Aquí estoy, posteando un nuevo capítulo de este fic después de casi 7 años. 7 añazos... Es un capítulo corto, mucho, pero retomar una historia después de tantos años cuesta. Espero que aún así os guste.
CAPITULO 7
Un silencio sepulcral inundó aquella fría y oscura estancia. Goku, al pie de la escalinata, observaba la escena asombrado y sin entender aún muy bien como se había desarrollado aquella situación. Skyler tragaba en seco mientras tenía su mirada fija en el joven, y Sanzo se hallaba tras ella encañonándola.
Se había adentrado escaleras abajo con los cinco sentidos a punto y no tardó en escuchar la voz de Goku y la de alguien más. No tardó en identificar aquella voz con la misma de la capulla que se había burlado de el en la posada. Así que sin dudarlo ni siquiera un segundo se fue acercando a ellos sigilosamente, preparándose para un posible ataque por parte de aquella mujer en cuanto lo viera venir. Pero, para su regocijo personal, en cuanto pudo vislumbrarlos, ella estaba de espaldas y con la guardia baja. Sanzo nunca encontraría un mejor momento que ese y no podía dejarlo pasar.
- Hm, te creía más inteligente – Apretó con más fuerza el cañón de su arma contra aquella blanca cabellera.
- ¡Vaya! Siento haberte desilusionado. – Skyler sabía que cabrear al monje en aquella situación no era lo más adecuado, pero se había quedado sin recursos. Estar de espaldas a alguien que te apunta con un arma no era una situación privilegiada ni mucho menos. Aunque intentara hacer una finta para atacarlo con su kodachi, estaba claro que el monje se daría cuenta y también quedaba patente que el chiquillo de la diadema se lanzaría contra ella. Que lo hubiera ayudado no significaba que se fuera a quedar de brazos cruzados mientras atacaba a su compañero.
-No está bien destruir las propiedades ajenas Gojyo – Hakkai observaba tranquilamente como su pelirrojo compañero cogía en peso aquella silla tan extravagante, dispuesto a lanzarla sin vacilación alguna contra el ventanal.
- No me vengas a joder ahora con las buenas conductas.- Alzó un poco más la silla sobre sus hombro y la lanzó ocasionando un fuerte estruendo. Orgulloso de su hazaña, Gojyo se acerco a la destrozada ventada y retiró algunos cristales que les obstaculizaban una salida óptima. – Venga, vayamos a por ese inútil con túnica
Una vez en el exterior observaron con detenimiento los alrededores mientras pensaban que hacer a continuación. Aquello era demasiado surrealista. Habían entrado en una mansión que estaba situada en medio de ninguna parte, de golpe y porrazo se había; más bien "alguien" había; activado una especie de mecanismo (maldito mono) que hizo que todos quedaran separados.
-Creo que la mejor opción sería volver a la entrada principal, deberíamos de estar casi al lado.
- ¿Crees que el monje seguirá allí esperando?
- Bueno - Hakkai emprendió la marcha - O es o se cansó ya de esperarnos
No tuvieron que caminar mucho para volver al punto de partida, la puerta principal de aquel extraño lugar. Se adentraron de nuevo en la estancia, pero para sorpresa de ambos allí no se encontraba nadie.
-Pues vaya, no está.
- ¿Estás seguro de que cuando nos separamos él quedó aquí?
- Bueno, viendo que sigue el mecanismo activado yo diría que sí.
- Manda huevos, con lo vago que es siempre y ahora que es cuando debería estarse quieto va y se pira. ¿A dónde coño ha ido?
- ¿Habrá subido las escaleras?
La verdad es que no tenían muchas más opciones. Ya venía del exterior y no se habían cruzado con ninguno de los dos desaparecidos ni habían observado nada que les indicara que hubieran estado por allí, así que lo más viable era subir por aquellas escaleras y adentrarse por aquella doble puerta que coronaba la cima de las mismas. Subieron con calma y precaución peldaño a peldaño y con los sentidos totalmente alerta, eran unas simples escaleras pero ninguno se fiaba de que no existieran más mecanismos extraños.
Se pararon enfrente de la imponente puerta, aquello les daba muy mala espina a ambos. A Hakkai se le erizó la piel, una sensación extraña emanaba desde el otro lado, como una especie de aura oscura que helaba la sangre. Estaba claro que atravesarlas no sería la mejor de las ideas. Pero a falta de opciones era la única solución. Observó al pelirrojo parado a su lado. Él también observaba la puerta con cierto recelo, estaría por jurar que incluso se había estremecido un poco. Sonrió cuando lo vio encender un cigarro y exhalar el humo en una especie de resoplido. Era hora de cruzar aquellas puertas.
-Que mal rollo da esto. ¿En qué pensaban cuando lo diseñaron? - Gojyo no paraba de encender su mechero cada poco tiempo para lograr iluminar sus pasos. Y es que nada más cruzar aquella puerta se encontraron con un simple pasillo sin iluminación alguna. Sólo se podía ir en línea recta, no había puertas, no había ventanas, nada de decoración, sólo oscuridad. Avanzaron un poco más hasta que vislumbraron una delgada línea de luz prácticamente a ras de suelo. - Parece que ahí hay otra puerta.
- Igual es la puerta hasta nuestra muerte segura jejejeje.
A Gojyo aquel comentario lejos de hacerle gracia, aunque fuera mínimamente, le producía cierto malestar. Se acercaron sigilosamente, aunque ambos podría jurar que el latido de sus corazones armaban tal estruendo que se oiría a pocos metros de distancia. Hakkai alargó la mano y sujetó el pomo, miró a su compañero en busca de una aprobación que no necesitaba y lo giró. La luz apareció de golpe cegándolos en el acto.
-Sed bienvenidos.
El capítulo 8 está casi acabado
