Blackdawn90, me alegra que no me odies tanto. Es un comienzo. Al menos no he perdido a todos los lectores con el giro XD.

Shana... ah... nah, mira abajo.

kykyo-chan. No voy a extenderme con esto, es sólo una pequeña transición cómica. No voy a estar botando de serie en serie.

gorgino, lo dicho... sólo pasaremos por CCAVM, no quiero estar extendiendo esto excesivamente.

Sí, Maquiavélica Muffy. Eso siempre, desde el principio de los tiempos. Aún queda mucho por ver, y no todo bonito.

LyzzEQ... no deberías matarme, no te enterarás de cómo sigue el fic, mata a Adam y Ed, que se lo merecen XD.

Bueno, diana. En realidad lo que planeo hacer es harto curioso y anda por ahí rondando... jejeje. Y no os torturo por placer, es por la idea del fic en sí XD.

Ragamuffyn47, yo también quiero pegarle a Chase, pero, como ya he dicho más arriba no haré más series. No quiero alargar ese asunto innecesariamente, sobretodo porque va a ir en paralelo con la otra historia.

Love Girl. Razón no te falta. Me alaga tu confianza en mí. #AlaHogueraConLosIdiotas

nicanario, lo siento, pero no va a haber más series después de CCAVM, fue una locura temporal y no pasará mucho de eso XD. Y sí, es La idea, ¿no?


Jennifer Morrison

Acababa de escuchar la historia más extraña que me habían contado en la vida. Y sin embargo, no dejaba de ser una historia de la que era responsable. Yo había provocado todo lo que había sucedido. Con mis quejas, con mis Twitts contra los fans, y finalmente con mi propia actuación en el escenario. Todo por lo que Lana provocaba en mí.

_ Me gustaría…_ Regina bostezó un poco._ Dormir un poco.

_ ¿Y dónde se va a quedar?_ Preguntó Lana._ En mi casa no tenemos sitio.

_ Puede quedarse conmigo._ Dije, encogiéndome de hombros. A fin de cuentas, era mi culpa que no tuviese dónde ir._ Yo tengo sitio de sobra.

Natural, estando sola. Me había mudado cuando aún salía con Sebastian, así que había sitio de sobra para dos personas en aquel apartamento. Aunque probablemente Regina no querría saber nada de mí después de todo lo que le había quitado.

_ A mí me parece bien._ Dijo, sin embargo._ Lo único que me importa es tocar cama. No me importa cual sea.

Lo cierto es que se había hecho tarde. Yo también estaba cansada. Pero estaba claro que Regina era la que parecía más agotada. Se puso en pie y nos despedimos las dos de Lana. Se subió al asiento trasero del copiloto en silencio y se puso el cinturón. Yo arranqué y me dirigí a casa. A mitad del trayecto la observaba. Realmente parecía Regina, con todos los detalles.

_ Oye… de verdad que siento lo de Regina…_ Murmuré, recordando su historia._ Yo no sabía que iba a pasar algo así, de verdad.

_ No importa. Aún la llevo aquí._ Dijo, tocándose levemente el pecho._ Ella no querría que estuviese llorando. A fin de cuentas, por mucho que me pese, ella no era real. Si lo hubiese sido no habríais podido borrarla tan fácilmente. Habría usado su magia y…

En ese momento se cayó y yo paré el coche en el arcén. En la mano de Regina había una bola de fuego, como las que añadían por ordenador en la serie para los episodios. Ella parecía tan sorprendida como yo, pero finalmente cerró el puño y la llama desapareció.

_ Tienes magia._ Dije, incrédula._ Pero… ¡La magia no existe!

_ Emma… me metí en una serie de televisión, y he atravesado dos portales para llegar aquí. Creo que las dos estaremos de acuerdo en que la magia Existe.

_ Sí, supongo que sí. ¡Y no me llames Emma! ¡Yo no soy Emma, vale!_ Dije, alterándome un poco.

_ Sólo son viejas costumbres. No te enfades, señorita Morrison…_ Y dale… no me había llamado Emma, pero no se me había escapado ese tono de "señorita Swan".

_ ¿Mañana me seguirás contando esa historia?_ Pregunté, aparcando el coche._ La verdad… no creo que Zoey de una buena imagen de mí.

_ ¿Una histérica obsesionada con un edificio?_ Se rio con ganas._ No sé, probablemente no. Cameron me caía bien, me habría gustado conocerla.

Se lo tomaba todo con mucho humor, la verdad. Se bajó del coche y me esperó fuera. Yo cerré y me dirigí al apartamento en el que tantas horas pasaba sola. Regina observó mi sofá y se lanzó en él sin pensármelo demasiado.

_ Bueno… como si estuvieses en tu casa._ Dije, sin darle importancia._ Puedes ponerte algo de mi ropa.

_ Gracias, señorita Morrison._ Dijo, quedándose en el sofá. No tardó nada en dormirse.

Regina Mills

Dormir. Era en lo único que había pensado al saber que estaba en el mundo real. Pero ahora que estaba despierta, las circunstancias eran distintas. Me puse en pie y me dirigí a la ducha. El reflejo de Regina me devolvió la mirada. A diferencia de la vez que me desperté siento Emma, esta vez no me volví obscenamente enfermo tocando ese cuerpo que era un regalo. Un regalo de una mujer que me quiso salvar de la destrucción.

Abrí el agua de la ducha y me limpié con mucho mimo. La esponja me hacía cosquillas. Jennifer tenía distintos perfumes y esencias que apliqué sobre mi cuerpo. La ropa que había escogido, prendas deportivas, era cómoda y sencilla, sin embargo, en un cuerpo como aquel, todo quedaba bien. Me hice una cola de caballo con la melena de Regina y me tumbé sobre el sofá de Jennifer de nuevo. El móvil de Regina no daba señal, por supuesto. Pero Jennifer tenía wifi en casa y la contraseña, como no, estaba escrita debajo del router.

¡Oh dios mío! ¡No me asustes así! ¡Pensaba que habías muerto!

Tranquila Ely, hace falta algo más que la destrucción del universo para acabar conmigo.

No tiene gracia, ¿Vale? Me he pasado la noche llorando por tu culpa.

Lo siento. De verdad. No he podido hablar hasta ahora. Perdona.

Bueno… ¿Y qué ha pasado, cuéntame?

Me he pasado una semana metido en otra serie distinta. Tengo cuerpo nuevo y al fin estoy en el mundo real.

¿Cuerpo nuevo? ¿Cuál?

Me vas a matar XD

¿Por qué?

Soy Regina.

¿Cómo? ¡Pon la videollamada ahora mismo! ¡Tengo que verte!

Bueno… vale, vale.

Me reí un poco y le puse la cam. Esta vez no puse cara de viciosa, pero sí que le guiñé un ojo cuando la cámara me enfocó y Ely pudo verme.

_ Dios… que buena estás._ Dijo, sin tapujos.

_ Sí, pero no ha sido fácil estarlo._ Suspiré._ Me he quedado sin Regina… sin nada. Yo quería pasar las tardes viendo Star Wars con ella. No serlo. No lo entiendes. Cuando me besó fue como…

Suspiré, largamente. Era duro, para qué negarlo. Seguía sintiéndola cerca, pero no era lo mismo. Me consolaba pensar que Regina no era real, pero llevar su piel de un lado para otro no era precisamente lo que soñaba para después de habernos besado.

_ Pero anímate. Ahora estás en el mundo real._ Me dijo, encogiéndose de hombros._ Y estás para comerte. Ya encontrarás a otra persona.

_ Sí, supongo que es verdad._ Dije, apartando la mirada un segundo.

_ ¿Dónde estás ahora?_ Me preguntó.

_ En casa de Jennifer Morrison. Se siente culpable por… bueno, ya sabes, haberme hecho esto.

_ ¿Estás con Jen? ¿Y por qué no lo intentas con ella?_ Ely sonrió._ Seguro que cae rendida a tus encantos.

_ Ely, no seas tonta._ Dije, negando con la cabeza._ De todos modos, me parece oírla. Tenemos que hablar más tarde.

_ De acuerdo, me alegro que estés bien. Háblame en cuanto puedas.

Cerré la llamada y la sesión del Skype, justo a tiempo para ver a Jennifer salir de su habitación. Había ido por un pelo.

Jennifer Morrison

Lo cierto es que cuando tenía trabajo solía levantarme muy temprano, tomarme mi café y ponerme las pilas. Pero ya no tenía uno, así que debía ser más de mediodía cuando abrí los ojos en aquella gran cama vacía. Me puse en pie y me cambié de ropa. Por un momento me había olvidado de que ahora tenía compañera de piso. No fue hasta que salí y la vi tumbada en el sofá que me acordé de todo el asunto.

_ Buenos días._ Me saludó ella, llena de energía. Se puso en pie y sonrió ampliamente.

Aquella mujer iba a matarte. Lana solía tener cierto decoro a la hora de vestir, y afortunadamente las escenas en las que había llevado aquellos trajes de Evil Queen que quitaban el aliento que había compartido conmigo habían sido escasas… pero aquella mujer, vestida con mi top deportivo y unos de mis pantalones ajustados, iba a terminar por hacer estallar mi cabeza.

_ Buenos días._ Bravo, Jen, lo has dicho sin tartamudear, punto para ti.

_ Entonces… ¿Quieres que te siga contando la historia de anoche?_ Me preguntó, sin dejar de sonreír.

_ Sí… claro._ Cualquier excusa era buena para dejar de mirar su delantera y pensar en otra cosa.

Regina tomó un bol de leche con cereales y se sentó en el sofá, yo la seguí, observándola. Pero ella no dudó en empezar a contarme su historia mientras desayunaba. Me moría de ganas por saber cómo sería un episodio con Regina como aparición estelar.

Barney Stingson

_ Sí… intento guardarlo en secreto._ Suspiré._ ¿Puedes no contarle a nadie que soy Lorenzo Von… ¿Madre mía, quién es esa esa mujer?

Y no, no me refería a la sosa de la novia de Ted, aunque tuviese una buena delantera también. A su lado iba una mujer que sólo podía ser calificada como una diosa morena. Vale… quizá pasaba los treinta pero… ¿Esa norma me la había puesto yo, no? Pues podía dejarla a un lado por una vez.

Tenía que actuar deprisa o los aburridos de Ted, Lily y Marshall estropearían mi gran entrada. Iba a ser legen… espera… daria.

Regina Mills

Di un par de vueltas a la cola a la que Zoey acababa de invitarme. Estaba tomando una copa con el elenco de "Cómo conocí a vuestra madre". Debería estar pasándolo bien, pero lo cierto es que aún me sentía algo tocado por la falta de Regina. Ella se había decidido a darme una nueva vida. De modo que me prometí que iba a intentar sonreír. Iba a intentar sentirme feliz.

_ Un brindis._ Exclamó Zoey, extendiendo su copa._ Por las nuevas amistades.

_ Por las nuevas amistades._ Susurré, golpeando mi cola con el resto de bebidas.

En ese momento sentí electricidad cuando mis ojos se cruzaron con los de la rubia. Negué enérgicamente con la cabeza, como si lo acabase de sentir no debiese estar ahí, y me acomodé en el asiento para coger unos panchitos.

En ese momento un hombre trajeado llegó corriendo, tragando aire aceleradamente y poniéndome la mano sobre el hombro.

_ Dime que no has bebido de eso._ Dijo, pasándome una pequeña linterna por los ojos._ He visto como alguien echaba algo dentro.

_ Lo dudo, he visto como Lily la abría._ Comenté, sonriendo._ Pero me alaga el intento, de verdad. Pero no lo intentes más, ¿Vale Barney? Soy lesbiana. Además… ¿El "No bebas eso"? En serio, creo que me merezco algo más elaborado.

_ ¿Cómo sabes su nombre?_ Preguntó Robin, mirándome con cierta fijeza.

_ Calma, María Hill. Leo su blog._ Dije. Bueno, no es cierto, pero tendría que valer.

_ ¿Qué… Qué lees mi blog?_ Barney parecía al borde del llanto._ Creo que me he enamorado.

_ No, no lo has hecho._ Le dije, negando con la cabeza._ Quítate eso de la cabeza.

_ Pero… pero…_ Me reí de Barney tan desesperado. Lo admito, no tenía ninguna oportunidad, pero sentirse deseada siempre era un placer.

_ Dejadlo. Llevo traje y soy sublime. No puede evitarlo._ Dije, dando un largo trago a la coca-cola.

_ Realmente lee su blog._ Ted parecía incapaz de creérselo, lo cual era comprensible.

_ ¿Qué tal si olvidamos que has intentado seducirme de mala manera y la chocamos?_ Le propuse, elevando la mano. Él la chocó.

En ese momento sentí algo caliente en el bolsillo de mi chaqueta. Metí la mano y vi una llave, nueva, que acababa de aparecer en él. Ted se volvió hacia ella y la miró.

_ ¿Te mudas al lado?_ Me preguntó._ Parece que Zoey nos ha presentado a la nueva vecina antes de tiempo.

Barney Stingson

No iba a rendirme tan fácilmente. Aquella mujer iba a terminar cayendo en mis redes de un modo u otro, de eso podía estar segura. Podía fingir que me había rendido y chocársela, pero eso sólo me había servido para tener el primer contacto sobre su piel. Su tersa y suave piel.

Regina Mills

La vecina… bueno, no es que fuese precisamente un personaje protagónico, pero desde luego no quería serlo. Estaba un poco perdido con cómo iba a encajar el tiempo que estaría allí. Estaba claro que la propia serie iba a buscarme un sitio en el que encajar. Era de agradecer, desde luego.

_ Bueno, chicos. Propongo que ayudemos a la nueva integrante de nuestro grupo a integrarse._ Dijo Zoey, poniéndose en pie.

_ No… de verdad que no es necesario._ Dije, negando con la cabeza.

Sin embargo, la forma en la que Barney y, para mi sorpresa, Lily, me estaban mirando, me decía que era mejor que saliese de aquel bar cuanto antes. Cogí la mano de Zoey y salí corriendo escaleras arriba. La llave abrió a la perfección, y me encontré con un piso que gritaría a los cuatro vientos que era de Regina. Me senté en un sofá blanco y apoyé las manos en el reposabrazos.

_ Tienes estilo, de eso no hay duda._ Zoey sonreía._ Pensé que no tendrías muebles.

_ Sospecho que soy más previsora de lo que piensas._ Dije, riéndome.

_ Bueno, eso ya lo descubriremos. Ted tiene mi número. Si Barney te molesta demasiado puedes llamarme y le rompo la nariz.

_ Sería un placer._ admití.