No tengo más que pedir una enorme disculpa por esta demora, y agradecer a los fieles lectores y los nuevos, porque con cada comentario hacen que mi motivación vuelva y saque un poco de tiempo para hacer lo que me gusta.

Sin más que añadir, espero que disfruten de esta continuación.


Capítulo VII

Los labios de Sasuke estaban pegados a los míos, sin moverse, sólo ahí. Sentí el cuerpo tenso por la sorpresa, más sin embargo no pude moverme por varios segundos, con los ojos fuertemente cerrados, sentí que las piernas se me aflojaban.

Hacia tanto tiempo que no lo besaba.

El aroma que desprendía su cercanía estaba haciendo estragos en mi cordura, y entonces olvidé a Tenten, a Ino, a Itachi y a Naruto, olvidé el mundo exterior y mis manos se volvieron puños por sobre la tela suave de su camisa de dormir. Separó su rostro del mío con lentitud, apenas unos milímetros y sentí su mirada sobre mi rostro, yo aún no podía abrir mis ojos y estaba luchando con el vacío que sentí cuando se separó, así que hice algo de lo cual me iba a arrepentir en minutos.

Lo besé.

Acorté la distancia entre nosotros y con los labios entre abiertos y aún su ropa en mis puños, tomé su labio inferior entre los míos y al segundo sentí las manos de Sasuke en mi cuello y en mi cintura mucho más tensas que antes, sólo que esta vez de forma suave porque estaba seguro de que no me alejaría.

Sus labios se movían al compás de los míos, en un ritmo lento pero seguro que me estaba haciendo desfallecer entre sus brazos. Tomó mi labio inferior entre los dientes y haló un poco, para luego succionarlo de forma suave. Mi respiración estaba irregular, las piernas estaban amenazando con fallar, mi cuerpo temblaba mientras mis labios lo besaban.

Mi lengua entró poco a poco en su boca, tanteando, y al segundo sentí como la suya acariciaba la mía.

Dios.

Me iba a morir.

-¿Pero qué demonios…? –No supe qué hice primero, si abrir los ojos como platos o empujar a Sasuke lejos de mí.

La mirada de Naruto era indescifrable. No sabía si estaba molesto, anonadado, aturdido o las tres.

-¿Qué demonios pasa con ustedes cuatro hoy? –Su tono era de reproche y se dio la vuelta para salir de ahí, menos tenso de lo que estaba cuando entró en el departamento.

Nos volvimos a quedar solos y pude sentir como ardían mis labios, no le había visto la cara a Sasuke desde que lo había empujado y la vergüenza estaba haciendo estragos dentro de mí

Si bien él me había besado primero, yo también lo había hecho.

Golpeé mi frente de repente y llamé su atención. No lo pensaba mirar, Dios sabía que no., pero no pude evitarlo, así que dirigí mi mirada hacia su rostro y estaba tan aturdido como yo por lo que había pasado.

-Sakura, yo… -Ay no.

-Está bien. Sea lo que sea que vayas a decir, está bien. –No podía pensar con claridad de esta forma. Él frunció el ceño y dio un paso hacia mí. Yo rodeé el mesón y cambiamos lugares, ahora yo estaba cerca de la puerta y estaba dispuesta a salir de ahí en menos de un minuto. –Sólo… sólo que no se repita, Sasuke. Que no se repita. –El aturdimiento era tal que no podía procesar nada, caminaba por inercia pero estaba en blanco.

Eso no debió de haber pasado.

Salí de la cocina aún aturdida y vi a Itachi sentado en el sofá con la camisa al hombro y el pantalón en su sitio. Ino no estaba por ninguna parte y Naruto parecía haber desaparecido también. Me acerqué a Itachi más para calmarme que para reconfortarlo, y me senté a su lado. De reojo vi a Sasuke detenerse en el marco de la puerta de la cocina pero decidí ignorarlo.

Itachi parecía sumido en una depresión profunda porque estaba viendo el suelo con la barbilla apoyada en sus manos entrelazadas.

-Itachi –susurré y él sólo cerró los ojos. -¿qué es lo que sucede realmente? –Giró un poco su rostro y pasó sus ojos por Sasuke unos segundos y su mirada cambió totalmente, se vio aún más afligida que antes, y entonces me miró.

-Quizás la parte mala de la historia sea siempre la que se repite, Sakura –Habló con un tono de voz con el cual Sasuke pudo haber escuchado, y apenas sus palabras acabaron de salir de su boca, el menor de ellos se despegó de la cocina y llegó directamente a la puerta de salida. Y tan pronto como entró, salió.

En ese momento noté la forma tan superficial en la que estaba respirando y analicé las palabras de Itachi. ¿Se estaba refiriendo a que le estaba pasando lo mismo que a Sasuke?, reparé mejor en él y en las veces anteriores en que los había visto juntos. Recordé sus gestos y cada detalle y caí en la cuenta de lo mucho que había estado sufriendo, y entonces también caí en la cuenta de que Sasuke debió de haber sufrido un poco más, tanto como yo, tanto como Ino.

Enterré mi cabeza en las manos, respiré de forma profunda, y me mantuve en esa posición incluso después de oír las palabras de Itachi.

-No es fácil y sé que lo sabes, y también sé que sabes que no sé qué hacer, porque no la quiero dejar, Sakura. La quiero, de verdad lo hago. –Se me oprimió el corazón y recordé todas las veces en que Sasuke me dijo que me quería, que yo era su realidad y todas esas palabras que lograban llenarme de amor cada vez más, por lo que creí en las palabras de Itachi y recordé lo mucho que podía Ino sufrir. –Pero no puedo… -Dejó la frase inconclusa y fue como si su cuerpo hubiese sido encogido. Su rostro estaba lleno de dolor y contrariedad, hasta que escuchamos un sonido cerca.

Ambos miramos a la misma dirección y vimos a Ino salir de su cuarto, vestida y con un moño alto y desarreglado. Lucía indiferente pero la conocía, estaba enfadada pero más que eso, estaba dolida.

Había estado tan absorta en cómo me sentía yo, que olvidaba el hecho de que Itachi también era un Uchiha y si Sasuke había sido enviado lejos de mí, no sabría lo que pasaría con su hermano, el mayor… el heredero.

Cuando Itachi llegó a vivir con Naruto, fue por voluntad propia, y por qué no, Naruto era un buen amigo para Itachi según sus padres, ya que el padre del rubio tenía mucho dinero, y para los Uchiha todo lo que tuviese oro, valía.

Cerré los puños al notar toda la porquería que podía tener una persona en su mente. Tanto que hasta maquinan un plan para alejar a su hijo de la persona que quería. Porque ellos sabían lo mucho que él me quería, maldita sea que sí. Sin embargo, eso no los detuvo, y fueron demasiado lejos, más lejos de lo que pensé y entonces volví a mirar a Itachi quien seguía viendo a Ino desde su sitio, en la misma posición, con mucho pesar en su mirada.

"No puedo…"

Él vio lo que pasó con Sasuke, él también sufrió por ese alejamiento, esos dos eran tan unidos como nosotros y si bien los dolores eran distintos, ambos fueron intensos y cada uno lo tomó a su modo. Agradecí el hecho de que el moreno jamás me culpó por ello, sino más bien nuestra amistad se volvió mucho más fuerte, pero su lealtad con su hermano siempre sería mayor, por lo que respetó su decisión de no comunicarse conmigo.

Sabía a qué se refería Itachi con esas dos palabras, pero no estaba segura de la amenaza que estaba escondida en el pesar de su mirada.

-Itachi, sal de aquí, por favor. –Vi cómo se estremeció a mi lado ante las palabras de la rubia y cerré los ojos, maldiciendo este momento y a los padres de Sasuke e Itachi con toda mi alma. Volví la mirada hacia mi amiga quien estaba dirigiéndose hacia la cocina, con paso vacilante.

Ella también debía de estar muy mal y podía verdaderamente entenderla. Sentí una punzada de dolor muy fuerte y quise llorar por todo. Sin embargo, llorar no arreglaba los problemas y era más fácil mantenerse en calma, al menos eso es lo que aprendes luego de meses de explotar y no lograr nada.

Me levanté del sitio e Itachi siguió en la misma posición, siguiendo con la mirada a la rubia. Me fui tras ella con paso acelerado y la abracé por los hombros.

Le hablé en susurros.

-¿de verdad quieres que se vaya? –Y lo sentí. Ella se rompió ese instante y negó con la cabeza gacha, estremeciendo su cuerpo y cerrando fuertemente los ojos. Entonces supe que lo que iba a hacer me iba a matar y me arrepentiría de cierto modo por ello, pero debía hacerlo. –Dormiré en la habitación de Itachi. Deja que se quede aquí, pero por favor, mantén la calma y piensa un poco en ambos. Sé que no es fácil, Ino, y sé que lo sabes, pero trata de entender un poco. Tengo fe de que encontrarán una solución.

Ella había levantado la vista y había abierto sus ojos como platos. Tragué saliva y le di un apretón fuerte antes de soltarla y girarme para ver cómo Itachi se dirigía a la puerta. Corrí hacia él.

-Espera. –Se detuvo y se giró con tanta esperanza en sus ojos, que dolió verlo, y entonces supe que tomé la decisión correcta. Me acerqué hasta él. –dormiré en tu habitación, así que dame tus llaves, por favor. –La misma reacción de Ino, completamente mudo. Casi quise reír. –Estaré bien, sólo… por favor, soluciónenlo, ¿sí? –El brillo en sus ojos me estaba agradeciendo pero vi mucha preocupación y entonces frunció el ceño.

-No creo que estés bien. Además, Naruto salió algo ofuscado de la cocina diciendo algo de un beso. –Bien, ese fue un golpe bajo. Fue mi turno de fruncir el ceño.

-Estoy bien. Sólo hazme caso. –Y me giré para evitar otra respuesta como esa y fui directo a mi cuarto para buscar mi teléfono celular. Para cuando me devolví, Itachi se había vuelto a sentar en el sillón e Ino estaba mirándolo desde el extremo contrario de la sala, ambos mudos.

Me acerqué al moreno y extendí la mano. Él entendió y dudó. –Itachi, por favor. No pienso tocar la puerta, y ya son casi las 4:00am, ten compasión de mi sueño, sabes que odio no poder dormir. –Lo miré con reproche y una diversión fingida, y vi su mirada casi risueña y supe que había aligerado su preocupación con esa respuesta. Me alargó las llaves y suspiró.

-Gracias. –Le sonreí con tranquilidad y me giré para abrazar a Ino de forma fugaz.

-Suerte. –Me sonrió con pesar y salí de mi departamento tan rápido como no quería. Mi corazón estaba desbocado y me sentía buena persona pero una completa estúpida. Me quedé mirando el pasillo desolado y silencioso y no supe cómo dar un paso hacia las escaleras.

Tomé una gran bocada de aire.

Bien. ¿Y ahora?


¿Qué les pareció? ¿qué creen que suceda ahora?

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