¿Sabes esa sensación en el pecho de que algo malo va a pasar y no sabes muy bien lo que es hasta que finalmente pasa? ¿Y deseas y vuelves a desear que no tenga nada que ver con la persona, razón o cosas que más feliz te hace?
Esa noche mi corazón dolía, sabía que algo muy grave o al menos muy doloroso estaba apunto de ocurrir al día siguiente. No pude dormir y aquella sensación me acompañó durante todo el día hasta que finalmente... Ocurrió.
- Voy a continuar mis estudios en Francia, Hikari, he de irme.
Tardé un par de minutos en digerir aquellas palabras, en comprender que el dolor en el pecho que sentía no era más que la mínima parte de lo que me quedaba por sentir. Miré sus llorosos ojos y le besé. ¿Qué otra cosa podía hacer? ¿Decirle que no se fuera? ¿Rogarle que se quedara conmigo y que no siguiera con su sueño?
- Todo va a estar bien, cariño. Te amo, siempre voy a amarte. - Le dije, entre lágrimas a pesar de querer mostrarme más fuerte de lo que nunca fui.
- Te amo muchísimo más, Hikari, eres mi vida.
Y un par de días más tarde, cogió aquél avión que nos separo. A veces, el amor no es suficiente para mantener a dos personas unidas, no, más bien... Los sueños de la persona que amaban eran más importantes que el amor que nunca podría llegar a tenerle.
