Este cap en la actualidad no existia, era otra la historia, pero debido a las sircuntancias e tenido que improvisar

otra cosa que decir, los nuevos cap (que tendre que ver este sabado) estan de pelicula O.o, es una lastima que tenga que ser el mismo dia que el de mi examen final, (no e podido concentrarme en nada mas que en eso)

gracias a las devotas lectoras que leen mi fanfic, y por esta sola vez no pondre agradecimiento (sorry, e estado muy ocupada) pero para el proximo cap los pongo) promesa


Sokka se encontraba un poco perdido…¿un poco?... estaba totalmente perdido, sin mapa, sin hermana, ni maestra tierra y ni avatar, solo con su bumerang y su cuchillo y también con ese espeso bosque tanto por derecha, izquierda, de frente y espalda, todo parecía igual, no estaba seguro de cuantas veces había pasado por ese lugar, o como era que no se mareaba con tantas vueltas en circulo que estaba seguro había dado durante todo la noche y ahora día, estaba cansado, hambriento, sediento y con frió, y lo peor es que no había señal alguna de ninguno de sus amigos

Se sentó bruscamente sobre un montón de hojas sintiendo un fuerte y pulsante dolor en uno de sus glúteos, se levanto de golpe y examino las hojas hallando entre ellas el silbato de bisonte de Aang, eso era una buena señal… pensó, se llevo el silbato a la boca y trato de soplar, pero rápidamente se separo del pequeño objeto haciendo un gesto de asco sacando la lengua y escupiendo

-¡¡Por dios Aang¿Es que nunca limpias esta cosa¡¡Tragué baba¡Guajj!- lo sacudió hasta asegurarse de que ya no tuviese más "baba", junto aire en su pulmones y soplo con fuerza, ningún sonido salio del objeto pero no fue necesario un segundo intento, Appa se lograba ver a lo lejos, Sokka subió rápidamente a un árbol, con un poco de dificultad logrando llegar a la copa para señalar al gran bisonte volador su posición

-¡¡aquí Appa¡¡Aquí estoy!!- le indicaba Sokka agitando sus brazos, Appa se aproximo a él pero antes de alcanzarlo una repentina lluvia de flechas espantaron al bisonte, Sokka dirigió rápidamente su mirada hasta el lugar de donde provenían la flechas visualizando a unos 4 soldado de la Nación del Fuego con dos jovencitas a la cabeza, eran Ty Lee y Mai

-rayos, estos si es tener mala suerte- se quejo el guerrero e la tribu agua, sin embargo algo llamo su atención ¿Por qué no estaba Azula con ellas?

Appa intento acercarse a Sokka nuevamente, este dio un gran salto hasta llegas la lomo de su peludo amigo, no tenia tiempo para una batalla, tenia que encontrar a los demás lo mas rápido posible

Ty Lee y Mai observaron como el enorme bisonte volador se perdía entre las nubes, Ty Lee suspiro y puso una carita de niña apenada

-hemos perdido otra oportunidad, sin Azula esto es muy aburrido

-¿Qué no es aburrido?- exclamo Mai de forma seca e inexpresiva mientras daban la vuelta para regresar al campamento

-¿crees que Azula se repondrá pronto? Ahora nos ha dejado el trabajo a nosotros y a ese lindo chico de ojos verdes- contesto Ty Lee mientras seguía el paso del grupo

-nunca e cuestionado a Azula pero ¿dejar a un vulgar maestro tierra a cargo de una escuadrilla entera?-exclamo Mai

-¿Qué tiene de malo? El chico es muy bueno, tanto controlando las rocas como luchando

-¿crees que estará bien fiarse? No me parece correcto, y ese plebeyo, nunca e tenido oportunidad de tratarlo de frente pero…

-tranquila Mai, Azula siempre sabe lo que hace, sus motivos a de estar bien peinados… planeándoos… era una palabra…

-¿planeados?

-¡¡Si eso!! Eres muy inteligente Mai- grito alegre la jovial chica abrazando a la inexpresiva Mai

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Katara caminaba a unos cuantos pasos detrás de Zuko, desde que se habían alejado del pueblo este no había pronunciado palabra alguna, ni siquiera las gracias, pero ese no era el problema, la ojiazul no le interesaba aquello, era otra cosa lo que le molestaba, creía comprender la razón del silencio del joven maestro fuego, él estaba disgustado, por lo que sucedió en el pueblo, Katara lo miraba con tanta lastima

-pobre Zuko, pese a ayudar… la gente le teme….. así como yo…-en silencio Katara se detuvo, miró sus manos y luego observo a Zuko que también la estaba mirando, sus ojos se encontraron, la joven maestra agua intento sostener ese intercambio de miradas pero no pudo, sentía una extraña culpa, no entendía de donde provenía aquello¿acaso había descubierto que injustamente odio al joven príncipe¿Se estaba reprochando de algún modo ese injusto desprecio que le había profesado al pobre muchacho? En el fondo ella nunca supo por que Zuko buscaba con tanto ahínco a Aang, si, era cierto que él era de la Nación del Fuego, pero esa vez, cuando ella robo el pergamino a los piratas, el príncipe no dijo querer al avatar para ganar la guerra, si no más bien recuperara algo que había perdido, su honor ¿pero que tipo de honor¿Y como es que lo había perdido?

-¿Qué sucede?- La sensual voz de Zuko finalmente salio a relucir, pero lo único que consiguió fue hacer llorar a la desconcertada maestra agua -¿Qué te pasa?- aquel repentino llanto de la joven de ojos marinos lo alarmo

-¿Qué Pasa¿Por qué lloras?-Zuko se acerco a ella, Katara estaba de rodillas convertida en toda una magdalena, llorando como si hubiese visto nuevamente morir a su madre, el joven príncipe no sabia como animarla, y verla en ese estado le rompía el alma, es que simplemente no podía soportar ver a una mujer llorar, se arrodillo frente a ella y la tomo por los hombros intentando que la joven morena se sintiera reconfortada, sin embargo el llanto no cesaba, Zuko se sintió tentado a abrazarla, pero no lo hizo, tenia que mantenerse al margen, existían ciertas limitaciones, además de que el aroma de la chica lo estaba enloqueciendo

-¡lo siento!- grito Katara entre llanto dejando confundido al joven maestro fuego

-no tienes que disculparte

-fueron tan injustos con tigo

-…esta bien, ya me acostumbre a eso

-¡pero es cruel! Tu te arriesgaste por ellos y….-Katara miró directamente a los ambarinos ojos del príncipe, Zuko quedo anonadado, pese a estar llorando la morena ojiazul se veía tan hermosa, incluso creyó ver como una especie de aura al rededor de la joven maestra, acerco su mano a una de las mejillas de la chica con la intención de secar esas lagrimas, surco con sumo cuidado las morenas mejillas de Katara hasta llegar a sus labios, inconcientemente los rozo con su dedo, dibujando el contorno de aquella tentadora boca, que ganas de poder probarla, era tanta las ganas pero no podía, aquello estaba prohibido.

Hábilmente los brazos de Katara abrazaron al distraído príncipe, apoyando su cabeza sobre el formado tórax del joven, Zuko tardo unos cuantos segundos en reaccionar para

responder al abrazo, finalmente la joven maestra agua se sintió reconfortada y comenzó a tranquilizar su llanto convirtiéndolo en un suave sollozo

-¿Cómo lo soportas?

-para ellos no dejo de ser el enemigo

-pero es injusto

-¿tu que harías?

Katara lo observo en silencio, no podía dejar de sentir lastima por él, si tan solo hubiese algo para cambiar las cosas ¿por que Zuko tenia que ser el tan temido enemigo? Y ahora mas que nunca eso la perturbaba, al sentir sus fuertes brazos para consolarla, al ver todo lo que había echo por ella, simplemente no pudo evitarlo, Zuko estaba entrando en su corazón y eso era algo que no podría contener para siempre, cerro sus ojos y ante la sorpresa del príncipe Katara le robo un dulce beso…

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Aang sentía dolor en casi todo su cuerpo y digo casi todo su cuerpo porque habían zonas que no sentía, como las piernas, intento levantarse empleando su aire control pero le fue inútil, sus manos estaban atadas, observo el lugar, ya era de día y podía escuchar el correr de agua, al parecer había algún río cerca y con la sed que sentía no le caería nada mal, logro, como pudo, una postura sentada pero totalmente incomoda, además que no comprendía por que sus pierna no le respondían ¿es que esa extraña mujer le había echo algo? Aang se asusto, necesitaba huir, buscar ayuda, tratar de sobrevivir, de pronto unos paso sutiles, suaves captaron su atención

Se podía escuchar como alguien se desplazaba delicadamente a gran velocidad entre los árboles

-a de ser ella, tengo que huir-el joven monje adquirió una postura de gusano e intento arrastrarse pero no logro moverse ni un milímetro debido que alguien frente a él le bloqueaba el camino, alzo su asustada vista encontrándose de frente con unos extraños ojos negros

La desconocida lo ayudo a sentarse, y le obligo con uno gesto a tragar una especie de raíces, Aang se negó pero los decididos ojos negro lo forzaron a obedecer, el sabor era totalmente desagradable, tan repulsivo que no falto poco para vomitar lodo lo que su vació estomago no tenia, mientras escupía intentando dejar de sentir ese aborrecible sabor la extraña mujer finalmente le hablo, su voz sonaba dulce, nada que ven en comparación con lo de la noche anterior

- esas raíces harán reaccionar tus nervios, podrás moverte dentro de poco

-¿Qué me paso¿Por qué no puedo sentir mis piernas y mis manos?

-el golpe que te di bloqueo algunas funciones de tu cuerpo por unas 48 horas

-¿entonces para que las raíces?

-para anular el efecto de tiempo

-… ¿y las cuerda?

-por precaución

-¿precaución¿Precaución de que?

-¿no dijiste ser el avatar?

-si

-e oído muchos rumores sobre tu "gran" poder, sobre ese extraño estado que adquieres, así como sucedió en el Polo Norte

-….

-pero ahora no puedes hacer nada para defenderte- la desconocida de cabellera negra se acerco al pequeño monje con su katana en la mano, Aang se asusto ¿es que además tenían pensado matarlo? Sin embargo la filosa hoja no toco la piel del monje, sino que corto las cuerdas que lo ataban, Aang movió ligeramente sus piernas, aun tenia dificultad para manipularlas a su antojo pero se sentía mucho mejor, luego dirigió su desconcertada y confundida mirada a la joven extraña, la observo detenidamente notando que algo en ella estaba realmente mal pero no sabia que era

-… ¿Cómo…Como te llamas?- la voz del monje era tímida y confusa, no sabia que hacer mientras su cuerpo se reestablecía

-soy Kurayami

-¿Kurayami?... ¿eso no significa "en la oscuridad"?...-Aang pudo notar una triste expresión en el pálido rostro de la joven que rápidamente se convertía en una fingida sonrisa

-es solo un apodo para ganar popularidad

-¿entonces no es tu verdadero nombre?

-…no….

-¿Cómo te llamas realmente?

-….sinceramente…. no lo recuerdo

-¿no lo recuerdas?

-hace tanto tiempo desde que lo deje de usar que, que me olvide de el- la joven paso sus manos por su cabellera negra que le llegaba asta un poco mas debajo de los hombros, Aang noto que las palmas de sus manos estaban de un extraño color rojo, como sangre, así como la cicatriz de Zuko, pudo notar que esas quemaduras al parecer se extendía por su brazo y quizás por todo su cuerpo, pero no podía asegurarlo, después de todo la joven estaba completamente cubierta y ese grueso abrigo verde obstaculizaba la vista

De pronto una fugaz visión en la cabeza del Aang le mostró a una aldea siendo devorada por las llamas, oía gritos de dolor, llantos, podía escuchar a esa niña llorar mientras suplicaba que el fuego se detuviese, Aang se vio en estado espiritual cerca de la pequeña, ella intentaba abrir una puerta con sus pequeñas manos, una puerta que ardía en llamas, una explosión lo hizo volver a al realidad, la joven mujer lo estaba sacudiendo, intentando captar su atención

-¿Qué te sucede?

-aahhh… yo…yo tuve una visión

-¿una visión¿Alguien intenta contactarte?

-no exactamente- Aang dirigió una profunda mirada a los ojos perla negros queriendo intentar entrar a lo mas profundo de su mente, buscando algo entre sus recuerdos, pero no lo logro, Kurayami se dio cuenta, inmediatamente desvió su vista a otro dirección y con un poco de rabia amenazo a Aang

-no intentes hurgar en mis pensamientos "Avatar", solo yo puedo cargar con ellos

-…. Pero

-¿tu tienes tus propios problemas no? Encárgate de ellos y yo me encargo de los míos

-…. ¿Qué escondes Kurayami?

-¡Nada!

-puedo notar que no eres de la Nación del Fuego, pese a que eres una maestra fuego

-…… ¿maestra fuego? Yo no soy una maestra fuego

-¡¡Claro que lo eres yo te vi!!

-a eso… era un truco que aprendí en uno de mis viajes, pero no suelo usarlo

-… ¿fue así como te lastimaste las manos?

-…….. Eso no te interesa

-tengo una amiga que puede curarte, ella usa el agua control y…-Las sinceras palabras de preocupación del joven de los tatuajes fue brutamente interrumpida por un fuerte grito de reproche

-¡¡No necesito curar nada¡¿No entieses que soy completamente responsable de mis propios actos?! Si tengo alguna quemadura o herida yo solita me encargare de curarlas, aunque me dejen marcar o me inutilice el empleo de una parte de mi cuerpo, no necesito que nadie se preocupe por mi ¡Nunca lo e necesitado!- el rostro pálido de Kurayami estaba lleno de ira, Aang se asusto pero mas que nada sintió pena, era muy triste que aquella mujer se castigara tanto

-…. Lo siento…es que…

-¿Qué¿Ser el avatar te convierte en el padre de todos?-le reclamo sarcásticamente la enfurecida chica

-…. No es fácil ser el avatar- Aang dirigió una triste mirada al suelo, Kurayami dejo salir un leve suspiro y con un tomo comprensivo pero cargado de carácter y dureza le respondió

-ser el avatar es una tarea dura- en el fondo Kurayami sentía un dolor ahogante en su pecho, cuando Aang había tenido aquella visión trajo de vuelta unos sepultados y dolorosos recuerdos a la mente de la joven, sintiéndose como toda una tirana intento cambiar el tema para relajar la tensión entre ambos -¿me dijiste que tenias una amiga¿No se llamara Katara?

-¡¡¿La has visto?!!...espera… ¿Kurayami?... ¿tú no eres la mercenaria de la que hablaban Toph y Sokka?

-…. ¿también eran amigos tuyos?

-si… ¿entonces tu salvaste a Katara?

-bueno…. No exactamente, yo solo la encontré, Lee se encargo del resto

-¿Lee?...¿quien es Lee?

-…. Es…. Mi hermano- una pequeña sonrisa y un extraño rubor casi invisibles a simple vista adornaron el pálido rostro de Kurayami, luego dirigió una mirada al monje que parecía estar muy confundido -¿Qué te sucede?

-..¿eh?… no es nada

-¿seguro?

-si…bueno… es solo que…..-Aang reflejaba un poco de temor e intentaba no dar directamente con esos ojos negros

-¿Qué ocurres¿No ibas a preguntarme algo?

Esperaba en silencio que el joven monje se atreviera de una vez a hablar pero la atención de ambos fue saboteada por una enorme columna de humo negro proveniente de no muy lejos de donde se encontraban

-¡La Nación del Fuego!-exclamo la joven mercenaria llena de ira y con los puños apretados –¡esos desgraciados nunca ceden!

-¡¡Espera!!

-¿acaso quieres venir con migo?

-¡si!

-¡Pues no puedes! Aun no reacciona tu cuerpo

-¡Soy el avatar! Tengo un deber…

-¡No!

-pero…

-nunca e oído que el deber del avatar sea asesinar gente, aunque sean ratas de la Nación del Fuego

-¿ase….sinar?- repitió Aang con gran dificultad y mucho temor, la fría mirada de Kurayami fue cubierta por la sombra de su cabellera negra

-soy una mercenaria, hago lo que sea por dinero

-….¿te contrataron para asesinar?- el joven monje tenia miedo, su voz temblorosa era el claro ejemplo, además de sentir una gran decepción porque había comenzado a confiar en esa mujer -¡no tienes que matar a nadie por dinero!

-solo intento sobrevivir- Kurayami cerro sus ojos, como si intentara retener unas enormes ansias de llorar, para Aang esa excusa no tenia valides, que absurda forma para tratar de no sentirse culpable de su crueles actos, era claro que había algo mas, una posible "cuenta pendiente", debía haber una poderosa razón para que esa misteriosa mujer buscara matar a los de la Nación del Fuego

-no tienes que ir

-no puedes detenerme

En cierto modo Kurayami tenia razón, pues, podía ser que sus piernas y manos no funcionaban del todo pero su boca si, inhaló todo lo que pudo y soltó una poderosa ráfaga de aire contra la mercenaria la cual, tomada por sorpresa no logró estabilizar su caída y termino por golpearse en la cabeza quedando inmóvil, el joven monje se alarmó, su intención no era "matarla", se arrastró hasta ella para asegurarse de que estuviese viva, cuando se acerco a ella una poderosa mano ardiendo en fuego negro lo a sujetó de su ropa y unos ojos inyectados en sangre lo observaron con odio

-¡Maldito seas pequeño hijo de….

-¡¡Lo sabia, eres una maestra fuego!!- Aang intento soltarse jalando con fuerza para poder alejarse de aquella mujer pero le era totalmente inútil, la mercenaria sin duda alguna era más poderosa que él -¡¡suéltame!!

-debería matarte…-Kurayami prendió fuego en su otra mano, mientras sujetaba al asustado monje sin darle oportunidad alguna de huir, de repente los tatuajes de Aang comenzaron a brillar, los ojos de Kurayami volvieron a la normalidad por unos segundos…

Al mirar directamente a los ojos de Aang en su estado avatar Kurayami fue absorbida espiritualmente

Una poderosa columna de luz salio disparada del medio del bosque, Sokka, Appa, Iroh, Azula y todos de la Nación del Fuego lo vieron…

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-¡¡Es el avatar!!- gritaron al unísono los soldado que acompañaban a la Princesa Azula

-…. Al fin se digna a aparecer ¡preparen las tropas! Iremos de cazería

Concluido el Cáp. 7 (no puse a Toph ni a Iroh por que no se me vino en gana, además estoy de malas porque no encuentro mis apuntes….si, estoy improvisando la historia ¬¬)

Otra cosa, este servido del demonio no me quería subir el documento, toda una semana intentando subir Zutara2007 sin ningún resultado positivo

Para el próximo Cáp.

Algo de la vida de Kurayami y su extraño afecto por Zuko

Iroh y Toph se reencuentran con Aang

La aparición estelar (XP apoco fuera una película) del nuevo personaje

Y…. la reacción de Zuko ante el beso de Katara….(¿notaron que no nombré a esta pareja entre los que vieron la columna de Luz?)

Se despide para la otra semana (si es que no vuelvo a tener problemas con el servidor y encuentro los apuntes esos ¬¬)

---------------ShinobuByako-------------- Cuidense y estudien!!