Gracias de nuevo por todos los comentarios, a los antiguos lectores y a los que se han unido ahora. Os dejamos nuevo capítulo, esperamos que os guste y ya sabéis, los reviews siempre son bien recibidos :)
Capítulo 7. Confidencias en la cama.
Al día siguiente de la visita de Regina y sus amigas al club era sábado, y eso suponía que se tenían que ver, a la misma hora y lugar de siempre. La morena seguía afectada por los acontecimientos de la noche anterior y se replanteó varias veces no presentarse en la casa de Emma, pero si no aparecía, haría pensar a la otra mujer que se había molestado y estaría confirmando que le importaba. Así que decidió que la mejor opción era ir, como cualquier otro fin de semana, pero sabía mejor que nadie que no iba a ser capaz de ocultar su mal humor. Tocó el timbre, sus ganas de tener sexo con ella eran mínimas, no sabía siquiera que estaba haciendo ahí.
Cuando Emma escuchó el timbre se sorprendió, luego de lo que había pasado y de no recibir la llamada de Regina pensaba que la cita de ese día se había cancelado. Fue a abrir y la vio –Regina… pasa- se hizo a un lado para que entrara.
Regina notó la sorpresa de la otra mujer al verla –¿Qué pasa? ¿No te acordabas de que era sábado?- caminó hacia el interior de la casa.
-Sí, pero como no has llamado antes de venir…- viendo que la otra mujer estaba haciendo como si nada, ella decidió tomar la misma actitud. Luego de cerrar la puerta fue a sentarse en el sillón -¿Qué quieres hacer hoy?-
-No sé, se supone que tienes que planearlo tú, ¿No?- se sentó en el mismo sofá pero manteniendo las distancias.
-Si… supongo que tienes razón- había mucha tensión en el ambiente, pero si eso es lo que ella quería Emma no iba a negárselo. Se quitó los zapatos y luego el pantalón, en ese momento se estaba sintiendo como una prostituta –No traes buena cara, ¿Pasó algo?- intentaba hacerse la tonta, después de todo, la otra mujer no estaba tomando una actitud mucho mejor.
-No… ¿Qué iba a pasar? Bonito espectáculo el de ayer por cierto, mis amigas disfrutaron mucho-
La rubia desabrochó su camisa mientras miraba fijo a la otra mujer y sonrió de costado –¿Ah sí? ¿O lo dices con ironía?-
-No, ¿No viste sus caras? Sobre todo la de Belle, normal que estuviera tan feliz con las cosas que le dijiste y le hiciste- se cruzó de brazos mientras hablaba.
-Bueno, es mi trabajo, podría haber sido Belle, o cualquiera de tus amigas, incluso tú, pero ya sabes, no quería incomodarte… pero bueno, me alegro que lo hayan pasado bien-
-Sí, claro, ¿Por qué no me enseñas a hacer eso? A saber mentirle a alguien, a susurrarle cosas que no son ciertas y hacer que se las crea de tal manera que lo único que haga sea pensar en ti- Regina habló con un tono serio, como enfadada, creyendo que todas las cosas que la rubia le había dicho son las que usaba siempre en sus actuaciones.
-Mira Regina, una cosa es lo que hago en mi trabajo, y otra muy distinta lo que hago en mi casa. No entiendo tus reclamos, creo que todo lo que te he "enseñado" va más allá de las dos idioteces que le dije a tu amiga…- Emma la miraba sin comprender su actitud.
La morena notaba que estaban llevando la conversación a un territorio peligroso que no quería tocar. Aunque que la rubia estuviera diciendo de alguna manera que "lo suyo" era importante la hacía sentir bien –No te estoy reclamando nada Emma, sólo digo que deberías tener cuidado con lo que haces. Belle es una mujer respetable, y las cosas que le hiciste delante de sus amigas no deberían haber sido públicas- dio un giro completo a la conversación intentando salir airosa de ella.
-Si son mujeres "tan respetables" como tú dices no tendrían porque haber estado ahí- se cruzó de brazos también –Ahora dime, ¿De quién fue la idea de ir al lugar?-
-Pues surgió entre todas ¿Por qué? ¿Estás insinuando algo?- levantó sus cejas mintiendo.
-No… qué casualidad que todas conocieran el local ¿No? Cuando vayas a tus reuniones pega una foto mía, ya sabes, para recomendar el lugar. Me voy a divertir mucho con tus amigas si son como Belle…-
-Me parece estupendo que te diviertas tanto- se levantó del sofá -¿Y qué se supone que hago aquí? No vengo para que charlemos, para eso tengo mis reuniones del té-
Emma la miró bastante enfadada, se notaba que estaba esquivando el tema en todo momento y no sabía qué pensaba o sentía la otra mujer -¿Estás aquí por tus clases? Bueno, imagina que soy tu marido. Ahora ve y espérame desnuda en la cama, iré cuando yo decida-
-¿Cómo que cuando tú decidas? ¿Desde cuando eres tú la que decide las cosas?- Ahora la ofendida era Regina.
-¿No soy yo la "encargada" de las clases? Pues bien, lo haré cuando lo decida… ahora, hazme el favor y ve a la cama como te he dicho- dijo Emma en un tono autoritario y serio.
La morena suspiró, todavía sorprendida del cambio de actitud de la otra mujer, no estaba acostumbrada a que le hablaran así pero tampoco quería irse sin más. Caminó resignada hasta el cuarto, se desnudó y se metió en la cama aunque sus ganas de tener sexo seguían siendo nulas.
Emma caminaba de un lado a otro en la sala, no tenía ni idea de lo que iba a hacer ahora, no creía que ninguna de las dos estuvieran de humor para sexo. Finalmente decidió ir al cuarto y se metió en la cama junto a ella, se puso boca abajo y la miró –No quiero hacerlo de estar forma…-
Regina se puso de costado viendo los ojos de la otra mujer, estaba tapada con las sábanas que cubrían su desnudez –Podrías haberme ahorrado quedarme sin ropa- algo en su tono había cambiado. No estaba sonando tan borde como antes.
La rubia tomó eso como una buena señal y alargó el brazo posando su mano en la cintura de Regina –Me gusta estar con poca ropa con alguien en la cama de todas formas- sonrió levemente.
Fijó sus ojos en la sonrisa de la stripper -¿Es tu novia esa de ayer?-
-No… trabajamos hace mucho tiempo juntas. Se podría decir que somos amigas- hizo una pausa –Qué atenta estabas…-
-No es muy grande el local, podía ver lo que hacías sin tener que fijarme mucho- se alegró al saber que no era su pareja -¿Entonces eres lesbiana o no?-
Emma negó con su cabeza –Soy bisexual. Aunque me gustan más las mujeres que los hombres, rara vez estoy con alguno…-
-Vaya, pensaba que sólo te gustaban los hombres cuando te conocí, pero luego tuve mis dudas…- dijo pensando en todo lo que le había hecho.
-También pensabas que era prostituta cando me conociste…- poco a poco se iba acercando a Regina, rozando su cuerpo contra el de ella.
La morena notó cómo se acercaba pero no hizo nada para pararla, le gustaba sentirla cerca -¿Puedo hacerte una pregunta bastante personal?-
-Sí, lo que tú quieras…-
Regina la miró fijo durante unos instantes antes de atreverse a decir algo -¿Por qué trabajas como stripper?-
A Emma le sorprendió un poco la pregunta de la morena, pero le alegraba saber que le interesaba saber de su vida -Bueno, es lo que he sido toda mi vida. No tenía muchas posibilidades de elegir a qué dedicarme en ese entonces, así que tomé este camino. A veces me arrepiento, pero bueno, ya es tarde para eso…-
Sin darse cuenta Regina llevó su mano al brazo de la rubia y le acarició con la punta de sus dedos -¿Y si no te gusta por qué no buscas otra cosa? Seguro vales para muchos trabajos-
Emma sonrió al escucharla –No… lo he intentado hace unos años y no conseguí nada. O bueno, cada vez que conseguía algo luego se enteraban que había sido stripper entonces o me echaban o querían propasarse conmigo-
-Vaya… supongo que debe ser duro. ¿Por qué no aceptas mi dinero? Quizás te sirva para salir una temporada del club-
-Si salgo del club buscarán a otra y perderé mi lugar. En serio, no lo necesito, puedes invertirlo en otra cosa, debe haber muchos que lo necesiten más que yo-
-Está bien…- Regina se quedó mirándola en silencio, seguía acariciando su brazo suavemente.
Emma la miró a los ojos, le parecía super extraño estar de esa manera con ella -¿Quieres que… hagamos algo?-
-¿Algo como qué?-
-Lo que tú quieras, sé que tu tiempo es bastante valioso y quizás prefieras hacer algo en vez de estar aquí tiradas en la cama- estaba muy a gusto, pero también le daba miedo dejarse llevar por sus sentimientos.
-No me molesta estar así hoy- se giró poniéndose boca arriba, mirando el techo.
Emma no sabía qué preguntarle, no parecía una mujer muy abierta –¿Cómo van las cosas con tu marido? ¿Han mejorado?-
Regina negó con su cabeza –No, creo que no le intereso nada. Soy su mujer florero- sabía que no debía comentar eso, pero nunca lo había hecho y de alguna manera necesitaba contarlo.
-No lo entiendo la verdad, no sé cómo puede tratarte así. ¿Tú lo amas?- la rubia se encontró a sí misma aguantando la respiración al esperar la respuesta.
La morena se tomó unos segundos para pensarlo –No- giró levemente su cabeza para mirarla –La gente como yo sólo busca casarse con alguien que pueda mantenerle y darle un buen status social-
-¿Y eso te llena? ¿Te hace realmente feliz? Te lo pregunto porque nunca he tenido nada de eso pero tampoco me atrae tenerlo-
-Me han educado para complacer a la gente, para dejar en un segundo plano mi felicidad y para poner la mejor de mis sonrisas en público aunque por dentro me sienta muerta. ¿Es la vida perfecta? No, pero es mi vida- dijo hablando muy seria.
Emma llevó su mano al vientre de Regina y le acarició -¿Nunca te has planteado dejar todo eso e intentar ser feliz de una forma u otra?-
-Supongo que soy demasiado mayor para pensar en fantasías- la morena estaba sorprendida de lo mucho que estaba abriéndose con la otra mujer.
La rubia se acomodó sobre Regina y le sonrió mirándola a ojos –Nunca es tarde para eso. Te lo digo yo, que luego de que muchas personas hayan jugado conmigo creo que quizás algún día podré encontrar a una que no lo haga…-
-¿Quieres que te diga la verdad? Creo que no hay nadie así para mí- le devolvió una sonrisa poco esperanzadora mientras acariciaba su espalda.
-¿Sabes cuál sería la cuestión? Qué pasaría contigo si esa persona apareciera. Si dejarías tu vida de lujos o no…- por un momento Emma se imaginó a ella misma como la candidata para eso.
La morena se quedó pensativa con las palabras de la otra mujer. Se preguntaba si era capaz de sacrificar su forma de vida por alguien –No creo que aparezca, y si lo hiciera ¿Por qué dejaría mi vida de lujos? Quizás sea alguien de mi misma clase- se quedó por un momento callada al ver la cara de la stripper- ¿Y tú? ¿Dejarías tu profesión por amor?-
Emma esperaba otra respuesta. Entendía que Regina estaba acostumbrada a vivir de esa manera, pero escuchar sus palabras la entristecía mucho, haciéndola sentir como una tonta por llevar más allá sus pensamientos –Supongo que la vida de lujos lo valdrá y tendrías suerte de encontrar a alguien de ese ámbito- se quedó callada por un momento –Pero yo si dejaría mi profesión por amor. ¿Crees que tengo mucho que perder? Mi problema es a lo que me dedicaría si lo dejara. De algo tendría que vivir…- intentaba mostrarse fuerte ante la otra mujer, para que no sospechara lo mal que se estaba sintiendo.
-Si fuera nuestro caso tendríamos que fugarnos. Yo huyendo de mi vida sin sentido y tú de tu "agradable" profesión- se rio un poco al imaginarlo, pero lo decía en broma.
-Bueno, no sería tan malo después de todo- intentó reír un poco como si la situación le causara gracia como a Regina –Quizás si me fuera a otro país olvidarían que soy stripper ¿no?-
-Yo creo que si a la persona con la que estás le da igual, no debería de importarte el resto, ¿No crees?- lamentablemente, a la morena le importaba mucho la profesión de Emma. Tanto que le costaba imaginar una vida con ella. Nadie las aceptaría.
La rubia asintió con su cabeza, aunque no muy convencida. Parecía una ironía lo que le decía la otra mujer –A mí no me importa decir que soy stripper. Me dedico a esto desde hace varios años, ya lo tengo más que asumido. Si fuera prostituta sería otro tema. Aunque si tuviera que dejarlo me gustaría poder hacer algo, no ser una mantenida-
La morena se sentía muy a gusto, pero notaba que el tono de Emma era distinto, como si estuviera ofendida –Tengo que irme- miró la hora, ya era algo tarde.
La stripper se hizo a un lado para que Regina pudiera levantarse –Ya no sé si desearte suerte con tu marido después de lo que me has contado. Aunque quizás, a pesar de que no lo ames disfrutes el sexo con él- la destrozaba imaginarla con ese tipo en la cama.
Regina se levantó de la cama buscando su ropa –Sí, claro. Gracias…- cuando ya estaba cambiada se acercó a Emma tomándola del cuello para darle un largo beso. No sabía porque lo había hecho, simplemente le había salido sin más.
La rubia correspondió sin dudarlo, y apenas se separaron bajó la mirada sintiendo un poco de vergüenza porque no sabía que significaba ese beso. Cada vez estaba más confundida.
Sin hablar más, Regina se fue de la casa. Emma se sentía mal, le gustaba mucho la morena, pero le daba miedo tener sentimientos cada vez más fuertes hacia ella. Intentó dormir un rato, pero no dejaba de dar vueltas en la cama.
La morena por su parte, tuvo un viaje hacia casa poco usual. Nunca se había sentido así después de una visita con Emma. No tuvieron sexo, pero todo fue más intenso. Pero la culpa la invadía. ¿Qué pensaba al besarla de esa manera? Esos comportamientos no eran propios de una persona como ella. Pero le daba bronca que Emma la hiciera sentir allá. Y lo peor, era que el sábado aún no había terminado y ya estaba deseando el siguiente.
Un par de días después, en la casa de la rubia sonaba el teléfono insistentemente mientras dormía. Se levantó desganada a atenderlo, pensando quién la molestaría a esas horas. Pero lo que menos se imaginaría, era que serían los médicos encargados de su madre en la Residencia donde se encontraba. Le pedían que fuera con urgencia, algo había grave pasado con ella
