Holaaa! ^^

¿Creyeron que me había olvidado de este Fic?, jaja por supuesto que no :B

Pido mis más sinceras disculpas, he vivido un montón de cosas nuevas y no muy comunes desde mi última actualización el pasado año. Ahora estoy en la Universidad :) Y es geneal, pero dejemos de hablar de mí, jaja xD!

En este cap nos trasladaremos momentáneamente al pasado para poder entender mejor algunas cosas y tener mayor comprensión durante los siguientes caps futuros. Me vi en la necesidad de crear un nuevo personaje que aparecerá en la mitad de este capi, y que tendrá cierta importancia en la historia. Aprovecho el reposo y las vacaciones de poder actualizar; el pasado 14 de este mes me operaron de las cordales y vivo para contarlo (?)

Jaja, agradecimientos especiales a Ai Utae, quién me ha echado porras vía twitter para continuar, sin mencionar que es una excelente compañia virtual (La distancia nos separa, jaja xD). Si os gusta el KagamineCest, echen una pasadita por su Perfil ;)

Quiero agradecer sus visitas, Alertas, Favs y sobre todo, ¡Reviews! :3 ¡Hemos llegado a los 40 Reviews!, ¡Ya saben que Autora Feliz viene siendo igual a más Actualizaciones, esa es la clave! ;) jajaja.

Espero que lo disfruten y les aclare un poco más el panorama! Nos leemos abajo.


Respuesta a RR anónimos:

ayleen araceli s: Holaa! Muchísimas gracias por leer y comentar! Acá la actualización. Sí, disculpa tanta espera. Espero que te guste!

kayla: Jejeje, me alegra que te haya gustado la interacción entre Luka y Neru, posiblemente leamos más al respecto. Con respecto a tus deseos, son concedidos :D Jaja, muchísimas gracias por tu apoyo!

Negi kissing Ice: ¡Me encantó tu Review! :3 jaja xD Les hice llegar tu reprimenda a Miku y Kaito, hoy leerás cómo terminará esto. Me da curiosidad, ¿Cuál es el primer personaje favorito de mi fic? :) Lamentablemente tenemos muy pocas apariciones de buenos Mikuos en fanfics, que quise hacer algo al respecto. Y desde luego que aún es un MikuxLuka :D Ya lo bueno está por empezar, hoy leerás la historia del porqué Miku le tiene tanta manía a su hermano. Es fundamental que la entiendas para comprender acciones futuras. Mis más sinceras disculpas por tomarme tanto tiempo en actualizar, no quiero tampoco que esto ocurra. Besos!

Emi: ¡Hola, Emi! Gracias por leer y comentar :D Me alegra muchísimo que te haya gustado y comentado, me gusta saber las opiniones de mis escritos :3 Espero que el capi te guste, y desde luego que continuaré! ;)


A VOCALOID´S LOVE STORY

Summary: Luka debió saber desde el comienzo que Miku sólo le traería problemas. Y es que enamorarse de una Diva en Potencia, no estaba en sus planes.

DISCLAIMER: Ninguno de los Personajes que se verán en éste Fanfic son míos. Los Diseños y parte de las personalidades hay que agradecérselos a KEI, Caffein, Hioka Smith y sobretodo, a la Crypton Vocaloid.

ADVERTENCIAS: Para mayor (Y futura) comprensión de la historia, la Autora ha decidido escribir este cap en Tiempo Pasado. Y obviamente, luego de aclarar al pasado volvemos al presente. Enjoyy!


Cap 7: Y todo comienza con un malentendido.

"Kaito, ella es Hatsune Miku. Ella será la próxima imagen central de Vocaloid." -Le había explicado orgullosamente Kei hace 3 años atrás.

El oji azul vio cómo avanzaba hacia él una pálida chica con llamativo cabello verde-agua y ojos del mismo color. Vestía un hermoso vestido con encajes color blanco y rosas alrededor. Pero lo que más le agradó era que en sus alegres ojos se mostraba una tierna inocencia.

Shion se había quedado sorprendidamente sin palabras. ¡Era la chica más hermosa que había visto en sus cortos 13 años de vida!

"Es... Cómo si realmente fuese una Princesa."

Ambos tuvieron que presentarse y estrecharse de las manos con formalidad.

No se soltaron.

Ninguno de los dos habían perdido el contacto visual.

Cerca de allí un muy sonriente Kei contemplaba la escena con tranquilidad. Ese podría ser el comienzo de una enorme amistad.

O quizás, ¿Porqué no?, algo más.

...


...

Había pasado el tiempo, y la amistad entre ambos se había fortalecido.

No había ni un momento en el que estuvieran separados. A donde iba Miku, allá siempre estaba Kaito.

La mimaba.

La consentía, y bastante.

Ciertos futuros Vocaloid´s cotilleaban sin cesar. Pero Kaito era ciego y sordo para con los demás; sus sentidos funcionaban perfectamente para con Miku.

"¿Ehh? ¿Tienes un hermano?" -Había inquirido sorprendido una tarde mientras merendaban un helado en el parque. Hatsune Miku hasta ahora no había comentado ni una palabra de su familia; ese gesto de confianza él lo atesoró.

"Sí. Bueno, en realidad es mi medio hermano. Mikuo Nii-san. Es el mejor hermano que hay." - Comentó entre alegre y un tanto cohibida.

Kaito con el tiempo asoció que la timidez de ella en su presencia estaba relacionada a que él era unos meses mayor que ella, y por lo tanto suponía que Miku lo trataba con respeto.

Al estar a su lado (O cerca de ella), él tenía ese deseo constante cómo de protegerla.

"¿Y cómo es Él?" - Le preguntó por cortesía. Miku le estaba compartiendo algo muy personal y no quería desanimarle.

A medida que escuchaba el animoso relato de la peli-verde, extrañamente sentía unas punzadas de molestia en su pecho. Miku le hablaba con adoración de su hermano.

Y hombre, si no fuera porque "técnicamente" son hermanos, pensaría que Miku estuviese hablando sobre su amante.

"¿Y si es Incesto"?

Kaito Shion sacudió con brusquedad su cabeza.

Tal vez debería dejar de ver y leer Hentai por un buen tiempo...


"¡Nii-san!" — Gritó emocionada—. ¡Ahora estaremos más juntos! — Hatsune Miku se lanzó a los paliduchos brazos de Mikuo Hatsune, su hermano mayor. Éste la recibió con un poco de esfuerzo, traía algunas maletas consigo.

"Y todo es gracias a tí, Miku-chan." — Le palmeó la cabeza con ternura. La oji-azul le ayudaba cargando un par de maletas—. Pero... ¡Si éste Pent-House es más grande que todo nuestro vecindario! — Exclamó alegremente asombrado; se veía evidente que Mikuo era una persona humilde, de bajos recursos.

Miku desbordaba de alegría.

— ¡Es todo lo que siempre pudimos desear!, ¡Mamá estará más que contenta cuando se entere! — Le gritó alegremente de espaldas mientras acomodaba las maletas en el suelo.

Y cómo si fuera arte de magia, toda alegría desaparecía gradualmente en el rostro de Mikuo. Se sentía cómo un bastardo mientras contemplaba a su hermanita y su tierna inocencia...

Dicen que las personas en ocasiones mienten por amor, pero ¿Hasta donde serías capaz de mentir?

"Miku... Nuestra madre siempre estuvo muy grave de salud, Miku. Perdóname por no decirte la verdad; perdóname por darte falsas fantasías de su recuperación, perdóname por no querer destruir tu mundo de fantasía." — Pensó con pesar mientras a duras penas reprimía las lágrimas delante de su hermana; por ella tenía que ser fuerte. La Psicóloga le había dicho repetidas veces que Miku era inestable emocionalmente, necesitaba cualquier indicio de seguridad en la cuál aferrarse. Sumando a eso, le había prometido a sus padres que la cuidaría.

Cerca de allí un "Para-Nada-convencido-de-la-Decisión" de Kaito Shion los observaba.

¿De cuando para acá los Vocaloids podían traer a sus familiares a vivir aquí? Si la cosa era así entonces ya podría ir llamando a su Onee-chan Kakiko.

El tipo Hatsune (Con todo el humilde respeto de Kaito), parecía un vagabundo de cañería. No sabía si ahora era la moda o qué, pero toda su ropa se veía sucia, rota y desgastada: Tenía unos jeans negros, converse blancos llenos de mugre y una camisa amarilla chirriante que francamente, le atormentaba la vista.

Eso sí, había que darle crédito al parecido de ambos hermanos sin ser parientes de sangre.

Los ojos almendrados de Mikuo eran un poco más oscuros que los de su hermana, y su corto cabello revuelto verde-agua (Sin acondicionador, podía asegurar), se veía extrañamente genial.

Rápidamente vio cómo una sombra de dolor en el rostro de él. Pero Mikuo la reemplazó eficazmente por una mueca de molestia al pillarlo mirándole.

Coño.

— "¿Y quién es éste?" —Demandó con fastidio.

Kaito se ofendió a tal punto de atragantarse con sus palabras, ¡Que grosero!

Miku carcajeó.

"¡Ah, olvidé presentarlos! Nii-san, él es Kaito-Sempai, del que tanto te he hablado." —Comentó la peli-verde abrazando con confianza el brazo de Kaito.

Éste se ruborizó.

"M-mucho gusto." —Balbuceó por cortesía mientras trataba de no actuar cómo idiota debido a la muestra afectiva tan poco natural de Miku.

El mayor de los Hatsunes arqueó las cejas.

"¿Éste es tu novio?" —Inquirió con cierto deje burlón.

Kaito se olvidó por un momento de respirar, ¿Habría escuchado bien?

Miku le sacó la lengua a su hermano.

"Ya te dije que sí, no seas cotilla. Ahora, ve a trabajar." —Ordenó alegre. Una vez que estuvieron solos, el peli-azul le preguntó:

"Miku... Entiendo que hayas querido impresionar a tu hermano, pero... ¿N-nosotros...?

—"Shh, calla." —Murmuró suavemente tomándolo de las mejillas—. "Me quieres, ¿No?; yo también siento lo mismo."

Jadeó boquiabierto. ¿Acaso sus sentimientos habían sido muy obvios desde el comienzo?!

—"Pero... " — Protestó haciendo un mohín—. "No te he pedido noviazgo... Formalmente."

La peli-verde se rió.

"Tú y tus modales, Kai. Es más, si no te conociera, ¡Diría que eres cómo un caballero medieval y virginal!" — Exclamó divertida a la par que se soltaba de él.

A Kaito no le hizo mucha gracia su "chiste".

"Si bueno... A mí me educaron de cierta manera, Miku. Sabes que mi honor se rige con la palabra. Y si no te lo he propuesto oralmente, entonces no es válido." — Argumentó con gravedad.

La chica lo miró con expresión de "Are you Kiddin´me?"; pero terminó por suspirar resignada.

"Ninguno de los 2 está dispuesto a ceder, ¿Eh?. Ok, cuando quieras realizas tu "Juramento Inquebrantable"; no tengo problema. Peero~, cuando seamos una pareja, te mostraré que en la vida las palabras pueden sobrar." — Acto seguido le besó la mejilla con ternura. Miku le sonrió y lentamente enlazó con toda naturalidad del mundo, sus dedos junto con los de él.

Kaito tragó conmovido mientras miraba ambas manos.

Y casi supo instantáneamente que Hatsune Miku la llevaría siempre presente en su corazón.


Ver a los Hermanos Hatsunes reír y jugar ya era un hábito satisfactorio para él.

Kaito se sentía embobadamente feliz, su vida marchaba a las mil maravillas. Faltaban sólo 2 meses y medio para el cumpleaños #14 de su tierna novia, y ya estaban preparando la fiesta con anticipación. Había descubierto que Mikuo en el fondo, era un buen tipo; de modo que no hubo impedimentos para establecer una amistad con el hermano de su novia.

Pero un día... Todo se derrumbó.

Miku se había escapado de sus obligaciones artísticas, para poder visitar y sorprender a su madre en el hospital. Kaito y Mikuo (Ignorantes de este hecho), dedicaron la tarde en jugar videojuegos.

Horas después, Miku regresó empapada a casa (Había llovido muy fuerte), y anunció su bienvenida dando un estruendoso portazo.

"¿Miku?! ¿Que estabas haciendo afuera?, ¿Por qué estás empapada?!" — Inquirió preocupado su hermano, buscando una toalla para ella.

Kaito se detuvo indeciso, en el umbral de la puerta. No podía ver el rostro de su novia (Porque su largo cabello se lo ocultaba), pero presentía algo malo.

Miku finalmente levantó la mirada (Llena de odio), y avanzó decididamente hasta su hermano. Mikuo, estupefacto, recibió el empujón que le propinó ella con fuerza y por poco se cae al piso.

"¿¡Miku?!" —Protestó molesto y sumamente extrañado de su comportamiento; su hermana nunca había sido una persona violenta—. "¿Qué diablos te —

"¡MENTIROSO!" — Gritó Miku colérica, levantando la barbilla. Se veían rastros de lágrimas, sus ojos estaban realmente irritados a causa del llanto.

Shion sintió un nudo en la garganta. Con cierto temor, se acercó un poco más hacia ellos.

"¿Miku?" — Preguntó, queriendo ya intervenir. Se detuvo en seco al ver la expresión atormentada de Mikuo y escuchar su quebrado sollozo. — "¿Qué... Que pasa?"

La peli-verde se volteó.

En sus ojos ya no se veía rasgos de inocencia y alegría.

Y supo casi de inmediato que ya no quedaba más rastro de esa tierna chica de la cuál se enamoró.

En su lugar ahora se podía apreciar a una adolescente dolida y amargada.

Pero por sobre todas las cosas, sola.

"M-mi... Mi madre murió." — Susurró incrédula, cómo si aún no lo asimilara del todo. Mikuo se incorporó con esfuerzo y trató de consolarla. Ella le dio un rápido manotazo:—. "¡NO-ME-TOQUES! —Chilló escandalizada. Su hermano iba a decir algo, pero finalmente explotó: —. "¡No me mires, no me hables! ¡NO QUIERO SABER NADA MÁS DE TI!"

— "¡M-Miku!" — Protestó aterrado Kaito, ¿En donde había quedado su dulce princesa?

—"¡POR TU CULPA MI MADRE HA MUERTO!" — Acusó la menor dolida.

—"¡NO ES CIERTO" — Protestó Mikuo, presa de la desesperación. Le dolió ocultarle la muerte de su progenitora a su hermana, pero sólo quería evitar que ella sufriera, ¿Eso está mal?

—"¡Me mentiste!" — Recalcó ella con amargura. Su corazón no podía perdonar la traición de su hermano. ¡Su madrastra lo era todo para ella! ¿¡Porqué le negaron el derecho de saber algo tan sumamente importante?!, las lágrimas hicieron acto de presencia, pero su voz seguía fría cómo el acero-. "¡Te dí ropa, dinero, COMIDA! ¡Todo lo que siempre pudimos desear!" — De un manotazo empujó un fino jarrón costoso, haciéndose añicos al instante. La indignación de Miku era tanta, que apenas podía hablar. O mejor dicho, gritar—. "¡Papá nos abandonó, y justo cuando pensaba que nuestra madre estaba tan tranquila tejiendo en casa...!"

—"... Papá también está muerto." — Confesó con pesar. Pero a la vez lentamente se sentía mejor al decirle la temida verdad finalmente: "Tuvo un accidente en el coche; posterior a eso, mamá se deprimió locamente por la noticia y finalmente... El cáncer la consumió."

Kaito jadeó incrédulo, ¡Eso quería decir que a partir de ahora ellos no tenían padres! ¿Cómo podía ser?!

Sin embargo, los ojos de Miku reflejaban puro terror. ¡¿Su mamá había tenido cáncer en todo este tiempo y nadie había tenido el valor de decirle nada?!, ¡Que descaro!; quería llorar a mares, gritar hasta quedar afónica... ¡Maldecir a su hermano por el resto de lo que sería su vida!, ¡Él no tenía ningún derecho en ocultarle algo importante!

Suspiró, intentando serenarse. Mientras veía a Mikuo se preguntaba cómo es que había sido tan ingenua de haber confiado ciegamente en él. Las personas tarde o temprano te traicionan. Y lamentablemente, nadie se escapa de esa regla.

—"¿Cuando... Ocurrió todo eso?" — Inquirió temiendo la respuesta.

—"6 meses." —Contestó su hermano encarándola. Si bien, era un mentiroso. Pero nunca un cobarde.

El silencio entre ambos era sepulcral.

Kaito se sentía impotente, por no poder hacer nada al respecto por ellos. Al fin y al cabo, Miku tenía toda la razón del mundo para cabrearse con él, pero... ¿Llegar a tantos extremos?, Mikuo también merecía perdón. Tal vez no ahora, tal vez no será mañana. Pero por mucho que su hermano le hiciera sufrir, el lazo de familia no se podría romper. Para bendición o maldición, siempre estará allí.

La menor de los Hatsune´s se decepcionaba cada vez más y más de su hermano. Ya sus padres muertos, ahora no sentía ningún vínculo que siguiera uniéndolo a él.

"No mereces mi compasión. Has roto por completo la confianza que una vez tuve en tí." — Sentenció Miku extrañamente tranquila. Ya estaba comprendiendo fríamente las cosas y la adoración que sentía por su hermano rápidamente disminuía. Es cómo si de pronto ya no le valiera él, ni le importara nada. La razón de vivir estaba casi extinta, necesitaba encontrar un propósito pronto; algo con lo cuál aferrarse y permitirle vivir antes de que cometiera un acto de suicidio. La genética de su familia siempre había sido así: Propensos al suicidio. Suspiró cansinamente —. "Ahora mis padres nunca más verán mis triunfos. Nunca más tendré su cariño y palabras de apoyo, ¿Y todo porqué? Agradécele a tu egoísmo".


Paralelamente a ese acontecimiento, Kei pasaba cerca de allí con su respectiva taza de café.

Los Mayores le habían aceptado a su pupila Miku cómo la cara representativa del nuevo proyecto VOCALOID2, una grandísima pero excitante responsabilidad. Pronto ella cumpliría los 14 años, y él seguiría siendo su mánager (al mismo tiempo) que ganaría su custodia. Hace pocas horas se había enterado que el matrimonio Hatsune había fallecido. El cáncer de la madre, él lo sabía. Mikuo lo había hablado con él hace tiempo e incluso la había visitado en el hospital. La pobre mujer cada vez estaba más pálida y demacrada; tarde o temprano tenía que morirse.

Pero lo del señor Hatsune...

Realmente no se lo esperaba.

Ambos habían sido buenos compañeros de apuestas, pasaban los fines de semana jugando póker y apostando dinero. Kei lo respetaba, Mr. Hatsune era un as en los negocios; un hombre de carácter fuerte y admirable. Le había confiado a su hija, pues desde pequeña tenía el "capricho" de querer ser cantante. Y fue ahí en donde conoció a Miku. Audicionó repetidas veces, y Kei se maravillaba por el talento que tendría la niña. "Cómo un diamante en bruto", brindaron los hombres una vez que lo confirmaron. Le había confiado que nunca amó a su segunda esposa, y que a regañadientes aceptaría que su hijo bastardo, Mikuo, se centraría en el negocio familiar.

"Ahora entiendo porqué los abandonó en primer lugar, Mr. Hatsune."-Declaró Kei embriagado. El mencionado asintió distraídamente "Si algo llegara a pasarme... Asegúrate de ganar la custodia de mis hijos." —Presionó el peli-azu. Kei empezó a protestar—. "No me mires así, te guste o no, Mikuo se incluye en el paquete. Aunque lamentablemente, no te serviría para tu futuro circo, él no canta ni en la ducha." Se carcajeó con ánimo. A Kei no le hizo ni pizca de gracia. Si el mocoso no cantaba entonces tendría que ver cómo lo utilizaba. Tal vez podría pagarle algunos yenes por vigilar muy de cerca a su hermana...

Y así, Kei se había adelantado a los acontecimientos y había llamado a sus abogados para que le informaran y estuvieran pendientes de ganar esa deseada custodia. Sin el matrimonio Hatsune, los hermanos quedarían solos en el mundo por no tener más familia. La oportunidad perfecta para Kei, así podría manipular a conveniencia todo el tiempo de Miku, y sin impedimento familiar alguno.

"No mereces mi compasión." — Escuchó desde la sala. ¿Ya Miku se enteró? Que rápida.

Pero según su punto de vista, Mikuo fue un pendejo por haberle mentido a su hermana de esa manera.

Los Hatsunes por naturaleza, son muy rencorosos y no perdonan fácilmente; cualquiera con cerebro lo sabe.

Pero claro, no podía culparlo. Ellos podrían parecerse físicamente, e incluso los nombres y apellidos pueden cómo igualarse, pero desde su perspectiva, Miku y Mikuo son un par extraños jugando a ser hermanos de la misma sangre.

Por ende, necesitaba que Miku le aceptara cómo tutor para poder comenzar su carrera al estrellato a cómo de lugar.

La fama y el dinero que Miku le proporcionaría lo veía incalculable. Le dio un poco de pena por Sweet Ann, la pobre había trabajado tanto en tan poco tiempo... Pero el mundo del espectáculo era así; los mejores siempre serán los escogidos. Hay demasiada competencia y en cualquier momento, uno puede ser fácilmente reemplazado. Por eso este trabajo exige demasiado. Y la mayoría acabaría agotado; tanto física, mental y emocionalmente.

De modo que era cierto que Hatsune Miku era emocionalmente inestable, así que pasaría a ser tratada por la psicóloga de los Vocaloids, su mejor amiga desde hace años.

—"¡Ya no comparto más nada contigo!, ¡No mereces siquiera llevar el apellido Hatsune!"— Escupió su futura estrella con odio y ahí decidió cuando meter la mano en el fuego por ella.

—"¿Miku? ¿Que son esas feas palabras?" — Inquirió aguantándose las ganas de reír. La cara de trauma de Mikuo no tenía precio, por su culpa con esto seguro habrá perdido el apoyo de su querida hermana por siempre. "¡Oh, pero mírate! ¡Si estás empapada! ¿Cómo fue que sucedió?, debiste avisarme si querías salir."

"Kei..."—Murmuró la peli-verde conmovida por sus atenciones. Se alarmó al darse cuenta que él sería la única persona de ahora en adelante, en la cuál podría depender y confiar. El nudo en la garganta se le incrementaba al imaginar su nuevo panorama. "Arigatou."

—"No tienes nada que agradecer, bebé." — Esbozó una genuina sonrisa. Al fin al cabo, Miku no era muy difícil de querer. Sería cómo la hija que nunca pudo tener... "Ahora, tomemos una pausa. No quiero que te enfermes, acompáñame primero a degustar una taza de chocolate caliente."

A Miku de repente le pareció muy buena idea.

—"Pero..." — Exclamó algo apenada, aún no había terminado de hablar con su hermano.

Su mánager pareció leerle el pensamiento.

—"Ya después continuarán con la conversación. Y un consejo: Nunca tomes decisiones estando enojada. Puede que te arrepientas de ellas en un futuro."

La peli-verde le extrañó un poco su comentario, pero finalmente se fue. Ignorando a su hermano.

Una vez cerrada la puerta, Mikuo sollozó de rabia y de dolor, dejándose caer lentamente hasta quedar sentado en el suelo. Su espalda apoyada en la pared mientras que con una mano se acariciaba el cabello, (Tal vez consolándose o simplemente tratando de calmarse), pero su mirada se notaba perdidamente ausente.

A Kaito Shion le conmovió esa escena más de lo que jamás podría admitir.

Sí, es verdad: Mikuo Hatsune no fue su persona favorita desde el comienzo, pero había aprendido con los días a conocerle aceptarle (Después de todo, tenían casi la misma edad; ambos necesitaban socializar), y juntos velaban por el bienestar de Miku.

Pero ahora...

Su corazón estaba destrozado y desilusionado.


Días después, una rubia platinada audicionaba nuevamente para poder ser la estrella principal de Kei. Vestía ropa gótica, tenía 18 años y su voz no era muy afinada. Pero se había ilusionado con locura para ser la abeja reina, la Vocaloid principal. Estaba acompañada por su hermano de cabello grisáceo. Sus ojos rojos la miraban con un tinte de orgullo y preocupación.

Haku Yowane. — Anunció una señorita con traje rojo y formal. Tenía su cabello castaño recogido y sus gafas rojas le combinaban con el atuendo. La rubia confirmó su asistencia animada. "La secretaria de Kei", dedujo Dell Honne. La adulta asintió distraída, revisó la lista que tenía entre sus manos y le dijo sin tacto: — "Lo siento, ya no le eres útil a Kei. Él ya encontró a su estrella principal. De igual manera, gracias por su cooperación."

Las piernas de la rubia flaquearon. Haku abrió su boca perpleja, pero no emitía sonido alguno, ¿Cómo era posible?, Días atrás Kei le había prometido el mundo entero: Arreglarían su desafinada y chirriante voz en las grabaciones para hacerle parecer una cantante normal.

Y ahora...

"S-sumimasen, pero... Tiene que haber un error... " — Balbuceó la chica con voz quebrada. Sentía cómo si le hubieran pegado un golpe bien fuerte en el estómago. Luchaba para no gritar y derrumbarse en el llanto delante de todos.

"No hay ningún error en absoluto" — Respondió la castaña acomodándose las gafas. Parecía inmutable a las reacciones de la chica. — "Está todo anotado. Keigarou-san me pidió que te felicitara por escribir estupendas canciones, dice que te pagará muy bien por ellas y que gracias a la nueva cantante, de seguro todas serán un éxito."

La agonía de Yowane pasó rápidamente a las emociones de rabia, coraje y celos por el resultado de la situación, ¡Había escrito cada canción con todo su amor y esfuerzo!, ¡No iba a permitir que viniera otra persona a robarle su fama!

"¡Exijo verla!, ¡Exijo ver a la maldita que está ocupando mi lugar!" —Exclamó ya fuera de sí. Dell tuvo que sostenerla entre sus brazos para impedirle cometer algún tipo de locura. Poco a poco sus forcejeos cesaron-. "¡Y-yo... !, ¡YO SOY LA CANTANTE, NO ELLA!" —Gritó mientras se derrumbaba de rodillas al suelo, pegándole al mismo y llorando sin control.

Y cómo si la hubieran llamado, Hatsune Miku salió alegremente del pasillo acompañada de Kei. Ella vestía un traje súper llamativo y futurístico que parecía incluso, un uniforme de instituto. Haku se quedó literalmente muda de la impresión. Keigarou vestía otro de sus trajes negros informales. Rápidamente pasó su vista hacia ella. Curvó una sonrisa maliciosa.

"Miku, agradécele a esta hermosa jovencita por las canciones. Confío en que todas serán un éxito".

La peli-azul, inconsciente de la situación, obedeció sin dudar. Dio 2 pasos firmes hacia ella y susurró:

"Arigatou."


Pasada un par de horas después, Haku se encontraba en el Sushi-Bar más cercano. Al final se había ido de la Crypton Vocaloid Companion sin haberle dicho nada a... Ella. ¿Y cómo podía?, si al fin y al cabo ella era... Hermosa. Y tenía ese porte angelical. No encontraba otras palabras que pudiesen describir a su sucesora oficial.

Un nudo en la garganta se le formó desde lo más profundo de su ser, girando su cabeza con brusquedad.

¡Ella era HERMOSA!, y tenía un aura de rebosada confianza...

Apretó el vaso de Sake entre sus manos y bebió todo el contenido con brusquedad, dejando el vaso vacío al instante.

"¡Quiero más!" —Le gritó al bartender. Éste le miró ofendido, pero hizo lo ordenado. En cuánto le dejó el vaso al alcance, la chica bebió y bebió de él sin hasta dejarlo nuevamente vacío. Comenzó a sentir sus sentidos un poco adormilado, el dolor en su pecho poco a poco se amortiguaba...

Dell Honne estaba a su lado, contemplando la escena con pesar. Su hermana, que desde siempre había tenido tendencias maníacas y suicidas, se estaba consumiendo de nuevo en la miseria. No podía negar la esperanza que le embargó al verla sumamente entusiasmada y animada cuando competía y participaba en los castings Vocaloids. El brillo en sus ojos había regresado, incluso se había tomado la molestia de teñirse un poco de rubio. Justo cuando creía recuperar a su hermanita de vuelta, aparece la otra chica y... Lo arruina por completo. Ahora las ganas de vivir de Haku habían disminuido en gran medida. Se encontró sumamente preocupado, a partir de este momento tendría que vigilarla más que de costumbre.

Se alarmó al perder la cuenta de cuántos vasos se había tomado ella.

"Ehh, Haku... Ya es suficiente. Para, detente." —Se acercó a ella tratando de arrebatarle el vaso. Su hermana le lanzó un gruñido.

"¡Quita tus sucias manos de mi bebida!, ¡Aléjate de mí!" —Y continuó bebiendo cómo si no hubiera un mañana. Su cabello ya estaba hecho un desastre. Se podía ver rastros de lágrimas negras en su rostro cuando se aferraba a la botella. Pidió 7 para llevar, no había nada mejor que beber en casa. El corazón de Dell se oprimió, no queriendo aceptar la dura realidad.

Le pidió disculpas al bartender. Éste se encogió de hombros restándole importancia al asunto. Cargó con cuidado a su hermanita ignorando sus quejidos de preocupación por las botellas. Caminó y caminó hasta dar con su pequeño departamento y maniobró con las llaves para abrir la puerta. Bajó a Haku con cuidado y ésta hipó mientras se consumía de nuevo en el llanto.

"Deru" —Llamó su hermana una vez calmada con suavidad. Éste cerró la puerta y caminó cómo autómata hacia ella. Se arrodilló a su lado.

"Dime" —Respondió en un ronco susurro, esperando. Toda su vida había trabajado y complaciendo los deseos de ella, no podía negarle nada. Pese a ser el menor, tras la muerte de sus padres Dell asumió el liderazgo entre ambos. Haku a duras penas había terminado la secundaria, pero sin ánimo en nada, su eficiencia en el trabajo sería prácticamente nula. Por lo que Dell, teniendo ventaja también de su título de bachiller, consiguió hasta dar con un empleo, el cuál ha ocupado desde hace 5 años. No ganaba millones, pero sí lo suficiente cómo para mantener los gastos de la casa, comida y los vicios sin remedio de ambos.

Haku se humedeció los labios, todo le daba vueltas. Entre su mundo de fantasía y realidad, pudo ver que Dell se encontraba a escasa distancia suya. Dell, su responsable hermanito, su caballero, su sustento diario... ¿Que sería de ella sin él?

Aprovechando el silencio, Haku empujó suavemente a su hermano hasta hacerlo recostar en el suelo. Éste empezó a protestar, pero se quedó mudo de la impresión al ver cómo ella se sentaba a horcajadas de sus caderas, empezando a frotarse en él. Honne se incorporó rápidamente hasta estar sentado y sujetó las estrechas caderas de su hermana.

"¡Haku" —Protestó entre jadeos escandalizado, no podía reprimir sus gemidos, se sentía muy delicioso lo que ella estaba haciendo. Su conciencia habló por él: — "Pero, ¿Que crees que haces?!, ¡S-somos hermanos" —Fue cómo si ella no lo hubiese escuchado; se desabotonó su blusa con rapidez, dejando expuestos sus poderosos atributos envueltos en un sostén de encaje morado. La respiración de Honne se aceleró, había soñado secretamente con estos momentos... Sintió cómo ella le tomaba su rostro para poder mirarle. Ambos se perdieron en la mirada del otro.

"Dime algo, Deru" —Susurró rompiendo el silencio, ocultó su rostro en su cabello—, "¿Crees que... Crees que soy hermosa?"

Dell Honne no supo que responder a aquello.

Y no porque su hermana era fea, no. Todo lo contrario.

Él pensaba que ella era hermosa, sí. Pero a su manera. Puede que Haku viviese angustiada de sus defectos, pero con el paso de los años, Dell había aprendido a ver detrás de ellos. A distinguir entre una sonrisa genuina y una falsa, una emoción viva y una hipócrita, una lágrima fingida a una totalmente real.

La abrazó con fuerza.

"Haku, para mí... Para mí siempre serás la persona más hermosa del mundo".

Y bajo la oscuridad en su alma y entre sus brazos, ella sonrió.


Kei se paseaba entre sus dominios. Había contactado con sus Superiores, no tardaron mucho en felicitarlo. La grabación de "Far Away" fascinó a toda la Junta del comité. Había ganado esta batalla. Y todo gracias a la voz angelical de Miku. Se sentó en su silla negra encuerada. A partir de hoy tendría un bonito escritorio caoba, su reinado en el mundo musical recién acaba de comenzar.

"Esa sonrisa presuntosa que veo allí quiere decir que hay significativos progresos, ¿O me equivoco, Keigarou-kun?" —Inquirió arrogante una mujer esbelta, tez blanca, poseedora de cabello y ojos negros cómo la noche. Vestía un hermoso kimono chino rojo, con ilustraciones de dragones dorado. Se aproximó sugerentemente a él. Kei arqueó ambas cejas, sonriéndole.

"En lo absoluto. Estuviste grandiosa esta tarde, Kori." -La chica se sentó en sus piernas, el castaño le acariciaba lentamente su cabello. Ella esbozó una sonrisa. — "Eres la mejor secretaria que puedo tener. Ahora que ya Miku es la CV01 oficial, necesito a una persona de confianza que hable con ella, que investigue de ella por mí, que la mantenga cuerda en cuánto a su salud mental..."

"... Y déjame adivinar: Quieres aprovechar mi profesión de psicóloga para ello" —Dedujo. Éste asintió complacido.

"Lo entiendes bien."

"¿Y si me niego?"

"¿Que puedes perder?, sabes que te pagaré."

Kori se lo pensó bastante bien. Hacía un par de años que se graduó con honores, pero no había ejercido la carrera.

Y Hatsune Miku tenía el perfil psicológico más volátil que había visto en años.


Mikuo suspiró resignado mientras observaba a su hermana interactuar con los demás miembros Vocaloids. Desde ese día ella no le dirigía la palabra, ni lo saludaba; lo trataba cómo si fuera un ser invisible, y aunque todo eso y más creía merecerlo, se sentía demasiado dolido para incluso hablar con ella al respecto.

Tenía noches y noches sin poder conciliar el sueño. La causa de la ausencia del mismo lo tenía muy en claro. Pero cómo dolía que tu dulce hermanita, a la que juraste proteger, te diera la espalda y te tratara cómo si fueras nada, cómo basura. Ya Miku no era la misma de antes, mucho había cambiado en ella.

Empezando con el tema de la sexualidad...

Sacudió su cabeza, él menos que nadie tenía moral para hablar sobre eso. Vio cómo Kaito se acercaba. Tragó pesado y fingió no verlo.

"Hola" —Saludó con ese porte de caballero — "¿No te cansas de quedarte recostado en las paredes?, ¿Porqué no te sientas?"

Reprimió la carcajada por sus preguntas, no era la primera vez que Kaito le hablara al tener cualquier mínima oportunidad.

Había hecho un trato con Kei en el que seguiría cuidando a su hermanita, pero cómo si fuera un guarda-espaldas. Desde ese momento entrenó bastante duro en el gimnasio que había dentro del Pent-House y comenzó a vestir un traje futurístico parecido al de su hermana. Había conocido a algunos miembros Vocaloids, pero trataba de no socializar mucho con ellos, trataba de no participar en nada y de ser posible, mantener un bajo perfil para no causarle problemas ni malos ratos a su hermana.

"Es la 3era vez que me preguntas lo mismo, Shion-san. Si no tienes nada serio que decirme, entonces vete."

Se quedó de piedra al notar la peculiar mirada que el peli-azul le dedicaba. En esa mirada pudo detectar cierto anhelo y... Deseo.

"Terminé con tu hermana" —Mikuo se olvidó por un momento de respirar—. "O bueno, ella terminó conmigo, que viene siendo casi lo mismo. Ella... Me dijo que prefiere las mujeres.—Podía notar la incomodidad que esa confesión le causaba—. Quiere experimentar. Y-yo..." —Su balbuceo fue interrumpido al sentir la mano de Mikuo envolver la suya. Su corazón latía más con prisa.

Mikuo no podía despegar su mirada con la de él. Kaito no sabía disimular en lo absoluto y desde hace semanas había adivinado las verdaderas intenciones del chico. Esbozó una macabra sonrisa, se sentía sumamente atraído por Kaito, pero por ser el novio de su hermana, trataba de no mirarle de esa manera.

Pero si ahora estaba libre...

— "¿Que harás hoy en la noche?" —Le inquirió directo. Ya nada lo detendría.

Cerca de ese lugar, Hatsune Miku se encontraba muy complacida por ser el centro de atención.

Todos sus compañeros de piso le daban una muy cálida bienvenida. Admiraba a Sweet Ann por su porte y elegancia, la falda de Meiko se le veía muy bien... Se mordió el labio. Tenía ya 14 años y todo el derecho del mundo de explorar su sexualidad hasta sentirse en el lado más cómodo. Hace horas le cortó a Kaito, había aprendido mucho con él en la cama, pero deseaba experimentar. Quería dejar bien atrás la imagen de niña buena. Quería dejar de ser de una vez por todas la "tierna hermanita" de Mikuo.

Vio cómo Kei y Kori avanzaban hacia ella. El primero tuvo una sonrisa que le dejaba ver todos los dientes.

Miku no sabe si interpretarla por buenas o malas noticias. El clan Vocaloid le saludó y se retiraron discretamente a otro lado de la habitación, ya obviamente entrenados que cuando el mánager se acercaba, siempre les pedía privacidad. Kei les saludó con la mano distraídamente.

"Te tengo una sorpresa, Miku-chan~ " —Recitó con danza. Kori se plató a su lado sonriéndole animada, causando su calma enseguida. — "Te presento a tus nuevos compañeros de canto, danza y tour: Los Gemelos Kagamine. " —Anunció formal mientras le daba señas a un par de personas ocultas en el umbral de la puerta.

Miku vio con curiosidad cómo ese par de extraños se acercaron hasta ella.

"Son... Son unos niños. " — Aclaró con calma ya viéndoles de frente. Ambos, un chico y una chica, eran rubios de ojos azules. No tenían ni la más mínima diferencia, así que supuso que eran hermanos. Vestían un uniforme escolar de marinero, le pareció enseguida muy adorables ese par.

La despreocupada risa de Kei la devolvió a la realidad.

"Desde luego que lo son. La chica es Rin y el chico que está acá se llama Len" — Les palmeó y los acercó un poco más a la peli-azul. Ambos rubios la miraban expectantes. — "Necesito que se conozcan y se familiaricen lo antes posible, grabarás tus primeras canciones con ellos en 24 horas. Mientras más química tengan, mejor se reflejará en las grabaciones y los videos" —Miku se agobió, trataba de seguirle el ritmo a Kei con sus mandatos, pero el hombre hablaba muy rápido y realmente era muy dominante. — "Antes de que preguntes, tienen 12 años. Ya te podrás imaginar el talento. Y no, no son hermanos."

"¿Cómo que no son hermanos?!" —Exclamó sin poder contenerse. Tenía el mismo color de ojos y cabello, el mismo apellido, la apariencia... ¿¡Y no eran hermanos?!

Kori tomó el control de la situación.

"Aunque te parezca difícil de creer, es cierto. Japón es muy grande, Miku. Nuestros apellidos no son únicos. Cualquiera con suerte podría compartirlos, el corazón es quién nos hace diferente de las personas. Ya te lo he explicado" —Miku asintió, suspirando. No le gustaba mucho la idea de tenerla cómo su psicóloga. Pero cómo el contrato decía que era obligatorio tener ayuda médica y mental..., aparte que estar con Kori, es cómo estar con Kei pero en versión femenina. Pesadilla total.

Se acercó valientemente hasta ellos y se presentó. Minutos después, la chica que respondía al nombre de Rin sonrió. Le tomó la mano y le dijo:

"Pareces buena persona. Seremos mejores amigas"

Los ojos de Miku se inundaron de lágrimas que luchaban por salir. Un nudo en la garganta se le formó, impidiéndole articular palabra.

Kori tomó nota mentalmente de cada una de sus acciones para futuros análisis. Tal parece que Kei sabiamente escogió contratar a chicos menores que ella para poder distraerle de la realidad. Lo irónico era que parecía funcionar.

La peli-azul abrazó con fuerza a la rubia. Todos estos años había deseado una hermanita con la cuál poder hablar y compartir... Y de repente aparece. Puede que no biológicamente, pero le parecía mucho mejor así. De hecho hasta incluía a un hermanito menor, un 2x1 imperdible. Se separó un poco para poder abrazarlos a ambos. Hubo protestas por parte de Len, quién no estaba acostumbrado tales demostraciones de afecto. Miku siguió abrazándolos a la par que les susurraba palabras de ánimo y de bienvenida.

Luego de las presentaciones, hablaron un poco más para conocerse. Simpatizaron enseguida. Jugaron diversas cosas, y al día siguiente no tuvieron por qué fingir compañerismo frente a las cámaras, debido a que se habían unido de manera cercana en la vida real.

Pronto se vio responsable de los progresos de ambos, tanto académicos cómo musicales. Los chicos enseguida la tomaron cómo su Sensei y ejemplo a seguir. Hatsune se sintió muy halagada, aunque a la vez un poco preocupada, ¿Y si en algún momento de la vida les fallaba?

Aunque todas sus dudas quedaban al olvido gracias a las bromas de Len y el apoyo constante de Rin. Gracias a ellos con el tiempo había aprendido a domar un poco la personalidad salvaje que había en ella, su lado más oscuro, para poder desarrollarse y crecer cómo persona. Comenzó a hablarle a Mikuo, tratando por todos los medios de ignorar esa opresión en su pecho al estar cerca de él, pues aún estaba muy resentida por lo que le hizo. A diario se recostaba en un cómodo diván y le contaba toda su vida a Kori: Sus miedos, sus sueños, todas las impresiones que tenía con cada uno de los miembros Vocaloids y sus deseos más ocultos y anhelados.

"Pero ¿está bien lo que pienso?, ¿Es natural que me sienta ahora más atraída por las mujeres que con los hombres?, mi primera vez fue con Kaito y lo disfruté mucho. Sigo besándome con él de vez en cuando, y le seduzco para acostarme con él, ¿es normal?, ¿Es normal desear tener sexo todo el tiempo?" — Inquirió en una de sus muchas consultas. Kori vivía en el 2do piso del Pent-House y todas las sesiones eran en su cuarto. Había aprendido que desahogándose con ella todo era mucho mejor y más llevadero.

La Psicóloga suspiró mientras dejaba de escribir notas en su cuaderno y se frotaba el puente de la nariz con su mano. Día a día era una batalla emocional con Miku. La adolescente llevaba demasiadas dudas y traumas existenciales para su corta edad. "Es sólo una niña con hormonas, ¿Que tan complicado puede ser?" —Le había inquirido Kei día atrás, cuando superó su límite. Quería golpearlo por su cinismo, todas las noches tenía una gran migraña debido a las alocadas confesiones de su paciente, sumando las soluciones que le daba a ella pero que casi nunca aplicaba.

Batallas emocionales con las cuáles luchamos a diario.

Notando que Miku esperaba su acostumbrado sermón y consejo, se quitó las gafas para darle más seriedad al asunto.

"Todas las personas tienen hasta los 19 años para definir de que lado quieren estar. Si le ponen las mujeres, los hombres, ambos..., Tenemos un derecho que satisfacer. El sexo es un proceso natural, se hizo tanto para procrear cómo para disfrutar. Tampoco es que vengas abusando de eso " —Aclaró al ver la sonrisa malvada de la peli-azul. Cada vez que hablaba con ella lo hacía con todo el cuidado del mundo de no dejar que sus palabras tengan doble significado, pues la peli-azul todo lo malinterpretaba y lo manipulaba a su conveniencia. — " Según lo que me estás diciendo, puedes tener un pequeño trauma con los hombres que hace que de repente sientas atracción por las mujeres..." —La mirada asesina de Miku no se hizo esperar. — "... O también porque realmente naciste para ser una lesbiana. Y muy dominante. " —Agregó para hacerle sentir mejor, todo sea por complacer a la diva.

La pícara expresión de ella no se hizo esperar.

"Seh. Y muy dominante, seré la chica más dominante... La Vocaloid más promiscua que la Crypton Companion tuvo jamás" —Se empezó a reír a carcajada limpia mientras que Kori nuevamente suspiraba. Nunca estuvo de acuerdo en dejar que Kei la mimara demasiado, tenía que haber impuesto cierto límite desde el primer momento. Pero claro, cómo él no es el que lidia con los problemas mentales de ella... Kori sacudió la cabeza, siempre se llevaba la peor parte de la situación. Se incorporó y le dio la espalda a su paciente, admirando un poco el paisaje. Vio cómo los gemelos Kagamine jugaban al escondite y arqueó una ceja al ver a Kaito protegerse entre los brazos firmes de Mikuo.

"Me dijiste que terminaste con Kaito, ¿No? " —Le inquirió de espaldas. Miku le confirmó que sí. Kori hizo una mueca. — "Entonces roguemos, por tu salud mental, que no te enamores".


11:37 am, Tokio, Presente

Hatsune Miku se separó rápidamente de los labios de Kaito, quién por poco se cae del suelo, sorprendido. Sentía una punzada de presentimiento en su pecho, cómo si hubiera hecho algo incorrecto. Le costaba recordar el porqué había besado a su ex, y no entendía su reacción al separarse de él.

Kaito estaba igual o más perdido que él, balbuceó algunas incoherencias y salió corriendo del lugar.

Ella en cambio, se sentó en el suelo. Los demás Vocaloids se iban retirando del lugar, ya la función había culminado. Sweet Ann le susurró algunas maldades a Meiko en su oído mientras la señalaban y caminaron hasta la salida.

— ¿Miku? —Llamó Len preocupado. Al minuto todo iba muy bien, y después era un caos. Lo peor es que todo esto se veía casi a diario. Se agachó a su lado —. ¿Estás bien, sucede algo?

Rin corrió hacia ellos.

— Len, ¿Que tiene?!, ¿Y si llamamos a Kori?

— ¡Estoy bien! — Exclamó, ya un poco consciente de las cosas. Lo último que le faltaba era volver a hablar con su psicóloga. — Sólo... Acabo de recordar que no hice las maletas para mi viaje, es todo. — Se excusó incorporándose, tratando de mantener su auto-control.

Los rubios se miraron entre sí, obviamente sin creer media palabra. Rin sacudió la cabeza y decidió cambiar de tema:

— Vamos Miku, ¡Anímate!, ¿No querrás que nuestra nueva huésped huya de tí tan pronto, verdad?

Miku detuvo sus pasos.

— ... ¿Nueva huésped?

Len tragó grueso. Si Miku no sabía entonces...

— ¡Rin, no le... !

— ¡Megurine Luka se trasladó ayer para acá y de ahora en adelante vivirá con nosotros! — Exclamó sonriente la rubia. Len temió lo peor. Por todos.

Un tic en el ojo izquierdo de Miku empezó a palpitar.

— ¿Ah, sí? — Inquirió tratando de controlarse. Millones de emociones recorrieron el cuerpo de la peli-azul: Incredulidad, porque no se lo esperaba tan pronto. Expectación, al no saber los cambios que su llegada produciría, alegría, porque al fin podría conocerla y saber más de ella. Nerviosismo, sentimiento que aún no definía; deleite, porque al vivir bajo el mismo techo sus posibilidades de conquistarla aumentarían..., Pero por sobre todas las cosas, sentía rabia, por no saber desde un principio la fecha de su llegada a esta casa.

¿Y quién era el culpable?, desde luego, había uno.

— Maldito Kei. —Murmuró rabiosa la peli-azul, caminando con furia hasta su siguiente destino.

Rin estaba a punto de seguirla, pero Len le detuvo.

— Déjala. Nos buscará luego para despedirse. Será mejor que juguemos a otra parte antes de que comiencen los gritos. —Sugirió con razón. Rin asintió y se fueron con sigilo. Cerca de allí, sin ser vista, Akita Neru emprendió su marcha.

— ¿Y en donde está Megurine-san?, ¿Viste cómo lloraba?, ¿Que crees que le habrá pasado, Len? —Inquirió preocupada Rin en cuánto se sentaron a jugar Call of Duty en las consolas. Éste se encogió de hombros.

— No lo sé, estoy igual de perdido que tú. Aunque creo tener una vaga idea..., pero no puedo decírtela hasta tener más pruebas —Le sacó la lengua.

— Joo Len, ¿Que te cuesta? —Rogó con voz lastimera. Un sonido de la pantalla le distrajo.— ¡Oye, trata de apuntar bien y no matarme, baka!


Megurine Luka respiraba con dificultad pero se encontraba un poco más calmada. Quería reprimir lo que pasó recientemente, pero al ser ella una persona lógica, simplemente no podía. Quería llegar a la raíz del problema, para Luka todo se resuelve hablando. Observó en donde estaba, se encontraba sentada en un sofá rojo mientras veía diversos libros amontonados, una mesa de pool y esculturas griegas. Las paredes estaban pintadas de color caoba, esta habitación no la había visto antes, pero le parecía muy cómoda.

Siguió tomando su taza de manzanilla para confortarse, oyó cómo Mikuo Harune caminaba hacia ella. Se sentó a su lado.

— Y bien, ¿Ya te sientes mejor? —Preguntó un poco incómodo. Luego de verla cómo lloraba no pudo soportarlo más y la llevó consigo a un lugar seguro. Mientras le daba palabras de consuelo, Megurine poco a poco se calmaba y corrió a prepararle manzanilla para ella, tomando té de manzanilla los problemas se llevaban un poco mejor, al menos así lo aprendió hace tiempo.

La peli-rosa asintió distraída, tenía los ojos y las mejillas rojas, y cómo su tez era muy blanca se notaba mucho el cambio. Se odió un poco al mostrarse vulnerable frente a él, pero más que todo no comprendía el porqué de sus lágrimas... O no quería comprenderlo.

— ¿Te gusta mi hermana, verdad? —Inquirió Mikuo con una sonrisa vacía. No había que ser un genio para sumar 2+2. Ella tenía la misma mirada y expresión dolida que siempre tenía al pensar en Kaito. Una mueca de dolor cruzó en su rostro... Kaito. Ya no sabía que pensar, que decir ni que hacer al respecto. Sólo quería irse de una vez a Osaka y alejarse de él. Suspiró con cansancio, viajaría esta tarde con su hermana. Tendría que hacer tripa de corazón para fingir nuevamente que nada de esto le importara. Cómo todo en estos últimos 2 años.

Megurine Luka no sabía que responder.

Horas atrás, había asumido con mucho esfuerzo que una chiquilla de 16 de años le movía el "tapete", cómo algunas personas dicen. Se había preocupado en exceso por la diferencia de edad, pues Megurine estaba acostumbrada a que si alguien te gusta, no le dejes ir. No supo desde cuando ni en qué momento fue que perdió la cabeza por la Diva Vocaloid, pero ya no podía cambiar las cosas.

Pero ver a su mejor amigo besándose con Ella...

Lágrimas siguieron rondando por sus mejillas. Había muy pocas cosas que ella perdonaba en la vida. Pero la traición era algo que no estaba dispuesta a tolerar.

— Quiero venganza.

— ¿Ah?

— Horas atrás me di cuenta que me gustaba tu hermana, pero ahora no quiero ni verla. Quiero venganza. —Aclaró con voz helada, secándose las lágrimas. Nadie deja a Megurine Luka en ridículo, y aunque no sabía que sentimientos despertó en ella, nadie vive para ilusionar a Luka, herirla luego y vivir para contarlo. Se sentía demasiado dolida para tratar con ella de nuevo, ¿Era éste el verdadero lado de Miku?, que tonta había sido. ¿Cómo fue posible que se dejara llevar por las apariencias? Aquella noche en que la conoció en persona fue muy especial, y creía sentir que Hatsune-Senpai le hablaba y le sonreía con franqueza. Creía sentir lo mismo por su parte, y esperaba poder entablar una amistad con ella. Después el tiempo diría si esa relación da pie a algo más.

Pero claro, el tiempo era un concepto variable y a menudo engañoso.

Ahora, ¿Cómo distinguir entre la realidad y la fantasía?, ¿Cómo adivinar entre que es mentira y la verdad?

Veremos quién ríe de último, ya es hora que alguien le ponga el freno a esa chiquilla. Luka asintió para sus adentros, es sólo una adolescente. Puede que fuera su Senpai en el mundo artístico, pero si era por sabiduría y experiencias, Luka le ganaba. Quería enseñarle unas cuántas cosas a Hatsune Miku, empezando con el famoso refrán "No hagas a otros lo que no te gustaría que te hicieran".

Harune Mikuo fue testigo de la fortaleza interna de la peli-rosa. Poco a poco curvó una malvada sonrisa. Había esperado tanto por éste momento..., él también era uno de los primeros ansiosos en la llegada de Megurine Luka a ésta residencia. Luka era lo contrario a Miku, ella respetaba las existencias de otras personas y las trataba por igual. No se creía superior a nadie y a pesar de su fama, se mantenía humilde.

Si había alguien en el mundo con toda la moral y experiencia del mundo para poner a su hermana en su lugar, sin duda era ella.

Y tenía todo a su favor, pues su hermana perdía la cabeza por Luka. Podría decirse que incluso en estos momentos, ella era la única persona que podría herirle a un nivel incluso más mayor y profundo que el físico. Aunque analizar todo esto no le traía mucha felicidad, sólo quería que su hermana aprendiera de sus errores y poder encomendarlos.

— Megurine Luka, tienes todo mi apoyo y mi compañía. —Levantó una mano en son de promesa, guiñándole el ojo.

Luka sonrió.

Con Mikuo Harune de su parte, todo le sería más sencillo.


Administrar el tiempo de uno mismo para las responsabilidades, era difícil.

Pero administrar el tiempo de 3eras personas para cumplir sus propósitos, era un inmenso reto que Kei estaba dispuesto a pagar.

Con más de 15 años de experiencia en el ámbito musical, era un zorro para los negocios. Su olfato para cazar diamantes en brutos para convertirlos en artistas reconocidos era envidiado y admirado por muchos de sus colegas. Justo ahora se encontraba sacando cuentas y calculando bien el recorrido que haría junto a su chica estrella. En 2 horas partirían hasta Osaka, sempre surgían cosas de último minuto que necesitaba de su asistencia.

A su lado, Hioka Smith se bebía un café mientras discutían ciertos detalles.

— Éste es el hotel en donde se hospedarán, acabo de llamar y ya las reservaciones están apartadas. No debería de haber ningún problema en su viaje, así que espero verlos de regreso el jueves por la noche.

Keigarou mostró una sonrisa de lado.

— No debería haber problemas, cierto. Los únicos que problemas me los daría la estrella principal, nada más. —Ambos se carcajearon.

— Oye, y ¿Ya le mencionaste que la CV03 se trasladaba para acá?, hay que agradecerle por su buen ojo, Megurine Luka no sólo es un cuerpo bonito, tiene talento. Tu pequeña demonio heredó la misma vista felina que tú. —Acotó brindando a su salud, Kei le dio un codazo amistoso.

— No, no quise decirle nada. Ha estado muy malcriada últimamente.

— Eso no es novedad. —Aclaro Smith sacudiendo la mano.

— Lo sé, pero me refiero a que está dejando de lado ensayar. La clave de todo es trabajar duro y sabes de sobra que descansar no está muy bien visto. Hasta ahora ella se ha salvado porque no hay otra persona que la iguale en talento, pero ¿Que pasaría si Luka da todo de sí y la supera con las ventas?, ¿Has visto la lista del Oricon?, "The World is mine" todavía se mantiene en el primer puesto, pero "Just Be Friends" está de segundo y sólo por una mínima diferencia.

Hioka silbó en alto, claramente sorprendido.

— Joder Kei, creo que eres una de las primeras personas que se molesta en ir a la compañía para averiguar todas las cifras. ¿Ya Miku vio todo esto?

— Evidentemente que no.

— Pues bien, será mejor que escondas ése periódico. Ayer bebí mucho por la noche y tengo ligera resaca. Si aparece por estos lares y comienza a gritar...

Keigarou se empezó a reír con ganas.

"BOOM, BOOM, BOOM" —Se escuchó en la puerta. Ambos hombres se miraron.

— Ya se enteró. —Resolvió Kei.

— ¿Tu crees? —Inquirió sarcástico Hioka. Recogió su abrigo blanco de la silla. — Volveré después en cuánto se calme la tormenta. Hombre, admiro tu compostura y tu paciencia.

Kei se despidió con la mano.

—Regresa en 10 minutos, no creo que dure mucho. Cuando vuelvas aquí, no olvides traer todas las maletas. No necesitamos perder más tiempo, cuánto más antes salgamos al aeropuerto, mejor.

Smith hizo un sarcástico saludo militar.

— Sí, mi comandante.

Kei rió para sus adentros. Sin duda amaba su trabajo.

El rubio Smith abrió la puerta con cuidado y se intimidó un poco al observar el semblante cabreado de Miku.

— Buenos días, princesa. —Tanteó usando un apelativo de grandeza para calmarla.

Miku miró al rubio de mala cara.

— No tienen nadas de buenos, Hioka-kun. —Avanzó sin más a la oficina de Kei, colocó sus manos en la cadera mientras miraba a su amigo con la expresión más asesina que haya visto jamás.

Smith tragó en seco, y cerró la puerta para darles privacidad.

Kei saludó sonriente a su diva, y siguió sacando cuentas en su celular. Al verla todavía de pie, le dijo:

— ¿Por qué no te sientas y me cuentas lo que pasa?

Lo siguiente que supo fue que ella se acercó con rapidez a su escritorio, y de un manotazo todos sus papeles se desperdigaron por el suelo.

Keigarou guardó calmadamente su celular, espero que su "hija" se desahogase.

Miku le miraba con desprecio, sus labios y mejillas estaban rojas y sus ojos mostraban signos de lágrimas no derramadas.

— ¿¡POR QUE NO ME DIJISTE QUE ELLA YA VIVÍA AQUÍ?! —Vociferó a los 4 vientos. Sus puños se crisparon-. ¿POR QUE NO ME DIJISTE NADA?!, ¿POR QUE TENGO YO QUE ENTERARME DE ÚLTIMO?!, ¿PORQUE, POR QUE?! —Gritó golpeaba con furia su escritorio. La fotografía que tenía de ambos se cayó al suelo y el retrato se partió en mil pedazos. Lágrimas rondaron por el rostro de la menor.

Kei suspiró mientras se incorporaba. Caminó hacia ella y la sostuvo por lo hombros.

— ¿Tanto te importa Megurine, verdad?

La peli-azul desvió la mirada.

— E-eso no tiene nada que ver. No nos conocemos completamente. Yo sólo... Sólo quería darle una cálida bienvenida. Que ella se sintiera cómoda. Es todo.

Kei sonrió.

— ¿Sólo eso? —Inquirió y al no recibir respuesta, le revolvió un poco los cabellos con dulzura —. Lamento no haberte informado, se me pasó. Pero cómo viven ahora en el mismo techo no iba a pasar mucho para que se re-encontraran. Lo ibas a descubrir por tu cuenta tarde o temprano.

— Aún no la he visto —Aclaró con un deje de reproche. —Cuando me mostraste su canción y me hablaste un poco de ella, no se me pasó por la mente que la invitarías a casa tan pronto.

— Llegó apenas ayer.

— Igual debiste decírmelo. Esta Pent-House sigue siendo enorme.

— Lo siento.

— Que no vuelva a pasar.

Kei ladeó la cabeza.

— Por cierto, ¿A quién has besado?

— ¿Eh?!

— Tienes marcas de mordidas en tus labios y en tu cuello. Se arreglará con maquillaje para la presentación, sin problemas. Pero tengo curiosidad por saber.

Hatsune Miku se tocó los labios inercia y corrió a verse en el espejo de pared cerca de la puerta de Kei. Se horrorizó al ver su reflejo.

— Oh, no. No puedo recibir a Megurine en ese estado...

— ¿Quién fue esta vez, Miku? —Inquirió ya sacando de nuevo su celular y perdiéndose en las estadísticas.

— Besé a Kaito pero esto... No me lo esperaba.

Vio cómo su mánager se encogía de hombros. Se arregló un poco el cabello y tuvo el impulso de cepillarse los dientes.

— Voy a darle la bienvenida a Megurine-chan, ¿Cuánto tiempo tengo para...?

— Una hora a lo sumo. — Respondió cortante Kei sin quitar la vista de su móvil.

Hatsune Miku asintió, caminó hacia la puerta y la cerró con cuidado.


Kaito Shion se encontraba en su habitación, lamentándose.

¿Tan débil de corazón era?, ¿Que demonios le ocurrió?, ¿Porque no pudo despegarse del atrevimiento de su Ex?, esas y otras preguntas relacionadas surgieron de su mente, atormentándolo. Ahora ¿con qué cara le hablaría a Mikuo?, ¿Cómo podría explicarle lo que sintió en ese beso?, ¿Cómo podía negarlo?

Sollozó con angustia, le había fallado. Pero principalmente, se había fallado a sí mismo. Tenía la certeza que Miku lo besó sólo para poder humillarlo y demostrarle a su hermano que aún ella lo dominaba. Pero eso no era cierto. No del todo.

Con dolor estaba aceptando que su Miku, la que una vez fue esa niña inocente y tierna, se había convertido en una mala persona y que dicho sea de paso, desde hace mucho tiempo lo controlaba a su antojo. En la mayoría de las ocasiones visualizaba a Miku cómo un fuego ardiente, que acaba y consume sin contemplaciones todo lo que está a su paso, dejando apenas cenizas ya destruidas por completo.

¿Era eso lo que aspiraba a ser el resto de su vida?, ¿La fiel marioneta de Miku? No. Esto tenía que acabarse de una vez por todas.

Y ahora que recordaba... Había ido a la cocina para defender a su chico y calmar a Miku.

Y luego ella lo besó.

Lo más seguro fue que Mikuo haya presenciado ese acontecimiento.

Sintió un nudo en el estómago y asco de sí mismo.

Pero más que nada, sentía miedo. Miedo e incertidumbre al no saber que será de su relación con él de ahora en adelante. Aún recordaba que le había prometido que no volvería a buscar a su hermanita de ese modo y hoy, el mismo había roto su promesa.

"Ahora ya no tengo palabra". —Se torturó mientras se colocaba en posición fetal en su cama.

El dolor de su corazón al ser culpable de algo muy fuerte, lo acusaba y le impedía estar con tranquilidad. La culpa le pesaba cómo nunca antes lo había hecho.

Un pensamiento lo golpeó.

"Megurine Luka"... Kaito aspiró una bocanada de aire. Nadie tiene tan mala suerte para que ambos pudieran presenciar ese hecho tan atroz, ¿Verdad?

Rogaba a todos los dioses que Luka no hubiese visto eso.

No tendría cara con ella, no aún después sabiendo que su amiga tenía sentimientos encontrados por su ex. Difícilmente su amiga perdonaba las traiciones y las mentiras, lentamente Kaito cerró los ojos.

La amistad de Luka era muy importante para él. Se vería destrozado si llegara a perderla por un malentendido.

Un error que debió evitar y solucionar a tiempo.


Megumi Megpoid se encontraba feliz maravillando su obra de arte.

El pastel de zanahorias se veía sumamente apetitoso, dudaba entre hacer jugo de zanahoria o no para acompañarlo.

Le caía muy bien Megurine Luka, era toda una monada. Se veía sincera y con nobles intenciones. Puede que oculte su timidez con algo de rudeza, pero vamos. Es natural mostrarse tímido con personas que no conoces.

Un carraspeo varonil le hizo levantar la mirada.

Oh, Gackie, llegas a tiempo para ayudarme.

Kamui Gakupo roló ojos al apodo que Gumi insistía para él. Sencillamente lo odiaba y parecía que la peli-verde le llamaba así para sacarle de sus casillas.

Lo cuál sucedía con bastante frecuencia.

¿De nuevo más pastel de zanahoria, mujer? Me dijiste que ibas a hacer de calabaza, ¿Que no te cansas de lo mismo? Inquirió demandante mientras se sentaba en la silla.

Gumi inmutable a su mal humor, prosiguió con las decoraciones del pastel.

Todavía la quieres, ¿No?

¿Eh?

Dejó el cuchillo a un lado, y miró sonriente a Gapuko.

Te sigue gustando Megurine-san.

Kamui volteó el rostro.

El silencio se vio interrumpido por unos pasos.

¿Han visto a Megurine Luka? Inquirió Hatsune Miku con un tinte de desesperación. Sus mejillas las traía un poco sonrojadas y su frente ligeramente perlada de sudor.

Gumi le sonrió.

Se fue hace unos minutos, querida. Dijo que quería estar sola.

El corazón de Miku dio un vuelco.

¿Se fue?!, ¿Cómo que se fue?

A Kamui le pareció muy extraña la aptitud un tanto asustadiza de la CV01, pero fugazmente recordó cuando ella conoció a Luka y las piezas parecieron encajar.

Está en el salón de lectura, 3er piso. Le reveló tratando de mantener un tono confidente. Cuando la peli-azul se fuese en su búsqueda, le seguiría con sigilo. Se moría de la curiosidad por saber lo que Luka le haría en venganza. Pese a ser hombre, él no era ciego. Y sabía que su ex se sentía terriblemente atraída por esta mocosa talentosa de 16 años.

Los ojos de Miku brillaron agradecidos y se fue corriendo enseguida.

Vaya, ¿Quién diría que has aprendido a compartir? Inquirió burlona Gumi palmeándolo.

No me malinterpretes, bruja. Sólo tengo curiosidad.

Gumi se carcajeó, se limpió las manos con el delantal y siguió al peli-morado.


Cuando Miku encontró finalmente a Megurine Luka, no esperaba que sus emociones la traicionaran.

A poca distancia estaba ella, la diosa de sus fantasías, leyendo con dedicación indiferente del entorno.

Su corazón se aceleró más al contemplarla, sus manos empezaron a sudar de la expectación.

¿Cómo debía comenzar?

¿Caminando tranquilamente y hacerse la sorprendida en cuánto estuviera muy cerca de ella?, ¿Llegarle abrazando y disculpándose por no haberle saludado antes, porque no sabía de su traslado?, ¿Un poco de ambas?, sinceramente no tenía idea de cuál opción era la correcta para empezar. Y sentía que ya tenía más de 2 minutos parada fija en el umbral, se sentía cómo idiota consigo misma.

Repentinamente, Megurine bajó un poco su libro y sus miradas se encontraron.

La peli-azul abrió un poco los ojos, sorprendida. Ella tenía el color de ojos parecido a los suyos, pero de un azul tan oscuro y profundo cómo el mar..., tragó en seco y estaba a punto de sonreírle y saludarle con la mano, cuando de pronto la chica desvía su mirada de ella al libro y continúa leyendo tranquila sin decir palabra, cómo si nada.

Esta acción dejó helada a la peli-azul, cómo si le hubieran echado un balde de agua no fría, sino congelada.

Abrió y cerró la boca, perpleja. En todos sus 16 años de vida ninguna persona le había hecho esto antes, y menos sabiendo quién era ella.

Con cuidado, caminó lentamente hasta llegar a donde estaba. Se situó de frente, tal vez Megurine no le ha reconocido de lejos, de seguro fue eso.

Esperó sonriente a que bajara el libro y la mirara, más sin embargo no lo hizo. Aún situándose frente a ella, la mirada indiferente de Luka se dirigía en ese pedazo de papel que en ella. Tenía las piernas ligeramente cruzadas, y la cabeza un poco apoyada en su mano derecha. Se veía cómo el propio símbolo ajeno a su entorno.

Y viendo eso poco a poco Miku comenzaba a asustarse.

Y después, desesperarse.

Frunció un poco el ceño y decidió dar el primer paso. Si ella viviría en esta casa tenía que dejarle en claro un par de cosas.

Carraspeó sonoramente.

Cuando por fin logró que Luka le mirara, sonrió:

¡Cuánto tiempo sin verte, Luka-chan!, ¡Que alegría saber que a partir de hoy vivirás con nosotros!

La peli-rosa (Para alivio de Miku), finalmente cerró el libro y se dignó a mirarla cómo se debe. No había ningún signo de emoción en su rostro y su voz no dejaba a relucir nada.

Lo mismo digo, Hatsune-Senpai. Pero empecé a vivir en esta casa desde ayer.

A Miku le extrañó esa formalidad y ese tono de voz para con ella. Sintió frío en su trato y poco a poco la alegría que sentía al verla nuevamente se iba esfumando.

Ah. Alcanzó a articular, sin saber más nada que decir. Poco a poco se sentía incómoda y fuera de lugar, cómo si fuera un estorbo para ella.

Era la primera vez que se sentía así, y estaba en shock por eso.

Megurine Luka se incorporó con parsimonia, el sonido de sus botas se escuchaban al dar cada suave y firme paso en la habitación. Caminó hasta la ventana y contempló con cuidado el paisaje. Los tristes ojos de Miku se dirigieron captando su reflejo en las ventanas. La cara de Megurine estaba impasible, sin mostrar emoción alguna en absoluto.

Me enteré que dentro de poco te vas a Osaka. Comentó de pasada.

Hatsune caminó rápidamente hacia donde ella se encontraba.

¡Sí!, tendré unos pequeños recitales, pero sólo serán hasta el jueves. Así que no me extrañes demasiado, ¿eh? Inquirió juguetona buscando su mirada.

Megurine se volteó, la miró arriba-abajo con desprecio y le soltó:

¿Por qué debería yo de extrañarte?

El impacto que causó sus palabras fue mucho más de lo que pudo soportar. Los ojos empezaron a humedecerse por causas de las lágrimas, lágrimas que Miku no comprendía del todo y que no estaba dispuesta a soltar.

Sólo bromeaba. Susurró con un hilo de voz.

¿Si?, pues que mal gusto tienes en esas bromitas. La próxima vez que quieres bromear con alguien, asegúrate que no sea conmigo. Y si viniste a saludarme o a despedirte, muchas gracias.

La menor bajó la mirada. Megurine arqueó una ceja.

¿Para eso viniste?, que considerada. ¿Tienes que irte ahora, no? —Espetó con dureza.

Sí. Contestó con esfuerzo.

Pues vete.

Mikuo Harune y Neru Akita miraron la escena con asombro e incredulidad.

En su vida nunca habían visto semejante espectáculo.

Y cuando Hatsune Miku salió corriendo sollozando del lugar, menos lo podían creer.

Eso fue... Comenzó a decir Mikuo.

... Muy sorprendente. Culminó Neru por ella.

¿De verdad? Inquirió Megurine, trataba en lo posible por no dejar traslucir ninguna emoción.

Neru asintió enérgica y corrió a su lado.

¡Sí!, en todo este tiempo nunca había visto esa reacción semejante de ella, ¡Buen trabajo!

Luka esbozó una sonrisa que no le llegó a los ojos.


Por órdenes de Kei, todos los Vocaloids estaban reunidos en el patio.

Sweet Ann se sentó en el jardín de rosas con Meiko, hablaban de trivialidades de maquillaje. Gumi se unió a ellas sin participar en la conversación. Los Kagamine estaban impacientes por querer volver a las consolas, Haku Yowane llegaba en compañía de Dell Honne, su brazo unido a la cintura de ella. Kamui Gakupo estaba de mal humor con los brazos cruzados, tanta formalidad le fastidiaba. Si la diva quería irse, que se fuera. No entendía porque todos tenían que estar reunidos acá obligatoriamente para despedirse de ella.

Megurine Luka estaba acompañada de Neru, ésta le explicaba un poco sobre en que consistiría su fiesta de bienvenida.

Un brazo varonil rodeó la cintura de Luka. Ésta sonrió.

Te vamos a extrañar. Al menos, de mi parte.

Mikuo se carcajeó.

No voy a comentar al respecto. Pero me harás falta también.

Luka asintió y trató por todos los medios no preguntar ciertas cosas. Notó cómo Mikuo buscaba a alguien con la mirada.

No está. Aún no le he visto.

Tal vez es mejor así.

Hioka y Kei estaban terminando de hablar, luego de un par de asentimientos, exclamó:

¡Gracias por sus buenos deseos!, recuerden seguir ensayando, el viernes serán las grabaciones. ¡Mikuo! Llamó entre la multitud. El aludido caminó hacia él —. ¿Donde está tu hermana?

Ya viene.

Mueve el culo y búscala, tenemos 10 minutos de retraso. Ordenó molesto.

El peli-azul asintió y justo cuando iba a entrar en la casa, su hermana salió.

Cargaba un par de maletas azules y tenía unas extravagantes gafas de sol azules con diamante puestas.

Éste arqueó una ceja al mirarle.

Deja de quedarte viéndome cómo estúpido, y ayúdame. Ordenó con voz nasal.

Empezaron a caminar, Miku despidiéndose con la mano de todos mientras él cargaba sus maletas. Rin y Len se acercaron para abrazarla. Vio cómo su hermana evitaba mirar alrededor.

¿Estuviste llorando? Susurró con delicadeza al llegar al vehículo que los llevaría al aeropuerto.

¡Eso no te incumbe! Le contestó con un siseo. Sacó una pequeña botella de agua de su bolso y bebió un buen sorbo.

Desde la ventana, Kaito Shion los observaba partir hasta perderlos de vista.


Notas de Autora:

¡Espero que les haya gustado y calmado un poco sus ansias! ^^ ¿Que opinan del pasado Hatsune?, ¿Que les gustaría saber en el próximo capi? Me gustaría leer sus opiniones al respecto.

Quiero agradecerles por todas sus visitas y sus hermosos Reviews~

Empiezo las clases en abril, pero aún no me han dicho cuando. Sin embargo me comprometo a traerles un nuevo capi lo más pronto posible. Hay que aprovechar el tiempo libre.

Aprovecharé también para ponerme al día con The Vampire Diaries :B

¡Nos leeremos próximamente!