy distraído, inocente e ingenuo. Pese a ser muy fuerte sino se deshacía de esa personalidad tan bonachona cuando le tocará el turno de liderar a la familia no sabía que sería de él. Eran en esas ocasiones que se llegaba a lamentar que el buen Shanks y la dulce Makino prácticamente lo hayan criado.

Aun así amaba a su latoso y éste se esmeraba en no defraudarlo. Pero lo que molestaba mas a Ace, era pensar que su pequeño hermano, futuro líder, tal vez fuera… gay. No es que existiera una ley escrita en piedra pero comúnmente todos los "D" eran unos casanovas que iban de flor en flor, obviamente cuando encontraban a esa persona especial, se caracterizaban por ser los mas fieles. Inclusive él mismo ya había probado los placeres que una bella mujer joven puede proporcionar y de vez en cuando lo llegaba a repetir, pero Luffy era todo un caso, tenía rendida ante sus pies a la líder de las Amazonas: Boa Hancock, una belleza de mujer pero el moreno ni la volteaba a ver.

Cuando Nico Robin se unió a la banda, su preocupación desapareció un poco, pensó que tal vez la chica llamaría la atención del idiota pero fue Roronoa Zoro quien dirigió su vista hacia la joven. En diversas ocasiones le llegó a presentar diversas mujeres pero siempre se repetía lo mismo, Luffy las ignoraba y Sanji se aprovechaba.

Realmente a Portgas D. Ace le preocupaba su hermano pero para su fortuna, su angustia desaparecería esa noche cuando Usopp le contará lo que presenció con sus propios ojos y él conociera a Nami.


Estaba acostumbrado a sorprender a Sanji en este tipo de situaciones, era el pan de cada día con el cocinero y en una sola ocasión le pareció que Zoro y Robin no estaban solo "platicando" en la habitación contigua, la verdad era algo natural, pero jamás, nunca, pensó que se toparía con tal escena.

Estático en la puerta, aun con el pomo en su mano, contemplaba atónito como Luffy prácticamente estaba encima de Nami, juntos en la cama y al parecer los interrumpió por que ya tres botones de la filipina de la joven se encontraban sin abrochar y la mano de su nakama estaba por desabotonar el cuarto.

- ….

- ¡Usopp!

- ¡Oi! ¿ya te dieron de alta?

- Ya… pero…

- ¡Ok, vete adelantando, yo me quedo un rato mas!

- ¡NADA DE "YO ME QUEDO"! ¡QUITATE DE ENCIMA!

Nami podía ser muy agresiva y fuerte si se lo proponía, de un simple empujón mando a Luffy al suelo.

- Mejor te espero, afuera- Pasara lo que pasara, Usopp no lo quería presenciar.

- ¡Si, vale!

Solos en la habitación, Luffy en el piso no quitaba la sonrisa del rostro y Nami… Nami se preguntaba: ¿Por qué rayos respondió al beso? Y mas importante aun ¿Por qué demonios le estaba permitiendo meterle mano sin protestar?

- ¿Por qué me besaste?

- Por que quise

- ¡Tu… idio…

- Me gustas

- ¿Eh?

- Si, me gustas mucho, además tus labios saben muy bien.

- … -Varios hombres antes que él, le habían dicho lo mismo y ella no se había puesto feliz ni sonrojada, como lo hacía ahora.

- ¿Yo?... es que… ¿yo?

- Si, tu.- Levantándose rápidamente, de nuevo le deposito un cálido y casto beso para dirigirse hacia la puerta.

- Bueno, me voy, te veo en la noche afuera del hospital y en serio quítate esos anteojos, me gusta ver tus ojos.

- ¡Espera! ¿Cómo que hoy en la noche? ¡Luffy!- Sin contestar sus dudas el moreno se fue mas feliz que una ostra.


- Ahhh

- O me cuentas que te pasa o dejas de suspirar

- ¿Yo?

- No, la otra chica con cara de enamorada detrás de ti.

- No seas así Vivi y además, ¿Qué es eso de "cara de enamorada"?

- Pues la que tu tienes

- Claro que no

- ¿Qué paso?

Desde lo sucedido esa mañana ya habían transcurrido unas cuantas horas en las que la pelinaranja no paraba de analizar los hechos. Luffy por fin se enteró de quien era, lo cual al parecer le había molestado pero no mucho por que la besó y eso resumía su relación a… ¿en que malditos términos estaba con el ojinegro?. Eso la hacia confundirse mas, error, lo que confundía mas a la enfermera era darse cuenta de que el beso no le molestó en lo absoluto y de hecho le gustó… mucho. Sin otra alternativa de momento, reveló todo a Vivi, quien desde su llegada a Japón no se divertía tanto. La historia de su amiga se parecía mucho a la de los mangas que tanto gustaban en ese país.

- ¿te invitó a salir?

- Nunca dije eso

- Pero dijo que te veía esta noche

- Si, bueno… pero no creo que…

- ¡Que romántico! ¡debes ponerte guapa!

- ¿Estas escuchando algo de lo que digo?

- Oigo todo y te prohíbo ir con ese uniforme, usa la ropa de tu locker.

- Vivi

- ¿Te vendrá a buscar? Yo creo que si

- Vivi

- Te ves muy bien con el cabello suelto pero si te peino de otra manera, seguramente lo deslumbraras, pero ¿Qué podría ser?

- ¡Vivi!

- ¿Qué?

- Deja de fantasear, tal vez escuché mal, ya olvídate de eso.

- Te apuesto lo que quieras, que hoy lo ves de nuevo

- Deja de decir tonterías y mejor vayámonos que se acaba nuestro tiempo de comida.

- Como quieras pero mañana me cuentas todo

- ¿Todo? ¿Qué cosa?

- No lo se, mañana me lo contarás

La tarde dio paso a la noche y pronto el reloj marcaba las 8:00 pm, Nami ya se encontraba en la salida del hospital, sin lentes, cabello suelto y luciendo un conjunto casual que como todo su guardarropa realzaba su figura. Mirando a ambos lados sin encontrar a nadie conocido, la decepción y la tranquilidad raramente se mezclaron en ella. Sin mucho ánimo tomo rumbo hacia su departamento.

Curiosamente la parada de autobús estaba vacía en una hora pico, un golpe de suerte al menos. Aprovechando tal situación, se sentó cómodamente en el banco, recargando su cabeza en un espectacular de tenis.

- Mejor si hubiera apostado con Vivi, le hubiera pedido el desayuno del Lunes.

- Pensé que ustedes tenían prohibido apostar, señorita enfermera

- ¿Eh? ¡Luffy!

- Yo mismo

- ¡¿Qué haces aquí?!

- Te dije que te vería en la noche y ya es de noche, vámonos

- ¿A dónde?

- Quiero que conozcas a los demás chicos, vamos a tener una fiesta

- Es que…

- También quiero que conozcas a Ace y Sabo, son mis hermanos, ¡vámonos!

En el remoto caso que el chico con sombrero de paja se presentase, Nami había ensayado mentalmente como decirle cortésmente: "¡No!", en vez de eso no se percató en que momento se encontraba ya dentro de una lujosa limosina conversando amenamente con el susodicho sobre cualquier nimiedad. Fue consciente de sus acciones hasta que ya se encontraba frente al bar: "Going Merry".

- Llegamos

- ¿Aquí?

- Si, siempre festejamos aquí.

La joven conocía el lugar pero solo por fuera, no hacia mucho leyó un articulo donde mencionaba lo exclusivo y selecto que era ese establecimiento además de las suposiciones que estaba conectado con la mafia pero el autor concluyó que solo eran rumores mal infundados y hasta el momento ni la policía había logrado encontrar un nexo, Nami llegó a preguntarse si la policía y estos yakuza no estarían liados.

Grande fue su sorpresa cuando el guardia de la entrada con solo ver a Luffy prácticamente lo reverenció y con un: "Que se divierta señor D" los dejó entrar sin ningún problema. Por un segundo el nombre le pareció familiar a la enfermera.

- ¿Señor "D"?

- Mi apellido

- ¿Te llamas D. Luffy?

- Monkey D. Luffy ¿no te lo había dicho?

- No, la verdad no me has contado mucho de ti y quisiera saber mas.

- ¿Qué quieres saber?

- Pues… veamos

Sin permitirle formular su pregunta, las luces y el sonido del ambiente aturdieron a la chica. Fuera la fila enorme hacia suponer que el lugar debía ser bueno, ya dentro las suposiciones se confirmaban al doble.

Años atrás en su alocada juventud, existió una etapa donde si bien no ponía un pie en lugares tan sofisticados como aquel si había visitado bastantes bares y cantinas de mala muerte, no sabia la razón pero de repente recordó un poco esos tiempos. Totalmente sorprendida no pudo mas que observar todo entusiasmada.

- ¡Divertido, verdad!

- ¡Si, mucho!

- ¡Ven, vamos con los chicos!

Accedieron a una zona que evidentemente era VIP, sillones de piel comoda, mesero personal, barra privada, billar y un balcón desde donde se podía ver todo el panorama de la fiesta.

A la primera persona que vislumbro la joven casi la deja sin aliento, frente a ella se encontraba ni mas ni menos que el mismo rey del Soul: Brook, se consideraba una gran fan suya. Bink´s Sake era una de sus canciones favoritas. Aun asi lo que le pareció mas irreal fue que Brook saludará a Luffy como un amigo mas.

- Yohohoho, Luffy-sama bienvenido, oh pero mire nada mas que bella flor ha traído con usted.

- ¡Hola Brook, no seas tonto no traje ninguna flor, es una chica se llama Nami!

- A eso se refiere, idiota

- ¿Ah si? Jejeje

- Mucho gusto mademoiselle, mi nombre es puro huesos Brook.

- ¡Encantada de conocerlo! Me llamo Nami, adoro su música.

- Todo un elogio, viniendo de tan hermosa joven.

- Pero es la verdad, su música me llega al corazón.

- ¡Muchas gracias! ¡Yohohoho! Señorita ¿puedo pedirle un favor? Es muy atrevido de mi parte siendo que apenas nos conocemos.

- No, no se preocupe, si esta en mis manos, ayudaré gustosa.

- Seria tan amable de mostrarme sus bragas. – Por una centésima de segundo, todo, absolutamente todo, se quedo en silencio, la cara de Nami paso de la alegría, a la seriedad y por ultimo a la ira.

- ¡Pues míralas!- Al menos no había perdido condición, su pie sin ningún inconveniente alcanzó la cara de Brook con tal fuerza que el músico rebotó dos veces antes de caer en el suelo

- ¡Yohoho! ¡que agresiva!

- ¡Callese!

- Shishishi

- ¡¿Tu también?!

- Que graciosa eres Nami

- ...

- Ven te presento a los demás.

- ¿No serán otros pervertidos?

- No, como crees… bueno Sanji es algo nah, olvídalo

- Mmmmm

Estaban por entrar a otra habitación cuando de esta salieron Zoro y Robin un poco desarreglados.

- ¡Chicos!

- Luffy, ¿Qué haces aquí?

- Traje a Nami para que conozca a todos.

- Pues el cocinero de mierda esta abajo coqueteando como siempre, Usoop esta con Franky mirando unos planos de no se que y Chopper esta en la sala de juntas con Hiken y Sabo me parece que sobre el recaudo del hospital de este mes… ¡oh, trajiste a la bruja contigo!

- Tambien me da gusto verte idiota… ¡Hola Robin!

- Hola enfermera-san, me alegra de que hayas decidido venir.

- Gracias

- Bien, entonces vamos abajo Nami, luego los veo chicos, por cierto ¿Qué hacían están todos despeinados?

- Eh… pues… cof

- ¡Luffy, vamos rápido quiero conocer a todos tus amigos!

- ¡Claro, bueno adiós!

Al menos algo bueno surgió de que su lento capitán encontrará una chica, las preguntas incomodas desaparecerían poco a poco… lo malo es que ya le debía algo a la bruja quien le dio a entender que no lo olvidaría con esa expresión suya al despedirse

- De todas las mujeres en el mundo ¿Por qué ella?

- Tranquilo, al menos agradece que es una mujer.

- ¡¿De que hablas?!

- Nada jejeje

Franky resulto ser alguien muy agradable, al parecer era el mecánico, además era gracioso, amigable y muy enérgico pero su diminuta ropa interior totalmente expuesta le hizo pensar a Nami que tal vez ser un pervertido era un requisito para entrar ahí.

- ¡Superrrr! Hermanita, ya te considero parte de la familia. Mi corazón me dice que debo cantar una canción para honrar la ocasión.

Sabrá dios de donde, pero Franky sacó una guitarra para ponerse a tocar y componer música alegre. Aunque en principio eso le irritó, al ver a Usopp y a Luffy bailar a su alrededor como un par de críos la animo, al grado que al par de unos pocos minutos ya se encontraba tomada de la mano del azabache bailando a un ritmo particular. Totalmente divertidos salieron en busca de Sanji, aun tomados de la mano, en compañía de Franky y Usopp.

Las sospechas de la chica sobre los amigos raros del ojinegro parecían confirmarse poco a poco al conocer al tal Sanji, un rubio bien parecido vestido de traje, a simple vista parecía Armani, rodeado por unas veinte mujeres que parecían haber salido de un concurso de belleza.

- ¡Ey, Sanji!

- ¿Qué quieres Luffy? Estoy ocupado

- Solo quería presentarte a Nami

- ¿Nami?

Conocía de sobra a los de su tipo y no se equivocó con él. El rubio al verla, inmediatamente fue corriendo a su lado bailando felizmente.

- ¡Oh, vida mia! ¿Por qué me haces esto? Ver a tan hermosa musa, tantos años he buscado una belleza de tu calibre, princesa.

- Eh… si… claro, me llamo Nami, mucho gusto.

- Nami, lagrimas, que poético y bello nombre mellorine, hazme el honor de acompañarme en esta velada.

- Este, no gracias, veo que estas bien acompañado y como podrás notarlo yo también.

La verdad no le agradaban mucho los hombres Casanova que la llegaban a molestar y siempre que aparecía uno, junto a Vivi fingían ser pareja para ahuyentarlos, ahora no tenia a Vivi pero si a Luffy y sin detenerse a pensarlo mucho le mostró al rubio como estaban tomados de la mano para después acurrucarse en su pecho.

En principio pensó que el tontito de su amigo solo se quedaría estático sin comprender la situación pero sin lugar a dudas el chico siempre la sorprendía, pues ni tardo ni perezoso deshizo por unos momentos el enlace entre sus manos para atraerla por su cintura hacia él y tomarla de la otra mano disponible.

- Es cierto yo estoy con ella, solo quería que la conocieras, nos vamos, quiero buscar a Ace.

La cara con que Sanji se quedo procesando la escena que acababa de presenciar fue tan épica que Usopp y Franky le tomaron unas cuantas fotos antes de que su amigo reaccionara.