Esther Quesada Gálvez 2 julio 2006
Hola! Tal y como os prometí, el séptimo capítulo! Estoy muy contenta de que la leáis, me hace sentir orgullosa. Espero que os guste, me costó mucho realizar este capítulo, sabéis? Bueno, siento haber tardado tanto. Las vacaciones duraron más de lo previsto y ahora estoy en el ordenador de mi hermano. Puf! A ver si me recupero de tanto lío! .
Capítulo 7 – En busca de Frida.
Timón disfrutaba de la buena compañía de Berlinda y Roeda, dos gemelas de pelo rubio y sonrisa perfecta que hacía poco se habían incorporado a su club de fans.
―Y le dije a Pumbaa: "Oye, cómo se le llama a una hiena con medio cerebro?" "He, he, dime cómo, Timón." Me dijo él. Y yo le dije "Dotada".
Las gemelas rieron con expresión coqueta sin dejar de aferrarse a los brazos de él.
―Timooooón!
―Fredy? ―Timón se dio la vuelta y vio a Fredyhloe corriendo hacia él ―Pero qué te...? ―No le dio tiempo a terminar la frase.
Fredy le propinó un puñetazo en toda la mejilla y lo envió al suelo del impacto.
―Au! Pero se puede saber que diablos te pasa! ―Timón se puso en pie mientras se masajeaba la dolorida mejilla.
Los demás presentes se habían apiñado alrededor de ellos dos sin decir ni una palabra. Incluso las gemelas se habían apartado a un lado.
―Frida se ha ido!
―Qué? ―Timón tardó unos segundos en reaccionar ―Que Frida...?
―Sí, se ha ido! ―Gritó el otro con rabia ―Y todo por tu culpa!
―Por mi culpa!
―Sí; por tu culpa! Ayer le dijiste cosas muy feas! Le hiciste mucho daño, y ella no se lo merecía!
―Yo no le hice nada! Sólo discutimos un poco y...
―No quiero oír tus mentiras! ―Levantó el puño para atacarle de nuevo
―Fredy, no! ―Dos suricatos agarraron a Fredy para que no cometiera una tontería y otros se acercaron a Timón por si tenían que actuar de barrera.
―Maldita sea, soltadme! Os he dicho que me soltéis! ―Fredy forcejaba por zafarse de sus compañeros ―Timón, voy a partirte la cara! Y luego me haré unos zapatos nuevos con tu piel!
Algunos gritaban para calmarle, otros murmuraban, unos terceros intentaban calmar la situación... pero no había nadie que pudiera acallar aquel embrollo.
―BAAAASTAAAAAA! ―Tío Max apareció en medio de aquel círculo con expresión enojada y fiera, cosa que funcionó para que todo el mundo callara de una vez. ―Se puede saber qué ocurre aquí!
Nadie decía nada. Fredy se soltó de sus compañeros, respiró fondo, y se dirigió al superior.
―Max, Frida se ha marchado.
―Frida? Nuestra Frida? ―Repìtió Max, creyendo que no había oído bien.
―Pero, por qué? ―Mamá entró en escena, sorprendida por el alboroto que se había armado antes.
―Por qué? ―Fredy señaló a Timón con desprecio e ira en la mirada ―Por ese!
―Espera, espera! ―Intentó defenderse el otro ―Y solo le dije que no se metiera demasiado en mis asuntos y que se preocupara más de otras cosas. Sólo eso.
―Mientes! ―Le volvió a acusar el otro ―Le dijiste que era una pesada y que estabas harto de que te aconsejara lo que debes hacer con tu maldita vida! Lo escuché todo! Todo!
―Ah sí? ―Timón ya empezaba a calentarse ―Y qué te crees, Fredy? Piensas que puedes meterte siempre en donde no te llaman, o es que ahora te dedicas a hacer de espía?
―No te hagas el valiente conmigo, inútil! Puedo aplastarte cuando me de la gana!
―Ah, muy bien. Pues venga, ya puedes empezar! Aquí te espero, gallito!
―Te arrepentirás de lo que has dicho, imbécil!
Fredy y Timón se colocaron en posición de lucha.
―QUIETOS LOS DOS! ―Tío Max se interpuso entre ellos ―Se puede saber qué narices tenéis en el seso? Es que queréis mataros el uno al otro? Y qué me decís de los demás? Creéis que así les estáis dando un buen ejemplo? ―Ellos miraron alrededor y bajaron la cabeza al darse cuenta de que estaban actuando como idiotas ―Ambos no sois más que un par de desgraciados. No sé que le habéis hecho a Frida, ni quiero saberlo. Pero ahora vais a ir a buscarla y la vais a traer de vuelta. Me he explicado con claridad?
―Pero, pero Max... ―Titubeó Fredy
―Ni "pero" ni bicho muerto! He dicho que la vais a ir a buscar y la vais a ir a buscar; punto! Y para asegurarme de que os disculpáis con ella correctamente, yo mismo iré con vosotros.
Los dos suricatos se miraron con incredulidad.
―Oh, esperad; yo también quiero...
―NOOO! ―Gritaron los tres, al unísono, cuando Mamá se acercó a ellos.
Ella levantó una ceja.
Pimbaa llevaba a los cuatro suricatos a caballito, husmeando el suelo como el sabueso que busca la pista de un criminal.
―Timón, no encuentro el rastro de Frida.
―Sigue buscando, Pumbaa ―Se le acercó al oído para susurrarle algo en voz baja ―Me da la impresión que, si no la encontramos, un día de estos tendré un accidente en extrañas circunstancias ―Miró a Fredy de reojo ―O podría calificarlo de asesinato a sangre fría.
De repente, Tío Max divisó algo a lo lejos y se puso en pie.
―Mirad allí!
Pumbaa se acercó a un conjunto de pisadas repartidas en un radio de tres metros. Husmeó un momento.
―Hienas ―Dijo, sin apartar la nariz del suelo ―y estas son de... Frida!
―FRIDA! ―Fredy y Max bajaron del jabalí con un salto para analizarlas.
―Es verdad, son de ella! ―Concluyó Max.
―Oh, Dios mío! ―Mamá estaba horrorizada.
―Qué hacemos? ―Pumbaa miró a Timón
―A mí me lo preguntas? ―Dijo éste.
―Timón! ―Fredy le lanzaba fuego por los ojos.
―Qué! Acaso creéis que soy super-suricato? Qué puedo hacer yo!
―Oh, pobre Frida ―A Pumbaa le resbalaron lágrimas por la mejilla ―Tan sola, presa de las hienas, muerta de miedo... quien sabe lo que le harán esos monstruos.
―Y no podemos hacer nada? ―Mamá miró a Max.
Él bajó la cabeza con tristeza.
―Sería demasiado peligroso entrar en el territorio de las hienas sin más protección que Pumbaa. De hecho, él podría salir más perjudicado que nosotros, y no creo que ninguno saliéramos con vida de allí.
―Grrrrrr! Maldita sea! ―Fredy comenzó a darle patadas a una roca con tanta fuerza que acabó partiéndola en cuatro trozos. Miró a Timón aún más enojado ―Si no hubiera sido por ti esto no estaría pasando! Deberías ser tú el que estuviera preso de las hienas, no Frida!
―Ah, sí? ―Timón saltó de Pumbaa y fue frente a Fredy ―Crees que me alegra lo que ha pasado? Yo no creía que Frida fuera a cometer semejante imprudencia por mi estúpido comentario. Y ahora que se ha ido para siempre sé que mi conciencia me lo recordará toda la vida.
Inciso: Aparece Pepito Grillo, de Pinocho; salta de una hoja con una maleta y va saliendo de la escena poco a poco mientras mira a Timón.
―Pues no seré yo quien te lo recuerde, majo. Puedes estar seguro.
Los demás se lo quedan mirando hasta que desaparece por completo.
―Ehem ―Timón retoma la palabra y se dirige de nuevo a Fredy ―No te basta con eso?
―No mientras sigas vivo.
―Y qué quieres, que me suicide?
―No, pero ya que has sido incapaz de cuidar de Frida como se merece, lo mínimo que podrías hacer es recuperar la poca dignidad que te queda yendo a rescatarla.
―Ni siquiera sabemos si sigue viva, Fredy! Y si voy yo puedes estar seguro de que se me comerán con patatas!
―Por lo menos morirías como un héroe, y no como el pobre desgraciado que eres ahora.
Timón cerró la boca y se dio la vuelta. Pumbaa, Mamá y Tío Max le miraban sin expresión.
―Vosotros también pensáis que soy un desgraciado?
―Em, bueno... eh... ―Decía Mamá.
―Nosotros... um... ―Balbuceaban el resto.
―Ya veo que sí ―Timón bajó la cabeza y se fue arrastrando los pies hasta un lugar apartado, donde los demás no le vieran.
Lo siento, pero no sabréis nada de Frida hasta el siguiente capítulo. Espero que la intriga no os mate, hi hi hi. En fín, Timón aclarará sus sentimientos y tomará una importante decisión. En cuanto a Fredy... quién sabe si acabarán cayéndose bien y todo. Hasta el próximo capítulo. Seguid escribiendo reviews ! Todos los que queráis! Aceptaré todas las críticas.
