Camine lo más aprisa que pude, porque con estos tacones de 10 cm era casi imposible caminar en empedrado. Sentía las lágrimas rodar por mis mejillas sin que yo pudiera evitarlo. Otra vez me encontraba llorando como una estúpida que caía en un juego tan absurdo.
¿Por qué demonios había aceptado venir esta noche? O si! Kristen había dicho que todo tenía que terminar, que debía saber lo que quería, lo que necesitaba.
Al menos, al menos había tenido mi respuesta, al menos ya no tenía dudas que carcomieran mi alma, ya no había nada que me retuviera de entregarle todo a Kristen, solo me faltaba un fragmento de mi alma, la misma que le había entregado a Rachel la primera vez que habíamos estado juntas de aquella manera tan íntima. Dios, todo había sido una mentira, una mierda de mentira que me había creído; ¿cómo pude ser tan estúpida? Era obvio que lo único que Rachel buscaba era vengarse de mí, de lo que alguna vez le hice pasar, ¡pero que estúpida fui!.
Estúpida Rachel y su poder de convencimiento, su poder de hacer que yo pudiera caer a sus pies, de que sus hermosos ojos marrones me hicieran querer entregarle todo mi ser.
Saque el celular de mi bolso, marque el único numero que podía salvarme, que me podía librar de ese estúpido fantasma llamado Rachel Barbra Berry.
-cariño ¿estás bien?- La voz de Kristen tembló, era como si ella supiera todo sin que yo le dijera nada.
-puedes venir por mí- Fue la único que le pude decir, pero ella se la paso todo el trayecto del hotel hacia mi hablándome palabras de consuelo, repitiéndome una y otra vez que me amaba, que yo era su todo, que ella estaría conmigo por toda la vida. Y yo le creí, le creí porque ella no decía cosas al aire solo porque si, tenía que estar segura de todo antes de dar algo por hecho.
Me envolvió en sus brazos, una y otra vez; cuando me encontró, en cada alto que el auto daba, y hasta el momento en que nos acostamos. Nunca me dejo ir, nunca se separó de mí ni un solo segundo, me protegió, limpio mis lágrimas, me hizo sentir que volvería a vivir, que podía vivir. Que aun existía la bondad, la paz, la felicidad, el amor, y me hizo ver que YO de todos podía tenerlo a las manos, solo tenía que decir:
-Kristen llévame lejos de aquí, regresemos a nuestro hogar, del que nunca debí salir. Ni siquiera valió la pena dejar a Beth con tus padres, no me gusta estar lejos de ella-
-sabes que a mí tampoco, pero no queríamos que Beth pasara por todo esto-
-tienes razón Kris, es solo que...
-shh cariño, lo sé, tranquila bebe, tranquila, deja lo ir, yo te voy atrapar, siempre voy a estar para ti, siempre-
-es solo que... Rachel ella me dio las respuestas que quería, pero... pero me dolieron tanto-
-y ahora, ¿que sientes por ella?- Lo sabía, Kristen era la mujer perfecta, pero este estúpido fantasma nos había rondado por tanto tiempo, que estaba sacando sus inseguridades, aunque no lo quería.
-lo siento Quinn, eso no era lo que quería decir, es que, es que... Dios Santo, no quiero perderte-
-y no me vas a perderme Kristen, jamás... Necesitaba ver nuevamente a Rachel para dejarla ir, para saber que ella ya no era nada en mi vida, y no siento absolutamente nada por ella, bueno algo de rencor, pero... pero con la distancia, y el tiempo todo esto se me va a olvidar-
Volvió a envolverme en sus brazos, beso lentamente mis labios, y me hizo tiernamente el amor.
A la mañana siguiente, sentía como si el dolor estuviera cesando, como si la herida estuviera sanando, cerrando lentamente. Mire el cuerpo desnudo de mi futura esposa, y una sonrisa se formó en mis labios.
-Mirar tan fijamente a una persona es de mala educación- le oí susurrar contra la almohada.
-pues no me importa, porque pronto serás toda mía ante los ojos de TODO el mundo-
-lo estoy esperando, no sabes cuánto deseo que ese día sea ya-
-Yo también Kristen, yo también-
Estábamos en el aeropuerto, solo habíamos dejado un mensaje de despedida en todos los teléfonos celulares de los ex miembros de Glee. Era de último momento, pero era lo mejor, ya no quería saber nada de Rachel y verla nuevamente solo haría que la rabia, la ira me enloqueciera.
Estábamos sentadas en uno de los restaurantes, sentía solo la mano de Kristen sobre la mía, pero mi mente, mi mente estaba alejada cientos de kilómetros de ahí.
-Quinn-
-hmm?-
-te amo-
-yo también te amo Rachel-
-lo de anoche, no fue un sueño ¿verdad?-
-claro que no amor, nos entregamos a nuestro amor, y sin bien no fue mi primera vez, será la primera vez que lo recordare no importa que pase o digan los demás-
Las dos estábamos recostadas sobre la cama que había sido testigo de nuestro amor, de nuestra primera vez. El sol se asomaba por la ventana de mi habitación, no quería moverme ni un centímetro de ahí, este era un mundo donde siempre quise vivir, ella y yo, solas, sin que el mundo nos juzgara, sin problemas, sin errores. Solo ella y yo.
-¿Quinn?-
-hmm?-
-si te perdieras en una isla, y solo pudieras quedarte con una persona, ¿a quién llevarías?-
Era la pregunta más difícil, no le desearía a nadie estar varado en la nada, en una isla sin las comodidadess a la que la gente estamos acostumbrados.
-con riesgo de ser egoísta digo: que a ti, no hay nadie a quien quiera conmigo por el resto de mi vida-
-¿egoísta?-
-claro, tendrías que verme todo el día, te alejaría de todas las personas, comerías quizá solo pescado o cocos. Pero al final sería un paraíso en la playa para mí, tendría a la persona que más amo junto con Beth cabe decir, a mi lado, todo el resto de mi vida. Y preferiría que fuera mi esposa, y que tuviéramos muchos hijos antes de perdernos en esa magnífica isla-
-¿Casarnos?-
-no hay nadie en este mundo con quien quisiera casarme más que tú, y con la que quisiera fuera la madre de mis hijos-
-¿lo prometes?-
-te lo prometo Rachel, no hay mujer que se te compare, ni nadie que se te acerque, ¿por qué desearía casarme con alguien más?-
-te amo Quinn-
-y yo a ti, siempre, siempre no importa lo que pase-
-¿Quinn?-
-hmm?-
-tú celular está sonando-
Mire el artefacto en mis manos, la pantalla anunciaba una llamada de Santana, me debatía si debía o no contestar. Y opte por lo que quizá no debí hacer.
-bueno-
-Oh Quinn gracias a dios que aún no te has ido-
-¿pasa algo Santana?-
-es Rachel-
-no me interesa-
-Rachel está en el hospital-
-¡¿QUE? pero por... ¿qué?-
-intento suicidarse, cuando escucho el mensaje de que te ibas, la rescate a tiempo, pero... pero ella ya no quiere luchar, Quinn... no sé qué hacer... No puedo perderla, es mi pequeña hermana, y no quiere vivir, ayúdame- La escuche llorar, hace tiempo que no la escuchaba así, estaba frenética. Y yo no sabía qué hacer, ¿me debía quedar?, ¿ayudar a quien me destrozo?, o solo largarme y olvidarme de todo esto, solo pensar que fue una pesadilla, que yo no viví esto.
-veré que puedo hacer- no deje que me contestara, colgué el teléfono.
Mire fijamente a Kristen, su mirada triste me decía que sabía de qué se había tratado la conversación. Y parecía haber leído mi mente y visto mis dudas.
-¿le pasa algo a Rachel?-
-está en el hospital por un intento de suicidio-
-¿y que vamos a hacer?-
- No puedo dejar tanto tiempo a Beth sola con tus padres pero….
Me miró fijamente a los ojos, tomo de mis manos en las suyas y dijo
-pero tampoco puedes dejar sola a Rachel-
Termino por mí y sentí las lágrimas resbalarse sobre mis mejilla.
¿Cuándo me había convertido en esto? Una mujer que lleva los sentimientos en sus mangas, una mujer que era solo una décima parte de lo que Quinn Fabray había llegado a ser.
No era la misma, pero tampoco quería volver a ser aquella perra de la que todos temían, aquella que la vida de los demás no le importaba. Rachel me había cambiado, yo lo había permitido porque aquello había sido lo mejor.
-Kristen yo...-
-no digas nada Quinn, se por lo que estás pasando, y a pesar de que deseo ser egoísta y exigirte que regreses conmigo. No puedo hacerlo, sé que ella es importante para ti, sé que jamás dejara de serlo.
Para mí, lo mejor que podemos hacer es que yo tome ese avión, cuide a Beth. Mientras tú te quedas con Rachel hasta que tú lo creas necesario el partir-
-no quiero hacerte eso Kris, no a sabiendas de que…
-de que tus sentimientos por Rachel vuelvan, y decidas que tú futuro lo quieres con ella y no conmigo-
¿Por qué ella era perfecta?, ¿Por qué me conocía tan bien?, ¿Por qué ella no era egoísta como yo lo era? Queriendo tener a Kristen siempre a mi lado, pero haciendo aun cosas por Rachel, por la mujer que ame y que había posibilidad de que amase nuevamente.
Nos levantamos de aquella mesita de café, caminamos lentamente hasta el lugar más despejado.
La abrace y la apreté hacia mí, mis lágrimas empapaban la blusa morada que llevaba puesta; sentí sus manos en mi cabeza, acariciando mi cabello tiernamente. Me aferre más a su cintura. No podía herirla, no debía herirla, ella no se lo merecía.
Y no lo haría, si había algo a lo que aún me aferraba de la antigua Quinn era, la determinación que tenía, que tengo y que siempre tendré.
Sorry en examenes y en lugar de estudiar escribo... por alguna extraña razon tengo mas imaginacion en tiempos de estres. por cierto le queda a esta hitoria como tres capitulos
Rachel Berry no me separaría de Kristen.
