Disclaimer: Los personajes mencionados a lo largo de la historia pertenecen a S. Meyer, mientras que la historia es mía.

.

.

.

La historia no se encuentra corregida por nadie, si encuentran alguna falta de ortografía me la hacen saber solo si es MUY evidente de lo contrario sean pacientes con ello. No tengo mucho tiempo para corregir dado que cada que termino de escribir subo. Probablemente la historia permanezca sin corregir después de ser terminada.

.

.

.

El retorno del cazador

.

.

.

Capítulo 06

.

.

.

Eventualmente me dormí una vez que Mike se encontraba en casa, sin embargo solo fueron pocas horas y esta vez, al menos, sin pesadillas. Cuando desperté lo hice sobresaltada y mirando a mi alrededor.

Edward necesitaba desaparecer. Estaba haciendo que me volviera loca. Toda la terapia tomada después de lo de Forks se estaba yendo a la basura por él, estaba arruinando mi vida y la de mi hija también.

— ¿Cómo estuvo tu turno?

Alice suelto un pesado suspiro y se deja caer en el sofá a su lado.

—Pesado como siempre. Se me hizo incluso más pesado por la preocupación hacia ustedes.

—Siento estar añadiendo más estrés a tu vida.

—No seas ridícula. Eres mi mejor amiga, casi hermana, es normal que me preocupe por ti.

Iba a decirle algo más pero el sonido del teléfono nos interrumpe y suspirando me vuelvo para contestar. Me debato por un segundo entre si tal vez es Edward quien llama… estoy volviéndome muy loca.

— ¿Hola? —pego mi frente a la pared mientras sostengo el teléfono.

— ¿Es usted doctora Swan?

—Sí, ¿Quién habla? —fruncí el ceño.

—Somos los padres Margaret Watson, nos quedamos muy preocupados por usted la última vez dado que de repente nos canceló…

—No se preocupen señores Watson no ha pasado nada —medio sonríe por la genuina preocupación de ellos hacia mí— lamento mucho haber cancelado la comida, sin embargo.

—No se preocupe doctora, podemos reunirnos después.

—Tengo días libres por el momento. No sería mala idea reunirnos.

— ¡Fabuloso! —Exclamo demasiado alto haciéndome alejar del teléfono— lo siento, solo… me entusiasme.

—Podría ser mañana o pasado.

—Mañana estaría genial.

Nos ponemos de acuerdo y ella me pasa la dirección. Es extraña esa familia es como de esas que sienten que deben agradecer por todo. Salve la vida de su hija porque era mi deber, no me debe nada.

.

.

.

.

Las ojeras en mis ojos eran espantosas. Si Edward desde alguna distancia estaba viendo esto debió estar muy satisfecho con lo que estaba provocando en mí. Cubro lo mejor que puedo con el maquillaje y me pongo mis jeans ajustados y una blusa azul. Eli ya se encuentra lista y me alegra que esta calmada viendo la televisión.

—Alice, ya nos vamos, te veo mañana.

—Diviértanse, chicas.

Me sentía un poco desanimada con ella no acompañándonos por su turno, además de estar pensando en lo que podría pasarle quedándose sola en casa. Ella me aseguro que estaría bien con la seguridad que Mike contrato. Unos se quedan en casa y otros me acompañan a una prudente distancia. Dudo que ellos puedan detener a Edward pero el que posean armas me da cierta paz.

—Eli, vámonos.

Conduzco por cuarenta minutos hasta llegar a un casa de dos pisos con apariencia rustica. Es muy hermosa y me siento atraída por ella. Cuando presiono el timbre es la señora Watson quien me recibe.

—Bienvenida, doctora Swan —me sonríe y nunca noto que ellos casi no se parecen a Maggie.

—Puede llamarme Bella.

—Entonces usted llámeme Siobhan y a mi esposo Liam, aunque él no se encuentra aquí.

—Oh, ¿no va estar presente?

—Ni idea, su trabajo lo mantiene constantemente ocupado.

Asiento y con la mano de Eli tomada comenzamos a caminar dentro de la casa. Es incluso más hermosa por dentro con jardines coloridos y una piscina no muy grande.

—Tome asiento en un momento Leah servirá la cena.

—Bien —se formó un incómodo silencio entre nosotras mientras que Eli estaba recargada en mi— tiene una casa hermosa.

—Gracias, Bella —volvió a sonreír y se escucharon unos ruidos arriba— debe de ser Maggie aún se le dificulta moverse.

— ¿No ira a ayudarla?

—Tiene quien le ayude.

Volvió el silencio y estoy comenzando a creer que fue una maldita idea haber venido a esta comida. Siobhan no tiene mucho que decir y yo menos, no debí aceptar aun cuando quería mantenerme lo más centrada posible en lo que concierne a Edward.

—Su hija es preciosa y no se parece a usted.

Me tense un poco y forcé una sonrisa.

—Gracias.

—Debe parecerse al padre —insiste y me limito a asentir con la cabeza— debió ser un hombre atractivo dado la hermosura de niña, no lo digo con mala intención, solo que ella no se parece en nada a usted.

—Sí, es todo en el físicamente, al menos.

Ella debió de haber notado la tensión en mi rostro porque se forma una expresión de disculpa y preocupación.

— ¿Un tema privado?

—Así es.

—Lamento haberla incomodado. No volveré a tocar el tema.

Unos pasos sonaron por las escaleras y agradecí no tener que decirle algo más esto hubiera sido a un más incómodo. Estaba tentada a tomar a Eli y largarnos de allí si Siobhan hubiera insistido a un más; no me gustaba si quiera lo que Eli había escuchado.

Maggie va bajando con ayuda de algún enfermero supongo, sin embargo es imposible verlo porque está inclinado hacia ella. La deja sentada en el comedor y procede a retirarse.

— ¡Hola doctora Swan! Me alegra mucho tenerla en mi casa.

—Es un gusto estar aquí también, Maggie —le sonrió y Siobhan me indica que nos levantemos para ir al comedor.

—Leah va a servir ahora la cena —dice y grita el nombre de Leah.

Cuando estamos sentadas escuchando todo lo que Maggie tiene por decir sobre su recuperación me encuentro un poco más relajada. Conozco a Leah que es muy alta y demasiado delgada, tan delgada que me hace preguntar si come algo, sin embargo Maggie distrae mi atención de ella.

—Buen provecho —desea Siobhan y murmuro lo mismo. Ayudo un poco a Eli a coordinar el tenedor y cuchara, además de limpiar su boca de vez en cuando— es muy tierna —comenta cuando se le cae un poco de comida a su ropa.

—Puede llegar a ser un desastre —murmuro y acaricio la cabeza de Eli.

Terminamos la comida y todas mantenemos una agradable conversación sobre la vida universitaria a la que Maggie ingresara pronto. Ella alega no encontrar una carrera que la llena o si quiera llame su atención, mientras que Siobhan luce como querer golpear su cabeza.

—No me gusta absolutamente nada —sigue insistiendo.

Me rio un poco de ella.

—Ya encontraras la tuya —me pongo de pie y llamo a Eli que está viendo algunas rosas— fue un gusto estar con ustedes y la comida estuvo deliciosa, pero debemos irnos. Odio estar fuera de casa una vez oscurece y ya no tarda.

—Por supuesto, Bella —Siobhan se pone de pie con una sonrisa fría— espero que esta no sea la última vez que vengas. A sido un placer tenerlas a tu hija y a ti en nuestra casa.

—Así es —concuerda Maggie— una lástima que papá no haya podido llegar. Como sea, le tengo un regalo a Eli.

— ¿Si? —me sorprendo y ella asiente llamando a gritos a Leah. Creo que son demasiado groseros con la chica. Cuando aparece luce agotada— trae lo que deje en la cómoda de mi cama. Es más, dile a Edgar que te lo de seguramente tu no sabrás cual es.

Leah me miro brevemente y aproveche para sonreírle un poco antes de que Maggie la apresurara a cumplir su pedido. Yo solamente quería salir lo más pronto posible de allí.

—Es demasiado lenta —se queja con su madre que no dice nada.

Espere unos minutos hasta que Leah apareció con una caja mediana que parece pesar incluso más que ella.

—Gracias —les digo cuando me la entregan y Eli sonríe a lo grande— fue… agradable estar con ustedes.

—Vuelva pronto, doctora Swan —Maggie me dio una sonrisa grande.

Solté un suspiro una vez estuvimos fuera de la casa de los Watson dándome cuenta que había estado tensa en todo momento. Se había sentido como estar la guerra. No volvería nunca y como que comenzaría a evitar las llamadas de ellas.

—Bueno, bebe, vamos a casa, ¿bien?

Eli me sonrió.

—Ellas son extlañas pelo…

— ¿Pero qué? —pregunte mientras abría el auto metiendo las cosas.

— ¡Nada!

Fruncí el ceño pero sonreí cuando Eli abrazo mi pierna riendo dulcemente. Al menos ella no se había sentido tan incómoda como yo, de echo me extraño que ni siquiera comenzara a hacer comentarios sobre querer regresar a casa. Casi los estuve deseando.

.

.

.

.


Solo vengo a decirles que ya viene la acción y que presten mucha atención a cada personaje. ¿Los Watson les son sospechosos? Presten atención a pequeños detalles como este :D

Por cierto, Jasper no tarda en aparecer...

Hasta la próxima!