Yo de nuevo Me quedé entusiasmada con el último capítulo, así que continué; ya se imaginarán que voy a seguir así hasta que la inspiración me abandone, pero no creo q sea pronto. Este creo (y espero, por el bien de mis dedos y la cuenta de la electricidad) que será mi capítulo más largo.

Bien, de nuevo agradezco los reviews y ya no los fastidio más hablando. Aquí lo tienen, capítulo 7

Capítulo 7: Revelaciones

Un gruñido de parte del supuestamente inconsciente Mark, provocó que Aikka y Eva se separaran.

Aikka se colocó delante de Eva con la daga en la mano. Sólo sería para intimidar al muchacho que se estaba levantando del suelo, pero de ser necesario sería capaz de utilizar incluso sus flechas. Caminó lentamente hacia él, con Eva tras de sí; ella le sujetaba con fuerza los hombros. Parecía asustada. Era extraño verla así, y a la vez lo hacía enfurecer más con cada segundo.

Mark saltó al ver al joven nourasiano que sostenía ante él una daga, en posición de ataque. Se sorprendió aún más cuando notó un par de ojos rojos que lo miraban con una mezcla de ira y temor por encima del hombro del nourasiano.

-¿Q-Q-Qué está pasando, Eva?- preguntó Mark, su voz debilitándose con cada palabra.

-¿Qué pasa¡Acabas de atacarme y me preguntas qué me pasa!- Eva no podía decidir entre estar molesta o asustada.

-¿Atacarte?-

-No te hagas el tonto. Trataste de…- no fue capaz de completar la oración.

-¿De hacer qué?- insistió Mark, con un poco más de valor.

-¡Tú sabes de qué hablo! No engañas a nadie con esa actitud inocente- Eva estaba comenzando a gritar pero no se atrevía a apartarse de Aikka.

-¿No recuerdas nada?- preguntó de repente el príncipe, bajando un poco su arma.

Mark negó con la cabeza y trató de dar un paso hacia adelante. Ante esto, Aikka reafirmó su posición; causando que el chico humano retrocediera.

-¿Qué se supone que recuerde?-

Nadie respondió. Sólo le bastó que sus ojos se dirigieran hacia Eva. Tenía algunos rasguños, la falda desarreglada, el cabello ligeramente revuelto y tenía la camisa desabotonada. Más bien, le faltaban varios botones, como si se los hubieran arrancado.

Luego desvió su atención de lo que se asomaba por la camisa de Eva y la dirigió a sí mismo. Sentía un fuerte ardor en una mejilla, un calambre en la entrepierna; además tenía unos cortes, como hechos por las uñas de alguien.

-¿Yo estaba…?- comenzó.

¿Había sido él? La idea no se le hacía del todo desagradable pero cuando tienes a un nourasiano furioso con una daga ante ti, no puedes atreverte a sonreír o hacer el menor gesto.

-Lo último que recuerdo es que estaba hablando contigo-dijo, dirigiéndose a Eva- y luego... me dolió todo el cuerpo, como si fueran a romperse todos mis huesos-

-¿Y después de eso?- dijo Aikka, sin moverse.

Mark lo pensó bastante. Durante ese tiempo, Eva salió de detrás de Aikka y se colocó a su lado. Este no parecía tener intenciones de bajar la guardia.

-Nada-

Aikka frunció el ceño, intentando recordar algo que le habían enseñado hacía bastante tiempo. Al sentir que Eva se había alejado de él para acercarse a Mark, caminó un poco más cerca de ella; por si hacía falta.

-¡¿Pretendes que crea eso?!- gritó la chica, con los puños apretados.

-Es la verdad, Eva-

-No me tomes por una tarada ¿cómo sé que eso es verdad?-

-No lo sé. No tengo idea de qué pasó, Eva- dijo Mark, casi suplicante.

Eva apretó aún más los puños. Ni siquiera los suavizó cuando Aikka puso su mano sobre uno de ellos.

-Hay una forma de saberlo- le dijo- pero debemos ir a otro lugar-

-¿A dónde?- dijeron Eva y Mark al unísono.

-Donde nadie nos vea. Puedo usar un hechizo para saber si dice la verdad, pero no puedo permitir que alguien más lo vea-

Ante la mirada de confusión de ambos, más que todo la de Eva, Aikka explicó que en su planeta había ciertas invocaciones que estaban prohibidas hacerlas ante ciertas personas, en especial si estas eran capaces de realizarlas.

-Entonces podemos ir a mi casa, allí no hay peligro- dijo Eva, aún sin comprender del todo.

Dicho esto, Aikka se acercó a Mark, ya con la daga de nuevo en su vaina. Susurró palabras que ninguno de los dos humanos entendió, pero supieron que era un hechizo cuando una luz azul comenzó a salir de una de sus manos; la cual colocó ante la frente de Mark. Este cayó de nuevo inconsciente, atrapado por Eva.

-Permíteme ayudarte- dijo Aikka, susurrando de nuevo y haciendo que Mark levitara ligeramente por encima del suelo.

-No dejas de impresionarme, príncipe- comentó Eva con una sonrisa- pero ¿por qué hiciste eso?-

-Por precaución, para que no intente nada más- respondió él con cierto tono de molestia en su voz.

El camino de regreso a casa de Eva fue algo incómodo. Ya que Aikka no había llevado a G'dar consigo, y era muy arriesgado dejar que los vieran transportándose con otro de sus hechizos; decidieron irse en la rocket-seat de Eva.

Eva iba adelante, conduciendo, con Mark sobre la espalda y Aikka tras de él sujetándolo, para que no se fuera a caer durante el viaje. Aikka se notaba un poco perturbado al subirse a la rocket-seat, pero sobretodo porque Eva tenía encima al muchacho que recién la había atacado. Esto le sacó una sonrisa a la chica, no sabía bien por qué pero le parecía muy… lindo.

----Residencia Wei----

Aikka se sentó nuevamente en el sofá al lado de Eva una vez terminó el hechizo. Don Wei estaba de pie ante ellos, con una expresión que se podía interpretar tanto como de confusión, como de ira. Rick estaba arrodillado ante Eva, curándole los raspones que tenía en un brazo. Don suspiró pesadamente.

-¿Y bien?-

-Era verdad lo que decía- respondió Aikka.

-¡Pero eso es imposible!- exclamó Eva.

-¿Estás seguro de que no recuerda nada?- le preguntó Don a Aikka.

Hacía sólo unos minutos su hija había regresado, un poco tarde por cierto, acompañada del príncipe nourasiano que había conocido en la carrera de Oban y el muchacho que la había molestado en su fiesta de cumpleaños. Fue una visión muy extraña, puesto que Eva parecía haber estado en una pelea callejera y el príncipe estaba haciendo levitar al chico que estaba inconsciente.

Luego le explicaron la situación; que no le resultó nada grata. Eva se vio obligada a llamar a Rick para evitar que su padre matara a Mark, sin sospechar que cierto príncipe estaba considerando seriamente hacer lo mismo. Una vez que Don se hubo calmado, Aikka comenzó un conjuro para "revisar" la mente y los recuerdos de Mark, para comprobar si en verdad no recordaba haber atacado a Eva. Al parecer, el chico había sido sincero.

-Aikka ¿qué viste en su mente?- decir esto le sonó muy extraño a Eva.

-No había nada sobre el ataque, Molly. Sólo pude ver cuando estaba contigo y el momento en que despertó, pero… hubo algo extraño antes de eso-

-¿A qué te refieres?-

Aikka suspiró un poco. Sería difícil hacer de nuevo ese tipo de magia pero era mejor que ella lo viera por sí misma.

-Ven. Te mostraré-

Eva se levantó justo cuando Rick terminó de limpiarle la última herida. Le acarició la cabeza, revolviendo aún más su cabello y subió a dormir. Esa noche se quedaría a dormir en el cuarto de huéspedes, ya que al día siguiente tenía que ir temprano a otra de sus revisiones médicas y el hospital estaba más cerca desde la residencia Wei.

Aikka empezó de nuevo a invocar, como hacía en Alwas y Oban. En cuanto terminó de pronunciar esas palabras incomprensibles para Eva, un hilillo blanco salió de la frente de Mark y se conectó con la de Aikka. Inmediatamente, este tomó la mano de Eva y el hilillo se alargó hasta su frente.

Eva se vio a sí misma compitiendo en la carrera; después caminando por el campo de vuelo. Luego vio cómo le hablaba a Mark con una mirada de vergüenza. Seguido de eso, él giró la cabeza para verla de frente. En ese instante todo se volvió negro y Eva sintió un dolor insoportable en todo el cuerpo, en especial en la espalda, su pecho le pesaba y no podía respirar. De repente escuchó una risa grave y unos ojos rojos aparecieron ante ella. Un temor intenso se apoderó de ella y se sintió desfallecer…

Abrió los ojos de par en par.

-¿Te encuentras bien, Molly?- le preguntó Aikka, quien jadeaba un poco.

-Eso creo ¿qué fue todo eso?-

-Fueron sus recuerdos. Y por lo que pude ver, o lo que pudimos ver, no hay nada más después de eso-

-¿Pero entonces cómo…?-

Eva notó que Aikka estaba temblando mucho, sus jadeos se habían intensificado y unas gotas de sudor comenzaban a formarse en su frente.

-Aikka ¿estás bien?-

-Sí, sólo necesito descansar un poco- dijo mirando a Eva.

Sin preguntarlo siquiera, Eva lo tomó de un brazo y lo depositó en el sofá, donde Aikka se dejó caer algo sorprendido. Después se volteó a ver a su padre.

-¿Qué vamos a hacer ahora?-

Don soltó un bufido y desvió la vista hacia Mark, quien aún no parecía querer despertar. Tuvo que tomar una decisión.

-Llamaré a sus padres para que lo vengan a buscar. Ya que no recuerda nada de lo que pasó, no hay razón para retenerlo más aquí- dijo marcando un número en el teléfono- por suerte, no llegó a hacerte nada grave-

Eva esbozó una amplia sonrisa burlona. "Papá está muy molesto" pensó.

Le gustaba que su padre se encelara cuando estaba con algún chico, era simplemente adorable verlo así, con el ceño fruncido, los brazos cruzados y los ojos casi echando chispas. Sin embargo, a veces resultaba fastidioso; sobretodo cuando se trataba de Sam. Él detestaba que cualquiera se creyera dueño de su hija, en especial Sam.

Unos minutos después los padres de Mark llegaron a buscarlo, un hombre de cabello castaño y una mujer rubia, ambos de ojos verdes. Don les dijo que Mark se había desmayado mientras estaba en el campo de vuelo con Eva. Ellos le agradecieron por la ayuda y se despidieron, desapareciendo en la oscuridad luego de subirse a un auto verde oscuro.

Eva apartó sus ojos del auto que se internaba en la noche para dirigirlos al príncipe que yacía en el sofá. Se acercó al sofá y se sentó a su lado.

-¿Ya te sientes mejor?- le preguntó, a lo que él asintió mostrando una pequeña sonrisa, de esas que él le dedicaba sólo a Eva.

-Bien. Entonces vamos- le dijo, sujetándole ambos brazos para ayudarlo a levantarse.

Estaban subiendo las escaleras cuando Don cerró la puerta principal y se dio la vuelta. Viendo que su hija estaba llevando al príncipe al piso de arriba, decidió preguntar:

-¿A dónde creen que van?-

Ambos adolescentes se voltearon a ver al hombre que los observaba perspicazmente desde la sala de estar.

-A mi habitación. Aikka necesita descansar-

-Debería buscar a alguien que lo lleve a su pit, Eva- dijo Don, subiendo también las escaleras.

-¿De qué hablas, papá? Ya es tarde y en estas condiciones no puede llegar muy lejos-

-¡No se va quedar en tu habitación!-

-Por favor, papá. Él me salvó ¿y así es como se lo agradeces?-

-No tenemos espacio, Eva. Debe irse con los suyos-

Eva comenzaba a impacientarse, Don fruncía cada vez más el ceño y si Aikka no hubiese estado tan mareado, se hubiera sentido en medio de una guerra.

-¡Claro que sí hay espacio¿Olvidas que hay una cama extra en mi habitación?-

-No lo olvido, Eva; pero no voy a permitir que este…jovencito se quede contigo-

-¡Papá¿Qué crees que pueda pasar?- Eva se sonrojó al pensar en las posibles respuestas a la pregunta que acababa de hacer- no respondas eso.

-De cualquier forma ¿no crees que los que están con él se estarán preguntando dónde está?-

-¡Los contactaremos mañana!- continuó discutiendo Eva.

-No, Eva es mejor que…-

Un fuerte portazo ahogó las palabras de Don. Todos se voltearon a ver a Rick, quien se veía muy molesto. Sin darse cuenta, habían estado discutiendo frente a la puerta del cuarto de huéspedes, donde el piloto estaba tratando de dormir.

-Don…- dijo Rick con voz de ultratumba- ¡deja que el chico se quede en la habitación de Eva!-

-Pero…-

-¡Acaba de ayudar a Eva¡Deja de ser tan paranoico!-

-Rick, no voy a permitir que tú…-

-¡Sólo son unos niños!- Rick comenzaba a alzar la voz.

-¿Pero y si…?-

-¡Ya basta! Aikka se queda conmigo- intervino Eva.

-¡Tú no vas a decidir eso, jovencita!-

Hacía mucho tiempo que Don no la llamaba así. Eva comenzaba a irritarse.

-¡Pues decídanse ya y déjenme dormir!- continuó Rick.

Súbitamente, Aikka pareció recuperar el sentido. Se puso ante Don Wei e hizo una reverencia, lo más respetuosamente que podía y lo miró a los ojos, con el rostro serio.

-Señor, le puedo jurar que yo nunca le haría daño a Molly. Le pido que confíe en mí-

Esto pareció convencer a Don, cuya expresión tensa se suavizó ligeramente. Miró a Eva, a Rick y finalmente al príncipe. Carraspeó un poco y respiró hondo para volver a mirar a su hija.

-Muy bien, Eva. Se quedará sólo por esta noche en tu habitación-

-Gracias, papá- dijo Eva, sonriendo y dándole un beso en la mejilla a su padre. Esto terminó de suavizar su rostro.

Antes de que su padre pudiera cambiar de opinión, Eva guió a Aikka hasta su habitación y cerró la puerta. Luego de eso, se escuchó otro portazo causado por Rick. Don suspiró y entró en su propia habitación, donde logró conciliar el sueño luego de convencerse a sí mismo de que nada sucedía en el cuarto de su hija.

----Habitación de Eva----

Aikka miró con curiosidad el lugar en el que estaba. Todo allí le parecía fascinante, mas reprimió el deseo de explorar todo el cuarto de una vez; más por educación que por lo débil que se sentía.

Eva lo tomó por sorpresa cuando le mostró dónde dormiría. La cama de la chica tenía por debajo una especie de gaveta enorme que se extendía por el piso, y dentro de ella había un colchón y una almohada.

-Es una litera, aunque creo que otras personas la llaman cama gemela- le comentó al muchacho.

Luego ella se metió al baño de la habitación, de donde salió vistiendo una especie de vestido para dormir, según el parecer del príncipe.

-Siéntate- le dijo, más como una orden que como una sugerencia. Esto le recordó un poco a su madre, en Nourasia.

Entonces ella se acercó, se quitó los guantes que siempre usaba en sus carreras y que la habían acompañado en Alwas y Oban; y tocó la frente del príncipe.

Aikka tuvo que desviar la mirada para que ella no viera el intenso rubor que se apoderó de sus mejillas, no sólo por la acción sino por el tacto de sus manos. Como siempre estaba usando sus guantes, nunca tuvo oportunidad de ver sus manos, mucho menos sentirlas. Ahora que podía hacerlo, se daba cuenta de que eran muy suaves y pequeñas. Se veían tan delicadas, sus dedos eran muy delgados…

-Parece que no tienes fiebre- dijo Eva, sacándolo de sus pensamientos.

La chica esbozó una gran sonrisa y le dio una sábana.

-Gracias- dijo Aikka.

-No hay problema. Si quieres puedes cambiarte en el baño-

Eva le dio una ligera palmada en la espalda y luego lo miró con los ojos muy abiertos. Había notado algo de lo que no se había percatado antes.

-Aikka… estás muy frío- dijo con voz preocupada.

Era verdad, el cuerpo del príncipe estaba helado. Se hubiera visto bastante más pálido de no ser por los rastros de rubor que aún quedaban en sus mejillas.

-Estoy bien, Molly- le aseguró.

De verdad se parecía a su madre, la reina Nori. Siempre preocupándose por él. Seguramente ellas serían muy buenas amigas.

Aikka movió la cabeza de un lado al otro, apartando esos pensamientos de su mente. Entró al baño y se quitó la armadura que siempre llevaba, la camisa y parte de la vestimenta que usaba de la cintura para abajo, quedando sólo con unos pantalones blancos de tela ligera, que le llegaban un poco por encima de las rodillas.

Cuando salió, había otra sábana en la cama donde iba a dormir, bastante más gruesa que la otra. Eva ya estaba dormida. Esto decepcionó un poco al joven príncipe. Se había imaginado un poco diferente su reencuentro. Ella no era forzada por nadie, ni tenía que amenazar a esa persona; no había chicas extrañas diciéndole dónde estaba ella, no debía usar un hechizo que podía haberlo matado ni tampoco se quedaba en su casa… ¡ni qué decir de dormir en su misma habitación!

Aikka sonrió. "Al menos hay algo bueno"

Pensó que ella no se dormiría tan rápidamente pero considerando los sucesos de hacía unas horas, no podía culparla. Él mismo estaba agotado, así que se acostó en su cama y cayó en un profundo sueño casi al instante.

----8 AM----

Una luz intensa hizo que Aikka cerrara de nuevo los ojos. Después de una larga noche de descanso se sentía mucho mejor. Abrió de nuevo los ojos al notar que la luz del sol se había desvanecido un poco.

Su sorpresa fue mayor cuando se encontró con un par de ojos ámbar. Miró cuidadosamente a la pequeña criatura que parecía estar muy cómodamente acomodada en su pecho. Su pelaje era blanco, excepto por las orejas puntiagudas y parte de la cola, que eran grises.

Su decisión de no moverse para no perturbar a la criatura se borró de su mente cuando se dio cuenta de que el sol terrestre no era lo que lo había despertado. Jordan estaba en su forma de avatar, flotando por encima de una dormida Eva susurrándole "Ya regresé, Eva". Tenía una sonrisa malvada en el rostro, que desapareció apenas divisó al nourasiano que lo miraba desde la cama de abajo.

-¡¿QUÉ DEMONIOS HACES TÚ AQUÍ?!- gritó el avatar, dirigiéndose al muchacho de piel oscura.

-¡Eso debería preguntarlo yo, Jordan!- comenzó a defenderse Aikka.

Los repentinos gritos hicieron que Maya saltara hasta la cama de arriba en busca de protección, donde su ama aún dormía profundamente, pero con una expresión que daba a entender que no había pasado desapercibido el ruido.

-¡No tienes derecho a estar aquí!-

-Me parece que eres tú el que no debería estar aquí. Entrar en la habitación de alguien sin permiso es muy ofensivo-

Así comenzaron con otra de sus clásicas discusiones. Jordan gritando cada vez con más entusiasmo y Aikka defendiéndose con toda la elegancia que su paciencia le permitía. Pronto, Jordan tenía los puños en alto y Aikka estaba a punto de buscar su daga, cuando Eva se incorporó con la expresión más temible que jamás hubiese tenido. Estaba molesta, su mirada casi irradiaba calor como si sus ojos se estuvieran incendiando.

-¡¡Salgan de mi cuarto los dos!!-

Ambos la miraron con una mezcla de temor y confusión.

-¡Ya mismo!- gritó ella, conteniendo el impulso de sacarlos a patadas del lugar.

Jordan y Aikka no dudaron en obedecer. Sabían que no se debía hacer enojar a Eva más de lo debido. Se miraron, culpando al otro en su interior, hasta que Eva salió de la habitación con su cepillo de dientes y una toalla. Se detuvo un segundo ante Aikka, sin mirarlo a los ojos.

-Puedes usar mi baño- fue todo lo que dijo.

Dicho esto, entró al baño que estaba en el pasillo. Jordan bajó a la cocina y Aikka entró de nuevo a la habitación de la recién despertada y molesta humana.

Poco rato después, los tres adolescentes se encontraron de nuevo en el comedor. Don los recibió con el desayuno ya preparado.

-Eva, la escuela terminó ayer ¿por qué te levantaste tan temprano?- dijo con una sonrisa entre burlona y comprensiva. Podía suponer por qué su hija estaba de tan mal humor y quiénes eran los culpables.

Rick entró poco después al comedor y sintió enseguida la tensión que habitaba en el lugar.

-Hola ratoncita ¿por qué esa cara?-

Eva no dijo nada, sólo bufó y miró amenazadoramente a los chicos que estaban sentados frente a ella. Ambos sintieron culpa, y algo de miedo, emerger en la boca de sus estómagos.

Al ver esto, Rick entendió perfectamente lo que había sucedido; en parte porque había escuchado casi todo el suceso.

-Oigan, deberían saber que no hay que despertar a la ratoncita sin razón- Eva enrojeció un poco al escuchar de nuevo otro de sus sobrenombres.

"Vaya forma de despertar" pensó la chica.

Todos desayunaron, Eva enviándole miradas acusadoras tanto al príncipe como al avatar, y ambos mirándose con desprecio; aunque era extraño… se habían sentido bien al pelear de nuevo, como antes en Alwas o en Oban. Por un momento parecía que nada había cambiado. Ellos peleando y Eva en el medio, como siempre.

Sólo unos minutos después de que Rick se fuera a su revisión médica, Don hizo un comentario sobre lo que había sucedido el día anterior con Mark. Al saber la historia completa, Jordan comenzó a gritar maldiciones como un poseso . Cuando se calmó, le explicaron que él no había recordado nada.

-¡Eso no puede ser! Debe estar mintiendo-

-Aikka lo confirmó. Usó un hechizo para ver sus recuerdos- dijo Eva.

-Seguramente el príncipe se equivocó- dijo Jordan mientras comía una fruta.

-¡No se pudo haber equivocado! Yo lo vi, Jordan. No había nada-

-¿Entonces qué fue lo que sucedió?-

-No lo sabemos, pero parece que tuvo unas visiones justo en el momento en que se suponía que forzó a Eva- dijo Aikka, también comiendo una fruta, que era lo único que creía que no le haría daño si lo ingería.

-¿Visiones?-

-Sí- continuó Aikka, mirando a Eva. Sabía que ella también lo había notado. Esos ojos rojos…ambos los habían visto antes pero ¿ella tendría la misma sospecha que él?

Jordan de repente quiso decir algo pero lo que fuera, fue reemplazado con un bufido y una exclamación de "¡malditos creadores!".

-¿Qué pasa, Jordan?- preguntó Eva, ante la extraña actitud del chico.

- Hay mucho que explicar, Eva. Te contaré todo pronto- dijo Jordan, para desaparecer luego en medio de una explosión de luz amarillenta.

-Parece que por hoy, estará muy poco ocupado. De todos modos él no iba a venir sino hasta el domingo- Eva por un momento se vio un poco desanimada.

-El avatar tiene muchas responsabilidades, Molly. Es el guardián de toda la galaxia- dijo Aikka.

-Es cierto- de nuevo ese tono triste.

"Si no fuera por mí, Jordan no tendría que lidiar con todos esos problemas"

La joven tomó aire y le sonrió a su amigo como si nada hubiera pasado.

- Entonces ¿qué te parecería conocer la Tierra a mi estilo, príncipe?-

-Será todo un placer, Molly- respondió él, sonriéndole también.

Eva miró a Don, pidiendo permiso indirectamente para salir. Este pareció entender el mensaje y asintió. De todos modos, no tenía otra opción. Esa mirada suplicante era imposible de ignorar.

Aikka y Eva subieron a la habitación. Mientras la muchacha se cambiaba de ropa, Aikka observó todo el lugar. Se detuvo al ver en la cama al ser con el que se había encontrado antes. Ahora lo miraba fijamente, moviendo ligeramente la cola de un lado al otro. Decidió ignorarlo y continuar explorando la habitación. Miró con admiración los dibujos que estaban en la pared. Se sorprendió aún más al ver su propio rostro entre los retratos, casi parecía que se estuviera mirando en un espejo.

La criatura se bajó de la cama y se acurrucó a los pies del nourasiano. El repentino contacto del animal con sus piernas, lo hizo saltar.

-Se llama Maya. Es mi gata- dijo una voz detrás de él.

Aikka se dio la vuelta para ver que Eva ya se había cambiado. Ahora estaba usando unos jeans y una blusa blanca. La chica se acercó y tomó al animal entre sus brazos.

-¿Maya?-

-Sí ¿ves esa media luna en su cola?- Aikka asintió, mirando al animal.

-Mi madre se llamaba Maya también, y tenía una media luna en su mejilla. Así que decidí llamarla como ella ya que tienen esa marca en común-

-Entiendo- dijo Aikka, dándose cuenta de que nunca había visto a la madre de su amiga, ni siquiera estando toda la noche en su casa. Sabía que Don Wei, quien fue su manager en la Gran carrera de Oban, era su padre pero ¿dónde estaba su madre?

Justo cuando estaba a punto de preguntarle por esto a Eva, el celular de la susodicha comenzó a sonar. Con una mano sostuvo a su gata y con la otra sacó el celular para contestar.

-¿Hola?- dijo Eva. Aikka aprovechó para ir vestirse. Era de mala educación escuchar las conversaciones ajenas.

-¡Hola Eva!-

-¡Mina¿Qué pasa?-

-¿Qué, no puedo llamar a mi mejor amiga para saber cómo está?-

-Sabes que nunca llamas si no es porque quieres algo-

Mina se rio por lo bajo. La habían atrapado.

-Ayer vi a tu amigo el príncipe en el campo. Era él ¿verdad?-

-¡¿Lo viste?!-

-Sí. ¡No me digas que no lo encontraste!-

-Claro que sí. De una forma extraña pero…-

-¿Qué quieres decir con extraña?- Mina se preocupó un poco al notar que Eva parecía querer ocultar algo.

Eva suspiró profundamente. No podía guardarle semejante secreto a su mejor amiga.

-Supongo que de nuevo tenías razón. No debí confiar en Mark-

-¿Qué fue lo que te hizo ese bastardo? Porque te juro que voy ya mismo…-

-No es tan grave, Mina. Sólo trató de forzarme pero el príncipe Aikka vino a ayudarme-

-¿Cómo que sólo forzarte¡Eso no es algo con lo que se juega, Eva! Espera a que lo encuentre…-

-No le hagas nada. Al parecer él no recuerda nada de eso-

-Seguro es una mentira suya-

-No. Es verdad. Aikka me mostró… de alguna forma, lo que él había visto-

-Pero si te hizo eso ¿cómo es que no lo recuerda?-

-No lo sé, pero… Te llamo luego ¿de acuerdo? Hoy tengo otras cosas que hacer- agregó Eva, al ver que Aikka ya había terminado de vestirse.

-¿Cosas que hacer¿Qué puede ser más importante que…?- Mina se calló de repente. Del otro lado de la línea, la chica de cabello negro sonrió pícaramente- Ya veo, vas a salir con ese príncipe ¿verdad?-

-Adiós, Mina- dijo Eva, un poco molesta por el comentario.

-Ten cuidado, Eva. No te propases con él- se terminó la llamada. Mina en su casa se reía a carcajadas.

-Bien… ¿listo?- preguntó al muchacho que acababa de salir del baño.

----Mientras tanto en Oban----

Jordan apareció en su forma de avatar en una gran y oscura sala circular. En las paredes de piedra, enmohecidas por el paso del tiempo, había símbolos y escrituras antiguas. La mayoría, bien lo sabía él, hablaban sobre la historia del planeta madre, Oban.

-¿Para qué me han llamado?- preguntó el joven.

De repente aparecieron por encima de él nueve esferas de luz azuladas, haciendo movimientos elípticos alrededor de él; atendiendo a su llamado.

-Joven avatar- dijo una voz.

-Hemos recibido un mensaje- continuó otra.

-Proveniente del reino de los muertos- siguió una tercera voz.

-¿Del reino de los muertos? Se supone que nadie puede…- comenzó a cuestionar el joven de cabello bicolor.

-Ningún ser puede volver del reino de los muertos. Es cierto- dijo una cuarta.

-Pero un ser del reino de los muertos ha enviado un mensaje importante para un humano- dijo la quinta.

-Por eso te hemos llamado, joven avatar- habló la sexta.

-Debes darle el mensaje a una humana- una séptima exclamó.

-¿De quién se trata?- preguntó el chico, asumiendo una actitud más seria.

-Eva Wei- dijo otra más.

-¿¡Eva¿Pero quién…?-

Entonces un halo de luz apareció ante los ojos del muchacho, levitando frente a él. El halo se fue cerrando lentamente, dando forma a un círculo, de donde salió un objeto. Era una especie de piedra de color azul eléctrico con líneas blancas saliendo del punto blanco del centro.

Al observarla bien, Jordan se dio cuenta de que tenía unas ligeras manchas de…

-¡Sangre¿Quién rayos le envía esto a Eva?-

Las nueve esferas de luz fueron desapareciendo una por una en la oscuridad de la habitación, hasta llegar a la novena, que se acercó al confundido muchacho antes de unirse a las demás.

-Esto es de Sul- sentenció.

----En la Tierra----

Aikka miró con desconfianza su comida.

-Pizza- le dijo Eva, como si le hablara a un niño pequeño.

Ahora estaban sentados en la mesa de un local. Habían estado recorriendo la ciudad por largo tiempo, Aikka miraba todo con una curiosidad tan inocente que no parecía ser la de un joven supuestamente mayor que la humana que lo acompañaba, mucho menos la de un príncipe. Por otro lado, la gente los miraba con sorpresa; incluso con admiración. Muchas chicas se habían detenido a mirar al joven de piel oscura, ruborizándose por completo y dándole miradas de odio a Eva. El príncipe podría haber jurado que de vez en cuando escuchaba ligeros suspiros soñadores.

Eva no se ofendía en lo más mínimo. Parecía divertirse mucho, por lo que Aikka no se preocupó por ella.

-No te hará daño, te lo prometo- insistió Eva, al ver que ella ya se había comido 3 trozos de la pizza y Aikka ni siquiera la había tocado.

Como este no hizo el menor movimiento, Eva tomó un pedazo y se lo acercó a la boca al muchacho.

-Cómetela, no te va a pasar nada- dijo dulcemente, casi como rogándoselo.

Aikka, viéndose atrapado entre la espada y la pared, abrió la boca con resignación y pidió a los creadores que de verdad no le ocurriera nada por comer aquello. Cuando saboreó bien el trozo que había mordido le pareció… delicioso.

Tomó por sí mismo el pedazo que Eva le había ofrecido y terminó de comérselo. Terminó tomando otras 4 porciones, arrepentido de haber sido tan reticente con la comida terrestre. Una vez satisfecho, se dio cuenta de que había comido demasiado rápido y casi sin la menor educación.

"¿Qué pasa contigo¿Ahora qué pensara Molly de ti?" se regañó a sí mismo.

La miró, esperando ver desagrado o desaprobación en los ojos de su amiga, pero no encontró ninguno. Sólo pudo ver alegría pura y una cálida sonrisa, que luego se convirtió en una suave y reconfortante risa.

-Sabía que te gustaría-

La chica le extendió una servilleta y se levantó.

-Antes de continuar, quiero que vayamos a dos lugares-

-¿A dónde?- preguntó el nourasiano, levantándose también.

Eva pareció mirar un segundo al vacío, como inmersa en sus pensamientos; finalmente salió de su trance y miró al chico de ojos azules con una sonrisa.

-Te voy a presentar a alguien-

Seguidamente, tomaron un autobús hacia las afueras de la ciudad. Esto fue toda una experiencia tanto para el joven príncipe como para las personas que se subían al vehículo. Tampoco podían culparlos, no todos los días se ve a un nourasiano de ojos azul celeste sentado al lado de una chica de cabello rojo y negro y tatuajes naturales en el rostro.

Aikka sintió un gran alivio cuando Eva le avisó que tenían que bajarse. Finalmente dejaría de sentir todas esas miradas insistentes sobre él.

Siguió a Eva por un camino empedrado que seguía hasta llegar a un camino de tierra que parecía no tener final. A donde viera había sólo árboles y algunos arbustos con flores de todos los tipos. La chica no dijo ni una sola palabra mientras caminaban, tenía la cabeza baja pero parecía que se esforzaba por mantener la mirada al frente.

A medida que avanzaban fueron apareciendo algunas lápidas, algunas con flores y decoraciones y otras que parecían haber sido abandonadas hacía mucho tiempo. Aikka sintió un extraño vacío en el estómago cuando Eva se detuvo ante un arbusto de flores blancas y recogió varias de ellas.

-Son sus favoritas- fue todo lo que dijo. Su voz parecía quebrarse un poco.

Siguieron caminando hasta llegar a unas escaleras. Mientras subían, Eva arreglaba el ramo de flores que había recogido mirándolo con tristeza y abrazándolo.

Finalmente la joven se detuvo ante una de las lápidas. Aikka la observó detenidamente, aún sintiendo ese vacío en el estómago. Tenía la fotografía de una mujer de cabello rosa claro y largo, en su mejilla derecha había un tatuaje de media luna y en la izquierda una barra; usaba un traje corto de un tono más oscuro que su cabello y esbozaba una gran sonrisa.

Eva se arrodilló ante la lápida, retiró las flores marchitas que estaban allí y puso las que había tomado en el camino. Cuando se levantó, sacudió el polvo de sus rodillas y le hizo una seña a Aikka para que se acercara a la tumba.

El príncipe se paró al lado de su amiga, la cual puso una mano en su hombro y miró con una sonrisa triste la fotografía de la lápida. Aikka leyó la inscripción: Maya Wei.

-Quiero que conozcas a alguien, mamá-

Finalmente terminé!! Fue un capítulo difícil de hacer, tuve que ordenar muchas ideas y sinceramente soy mejor teniendo ideas que ordenándolas pero lo logré xD

Aquí les hago una aclaración sobre una palabra que usé cuando describí la reacción de Jordan al saber lo de Eva y Mark. (Poseso: como si estuviera poseído por un demonio. Es decir, muuuuy molesto)

Y como siempre, las preguntas y frases

¿Por qué la piedra que Sul envió tenía sangre?

¿Qué pensará Aikka ahora que sabe que la madre de Eva está muerta?

¿Cómo es que Mark no recuerda nada de lo que le hizo a Eva?

¿Por qué Aikka se debilitó luego de revisar la mente de Mark?

"Mi verdadero nombre es Eva"

"Las carreras comenzarán en 2 días"

"Canaletto está tratando de renacer"

"¿Por qué no me lo dijiste¡Pudiste haber muerto!"

Eso es todo por el momento. Gracias por leer, no olviden comentar. - Nos vemos!!