Chapter 7: Día Tres: Mañana

La tierra todavía estaba húmeda, pero la lluvia misericordiosamente se había reducido con el transcurso de la noche. Las resbalosas paredes de la grieta brillaron cuando finalmente el sol mañanero se alzó lo suficientemente alto como para esparcirse e iluminar todo el espacio.

—… ochocientos noventa y ocho, ochocientos noventa y nueve, novecientos —contó Draco en voz alta con voz cansada. Con su cabeza, empujó ligeramente el rostro soñoliento de Hermione— Despiértate y brilla, Granger.

Hermione gimió en su sueño y rodó su cara lejos de la de él. Draco rodó los ojos.

—Levántate —dijo él en voz más alta, empujándola con su hombro— Tiempo de mover esas bonitas piernas.

—Detente —se quejó ella—, aún estoy cansada.

—Sí, tú y yo también —dijo— Ahora despierta. Necesito orinar y luego creo que deberíamos empezar a gritar.

Lentamente Hermione ladeó su cabeza y le lanzó una mueca a través de sus pesados párpados. — ¿Qué?

—Piernas primero —comentó él alzándole una ceja con reproche.

Hermione gimió otra vez y sacudió un poco su cabeza mientras parpadeaba lejos el sueño de sus ojos. —Desearía haber hecho más ejercicio antes de esto —gruñó a la vez que luchaba por alzar cada pierna tan alto como podía varias veces. Con un jadeo doloroso, relajó sus muslos que protestaban por el esfuerzo. Draco simplemente se la quedó mirando.

— ¿Terminaste? —preguntó él. Ella sacudió la cabeza.

—Espera —dijo mientras agarraba sus húmedos shorts. Se alivió a ella misma y luego pasó a hacer lo mismo para permitir que Draco lo hiciera también. Cuando ambos finalizaron, Hermione bostezó y luego lo miró con expectación.

—Ahora, ¿qué es todo eso de gritar? —inquirió ella.

Draco escaneó sus ojos por alrededor de las aún mojadas paredes. —Deberíamos gritar por ayuda de nuevo. Ya no hay lluvia y la tierra está todavía húmeda por lo que no generará polvo por culpa de nuestras voces haciendo eco.

Hermione frunció el ceño con la idea. —Nadie va a estar aquí justo después de esa tormenta —dijo ella—, especialmente no tan temprano en la mañana.

Draco arrugó su frente de vuelta. — ¿Cómo es que fuiste sorteada en Gryffindor? —preguntó él— ¿Acaso ustedes no son los de todo eso de la valentía y nunca rendirse o alguna mierda parecida?

—No querer gastar la preciosa energía que nos queda gritando no significa falta de voluntad o valentía —respondió ella— Es simple lógica.

—Aquí hay un poco de lógica: si alguien nos escuchara seríamos rescatados y nuestros niveles de energía no importarían —espetó él en respuesta.

Hermione suspiró. —Grita como un loco, entonces —dijo ella— Despiértame en quince.

Ella recostó su cabeza atrás y cerró los ojos. Draco la sacudió con su hombro rudamente, para molestarla.

—No —dijo él con firmeza—. Dormimos la mayor parte del día ayer. Hoy tenemos que averiguar cómo infiernos salir de aquí.

Hermione levantó su cabeza con un suspiro pesado. — ¿Entonces qué sugieres? ¿Gritar hasta que nos desmayemos y muramos?

Draco entrecerró los ojos. —Podríamos alternas los gritos con intentos de liberarnos.

— ¿Tienes alguna idea práctica? —dijo ella arrastrando las palabras, decaída.

—De hecho, sí —contestó él seriamente, causando que las cejas de Hermione se levantaran con interés.

— ¿Cómo qué? —demandó ella.

—Podríamos intentar aparecernos.

La frente de Hermione se arrugó con esa sugerencia. —Nos escindiríamos, y gravemente. En nuestro estado, dudo que sobrevivamos un nuevo re ensamblaje, eso si es que pudiéramos lograr aparecernos en absoluto. Primero, tendríamos que usar magia sin varita que, incluso con nuestros centros descansados, es difícil. Y segundo, tenemos un terreno poco estable como para poder aparecernos. ¿Realmente tienes la confianza suficiente como para intentarlo?

Draco frunció los labios con decepción. —No, supongo que no. Pero tengo otra idea.

— ¿Cuál? —urgió ella.

Draco estudió la grieta alrededor de ellos mientras respondía. —La conjuración en conjunto. En vez de encantamientos de calor… podríamos levitarnos.

Los hombros de Hermione se hundieron. —Eso no funcionará —musitó ella.

Draco la miró de regreso. —Sí podría hacerlo —insistió él. — Es un hechizo fácil.

—Malfoy —dijo Hermione con un tono de voz exasperado—. Somos demasiado pesados. De nuevo… sería difícil levantarnos a nosotros mismos con esa altura si tuviéramos varitas y nuestra fortaleza completa. Tal como estamos… quizá nos elevaríamos unos pocos centímetros antes de que cediéramos ante el peso.

—Podríamos elevarnos unos pocos centímetros cada vez —él trató de convencerla. — Nos alzaríamos un poco, luego nos detendríamos y nos ayudaríamos con nuestros brazos libres. Después nos moveríamos otro poco cuando nuestros centros estén recuperados. O incluso podríamos intentar y trepar.

Hermione lo miró con tristeza. —Fue una buena idea —dijo ella.

— ¿Ni siquiera lo intentarás? —preguntó Draco con rabia. Hermione torció sus labios mientras lo consideraba un momento.

— ¿Por qué esta nueva determinación de salir? Anoche estabas resignado a la idea de que estábamos acabados.

Draco puso una expresión impaciente. —Bueno, quizá he decidido que no quiero morir en un hoyo más, ¿bien? Al menos, necesito saber que de hecho hicimos un esfuerzo en intentar vivir.

Los ojos de Hermione examinaron los de él y suspiró de nuevo a la sinceridad que vio en ellos. —Está bien —aceptó ella, encogiéndose de hombros. —Vamos a intentarlo.

Draco ya tenía abierta su boca, aparentemente esperando discutir con ella, pero la cerró rápidamente como respuesta a su aceptación. Sus ojos se entrecerraron en dirección a ella sospechosamente.

— ¿Lo… lo intentarás conmigo? —preguntó él.

—No tengo altas expectativas de éxito —dijo ella honestamente—, pero tienes razón con lo de intentar… si esto significa una oportunidad para sobrevivir, deberíamos hacerlo.

Draco parpadeó por un momento y entonces estudió las paredes justo encima de ellos. —Sí, sí. Esto podría funcionar —dijo como para convencerse a él mismo. La miró a los ojos de nuevo. —Esto funcionará.

Hermione solamente lo miró de vuelta mientras su cara se tornaba determinada.

—Bien, para empezar, necesitamos elevarnos lo suficiente para liberar nuestros brazos. Tan pronto como nos apoyemos con nuestras manos, dejaremos de pronunciar el hechizo. Luego podemos descansar y después seguir subiendo un poco más —dijo él, sus ojos esperanzados y desesperados mientras explicaba el plan.

—Cuando sea que estés listo, entonces —dijo Hermione ansiosamente, inclinando su cabeza hacia la de él. Draco hizo lo mismo y presionó sus mejillas juntas.

—Esto funcionará, Granger —trató él de asegurarle. Cerró los ojos—. Tiene que funcionar.

— ¿Wingardium, entonces? —preguntó Hermione suavemente. Draco asintió contra ella sin abrir los ojos y ella cerró los de ella.

—A la de tres —dijo ella, y él asintió otra vez. Hermione respiró hondo e hizo el conteo. Cuando alcanzó el "tres", ambos empezaron la pronunciación del hechizo. Inmediatamente sintieron el empuje del encantamiento mientras se ejecutaba e intentaba alzarlos, pero no se movieron a ningún lado.

— ¡Maldita sea! —juró Draco y Hermione empezó a apartar su cabeza. — ¡No, no, no! —gritó él— ¡Lo intentaremos de nuevo!

Con fuerza ajustó su cara contra la de ella y gritó el hechizo.

— ¡Wingardium leviosa! ¡Wingardium leviosa! ¡Dilo, maldición!

Hermione se encogió, pero accedió y unió su voz a la de él mientras intentaban nuevamente. Esta vez empezaron a elevarse lentamente. La pronunciación de Draco se volvió frenética mientras retorcía su brazo derecho cuando la presión de su cuerpo contra el mismo se aflojó. Lo liberó.

— ¡JODER! —gritó él con agonía cuando la sangre se derramó por su extremidad. Con el encantamiento roto, ambos descendieron los pocos centímetros que habían logrado subir… y luego siguieron descendiendo.

— ¡Aaah! —los chillidos asustados de Hermione se unieron con los expletivos de Draco mientras se hundían más profundo en el agujero. Sus pies patearon desesperadamente las paredes hasta que el de Hermione atrapó un saliente, deteniéndolos abruptamente.

Hermione tembló terriblemente mientras intentaba calmarse al tiempo que Draco seguía jurando.

— ¡Puta madre! —gritó él, ladeando su cabeza con dolor. — ¡Santa mierda!

—Detente —rogó prácticamente Hermione. —Cálmate.

—Duele —rugió él—, por las jodidas bolas de Merlín, ¡duele!

— ¿Qué duele? —sorbió ella por la nariz las lágrimas involuntarias que la caída había causado.

Draco alzó la mirada, su rostro contraído. —Mis brazos —dijo él. Intentó alzar su brazo derecho y luego lo bajó inmediatamente con sus ojos blancos del dolor.

—Ha estado acuñado detrás de ti por dos días —notó Hermione—, tomará un poco para que vuelva a sentirse normal de nuevo.

—Jodidamente normal —jadeó él, bajando la mirada— solo quiero que no se sienta como una masa de plomo ardiente.

Hermione miró abajo al brazo que ahora colgaba laxamente junto al izquierdo de ella que también se había liberado.

— ¿Cómo es que el tuyo no duele? —inquirió él cuando notó el brazo de ella.

—El mío no estaba atrapado en una manera que cortaba el flujo de sangre —explicó ella— Tienes suerte de que tus brazos no estén muertos.

Draco flexionó su mano derecha e hizo una mueca. Hermione extendió su mano libre y tomó su brazo.

— ¿Qué estás haciendo? —preguntó él con miedo.

—Calma —dijo ella en voz baja mientras comenzaba a masajear lentamente su brazo dormido— Solo necesitas que la sangre vuelva a fluir nuevamente.

Draco cerró los ojos y mordió su labio mientras la dejaba apretar y frotar con su mano arriba y debajo de su brazo hasta que el punzante dolor se desvaneció hasta uno lejano. Él abrió sus ojos y la observó reptantemente, pero ella mantuvo sus ojos en su brazo.

—Gracias —dijo él cuando ella finalmente dejó ir su brazo y bajó su propia mano. Ella levantó su cabeza y asintió ligeramente pero de repente arrugó su rostro con dolor.

— ¿Qué está mal? —le preguntó Draco con urgencia. Hermione alzó su mano y tanteó tras su cabeza.

—Mi cabeza se golpeó contra las paredes mientras nos caíamos —dijo ella, haciendo una mueca mientras tocaba la parte más baja de su cabeza. Después extrajo su mano. Estaba cubierta de sangre.

—Mierda —dijo Draco con preocupación, notando la sangre que estaba ahora derramándose por los costados de su cuello añadiendo hilos de brillante rojo a su blusa cubierta de suciedad. —Déjame ver.

Ella estiró su cuello hasta descansar su cara en el hombro de él y él levantó su mano a su cabeza. Flexionó sus dedos varias veces y después empezó a separar sus rizos manchados de sangre para tratar y ver su herida.

—Oh, cielos —susurró él cuando vio el profundo corte en su cabeza.

— ¿Es malo? —Hermione dijo amortiguadamente contra su camisa. Él no contestó mientras sus dedos continuaban haciendo a un lado su cabello — ¿Malfoy…?

—Se… —su voz se quebró.

— ¡Malfoy, cuán mal está? —demandó ella, Draco tragó duro mientras parpadeaba a la herida.

—Yo, uh… creo que puedo ver el hueso —dijo él sacudiéndose—. Y… está, uh, sangrando mucho.

Hermione no dijo nada y Draco se sacudió contra ella con gentileza.

— ¿Granger?

—Yo… estoy bien —dijo ella en voz baja—, yo… yo solo… vas a tener que ayudarme.

—Sí —dijo Draco, asintiendo—, sí, solo… dime qué hacer. Granger, tienes que decirme qué hacer.

—Toma tanto cabello como puedas y presiónalo en la herida —comandó ella con calma.

—B…bien —dijo él ansiosamente. Sus ojos recorrieron la cabeza de ella mientras intentaba colectar sus rizos salvajes dentro de su puño. Presionó el puñado contra el corte.

— ¿A… así?

—Tienes que presionar con más fuerza —dijo ella—. Presiona tan fuerte como te sea posible y no desistas hasta corridos quince minutos. Haz un conteo como cuando yo duermo.

Draco presionó más fuerte en su cabello.

—Más fuerte.

—No quiero lastimarte más —dijo él con cautela.

—No hará ningún bien si me desmayo por pérdida de sangre, Malfoy. Presiona más —ordenó ella, alzando su propia mano hasta colocarla sobre la de él.

Draco también añadió presión con la insistencia de ella y luego frunció los labios con culpa cuando ella gimió. —Cielos, lo siento —susurró él— De verdad pensé… en serio pensé que funcionaría.

—Es mi culpa —ofreció Hermione— Debí haberme dado cuenta que sería doloroso liberar tus brazos.

—Bueno, solo uno logró…

Dejó de hablar cuando finalmente miró su brazo izquierdo. Se atragantó.

— ¿Malfoy? —preguntó Hermione alarmada. —Malfoy, ¿estás bien?

Sacudió su cabeza mientras se atragantaba de nuevo e intentaba bajar la bilis forzosamente de su garganta.

— ¿Por qué estás atragantándote? —le preguntó ella cuando lo oyó hacer el sonido de ahogo de nuevo.

—Mi… gagh… mi… brazo. Oh, cielos —respondió él.

El rostro de Hermione se arrugó con preocupación y dolor mientras sentía a Draco sacudirse a la vez que continuaba aplicándole la fuerte presión a su nuca— ¿Qué tiene tu brazo?

—Está, oh joder, está… está acuñado de nuevo y… —rápidamente giró su cabeza e hizo como si fuera a vomitar.

— ¡No vomites! —advirtió Hermione— No lo mires si éste luce mal. Concéntrate en algo más. Concéntrate en el conteo.

Draco cerró los ojos y tomó varios respiros hondos antes de empezar a contar.

—Uno, dos, tres…

Hermione lo acompañó contando en voz alta. Cuando finalmente llegaron a novecientos, con mucho cuidado Draco extrajo su mano de la cabeza de ella y buscó entre sus rizos para chequear la herida.

— ¿Bien? —preguntó Hermione con ansiedad.

—Parece que la mayoría del sangrado se detuvo —dijo él, haciendo una mueca observando su cabello lleno de sangre—, aunque todavía luce desagradable.

Lentamente Hermione quitó su mano y con cautela la ubicó atrás para sostener su cabello pegajoso sobre el corte. —Se siente desagradable —agregó con los labios fruncidos. Lanzó una mirada al brazo izquierdo de él. —Oh mi Dios.

—Sí —fue todo lo que Draco pudo decir en respuesta mientras arriesgaba otra mirada a su brazo. Hermione adoptó una expresión de repulsión mientras estudiaba su extremidad. Su brazo estaba atrapado en la misma posición que antes, pero doblado en un ángulo más severo y la piel se había abierto dramáticamente en su codo debido a la fuerza y a la fricción por frotarse con las rocas durante su caída. Ahora era el hueso de verdad contra la roca.

—Malfoy… —exhaló mientras observaba al hueso y músculo expuesto, obviamente insegura de cómo consolarlo.

—No —dijo él, cerrando sus ojos y descansando su cabeza atrás— solo… solo mantén mi mente lejos de ello para que no me desmaye.

—De acuerdo —dijo ella, quitando su mano de la herida—. Uh… um…

—Este es el punto donde dices "te lo dije" —refunfuñó él.

Hermione frunció el ceño levemente. —No voy a decir eso.

Draco abrió un ojo en su dirección. — ¿Por qué no? Tenías razón… como siempre —dijo arrastrando las palabras reluctantemente— Y ahora, por mi culpa, estamos seis metros más abajo y con nuestros jodidos huesos mostrándose.

—No quiero pelear —Hermione casi susurró— Y no fue tu culpa.

Draco no respondió y los dos cayeron en un silencio intranquilo hasta que Hermione abrió su boca nuevamente.

— ¿Quieres… quieres que intentemos gritar ahora? —inquirió ella, su mano todavía presionada contra la parte trasera de su cabeza. Draco miró desoladoramente arriba a la abertura de la grieta y sacudió la cabeza.

—Ya no tiene punto, Granger. Nadie nos escuchará ahora —dijo él suavemente con voz extremadamente decaída. Se quedaron mirando el uno al otro entre la considerablemente difuminada luz, leyendo el arrepentimiento y la pena en los ojos de cada uno hasta que Draco apartó su mirada.

—Lamento que te hayas lastimado —dijo él. Hermione lo vio intentar enmascarar el dolor presente en su rostro y luego empujó su pierna contra la de ella.

—Háblame del Quidditch —dijo ella cuando él la miró con una expresión de interrogación. Él dejó salir una corta risa.

—Te has tenido que golpearla cabeza más fuerte de lo que pensamos —comentó él. Ella sonrió.

—Estoy tratando distraernos de nuestras heridas —reconoció ella—. Ahora, háblame todo sobre tus mejores momentos como Buscador a menos que quieras que comience a hablar de mi opinión de los elfos domésticos.

Draco le sonrió torcidamente. Una genuina, torcida sonrisa. —Mandona —dijo él. Hermione simplemente sonrió más ampliamente y él empezó a hablar.


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N/T hello hello gente! Bueno, he aquí un nuevo capi! Lamento la tardanza pero es que la verdad no tenía tantas ganas de traducir y solo hasta unos días fue que recobré las energías para hacerlo ;) y es que con lectores como uds, ¿quién no recupera las energías ah? (se puso toda cursi) jajaj eeeen fin, ¿qué les pareció el capi? Yo les dije que sería angsty eh…

Ahora, ¡YA TENGO TRADUCIDO EL SIGUIENTE CAPÍTULO! Woow y pues, sus muchos muchos muchísimos reviews me motivarían mucho a que lo subiera mañana, pasado mañana, mañana en la noche… jajajaja *guiño*

Nos leemos!