Hola de nueva cuenta a todos los seguidores de este fic y también a todos los seguidores de mi otro fic "Entre el amor, la pasión y la locura", y ahora nos hayamos aquí reunidos para unir en matrimonio… Perdón, me equivoque…

Ahora ya en serio, quisiera decir de nueva cuenta, para todos los que aún no lo sepan que estoy un poco preocupada, pero para explicarles esto empecemos por el principio:

En el principio creo Dios los cielos y la…-Ese principio no tonta. Lo siento ya, empecemos de nuevo:

Verán en mi escuela, mi adorada y maldita prisión-Quedémonos solo con lo de adorada…-tengo muchos amigos y uno de ellos se llama Peter, y no, no hablo de Peter Pan… Conozco a Peter desde que éramos niños, y desde que éramos niños nos hemos llevado así: Somos amigos, pero por alguna extraña, perversa y desconocida razón sentimos la necesidad de competir por todo, tanto así que si yo saco 10 en español y él saca 9, para desquitarse en geografía él saca 10 y yo 9, entonces para estar a la par en ciencias yo saco 10 y él 9, y por eso para no quedarse atrás en mate…-Bueno, ya entienden como esta la cosa. Lo que desde luego no nos lleva a nada-somos lo que se llama "ene-amigos", hasta ahí todo bien, ahora él problema: A mi querido amigo no le gusta leer, considera que eso solo lo hacen los retrasados y también nunca, repito: NUNCA ha visto anime, (bueno de ver si, pero nunca; bueno ustedes me entienden) ya que piensa que es súper ñoño, (de hecho me burla mucho por eso) no entiende nada en lo absoluto, con decirles que en una ocasión en la que le mostré una imagen de Inuyasha creyó que era mujer y al decirle que era un chico pensó que era un travestí, y ahora cada vez que me ve con una imagen o algo por el estilo de Inu, se refiere a él de esa manera. Bien, supongo que en este mundo hay diferencia de creencias y libertad de expresión, pero eso debería cambiar por gente como él… Bueno, el punto es el siguiente: Cuando se entero de que estoy escribiendo un fic (1 según él, que no ha visto los otros…) algo que combina 2 de las cosas que él cree para tarados, se empezó a burlar de mi y a llamarme retrasada hasta el punto de hartarme, así que lo halé de los cabellos-No es broma-diciéndole que dejara de llamarme así, y explicándole que la gente a la que le gusta ver anime, o leer libros, mangas, novelas, fics y cualquier otra cosa que se incluya en el genero, no son idiotas, ni retrasados, babosos, tarados ni nada por el estilo, y que hay mucha gente que gusta de esas cosas a lo que él liberándose de mi me respondió que de acuerdo, lo aceptaría y se disculparía con una condición; según él no puede creer que haya al menos 100 estúpidos que se interesen por leer "las porquerías sin talento"-Y además…- que escribo, yo le respondí que eso no era cierto y si yo lo pidiera lograría llegar a ese número de comentarios, (yo y mi gran bocota), así que la condición fue: si yo lograba llegar a los 100 reviews él se disculparía y dejaría de molestarme por eso, pero… Si no lo lograba tendría que dejar de escribir el fic (en este caso los fics) por un promedio de 2 meses para dedicarme a hacer solo su tarea(Apenas y sobrevivo cundo hago la mía y quiere que haga la suya)… Ya se imaginaran como quede.

Y es por eso que en esta ocasión quiero pedirles que por favor dejen reviews, y que le pidan a sus novios, amigos, a sus hermanos, primos, perros, gatos y a cada ser de este planeta que conozcan que por favor me dejen review, no importa lo que diga incluso si desean pueden dar criticas reconstructivas, pero recuerden la meta es llegar a los 100.

Y bueno como también sé que no se puede dar sin recibir algo a cambio, tengo un pequeño trato para ustedes: El día en que lleguen a los 100, yo a modo de agradecimiento publicaré los próximos capítulos de mis respetivos fics, esto sería:

El capitulo 16 de: "Entre el amor, la pasión y la locura"

El capitulo 8 de: "Lazos de Sangre"

Y el capitulo 3 de: "Despedida: Juegos nocturnos"

Así que por todo esto y si quieren los capítulos tienen de aquí a 15 días, en que será la próxima actualización "normal" de mis fics y bueno pues de no lograrlo ya saben: Tendré que suspender la escritura y actualización de los fics por un promedio de 2 meses en los que tendré que dedicarme enteramente a hacer la tarea de mi queridísimo amigo Peter.

Y para terminar: Por favor dejen review, ¡Háganlo por mi! ¡Háganlo por ustedes! ¡Háganlo por el fic! ¡Háganlo por Inuyasha! ¡Háganlo por el manga! ¡Háganlo por el anime! ¡Yo quiero mi disculpa!

Capitulo 7: Error

Capitulo especial narrado solo por Inuyasha:

Finalmente era sábado, ¡Genial otro día más de aburrimiento! Hacia ya poco más de medía hora que me había despertado, y mientras bajaba por las escaleras rumbo a el comedor cómo cada fin de semana me preguntaba que sería lo mejor que podría hacer hoy. Tal vez debería asistir al club campestre, ir a ver a mis amigos, salir con mi novia… Si, eso sería lo más común que haría un chico de mi edad, pero en mi situación lo único que deseaba era estar cerca de mi pequeña hermana, aunque eso significara estar encerrado en un sótano durante todo el fin de semana…

Kagome, no era de las chicas a las cuales les gustara mucho salir y naturalmente los fines de semana se la pasaba en la biblioteca de la mansión leyendo cuentos infantiles o dibujando en el jardín. Y yo usualmente la acompañaba…

Cuándo finalmente llegué al comedor me sorprendió enterarme de que mi hermana ya había despertado y desayunado, generalmente ella los sábados se levantaba hasta tarde. Mientras meditaba en esto, sacándome de mis pensamientos, la muchacha que atendía en la cocina me preguntó si deseaba comer algo, negué rotundamente y dándome la medía vuelta me dirigí a mi habitación, pensando en que era lo que le sucedía a Kagome. Estaba tan metido en mis pensamientos que no pude percatarme de que no era la única persona presente en el pasillo, sino hasta que hube chocado con una pequeña figura. Cerré los ojos por el golpe y cuándo los volví a abrir los enfoque en el suelo en el cual se encontraba una pequeña chica.

-¡Eso dolió…!-Exclamó ella con una típica y demasiado conocida voz de niña-

-¿Kagome?-Pregunte confundido al tiempo que extendía una mano para ayudarla a pararse-

La jovencita tomo mi mano y yo halé de ella haciéndola levantarse.

-Gracias-Musito ella-

Kagome se levanto y entonces mirándome fijamente me dijo:

-Te estaba buscando Inuyasha.

-Buscándome ¿A mi?-Pregunte confundido, ya que a eso no le veía sentido-

La jovencita asintió.

-Algunas compañeras de la escuela me invitaron a ir a casa de Yuriko, y pensaba si tú podrías acompañarme-Suspire-

-En otras palabras, te pusieron cómo condición el que yo fuera-La muchacha bajo la mirada-No te preocupes Kagome, si eso es lo que deseas iré-La chica sonrío-

-Tenemos que estar ahí, a más tardar a las 10.00 de la mañana, creo que para comer iban a hacer hamburguesas a la parilla-La mire sin decir nada más, simplemente contemplando su bello rostro, sintiendo mil sensaciones embargarme por el simple hecho de tenerla cerca-También hay que llevar ropa para cambiarse-La escuche decir-según lo planeado la reunión terminará hasta la tarde y creo que lo más preferible seria bañarnos ahí, ¿No crees?-El sólo hecho de que ella dijera "Bañarnos" cómo si lo fuéramos a hacer juntos hizo que me sonrojara. Kagome perdida en las instrucciones que me daba no se dio cuenta de ello-Igual comentaron algo sobre un baño de piscina, cómo hace tiempo que no compro un traje, Yatar me dijo que me iba a prestar uno; pero no sé si tú deseas…

-No-La interrumpí-Sólo llevaré la ropa para cambiarme, no me apetece tomar baños de piscina-Le confesé, lo que menos quería era estar cerca de una Kagome en traje de baño. Si eso pasaba seguramente yo…-

-Bueno si tú lo dices-Escuche nuevamente la voz de Kagome, sacándome de mis pensamientos. Volví mi mirada hacía ella que me veía levemente confundida-

-Si, yo lo digo-Le dije con voz irritada-

-De acuerdo-Me miro ella con un poco de temor-Nos vemos en la sala en 15 minutos.

Después de decir esto Kagome se marcho a su habitación para escoger la ropa que llevaría, a la vez que yo hice lo mismo. Luego de hacer esto me tumbe en la cama, sabía que Kagome había dicho que 15 minutos, pero también sabía que lo impuntual que era en este tipo de casos. Sin nada más, me acosté en la cama, mientras pensaba en el porque mi vida tenía que ser tan complicada. Haberme enamorado de mi hermanita. Amar a alguien que jamás me correspondería. Cerré los ojos con irritación. Kagome; ya no quería pensar más en ella, porque me dolía, este amor cada vez me dolía más, y cada día que pasaba iba quemando más y más mi corazón. Sabía perfectamente que Kagome jamás podría amarme, y el saber eso era para mí una tortura porque yo no podía olvidarla, cada vez que lo intentaba, lo único que conseguía era quererla mucho más.

Cansado de esto tomé uno de los libros que tenía en los estantes, para intentar distraerme hasta que Kagome estuviera lista. Lo abrí y pude ver que se trataba de un libro de literatura, suspire y sin más me dispuse a "Leer", pero en realidad lo único que hacía era fingir, ya que queriéndolo o no, mi mente estaba completamente concentrada en cierta muchachita de rostro infantil, Kagome, por más que lo intentaba no podía apartarla de mi mente, la amaba tanto, que la pasión que me provocaba ese amor me carcomía el alma… Realmente estaba harto de esta situación, harto de no poder decirle que la amaba, de desear besarla cada vez que la veía, de soñar con ella todas la noches, ¡Harto de todo!

Mire el reloj, había pasado casi medía hora desde que había entrado a mi cuarto, sin mucho ánimo me levante de la cama y dejando el libro que "Leía" con tanto interés, me dirigí a la sala. Al llegar me senté en un pequeño sillón de color rojo, nuevamente suspire con cansancio, Kagome debería llegar en 5... 4... 3... 2... 1...

-¡Inuyasha!-Escuche decir a una infantil voz que parecía que tuviera grabada en la memoria de una manera tan absoluta, cómo si se tratara de una segunda conciencia-¿Llevas mucho tiempo esperando?-Voltee a verla lentamente al tiempo que le respondía:

-No en realidad sólo…-Mi voz se corto automáticamente al mirarla y en ese instante mi corazón dio un vuelco, ella se veía hermosa, aunque Kagome siempre lucía así. En esta ocasión con un pequeño vestido de colores tropicales, un sombrerito de paja y unas sandalias en juego, parecía más bien una pequeña princesa-

-¿Inuyasha?-Escuché su inocente voz-¿Te sientes bien?-Tragué grueso y entonces le respondí:

-Si, no tengo nada Kagome. No es necesario que te preocupes-La chica sonrío-

-¿Sabes Inuyasha?-Continuo-Estoy muy feliz de que tú seas mi hermano-Musito ella con una sonrisa. En ese instante con un profundo dolor sentí algo romperse dentro de mí-¿Qué pasa Inuyasha?-Escuche su voz llena de preocupación-Te siento algo raro.

-No es nada Kagome. Estoy bien-Le conteste sin mucho ánimo y tratando de que mi voz no demostrara la profunda tristeza que sus palabras me habían provocado-

-De acuerdo-Me respondió ella con una sonrisa-Pero si algún día te sucede algo dime, así podría ayudarte.

Levante la mirada hacía ella, recorriendo su rostro con lentitud, sus inocentes ojos, sus mejillas sonrosadas, sus pequeños y rosados labios; Kagome era tan buena y hermosa… Yo sólo deseaba… Sólo quería obtener aunque fuera un poco de su amor…

Eso era lo que quería, pero yo más que nadie sabía lo inocente y despistada que podía llegar a ser mi hermanita, ella, sólo ella podía llegar a ser tan estúpida, y sabía que si no le decía lo que sentía, jamás conseguiría llegar a su corazón de la forma en que anhelaba. Suspiré profundamente. Si deseaba que Kagome dejara de verme cómo a su hermano debía ser sincero con ella y decirle la verdad. La mire detenidamente y en silencio para luego decirle:

-En realidad si hay algo que quiero decirte Kagome…-Me quede callado contemplando la posibilidad de cómo decírselo sin asustarla, confesarle lo que sentía sin que mi pequeña hermana rompiera a llorar, me mirara aterrada y nunca más en su vida me volviera a dejar acercarme a ella o siquiera dirigirle la palabra…-

La muchacha me miraba en silencio esperando a que finalmente le dijera algo, mientras que yo me limitaba a observar los perfectos contornos de su cara pensando en que había esperado este momento durante toda mi vida, el momento en el cuál le revelara mis verdaderos sentimientos a mi pequeña hermanita, inhale profundamente y entonces musite:

-Kagome yo te…-Antes de que pudiera terminar de decir aquella frase una voz a lo lejos me interrumpió diciendo:

-Señorita, la limusina que pidió esta lista para salir.

Me aleje de Kagome, a la cuál inconscientemente me había acercado de más observando cómo ella se giraba para responderle a la chica.

-Si. Muchas gracias, puedes retirarte.

Ladee la cara para evitar verla, sintiendo nacer en mi interior una serie de sentimientos encontrados, entre la frustración y la felicidad. Frustración por no poder confesarle mi amor y felicidad por no haber cometido una estupidez.

-Lo lamento ¿Hay algo que quisieras decirme Inuyasha?-Oí la voz de Kagome trayéndome de vuelta a la realidad-

La mire de nuevo, el destino siempre se empeñaba en que Kagome nunca se enterara de mis sentimientos, ya fuera por mis dudas, alguna interrupción, porque el momento no era e correcto, o alguna otra cosa. Si siempre era así, tal vez se debía a que no era nuestro destino estar juntos… Si tan sólo no fuéramos hermanos…

-Nada en especial Kagome. Sólo que yo también me alegro de que seas mi hermana-Le dije con una sonrisa, mientras en mi interior maldecía más que nunca ese lazo que nos unía-

Después de esto mi querida hermana y yo salimos de la mansión dirigiéndonos a la limusina; la cuál nos dejo en la casa de la chica a la cuál Kagome llamaba su amiga.

Entramos y entonces a lo lejos pude observar a un grupo de chicas, todas ellas en traje de baño. Kagome se separo de mi y entonces se adelanto diciendo:

-¡Yuka, Yuriko, Eri, Yatar, Ayumi! ¡Todas están aquí!

-¡Kagome! Ya estábamos empezando a creer que no vendrías.

Mientras ellas hablaban yo me fui acercando lentamente sin hacer ruido.

-Es verdad todas creíamos que… Inuyasha-Tartamudeo una de las "Amigas" de Kagome, que según sabía se llamaba Ayumi-

-¿Inuyasha?-Pregunto otra de nombre Eri, y al instante todas las demás se volvieron a verme-

-Valla, nunca creí que en verdad vendrías-Hablo la chica que respondía al nombre de Yuriko-

-¿Tenía que hacerlo? ¿O no?-Musite con un irritante sarcasmo. Al escucharme decir esto la mujer desvío la mirada-

Pase de largo y me acosté en uno de los camastros que tenían puestos cerca de la piscina. Mientras que Kagome se entretuvo ayudando a sus amiguitas asando la carne que utilizarían para las hamburguesas, mientras las otras le ponían mayonesa a los panes, picaban y asaban cebolla, separaban y elegían la lechuga y cosas por el estilo. Yo por mi parte todo el tiempo estuve observando a Kagome, tan bella, ella era despiadada y endiabladamente bella…

Finalmente después de algunas horas desde dónde estaba escuche a la pequeña chica decir:

-Ya no hay más carne.

-Bien, ya hemos terminado con eso-Le respondió la tal Yuka-

Sonreí por lo bajo, si, ya era hora, nosotros llegamos cómo a las 10.30-11.00 de la mañana, contando lo que tardo Kagome eligiendo su ropa y luego lo pésima que era dando instrucciones, a tal punto que yo termine guiando al chofer. Miré el reloj, estaban por dar las 2.00 de la tarde, por lo cuál ya llevaba más de 2 horas asando carne. Si hubiera tardado más, la asada sería ella…

-Si entiendo ¿Pero ahora que hago?-La escuche preguntar-

-¿Porque no te cambias?-Sugirió Eri-

-Ella tiene razón, hace un calor horrible, deberías cambiarte-Añadió Ayumi-

-¡Vamos Kagome!-Escuche decir a la chica que se llamaba Yatar-Traje varios conjuntos para ti, tienes que probártelos.

-Ehh… Si supongo-La escuche tartamudear-

Kagome se retiró, para cambiarse. Apenas lo hubo hecho una de las chicas que estaba picando tomate, dejo de hacer lo que hacía y acercándose a mi me pregunto:

-Y tú ¿No piensas cambiarte?

-No traje ropa para cambiarme-Le respondí secamente-

-Puedo prestarte de mi hermano, si lo deseas.

-No gracias-Rechacé su propuesta-

-Entiendo. Bueno sólo quería hacerte saber que si deseas cualquier otra cosa no dudes en pedírmelo-Entendí perfectamente el doble sentido de sus palabras-

Con una gran irritación, ladee la cara para evitar responderle cómo se debía y entonces me quede mudo y completamente embobado al verla pasar. Kagome… Su cabello color azabache caía en forma de cascada sobre su espalda, y el traje de baño de color rojo que portaba, se ajustaba muy bien a su cuerpo, haciendo lucir más sus perfectos senos y sus preciosas piernas. Mire ansioso y con el más absoluto descaro cada parte de su pequeño cuerpo. Mis mejillas se llenaron de color sin que pudiera evitarlo, tragué con dificultad. Deseaba extender las manos hacia ella y besarla, acariciarla de todas las maneras humanas e inhumanamente posibles… Baje la mirada tratando de tranquilizarme, mientras mis manos se aferraban fuertemente a el camastro.

-Inuyasha-Escuche la voz de Kagome-

Levante la mirada hacia ella muy serio y mirando detenidamente cada detalle de su cuerpecito, de su bello rostro. El sólo estar cerca de ella me encendía. Lo único que deseaba en este momento era besarla, deseaba besarla y Kagome… Ella…

-¿Qué te parece mi…?-La oí preguntar lejanamente. Sin embargo no le preste atención, y es que su voz tan aniñada. Su cuerpo. Ella toda… Sentí cómo cierta parte de mi cuerpo comenzaba a endurecerse sin que pudiera hacer nada para evitarlo-

Me levante sin decir nada y entonces caminando hacía la piscina, me aventé en ella.

-¿Inuyasha?-Pude escuchar la voz de Kagome a mis espaldas-

La chica camino hasta llegar al borde la piscina y entonces me pregunto:

-¿Porqué hiciste eso?

-Porque tenía calor-Le respondí con una leve irritación-Mucho calor…-Continúe con mayor irritación al tiempo que me quitaba la camisa y la veía fijamente. Dejando sorprendidas a todas las chicas de ahí. Incluida Kagome-

Me acerque a mi hermanita, lo suficiente para que sólo ella me escuchara y continúe:

-Tú también deberías quitarte la ropa Kagome.

-¿Ahh?… Pero ya lo he hecho-Musito ella confundida, sonreí por lo bajo con tristeza, era natural que Kagome, no me entendiera incluso siendo tan directo-

-Bien ¿Porqué no nos metemos todas de una vez?-Escuche decir a una de las muchachas-

No había acabado de decir esa frase cuándo todas las chicas a excepción de Kagome, ya estaban conmigo dentro de la piscina.

Me gire e hice ademán de querer salir. La voz de Kagome nuevamente me interrumpió:

-¿Ya te vas a salir?

-Si. Y por lo visto, tú no te vas a meter.

-No, se trata de eso, es que… ¿No está muy helada?-Preguntó repentinamente, agachándose para poder estar a mi altura-

Sonreí.

-No lo sé-Sujete uno de sus brazos-Dímelo tú-Halé de ella haciéndola caer dentro de la piscina, al tiempo que mis brazos se cerraban alrededor de su pequeña cintura, para no lastimarla con el golpe-

Kagome se revolvió entre mis brazos temblando. Mientras que yo hice más fuerte el agarre en su cintura, acercándola a mi pecho.

-¡Por favor! Vamos Kagome, no esta tan fría.

-No tiemblo por eso-Musito ella-¿Puedes decirme que tenías en la cabeza al hacer eso? ¡No fue divertido! Creí que moriría.

-No exageres Kagome, tampoco es para tanto-Le reproche con dulzura-

-Tu hermano tiene razón-Intervino una de sus "amigas"-No hagas tanto drama Kagome.

La muchacha bajo la mirada y entonces la escuche decir:

-Inuyasha… ¿Podrías soltarme?

-Ahh… Lo lamento-No lo lamento-

Solté a mi pequeña hermana y entonces la deje con sutileza en el agua.

Todas las demás chicas se pusieron a jugar, mientras que Kagome, permanecía parada junto a la orilla.

-Me siento incomoda-Le escuche decir repentinamente-Este bikini no es de mi talla-Mientras ella hablaba mi mirada se poso sobre sus hermosos senos, perfectos; me preguntaba cómo se sentirían, cuál sería su textura en mis manos y en mi boca… Que tan dulce seria su sabor…-

Pensaba en esto, cuándo la voz de Kagome me distrajo.

-¿Tú que piensas Inuyasha? ¿Me queda bien?-Mire a Kagome detenidamente, definitivamente ese pequeño traje le quedaba más que bien-

-Sigo creyendo que deberías quitártelo-Musite obviamente estaba siendo demasiado directo, pero por la cara de tristeza de mi hermanita, ella no pudo comprenderlo-

-¿Tan mal me queda?

Le sonreí.

-Sólo bromeaba-Realmente no lo hacía, deseaba quitárselo-

-Oye Kagome-Escuche decir a una de las chicas que estaban atrás-vamos a preparar la comida ¿Deseas venir?

-Gracias, pero quiero quedarme un rato más aquí.

Las muchachas salieron del agua, de tal forma que sólo quedamos Kagome y yo.

-¿Porqué deseas quedarte Kagome? Si ni siquiera sabes nadar…-Le pregunte-

-Es que me daba vergüenza decirlo enfrente de ellas-Musito la muchachita con la cara roja-pero…

-¿Si?-La inste a continuar-

-Mi…-Ella se dio la vuelta y pude ver que la parte superior de su trajecito se había desatado-¿Podrías…?-Preguntó ella con las mejillas sonrosadas-

-¿Aquí?-Le cuestione-

Kagome observo el lugar, se vería raro si la ayudara aquí. Después de algún tiempo ella negó con la cabeza y ambos salimos de la piscina, auque Kagome lo hizo antes que yo, no le dí mucha importancia a este hecho y salí del agua, pero entonces me quede mudo al divisar a mi pequeña hermana, su pequeño cuerpo brillaba por las pequeñas gotas de agua en él, y su sedoso cabello estaba húmedo, la vista de su cuerpecito en el mojado trajecito de baño que se le pegaba a la piel y que dejaba transparentar la piel debajo de sus senos, permitiéndome ver más de lo que debería me hicieron perder la noción de la realidad.

-Inuyasha ¿Te sucede algo?-Oí a aquella inocente voz preguntarme. No me había dado cuenta de que ella también me estaba mirando pues me cegaba el deseo-

-No nada…-Respondí casi por inercia, ya que seguía obsesionado con la visión de su cuerpo-

-Entonces vamos-Me apuro ella-

Hice lo que ella me pedía. Así que al cabo de unos minutos mi hermana y yo entramos en un pequeño cuarto, que al parecer era cómo un pequeño baño, en forma, era más o menos parecido a los que hay en los centros comerciales, Kagome intentó prender las luces, pero estas al parecer no funcionaban. El lugar en si estaba oscuro, sólo la tenue luz del exterior le daba un poco de claridad. Mi hermanita y yo, caminamos hasta el centro de la habitación y Kagome se dio la vuelta, para que yo pudiera atar la parte superior de su pequeño bikini. Mis ojos se entrecerraron al tiempo que mis manos tomaban las pequeñas tiras de tela para atarlas. Sin poder evitarlo mis ojos recorrieron su cuerpo muy lentamente, la piel blanca, tan suave…

Kagome era definitivamente una tonta, de todas las personas a las cuales podría pedírselo tuvo que pedírmelo a mi… No podía, realmente no podía manejar esta situación. Sin poder resistirme en lugar de atar las diminutas tiras de su traje, mis manos atraparon sus perfectos senos dándoles suaves masajes.

-¿Inuyasha qué…?-Quiso protestar ella, más sin embargo yo no se lo permití, ya que acercándome a su oído suavemente le susurre:

-Escucha muy bien Kagome: Si gritas te mato.

Sin esperar más mis dedos comenzaron a jugar con sus delicados pezones, apretándolos y aplastándolos a placer.

-Inu… No…

Ignore lo que ella me decía y una de mis manos alejándose de sus senos se poso en su suave intimidad apretándola fuertemente. Sentí el cuerpo de Kagome tensarse mientras que con delicadeza separaba los labios de su feminidad, empezando a acariciar el interior de su sexo y a jugar con su clítoris; al tiempo que acercando mis labios a su suculento y níveo cuello comenzaba a besarla y ligeramente morderla, para después poder acercarme a sus pechos, atrapando uno de sus pequeños pezones chupándolo al principio suavemente y después con brusquedad.

-¡Para! ¡Inuyasha para!-La escuche sollozar-

-Pero Kagome… No quiero parar…-Casi lloré al decirle esto-

Saque mis dedos de su interior y tomando el cuerpo de la jovencita le dí vuelta, para tenerla de frente. Sonreí al mirarla, el más hermoso cuerpo con el que jamás se pudiera haber soñado. Sujete las piernas de mi hermanita con mis 2 manos, levantándola en el aire al tiempo que la ponía contra una pared y me colocaba entre sus piernas, colocándole firmemente y a la fuerza mi duro y atormentando miembro contra su suave feminidad, empecé de esa manera a rozar su sexo con el mío, al tiempo que alejando una de mis manos del agarre que tenía en sus piernas, sujetaba su hermosa carita del mentón con brusquedad y la besaba a la fuerza devorando literalmente sus labios. Mi otra mano sin preocuparse de igual manera se alejo de sus piernas, no me preocupaba que ella intentara bajarlas, la tenía completamente empalmada contra la pared, por lo cuál era técnicamente imposible. Esa mano se acerco a sus senos, abarcándolos por completo, estrujándolos, masajeándolos, simplemente jugando con ellos, mis labios no dejaban descansar ni un segundo a los suyos, y aunque al principió mi pequeña hermana se resistió poco a poco fue cediendo ante mi y comenzó a corresponder a mis besos y caricias primero de forma tímida y después de forma casi tan ansiosa y pasional cómo yo; que sin esperar un sólo momento más comencé a embestirla fuerte y salvajemente, cada vez que mi agonizante y endurecido miembro chocaba contra el suave centro de mi hermanita, mis labios emitían un gemido ¡Maldición! Se sentía tan bien… Ella era deliciosa… Indescriptiblemente deliciosa… Fue entonces cuándo escuche su voz diciendo:

-Inuyasha ¿Sucede algo? Se supones que tienes que atar las cintas-Esto me trajo abruptamente de vuelta a la realidad-

¡Mierda! Nada de eso había pasado, yo aún estaba parado con Kagome en medio de aquel cuarto, con ella esperando que atara su pequeña prenda ¿Atarla? ¡Lo que yo quería era quitársela!

Con una cierta irritación hice lo que ella me pedía. Cuándo acabe mi hermanita se volvió hacía mi diciendo:

-Muchas gracias Inuyasha-Su sonrisa y su mirada tan pura, me provocaron un repentino sentimiento de culpa-

Kagome se dio la vuelta de nuevo y se dirigió a la salida, mientras yo la contemplaba alejarse de mi para simplemente irse. Cerré los ojos con frustración. No podía, esto no podía terminar así, ¡Yo no quería que esto terminará así! ¡Yo no quería que ella se marchará! Inconscientemente camine hacia Kagome y acercándome lo suficiente a mi pequeña hermana mis brazos cubrieron su pequeño cuerpo acercándolo al mío….

-¿Inuyasha?-Escuché decir a Kagome con una voz notablemente confundida-

-Kagome yo…-Susurre. Tenerla así de cerca se sentía tan bien. Lamentablemente yo quería estar mucho más cerca de ella…-

-¿Qué sucede Inu…?-Su voz se corto al sentirme lamer sin el menor remordimiento y con el más grande descaro una de sus tiernas y sonrosadas mejillas. El cuerpo de Kagome tembló inmediatamente a esto, pero no la solté por ello. Al contario el agarre que tenía en su pequeña cintura se intensifico-

No quería soltarla, no quería alejarme de ella, no podía dejarla, la amaba demasiado. Sin detenerme a pensarlo mis labios descendieron lentamente por la hermosa cara de Kagome, en forma de húmedos besos hasta llegar a su níveo cuello, deteniéndose en su clavícula. Estaba a punto de morderla cuándo las manos de Kagome me apartaron de ella y pude escuchar su inocente voz decirme:

-¡Suéltame! No… No lo vuelvas a hacer-Tartamudeo ella-

-Kagome yo…-No sabía que decirle, cómo salir de este problema. Me maldije a mi mismo por permitirme ceder ante mis impulsos-

-Yo… Yo no sé que decir de ti. Aunque seas mi hermano, no tienes ningún derecho para tocarme de esa manera-¡Maldición! Eso lo sabía, pero ella no tenía porque recordármelo-

-Kagome yo creo que lo estas malinterpretando todo-Le dije con una voz de falsa calma, intentando tranquilizarla, ya que por dentro estaba incluso más aterrado que ella-

-¿De verdad?-Ahora Kagome parecía un poco más tranquila-

-Si-Continúe con calma, sin tener idea de como continuar la mentira-verás la verdad es que leí en una página-Se me ocurrió esto repentinamente-que es de buena suerte hacerle eso a otra persona-En ese momento pensé que debería caerme un rayo en la cabeza por mentiroso-

-¿En serio?-Kagome parecía sorprendida-

-Puedo mostrarte la página si lo deseas-Añadí para darle más credibilidad a la mentira. Si ella decía que si tendría que pasar toda la noche despierto o bien pagarle a alguien para la creación de una nueva página-

-No, no es necesario-Hablo ella-Lamento haber malinterpretado todo-

-Si, no necesitas disculparte Kagome. Supongo que debí habértelo explicado antes, cualquiera podría cometer ese tipo de errores-Musite cómo burla, la chica se encogió-

-Entonces ¿Es de buena suerte?-Pregunto ella-

-Si, lo es.

-Al hacer eso tu me diste suerte ¿Verdad?-Asentí-Supongo que lo justo sería hacer lo mismo por ti. Me gustaría poder hacer lo mismo por ti, pero… ¿Es lo único que se puede hacer?-Preguntó-

-Era eso o un beso-Le dije sonriente, dudaba mucho que Kagome se atreviera a seguir preguntando después de esto-

-Entiendo-Musito ella-En ese caso…

En el momento en el cuál observe a pequeña hermana ponerse de puntillas y levantar la cara hacía mi, acercándose a mi rostro, me congelé. ¡No Kagome tonta! ¡No lo hagas!, pensé, ¿Es que ella no se daba cuanta de que todo era una mentira? Si ella hacía esto por mi culpa, por una mentira, me sentiría culpable por el resto de mi vida y sin embargo no podía dejar de sentirme así, tan ansioso… Mis mejillas se llenaron de color y mi corazón empezó a latir cómo loco mientras veía cómo sus labios cada vez estaban más cerca de los míos ¿Kagome en verdad iba a besarme?

Cerré los ojos esperando el dulce roce cuándo escuche una voz a lo lejos:

-¡Kagome! ¡Inuyasha!

Abrí lentamente los ojos, observando cómo mi hermanita se alejaba de mi y se dirigía al lugar dónde se escucho la voz.

-¡Eri!-La oí decir-

Me acerque a dónde estaban ella y su amiga, mirando a la nueva chica con rencor, si tan sólo ella no hubiera venido Kagome…

-Inuyasha, Kagome. Así que aquí están, los estábamos buscando, la comida esta lista.

-Gracias por preocuparse por nosotros, ¡Vamos Inuyasha!-Añadió rápidamente Kagome-

-Si, vamos Kagome-Le dije pasando al lado de ella, sin embargo cuándo pase junto a su "Amiguita" mi mirada se centro en ella, deseando matarla ahí mismo-

Me adelante de las 2 chicas y me acerque a la mesa dónde estaban puestas todas las cosas. Me senté en una de las sillas, y me recosté en la mesa sosteniendo mi rostro con una de mis manos. Casi al instante ya había a 3 chicas sentadas a mi derecha, izquierda y enfrente de mi.

-Oye Inuyasha que prefieres-Me pregunto la mujer que estaba sirviendo las bebidas-¿refresco de sabor o de cola?

-Me da igual-Le respondí con irritación-

-Inuyasha yo… Me… Me preguntaba si estabas… Libre el…-Tartamudeo una chica cuyo nombre no recordaba y no tenía deseos de hacerlo-

-No lo estoy-Le respondí cortante-

-Inuyasha…-Hablo otra mujer-Yo quería…-No pude escuchar que más dijo ya que en ese momento pude divisar a mi pequeña hermana y me perdí observando su gracioso caminar. Kagome…-

-¿Escuchaste Inuyasha?-Levanto la voz la muchacha que ni siquiera recordaba que me estuviera hablando, despertándome de mi embeleso-

-Voy a ser muy sincero contigo-Le dije mirándola fijamente-No me interesan para nada las chicas cómo tú.

Kagome llego en ese momento, deje de mirar a la muchacha que se había quedado muda y me volví para mirar a Kagome, quien se sentó a la izquierda de la mujer sentada frente a mi. Las únicas 2 chicas que aún permanecían paradas se encargaron de servirnos a todos. Kagome tomo su hamburguesa y la abrió pude ver que le ponía algunas cosas, cómo catsup y cosas así. Evitando siempre la mostaza y la cebolla ya que las detestaba. Yo por mi parte hice lo mismo con la mía y así todos nos dispusimos a comer, Kagome y sus amigas se pusieron a platicar de cosas a las que no les veía sentido. Mientras que yo comía en silencio limitándome a ver a mi hermana. Observando con detenimiento cada milímetro de su hermosa cara, especialmente sus rosados labios. Tragué grueso y baje la mirada, desearía tanto poder besarla…

Finalmente terminamos de comer y la anfitriona del lugar recogió los platos y los vasos sucios. Y las demás chicas, incluida Kagome la ayudaron a llevarlos a la cocina, para que más tarde las sirvientas pudieran lavarlos.

Después de esto, las mujeres empezaron a decir que organizarían una pequeña función de cine, que ya estaba casi todo preparado. No era necesario que nosotros hiciéramos algo, por lo cuál Yoriko mirándonos nos dijo:

-Y bueno Inuyasha ¿Qué es lo que deseas hacer? Lo mismo para ti Kagome-Añadió ella rápidamente, la mire con molestia y respondí:

-Bañarme-Me sorprendió que Kagome respondiera al mismo tiempo que yo, justo la misma respuesta-

-Bueno no creo que haya problema, si los 2 desean hacerlo-Dijo Yoriko-tengo un cuarto con 2 baños conjuntos, el único problema es que todavía no están terminados y en lugar de puerta lo único que tienen es una pequeña cortina. Si no tiene ningún problema con eso…

-Por mi no hay problema-Escuche decir a Kagome-Y si mi hermano no tiene ningún inconveniente.

Baje la mirada a estas palabras, ¿Inconveniente? Si cómo inconveniente no contaba que la deseaba más que a nada, y que en el peor de los casos podría terminar violándola, entonces no había ningún inconveniente…

-No creo que haya problema-Musito Kagome, antes de que yo pudiera reaccionar-

La dueña de la casa nos guió hasta un pequeño cuarto de baño dentro de la mansión. Después de esto nos dejo solos. Kagome y yo dejamos nuestra ropa en una pequeña repisa tipo tocador que había al lado de unos cuartitos que servían cómo vestidores que habían en el lugar y sin detenerme a esperarla yo me metí a las regaderas.

Permanecí unos cuántos minutos parado debajo de la regadera sin hacer absolutamente nada. Suspire y empecé a desnudarme lentamente. Fue entonces cuándo escuché el sonido del agua de la regadera cayendo, a estas alturas, Kagome estaba dentro de seguro. La sola idea de imaginarla desnuda bañándose, tan cerca de mi, me hizo arder en el deseo. Mientras trataba de evitar la tentación de salir de ese baño y mirar a través de la cortina para ver a Kagome. Sin poder evitarlo recuerdos de todos los sueños que había tenido con ella llenaron mi mente, los besos, su diminuto cuerpo junto al mío, lo dulce que era el sabor de su piel, lo estrecha que era la pequeña entrada de su sexo, yo dentro de ella embistiéndola…. ¡Qué delicia!, el sólo imaginarlo aumento más mis deseos. Mi virilidad, me ardía y dolía ferozmente, sabía perfectamente quien podría acabar con todos mis sufrimientos. Realmente deseaba hacerlo, y es que la sola idea de poder poseerla, me causaba una pasión aún mayor, la deseaba, ¿Cómo podía desear tanto a una pequeña niña? Una pequeña niña que además era mi hermana... No lo sabía, sino sólo que la necesitaba. Deseaba, anhelaba ser el dueño de sus besos y de su cuerpo… ¡Por Dios! ¿Qué tenía ella que me tenía así? ¿Qué tenía mi pequeña hermana que me volvía loco? Desconocía mis actos, no era en mi natural actuar así, pero era un idiota deseoso por sus besos, por toda ella. Sabía que era imposible, que no podía ser. Pero Kagome era tan…

Abrí la regadera y el agua fría cayo sobre de mí cómo una inesperada unión entre la cordura y yo. Cerré los ojos con frustración y despoje de toda la ropa que aún tenía puesta. Cuándo finalmente acabe de bañarme, tomé una de las batas que estaba en el baño y salí de él, sólo para encontrarme con que mi pequeña hermana acababa de hacer lo mismo. La bata que llevaba Kagome era casi idéntica a la mía, con la única diferencia que la de ella era blanca y la mía negra. Mientras Kagome enrollaba una toalla en su cabeza yo la observe profundamente, notando como el terno de baño que ella portaba hacía que mi mente volara, pero lamentablemente no era el momento de pensar en eso. Me preguntaba cómo reaccionaría Kagome si le confesará mis sentimientos y deseos en este momento. Sabía que no era correcto, pero la amaba y deseaba tanto que si fuera por mi, la tomaría en brazos, la recostaría en el suelo y la haría mía ahí. Mía, de nadie más que mía ¡Era todo un idiota egoísta!

Me metí a los vestidores, poniéndome la ropa que había llevado con anterioridad, al salir note que mi hermana igual se había cambiado, estaba vestida con una faldita con flores rosadas y blancas y una blusa rosadita, y una diadema blanca adornaba su cabeza. Estaba preciosa. Pero tenerla cerca era un verdadero problema, mi cuerpo la deseaba y mi corazón la adoraba más que a nada. Si permanecía un sólo segundo más cerca de ella y de aquél dulce aroma que me volvía literalmente loco, yo… Cerré los ojos con pesar y sin explicarle nada a Kagome salí del cuarto de baño. Me encontré con aquella amiguita de Kagome, que era la que le había tan amigablemente traído aquel trajecito tan revelador que ella había portado recientemente.

-Inuyasha-Escuche decir a la mujer que era una de las amigas de Kagome. Pero no le preste atención ya que mi pequeña hermana entro en la habitación en aquel momento-yo quería decirt…-Continuo ella. Pero yo no pude soportarlo más, tener a Kagome tan cerca y no poder tocarla… Mis labios atraparon los de aquella mujer que tenía enfrente de mi, besándola con más necesidad de la humanamente posible, mientras mi mente pensaba en Kagome. Kagome…-

La besé con fiereza y ella tampoco opuso resistencia. Realmente debía de estar acostumbrado a fingir sin ningún problema, porque me encontraba con esa mujer besándola y aceptando sus caricias de buen gusto, incluso podía ser tierno sin que me temblara el pulso, pero estaba actuando, haciendo comedia, y verdaderamente ansiaba estar así con Kagome, era a mi pequeña hermana a quien realmente deseaba tener entre mis brazos… Finalmente deje de besar a aquella mujer, y levante la mirada, pero en lugar de mirarla a ella, mi mirada se centro en Kagome. Hubiera dado mi vida por poder besarla a ella…

Fijándome más en mi pequeña hermana pude notar que me miraba con sorpresa. Evidentemente era algo que ella no se esperaba.

-Kagome… No me había dado cuenta de que estabas aquí-Escuche decir a la mujer a la cuál acaba de besar, antes de que yo pudiera siquiera decir algo-

-La… Lamento interrumpir-Murmuro la chica tartamudeando para luego salir de la habitación-

-Kagome ¡Espera!-La seguí sin importarme dejar a aquella mujer atrás-¡Maldición no malinterpretes las cosas!-Llegué hasta ella y la sujete del brazo-¿Estás molesta?

-No-Negó ella, pero su mirada demostraba otra cosa y de sus ojitos amenazaban por salir unas cristalinas lágrimas-Simplemente no comprendo cómo puedes hacer eso.

-¿Hacer qué cosa?-Le pregunte confundido-

-Besar a una chica teniendo novia. Esto no es muy justo para Kikyo.

-Kagome ¿Recuerdas lo que te dije antes? "Era un beso o eso"-Musite a modo de recordatorio-Hice con ella lo mismo que contigo. No puedo besarte a ti, porque eres mi hermana-Aunque ganas no me faltan, pensé-¿Entiendes? Con esa chica fue simplemente un beso. No tengo nada con ella, simplemente eso. No es cómo si besara a la mujer que amo-Le confesé mirándola-

-Lo lamento tanto Inuyasha-Susurro ella-Al parecer no hago otra cosas más que malinterpretarlo todo y causarte problemas. ¡Soy una mala hermana!-Sin poderlo evitarlo abracé a Kagome aprisionándola de la cintura y acercándola a mi pecho, mientras suavemente acariciaba su sedoso cabello-

-No. Kagome tú puedes ser lo que quieras menos una mala hermana. Si todo esto ha pasado ha sido por mi culpa, no debí comportarme así con esa chica y contigo en primer lugar, eres mi hermana pero yo…

-Kagome… Inuyasha… Los estábamos buscando la función va a comenzar-Murmuro una muchacha cuyo nombre recordaba vagamente, una tal Ayumi. Y al parecer estaba sorprendida por la escena que estaba presenciando-

-¡Ayumi!-Exclamó Kagome, queriendo alejarse de mi, pero sin poder hacerlo-

Con algo de desidia solté a Kagome y la deje marchar con su recién llegada amiga, observando cómo su delicada silueta se iba perdiendo en cada paso que daba y que la alejaba de mi. Suspire, preguntándome que le hubiera dicho si su amiguita no me hubiera interrumpido…

Cuándo llegué a la sala dónde las chicas habían organizado la función, pude ver que la película ya había empezado y que el rostro de Kagome reflejaba temor.

-¿Película de qué?-Pregunte, sentándome en uno de los muebles que había en el lugar-

-Ohh. Es una de terror. Algo así cómo de un zombi-Respondió nuestra anfitriona-

Suspire frustrado. Así que era eso.

-Kagome-Me dirigí a mi inocente hermanita-tú odias las películas de terror. En otras palabras te aterran.

-¡No es cierto!-Casi gimió ella-

-Si tú lo dices…-Desvíe la mirada de ella-

Me levante y me disponía a salir de la habitación cuándo una muchacha que se sentaba junto a mi hermana me detuvo:

-¿No vas a quedarte a ver la película?

-No me interesa hacerlo-Le respondí con irritación-

-Pero si la trama es muy entretenida, todo comienza cuándo un hombre se presenta ante el protagonista y se ofrece cumplirle su mayor deseo si él…-Ella hablaba cuándo repentinamente Kagome la interrumpió-

-¿Cumplirle su mayor deseo?…-La chica se volvió hacia mi mirándome con gesto pensativo-¿Qué es lo que más deseas Inuyasha?-La escuche preguntarme inesperadamente y de la nada-

-A ti…-Le respondí sin pensarlo-

-¿Qué?-Ella parecía confundida y algo asustada-

Tragué grueso, mirándola mientras me preguntaba ¿Cómo demonios se me ocurrió decirle eso?

-A ti te preguntaría lo mismo-Añadí rogando al cielo que ella se lo creyera-

-¿Lo que yo más deseo?… Creo que nada. Soy muy feliz y me considero afortunada con la vida que tengo, adoro a Papá y Mamá y además tengo un hermano mejor de lo que pude pedir…-Mi mirada se entristeció a esta aclaración-

-Entiendo-Musite y salí de la habitación-

La función de aquellas chicas duro aproximadamente 2 horas, y mientras ellas veían la película, y comían palomitas acompañándolas con algún refresco. Yo leía un libro acompañándolo con su ensordecedores gritos. Definitivamente jamás volvería a acompañar a Kagome a otra de estas reunioncitas. Sonreí, yo decía eso, pero sabía que si ella volvía a pedírmelo, no sería capaz de negarme a su linda carita y sus ojitos suplicantes…

Cuándo finalmente la función acabo, eran pasadas las 9.00 de la noche, por lo cuál llegaríamos a la casa bastante tarde. Kagome se despidió de sus amigas y les agradeció por todo y después de que yo igual me despidiera de una manera un poco menos carismática que ella, abordamos la limusina-Qué había llamado con anterioridad-y partimos. Al llegar a la casa Kagome fue la primera en bajar del auto, me agradeció por haberla acompañado y se dirigió a su habitación. Después de eso yo hice lo mismo y entre a mi cuarto, me sentía muy cansado así que no me moleste en ponerle seguro, me tumbe en la cama cerré los ojos y me dispuse a por fin poder descansar. Aunque me costo más trabajo del que hubiera querido, después de un tiempo todo empezó a volverse oscuro, con la promesa de un placentero sueño…

Eran aproximadamente las 2.00 de la mañana, cuándo un extraño sonido en mi habitación me despertó, apreté los ojos con cansancio, demasiados problemas ya había tenido para dormirme… Entonces los abrí lentamente y sin que pudiera evitarlo mis ojos se abrieron completamente.

-¿Ka… Kagome…?-Tartamudee apenas, sonrojándome-

No era para menos mi pequeña hermana se encontraba acostada encima de mi y su rostro estaban tan cerca del mío que sus pequeños labios rosados, casi se rozaban con los míos. El tener su cuerpo en contacto directo con el mío y su dulce aroma tan cerca, estaban haciéndome perder la cabeza.

-¿Kagome que es lo qu…?-Mi pregunta fue interrumpida por su aniñada voz:

-Bésame Inuyasha-Demando ella con una mirada provocativamente traviesa. En ese instante sentí mi corazón latir cómo si estuviera en una carrera y una repentina oleada de calor recorrió mi cuerpo-

-¿Kagome que fue lo que…?-Intente preguntar, pero ella me interrumpió de nuevo-

-Me gustas Inuyasha-Me respondió ella-Y sé que tu deseas esto tanto cómo yo-Me sonrío ella de manera seductora-

-Kagome yo…-No podía pensar, sentía el cuerpo de Kagome tan cerca de mi, sus perfectos y suaves senos contra mi pecho, y sus preciosas piernas rodeando mis caderas, no podía negarlo, mi propio cuerpo estaba ardiendo de deseos-

-¿Quieres hacerlo? ¿No es verdad Inuyasha? ¿Deseas hacerlo con tu hermana menor?-Me pregunto ella con una voz que era inocente y sensual al mismo tiempo-

Las manos de Kagome se posaron en mis mejillas y entonces sus labios rozaron los míos; atrapándome en un beso increíblemente mojado y excitante. Mis ojos se abrieron completamente mientras sentía cómo su lengua caliente recorría mi boca; mis ojos se entrecerraron, tratando de pensar coherente, esto no estaba bien… Ella era mi hermana…. Esto era incorrecto… Pero por mucho que lo estuviera, no pude soportarlo por más tiempo y mis labios devoraron completamente los suyos. Tome posesión de su boca saboreando de la inigualable dulzura de su aliento. Mientras la besaba sujete a Kagome de los hombros y entonces separándome de sus labios la estampe contra la cama. La chica me miro sorprendida por un instante pero después sonrío.

Le alce la blusa y luego con mis manos desgarre su pequeño sujetador, acercando mi cara a sus senos besándolos, lamiéndolos y finalmente chupándolos. Eran tan dulces y sabrosos. Sus rozados pezones se endurecían cada vez más a medida que los chupaba con más fuerza. Sentía las manos de mi pequeña hermana sujetarme de la cabeza, presionando, evitando que me alejara de ella y siguiera lamiendo. ¿Alejarme de ella? Cómo si deseara hacerlo… Podía escuchar los gemidos de Kagome llenando la habitación, tal cómo música en mis oídos; mientras con mis dientes mordía sus pequeños y delicados pezones. Intentando controlar de esa manera la insaciable sed que sentía de ella…

Me volví para poder nuevamente besarla, y nuestros labios se fundieron en un beso enloquecedoramente húmedo y sensual. A medida que la besaba las piernas de mi hermanita se abrieron y yo me coloque entre ellas, dejando de esa manera que nuestros sexos se encontraran por encima de la ropa, haciéndome desearla más… Sin esperar más comencé a presionarme contra su suave feminidad deseando pronto poder enterrarme en su húmedo interior. Me separe de sus labios y comencé a descender lentamente por su cuello en forma de húmedas caricias…

-¡Ahhh! Inuyasha…-La escuche gemir mientras que con mis dedos acariciaba sus pezones-

-Kagome yo… Te amo tanto…-Le respondí sin dejar de besarla en el cuello, en los hombros. Mientras mis manos se posaban en sus suaves pechos acariciándolos, sintiendo cómo ella se arqueaba contra mi. Apreté uno de sus pequeños pechos al tiempo que chupaba su cuello y escuché a Kagome gemir de placer-

-Te deseo Inuyasha. Haz conmigo todo lo que desees-Sonreí. Si, esta noche haría con ella todo lo que deseará, al diablo con todo lo demás… Tal vez Kagome fuera mi hermanita, pero tenerla así se sentía tan bien… En este momento sentía la felicidad que se podía obtener cuándo se tiene lo que más se desea. Sabía que hacer esto estaba terriblemente mal, pero no me importaba, después de todo ¿Cómo es algo que me hacía sentir tan feliz podía ser tan malo?-

Enterré mi cabeza en su cuello, limitándome a oler su fragancia; al tiempo que continuaba descorriendo su ropa, mientras sentía sus pequeñas manos hacer lo mismo con la mía. Anhelaba tanto sentir su piel desnuda contra la mía… Quería besarla, lamerla en sus tentadores y apetitosos labios, en su níveo cuello, en sus perfectos senos, en sus esplendorosas piernas… Quería saborear cada parte del cuerpo de mi hermosa y pequeña hermana.

-Te amo Kagome…-Susurre apenas-

Kagome me llevaba al límite… Sentía que moriría si no hacía esto en ese momento…

Con mis manos sujete los bordes de las blancas bragas de Kagome, colocando mi excitado miembro en su húmeda entrada, pera poder penetrarla, e inmediatamente intente hacerlo, pero ella me aparto.

-Podrás hacerlo. Pero todavía no Inuyasha.

-¿A que te refieres con…?-Intente preguntar sin embargo mis palabras se cortaron al sentir la boca de Kagome chupando mi cuello-

Ella de nuevo giro y me coloco contra la cama, quedando encima de mi. Entonces comenzó a descender lentamente por mi cuello, mi pecho, mi abdomen… Me estremecí con cada una de sus caricias. Pero cuándo ella introdujo mi miembro a su boca, creí que podría morir ahí mismo… Y sin embargo no lo hice. Mi cuerpo comenzó a temblar y estremecerse del inmenso placer que sentía. Los labios y la lengua de mi bella hermanita me atormentaban de forma implacable, brindándome un éxtasis abrazador. Y justo cuándo pensaba que ya no podría soportarlo más; que no podía haber algo mucho mejor que eso, Kagome sujeto mi masculinidad y la acerco al dulce néctar que nacía de sus piernas, ahí dónde la ardiente humedad me decía que estaba preparada para mi.

-Te quiero y te necesito dentro de mi Inuyasha-Me susurro ella-

Temblando ante semejante invitación, no vacile ni medio segundo. La sujeté con fuerza de las caderas y justo cuándo estaba por penetrarla, me desperté sobresaltado al sentir que alguien me sacudía. Abrí levemente los ojos, parpadeando un par de veces hasta obtener una buena visión. Lo primero que vi al despertarme fueron un par de ojos de un color marrón con un inocente brillo en ellos. Los mismos ojos con los cuáles acaba de soñar… Por alguna extraña razón esta escena me resultaba vagamente familiar…

Centré la mirada en la pequeña figura que ahora se encontraba de pie junto a mi cama, abrazando una enorme almohada rosada cómo si en ello le fuera la vida. Kagome se encontraba parada frente a mi en mi habitación completamente vestida.

-¿Te encuentras bien?-Pregunto ella-

-Si…-Le respondí apenas con voz ronca. Cambiando inmediatamente mi postura para evitar que ella notara mi creciente erección. No sabía que era lo que me molestaba más: Que hubiese interrumpido mi sueño o que me hubiera pillado teniendo ese tipo de sueños por segunda ocasión ¿Cómo podían mis sueños traicionarme de esa manera?-

Suspire intentando tranquilizarme.

-¿Kagome que haces en mi habitación a estás horas?-Musite mirando el reloj que marcaba las 2.45 A.M.-

-Es que tenía mucho miedo.

-¿Miedo?-La pequeña chica asintió-¿Miedo de qué?

-De que un malvado monstruo zombi… -Sonreí de manera burlona y ella se callo-

-Si no mal recuerdo, la película que viste trataba de eso ¿Cierto? Recuerdo haberte escuchado decir que no tenías miedo…

-Es que…

-Kagome si no te gustan las películas de terror en primer lugar no deberías verlas-Le dije recordando cómo desde siempre a mi hermanita le aterraban las películas de miedo, siempre que por alguna razón veía alguna acababa yendo a dormir al cuarto de mis padres o al mío, ya que de lo contrario no podía dormirse-

-Yo no quería verla, pero ellas dijeron que si no lo hacía nunca iba a superar el miedo que les tengo.

-¿Lo hiciste por eso?-Le pregunte-Kagome, eres una verdadera niñita tonta.

La muchachita bajo la mirada apenada.

-Inuyasha ¿Te importa si duermo contigo esta noche?-Sabía que tarde o temprano ella preguntaría eso, pero aún no podía liberarme de todos los efectos del reciente sueño, seguían tan excitado, cómo si la tuviera desnuda delante de mi-

Realmente no sabía que sería peor para Kagome quedarse en su cuarto literalmente aterrada y muerta de miedo, o quedarse a pasar la noche en mi habitación. A decir verdad apostaba por lo segundo.

-Kagome…

-¡Por favor!-Suplico ella-

La mire en silencio, deseaba negarme, eso sería lo mejor y más seguro para ella, sin embargo al verla mirándome de esa manera, yo…

-De acuerdo puedes quedarte…-Le respondí de manera frustrada-

-¡Muchas gracias hermano!-De nuevo aquella maldita palabra. La única que me detenía en estos momentos de gritarle que la amaba, para después desgarrarle la ropa y perderme en las profundidades de su hermoso cuerpo… Era imposible pensar que una palabra tan pequeña causara tanto sufrimiento-

Kagome se metió en la cama y cerro los ojos, con tranquilidad, sin preocupación alguna, ella estaba separada de mi tan sólo por la enorme almohada que abrazaba cómo si en eso le fuera la vida. Después de acostarse a Kagome no le tomo mucho tiempo dormirse-Suponía que para las personas que tenían la conciencia limpia era algo sumamente fácil-Pero yo ya no pude volver a hacerlo. Me preguntaba que hubiera pasado si Kagome hubiera llegado un sólo segundo más tarde, lo suficiente para encontrar la cama húmeda o escucharme decir algo comprometedor. Y todo por culpa de ese estúpido sueño, creía haber aprendido la lección aquella vez que ella me pillo soñando de esa manera. Sin embargo el soñar con ella era algo que ni siquiera yo podía controlar. Sin importar mi estado de ánimo, estuviera feliz, triste, enojado, deprimido, confundido e incluso enfadado con ella, todas las noche soñaba con poder hacerlo con mi inocente y hermosa hermana. Tanto así, que podía asegurar que si mañana ella venía por la noche a mi habitación, me pillaría teniendo ese tipo de sueños con ella por tercera vez. Era inevitable, la amaba y la deseaba. Los sueños que tenía con Kagome eran bastante, muy placenteros, sin embargo me mataba el saber que la Kagome de mis sueños era tan diferente a la Kagome real… En mis sueños Kagome dejaba que se lo hiciera una y otra vez, cuándo en la vida real ni siquiera podía tocarla.

Aún recordaba el primer sueño que tuve con ella, fue algo completamente inesperado, durante toda una semana, no pude ver a mi hermana a los ojos, porque me sentía tan culpable y miserable. Sin embargo no podía negar lo mucho que me había gustado ver a Kagome desnuda, sentirla correspondiéndome, observarla completamente entregada a mis besos y caricias, disfrutar de la sensación de su cuerpecito bajo el mío, perderme en su tersa y suave piel... Con el paso del tiempo los sueños comenzaron a volverse cada vez más frecuentes y poco a poco me di cuenta de que yo esperaba con ansias a que llegara la noche, para poder tenerla entre mis brazos. Porque aunque fuera un sueño me hacía feliz… Me sentía libre de soñar con ella. Después de todo ¿Quién podría imaginar que yo deseara hacerle el amor a mi tímida, hermosa e inocente hermanita? ¿Quién imaginaria que la deseaba de una manera que me causaba dolor y deseaba tenerla? Nadie podía saberlo.

Suspire profundamente y entonces mire a la jovencita extremadamente hermosa que dormía placida y tranquilamente a mi lado. Observe su rostro con detenimiento delineándolo suavemente con la mirada, no pude resistirlo y desvíe la mirada sintiéndome cómo un verdadero miserable, inevitable y caprichosamente las imágenes de aquél sueño que había tenido esta noche se metían en mi mente y la mantenían ocupada en cosas que resultaban inconcebibles al pensar que deseabas hacérselas tu hermana. Trataba con todas mis fuerzas de poner la mente en blanco y dejar de pensar en eso… Pero simplemente no funcionaba, era imposible… ¡Y maldición! Me sentía tan tentado a hacerle cosas que incluso para una virginal chica cómo ella se sentirían tan bien…

Hice todo lo posible por tratar de ignorar la dulce fragancia que despedía su piel, su cabello y toda ella, pero ¡Por Dios! Lo único en lo que podía pensar era en el hecho de la entrada al paraíso se encontraba a tan sólo unos centímetros de distancia…

Voltee a ver a la pequeña chica que tranquila dormía junto a mi, observando su pequeña carita, era tan dulce, realmente un verdadero ángel, entonces sin poder resistirme alargue la mano y acaricie sus hermosos cabellos negros tan suaves y delicados que parecían hechos de seda, tenerla tan cerca de mi me estremecía. Deseaba tanto poder lamer cada parte de su tersa y nívea piel, pasar mi lengua por sus rosadas mejillas, bajar por toda su cara saboreándola y detenerme en su cuello a disfrutar de su pequeña clavícula, para después seguir bajando, más, más y más… Sentía que si esto seguía así, terminaría haciéndole el amor a Kagome para antes de que acabara la noche. Sabía que el tener este tipo de pensamientos y deseos hacía mi hermana resultaba algo incorrecto, asqueroso y enfermizo. Pero ¡Maldita sea! Anhelaba tanto poder tenerla. No podía concebir que hubiera algo que si quiera se comparara a la tan maravillosa y deliciosa experiencia de pasar una entera y larga noche haciéndole el amor hasta desfallecer a mi pequeña e inocente hermanita de forma dulce, lenta y meticulosa, acariciando, conociendo, explorando cada centímetro de su piel, de su perfecto cuerpecito con la lengua, la boca y las manos…

¡Nunca me había sentido tan frustrado en mi vida! Yo el gran Inuyasha Taisho que podía tener a todas las mujeres del planeta, menos a aquella de la que me había enamorado loca y perdidamente, mi hermosa, ingenua y tímida hermanita menor.

Cerré lo ojos con pesar ¡Maldición Kagome!… Si esto seguía así no iba a poder contener más mis deseos. Te tomaría cómo un animal salvaje a su presa y te devoraría completamente…

Suspire tratando de calmarme y luego volví a mirarla, teniéndola así, tan cerca de mi me parecía una maldita e imposible ilusión. Inconscientemente me relamí los labios mientras la miraba, sería delicioso poder hacerla mía, pero inmediatamente me regañé interiormente por pensar así, era incorrecto que yo deseara hacerle eso a Kagome. Era mi hermanita. Pero por mucho que estuviera mal no podía libérame de todas las sensaciones que estar cerca de ella me provocaban, estaba adolorido y preso de una pasión enloquecedora que me estaba matando. Mi pequeña hermana me estaba volviendo literalmente loco, apreté fuertemente la mandíbula, cerrando los ojos, y contuve de nuevo el impulso de tirarme encima de ella y hacerle cosas que aún ni siquiera habían sido inventadas.

-Flores…-Escuche decir de pronto a Kagome entre sueños-Me gustan las flores…

Mi bella hermana estaba vuelta hacía el extremo de la cama, en ese momento repentinamente soltó la almohada que estaba abrazando y esta cayo al suelo. Así que era eso, siempre me había preguntado cómo es todas las mañanas encontraba una almohada en el suelo de su habitación. Kagome se dio la vuelta, girándose hacía mi. La observe en silencio con tranquilidad, pero en ese momento mis ojos se abrieron al sentir los suaves brazos de Kagome abrazándome acercándome a ella y para mi mala suerte estaba mal acomodado, por lo cuál no estaba cara a cara con ella, sino que mi cara se encontraba contra los perfectos senos de Kagome, me sonroje sin que pudiera evitarlo ¡Maldición! ¿Porqué tenía que sentir esto? ¡Tenerla así era tan excitante! E incrementaba mi deseo por ella. La deseaba, la deseaba más que a nada, más que a nadie, cómo nunca en mi vida había deseado a nadie. Y mi deseo por ella rozaba la desesperación. Haría, daría lo que fuera por poder hacerla mía. Por tenerla entre mis brazos, por disfrutar de su hermoso cuerpo, por hundirme en su pequeño y suave sexo, por una sola y maldita única noche…

Antes de que me diera cuenta sentí mi miembro palpitar con una dolorosa y creciente necesidad, ¡Mierda! Sentía tanto calor, me asfixiaba, más que nunca deseaba poder desnudarla y terminar de una vez por todas con esta horrorosa tortura. Podía sentir cómo a cada segundo mi adolorido miembro crecía más deseándola, gritándome por poseerla de una maldita vez. Cerré los ojos con frustración, esto era demasiado para mi… Esperaba que Kagome pudiera perdonarme por todo lo que iba a hacerle…

Me libere del suave agarre que tenían los bracitos de mi hermana sobre mi y entonces la estampe sobre la cama. Sin mucho esfuerzo me senté a horcadas sobre ella, que todavía dormía ajena a cualquier cosa que pasara a su alrededor. Acerque mi rostro al suyo, anhelando nuevamente poder besarla. Sin embargo no pude hacerlo; en su lugar mis manos se acercaron a sus labios acariciándolos, deleitándome en su tierna textura y suavidad. Entonces mi pulgar a la fuerza se abrió paso por entre sus labios hasta llegar al interior de su pequeña boquita. Se sentía tan cálido… Mmmm… Moví mi dedo suavemente dentro de su boca, disfrutando de la sensación. Y permanecí así algunos segundos. Finalmente saque mi dedo de su boca, fue entonces cuándo noté que estaba cubierto con un líquido de apariencia pegajosa y transparente. Sabía perfectamente que era así que sin dudarlo me lo lleve a la boca saboreando el tenue y dulce sabor que tenía, preguntándome ¿Sería este el sabor de los besos de Kagome? ¿Sería este el dulce sabor de su labios?…

Por primera vez en toda la noche preste atención a la ropa que mi hermosa hermana llevaba puesta, al parecer ella si había optado por ponerse el pijama, el cuál estaba conformado por una blusita de manga corta de botones y una frágil faldita. Mis manos se acercaron a su blusa y comenzaron a desabrochar el primer botón, mi respiración se volvió forzada mientras lo hacía, respire profundo mientras continuaba con mi "trabajo" hasta que llegué al último botón. Sin esperar mucho baje su faldita por sus piernas.

Y entonces por primera vez desde que comencé me volví para mírala y en ese momento no pude más que tragar grueso, ante mi estaba la imagen más sensual y sugerente que en mi vida había visto, Kagome estaba tan sólo cubierta por su pequeña ropa interior, mi corazón empezó a latir más y más rápido. Y por un sólo momento desee ser capaz de atreverme a desgarrarle las últimas prendas de su pequeña ropita y enterrarme dentro de ella, sin poder evitarlo comencé a imaginar cómo sentiría su piel húmeda y desnuda contra la mía, su precioso cuerpo bajo el mío, sus perfectas piernas rodeando mis caderas mientras la penetraba con fuerza una y otra vez… Me costaba tanto trabajo respirar…

Sin poder resistirme una de mis manos se acerco a su blanca piel acariciándola, ella era tan suave, me coloque encima de ella sintiendo la cálida tibieza de su piel rozarse con la mía, en un tacto por de más exquisito, deseaba tanto poder prologar la unión, el contacto que tenía con ella en estos momentos, o mejor dicho aumentarlo. Sentía cómo mi adolorido miembro no dejaba de palpitar, ¡Maldición! ¿Porqué tenía que desearla tanto? ¿Porqué a Kagome? ¿Porque a la chica que era mi hermana menor? Deseaba, deseaba tanto, tanto poder penetrarla, hundirme en ella. Y yo más que nadie sabía lo fácil que resultaría someter a Kagome y poder ultrajar de una maldita vez aquel cálido sexo que ella tenía… Sería tan fácil…

Suspire. Sabía que era incorrecto, y que yo no la merecía pero la amaba y la quería para mi y nadie más. Este era mi momento, mi oportunidad de tenerla, de estar con la chica que me había enamorado. De tenerla para mi y al menos para mi eso era más que suficiente para hacer el amor. Eso era lo que quería… Hacer el amor con ella de una vez por todas. Quería que Kagome descubriera lo que sería volverse mujer entre mis brazos, gritando mi nombre. Ya no aguantaba más, le haría el amor a Kagome ahora mismo, la haría gemir hasta el cansancio, a estas alturas me importaba un verdadero carajo si esto estaba o no mal, sólo quería que ella disfrutara de esto conmigo, que mi placer fuera el suyo y el de ella el mío. Ya no lo soportaba más quería poseer a Kagome hasta que la noche se volviera día y el día noche. Quería hacerla mía. Porque eso era lo que quería: Descubrir cómo era hacer el amor con ella…

Posé mis manos en los bordes de su diminuto sujetador blanco, al tiempo que acercaba mi rostro mucho más a su cara, mis manos comenzaron a temblar mientras lentamente se lo iba levantando…

-¡Mierda! ¡No puedo hacer esto!-Musite tirándome sobre la cama nuevamente. Simplemente no podía forzarla a hacerlo conmigo, me resultaba inconcebible, podría hacerle esto a cualquiera pero no a mi Kagome. Jamás la lastimaría de esa manera-

Suspire con un profundo y creciente dolor ¿Alguna vez has deseado tener algo? Desearlo hasta la desesperación y tener la oportunidad de tenerlo. Tener esa oportunidad única, tenerla enfrente de ti, y darte cuenta de que puedes obtenerlo, puedes hacerlo, puedes, puedes… Pero no debes… Pues así era exactamente cómo me sentía en este momento.

Con más trabajo del que pude imaginar volví a colocarle la ropa apropiadamente. Justo cuándo acababa de abrocharle el último botón la escuché susurrar:

-Inuyasha…-Ella sonrío y mi corazón se detuvo-Te quiero hermano…-Esas palabras terminaron por destrozar mi ya demasiado herido corazón-

Su hermano… Ante los ojos de Kagome hoy y siempre seria su hermano. Pero yo no deseaba que me viera cómo su hermano, yo la quería cómo mujer, no cómo mi hermana. Lo quería absolutamente todo de ella menos su fraternal cariño hacía mi. Yo la amaba y deseaba que ella fuera mía, no estaba dispuesto a compartirla con nadie. Y es por eso que me dolía saber que ante la mirada de Kagome sólo podía aspirar a ser su hermano, el hermano que la cuidaba, le daba consejos, el que la ayudaba. Pero nunca algo más. Nunca lo que yo en verdad quería, lo que en verdad deseaba de ella. Su amor, su cuerpo, su alma entera…

Porque a pesar de ser incorrecto era en verdad una tortura el saber que yo deseaba hacer el amor con Kagome… Pero ella jamás me dejaría hacerlo.

Contemple lentamente a la joven muchacha que aún continuaba sumergida en el sueño más puro que en mi vida había podido presenciar. Y sin poder evitarlo de pronto me sentí culpable y avergonzado al recordar todo lo que había deseado hacerle a Kagome hace sólo unos segundos. Si ella se enterara de ello, si por alguna razón llegara a saberlo, jamás me lo perdonaría y yo jamás podría volver a verla a la cara y sostenerle la mirada sin sentir remordimientos.

Era imposible pero si tan sólo llegara a hacerle entender que la amaba locamente, la deseaba desde siempre y que su cuerpo me enloquecía. Tal vez ella no me odiara tanto y no se detuviera a pensar que sólo era un sucio pervertido obsesionado con su hermanita menor.

Me levante de la cama con la más grande frustración que en toda mi vida tuve el placer que poder experimentar y me dirigí al cuarto de baño, en dónde me dispuse a tomar la más largar y fría ducha que en mi corta vida pude haber deseado. Sin embargo el agua fría no parecía ser suficiente para calmarme, con irritación aparte el cabello húmedo que caía sobre mi rostro debajo de la regadera, mientras trataba de apartar todo tipo de pensamientos que involucraran la palabra Kagome, cama, noche y yo, juntas.

Si esto seguía así, este baño no iba a ser de mucha utilidad, tenía que encontrar algo para distraerme lo suficiente cómo para olvidarme de Kagome, sin embargo parecía que eso no iba a ser posible.

Suspire con un creciente dolor, un dolor que hiciera lo que hiciera sabía que no desaparecería, mientras no dejara de amar a mi hermosa y pequeña hermana, recordé que nunca había sido de aquellas personas que creen fervientemente en Dios, sin embargo ahora suponía que no tenía más opción que acudir a él. Cerré los ojos al tiempo que decía:

-Padre nuestro que estás en los cielos, dame la fuerza necesaria para poder olvidarme de Kagome-Musite esto con lágrimas en los ojos, que se negaban a dejar de salir-Ayúdame a sobrevivir a esta noche sin lastimarla. Elimina el rastrero y asqueroso deseo que siento hacia ella. O envía a un arcángel para que me mate aquí mismo, antes de que se presente la oportunidad de que ya no pueda soportarlo más y termine arruinando su vida y la mía…

La mañana siguiente llego con una fresca brisa y tenues rayos del sol colándose en mi habitación, mi hermanita acababa de levantarse y ahora se encontraba dentro de la habitación de baño, mientras que yo estaba sentado junto a la ventana mirando el paisaje que se reflejaba afuera de esta. Era ahí dónde había pasado la mayor parte de la noche, ya que después de bañarme ya no pude volver a acostarme en la cama, teniendo en cuenta que Kagome estaba ahí. Tenía los ojos rojos, suponía que era algo normal después de pasar toda la noche llorando, siendo incapaz de arrancarme del pecho el intenso amor que sentía hacía mi pequeña hermana.

Me levante y me dirigí al armario para tomar algo de ropa y poder cambiarme, aprovechando que mi hermanita estaba en el baño. Acababa de terminar cuándo escuche una inocente voz detrás de mi:

-¿Vas a salir Inuyasha?

-Si-Le respondí sin mirarla-necesito devolverle un libro a Miroku-Dije recordando aquel libro que él tiempo atrás me había prestado y que nunca había leído. Bien de una u otra manera él había tenido la razón y si me había sido de utilidad: Era la escusa perfecta para poder alejarme de Kagome-

Me acerque al pequeño buró que había al lado de mi cama y tome aquel pequeño libro de color azul entre mis manos. Luego me volví a mi hermana para decirle:

-Kagome, aún es muy temprano, puedes seguir durmiendo si lo deseas. Supongo que no regresaré hasta la tarde.

Me dirigí a la puerta ya tenía todo listo para partir cuándo recordé que no llevaba mi celular, recordé que ayer antes de bañarme lo había dejado en la pequeña repisa que tenía cerca del baño, así que soltando aquel extraño objeto que tenía entre las manos, me acerque ahí y lo tome. Después de esto salí de mi habitación.

Llegué a casa de Miroku por ahí de las 9.00 de la mañana, contando el largo recorrido hasta su casa había tardado poco. Al entrar lo busque por todo el lugar hasta que lo divise en la cocina, tratando de preparar algo que no supe que era, pude notar que ya estaba un poco mejor, y que ahora podía caminar con muletas, pero aún así le suponía un gran esfuerzo.

-¿Tan desesperado estás que tratas de envenenarte a ti mismo?-Le pregunte con sarcasmo-

El muchacho se giro inmediatamente sin sorprenderse por mi repentina vistita.

-Inuyasha-Le escuche decir sin inmutarse-¿Y ahora que desastre te paso para que te dignes a visitar a este tu pobre amigo?-Hice un gesto reprobativo-

-Muy gracioso Miroku…-Le respondí sin mucho animo-

El chico suspiro.

-De acuerdo comencemos ¿Y ahora que te hizo la señorita Kagome? Por la expresión que traes debió ser algo muy serio-Lo mire sin mucho interés en discutir con él. Así que decidí ser directo-

-Kagome me busco ayer por la noche y me pidió quedarse a dormir conmigo.

-Entiendo-Respondió él cómo si fuera lo más normal del mundo-Pero eso no es tan grave, en todo caso podías negarte ¿Cierto?

-No, no podía-Le respondí cortante-

-Ahh ¡Claro! ¡Lo olvidaba!-Se burlo Miroku-Para nuestro gran mártir Inuyasha no habría nada mejor que compartir la misma cama con su bella hermanita ¿No es cierto?-Entendí perfectamente el doble sentido de sus palabras-

-Si, desde luego que la hay-Le respondí con una perversa sonrisa y Miroku enarco una ceja interesado y sorprendido-Asesinar a mi entrometido e irritable mejor amigo seria, sin duda alguna, mucho mejor.

Miroku se hecho a reír.

-En ese caso supongo que será mejor que prepare mis cosas y me mantenga alejado de ti por un tiempo.

-Hazlo Miroku, y cuándo estés en ello, asegúrate de encontrar tu sentido común y traerlo de vuelta también.

-De acuerdo-Sonrío él-Ahora volviendo a lo anterior ¿Cuál es el problema?

-¿El problema?-Repetí sin poder creérmelo-Nada importante Miroku, simplemente que ¡A mi hermanita menor la deseo desnuda en mi cama!

-¿Qué…? ¿Qué dijiste Inuyasha?…-Voltee instintivamente en el momento en el cuál escuche esa tierna y aniñada voz que me conocía de memoria-

-Kagome…-Apenas pude pronunciar-

Sentía que la tormenta apenas acababa de empezar.

¡Hola a todos! Estoy aquí de nuevo para motivarlos a dejar review, dejándoles una pequeña probadita de lo que podría ser el prox. Capitulo:

"Me parecía estar tenido una pesadilla, de repente todos mis peores temores se volvían realidad. Pero no estaba soñando: Kagome se encontraba realmente frente a mi después de escucharme decir que yo la quería conmigo en mi cama y precisamente para dormir…

-¿Qué dijiste? Responde Inuyasha-Insistió ella con la mirada llena de sorpresa y temor-

-Kagome yo…-No tenía ni la más mínima idea de que responderle…"

¿Lo quieren? ¡Pues apresúrese a dejar review!