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Kagome todavía tenía puesta toda su ropa, pero no podía recordar haber estado tan excitada alguna vez en su vida.
Lo había estado completamente cuando ella y Sesshomaru tuvieron relaciones sexuales por primera vez, respondiendo fácilmente a sus caricias y a sus besos, pero también había sido muy inexperta y había estado nerviosa, las dos cosas la distrajeron un poco del puro disfrute de sus respuestas físicas.
Había tenido sexo desde entonces. No con un gran número de hombres, ya que sólo había tenido relaciones sexuales con hombres con los que salía seriamente. Sin embargo, había tenido un montón de sexo decente. Incluso sexo realmente bueno.
Nunca se había sentido así, como si justo ahora no pudiera tener a Sesshomaru, en realidad suplicaría por él.
Él parecía sentir lo mismo, ya que su boca y sus manos se volvieron inmediatamente más exigentes. Le encantaba lo fuerte que él era, lo mucho que podía sentir la tensión en su esbelto cuerpo. Se retorció contra él, buscando la estimulación donde pudiera.
Con un jadeo ronco, el rompió el beso y acercó ligeramente su cuerpo hacia el de ella.
Espera un segundo - Dijo con voz ronca.
Ella hizo un sonido de impaciencia y se apretó contra su erección de nuevo.
No quiero esperar un segundo.
El gimió casi sin poder hacer nada mientras ella se restregaba contra él.
Yo tampoco. Pero necesitamos un condón, ¿no?
Ella maldijo en voz baja y se controló a si misma lo suficiente para poder relajar su cuerpo y bajar la pierna con la que lo había rodeado a él.
Sí. Sera lo mejor.
No tengo ninguno conmigo ¿Hay en la casa?
Ella lo dudaba, ya que Sota no vivía aquí, a menos que él hubiera escondido alguna en una oscura esquina durante la escuela secundaria. A ella le gustan los tipos como Sesshomaru, que no llevan normalmente consigo condones, lo que parecía indicar que él no tenía la costumbre de tener relaciones sexuales en un abrir y cerrar de ojos.
Además, su falta de preparación no importaba ya que ella lo tenía cubierto.
Tengo uno en mi bolso. En el cuarto de la entrada.
Con su tobillo lastimado, y estando realmente excitada, no quería abandonar el cómodo sofá junto al fuego, por lo que se sintió aliviada cuando Sesshomaru se movió con cuidado lejos de ella y se levantó.
Ella sin embargo se rió por lo bajo cuando vio que él se movía con rigidez.
Él le dirigió una mirada ofendida.
Autosuficiente, ¿recuerdas? – Bromeó - Tienes que ir a buscar tu propio condón, con erección o no.
Él se rió con voz entrecortada mientras desaparecía en la cocina, que conectaba con el cuartito de la entrada, y seguía sonriendo cuando volvió unos segundos después.
Le entregó el bolso negro de diseñador, y encontró un paquete de cartón con condones en el bolsillo lateral con cremallera.
¿Siempre llevas condones contigo? - Preguntó.
Ella sintió que se estaba ruborizando, aunque estaba segura de que él no podía darse cuenta porque ya estaba enrojecida por el fuego y la excitación.
Una mujer siempre está preparada - Dijo ella remilgadamente.
Ni una sola vez había usado un condón de los que llevaba en su bolso, pero él no tenía por qué saberlo.
Una excelente filosofía.
Se inclinó para poner su bolso sobre la mesa antes de que cambiara su posición por Sesshomaru.
Él se sentó de nuevo en el sofá y tiró de ella a sus brazos una vez más, rodando sobre su espalda para que él estuviera encima de ella otra vez.
Maldita sea, Kagome - Dijo con voz ronca, sus labios apenas por encima de los de ella - Te deseo tanto.
Su tono de voz y sus palabras hacían que a ella le doliera el pecho. Su pulso estaba revoloteando, trató de mantener las bromas, ya que se sentía mucho más segura que con la intensidad que estaba creciendo.
Ya lo sé. Tu pantalón no esconde mucho, ya sabes.
Él le estaba dando pequeños besos presionando su boca sobre sus labios, en la comisura de sus labios y en las mejillas. Pero se rió de sus palabras, haciendo que su aliento se deslizara contra su piel.
Desafortunadamente, lo sé muy bien.
Pero lo bueno es que no tiene sentido ocultar algo tan impresionante - Ella apretó su mano entre sus cuerpos para poder envolver su erección a través de la tela.
Él gruñó en respuesta.
Ella estaba tan contenta con su reacción, y la idea de tener un poder tan fuerte para controlar al hombre, le apretó de nuevo y empezó a acariciarlo a través de sus pantalones.
Él cerró los ojos, pero ella trató de notar lo que a él parecía gustarle más, lo que provocaba que su respiración aumentara o que su cuerpo se sacudiera.
Finalmente, él abrió sus ojos.
Está bien. No es que no esté agradecido por tu amabilidad, pero no más amabilidad de ese tipo o voy a perder la erección.
Él se reajustó encima de ella, y ella se rió, luego sacó la sudadera de ella por encima de su cabeza.
Él frunció el ceño al ver la camiseta de manga larga de lana que ella llevaba debajo.
¿Estás lo suficiente caliente para mi…?
Sí. Realmente no podría enfriarme más.
Ella le ayudó a sacarle su camisa y se rió con deleite ante la expresión ofendida de él al ver que ella llevaba una camiseta de punto debajo.
¿Cuántas camisetas te pones?
Estaba helada - Explicó. La risa hizo que se relajara e hizo que estuviera menos consciente de la importancia de lo que estaba sucediendo. Sin embargo se quedó sin aliento mientras que él le quitaba la última camiseta y se quedó mirando con avidez hacia sus pechos desnudos.
Eres tan hermosa. - Se inclinó para besarla, ahuecando un pecho en su áspera mano. Su boca bajó por el cuello de ella y luego más abajo, hasta que tomó un pezón en su boca.
Ella se arqueó mientras él lo acariciaba con su lengua, sensaciones tan intensas que la sorprendieron a ella.
La acarició hasta que ella casi se retorcía, sus caderas moviéndose sin descanso, tratando de buscar algún tipo de alivio para el pulso de deseo.
Sesshomaru – Gritó - Esto se está volviendo una tortura. - Tiró de sus hombros, tratando de levantar su cabeza de sus pechos.
Él estaba sonriendo, casi de forma depredadora, cuando levantó la cabeza para mirarla con pasión.
Ella le sacó la lengua, como había hecho cuando tenía seis años y él y Sota no la dejaban jugar con ellos.
Los hombros de él se estremecían de la risa, pero se inclinó para besarla con fuerza.
No deberías tentarme así - Dijo sobre su boca. - Especialmente cuando estás usando esas trenzas.
Ella dio un fuerte suspiro, rompió el beso y llevó su mano hacia una de las largas trenzas.
Mierda. Olvidé que llevaba estas cosas estúpidas.
Se quitó las gomas y empezó a desenrollar el cabello.
Sesshomaru volvió a reír.
No me importa…
No voy a tener sexo con mi cabello con trenzas. - Se las arregló para deshacer las trenzas, mientras Sesshomaru aprovechaba el tiempo para quitarse la sudadera y una camiseta.
La última vez que había visto su pecho desnudo tenía diecinueve años. Había sido impresionante entonces, pero ahora era incluso mucho mejor.
Eres hermosa - Dijo, mirándola con ojos dulce mientras ella se peinaba con los dedos. - Con trenzas o sin ellas.
Ella se sentía un poco como si estuviera en ebullición, por lo que buscó desesperadamente una respuesta ingeniosa. Cualquier tipo de respuesta que pudiera distraerla de la mirada de sus ojos.
No podía pensar en nada.
Así que, cuando Sesshomaru la besó de nuevo, deslizando su mano bajo la cinturilla de sus pantalones de pijama, se sentía demasiado estúpida y boba.
Gimió en su boca cuando los dedos de él exploraron entre sus piernas. Él deslizó un dedo y luego dos en su interior.
Se sentía tan bien que movía sus caderas contra su mano.
¿Estas lista? - Preguntó con voz ronca, dándole un par de suaves besos.
Sí. - Se arqueó hacia arriba por el placer y la impaciencia mientras él acariciaba su húmeda y caliente entrada. - Por favor.
Él alargó su mano para tomar el condón mientras ella se quitaba sus pantalones y su ropa interior. Entonces le ayudó a él con la suya, llegando ansiosamente a su erección cuando ésta fue liberada finalmente de la tela.
Joder - Susurró mientras ella lo acariciaba suavemente. - Me vas a matar.
Definitivamente te voy a matar si no te das prisa.
Se puso el condón y se colocó entre las piernas de ella. La chimenea estaba irradiando un calor intenso que ella sentía apasionadamente sobre su piel desnuda.
Para su sorpresa, cuando ella sintió el suave empuje en su entrada, Sesshomaru se inclinó para besarla de nuevo.
Ella respondió, envolviendo sus brazos alrededor de su cuello, y luego arqueándose instintivamente cuando sintió su dura longitud empezar a entrar en ella.
Él se reajustó un par de veces mientras se deslizaba dentro de ella. Ella lo estaba sintiendo mucho, de forma tan profunda que no podía concentrarse en el beso, así que volvió la cabeza hacia un lado con una sacudida y jadeó.
¿Estás bien? - Preguntó, su voz sonaba tan apretada como ella se sentía.
Sí. Está bien. Muy bien. - Movió sus caderas, sintiendo cada centímetro de su penetración, y gemía de placer mientras sus terminaciones nerviosas se hacían añicos con las sensaciones.
Cuando empezó a bombear sus caderas hacia él, le respondió comenzando a empujar.
El juego previo de ellos había sido ligero y juguetón, por lo que ella se sorprendió de que el sexo no estuviera siendo ninguna de esas cosas. Sus movimientos fueron inicialmente estables y agradables. Se movieron juntos de esta forma, cayendo en un ritmo recordado por mucho tiempo. Kagome dobló las piernas alrededor de sus caderas para conseguir mayor ventaja, aunque estaba limitada debido al persistente dolor de su tobillo.
Él se inclinó hacia abajo y le daba un beso de vez en cuando, como si no fuera capaz de contenerse.
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Se que es muy corto -_- lo se, pero no he tenido mucho tiempo.
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Saludos especiales a
Naoki Caos
Lica
Faby Sama
Emma
Y a todos, gracias por leer.
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Hasta pronto
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Gothika
