Capítulo 7: ¡Que no son celos!
Era un lunes cálido y brillante, la mañana de un día productivo en la Academia de la Guerra, en especial para los estudiantes de primer año de preparatoria, los cuales esa mañana tenían una prioridad en especial: Conseguir ahijados de los cursos menores. En su caso, el grado tercero, un curso de estudiantes ejemplares y cultos,
Aquellos pequeños seres que serían los gobernantes del mañana... o al menos es lo que piensan los padres sobre ellos pues la verdad es otra.
Vi andaba deambulando por el salón con frustración pues el tema de amadrinar a "una pulga parlante" no estaba en sus planes.
Caitlyn por otro lado no dejaba de saltar y de desear que ya fueran a ver a los niños.
- ¡Vi Vi Vi ya casi es hora! No puedo esperar a ver a esas dulces criaturitas, ¿qué es mejor una niña o un niño?
- ¿Y eso me importa por qué? - Contestó indiferente.
-Ay no seas aguafiestas, quizá hasta te consigas un buen niño y mejoras tu experiencia como niñera para cuando te toque cuidar al poro de Ashe otra vez-
-Neh.…Lo cuidará Jinx si acaso. Detesto a los niños, son como bestias que ansían comer tu alma dejándonos a su merced-
-Ves demasiadas películas de ciencia ficción, solo buscan cariño y un caramelo, no tus sesos-
-No estoy bromeando, esas cosas dan miedo, deberían erradicarlos a todos- Dijo mientras se ponía las manos en la cabeza y despelucando su cabello.
-exagerada, caray que imaginación la tuya-
Llegaron las 10:30 am y los niños estaban regresando de su descanso. Los niños que por traviesos no dejaban de gritar y de correr por el aula de clase, no prestaban atención ni la más minima a los jóvenes de primer año que estaban ahí parados desde hace un rato.
La directora del curso los saludó con entusiasmo, se le notaba muy feliz por su visita, les dio la bienvenida a los invitados al grupo "yordle" como se les solía llamar por que eran niños pequeños y muy traviesos, nombre dado por unas pequeñas criaturas hiperactivas, juguetonas y traviesas de los mitos y leyendas de la región.
-Buenos días a todos y gracias por venir, de verdad he estado esperando este momento para darme un descansito mientras ustedes pasan tiempo con los niños-
La profesora luego de ese saludo salió apurada de la sala y se dirigió al salón de profesores a tomar café.
Los niños no hacían nada más que jugar entre si, gritaban, corrían y saltaban de silla en silla, de entre ellos una niña de cabellos pálidos y recogidos en dos coletas, está poseía una gran paleta con los colores del arco iris que perseguía a un veloz y astuto niño de no pasados los 8 años, su tez blanca, ojos rasgados y cabello rubio sin olvidar su peculiar sombrero verde con una mecha roja en la parte de arriba. La evadía con facilidad, empujaban de vez en cuando a los mayores que hablaban con otros niños.
En una esquina de la sala, una niña yacía jugando con su peluche sentada dándole la espalda a todo el mundo, su soledad no era nada nuevo pues gustaba de jugar más con su oso de felpa que con los otros niños de su clase. Su rostro demostraba la inocencia de una niña de 7 años que gusta vestir de vestidos morados y rosas y una diadema de gato adornando su cabeza.
Caitlyn estaba hablando con Vi para que tratara de por lo menos saludar a uno de los niños, la cual respondía con muchas negativas y con una razón cada vez más exagerada que la anterior para nombrar porque no ser amigo de "las pestes", "ángeles caídos de cara al suelo", "demonios del averno","zombies encubiertos" etc etc etc.
Caitlyn desistió de razonar con ella. Vio a lo lejos en un rincón a la pequeña con el osito y se dirigió a ella con toda la buena fe de la tierra, se le acercó con cautela, se arrodilló hasta llegar a la altura de la pequeña y con una ligera sonrisa en la cara le saludó.
-Hola soy Caitlyn-
La dueña del oso no dijo palabra algina al momento, con curiosidad volteó su cabeza para ver quien le saludaba, encontrándose con la joven de ojos verdes en frente que le sonreía con sinceridad.
Ella con un suave movimiento de caderas quedó viéndola de frente y con voz baja la saludó de un simple hola y regresó a su posición inicial dándole la espalda para volver a jugar con su animal de peluche.
Caitlyn no se rendiría en tratar de conseguir un poco de confianza con la pequeña porque la castaña ya había encontrado a quien sería su ahijada perfecta. Entonces le preguntó -Que lindo peluche tienes ahí ¿puedes mostrármelo? -
La del cabello purpura ahora si se giró completamente, cogió el peluche con ambas manos y se lo restregó en la cara.
- Su nombre es tibbers ¿Quieres jugar con mi oso tibbers?- Contestó alegre y con ganas de una afirmativa.
Caitlyn escupió el pelito de lana que se le metió a a boca por la restregada agresiva del inanimado ser y le contestó.
*puahg* - Vaya que lindo, espera... ¿eso de ahí es un ojo faltante? -
La castaña se había fijado en ese pequeño detalle que empobrecía la dulzura del peluche además de los otros agujeritos que se notaban en las costuras de los brazos.
Su foco se prendió. No.… esta vez explotó, recordó que días atrás había guardado unos botones, aguja e hilo en su mochila para coserle un botón a la camisa de la sudadera a Vi que se le había caido y no los había sacado.
La pequeña contestó -Si, tibbers es un poco travieso y a veces se mete en problemas. -
-Mmm espérame un momento. - Caitlyn se dirigió a su mochila que yacía debajo de las otras maletas de los otros estudiantes que formaban una montaña, con esfuerzo sacó la mochila y con ella la aguja, el hilo y los botones.
Regresó con la niña al mismo lugar con los implementos de costura en una mano y una caja de tamaño de la palma de su mano en la otra escondiéndola en su espalda.
-Mira, te tengo un pequeño detalle, te lo doy y tú me prestas a Tibbers un instante ¿va?- ella se sacó la mano de la espalda y la puso en frente de la niña a lo que esta se le abrieron los ojos como platos al ver la caja de color morado con un listón azul que lo envolvía, su curiosidad la carcomía por lo que le dio un abrazo fuente al osito y se lo entregó a la castaña, la caja contenía un cupcake barroco, lleno de chocolate, chispitas y la cereza en el centro. Agua se hizo su boca al verlo, la niña vio a Caitlyn que le hacía una "operación" a Tibbers y le habló casi entrecortada por los nervios de cualquier niño al hablar por primera vez a una persona mayor.
-Gra gracias se... ve delicioso- Sin decir más nada comenzó a comerlo y a ensuciarse todo el buso, las manos y las chispitas que le quedaban al rededor de la boca.
La mujer de ojos verdes rio al verla comer y le acarició el cabello. -Veo que te gustó, buen provecho. . . A y apropósito, Tibbers está como nuevo-
Contestó contenta mostrándole el muñeco con el nuevo ojo y con algunos remiendos en los brazos.
Ella con las manos llenas de crema y cereza agarró el muñeco y le abrazó, lo vio con detenimiento, su sonrisa no podía ser más grande.
-Tibbers volviste del médico y estas mejor que nunca, te ves re guapo ¿quieres jugar con Carol?-
Caitlyn confundida le preguntó-¿Carol?-
-Sí, así te llamas ¿no? -
La risa agarró a Caitlyn por delante antes de contestarle que ese no era su nombre.
-Jaja mi niña, mi nombre es Caitlyn pero puedes llamarme Cait si gustas-
-¡Cait!- La joven la apretó con fuerza a su persona quedando escondida entre los pechos de la castaña la cual se sorprendió por la reacción de la anteriormente nombrada y le regresó el abrazo.
-Mi nombre es Annie, a tibbers le caes muy bien he. -
-Entonces es un buen inicio- Ambas se quedaron hablando y jugando mientras en otro lugar las veía con atención una mujer peli rosa que yacía recostada en la ventana que daba vista al campus. Sus manos no paraban de moverse, estaba ansiosa, no sabía qué hacer para evitar sentir aquella sensación, una punzada en el pecho que la hacía arder de enojo cada vez que veía a Caitlyn abrazando a la mujercita con tanta confianza. Vi además de eso estaba distraída en cuanto al entorno por lo que no se dio cuanta a qué horas mandó al suelo con sus manos locas un tarro con agua e hizo que esta se derramara causando un charco cerca de donde estaba.
El niño de gorro verde y botas rojas iba corriendo hasta que pasó por el charco, este resbaló al instante empujando a la anteriormente haciéndola caer mientras daba un alarido sin precedentes.
Sus sentimientos se mezclaron entre sí, el enojo pasó a ser ira, la ansiedad peleaba con el nerviosismo y jugaba al mismo tiempo con un pensamiento asesino ante el causante del hecho, su rostro tan rojo como aquellas botas del joven demostraban que estaba por estallar. Todos comenzaron a reírse a carcajadas al ver el enrojecido rostro de Vi que competía con el color de su chaqueta. esa fue la gota que rebozó el vaso.
Se dice que a la gente agresiva se le tiene que controlar con calmantes para evitar esas situaciones o simplemente ellos deben encontrar "algo" en lo cual dejar ir todos esos sentimientos de rabia y odio. Vi lo había encontrado, agarró al niño del cuello de su bufanda alzándolo a más de metro y medio del suelo,
el no se movía, solo observaba las acciones de la mujer que lo tenía viendo fijamente a los ojos con su penetrante mirada.
-¿Te parece correcto andar corriendo como cabra desbocada empujando a la gente sin más?- Dijo la pelirosa con voz autoritaria y seria al yordle que la miraba desafiante. Este luego de un momento de silencio sonrió macabramente como solo el sabe hacerlo y le sacó la lengua haciendo ese sonido característico que saca más babas que otra cosa. VI hizo un bufido y alzó su puño para mandárselo en la cara. Caitlyn que estaba al otro lado tapándole el rostro a Annie, le gritó -¡Vi!- con fuerza atrayendo su atención y parándola en seco.
El niño continuó mirandola pero sus pantalones ya se habían ensuciado incluso antes de la oji azul hacer el amague del golpe. La profesora que había regresado de su Coffee break vio la escena y del susto tiró la taza de café, de inmediato ella intentó ordenarle que lo soltara, pero esta se le adelantó, lo dejó caer desde la altura a la cual lo había alzado anteriormente.
-V...-
-Si ya sé vieja-
Vi aún con el trasero mojado, el rostro enrojecido y empuñando las manos, salió del salón con la cabeza gacha para no tener que ver a nadie más, y menos la cara de desaprobación y desilusión que poseía Caitlyn en todo el momento en que todo sucedió. Vi cogió rumbo al lugar mas apropiado para desahogarse, aquel lugar que le enseñó a controlar un poco sus sentimientos cuando se descontrolaba y los ponía a raya, el cuadrilátero de boxeo.
Pasados quince minutos de haberse ido al gimnasio. Andaba dándole duro al saco de boxeo, sus nudillos estaban enrojecidos de tanto golpear el cuero del saco. Un grito, un golpe, con cada uno de ellos su ira desaparecía.
Una chica castaña entró a la habitación con cautela para que la pelirosa no la escuchara, y de hecho, ni lo haría porque con tanto ruido que hacia no se daba cuenta de quien la estaba viendo. La mujer agarró una toalla de mano color verde, la enrolló formando un tubo y se le acercó por detrás, ella seguía ensimismada golpeando el objeto cuando la otra mujer coge la toalla y le da un pringonazo en la espalda haciendo que esta de un salto hacia adelante con un grito magistral de niña.
-¡Waaa!¿¡Caitlyn que te dio?!-
-¿¡Que fue eso?! -
-¿Que?-
-Lo que hiciste con el niño hace un rato-
Vi bufó y desvío la mirada.-Nada importante- contestó seria.
Caitlyn cruzó los brazos y
dio un suspiro y le habló más calmada.
-Escucha, no vengo a pelear contigo porque eso de mucho no ayuda. El director te busca, quiere que lo veas en su oficina y creo que tus padres están allí también. -
-Ese tipo debería tomarme una foto si tanto quiere verme en su oficina tan frecuentemente.-
Caitlyn rió ante el comentario y le entregó la toalla a su compañera para que secará aquellas pequeñas gotas que salían de su frente.
-Gracias cupcake, nos vemos en un rato entonces- Ella sonrió y la otra le correspondió el gesto. Vi ahora estaba más tranquila sabiendo que Caitlyn no iba reprenderle y que estaba de su parte.
《(*&*)》
-¿Que hizo qué? Esta mujer está fuera de control, No sé qué haré con ella, es tu culpa por no controlar a tu hija, Marco. - Dijo aquella mujer de ojos color escarlata y cabello rubio, de carácter fuerte y escandaloso, una joven ejecutiva que gustaba hacer trabajos en otras ciudades y ausentarse por varios días.
-Vale, ahora solo es mi hija, y ¿Yo que puedo hacer he? Lo que pasó, pasó por uno de sus accesos de mal genio ocasionales. castigarla no arreglará las cosas, ni gritarle y peor pegarle. - Contestó Marco, el padre de la problemática tatuada. Un doctor especializado en neurología y algo de psicología. Al describirlo, la palabra más adecuada sería: Tranquilo, el es el encargado de cuidar a ambas chicas cuando su madre no está en casa.
-Es responsabilidad tuya mientras no estoy, ponerle correa a las niñas y por lo que veo no has hecho nada. -
-Tengo trabajo ¿sí?-
El director interrumpió la pequeña pelea que se situaba delante de su escritorio de caoba con decorados barrocos. -señores padres de familia, creo que este no es el mejor lugar para decidir qué hacer o no con su hija, diría que esperemos un momento a que llegue- terminado de decir esto, la puerta se estremeció y una mujer de aproximado el uno ochenta de estatura entró por aquella de un portazo. La frescura se sentía en el aire que exhalaba la pelirosa -Hola mamá, cuanto tiempo sin verte-
La mujer de ojos escarlata apenas la vio entrar anarcó una ceja y cruzó los brazos, observó con detalle de arriba abajo notando el desorden de uniforme que llevaba.
-Vi, ¿podrías decirme que es lo que hiciste? -
La peli rosa estaba por hablar, pero la la insistencia y un grito repentino de su madre la cayó al instante. Comenzó a alegarle porque lo había hecho y si no estaba arrepentida, si lo apreciaba lo que hacía por ella para mantenerla entre otras cosas. Vi la miraba desinteresada y solo asentía para que no siguiera gritando mas su temperamento estaba siendo alterado con los gritos que iban y venían sin cesar, cruzó los brazos haciendo la misma pose que su madre.
-Si si ya entendí, no lo volveré a hacer y bla bla bla ahora ¿puedes callarte? Me duelen los oídos de escucharte ladrar. - habló mientras se rascaba el oído y con gesto nada agradable en el rostro. Una gran tormenta de rayos estaba por desatarse según los pronósticos del clima hasta que llegó aquel hombre de cabello alborotado y lentes grandes al ojo de la tormenta, tocó el hombro de su esposa y le dijo que se relajara un poco ya que comenzaría a reventar tímpanos y eso ni era bueno para la salud.
Ella por seguía alterada así que no le hizo caso y dirigió su sermón hacía el, no tuvo más remedio que pararla de la manera menos adecuada para la ocasión, con su dedo indice y pulgar hizo presión en su clavícula haciendo que esta se desplomase enseguida, el la sostuvo de los hombros unos instantes y la cargó como princesa, le dio una sonrisa a Vi y se le acercó al oído.
-Cariño saca la billetera de mi bolsillo, ahí hay un billete de 50$, ponlo cuidadosamente debajo de la taza de café del director y camina detrás de mi. -
Vi hizo lo que su padre le ordenó, el director estaba por reclamar por la indignante escenita pero al ver el billete sus ojos se enfocaron en el mismo y dejaron de centrarse en la mujer peli rosa y su familiar desmayado la oportunidad perfecta para salir.
Ya fuera de la oficina del director, Vi le agradeció a su padre por el gesto del billete.
-Eso no lo esperaba, definitivamente no eres un padre convencional, gracias-
-y tu no eres la hija perfecta pero así estas bien. Solo no te vuelvas a meter en problemas ¿si? -
-Psss ¿quién crees que soy la madre sor teresa de Calcuta?-
El hombre frunció el ceño.
Vi giró el rostro ligeramente hacia la derecha al mismo tiempo que torcía los ojos. -Lo intentaré-
-Así me gusta, ahora vete a case mi pequeña ladronzuela de mi corazón-
-iuuggg ya te pusiste meloso otra vez, mejor ve y lleva a mamá al auto antes de que despierte... y no te olvides que hoy es noche de tacos. -
-Cómo olvidarlo- El hombre de cabello alborotado dio un último gesto a su hija que se alejaba por aquel largo pasillo que a veces parecía eterno de recorrer y otras veces tan corto, media vuelta y con mujer en brazos empezó su tenebrosa travesía hacia su móvil, miraba constantemente a la bestia que yacía durmiendo y caminando con cautela para no despertarla siguió su camino hasta que su silueta dejó de verse a lo lejos.
NOTA: ESTE CAPITULO LO PARTI EN DOS PARTES CUANDO LO PUBLIQUE EN WP…AQUÍ LA SEGUNDA PARTE
-Solo te digo que es raro-
-No es raro, es su forma de ser la que la hace...especial-
-Huu ¿especial en qué sentido?-
- Este...pues... especial...no sé-
-Mira, especial pueden ser los ungüentos que usa soraka para curar las heridas o especial puede ser la relación que tiene Lux y el gay de Ezreal que por cierto está terrible y Ez no demora en salir del closet con Taric detrás suyo como perro en celo. Ve, si no lo hubiera visto no te lo diría pero es verdad, ella no te quitaba los ojos de encima, estuvo tranquila un rato hasta que llegaste con el pastelito y se lo diste a la niña esa...-
-Annie-
-Si Annie, te digo que hechaba humo por lo oídos, no tanto como cuando se cayó, pero se le veía incomoda con lo que hacías-
-Pero no hice nada malo, solo estaba tratando de hacerme con una ahijada, no le veo nada de malo.-
-Yo sé eso mami pero cuando hablamos de Vi...Eso parecía otra cosa-
-Entonces ¿insinúas que Vi estaba celosa de que ande con una...niña jugando?...vale...Oye ¿Porque la estabas viendo con tanto esmero? -
-Ay no pues que aremos, casense y enrodetense toda la noche que entre celosas se entienden- Dijo con sarcasmo -Le estaba viendo una espinilla que tenía en la nariz, era enorme-
- Eh que no, oye mejor le pregunto yo, cuando pueda ¿vale? -
-Si de seguro que tengo razón, ya verás-
Y así siguieron hablando Leona y Caitlyn como cacatúas hasta que llegó la mujer dueña del tópico de conversación regresó al salón.
Vi siguió hasta su asiento sin notar los deslumbrantes ojos verdes que la observaban sin cesar. Esta se sentó su asiento y subió los pies en su escritorio, la peli rosa saludó calidosamente a Caitlyn con un -Hey cupcake- ya Leona con un simple -Hey Leo- Caitlyn estaba intrigada por lo que había pasado en la oficina del director y si Vi se encontraba bien, la de los ojos celeste contestó relajada y con un aire de satisfacción que todo había salido bien y que ni siquiera la castigarían al menos hasta que su madre despierte del "sueño repentino" que le dio mientras estaban ahí. Aquel trío continúo hablando un rato más hadta que por alguna razón salió el tema de Annie y su pequeño oso de felpa tibbers que, aunque no se notaba mucho, a Vi le comenzaba a incomodar la manera tan atenta con la que hablaba la castaña de la infante, Vi estaba hartándose de que no parasen de hablar de ello así que buscó la manera más rapida para cambiar el tema de conversación. Le preguntó a Caitlyn si quería ir a almorzar con ella luego de clases, esta estaba totalmente segura que aceptaría, pero para su sorpresa no era así
Caitlyn si quería ir con Vi a almorzar y pasar un poco de tiempo juntas, pero, negó la propuesta pues un rato antes le había prometido a Annie que comería con ella. Por supuesto Vi se molestó por el gesto pero no lo demostraba, trató de convencerla pero ella no era una chica que le gustara rogar así que se rindió rápidamente. Vi terminó con un comentario algo extraño refiriéndose a lo mal que le caían los niños y que no debería fiarse de ellos y menos de la pequeña peli-rosa de la clase yordle.
Caitlyn cambio su actitud calmada a una de disgusto, le contestó que estaba exagerando de nuevo y que dejara de hacerlo, parecía tonta, que los niños no son monstruo ni demonios, que dijera lo que dijera seguiría llendo a ver a su ahijada.
Vi contestó con el mismo tono que dejaba notar el enojo que tenía en aquel momento, alto y fuerte -Esta bien, vete con "tu niña" la verdad estas mejor acompañada con ella, que te diviertas- Dicho esto, Vi giró su asiento en dirección contraria a las chicas con intención de ignorarlas. Leona observaba atenta a tal escenita de "comprometidos aletosos", no podía entrometerse ya que si lo hacía terminaría sin oidos por lo que optó por hablar con Diana por WhatsApp acerca de lo sucedido con sus dos amigas más cercanas.
Caitlyn anarcó una ceja, cruzó los brazos y en voz alta. Con la paciencia colmada contestó.
-¡¿Vi que te ocurre?! Has estado actuando muy extraño hoy.-
Vi no volteo a verla, solo hizo un gesto con los hombros en forma de negación.
-¡Vi no me ignores! ¿Es por qué no puedo ir almorzar contigo hoy?-
-No- Contestó cortante
-O... ¿es que estas celosa de Annie?-
- ¿celosa yo? Ja, para nada...-
En ese momento llegó al salón el profesor que anteriormente había salido a traer unos talleres sobre historia. El profesor pidió a los estudiantes que se sentaran en sus puestos para seguir la clase, Caitlyn con el ceño fruncido, hizo caso a las indicaciones del profesor sin antes decirle a la peli rosa que dejara de ser tan inmadura, actuaba peor que una niña de siete años.
Y así fue el resto de la semana, Ni Vi ni Caitlyn cruzaron palabra alguna, llegar al instituto ni siquiera se volteaban a ver y a la hora de salida tomaban caminos diferentes para no tener que encontrarse la una con la otra, más de una vez Diana intentó convencer a Vi para que se disculpara, pero ésta no iba a hacerlo, ni pensarlo.
/(*^*)/
-Jajajaja pero que tonta eres hermanita, los berrinches son malos y en ti se ven raros. Mira si no quieres algo...Estállalo así de simple es la cosa, busca la forma de sacarla del camino, no sé, busca la forma de hacer que quedé mal frente a la torta de Caitlyn- Decía la peli-azul que se encontraba tirada boca arriba en la cama de Vi.
-Ummmm no estaría mal estallarla…literalmente pero tampoco quiero que Caitlyn se ponga triste por...ver explotar a la pulga-
- ¡Que sufra mujer! - Dijo fuerte mientras daba un salto que la hizo caer de la cama.
-(*o*)-
Vi hizo un último intento en ir a confrontar a la pequeña annie, esta estaba jugando a "la fiesta de té" con sus juguetes en el patio. La peli rosa puso la cara más seria e intimidante que pudo y se le acercó a paso firme.
-¿Tu eres Annie?- preguntó con serenidad, se agachó de forma que quedó viéndola a los ojos más de cerca, la chica trataba de verse lo más intimidante posible incluso tratar de hacerle mala cara pero la niña no se inmutó par nada. la niña ignoró el gesto y en cambió la recibió con una sonrisa para terminar diciéndole.
-Jejeje que graciosa tu cara, me recuerdas a Tibbers cuando está enojado, mostrando los dientes y haciéndose el rudo, ¿quieres jugar conmigo? -
Su pensamiento en ese momento fue nulo, Vi no contestó nada, no hizo nada, simplemente retrocedió por el mismo lugar de donde vino hasta que la pequeña con un gesto de curiosidad no tuvo más visión de la peli rosa que había quedado en shock.
-¿Pero qué mierda fue eso? esa niña es completamente repelente a mi mirada de muerte, ¡qué miedo! esa niña de verdad que no es humana- Dijese para sí misma la oji-azul pegada a la pared que daba vista a la infante de cabello rosa.
-Bien eso no funcionó...¡jinx prepara los cohetes!-
-¡Si comandante!-
Vaaaaale aquí León reportándose y lista para disparar... con esto termina el capítulo 7 y ps creo que no le restan muchos capítulos a la historia, pero siendo como yo...tendrán Vi x Cait para rato.
Le daré créditos a Vale (mi BFF) que gracias a ella surgió este capítulo...Bueno digamos que esto fue basado en hechos reales, claro que ella si se puso re loca conmigo y no me habló por toda una semana y si lo hacía me gritaba...se imaginan no hablar con tu befa una semana por una pigua adorable... venga ya me fui otra vez...como sea iba a subir esto en diciembre pero se me olvidó así que les traigo un capitulo doble XD Discúlpenme :D... se me olvidaba:
ESPOILERCITO PAMBICITO:
-Quizá haya muak muak de parte de una parejita de tortas :p.
