La Academia, capítulo7.
Se acerca el fin… sip, así es, a este fic ya le queda poco tiempo. Ahora empiezan las partes de tensión…. waaa! Mi especialidad =3 Disfruten el capítulo! …uh…Gregory POV
Esta tarde iban a mandar nuestras calificaciones a nuestros hogares. Como era de esperarse, saqué un diez cerrado en cada una de las asignaturas, siendo la envidia de muchos y el orgullo de otros. Testaburger casi rompe a llorar en medio de la clase cuando notó las bajas notas que había sacado en el primer bimestre. Sentí un poco de lástima por ella, pero se lo tenía bien merecido. Milagrosamente, Mole aprobó todas las materias con siete en adelante, así que ahora tiene unos 1.000€ en su bolsillo, cortesía de Damien, Craig y Kenny, quienes no creían que aprobaría. Dios, adoro a ese chico.
Regresando al tema de las calificaciones, mi vida de miel sobre hojuelas se fue por el retrete cuando un aviso sonó por cada rincón del colegio.
-Joven Gregory Fields, repórtese en la dirección general por favor. Repito, Joven Gregory Fields, repórtese en la dirección general por favor.
Estaba en clase de historia universal, así que esa llamada fue un pase de salida automático de esa cámara de gas. Guardé mis libros en mi morral café y lo colgué en el respaldo de mi pupitre nuevamente. Christophe y yo intercambiamos una mirada de culpa, esperando que no hubieran descubierto nuestro último… proyecto. Habíamos, más bien, él había cavado una serie de pasadizos por todo el campus conectados hacia nuestra habitación, Skull Coast, los campos, la dirección general, la sala de profesores, cada aula del primer piso de cada facultad y la sala de detención. Sí, fue un trabajo de más o menos tres semanas, pero duraría para siempre… o por lo menos hasta que lo descubrieran.
Me dirigí tranquilamente hacia la dirección, que quedaba bastante lejos de mi aula, pero por lo menos podría cruzar sin molestias el tranquilo parque que estaba frente a nuestra habitación. Cuando estuve frente a la puerta que conducía a lo desconocido, tragué saliva, me acomodé el cabello y me adentré como si nada, fingiendo toda la naturalidad del mundo. Allí sentado estaba el director: un sujeto bonachón de unos 57 años, bigotón, de semblante serio, pero muy amable y de un persistente buen humor. Ese hombre era realmente una muy buena persona.
-Buenos días señor. Quería verme? – le sonreí.
-Así es jovencito. Tome asiento. – Hiso un ademán con a mano indicándome que me sentara en la silla que tenía en frente de la suya, siendo separados por el escritorio de maple tallado a mano, según. Obedecí sin rechistar, y cuando me senté, me dio un escalofrío, advirtiendo que no vendría nada bueno.
-Está consciente de su excelencia con lo que respecta a calificaciones, no es verdad?
No saben lo aliviado que me sentí del no-descubrimiento de la red de túneles que había debajo de sus pies. En fin, asentí con orgullo.
-Así es señor, y estoy muy orgulloso de ello.
Dio una sonrisa cálida, pero pude ver la angustia en sus ojos.
-Bien… bueno, déjame hacerte saber que gracias a tus excelentes resultados, el campus "Kokoro, Tsubaki", en Japón, te ha pedido como un alumno de intercambio… Por todo este año. – Sentí una punzada en el pecho. Obviamente no me quería ir a ese lugar. Para empezar, allí la disciplina era indispensable, y yo, que digamos, era algo rebeldón para ese tipo de requerimientos. Estaría en una ciudad en donde no conocía ni al vago de la esquina, y si alguien quisiera visitarme, tendría que cruzar el otro lado del charco. Aparte, no sabía, ni me apetecía hablar o leer japonés. Y desde luego… no importaban las circunstancias, JAMÁS me separaría de aquel idiota francés del que me enamoré. El director hizo una pausa, creo que para sí mismo. Por lo visto, él estaba más nervioso o angustiado de lo que yo estaba. – y bien? Qué dices?
No lo pensé dos veces… más bien, creo que ni lo pensé. Le di una sonrisa relajada y negué con la cabeza tranquilamente.
-Muchas gracias, pero puede decirles que estoy muy a gusto en este lugar.
El profesor cerró los ojos calmadamente, sonriendo y exhalando, sin duda alguna de alivio.
-Pues me alegro. No le deseo el mal joven Fields, pero usted es un importante alumno en este instituto y sería un honor seguir con su presencia en este colegio. Bueno, vaya a clases.
Asentí, me paré de mi asiento y ya me estaba dando la media vuelta cuando…
-Ah! Y dele esto al joven DeLorne por favor. – Me giré y tenía una pala en la mano. Y no cualquier pala. Era una de caoba, con la punta de diamante recubierta en titanio, y el mango de plata con la escritura: Propiedad de "El Topo". Si la osas robar… juro que te mato cabrón. – Creo que la dejó aquí por accidente. - Rodé los ojos. Cómo puede ser que aquél idiota fuera a olvidarse de su "preciada" pala? Y aparte escribir su nombre en ella. Dios mío, dame paciencia…!
-Claro.
Me lanzó la pala y la tomé en el aire. Me la eché al hombro y nuevamente agradecí y me escabullí de ese lugar haciendo mutis por el pasillo. Seguía sin creerme lo que recién había pasado. Yo irme a Japón… paso. Pensé que a lo mejor era algún plan de mis padres, ya que ellos SIEMPRE quisieron que estudiara en ese lugar, y por supuesto, yo nunca cedí. Ni pienso hacerlo. Ahora que me acuerdo, mañana es la semana de clases abiertas, o sea que los padres de familia se pueden alojar en nuestros dormitorios, ir a clases con nosotros y esas cosas para ver nuestro desempeño de diario. Pfft, qué tontería.
Cuando llegué a mi dormitorio, el único presente era Christophe, y como siempre, estaba tumbadote en su cama jugando con el PSP de Kenny. Él no se quiso comprar uno propio, ya que según él, había varias fuentes de entretenimiento que le podían ser prestadas. Maldito conchudo…
-Oye… por curiosidad, dónde está tu pala?
Se quitó un auricular y se volteó hacia mí, viéndome a los ojos y dándome una sonrisa de las suyas, pero yo no iba a caer. Arquee una ceja de manera retadora sin cambiar mi semblante cuestionador. Rodó los ojos mientras se incorporaba, manteniendo la sonrisa.
-Bien sabes que está en… - Se tornó serio de un momento a otro. Hasta que se da cuenta! Sus ojos mostraron ansiedad y angustia, y se tensó repentinamente. Bufé y me quité su preciado objeto de mi espalda y se lo extendí.
-Ten, señor "soy-muy-responsable".
Inesperadamente se me abalanzó, tumbándonos a ambos en el suelo. Me estaba abrazando por la cintura mientras hundía su cara en mi pecho, actuando como si fuera un niño de diez años al que le hubieran regalado el juguete que esperaba para navidad.
-No te he dicho que te amo? – Canturreó felizmente.
Sonreí con ternura. No era muy seguido cuando actuaba de esta manera. Hundí mi rostro en su cabello. Su olor era extraño, a tabaco mezclado con tierra y, aunque no suene para nada normal, a cajeta. Extraño, pero embriagador.
-Por desgracia, no muy seguido. – le contesté. Alzó la cabeza y sonrió seductoramente.
-Pues te amo. – Al terminar de decir eso, me besó dulcemente, abrazándose más a mí. Cuando rompió el beso, se paró de un brinco y me tendió la mano para ayudarme a levantar. Sonrientemente la tomé, y cuando me paró, se limitó a rodearme la cintura con ese mismo brazo, plantándome un beso en la mejilla, causándome reír un poco.
-y bien? Para qué te quería el director?
Me encogí de hombros. Seguía sin darle importancia todo ese asunto de Japón.
-Meh… me ofreció un intercambio a Japón. – La mirada que puso no tenia precio. Era entre serio, preocupado y amenazador. No pude contener una carcajada ante su expresión, cosa que probablemente lo pudo haber confundido más. Me abracé a su cuello y me sostuvo de la cadera, sin cambiar su ahora ceño fruncido. – Obviamente me negué. No pienso dejarte. – Igualmente le di un beso en la mejilla, que lo dejó más que colorado. Sonreí aún más ante su reacción. En fin, mañana será otro día en la academia Saint Grimm, la cual no pienso dejar…
…
Tock Tock Tock
Abrí un ojo pesadamente, y ante la cachetada que me dio el frío de la mañana en la cara me hundí más en mis sábanas aterciopeladas, pegándome más al cuerpo de Christophe. Esperé un poco más, y nada volvió a sonar. Bien.
Tock Tock Tock
Rodé os ojos mentalmente mientras fruncía el ceño. Damien soltó un gruñido bastante audible que hizo que Chris soltara otro mientras ponía más fuerza en su agarre de mi cadera. Bien, el concierto estaba a punto de empezar.
-Dejen dormir!
No sé de donde carajos Damien sacó una bota, ya que la lanzó con fuerza hacia la puerta… creo que era mía… bueno, no importa. Para desgracia de quien estuviera del otro lado de la puerta, los dos morenos peligrosos de esta habitación ya estaban despiertos. Chris revisó su reloj de mano, y por la cara que puso, supongo que no era una buena hora. Haciendo el máximo esfuerzo que pude, giré la cabeza hacia nuestro buró y en el reloj digital marcaban las… tres y cuarto de la mañana. Perfecto.
-Qué? Esto es indignante jovencito! Ábranos la puerta!
Abrí los ojos a sobremanera. Odio mi patética vida. LA ODIO.
-Mamá? – Fue lo primero que se me vino a la cabeza. Los otros dos morenos se me quedaron viendo con cara de incredibilidad. No los culpo, yo tampoco me creía una mierda de lo que estaba pasando. Salté de la cama y me dirigía la puerta, la abrí y chachán! Mis queridos progenitores estaban frente a mí, con su misma cara de pocos amigos y de superioridad. Yupi, mírenme saltar de felicidad.
Fingí la mejor sonrisa que pude y encendí la luz, causando el lamento de los otros dos que seguían en cama. Sip, ahora no había duda eran ellos. Vestían el mismo traje de diseñador blanco, solamente el de mi mamá era el modelo con falda, obviamente. La melena rubia de mi padre estaba toda echa hacia atrás, y ahora tenía un pequeño mechón de canas que lo hacía lucir estúpido. No me vean así, es la verdad! Mamá iba perfectamente arregladita con su inseparable collar de perlas negras, maquillaje impecable y peinado de salón. Ése era un mal hábito suyo, no importaba la ocasión o la hora, se iba a "x" salón a peinarse de tal manera que no se le parara ningún pelo, si no, los demandaba. En fin, volviendo al tema, no me dieron el saludo que esperaba, más bien, me pasaron de largo y entraron a husmear a la habitación, dejándome cargando sus cuatro maletas llenas de mamadas inservibles. Gracias al cielo, Mole se paró rápidamente y corrió a ayudarme a dejar sus maletas de piel de tigre de bengala al lado del sillón. Sin decir nada, me dio una mirada de "qué diablos?" y yo le respondí con una de "acaso crees que sé?"Cuando me di cuenta, la pareja mayor estaba en el centro de la habitación, perfectamente parados alzando la nariz queriéndonos menospreciarnos. Damien los seguía examinando desde su litera, y Pip seguía dormido. Suertudo.
-Eh… que les trae por acá?
Rodaron los ojos y bufaron de manera nada amigable. No importa papis, yo también los quiero.
-Venimos a visitarte. –Logró articular mi papá en una sonrisa que tenía escrito "demasiado-falsa-como-para-ser-verdad" por todo el perímetro.
Me rasqué la cabeza incómodo, y les hice un ademán a mis compañeros para que se acercaran. Mole ya estaba a mi lado, Damien rodó lo ojos y se subió a la litera de Pip para despertarle con un beso en la mejilla, con lo cual mis padres estaban horrorizados. Él les dedico una sonrisa falsa, esto lo estaba divirtiendo mucho. Increíblemente, se quedaron callados y le devolvieron la sonrisa. Trágame tierra.
Cuando Pip y Damien igual se situaron a mi lado, mis padres dieron una paso al frente y se enfocaron en Pip, quien era el de hasta la esquina .
-y tú quien eres?
Ya empezamos mal.
-Eh… bueno… mi nombre es Philip Pirrup, mucho gusto señor y señora Fields. – Les tendió la mano, y como era de esperarse, mis padres se limitaron a quedársele viendo con cara de "crees que vamos a contagiarnos de tus bichos, mocoso?", por lo tanto Pip retiró su mano bastante avergonzado. Damien, por supuesto, no dijo nada, pero sus ojos brillaban como nunca, viéndolos con un odio inmenso. Probablemente se estaba intentando controlar para no asesinarlos allí mismo.
-En qué papel social está tu familia jovencito? - Preguntó mi madre, como siempre interesada.
Pip ladeó la cabeza confuso, ya que no tenía ni idea de qué decir. Cuando hubo captado la idea, sonrió con humildad y les dedicó una mirada inocente.
-Mis padres tienen una herrería cerca del Big Ben, y les va muy bien.
Mis padres le dieron el avión y le sonrieron por compromiso. Me dio mucho coraje que a lo largo del tiempo no hayan cambiado en lo absoluto, y que no les importara que fueran mis amigos, siempre los menospreciaban, y terminaron por menospreciarme a mí también por seguir con aquellas compañías. Siguieron con Damien, a quien miraban con un asco inmenso gracias a su acción tan repentina de hace unos momentos. Le hicieron la misma pregunta que a Pip, y él lo respondió con todo el doble sentido del mundo que sólo nosotros conocíamos.
-Mi padre es una persona muy influyente en todo el mundo. Pronto le conocerán.
Ellos no captaron el doble sentido de su expresión, lo que causó que Mole, él y yo dibujáramos unas sonrisas en nuestros rostros. Me pasaron de largo y se fueron directito con Mole. Mi padre lo barría con la mirada, cosa que no agradó mucho a mi novio, quien le dirigió una mirada retadora y frustrada. Mi mamá y mi padre se la devolvieron. Esto iba a ser una masacre.
-Y tu eres…
-Christophe DeLorne.
La cara de asco de mis padres empeoró cuando notaron el acento francés de Mole. Él obviamente lo notó, pero su semblante serio, tranquilo y retador no cambió. Antes de que pudieran decir algo, Cristophe habló de nuevo.
-Mi madre es catequista, y se encuentra en Francia, de donde vengo.
Mis padres se quedaron de piedra al escuchar aquello. Había sido como haberles dado una patada a ambos. Volvieron a sonreír con toda la falsedad en su ser, pero esta vez se dirigieron hacia mí. No podía venir nada bueno con aquella sonrisa.
-Que lindos son tus amiguitos querido!
Me quedé helado. En mi vida había escuchado aquéllas palabras salir de la boca de mi madre. Estaban tramando algo, y no era para nada bueno. Sonreí forzosamente y el ambiente se hundía cada vez más y más. Por un momento hubo un silencio incómodo, y agradecí tremendamente que Pip lo hubiera roto.
-Y… que los trae por aquí señor y señora Fields?
Ambos se miraron como si se estuvieran poniendo de acuerdo en su respuesta. Mi madre se adelantó y volvió a sonreírle.
-Venimos por la semana de clases abiertas.
Semana…de clases….abiertas? Cuál era su maldito problema? Cuando chico les rogué que fueran por lo menos a mis graduaciones, entrega de reconocimientos y clases abiertas, y ahora vienen? Esa es la PEOR excusa que les he escuchado decir. No pude evitar sonreír con burla y dedicarles una mirada llena de falsa ilusión.
-Oh! Gracias! Que considerados! Pero por desgracia no tenemos suficiente cuarto para ustedes, así que tendrán que ir a hablar a la recepción o algo.
Me dirigía a la puerta cuando la mano de mi padre se posó sobre mi hombro, con un fuerte agarre que indicaba precaución.
-Eso ya está arreglado. Los jóvenes Pirrup y Thorn se irán a una habitación por separado, y nosotros nos quedaremos aquí con ustedes dos.
Esa noticia no fue placentera para ninguno de nosotros cuatro, por lo que nos limitamos a sonreía sin ganas. El ambiente empezó a calentarse y a oscurecer más, por lo que Mole le soltó un discreto codazo a Thorn para que se controlara. Todo volvió a la normalidad, si es que así se le puede llamar. Les pedía mis padres que salieran por un momento de la habitación, ya que nosotros cuatro estábamos en el ojo del huracán. Cuando salieron, hubo una discusión entre nosotros… bueno, no tanto como discusión, más bien, estábamos maldiciendo nuestra suerte. Me costó trabajo convencer a Damien para que se mudara de habitación por esa semana, pero al final, Pip lo convenció con Dios sabe que cosas que le dijo al oído. Empacaron y se fueron de inmediato, y Damien nos advirtió que si mis padres llegaban a tocar su armario, llegaría al infierno a los dos días. Quién sabe que tenga el anticristo en ese clóset… da igual, volviendo a lo nuestro, Cuando esos dos se marcharon, mis padres volvieron a entrar a la habitación sin pedir permiso, y con una notable sonrisa de maldad en el rostro. Esta iba a ser una larga semana.
…
-Ruby! Tweek no es una Barbie para que lo estés peinando!
-N-no importa Craig yo…
-Muérete Craig, o le rompo el cuello a Stripe!
-No nggg - hay necesidad R-Rub…
-Tocas a Stripe y me encargo de que te entierren en Perú!
-Chicos y-yo…
-Cómo carajos me vas a enviar a Perú?
-O-o-oigan!
-Soy influyente! Y quítale ese moño a Tweek!
-Gah!
Si, ése es mi mesa vecina de la cafetería en estos momentos. Por lo visto, mis padres no fueron los únicos en enterarse de la semana de las clases abiertas, la familias McKormick, Stotch, Testaburger y Tucker igual estaban instaladas en la academia, pero por lo menos ellos no corrían a sus compañeros de habitación para ellos quedarse allí. En fin, Ahora me encuentro en una mesa de la cafetería junto con Mole, cada uno con su respectiva hamburguesa con papas y refresco. Aunque sea un internado 5 estrellas, mis gustos simples no cambiarán. Chris y yo platicábamos animadamente cuando mis papás se sentaron en la mesa con sus respectivas bandejas con comida que de seguro habían mandado a cocinar, ya que no recuerdo haber visto un filete a la tártara en el buffet. Se nos quedaron viendo con seriedad, y luego con repugnancia al ver qué era lo que contenían nuestras bandejas.
-Van a comer eso?
Mole y yo nos miramos sin entender, qué daño les hacía que comiéramos unas hamburguesas con papas? O acaso su estándares eran demasiado altos para este tipo de alimentos?
-Sí, nos gusta comer esto.
Mole veía a mi madre de manera desafiante, ya que no le gustaba que lo cuestionaran. Mucha gente hubiera tomado ese acto como una agresión o falta de respeto. Yo no. Yo apoyaba completamente su punto de vista, porque él me estaba defendiendo de una manera en la que yo dudo que hubiera sido capaz de hacerlo delante de ellos. Mis padres eran una bomba de tiempo, y para intentar calmar la situación añadí:
-Aparte, tienen buen sabor, y son muy nutritivas en muchos aspectos – mentí sobre la parte de la nutrición. Cualquiera sabía que una hamburguesa es una gran carga de colesterol para el corazón, pero daba igual, eran deliciosas. Al haber dicho esto, le di una buena mordida al bollo y a mis progenitores se les fueron los colores, y por un momento, pensé que vomitarían allí mismo. Christophe me imitó y esa acción les pareció completamente asquerosa. Por alguna razón que solo Dios sabía, se limitaron a seguir mirándonos con asco, sin decir nada. En eso llegaron Damien y Pirrup, con sus respectivas hamburguesas por igual. Mole y yo solo sonreímos y los invitamos a sentarse junto a nosotros, y lo hicieron. Para mis padres fue suficiente, el tener a una pareja homosexual sentada junto a ellos, de estructura social inferior por parte de Philip, y comiendo comida chatarra fue una losa que les caía desde la torra Eiffel. Simplemente se pararon y se fueron a quien sabe donde, haciendo toda una escenita a la cual no le di importancia.
-Gregory, hicimos algo malo?
Oh Pip, siempre tan considerado.
-No. Si tan sólo vieras cuánto nos ayudaste. – Le sonreí y le di unas palmaditas en la cabeza y proseguimos con nuestros alimentos.
…
Toda la semana fue un completo infierno. Mis padres me seguían a todos lados, incluso mi papá se metía conmigo al baño! Eso ya era demasiado. Siempre estaban criticando a la gente y buscando gente con dinero. Siempre tenían encuentros con Christophe, los cuales él terminaba ganando la mayoría de las veces. Quién sabe porque, pero mamá descubrió que Mole tenía otras orientaciones, y se la pasaba diciendo que era peligroso que estuviera con él a solas, que no debería estar en esa habitación, blah, blah, blah. Lo criticaban a cada rato, y en vez de lograr que lo odiara, lograba que los odiara a ellos cada vez más y más. Esa fue la parte bonita de la semana, porque después se desató el jaleo de mi vida. Dejen que se los platique.
Como después de mi primera clase de cocina junto con Pip, Christophe y Damien, decidí que también había sido la última. Empecé a vagar por todos los clubes de después de clases, y me dio por la natación. Tenía condición, me gustaba el agua, y aunque ya sabía nadar a la perfección, era relajante el estar allí. Era domingo, y gracias a que el clima estaba nublado, la alberca (a pesar de que era techada) estaba vacía. Christophe venía conmigo en esa ocasión, ya que tenía cuentas pendientes con el profesor, que aparte de dar alemán, daba natación. Al notar que tampoco él estaba allí, decidió quedarse conmigo un rato más mientras lo esperaba. A pesar del frío clima que estaba haciendo allá afuera, por dentro de la alberca hacía mucho calor, y a los diez minutos, se despojó de su playera, dejándome como siempre boquiabierto. Pasaron dos horas y cacho, y el profesor no se dignaba a deleitarnos con su presencia. Mole estaba a punto de caer dormido gracias al calor y al sonido del agua, así que ya estaba cansado de hacer nada, quién lo diría. Se levantó pesadamente y se estiró, mientras reprimía sus bostezos.
-Bueno, es mejor que ya me vaya, el viejo no va aparecerá.
Medité un poco la situación, y tenía razón. Yo igual estaba cansado así que lo mejor era que yo también me retirara.
-Espera, me voy contigo.
Dio una sonrisa llena de cariño y me tendió la mano para ayudarme a salir del agua. La tomé, pero no contaba con algo. Al pisar el borde de la alberca, me dio un tremendo calambre. Fue tal su fuerza que me fui de espaldas, y en un intento de agarrarme de algo, tomé del cuello a Mole, llevándomelo conmigo de regreso a la alberca.
No sabía cómo reaccionar. Había firmado mi contrato de muerte al haber hecho semejante estupidez, y por si fuera poco, me seguía doliendo mi pierna. Maldita sea la temperatura. Ya cuando Christophe salió del agua, se me quedó viendo bastante serio. Demasiado para mi punto de vista.
-Mierda! Mole! Perdón, yo... Mierda!
Me tomó de la cintura y me besó apasionadamente, sin siquiera dejarme respirar. Confundido, me aparté, pero no me alejé de él ni nada, solamente recobré el aliento y voltee a verlo con confusión.
-Pero qué…?
Me puso un dedo en los labios para que callara, y sonrió de manera seductora, derritiéndome al instante.
-Tanto tiempo con tus padres me ha hecho prohibirme el darme el lujo de estar contigo a solas. Estoy completamente desesperado, y no aguanto más.
Sonreí y simplemente me encogí de hombros.
-En ese caso…
Me lancé sobre él sin piedad alguna hundiéndonos un poco más, pero sin dejar de besarle con todo el deseo que tenía en mi ser. El beso se iba calentando cada vez más, y más cuando un escalofrió completamente helado me recorrió por todos los nervios del cuerpo. Me separe e instintivamente voltee hacia la puerta, pera encontrarme con el horror encarnado. Mis padres. Ambos tenían cara de póquer, y se limitaron a salir de la alberca pacíficamente, sin cambiar su semblante.
…
Llegamos lo más rápido posible a nuestra habitación, y mis padres estaban tomando el té como si nada. Eso nos desconcertó. Mole no se atrevía a mirar a ninguno a la cara, por lo que se quedó parado en el marco de la puerta. Yo estaba en las mismas, pero era un asunto que debíamos arreglar.
-Ma', pa', sobre lo de hace rato…
Ambos soltaron una risita molesta, dejándome aturdido.
-No te preocupes cariño, te entendemos.
-Pero tienes que entender que no es agradable para ninguno de nosotros, y solamente estás confundido. No es tu culpa de que aquél bastardo francés te estuviera presionando.
Me quedé pasmado ante aquella información, pero antes de que Christophe y yo pudiéramos defendernos como es debido, se pararon del sillón y se le quedaron viendo a Christophe, con una sonrisa llena de maldad.
-Nos las pagarás, francesito.
Antes de que pudiéramos por lo menos procesar sus palabras, dos hombres le llegaron por atrás a Chris, tomándolo por cada uno de los brazos, inmovilizándolo al instante. Un tercer hombre se apareció detrás de esos dos.
-Christophe DeLorne, queda arrestado por acoso sexual de tercer grado hacia Gregory Fields.
-QUE? SOY SU NOVIO, PEDAZO DE IDIOTA! Y POR LO MENOS NO ME VAS A LEER MIS DERECHOS CABRÓN?
-no, usted es un indocumentado. Es arresto implícito. Llévenselo.
-Indocumen… pero que…? Déjenme ir! Gregory!
-Christophe!
Iba a salir corriendo tras de él, pero mi padre se detuvo frente a mí, cubriéndome con un pañuelo húmedo la boca y la nariz. Mis propios padres drogándome con cloroformo? Se van a refundir en el infierno hijos de puta…
-Vamos, debemos llevarlo al aeropuerto.
Eso fue lo último que escuché antes de que todo se oscureciera.
-Auxilio… Chris…
Pfffftt! Me salió demasiado guarro! Perdón por tardarme siglos en esta cosa, pero una serie de sucesos han ocurrido y no pude subirlo a tiempo. Ojalá lo hayan disfrutado, y no, Chris no es un indocumentado, solo son habladurías de los padres de Gregory que solo andan chingando a diestra y siniestra.
Ah! Perdón hacia Kimy-Ramírez, pero ya en el próximo capítulio habrá un Dip más definido! Lo prometo!
….. adiós, y feliz día de muertos! X3
