Capítulo 6: "Una dura prueba"
Un hombre de lentes miraba a una castaña que se encontraba meditabunda frente a él.
Nakazawa, necesito ya una respuesta, dijo el jefe de la castaña.
Está bien, acepto la misión, dijo la castaña mientras pensaba: Esta será una dura prueba pero no puedo truncar mis sueños por culpa de Tsubasa, no, eso no, además yo me pondré en contacto con él en plan de trabajo, él es un profesional entonces tendrá que demostrar su profesionalismo no mezclando nuestros problemas personales en esto.
Bien Nakazawa te explicare en qué consistirá el trabajo que harás,…, decía el hombre mientras la castaña lo escuchaba con atención.
2 horas después:
Y eso es todo lo que harás, como vez, ya tienes todo listo, tu reservación en los hoteles de cada ciudad a la que iras, el cronograma de actividades también está allí, empezaras en Francia, luego iras a Alemania, Italia y por último a España, ya sabes tienes que conseguir que los chicos te autografíen los premios que llevaras pero si ellos quieren darte algo para obsequiar también es bien bienvenido…., decía le hombre de lentes.
Mientras tanto: "España"
Una peli roja se serbia un vaso de jugo mientras miraba a un joven de cabello negro mirar televisión.
¿Qué te pasa Tsuby?, estas un tanto extraño, dijo la peli roja acercándose con el vaso al joven de cabello negro.
Ema, creo que lo nuestro ya no debe continuar, respondió Tsubasa.
¿Qué?, ¿por qué?, dijo Ema intrigada.
Ema, tu no estas cumpliendo con lo que dijiste, respondió Tsubasa.
Tsubasa, no puedes prohibirle a mi corazón sentir, decía la peli roja.
Si es cierto por lo mismo creo que es mejor que terminemos, no quiero que te hagas daño Ema, cuando iniciamos lo nuestro lo hicimos bajo un mismo acuerdo "No enamorarnos, solo pasarla bien" y tal parece que tú lo estas olvidando. Ema yo no puedo amarte, a mí no me gustan las relaciones formales y tú lo sabes, no niego que la pasamos bien pero…, decía Tsubasa siendo interrumpido por la peli roja.
¿Qué te dijo infeliz de Schneider?, dijo Ema con molestia para luego beber su jugo.
¿Qué?, dijo Tsubasa sorprendido.
¿Qué te dijo infeliz de Schneider?, estaba en la boda de Leandro, ¿no?, ¿qué te dijo?, debe seguir dolido porque lo corte, decía Ema molesta.
Solo me dijo que tuvieron un romance muy breve nada más, respondió Tsubasa con calma.
Tsubasa no termines lo nuestro, yo te dije que no te pienso obligar a nada, no tienes que sentirme incomodo pensando en que te obligare a casarte conmigo como lo hizo la novia de Leandro, yo no soy así, pensé que en todo este tiempo ya me conocías lo suficiente pero veo que no, yo soy un ser libre que tampoco le gustan las ataduras, tú ahora eres mi presente, no sé si serás mi futuro pero si sé que eres mi presente, me siento cómoda contigo porque no me cuestionas mi manera de ser, porque eres como yo, un alma libre que solo quiere disfrutar la vida, haber dime, ¿qué te preocupa?; ¿qué me enamore de ti?, dijo Ema con calma.
Si, respondió Tsubasa.
Si eso pasa no te sientas culpable, pues tú no tienes la culpa de ser adorable, dijo Ema sonriendo.
Pero el amor solo lastima Ema, respondió Tsubasa.
Lo sé cariño, por eso somos iguales hemos sufrido traición de amor, como te dije cuando iniciamos lo nuestro el romance que tendremos será un tanto especial pues nos daremos compañía pero sin llegar a enamorarnos, en ello estoy de acuerdo contigo, conozco tu pasado Tsuby, sé que soy tu quinceava conquista y créeme que no estoy orgullosa de ello pero si de ti porque a pesar de haber sentido la traición tan joven supiste sobreponerte a ella y has luchado para estar donde estas, por ello te admiro y te aprecio mucho, tal vez nunca nos casemos, solo vivamos un amor libre pero ello me hace feliz porque eres un gran ser humano Tsubasa, a pesar de tu fama de mujeriego eres un gran ser humano, dijo Ema.
¡Gracias Ema¡ tú sabes que también te aprecio mucho, eres una gran chica a pesar de ser un tanto asfixiante a veces,…, decía riendo Tsubasa.
Si me preocupo por ti es porque te aprecio. Tsubasa cuando me dejes que sea por amor verdadero, no antes, ¡por favor¡ conmigo ponle un alto a esa fama de mujeriego, yo te aprecio mucho y te deseo lo mejor, si vamos a terminar que sea porque encontraste a la persona que curo las heridas de tu corazón antes no Tsuby, dijo Ema dejando el vaso que tenía en la mano sobre una pequeña mesa para luego abrazarse al cuerpo del joven.
Japón:
Eso sería todo Nakazawa, en dos días partes, decía el jefe de la castaña.
Sí, señor Nakamura, dijo la castaña.
Bueno, ya puedes retirarte Nakazawa, dijo el hombre de lentes.
Si, respondió la castaña antes de salir de la oficina.
La castaña caminaba ensimismada en sus propios pensamientos cuando de repente escucho: Nakazawa, ¿ya te dieron la nueva misión?.
Aremi, dijo Sanae.
El que te hayan dado esa misión no quiere decir que seas mejor que yo, espero y lo tengas claro. Pienso hacer unas entrevistas tan buenas que el jefe quede tan satisfecho que no le quede la menor duda de que yo merezco ser la próxima jefa de redacción, decía la joven sonriendo.
¿También quieres ser jefa de redacción?, dijo Sanae sorprendida.
Si, ese es mi sueño, porque, ¿tú también quieres serlo?, dijo con molestia Aremi.
Si, respondió con firmeza Sanae.
Pues lo lamento querida, no creo que tus entrevistas superen a las mías, el señor Nakamura me dijo que esta era una prueba para mí para ver si me asciende de cargo, pero para mí no es una prueba es una misión una importante misión y así no me hayan enviado con los futbolistas del extranjero le demostrare al jefe que yo merezco el puesto, decía Aremi.
El señor Nakamura también me está poniendo a prueba a mí, dijo Sanae.
Entonces será una dura prueba para las dos a ver a quien escoge el jefe para jefa de redacción, porque sabes no basta con que sepas tantos idiomas, ello se aprende y yo justo estoy haciendo ello pero el talento para redactar una buena nota periodística viene contigo, ello te hace distinta en el medio periodístico y esa magia la tengo yo, no tu Nakazawa, por ello pienso que yo me quedare con el puesto, respondió Aremi.
Pues ya lo veremos, no adelantemos las cosas además ahora no tengo cabeza para discusiones Aremi, la verdad no me siento bien, dijo Sanae continuando su camino dejando molesta a la joven.
Que se cree la estúpida de Nakazawa, decía Aremi mientras veía alejarse a la castaña.
Sanae caminaba presurosa hacia su oficina al llegar a esta entro lomas rápido que pudo, se sentó en su escritorio y se tomó la cabeza mientras pensaba: No puedo creerlo, esta es la peor prueba de mi vida, estaré nuevamente frente a él, será mi última entrevista para prolongar mi dolor. ¿Por qué?, ¿Por qué el destino se empeña en seguir poniéndomelo en frente?, desde que te conocí tú nombre era un tormento para mí, con solo escuchar cuando el maestro lo pronunciaba se me escarapelaba el cuerpo, Yukari dice que debo superarlo pero como hacerlo si el destino se empeña en recordármelo siempre.
La castaña busco algo en una de las cajuelas de su escritorio, al hallarlo, lo abrió, se sirvió un vaso de agua y tomo dos pequeñas pastillitas de color rosa.
Por tu culpa al año de terminar lo nuestro hasta fui a parar con el psiquiatra, cada vez que pienso en ti, mi jaqueca aparece. Creo que es mejor irme a mi casa, no tiene sentido estar aquí, no tengo nada que hacer, le diré a la señora Hayashi que me retiro pues tengo que ir a listar todo lo de mi viaje, si eso hare.
La castaña salió de su oficina y fue en busca de la asistente de su jefe para fortuna suya ella venia justo a su oficina.
Señora Hayashi justo iba a verla, dijo Sanae.
Así, dijo la mujer sonriendo.
Si, quería saber si me puedo tomar la tarde para empezar a alistar todo lo que llevare para mi viaje, decía Sanae.
Justo por ello venia Sanae, el jefe me mando decirte que ya puedes irte, dijo la mujer sonriendo.
Qué bueno, necesito un descanso, dijo Sanae.
Pero si acabas de venir de tu libre niña además pensé que querías la tarde para alistar tus cosas, dijo la mujer sonriendo.
Bueno si, pero también necesito descansar un poco, esta semana tuvimos mucho trabajo…, decía Sanae mientras la mujer sonreía.
Minutos después:
La castaña salía presurosa de su centro de trabajo cuando escucho: ¿A dónde vas hermosa?.
Sam, ¿vas al edificio?, respondió Sanae con una amplia sonrisa.
Si Sanae, ¿tú también vas para allá?, decía el joven.
Si, respondió la castaña.
Sube entonces hermosa, te llevo, dijo Sam.
¡Gracias¡ respondió la castaña mientras abordaba el auto.
¿Te olvidaste algo?, dijo Sam sonriendo.
Que bien me conoces Sam pero no, no me olvide nada, solo me dieron la tarde libre, respondió Sanae con calma.
¿Me parece o no estás muy contenta con la idea de la tarde libre?, dijo Sam sonriendo mientras conducía.
Claro que estoy contenta, es solo que me duele la cabeza, respondió Sanae.
¿Acaso tuviste un mal día en el trabajo?, pregunto preocupado Sam.
No, claro que no, lo que sucede es que me asignaron una misión y esta como será fuera del país pues…., decía la castaña mientras el joven la escuchaba con atención.
Minutos después:
El joven detenía su auto frente a un edificio.
Entonces estarás fuera cerca de 3 meses, dijo con nostalgia Sam.
Si, ese más o menos es el tiempo, respondió la castaña.
Pues te extrañare, dijo Sam.
Yo también amigo, respondió Sanae.
Lo bueno es que conocerás muchos lugares, espero y me traigas algún recuerdo de ellos, dijo el joven.
Claro, dijo la castaña antes de bajar del auto.
La castaña y su amigo continuaron con su plática hasta que llegaron al edificio. La pelinegra entro a su departamento y fue directo a su habitación para recostarse un rato.
España:
Tsubasa terminaba de alistarse para ir a su entrenamiento del día.
Ya estas listo Tsuby, dijo Ema.
Si Ema, respondió Tsubasa.
¿Entonces si pasaras dejándome por mi evento?, pregunto la peli roja.
Si, ya te dije que si Ema, respondió Tsubasa.
¡Gracias Tsuby; por eso te quiero¡ dijo Ema dándole un beso en la mejilla al jovencito.
Bueno, vamos Ema, dijo Tsubasa sonriendo.
Vamos, respondió la peli roja.
Tsubasa y Ema salieron del lugar donde vivía el joven de cabello negro y abordaron su auto. Mientras Tsubasa manejaba iba platicando con la peli roja.
Ema ya sabes que a mí no me gustan esa clase de eventos, decía Tsubasa.
Si, si ya lo sé Tsuby, pero es mi desfile, presentare mi colección, pensé que querrías acompañarme, dijo Ema sonriendo.
¿A cuántos medios invitaste?, pregunto Tsubasa.
A todos, dijo riendo Ema sonriendo.
Imposible Ema, discúlpame pero no iré, tu más que nadie sabe que no me gustan los medios periodísticos, respondió Tsubasa.
Si, si lo sé, lo que no comprendo es porque, si antes eras muy amable con la prensa, dijo Ema.
Por ella, desde que me entere lo que estudiaba para mí los periodistas ya no eran lo mismo, pensaba Tsubasa mientras la peli roja lo miraba con nostalgia al ver su rostro entristecido.
Nota:
Mis queridos seguidores y lectores aqui les dejo un nuevo capítulo de esta historia de amor que espero este siendo de su agrado.
Con mucho cariño.
PrincesaLirio.
