Disculpen la tardanza, pero aqui esta otro capitulo. disfruten
Hetalia no me pertenece.
Advertencia: Muerte, angustia y malas palabras...
Sexta bala.
Julián por otra parte, había llegado a una playa, y al preguntarle a México su destino este solo se limitó a apaciguar su angustia con un silencio y una promesa que todo estará mejor al tomar otro viaje a su ciudad. Julián se ilusionó por un momento con su retorno a casa, su padre, su primo y sus amigos. La emoción de ser libre de nuevo, de poder continuar con su vida, pero la ilusión murió muy pronto, solo en su asiento del autobús –México había tomado otro asiento- recordó a Colombia, David, Norkris, Argentina, Chile. ¿Qué sería de ellos?. Por un momento intento ser egoísta y no pensar en ellos, no preocuparse, después de todo no era de su incumbencia.
Aun asi no podía ignorar la bondad de los mismo al liberarlo y llevarlo a casa sano y salvo. Se sintió entre dos vertientes totalmente diferentes y confusas. Llego a apreciar a Colombia lejos de sus problemas y sus deseos de venganza.
No había tenido contratiempo al llegar a la parada de autobús y tomar otro más, México compro comida, y comieron en silencio.
- ¿crees que tu padre te esté esperando? – Pregunto el mexicano con sus ojos oscuros en la ventana.
- Quizás este en el trabajo.
-No tienes llaves de la casa ¿cierto? .
-no…Todas las cosas la perdí. –
México asintió.
-¿Aseguran las ventanas..? –Pregunto el mexicano
A lo cual Julián asintió sin más. El autobús se detiene luego de varios minutos, era la misma plaza que recordaba y un sentimiento de nostalgia y miedo lleno las venas del venezolano, un recuerdo perturbador, miro a México y este interpreto enseguida su mensaje.
- Cuando regreses, no debes de saber que has vuelto… - Le intuyo con voz baja- es un peligro aunque no lo parezca, pero si todo sale bien, podrás volver a tu vida normal. –
-¿Si todo sale bien? – Julián retorció su retro en confusión y siguió a México que no se detuvo a explicarle hasta que lo tuvo a su lado- ¿a qué te refieres? ¿Cómo sabes que todo saldrá bien?
- Ah- México abrió los labios pero no dijo nada, volvió a cerrar y volvió a abrir- Lo sabré porque estaré allí para asegurarme de eso…
- ¿de qué?
-De Nicaragua, me refiero – aclaro- confió en que tu podrás pasar desapercibido… - Taladro a Julián con sus ojos oscuros y sonrió ligeramente, agradeció al cielo, que la apariencia de Julián había cambiado de tal manera que nadie que lo hubier veces pudiera reconocerlo, incluso en su caminata a casa del susodicho, compro algunos periódicos donde se hablaba de su supuesta muerte. ¡Maravilloso!, eso era más que conveniente, provechoso. Julián jamás se sintió más horrible de su ficticia muerte…- ¿ves? Esto lo ayudara.
-Dice que se sospecha… -aclaro el venezolano-
- han pasado meses…- repuso el Mexicano con sus ojos oscuros clavados en el periódico—Sin rescate, ni pruebas, seguro pensaran que es uno de esos traficantes de órganos. Eso es bueno.
-Es horrible.
México rio cruelmente, y lo animo a que le guiara hacia su casa.
- ¿existe otro camino poco conocido para llegar a tu casa? – Pregunto el mexicano de la nada-
Venezuela parpadeo y se detuvo, buscando en su memoria la última vez que uso algo así, recordó y le dijo que si, México solo le dijo que quería llegar a su casa por medio de este, y que no importaba que fuera complica. Tenían que atravesar muchas calles, y además, muchos vecindarios y cuadras.
- ¿a qué te refieres con que te encargaras de que todo salga bien? –Pregunto Julián de la nada. –
México se tomó el tiempo para responder. Medito por un momento y en la acera del camino se detuvo, volvió hacia atrás, luego miro a Julián.
- Bueno…es claro ¿no? , Yo con esto me estoy asegurando que todo salga bien. Ahora eres un estorbo … -Dijo, duramente- Y disculpa que te lo diga, te he cogido cariño…
México ríe..
-Cariño…hehehe. Solo escúchame…- Se llevo una de sus manos a la cintura- Entiende que no es nada personal con respecto a ti. –Aclaro y continúo su camino con Julián a su lado – pero, no podemos tenerte cerca de Colombia mientras Nicaragua este moviéndose por allí. Tu tienes que desaparecer. Una de esas opciones es matándote… -
Un escalofríos ataco la nuca del azabache, los ojos de México no mostraban alteración alguna, ni siquiera se inmuto cuando Julián abrió los ojos de par en par..
-O…escondiéndote… - Agrego al poco tiempo, quizás divertido por darle ese susto de muerte al venezolano – Tranquilo. No voy a matarte. Sería imprudente. Te diré algo Julián, No quiero asustarte con esto, pero…
México se acercó tanto a él, que lo aturdió por un momento, echándose hacia atrás contra el paredón blanco de una de las casas…
-Alguien nos sigue… -Le susurro- Disimule…
Vio como sus ojos azules se abrieron con asombro, miedo. Disimulo, y vio como México se alejó de él, y lo animo con la mirada oscura a reanudar la marcha, ahora entendió, por qué no quería que usaran el camino común para llegar a su casa, así evitaría que cualquier persona que lo estuviera siguiendo, supieran a donde se dirigían.
Se preguntó de inmediato, ¿Por qué no les disparaba en ese momento?, o ¿Qué esperaba?, no era que Julián apreciara que lo asesinaran de una sola vez y sin anestesia, rápido y certero. No, pero le causaba incertidumbre el caminar, aparentar calma, mientras quien sabe cuándo se iba a aparecer, o a emboscar. México tenía nervios de acero, llevo naturalmente, una de sus manos a la cintura donde guardaba su pistola, cargada. ¿Eso era prudente?, Julián le dedico una mirada fuerte.
-Deberíamos asegurarnos de que de verdad es uno de ellos. – Con ellos, podía referirse a alguno de los que vio en el bar, aunque no recordaba muy bien sus rostros-
México, estaba nervioso, estaba solo, con solo un arma, y…Julián, que era prácticamente un estorbo para el…ni siquiera sabía si corría rápido…o si podía soportar el disparar en lugares abiertos, ¡maldición!, quitando eso, estaba en mucha desventaja, No podía llamar a Colombia y pedirle ayuda, por el simple hecho de que Colombia mismo confiaba en él y en que podía solucionar este mandado.
- Si, deberíamos hacer eso, y que nos disparen entre la cejas… -Se quejó.
- Solo digo que no creo que sean ellos… deberíamos asegurarnos antes de cualquier movimiento. Si es un civil, sería tan problemático para ti…¿acaso quieres que la policía venga a investigar el asesinato de un civil… - México lo silencio con su mano en la boca
- ya entendí tu punto- Dijo el mexicano con aire de fastidio- Maldita sea…
Algo congelo al venezolano enseguida, se detuvo en seco y vio pasar con lentitud a una mujer mayor, de cabello corto y con lentes oscuros, su vestimenta ejecutiva sus tacones altos tomaron desprevenido los oído del mexicano que también se paralizo y rápidamente, poso sus dedos en la cadera donde tenía el arma.
- Buenos días… - Susurro aquella mujer que ignoro si alguno de ellos respondía, Y siguió su camino. Segundos pasaron antes de reincorporarse.
-Te lo dije… - Susurro Julián
-¿Cómo sabes que no nos seguía?
- Ella trabaja con mi padre- Contesto El menor- No me reconoció por lo veo.
Julián miro la espalda de la mujer unos segundos más y luego miro a México que observaba la calle con disimulo.
- Por su bien espero que no-
No fue hasta que Julián cruzo la cerca detrás de una casa, por suerte Julián no tenía perros, así que deslizar la puerta de vidrio que tenían de puerta trasera, siempre estaba sin seguro porque su padre en ocasiones olvidaba cerrarla cuando salía al trabajo. La casa de Julián era como cualquier otra casa, tenía sus lujos, como un jardín grande, al cual últimamente la hierba había crecido y las ventanas estaban ahumadas y al rodar suavemente la puerta de vidrio, se vio paso a una pequeño cuarto de lavado.
- Tu casa esta chévere- Comento México con sus ojos oscuros en las paredes de color crema- Muy femenina… - Argumento al rodar las cortinas.
- Mi madre hizo el diseño de la decoración. –
Observando como México se movía por su casa como si olfateara el aire y buscara algún tipo de tesoro. Por otra parte el venezolano se dejaba llevar por un sentimiento nostálgico, estaba de nuevo en casa, lugar que nunca pensó que volvería a pisar, por lo menos no vivo.
-¿Es ella tu madre? – México se había detenido en una de las mesas del pasillo, junto a las escaleras del segundo piso. Una foto del padre de Julián junto a su madre en su matrimonio o eso se asemejaba. La madre era pequeña, de cabello negro en ondas, con un lindo peinado, tenía la piel morena y un maquillaje bastante sencillo. Su padre era más alto, con un cabello castaño, desordenado y de ojos claros, su piel un poco más clara que el de su madre.- ¿Tu papa tiene bigote? ¡hahaha! –
Desconocía el por qué le era tan gracioso, pero, el mexicano se mantuvo viendo la foto por un momento más, sobre todo a la mujer.
- ¿Qué le paso a tu madre? – Pregunto, al no ver más fotos de ella por la mesa, solo su padre, un chico de cabello más claro y Julián.
- Murió. En un accidente. – Contesto el muchacho. México se enderezo y arqueo ambas cejas sin expresar sorpresa, ya se imaginaba algo parecido –
- Oh… - México medito - Me hubiera encantado conocerla, era muy hermosa, y bueno…su hijo es feo… - Resopló una burla y sonrió -
Julián arrugo un poco el entrecejo pero evito disgustarse por tal comentario.
- Podría decir lo mismo de ti. – México no se alteró por ese comentario –
- Bueno, creo que mi madre pensaría diferente…
-¿Ella esta…
- Ella murió también… -Miro por última vez la foto de la mujer es su vestido de novia con nostalgia.– Ella…fue asesinada.
-Fue Nicaragua… ¿verdad? .-Julián avanzo hacia el - Parece que ese hombre está en todos lados…
-Por desgracia es así…-México respiro con pesadez y con sus ojos oscuros, miro a Julián- Ella era madre soltera, mi padre la abandono a su suerte, Mi madre me tuvo a los 19 años, no era una vida muy buena que digamos, no teníamos esta casa… ¡Wooww! No jodas, vives bien…
México se paseó por la sala.
-Creo que esta sala, era nuestra casa, este tamaño, o eso recuerdo, en Mexico… - Continuo y se vio con curiosidad algunos papeles en la mesa del comedor - Ella tuvo que hacer muchas cosas para sacar a su hijo adelante, pidió favores a personas peligrosas, y bueno…no tenía como pagarles, tuve que sufrir desde pequeño las acusaciones de que era hijo de una prostituta…Malditos cabrones – Dijo con un aire de desdén, meneo la cabeza- Como si fuera muy fácil la vida para los marginados. Un día un cliente llego, ella me escondió, me saco de la casa por una pequeña ventana, pero yo podía escuchar todo.
Y mientras que Julián escucha baba, podía ver la luz de sus ojos escapar de su mirar.
- Luego de todo eso… - México enderezó la espalda – No le gusto el trabajo, yo siempre sostuve que ese cliente estaba pasado de copas, o drogado. Solo le dispararon. Dijeron algo como "si no eres bueno para esto, entonces no eres buena para nada "
El estómago del menor sufrió una sacudida, por la conmoción, sin embargo México solo alcanzo a bajar la mirada como si su orgullo fuera herido.
- Tuve que correr con mi vecina, la policía vino, pero nadie se preocupó por una simple prostituta…-Sonrió sin mostrar los dientes- como si ellos fueran mejor que mi madre… Yo no se si fue Nicaragua, me entere mucho después que fue uno de sus hombres… Y..
México se detuvo en seco, sus ojos se abrieron detrás de Julián en las ventanas ahumadas, dos hombres se asomaban por el borde de las verjas, eran casi tan sospechoso como ellos. Habían entrado al jardín.
- ¿Qué hacemos? –Pregunto el venezolano, inclinándose para no ser visto con la sombra en la ventana. Al poco tiempo agrego - En mi habitación…podemos salir por la ventana.
-Me encantaría matarlos aquí, si me lo preguntas pero no quiero ensuciar la decoración de tu madre…
(◡‿◡✿)(◡‿◡✿) DAMISTA(◡‿◡✿)(◡‿◡✿)
Era una escena gracioso, Colombia se había orillado, con una patrulla policial atrás, desconocido era el motivo de su infracción, tenía una camioneta roja, y más discreto podía haber sido, Colombia deseaba llamar la menor atención posible. Argentina no podía evitar sonreír al ver que el Jefe no podía di hacer eso.
-Como que lo huelen… - Argentina contuvo una risa, y se acomodó en su asiento, el uniformado se acercó al conductor con sus anteojos, miro a Colombia detenidamente, que tenía las manos en el volante. Lo miro a los ojos y luego miro a su compañero que saludo con un asentimiento de cabeza.
-Identificaciones, Licencia. –
Colombia resoplo y saco su licencia y su identificación, sus lentes oscuros solo la enfocaron escasos segundos antes de asentir con la cabeza.
-Señores. – Hablo- ¿Ustedes son de por aquí?
- No. –Respondió el colombiano- ¿Lo dice por el acento?
- Si, y…¿Cuál es su destino? .
- Hay un hospital, mi amigo comió algo pasado…le estoy haciendo en favor de llevarlo. -
Argentina lo tomo por sorpresa, y fingió vergüenza.
Los autos pasaban de aquí para allá, escuchaba los motores, se escuchaba el viento azotando en todas direcciones, y aun Colombia se preguntaba el porqué de este encuentro
- Al Hospital. – El oficial miro a Colombia y a Argentina con análisis. – Bueno, tengan cuidado, por esta avenida han soltado varios cuerpos, y han usado camionetas como estas para eso.
- ¿en serio? – Colombia fingió interés. – Ya no existe temor de Dios…
- ¿Me permite los papeles del auto, por favor? –
-Como no. - David le dio una mirada a su copiloto antes de inclinarse a la guantera de la camioneta, y abrirla, un sobre de manila, se asomó y Colombia se lo entrego, la concentración del oficial se centró en los papeles. Argentina emitió un gemido, fingiendo dolor. Menuda excusa declaro su compañero. –
-Muy bien, todo en orden… - Le devolvió el sobre con los papeles afuera. – Use el cinturón , caballero, ya puedes reanudar su camino.
Se despidió con un movimiento de su cabeza y se alejó hacia la patrulla. Perú se levantó de la parte trasera con cuidado.
- ¿Qué paso…? –Pregunto, asomándose en la hendidura de los dos asientos delanteros, fue recibido con una montaña de papeles desordenados, Los tomo y se distrajo metiéndolos en el sobre…
Colombia no dijo nada, sus ojos café quedaron fijos en el retrovisor, y la patrulla que se preparaba para irse.
Argentina carraspeo.
- Jefe, recuerde que me duele el estómago. – Le dijo, con voz suave. Pero el colombiano no respondió. No se movió, no movió sus ojos del retrovisor. Algo no andaba bien, cuando la patrulla se movió, Colombia también lo hizo, y reanudo el viaje con un aire silencioso.
-Algo no está bien…
-Te detuvo, y no te chantajeo…
-Todo está en orden, en los papeles… - Dijo el colombiano.
Perú miro a estos y se detuvo en seco al ver algo que llamo su atención.
- ¿anotas números de teléfonos en los papeles originales de tu auto? – Pregunto el peruano, y se asomó entre los dos llevando un papel con un número anotado muy rápido en un bolígrafo negro. Colombia sin despegar la mirada del camino arrugo el entrecejo.
.-No, ¿para qué carajos haría eso? – Miro de reojo el papel y luego el camino.
Como había dicho, había un número anotado, pero no era su letra, y no tenía destinatario. Esto era cada vez más extraño. Se Orillaron unos kilómetros más. Perú le entrego la hoja, era las descripción de la camioneta. Colombia arrugo su rostro con análisis.
- Eso no lo hice yo. – Le declaro al peruano que arqueo las cejas con una idea clara en su mente. – Dame tu teléfono. –Le pidió a Argentina
- ¿Por qué el mio?
Colombia bufo.
- Carajo, solo voy a llamar. –
Silencio, Argentina saco su teléfono móvil, Colombia no lo hizo por curiosidad, de hecho, el no estaría haciendo algo tan estúpido y trivial como averiguar de quien era ese número si no estuviera realmente convencido de que era importante. No era tan estúpido al pensar que ese oficial lo detuvo para advertirle acerca de unos cadáveres encontrados en la orilla de la carretera, donde curiosamente habían sido arrojados los cuerpos de los sicarios que Perú se había encargado de eliminar.
Marco el número, coloco la bocina en su odio, escucho los repiques, mientras era acuchillado por sus dos compañeros. Tardo tres repiques en escuchar… :
- ¿Alo? – Colombia se quedó en silencio, pero a su vez arqueo las cejas en sorpresa. Argentina lo miro con contrariedad. – Eres tú, muchacho…
- Hijo de puta… -
- Ya, muchacho, veo que recibiste la información. – Nicaragua ríe con brevedad, casi divertido. - Sé que no estás solo. Puedes poner la altavoz si lo deseas. Pero no es nada que no puedan saber los demás en fin.
-¿Qué quieres?
- Tu y yo sabemos que vales mucho más vivo que muerto. Se también la cantidad de grupos a los cuales les distribuye. Escucha muchacho, es simple, es una tregua. Tu y yo, negociemos, realmente sería muy problemática si te mato, o si me matas y desperdiciar toda esa mercancía…toneladas. Y toneladas… -
La mirada del colombiano se oscureció, y se perdió en el vacío. Algo se retorció dentro de su cuerpo, se descerrajo, mas se mantuvo en silencio, como si su cuerpo no quisiera responderle, por otra parte sus dos compañeros se mantuvieron en una espera tormentosa pues el jefe no había puesto el alta voz.
- ¿Qué ganaras con buscarme y matarme…Brasil, lo considero, pensó en que hicieras una tregua conmigo, pero al llegar contigo, lo mataste a sangre fría… - Los dedos del criollo se retorcieron con un sabor a ira contenida – Sé que te he intentado asesinar en el pasado, con esto no te estoy pidiendo disculpa, ni siquiera pido que tú te disculpes, solo piensa, estas sin duda en la cima de tu negocio, con tu corta edad, tienes a México, A Perú para tus negocios, puedes comprar a políticos, abogados, médicos, mujeres-puedes darle a todos los que perdieron …
- ¿quieres que haga un tregua contigo? ….
-Entiendes bien… -Respondió del otro lado de la línea con una sonrisa sobre sus labios – Incluso puedo asegurar que tu indeseado rehén no será un problema. Lo creen muerto. Sabes que si esto sigue así, morirá…sé que lo enviaste a casa, con México, y me disculpas, pero eso fue estúpido…¿penaste que no me daría cuenta que ese era el último lugar donde buscaría alguien que quiera hacerle daño?
Hubo un silencio donde los ojos de David viajaron en la nada y se refugiaron ellos ojos de Argentina sin ningún sentimiento que trasmitir.
-En resumidas cuentas, esto es solo una tregua de negocios, tus compradores, e influencias, y mis recursos y clientes. Luego de todo esto, puedes seguir con tu estúpido juego de querer matarme, a mí y a todos los que tienen relación conmigo…a fin de cuenta, te quedaras solo… - Nicaragua canturreo- ¿Te gusta? , creo que sí, parece que disfrutas que las personas sufran contigo, Haiti, Ecuador…Brasil…también lo hizo Cristóbal. David – Los ojos del nombrado se estremecieron, sus cejas temblaron por un momento- todo el que se acerca a ti muere, muere por que estas tan perdido en tu juego de venganza…muchacho, estás jugando solo…yo no formo parte de tu infantil intento por vengar a tu familia o a la familia de tus conocidos… Ellos morirán y todo es por tu culpa, incluso Julián el también morirá y todo por tu culpa. Asi que por que no te tomas un descanso de este juego y tomas las cosas en serio…
El silencio del Colombia podía ser tomado por una mala señal, pero sus compañeros estaban con sus ojos bien abiertos, con las ansias de saber que era lo que estaba escuchando su jefe y más importante ¿con quién hablaba?, Los ojos del colombiano bailaron lentamente por el marco de la ventana del copiloto hasta el vidrio del enfrente, las palabras de Nicaragua siempre fueron venenosas como cuchillos al rojo vivo que se incrustan en la piel y desgarran, la carne y tejidos. Colombia podía sentir como se desangraba con esa conversación. Se imaginaba a todos aquellos que habían muerto en este viaje de venganza. Miro a Perú, y se imaginó al instante a Ecuador, la bolsa negra que cubría el cuerpo del ecuatoriano una vez se supo su noticia. El cuerpo de Haiti fue tirado al océano y jamás lo encontraron.
Se imaginó incluso, el cuerpo sin vida de Julián en una bolsa de plástico negra y sus ojos caribe sin vida. Y él era el único responsable ¿lo era realmente? .
Por primera vez, en todo aquel tiempo Colombia suspiro y por un momento sintió su alma salir de su cuerpo.
- ¿Quieres que todos mueran? – Pregunto Nicaragua con frialdad – Porque puedo facilitártelo, puedo matarlos a todos…sin embargo como dije, valemos más vivos que muertos, así que, si consideras mi oferta…con gusto daremos pausa a tu juego de gato y el ratón y avancemos con el negocio que es en lo único que nos unimos. No más muerte. No más penas. Tomate tu tiempo para pensar y consultarlo con tus compañeros…
Y así colgó.
Colombia se quedó inmóvil por un momento más, antes de aparta lentamente el teléfono de su oído, se lo entrego a Argentina que tardo unos segundo en recibirlo correctamente, pues tenía sus ojos olivos clavados en los movimientos del otro.
- ¿Qué paso…? Muchacho, Estas palidísimo… -Perú denotaba su preocupación, Colombia no respondió, no se movió, sus ojos muertos estaban en la nada contemplando la imagen de la muerte sobre él.
(◡‿◡✿)(◡‿◡✿) DAMISTA(◡‿◡✿)(◡‿◡✿)
El cuarto estaba ordenado, como siempre esperaba, Julián, guio al mexicano a la ventana corrediza que daba con el techo plano de otra casa. México no sabía en qué pensaba cuando Colombia pensó en traerlo a casa, ¡un burdel era mucho más seguro que esto! Maldición.
-Estas seguro que no nos verán?
-No, me escapaba por aquí cuando estaba castigado… - Julián abrió la ventana-
-Ah, el chico rebelde ahora. – Susurro el mexicano aunque era un pésimo momento para un poco de humor, observo a Julián trepar al marco de la ventana y se escuchó el vidrio de la puerta romperse. –¡Espera! – Le dijo antes de que saltara…saco de su cintura una pistola, Julián se asustó al verla y el hoyo negro del cañón señalarlo. – Tómala…
-¿Qué? No, ni loco. –
Julián retorno a la posición, dispuesto a saltar al techo de la casa vecina, México gruño ante la negativa del venezolano. Se escucharon los pasos pesados de los desconocidos adentrarse a la casa y la angustia nació en el pecho del azabache. Negó con la cabeza ante la insistencia del otro.
-Tómala, si te pierdo, estarás muerto. Naces solo y morirás solo, si no te defiendes… - le pego el arma al pecho, y Julián no tuvo otra opción que tomarla, y guardarla en la cintura de su jean, tuvo miedo que sucediera una locura, como que se disparara sola, y le volara la pierna. Tembló ante ese pensamiento.
Los pasos se volvieron más fuertes y se escuchó la puerta del cuarto ser golpeada.
-Rápido, salta… - México no término de dar la orden cuando ya desafiaba la gravedad por breves segundo y caía con un giro en el techo liso de la casa vecina, Julián salto, y un aire nostálgico le acaricio el rostro.
Se encontró con México que se incorporaba y alzo la vista hacia la ventana y no vio nada en el momento más que silueta, México corrió. Corrieron por el techo de la casa sin esperar ser vistos, Julián se adelantó pues conocía la forma correcta de bajar sin contratiempos y por sobretodo discretamente.
- ¡Alto ustedes!
-No mames, con hijos de puta saltaron… - México se quejó y cuando menos lo espero acelero el paso, la adrenalina de la persecución hizo que los pulmones del venezolano se expandieran. Al final del techo, había un árbol, de esos que sobresalían por el jardín y sus ramas se asomaban en la calle, de tronco grueso y espesas ramas. –
Julián se detuvo en la orilla del techo y en su mente algo le grito que siguiera adelante y que por nada del mundo se detuviera, su única necesidad en ese momento era sobrevivir, salto y se aferró con fuerza a una de las gruesas ramas, miro hacia el suelo y sintió vértigo, había olvidado como era trepar a un árbol, cuando era más joven era tan fácil e entretenido, ahora era estrictamente necesario recordar cual era el camino a la calle. México se quedó por un momento petrificado y se convenció de imitar a el otro, aunque no tenía la más remota idea de lo que estaba haciendo, pero no tenía otra opción, no podía disparar al aire público, y al parecer, los sospechosos que los perseguían no estaban armados o no querían dispararles, ¡que importaba!. Julián ya avanzaba por las ramas hacia la otra esquina del muro. México con inseguridad dio un brinco y solo alcanzo a sostenerse de una rama gruesa con ambas manos. Gruño. Fue cuando el otro se percató que tenia compañía, así que a pesar de haber recorrido un tramo, se devolvió a ayudarlo.
-Apoya tu pie del tronco e impúlsate, coño – Julián estaba frustrado, y lo jalo hacia donde él estaba, sostenido de dos ramas y con las hojas cubriéndole los hombros. –
No recordaba la hermosa vista de la altura ni la brisa que le gustaba en ese momento, solo quería vivir. Vivir y salir de allí.
- ¡Alto, no se muevan…! – Amenazo uno de los hombres, mientras apuntaba la boca negra hacia ellos sin disparar. Julián se sobresaltó por un momento, mientras que México totalmente a salvo en las ramas buscaba la manera de levantarse y trepar - No se muevan o les volaremos la puta cabeza…
¿Qué hacer…? ¿Qué hacer?
México se acarició la cintura con disimula, mientras que maquinaba en su mente alguna escapatoria. Miro a los hombre, corpulentos y por sobretodo peligrosos en su mirada. Los segundos pasan, y sin despegar la vista de los hombres nota que uno de ellos se sobresalta, no encuentra algún motivo cerca de ellos, pero ya no lo apuntan a él.
Julián sostiene el arma en sus manos y antes de poder hacer algo, ya la había disparado, dos, o tres veces, cuatro y cinco. El olor a pólvora impregna su nariz, el sonido le ensordece, una tras otra detonación.
No había lugar donde esconderse en el techo. México, se abalanzo contra la mano del joven inexperto bloqueándolo, y por suerte este soltó el arma como si quemara… se sujetó del tronco central como un salvavidas. México volvió hacia los hombres y uno de ellos tenía una herida abierta en el hombro derecho.
Por primera vez México no sabía qué hacer, tomo el arma, y se alejó como pudo.
-¡Vámonos! ¡Muévete! – dijo con tono autómata. Por un momento le falto el aire, escucho los lamento del desgracio en el techo a metros de él. – Muévete.
Julián no pensó, no hablo, y parecía que no respiraba, solo se incorporó y como alma que lleva el diablo recordó como recorrer las ramas de aquel árbol con rapidez, llego al otro extremo sin saber si México lo estaba siguiendo, sus pulmones parecían temblar por el latir de su corazón. Se sujetó a una rama y se deslizo por esta hasta quedar al borde del muro y colgando del árbol, sus pies quedaron a casi dos metros de la acera. Se soltó y sintió el dolor en sus rodilla y sus pies al doblarse y disminuir la fuerza de la caída. México se asomó por el borde del muro y se sostuvo de este para poder bajar, Se incorporó, y le entrego el arma a Julián que la tomo sus manos temblando.
-Esta intentando llegar a este extremo. – Y con esto corrió, Julián lo siguió, y pronto oyeron los disparos detrás de ellos, Julián no se había sentido tan vulnerable, con arma en mano y con las piernas pulsando, recorrió la calle de las residencias. México quito el seguro de su pistola y devolvió los disparos.
Julián no hizo caso a los disparos, ni sabía dónde estaba México si lo había superado o si no, Julián solo corrió, siguió su instinto, se desvió en varias calles y de reojo vio que México lo estaba persiguiendo. Detrás del aquel corpulento hombre, que al parecer recargaba su arma…
Arma…
En su manos.
Julián tomo con fuerza la pistola, se giró, su corazón latía en sus oídos y sus piernas se detuvieron, lo que vio México lo dejo un tanto aturdido, como la bala abandonaba el cañón, expulsa pólvora fuego, el proyectil impacto en la pared y en el segundo impacto cortando los tejidos del brazo derecho del hombre, este emitió un alarido de dolor, se escuchó otra detonación y otra vez, otra vez.
- ¡Ya es suficiente!- Grito el mexicano, al poco tiempo el arma no hizo nada, no escupió ni fuego ni pólvora, sus balas se habían agotado. De todos modos, México se la quito de las manos. - ¡Carajo!
Julián se paralizo, y al volver los ojos a la víctima de su desesperación, México lo jalo, y lo obligo a verlo.
-Vamonos…
- lo siento…- Dijo en un hilo de voz..
- No, no no… -Comenzó, y lo jalo para que corriera con el- No, no es tu culpa, Julián…vámonos, aquí no es seguro .
- Pero….el
Sus ojos azules intentaron volver al cuerpo inerte y agonizante del hombre, pero México no lo dejo, lo zarandeo y lo tomo del antebrazo con fuerza, lo fulminó con la mirada oscura y ennegrecida.
-No fue tu culpa. Vamonos ya.
Ya nos quedan pocos capítulos. Espero lo hayan disfrutado. Nos vemos.
DamistaH .
