Capítulo 7: Algo esperado e inesperado a la vez, una mezcla interesante

—Realmente los extrañaré —se dijo Kaylee con una mirada melancólica mientras sus delicados dedos jugaban con las pequeñas olas que causaba el bote que la transportaba.

Se hallaba ya a días de distancia del Red Force, no sabía exactamente cuánto tiempo había transcurrido desde su separación, calculaba que casi una semana. Aquel galeón donde compartió con Shanks y sus hombres por más de siete noches, donde se sintió acogida y ganó a sus primeros amigos.

"Esta experiencia me enseñó que tanto en el mundo de las sirenas como en la superficie, podemos encontrar buenos y malos corazones. Las cosas no son como creía. Es imposible que todos sean como aquel primer amor, o como aquellos que secuestraron a mi madre. Debo intentar juzgar menos", pensaba y luego un rubor apareció en su rostro. "Me pregunto si podré lograr mi nueva meta…"

Cuando una pequeña gota llegó a su nariz, se sentó correctamente imaginando que aquella provenía de sus juegos con las olas. De pronto, sintió un cambio que no había notado en el ambiente: estaba húmedo; de hecho, el cielo estaba cubierto por nubes oscuras. Estaba tan distraída en sus pensamientos que no había notado diferencias. Entonces comenzaron a caer más y más gotas, y luego, la lluvia se hizo presente.

— ¡Oh, no! —exclamó, molesta—. Será mejor que ponga mis cosas a salvo, incluyendo la pañoleta que me regaló Shanks.

Al sacarse el pañuelo lo guardó en un bolsillo interno de la chaqueta que estaba usando. Procedió a gatear para encontrar sus bolsas y sus pertenencias para así guardarlas dentro de la pequeña carpa, dejando así un espacio poco confortable para ella allí adentro. Lo que más quería era que esa lluvia amainara pronto, pero su esperanza fue lo único que disminuyó al verse rodeada por una tormenta más intensa. La fuerza de las olas amenazaban el hundimiento de su transporte, el agua salada y la lluvia entraban en el bote rápidamente. No le quedó otra opción más que salir de su casi acogedora carpa para sacar el agua; no deseaba aventurarse nuevamente en las aguas del mar.

A lo lejos, se distinguió un barco muy pintoresco.

— ¡Pero miren nada más! ¡Una damisela en peligro! —al sacarse el catalejo de su ojo derecho se pudo apreciar una gran esfera roja que reemplazaba el sitio donde debería estar la nariz—. Hoy me siento un hombre solidario ¡Ustedes, idiotas!

— ¿Por qué tanto escándalo, Buggy? Deja que se hunda, no haría la más mínima diferencia —le dijo una mujer que se hallaba bajo techo—. Además, ¡mírate! Estás completamente mojado.

—Alvida, deja al experto hacer su trabajo —le dijo con un gesto soberbio.

—Como quieras —contestó, indiferente.

— ¿Qué necesita, capitán? —preguntaron sus ingenuos subordinados.

—Tráiganme a esa mujercita —dijo, apuntando al bote de Kaylee.

Kaylee continuaba sacando con sus propias manos el agua de su bote sin darse cuenta que el barco pirata de Buggy estaba a su lado.

Mohji no quería mojarse más de lo que ya estaba por lo que intentó mandar a su león, éste al ver que ni comida habría de recompensa empujó a su domador a las aguas. Así, Richie el gran felino desde el barco comenzó a rugir tratando de llamar la atención de la desamparada.

— ¿Qué es eso? —preguntó Kaylee, petrificada.

"¡Parece que es ciega!", gritó uno. "¡Y sorda!", corroboró el hombre de apariencia animal, desde las aguas.

— ¡Aléjate! —ordenó Kaylee apuntándolo con su pistola.

—Creo que no es sorda —afirmó uno de ellos—. ¡Suerte, Mohji!

Al apoyarse en el bote de ella, lo sacudió un poco, provocando un disparo de ella muy cerca de su cabeza. Él abrió sus ojos asustado "No se supone que era ciega?", pensaba.

— ¡Quién quiera que seas no te cargues en mi bote! —dijo con molestia aún apuntándolo— ¡Y si vienes a robarme no creo que consigas más que a una enemiga!

— ¡D-descuida vengo a ayudarte! —le aseguró.

—Escuché un rugido ¿Cómo podría aseverar que ustedes no son más que traficantes?

— ¡Ese es mi amado león! Ya deja de hacer preguntas y deja que te ayuden a menos que quieras hundirte —aumentó el tono de su voz perdiendo su paciencia.

El vice capitán de los piratas de Buggy amarró el bote de ella al gran barco mientras intentaba tranquilizarla. Kaylee finalmente aceptó la ayuda, entonces bajaron una escalera de cuerdas hacia ellos. Al subir por ésta, y al llegar casi a la superficie del barco, la sirena fue recibida por una mano, literalmente.

— ¡Ah! ¡No tiene cuerpo! —exclamó aterrorizada al intentar alcanzar el brazo.

—Claro que tengo uno —exclamó el payaso—. Y está muy bien dotado, si es que puedo presumir.

— ¿Por qué me ha traído hasta aquí? —preguntó Kaylee hacia la dirección en que creía haber escuchado la voz—. ¿Quiere ayudarme?

—Pues claro... —respondió con los ojos cerrados y sus brazos cruzados. Al abrirlos, se enfureció—. ¿Pero qué haces? ¡Estoy aquí! ¡Le estás hablando al mástil! —le gritó, encolerizado.

— ¡Lo siento! —se excusó con molestia, volteándose al lugar correcto—. No lo puedo ver.

—Está bien, dime, dulzura. ¿Por qué estaba en medio del…? —calló al escuchar una detonación.

— ¡C-Capitán Buggy, nos atacan! —gritó Mohji, corriendo en círculos junto a Richie.

Lo escuchado había sido un cañonazo que había aterrizado cerca de ellos, en el mar. Al principio creyeron que era otro grupo de piratas, no obstante al tomar su catalejo, Buggy se sobresaltó, descubriendo que aquellos persecutores eran de la marina.

— ¡A-A toda marcha! ¡No quiero que me…! ¡Que nos atrapen!

La lluvia intensa de ese anochecer comenzaba a ser acompañada por un fuerte viento. El barco de la marina se acercaba cada vez más, el viento estaba a su favor.

— ¡Buggy, déjales como carnada a esa mujer! Seguramente los distraerá —le aconsejó Alvida al asomarse.

—No es una buena idea, es muy linda para quedarse desamparada en medio de Grand Line —decía Buggy, teniéndola amistosamente a su lado.

— ¡Gracias! —exclamó Kaylee, y después dijo en un murmuro—: Vaya, me acordó a Shanks.

Una de las orejas del payaso aumentó considerablemente su capacidad auditiva, su gran sonrisa permaneció estática al igual que su rostro.

— ¿Shanks? —preguntó incrédulo y con la misma sonrisa—. ¿Eres amiga de él?

—Sí —respondió con júbilo—. ¿Lo conoce?

De haber sabido acerca de la eterna rivalidad que juró Buggy contra el pelirrojo, la pobre de Kaylee no hubiera sospechado nunca lo que le ocurriría después.

— ¡Alvida, déjales como carnada a esta mujer! Seguramente los distraerá —ordenó Buggy, sumergido en cólera.

—Eso es exactamente lo que te había dicho —apuntó Alvida con molestia.

— ¿Qué ocurre? —se preguntó Kaylee inocentemente.

De pronto, sintió como la mano sin cuerpo del Capitán Buggy la tomaba, ella abrió sus ojos con espanto al no sentir el suelo del barco. Al notar que sería arrojada al mar sacó su revólver con gran agilidad y disparó al hombre de nariz roja, haciéndole un hoyo en su sombrero. Así logró que la soltara y cayó en las tormentosas aguas. Nadó hasta su bote maltrecho que ya había sido separado de la cuerda que unía a ambos transportes, desolándola.

— ¡Y no vuelvas! —gritó Buggy desde su barco, ya muy lejos de ella.

— ¡Fuiste tú quien me trajo! ¡P-Payaso necio! —gritó Kaylee, enfadada mientras trataba de subir a su bote.

Aún no estaba acostumbrada a dar mejores insultos a las personas, pero su enojo se podía percibir fácilmente. En ese instante, un aura llena de odio se formó tras ella y un objeto pequeño y a gran velocidad se aproximó en su dirección. Para su sorpresa todo se volvió negro y pudo ver el contorno de todo lo que la rodeaba, aunque por un breve instante, y se hundió en las aguas para evitar la explosión.

Era una Muggy Bala, disparada a modo de venganza por haber recibido aquel "insulto" por parte de la sirena. Tan solo quedando humo en la superficie, sacó su cabeza para buscar su bote. No podía volver a su usual naturaleza tras lo ocurrido; no sólo estaba completamente perdida, también había sido la primera vez que veía, aunque de una forma distinta, casi premonitoria.

Como era de esperarse, la carnada funcionó; el pez o mejor dicho, la sirena, quedó a merced de los marines. Un grupo de soldados bajaron hasta ella y la subieron al barco. Kaylee no opuso resistencia y permaneció en silencio.

Una puerta se abrió espontáneamente, en aquella cabina se encontraba cierto Vicealmirante: Monkey D. Garp.

— ¿Alguna noticia de los piratas de Buggy? —preguntó el hombre de avanzada edad.

—B-Bueno señor lo último que vi…

— ¡No titubees, Coby! —lo interrumpió molesto mientras alzaba su puño—. Ahora, continúa.

—Lo único que sé es que dejó un bote atrás, ahora lo están recogiendo —afirmó, enderezándose con nervios.

Entró a la cabina de Garp su confidente Bogart, junto a él otros dos marines que tenían amarrado a alguien.

— ¿Quién es ella? —preguntó Garp mientras se paraba de su asiento.

—La persona que Buggy abandonó —contestó Bogart, entregándole las armas que ella llevaba consigo.

—Pero ella no parece ser parte de la tripulación de Buggy, ni siquiera me acuerdo haber visto su rostro en nuestros archivos —Garp se acercó a observar su rostro para encontrar alguna pista—. Nah, su cabeza no tiene precio. ¡Suéltenla!

—Gracias —habló al fin la prisionera.

—Retírense —ordenó Garp a todos los presentes.

Kaylee estaba ansiosa, era su primera vez frente a alguien de alto rango en la marina.

—Dígame, señorita. ¿Qué hacía en el barco de Buggy? —preguntó, caminando de un lado a otro.

—Oh, él me trajo a su barco pues mi pequeño bote estaba hundiéndose con éste temporal. No obstante, me dejó al verlos. ¡Qué oportunista! ¿No?

BwaHahahaha, no es de extrañarse —dijo Garp con una sonrisa mientras se sentaba en su escritorio—. Dígame, ¿por qué no mira a mis ojos cuando habla?

—Es porque no puedo verlo, señor, soy ciega —respondió Kaylee con una sonrisa.

—Ya veo, disculpa las molestias… Le haré otras preguntas… Espero que no la moleste, tome asiento —Kaylee se sentó en la silla que sintió más cerca—. ¿Por qué porta armas con usted? ¿A dónde se dirigía?

—Bueno, acarreo armas de fuego en defensa propia —silenció unos segundos—. Y con respecto a mi destino… ¿Señor?

La narcolepsia es un rasgo característico dentro de la familia de Garp. Oyendo como el aire entraba y salía por su boca a través de graciosos ronquidos, Kaylee entonces decidió aproximarse con cuidado, cogió sus armas y las colocó de vuelta en su pistolera. Se volvió a sentar y percibió el olor a periódico, ladeó su cabeza a un lado y sonrió. Se volvió a levantar y lo colocó en las manos del dormido Vicealmirante ocultando su rostro tras éste. En seguida se aproximó a la puerta y se retiró.

— ¡Oye, tú! —le llamó la atención Coby.

—No, no, por favor, trátame con más respeto, soy mayor que tú —le dijo con una sonrisa al avergonzado Coby—. El Vicealmirante me ha dado el permiso para retirarme, además me ha dicho que les dijera que no le interrumpieran, está sumamente sumergido en su lectura.

"Mentirosa" pensó Coby y haciéndola a un lado se asomó donde su superior. Al ver la escena, cerró la puerta rápidamente. Se volteó, nuevamente la situación le fue embarazosa.

— ¿Acaso pensabas que te estaba mintiendo? —preguntó ella, dolida.

—S-Sólo me aseguraba, señorita —afirmó el chico ruborizándose.

—Muy bien —dijo ella sonriendo—. Necesitaré que devuelvan todos mis bolsos a su lugar, de lo contrario tendré que decirle a tu superior que no cumplieron con lo que les ordenó. ¡Ah! También hay otras cosas que necesitaré…

Así Kaylee pudo emprender su viaje nuevamente, la lluvia se hizo más débil al igual que el viento, el pequeño bote se perdió de vista y Coby fue hasta la oficina de Garp.

—Señor, ya cumplimos con lo que nos ordenó… ¡S-Señor! —gritó alarmado al ver al vicealmirante profundamente dormido sobre el periódico.

— ¿Qué? ¿Qué pasó? —se escandalizó limpiándose la baba de su boca.

— ¡¿Estaba dormido?! —abrió sus ojos, incrédulo.

— ¡¿Y qué hay con eso?! —le replicó, molesto—. Y ahora dime, ¿qué cosa les ordené? —pestañó repetidas veces hasta que notó la ausencia de alguien en la habitación—. ¿Dónde está esa mujer?

Es deducible lo que le ocurrió a Coby luego de responder a las dudas de su superior. El Vicealmirante se sorprendió del gran poder de persuasión que aquella dama poseía, consiguió que repararan su bote para que no se hundiera, y además una serie de cosas, como un paraguas, una linterna, cuerdas, balas normales y de kairoseki, semillas, un poco de chocolate.

BwaHahahaha ¡Pero qué lista! ¡Brillante! Como aún no es pirata, podríamos convencerla de ser un miembro más de nosotros —reía Garp—. ¿Qué opinas Coby?

—La idea me asusta —respondió, malherido y molesto por haber sido burlado.

—Lo de Buggy fue una buena distracción, si bien es un pirata bastante inútil, sabe arreglárselas para escapar. ¡En fin! A toda marcha, a los cuarteles generales y… —calló al quedarse dormido.

Lejos de la Marina y comiendo una barra de chocolate estaba la sirena Kaylee tratando de comunicarse con algún pez. Aún se hallaba en el Calm Belt, donde los marines navegaban. Soplaba su silbato cada momento que presentía la presencia de un Rey Marino, lo que era bastante agotador, mientras un gran tiburón blanco arrastraba velozmente su bote lo más próximo a la Isla Kuraigana. Al salir del Calm Belt volvió a un frente de mal tiempo, pero al menos tenía un paraguas, seguridad de que no se hundiría, un delicioso chocolate y una fuente de luz: una linterna.

Al llegar a menor profundidad el gran pez soltó la cuerda y empujó desde atrás. Así al tocar la orilla de la playa, Kaylee cerró su nuevo paraguas, se despidió del animal y terminó la tarea de poner seguro el bote.

—Ahora —dijo en voz alta—. Debo, debo… ¿Qué debería hacer ahora?

Comenzó a meditar un poco: "No sería una buena idea empezar con mi plan, está bastante oscuro y si mi presencia aquí es percatada, me encontraré con ese hombre. Él no es peligroso, pero no quiero interactuar con él, es mejor que me quede en mi bote… Bueno, no estoy tan mal aquí, quizá ya no tenga más mi chocolate, pero estoy cómoda con luz y esta especie de techo."

Los eventos desafortunados para ella no se habían acabado, un pequeño humandrill la observaba de cerca, sin importarle la lluvia estaba observando curioso el paraguas que sostenía la mujer. En un lapso de un par de segundos se lo arrebató, mientras le apuntaba con una pequeña espada.

— ¿Oh? —al sentir los pasos del mamífero sonrió—. Tú debes ser una pequeña criatura de humandrill. Adelante, puedes llevarte mi paraguas —dijo mientras se volteaba a buscar uno de sus bolsos con frutas, y sacando una banana agregó dulcemente—: Esto es para ti.

El pequeño humandrill cogió la fruta de la mano de la mujer con cierta aprensión y luego se alejó rápidamente.

— ¡Excelente! Mi plan podría funcionar —Kaylee bostezó, y a pesar del frío y la lluvia, su cabeza comenzó a bajar y subir, estaba muy exhausta.

Un grupo de esos animales se acercó al bote de ella, la amenazaron con lanzas y espadas, y al ver que no reaccionaba, ni siquiera con el corte que le hicieron en su muslo expuesto, se la llevaron y el pequeño humandrill hizo un gesto para que la dejaran cerca del castillo del Shichibukai.

Unos dedos podían verse dando vuelta las páginas de un libro que eran iluminadas por el fuego de una chimenea. Era Ojos de Halcón, quien estaba reclinado hacia un lado apoyado de sus nudillos leyendo en su salón principal. Al escuchar la presencia de los humandrills inexplicablemente cerca de su castillo, levantó su mirada con molestia. Cerró su libro de golpe y lo dejó sobre una pequeña mesa cerca de su copa de vino. En seguida se levantó de su asiento, fue a coger su espada, una capa y su sombrero y se asomó por el balcón de su castillo. Allí miró hacia el horizonte y tuvo un recuerdo fugaz de Kaylee con la máscara en sus manos y un trueno repentinamente iluminó su rostro aunque también el de una figura a unos veinte metros bajo él, entonces bajó por el mismísimo balcón, tal como lo haría un halcón al volar.

Ya abajo, fuera de su castillo, intentaba localizar la figura que había divisado, aún no sabía si había sido una mera ilusión pues los humandrills ya estaban lejos, atemorizados más por él que por los mismísimos truenos, entonces, otra luz iluminó la isla en penumbra y divisó algo claro. Al acercarse la reconoció. Era algo totalmente inesperado y, de alguna forma, esperado a la vez.

—Qué interesante —se dijo Mihawk con una pequeña sonrisa.

Continuará…


Hola!

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*** ANEXO

(c) One Piece: Mohji, Richie, Bogart.