Feliz año nuevo para ustedes! Miren lo que les trajo los reyes ! actualización!

Disculpen que me tarde! T T Entre una cosa y otra se alargó la fecha de actualización. Espero les guste el capitulo! :D

I

A pesar de lo inesperado que resultó, el misterioso resplandor de tonalidades verdosas no persistió por mucho rato. A su alrededor, los transeúntes murmuraban señalando al cielo, algunos grabando el suceso. Ferio se detuvo a ver a Fuu, quién parecía deslumbrada por aquel fenómeno hasta que se percató de la atención de Ferio.

—Imagino que esto no suele suceder aquí, ¿cierto? —inquiere el joven de Cefiro.

—Si. —dice pensativa Fuu. —Aunque ahora creo que es posible que cualquier cosa pueda suceder.

Ferio no puede evitar una sonrisa y Fuu tomándole de la mano, le conduce a un café cercano, en donde logran avistar una mesa, por suerte un tanto retirada de la entrada. Ambos estaban sentados muy cerca uno del otro, la mesa era pequeña y circular, perfecta para hablar sin tener que levantar mucho la voz. De inmediato, uno de los encargados aparece para tomarle la orden. Ante la indecisión de Ferio al escoger algo, Fuu ordena algo para ambos.

En medio del murmullo y el usual ruido del café, los dos están silenciosos por un momento. Tanto había pasado en tan poco tiempo y ambos trataban de estar presentes en este momento que parecía surreal.

—Realmente estás preciosa. —comenta Ferio y Fuu apenas puede evitar acalorarse.

—Gracias...yo...la verdad no sé por dónde empezar, tengo tantas preguntas...—Fuu escruta a Ferio. No había cambiado mucho, el mismo cabello ligeramente despeinado, amarrado en una cola, ojos claros que estaban expectantes, con las cicatrices que recordaba, excepto una cicatriz a un lado de la mejilla, que sobresale del cuello de la chaqueta que llevaba. — Seguramente has pasado por muchas cosas...

—Digamos que el viaje no fue precisamente...fácil. Pero ha valido la pena. —la sonrisa de Ferio es brillante y Fuu siente su corazón palpitar. Se vuelve a arreglar los lentes.

—¿Como es posible que estés aquí?

Ferio se encogió de hombros. —No sé mucho del tema. Verás, la idea la tuvo Clef...el estaba bastante empeñado en venir y por supuesto, Lantis.

—Entonces...—Fuu recordó lo sucedido con Umi.

—Ah, te refieres al pequeño malentendido de esta mañana... —dice Ferio con una pequeña sonrisa. —Pobre Clef, pocas veces lo había visto de esa forma.

—No era una confusión de Umi entonces...

—Si. Ha cambiado su apariencia, ya no parece un niño. Y Lantis esta básicamente igual.
—Tu tampoco has cambiado mucho...aunque...

Fuu acercó su mano a su mejilla. Ferio sonrió, sintiendo la suavidad de aquella caricia. —Lo notaste.

—Has tenido que combatir...

Fuu se preguntaba hasta que punto la magia podía curar cicatrices de ese tipo, pero podría ser que Ferio no estuviese a gusto escondiendo sus heridas de batalla, después de todo, era la fuerza de voluntad lo que definía todo en aquel planeta.

—Unas batallas fueron mas honorables que otras. —dice Ferio un tanto avergonzado de algunas peleas de bar.—...Los cambios de Cefiro nos afectaron a todos, de una forma u otra. Tuve que apaciguar algunas revueltas.

Fuu dejó escapar un suspiro. —Siempre hay personas inconformes en cualquier parte.

—Ahora que no hay un pilar, todos tenemos nuestra cuota de responsabilidad. Por eso pensaba que los reyes y Pilares eran cosa del pasado. Clef me apoyó en crear un Consejo de Representantes, quienes tomarían las decisiones. El ejército real pasó a ser el Ejército de la nación de Cefiro y Lafarga sería el Comandante. Pero ni con eso se puede evitar que algunos se tornen violentos o que estén sedientos de poder.

La conversación tuvo una pausa cuando el encargado les dejó las bebidas que humeaban en la mesa.
—Espero que te guste...es café.
—Si, lo he probado...es solo que no podía leer lo que decía en ese papel. —dice Ferio refiriéndose a la carta. — Verás...al llegar hasta aquí me di cuenta de que puedo entender tu idioma, pero no puedo leer nada. Y ni Lantis ni Clef pueden usar magia.
Fuu estaba impactada. —¿Entonces cómo han podido estar aquí? ¿Desde cuando llegaron?
—Hace casi un año...
—¡¿Un año?!

Fuu pensó de inmediato en que pudo haberse cruzado con él antes, en vez de estar en Kyoto.
—Perdí casi todo lo que llevaba, mi espada...por ejemplo. —explica Ferio —Pero al menos conservé esto. —Le muestra el comunicador. — A menudo cuando perdía mi esperanza esto me hacía recordar...que quizás había una oportunidad.
Los ojos de Fuu brillaban con lágrimas reprimidas.
—Yo...

—¿Acaso hay alguien más, Fuu? —pregunta Ferio, temeroso de que se hubiese precipitado en su proceder.

—¿Que?...¡No!...es solo que... —A Fuu se le ahogó la voz. —creía que no volvería a verte. Puse todo mi empeño en volver a Cefiro, pero no pudimos...Entonces solo me dedique a estudiar. ¡He hecho planes! Y ahora...

Un tenso silencio se aparece entre ellos, mientras una canción suena de fondo. Entonces para sorpresa de Ferio, Fuu se rie, secándose las lágrimas.

—No entiendo nada. ¡Creía que había perdido la voluntad para ir a Cefiro, para verte! ¡Creía que debía dejar ir ese anhelo y ahora apareces!

Aquello fue doloroso para ambos y paso un largo instante antes de que Ferio hablara.

—Yo también pensé que debía hacerme a la idea...entonces aparecen Clef y Lantis y me dicen que es posible. Ese día estaba pasando una borrachera terrible.

Aunque Ferio sonriera, Fuu sabía que detrás de sus palabras había mucha amargura. Y que había sufrido tanto como ella o quizás más.
—Ferio...

—Entonces me di cuenta de que realmente, me arrepentiría si no lo hiciera, si no demostrara coraje, como tu lo hiciste en aquella vez.

Ferio se percata de que el café ya casi no humea. —Mejor nos bebemos este café y asi brindamos...

—Por un nuevo comienzo...—responde Fuu.

II

Podía haber una multitud de gente pasando alrededor de ellos, pero la atención de cada uno recaía en lo que el otro pudiera decir o hacer. Umi por momentos miraba a Clef, incapaz de evitar el sentirse emocionada por su presencia, si bien disimulaba ese hecho lo mejor posible prestando atención a la torre y a aquella hermosa escena nocturna. Clef le había contado detalles sobre el nuevo Cefiro. Umi se había alegrado por Ascot y su cargo como maestro mago y su matrimonio. Lafarga y Caldina tenían dos hijos. Presea continuaba como forjadora de armas . Cefiro ahora mantenía relaciones comerciales con sus vecinos y estaban acogiendo a inmigrantes de Chizeta, entre otras cosas. Lo que más le intrigaba a Umi era el hecho de que Clef había dejado su cargo a un lado para según él, retirarse.

—¿Cómo lograste venir? —Esa era quizás la segunda pregunta clave. Umi no se atrevía a indagar en el por qué.

Clef inició con su usual tono de maestro. —Cefiro es un mundo de deseos...

—¡eso lo se! —le interrumpe exasperada Umi —¿Pero cómo?

—Un portal. La verdad es que apenas puedo explicar pero simplemente tuve el deseo de cruzarlo.

Clef sentía que esa descripción quedaba corta. Durante un año buscó desesperadamente, algo que pudiese conducirlo hacia el mundo místico. En Cefiro habían pocos magos contemporáneo con el, la mayoría, por no decir que casi todos habían muerto luchando contra Zagato. Los textos eran escuetos sobre los tiempos antiguos y sobre las anteriores Magic Knights.

—Hice una investigación... Que me condujo hasta aquí.

A Umi le daba la impresión de que Clef era demasiado vago en sus palabras.

—¿Y bien? —inquiere ella — ¿Que te parece?

—¿Que cosa? —dice Clef nervioso.
—Mi mundo. —dice Umi casi volteando los ojos en frustración.

Clef se aclaró la garantía. —Hermoso...y complicado. — Clef pensaba que esas palabras eran también apropiadas para Umi, en todo caso.

Umi esbozó una sonrisa. —¿Y desde cuándo están aquí?

—Un año.

—¡Eso es mucho tiempo!

—Si. Entre sobrevivir aquí y el poder contactar con ustedes, quedé trabajando para Miyazaki. Además...ya no conservo mi magia.

Umi se alarmó al escuchar aquello y recordó cuan debilitado estuvo Clef levantando la barrera para proteger el castillo de Cefiro hace unos años. Y ahora estaba completamente desprovisto de aquello tan fundamental como el oxígeno para un habitante del planeta Tierra. Clef, por su parte, simplemente le devolvió la mirada a la joven, mostrándose conforme con su estado actual.
—Al principio fue muy difícil pero ya me ajuste a vivir sin mis poderes.

—Debió haber sido terrible para ti. Después de todo has vivido...

—Setecientos cincuenta años...si. Es un nuevo comienzo. Una nueva vida, lejos de Cefiro...

Nada de lo que decía tenía sentido para Umi.

—Clef. ¿Por qué?
Umi finalmente había hecho la pregunta más importante. No entendía porqué el Clef que ella había conocido, el Maestro Mago, siempre anteponiendo su deber ante todo, había dejado su puesto, su liderazgo y sobre todo, su amado planeta.
—Debe ser la crisis de la edad, como varios me han dicho. O las vacaciones que nunca quise tomar me afectaron.
—¡Hablas como si fuese un anciano! —exclamó molesta Umi.
—Tengo...
—¡Eso no tiene nada que ver! ¡Mirate! ¡Eres...! Clef sonrió al ver a Umi sonrojada. —lo importante es que te sientas bien, la edad no tiene nada que ver.

Umi notaba su propia respiración agitada, sus manos inquietas y eso le preocupaba. Habia aprendido a adquirir mas paciencia, a dominar sus emociones, solo a decir lo apropiado según la ocasión. Esto se salía de todo lo que había ansiado alguna vez.

—Gracias, Umi. —fue lo que contestó Clef. El cefiriano no podía adivinar lo que ella pensaba, pero sabía que algo que la tenia preocupada, a juzgar por la sonrisa forzada en su rostro. —¿Te gustaría dar un paseo? Claro, que si tienes frío, podemos...

—¡Un paseo estará bien! —exclamó Umi y se reprochó el tono ligeramente subido de su voz. —Es decir...si. Es buena idea.

Luego de aquello, ambos apenas si conversaron sobre las festividades y las tradiciones de su país. Umi le explicó a Clef detalles sobre sus viajes al extranjero, algo fascinante para el cefiriano, quien apenas imaginaba que en el Mundo Místico existiesen tantas culturas diferentes, pero sobretodo, lo que le intrigaba al mago era la actitud de ella. Confiada y segura, dentro de lo que sus años le permitían, algo curioso para el, estando siempre acostumbrado a ser el que lo supiera todo. En medio de su conversación Umi tuvo que atender las llamadas de sus padres. Probablemente estaban preocupados por lo sucedido. De repente nota una melena rojiza que sobresale entre la gente.

—Hikaru... —musitó Umi al verla caminar entre la gente, con un hombre alto y de cabello negro. Umi recordó a Lantis y se volvió a percatar de que ambos se dirigían, probablemente, sin saberlo hacia ellos. Una parte de Umi quería estirarle las mejillas a Hikaru, por no decirle nada y haberle tomado de sorpresa. Aunque la otra parte de ella se lo agradeciera. —¡HIKARU!

La pelirroja escuchó de inmediato su llamado y jalando a Lantis, corrió hacia ella. —¡UMI! —exclama con alegría

—¡¿Que te parece la sorpresa?!

Umi procuró estar tan calmada como pudiese, mientras sentía la mirada de Clef en ella.

—Este... sin duda alguna fue una sorpresa. —Umi respondió con cierta inquietud y notó que Hikaru y Lantis iban tomados de la mano.

—Pero veo que ya ustedes dos están bastante bien...—dice Umi con picardía— ¿Ya se lo presentaste a tus hermanos?

Lantis se aclaró la garganta, mientras la cara de Hikaru se tornaba rojiza. —Si.

Umi parpadeó. —Vaya...van rápido ustedes dos. De cualquier forma, ¡Felicidades! —dice Umi y señala a Lantis. —Cuida de ella o sufrirás las consecuencias.

Lantis asiente, tan solemnemente como puede. —Mis intenciones con Hikaru son...

—¡Tranquilo, es broma! — Umi lo detiene entre risas. Solo alguien como Hikaru podría hacer buena pareja con el siempre serio Lantis. Era el clásico caso de los opuestos que se atraen, pensó la guerrera del agua con cierto alivio. Por su parte, Lantis no podía deducir si Clef estaba triste, preocupado o simplemente pensativo, al ver que su atención se dirigía a Umi, entretanto que ella y Hikaru intercambiaban palabras y señalaban a un lado.

—¡Hola! —exclama Ferio llegando con Fuu. Ferio parecía triunfante y Fuu estaba tímidamente tomada de la mano con él.

—Buenas Noches a todos. —dice Fuu inclinándose. —Ha pasado mucho tiempo. Señor Lantis...Guru Clef.

Lantis y Clef respondieron al saludo. —Me alegra verte, Fuu. Ya podremos deshacernos de Ferio. Te lo dejamos a tu cargo.

—Debió haber sido un fastidioso. —añade Umi mientras Hikaru se ríe.

—¡Muy gracioso! —se queja Ferio. —Aunque no me importaría que me dejaran con Fuu.

El rostro de Fuu se torna tan rojo como el cabello de Hikaru ante las insinuaciones de Ferio. Entre risas, Clef y Umi intercambian miradas y Hikaru les sugiere el cenar juntos, para celebrar aquella maravillosa reunión. Umi, por su parte, sugería un lugar al que podrían ir, mientras que Fuu revisaba su móvil.

—¿Estas bien? —pregunta Ferio mientras caminaban.

—Si, simplemente son mi familia, preguntándonos como estamos a mí y a mi hermana. —dice Fuu.

Ferio sonríe. —¿Tienes una hermana?

—Si, una hermana mayor. —dice Fuu y recuerda fugazmente a la Princesa Esmeralda. Aquello le entristeció y aunque Ferio nunca le había odiado por lo sucedido, ella jamás podría deshacerse de aquel terrible sentimiento. — Te la presentaré...y a mis padres...

—Me encantaría conocerles...—responde Ferio.

Finalmente, después de tanto tiempo, sus caminos se habían entrelazado de nuevo. Mientras caminaban por aquellas calles de Tokio, en medio de aquella noche de invierno, los seis sonreían, alegres y llenos de una renovada esperanza. Hikaru pensaba que tal vez el Mundo Místico también era un mundo donde también los deseos del corazón se hacían realidad.

Continuara...