Capitulo VII

Sally Donovan bajo la velocidad y aparco su Mini Cooper en el estacionamiento. Acababa de salir de un relajante baño y planeaba sentarse a leer una buena novela de misterio cuando Lestrade le llamo para que regresara. Vistiéndose con los pantalones negros y la blusa blanca que no hace mucho se había quitado, ni siquiera se detuvo a ponerse sus lentes de contacto antes de salir por la puerta.

"¿Molly Hooper secuestrada?" se preguntó en voz alta. ¿Como Molly me- confunden- con- las- decoraciones podía estar envuelta en algo que desencadenara un secuestro? Sally solo había tenido unos cuantos encuentros con la patóloga y la había encontrado callada, agradable y fácil de ignorar. No el tipo de mujer que seria una victima de alto riesgo.

Pensando en eso, Sally se quedó en su lugar habitual. Con algunos giros, había puesto su largo, cabello obscuro en un moño en su nuca. Ajusto sus lentes de marco azul y tomo su bolso.

Cuando salió del elevador, miro a su amigo Bailey con el móvil en su oreja.

"¿Guy?" ella murmuro.

Deteniéndose, el bajo su teléfono. "Sala de entrevista dos."

Ella asintió agradeciéndole y dirigiéndose a la sala, aun confundida por la situación. La única persona que podía remotamente traer peligro a la vida de la Dra. Hooper era El Raro. Era el secreto más conocido en el departamento que Molly tenia un enamoramiento no correspondido por Sherlock Holmes. La única persona que no parecía saberlo era el mismo hombre. Pero él no podía ser una posibilidad. Había muerto hace tres años.

Mientras Sally daba vuelta en una esquina, miro a Lestrade a distancia hablando enfáticamente con dos hombres. Ajustando sus lentes, apresuro el paso, sus zapatillas resonaban en el suelo mientras caminaba por el pasillo. El Dr. John Watson miraba al suelo, concentrado en el mensaje que estaba escribiendo. El otro hombre le daba la espalda. Abrigo largo, rizos obscuros, bufanda morada.

"Tienes que estar bromeando," dijo, desconcertada. "¿Raro?"

Sherlock ni siquiera volteo. "Donovan."

Suspirando, Lestrade parecía como si tuviera un dolor de cabeza. "Mmm, como puedes ver, Donovan, Holmes esta de regreso."

Sally sintió como el enojo aumentaba dentro de ella como si se tratara de una olla de presión. El Raro siempre encontraba una manera de romper todas las reglas y convertir a su departamento en un circo. No sabia como era posible que de repente estuviera vivo de nuevo, y no le importaba. Pasando a un lado de él se concentro en su jefe. "¿Que tenemos?" pregunto de manera fría.

Lestrade le hizo una señal para que se apartaran. Dándole una mirada de enojo al detective asesor, ella se movió unos pasos.

"¿A que rayos esta jugando?" ella siseo.

"Moriarty tenia asesinos siguiéndome, también a Watson y a la casera de Holmes. Tenían ordenes de matarnos si el no se suicidaba."

"¿Qué?"

"Holmes fingió su suicidio para salvarnos y ha pasado tres años rastreando a los asesinos. Ahora capturo al ultimo, Sebastian Moran."

Sally considero todos los hechos. "Espera. ¿Moran? ¿No fue el que estaba jugando a las cartas con Adair la noche que lo asesinaron?"

"Buena memoria. Si. Tenemos la presunta arma homicida en evidencia. La uso para matar a Adair y esta noche trato de dispararle a Holmes. Acabábamos de arrestar a Moran cuando Molly Hooper fue secuestrada a unos pasos de nosotros."

"¿Por que estaba la Dra. Hooper ahí? Oh, ya veo." Sally lo había descubierto. "El Raro la manipulo para que lo ayudara."

"Indudablemente. Iré a interrogar a Moran ahora. Quiero que revises estos documentos. Después quiero que encuentres que es lo que nos falta acerca de él y lo consigas."

Donovan acepto la carpeta manila y dijo confiadamente. "Si, señor."


Desafortunadamente, el interrogatorio termino antes de iniciar.

"No hablare contigo hasta que mi representante este aquí," Moran anuncio cuando Lestrade dio un paso dentro de la habitación. "Aunque, de cualquier forma, tengo algo que decirle a él."

El Detective Inspector hizo un leve movimiento en la comisura de su boca. Tenia que tomar una decisión rápida. La ley requería que respetara la petición de Moran. Pero la ley no decía nada de un hombre muerto hablando con el sospechoso cuando el mismo lo había pedido.

En la habitación al otro lado del espejo, Sherlock observaba, "¿Como es que Moran gana en las cartas? No tiene cara de póker. Puedo leer todo sobre el."

Aun cuando habían pasado tres años sin estar con su mejor amigo, John aun podía saber cuando Sherlock estaba llegando a su límite. Una delgada capa de transpiración cubría la frente del detective. Estaba de pie completamente quieto y en contadas ocasiones parpadeaba. El doctor sabía que Sherlock estaba lívido porque su victoria final sobre Moriarty le había sido arrebatada frente a sus ojos y no había hecho nada para evitarlo. Pero había otra emoción contenida en su rostro de alabastro que John no podía descifrar. Todo lo que sabía es que no se trataba de nada bueno.

Lestrade abrió la puerta y entro. "Quiere hablar contigo."

John respiro profundamente. "Sherlock, Moran intento asesinarte hace un momento. Quizás no deberías…"

Los ojos de Sherlock destellaron por el enojo. "¿Que sugieres, John? ¿Que deje pasar esta oportunidad única de que divulgue donde esta Molly?"

"No tienes mucho tiempo," Lestrade dijo. Después agrego, "No tengo nada que lo vincule con el secuestro."

Sherlock le dirigió una mirada significativa al inspector, después salió al pasillo. Cerro sus ojos para calmar sus emociones que luchaban por salir a flote dentro de el. Enojo, culpa, miedo, pánico todo trataba de expresarse. Encerrándolas una vez más, Sherlock giro la perilla y entro a la sala de interrogación.

Los dos enemigos se miraron a los ojos. Sherlock hablo primero.

"Lestrade dice que tienes un mensaje para mi."

"Si. La policía solo tiene evidencia circunstancial contra mi y no será suficiente."

"No es verdad. La pistola de aire te vincula con el asesinato de Adair. Y puedo probar que trataste de dispararme esta noche."

Moran sonrió. "¿Ese pequeño incidente? Era una broma inocente entre dos amigos."

Sherlock golpeo la mesa con su mano provocando un estruendo. "¡Estas desperdiciando mi tiempo!"

Moran no reaccionó solo arqueo una ceja. "Es curioso que dijeras eso," dijo y se recargo en su asiento. "¿Sabes en que estaba pensando? Tiempo. Y el hecho de que nunca tenemos suficiente. No sabemos cual será nuestro último día. Podemos pensar que tenemos todo el tiempo del mundo para estar con aquellos que nos aman, pero ellos se irán antes de que lo sepamos, y nunca los veremos otra vez. Es tan triste."

Moran levantó su mano izquierda y la dejo caer en un dramático gesto de trivialidad. Su mano derecha estaba esposada a la mesa.

Del otro lado del cristal, John se estremeció. "Molly," susurro.

Volteo a ver a Lestrade, pero el detective permanecía intensamente concentrado en Holmes. "Vamos, Sherlock. Atrápalo."

"¿A que estas jugando?" Sherlock se paro frente a la mesa, su rostro sin ninguna expresión.

"Yo no juego." Moran sonrió. "Excepto al póker."

"En eso eres diferente a tu amo."

"¿Quién?" Moran levanto sus espesas cejas.

"Moriarty. El hombre que mando hacer esa arma de aire con sus especificaciones especiales." Sherlock lentamente camino al otro lado de la pequeña habitación, Moran lo siguió con ojos llenos de odio.

"No se de que hablas," Moran dijo.

"El siempre quiso estar un paso mas adelante. Pero después de nuestro 'incidente' en la casa vacía, no creo que tu seas igual."

Moran simplemente sonrió.

"El juego de palabras no es tu fuerte, desafortunadamente. Al menos con Moriarty, me enfrentaba a un genio. Tu eres un lacayo." Sherlock dijo decepcionado.

"¿Entonces soy un lacayo?" La ruda complexión de Moran se obscureció.

"No eres un oponente digno." Sherlock se recargo en la pared. Su voz permaneció tranquila y controlada, pero John podía escuchar la furia debajo de la superficie. "Una pálida imitación del difunto James Moriarty. El se disparo, sabes."

La vena en el cuello de Moran comenzó a pulsar mientras el antiguo coronel comenzó a respirar con fuerza.

Enderezándose, Sherlock se rasco la cabeza. "Se dice que eras su mejor amigo. Pero Moriarty no tenía amigos. El tenía gente a la que controlaba o intimidaba. ¿De que tipo eras tu?"

Mientras Lestrade y John permanecían con la mirada fija en la escena que se desarrollaba frente a ellos, no notaron a Sally que entraba en la habitación. ¿Por que Lestrade lo dejo entrar ahí? Pensó, sorprendida.

Sherlock continúo sin detenerse. "Esta claro que eras su mascota. El movía los hilos y tu saltabas. ¿Le preguntabas que tan alto?"

El detective rodeo a Moran lentamente hasta quedar detrás de él. "Moriarty no jugaba bien con otros. No compartía. Era un psicópata que tal vez te dejo creer que confiaba en ti, pero solo te utilizaba para hacer su trabajo sucio."

Sherlock se inclino para susurrar al oído de Moran. "Para él eras un perro callejero con una correa."

Con un gruñido Moran se puso de pie, tirando la silla donde estaba al abalanzarse sobre Holmes. Habría alcanzado al detective de no ser por la cadena que lo ataba. "¡Miserable hijo de perra! ¡Tu no sabes nada!"

"¿No?" Sherlock se rio de manera burlona. "Soy el que rompió la organización de Moriarty. Soy el que sabe cada aspecto de cómo trabajaba. No puedes engañarme. El era el jefe; tu no eras nada."

Moran tenia una delgada línea de saliva corriendo por su barbilla. "¡Tu eres el que no es nada! ¡Deberías de estar muerto. Estarías muerto de no ser por Molly Hooper! ¡Pero ella pagara ahora, ¿no es así? Nunca la encontraras a tiempo!"

Con un destello de victoria en su mirada, Sherlock se dio la vuelta hacia el espejo de dos caras. "¿Es suficiente para acusarlo?" pregunto en voz alta.

Moran volvió a sentarse en la silla, su rostro morado por el enojo. Sherlock lo miro de manera amenazante.

"Te venceré, como vencí a Moriarty," dijo fríamente. "No ganaras. Tengo todos los ases."

Lestrade miro a Donovan. "Prepara todo para tener esa acusación mañana a primera hora. Quiero su computadora, su móvil, su auto. Rayos, saquen todo de su casa. Consigue los registros telefónicos y trae a O'Brien para que recupere toda la información que haya sido borrada."

"Ahora mismo, jefe," Donovan dijo y rápidamente dejo la habitación. Por mas que odiara admitirlo, El Raro había hecho un buen trabajo.