Capítulo 7: Noticias de Taichi
Después de que Yamato se retirara, Takeru continuó leyendo los documentos que Catherine le había dado. Sabía que Yume no era perfecta, mentiría si dijera que nunca habían llegado a discutir, pero sentía que la imagen que tenía sobre ella se distorsionaba. No sabía si sentirse culpable por la poca atención que le dedicó cuando ella más lo necesitaba o decepcionado por lo que había hecho en sus últimos días, ella fue cruel con Hikari y se involucró en el mundo de las drogas.
La segunda vez que se reunieron para hablar sobre el caso de Yume, Mimi no estuvo presente. Ninguno se preocupó pues ella les había dicho que no se vería obligada a faltar. Uno de los directores había pedido un cambio de último momento en uno de los capítulos de su programa y tendrían que grabarlo de nuevo. En esa ocasión Taichi estuvo presente, de manera indirecta. Logró escaparse de sus compañeros y tomar prestada una computadora para poder llamarlos.
—Me alegra ver que no has salido —le dijo Yamato a modo de saludo —, no sé si sea el mismo a quien Mimi vio, pero cuando venía de camino vi a alguien muy parecido a ti, y no fui el único que lo pensó, un policía lo detuvo para interrogarlo.
—Si fuera supersticioso creería que se trata de una mala señal, aunque con todo lo ocurrido comienzo a tener mis dudas —comentó Takeru en un intento por aligerar la situación. No funcionó.
—Tía Sonoko sospechaba que Yume estuviera en drogas —fueron las palabras de Taichi —, pero no que pudiera conseguir en Francia, tenía todos los síntomas de la abstinencia, pero en el momento prefirió darle su espacio. Yume cambió demasiado.
—Si no fuera por la autopsia, no me creería que Yume estuviera consumiendo drogas, creí que sus cambios de humor eran por las presiones —comentó Hikari, la culpa era palpable en su voz.
Takeru recordó la conversación que habían tenido y sospechó que a eso se refería. Yume nunca había demostrado tener celos de su amistad con Hikari y, sin embargo, según las palabras de Hikari, en esa ocasión no solo parecía odiarla, sino también verla como una enemiga.
—No se puede salvar a quien no quiere ser salvado —comentó Takeru —. Yume no permitió que nos acercáramos a ella y se involucró con las personas equivocadas.
—Es solo que siento que pude hacer algo más, que, de haber insistido, las cosas serían diferentes. Ni siquiera fue a despedirme de ella.
—No te mortifiques por lo que pudo ser, no podemos cambiar el pasado, pero sí atrapar al asesino, así habrá justicia para Yume.
—Hay algo que no encaja —agregó Yamato —, no dudo que los narcotraficantes puedan tomar esa clase de medidas, pero Yume dejó Odaiba, no tenían manera de saber que habían regresado.
—Ellos pudieron usar el correo electrónico de Takeru para hacer que Yume regresara, no les debió gustar nada que intentara escapar de la deuda.
Takeru no estaba seguro de esto último. No creía que fuera una mala idea el que los narcotraficantes usaran su correo electrónico para engañar a Yume, lo que no tenía mucho sentido para él era la forma en que lograron ingresar a su correo electrónico y si eso estaba relacionado con sus pertenencias, la mayoría objetos personales, desaparecidos.
—Según la autopsia, Yume había consumido cocaína poco antes de su muerte, pero no tiene sentido que le vendan si tenía problemas para pagar, y si no fuera por dinero, no sabría qué motivos tendrían para una actitud tan violenta.
—Tal vez Yume quería delatarlos.
—Lo dudo, pudo hacerlo mientras estaba en Francia.
—Además si esas fueran sus intenciones, no habría consumido cocaína.
—Pudo ser una trampa para desviar la atención, incluso puede ser el trabajo de un asesino serial.
—O un acosador, como el que persiguió a Mimi… lo único sospechoso que se ha encontrado con Yume fueron las drogas, ella no tenía enemigos, no le robaron, no había señales de violación y no han ocurrido otros casos como el suyo.
—No quiero pensar que Yume fuera traficante de drogas, todavía me cuesta aceptar que Yume hiciera algo así.
Takeru sabía que negar que Yume había consumido drogas era absurdo, independientemente de las señales que en ese momento le resultaban tan evidentes, estaba un documento oficial que confirmaba la presencia de drogas, pero eso no lo hacía más sencillo. Él la conoció, o al menos creía hacerlo, cada vez le costaba más poder estar seguro de ello y no le gustaba.
—Yo tampoco —agregó Hikari —, y quiero darle el beneficio de la duda, pero si nos dejamos cegar por nuestros sentimientos, no podremos acercarnos a la verdad.
—Ken ha estado investigando a un grupo de narcotraficantes de la zona, puede que fueran ellos quienes asesinaron a Yume —comentó Taichi pensativo, recordaba haber hablado con su amigo poco después de enterarse de la muerte de su prima.
—En ese caso puedo hacerle llegar el sobre que me dio Catherine —aunque Catherine no le había dicho que el sobre era confidencial, Takeru sabía que estaba tratando con información delicada. Si Ken no fuera un amigo, ni siquiera habría considerado el involucrarlo en esa investigación —, pero ten cuidado, si se llegara a descubrir que Catherine me ha pasado información…
—No es necesario que lo digas, entiendo las consecuencias y quiero ayudarlos a ambos a salir de esto.
—Confiamos en ti y en Ken, solo quiero que sepan lo importante de la situación.
—Ken es policía, él está enterado de todas las reglas que está rompiendo, y aunque no estudie leyes, también estoy consciente de la gravedad de la situación.
—Tengan cuidado, no estamos seguros de que la muerte de Yume estuviera relacionada con el narcotráfico, pero sí de la violencia con la que murió, alguien capaz de matar de ese modo, debe ser peligroso.
Takeru sabía que Mimi no podía visitarlos con frecuencia, aunque quisiera porque podría levantar sospechas, pero aun así le resultaba extraño el no haber tenido noticias de ella en tanto tiempo y que hubiera recibido más visitas de su hermano, pero lo que lo hacía sospechar era el hecho de que Yamato no parecía tener intenciones de hablarle acerca de Mimi.
—Tengo buenas noticias —le dijo Yamato —, he hablado con Catherine y me dijo que detuvieron a quienes le vendieron droga a Yume, dice que en cuanto tenga una declaración, los dos estarán libres de sospechas.
—Es bueno escuchar eso.
—He hablado con Sora y ambos llegamos a la conclusión de que es peligroso que se queden aquí. Ambos trabajaron en uno de sus invernaderos hasta que puedan mostrarse públicamente. La próxima vez que los busqué, tendré buenas noticias.
Cada vez que Takeru o Hikari intentaban preguntarle a Yamato por el motivo de esa decisión, les respondía con una excusa diferente. Takeru con tenía dudas acerca de que su hermano le estuviera diciendo la verdad, pero su extraño comportamiento le hacían pensar en que le estaba ocultando algo.
Él y Hikari tomaron los primeros disfraces que encontraron. Nada llamativo y fácil de descubrir si se les veía con atención, pero perfectos para pasar desapercibidos. Durante el viaje a los invernaderos Takenouchi, tampoco obtuvieron una respuesta por parte de Yamato, ni siquiera tuvieron la oportunidad de preguntarle, pues el mayor había encendido a la radio con un volumen bastante elevado.
—Me alegra verlos a salvo —les dijo Sora mientras los abrazaba —. Yamato me ha contado todo.
Takeru mentalmente se preguntó qué era todo y si era más de lo que le habían dicho a él, mas no le hizo ninguna pregunta a Sora. No era el hecho de que dudaba que le respondieran, en los últimos días había tenido la sensación de que su hermano le ocultaba cosas, el que lo llevara con Sora sin previo aviso hacía que esa sensación aumentara. También estaba el hecho de que consideraba que en ese momento tenía otras prioridades, como descubrir que había sido con Mimi y pensar en lo que hablaría con Hikari cuando todo terminara, en lo que sería de ellos dos cuando pudieran ser libres.
Sora les dio un recorrido por el invernadero y les explicó las tareas que ambos deberían cumplir. Takeru había visitado con anterioridad la floristería de Sora, pero esa era la primera vez que se encontraba en el lugar donde las flores eran cultivadas. Asignarles una identidad fue lo último que hicieron. No solo les dio un nombre falso, también identificaciones que los respaldaban. Esto último le hubiera parecido extraño a Takeru de no ser por el hecho, de qué, aunque tenían a potenciales sospechosos, no se podría saber cuándo todo terminaría si no los capturaban.
—Él es Hiro Takada, lleva poco tiempo trabajando en el vivero, pero puede ayudarlos en caso de que tengan problemas —les dijo Sora para luego dirigirse al joven frente a ellos —. Ellos son Keichi Tokashiki y Namiko Ryuugu, estarán trabajando a partir de hoy. Espero que puedan llevarse bien. Estaré de vuelta aquí antes de que lo noten.
Para nadie pasó desapercibido el hecho de que Sora parecía tener prisa por retirarse cuanto antes, el que Yamato la hubiera esperado le hizo sospechar. De no haber sido por el asesinato de Yume o por la falta de información acerca de Mimi, creería que Sora finalmente estaba lista para tomar una decisión acerca de su futuro, el de Yamato y el de Taichi.
—¿Qué haces? —le preguntó Hikari.
Takeru le mostró el libro en el que había estado trabajando antes de la muerte de Yume. No sabía qué lo había impulsado a leerlo, especialmente porque esas páginas le recordaban a lo que había ocurrido con la prima de Yume. Tenía fuertes motivos para creer que los parecidos entre ambos asesinatos eran solo coincidencia, quería creerlo.
—¿Quién era el asesino?
—Un fotógrafo, se había quedado sin inspiración y comenzó a asesinar para convertir esos momentos en fotografías… quería hablar con Catherine para que me ayudara a darle mayor profundidad al antagonista principal. Es un alivio que no imitaran la segunda muerte, tomó a una celebridad y la convirtió en una muñeca viviente.
—Suena como lo que haría alguien malvado.
—La idea era mostrar la obsesión.
Hikari no comentó nada y Takeru no agregó nada más. Conforme los minutos pasaban, la situación se iba tornando cada vez más incómoda. Habían sido amigos durante años, pero era la primera vez que algo así ocurría. No consideraba que hablar acerca de los sentimientos mientras que huían fuera una buena idea, pero sentía la necesidad de hacerlo, de poner en claro lo que estaba en su cabeza y corazón.
—Hikari, yo…
Takeru fue interrumpido por un gesto de mano de Hikari. La vio acercarse a la ventana de forma apresurada y quedarse frente a la misma, observando fijamente, como si temiera lo que pudiera encontrarse del otro lado. Se dirigió a la ventana, no encontró nada fuera de lo normal.
—¿Pasa algo?
—Espero que no… es solo que me pareció que alguien nos observaba… debió ser mi imaginación.
