Jasper POV
Habían pasado tres semanas desde que inicié mi noviazgo con Alice y todo me parecía un sueño. Trataba de sorprenderla cada día y también cada día que pasaba sentía que me enamoraba más y más de ella. Alice era lo mejor que me pudo haber pasado en la vida y lo único que quería era hacerla lo más feliz posible.
Siempre que podía la iba a dejar a su casa o a buscar al instituto, me bastaba con verla solo un minuto al día para estar feliz el resto de él, por lo que aprovechaba al máximo cada segundo que vivía con ella.
Ese día estaba en la plaza como siempre esperando a que ella saliera del instituto y llegara a iluminar mi día y mi vida, no sabía muy bien qué hora era pero estaba seguro de que Alice se estaba tardando más de lo acostumbrado, sin quererlo comencé a preocuparme y pensar que le pudo haber pasado algo malo. Iba a llamarla a su celular cuando la vi corriendo agitadamente desde la esquina de la plaza.
-Lo siento-me susurró cuando llegó a mi lado-es que me he atrasado en entregar un trabajo de español, pensé que no terminaría nunca. ¿Me perdonas por haber llegado tarde?.
-¡Claro que te perdono!-sonreí abrazándola por encima del hombro por lo que ella se acurrucó a mi costado haciendo que sonriera internamente-es más no hay nada que perdonar aunque hay que reconocer que me preocupé un poco por ti pero eso es porque te quiero mucho.
-No, yo te quiero más-refunfuñó mirándome de reojo-, te quiero mucho más de lo que tu me quieres a mí, de eso estoy segura.
-No, yo te quiero mil veces más de lo que tú me quieres a mí-le reclamé dándole un beso en la mejilla-además que te quiero de antes y cada día te quiero mucho más.
Me abrazó con mucho cariño y nos besamos suavemente en los labios. Mientras paseábamos por la plaza noté que Alice iba bastante pensativa y distante como si tuviera un problema o algo que la preocupara de forma inconsciente.
-Ali-la llamé captando su atención´-¿qué te ocurre?, te noto un poco distante y pensativa.
-no, nada es que bueno estaba pensando de que ya llevamos casi un mes de novios y que tal vez es tiempo de que mi papá y mis hermanos se enteren-murmuró con el ceño fruncido y viendo el pasto bajo nuestros pies.
-Creo que tienes razón-le reconocí mirándola fijamente-, ¿Cuándo piensas decirles lo de lo nuestro?
-Tal vez hoy-respondió mordiéndose imperceptiblemente el labio inferior-, he pensado que la cena es un buen momento, es decir, Emmett estará feliz porque habrá comida en su estómago, Edward tendrá sosiego porque ya habrá visto a Bella y papá estará tranquilo y feliz porque estaremos todos cenando en familia.
Le sonreí de lado y continuamos caminando abrazados por la plaza hasta que fuimos hasta la cafetería a la que siempre veía ir a Alice y la ayudé con sus deberes mientras comíamos una tarta de chocolate con un café.
A eso de las tres y media de la tarde nos encaminamos nuevamente a la plaza para que mi Alice pudiera pedir un taxi que la llevara a su casa.
-Bueno-dijo sonriendo-, creo que es hora de irme, si quiero que papá acepte nuestro noviazgo la cena tiene que quedar rica.
-¿Cocinaras tú?-le pregunté estrechándola entre mis brazos a lo que ella asintió con una hermosa sonrisa en su rostro-, entonces esa cena quedará deliciosa.
Nos abrazamos por un rato más, prolongando hasta el último minuto nuestro adiós, esa era la parte más triste de nuestros días: despedirnos el uno del otro pero con la promesa de volvernos a ver al día siguiente.
-¿Nos veremos mañana?-le pregunté esperanzado y sabiendo la respuesta.
-ya sabes que sí-contestó Alice acariciándome la mejilla con su mano-, me encanta verte todos los días y creo que no podría no venir a esta plaza.
-Yo también te amo y te necesito más que el aire para respirar.
Nos acercamos más para besarnos con todo el amor que sentía el uno por el otro, era un beso dulce y tierno pero que poco a poco se volvió más apasionado producto de la necesidad que sentíamos el uno por el otro. Para mí cada beso de Alice era como un choque eléctrico que me devolvía a la vida o como si sus labios fueran todo lo que necesitaba para vivir para siempre. Cada vez que besaba sus labios tan dulces, sentía que una parte de mi renacía desde una muerte inconsciente.
Cuando nos separamos Alice se subió a un taxi y se despidió de mi con la mano y sonriente como siempre. Una de las cosas que más me gustaban de ella era que siempre estaba contenta y siempre su hermosa y contagiosa sonrisa adornaba su rostro, era como si la tristeza no estuviera hecha para ella. Es más, nunca la había visto triste o llorando, excepto cuando fue nuestra primera cita, y esperaba que eso nunca pasara.
Me fui caminando hasta mi departamento aprovechando que aún era temprano y al llegar me dediqué toda lo que quedaba de la tarde a adelantar algunos trabajos para la universidad. No me había dado cuenta en que momento había oscurecido sino hasta que apareció Rosalie cargando algunas bolsas.
-Hola-saludo dejando sus compras en el suelo-he pasado a comprar sushi para cenar.
-Vale, ayúdame a poner la mesa y cenamos de inmediato.
Eran casi las 9:30 de la noche cuando comenzamos a cenar, la verdad no tenía nada de hambre ya que estaba preocupado por la cena que tal vez estaría viviendo Alice en estos minutos, sabía que el padre de mi novia era bastante sobreprotector y era muy probable que no me aceptara como novio de su hija y la posibilidad de que lograra separarnos me llenaba de miedo.
-Jasper-me llamó Rose mirándome con el ceño fruncido-¿qué tienes? Parece que estuvieras en otro planeta.
-Nada-reconocí tratando de comer el sushi que había en mi plato-, bueno lo que pasa es que esta noche Alice le dirá a su familia que estamos de novios.
-¡Vaya!-murmuró Rose dejando de comer-pues espero que le esté yendo bien, es decir, tiene que quererte mucho como para que se atreva a hablarle de ti a su padre. Cada vez que le preguntaba si ya le había contado a su familia se ponía nerviosa de tan solo pensarlo.
Suspiré con pesar y le entregué el resto de mi comida a Rose quien termino de comer ambos platos. Después de lavar la loza y guardarla yo traté de terminar mi trabajo pero no podía dejar de pensar en Alice y en cómo le estaría yendo en su importante cena.
Alice POV
Había llegado en menos de media hora a mi casa y aprovechando de que aún no llegaba nadie fui hasta la cocina para ver que podía cocinar. Al abrir el refrigerador y algunos muebles de cocina me di cuenta de que tenía lo suficiente para poder preparar una rica lasaña de verduras. Era uno de los platillos favoritos de mi papá por lo que tendría una pequeña ventaja.
Mientras cocinaba mi hermano Emmett llegó a casa para buscar algunas cosas que se le habían quedado para la universidad.
-¿Qué haces cocinando?-me preguntó mientras tomaba una manzana desde el refrigerador-¿te sacaste una mala calificación en algo y quieres pedirle perdón a papá?
-Te enteraras en la cena-respondí picando un tomate-y por favor trata de llegar temprano.
Emmett me sonrió y se fue a la universidad. Si bien nos habíamos peleado por el tema del poema después me pidió disculpas y me dijo lo que ya sabía, que había tenido un mal día y que se había enojado por una estupidez además de la promesa de que eso no volvería a pasar.
Continué cocinando casi toda la tarde hasta que mi mamá y Edward llegaron para ayudarme un poco. Edward venía de dejar a Bella en su casa por lo que estaba de muy buen humos y mi mamá venía de ver una exposición de arte en el centro.
A eso de las 8:30 terminamos de preparar la lasaña y las ensaladas. Debo de reconocer que si mi madre no hubiera llegado a ayudarme no hubiera podido sacar adelante mi cena. Edward y yo comenzamos a poner la mesa y pusimos el vino favorito de papá, todo estaba dispuesto para que fuera una cena perfecta pero era mi padre el que tenía la última palabra.
Comenzamos a cenar después de que llegó papá, a eso de las 10 de la noche. Estaba más que nerviosa y una parte de mí me decía que era una muy mala idea hablarle a papá de Jasper, sin embargo, ya no había vuelta atrás y tenía que hablar ahora sino, no lo haría nunca.
-Felicitaciones hija-dijo mi padre mientras bebía un trago de vino-, la cena te ha quedado deliciosa.
Le sonreí en respuesta mientras sin querer comenzaba a temblar y no era precisamente por el frio que hacía en Forks, estaba más que nerviosa y aunque tomaba y tomaba bebida su glucosa no lograba calmarme ni por asomo.
-Bien-dije en voz alta ganándome las miradas de todos-, tengo que hablar de algo con todos ustedes.
-Bueno te escuchamos-respondió mi padre a lo que yo cerré los ojos para infundirme valor y comenzar con mi historia.
-Lo que pasa –comencé tratando de sonar tranquila-es que hace algún tiempo conocí a un chico, nos hicimos amigos y comenzamos a salir hasta que nos hicimos novios… No quiero que piensen que es una mala persona porque cuando lo conozcan se van a dar cuenta de lo maravilloso que es.
-¿Dé donde lo conoces?-preguntó mi padre conteniendo la ira y con su ceño muy fruncido.
Suspiré pesadamente y comencé a contarle como había conocido a Jasper y en un breve resumen de cómo nos habíamos hecho novios. Creo que mi padre no se lo tomó de la mejor manera ya que me miraba con rabia y no había que ser un genio para saberlo.
-Muy bien-dijo dejando su plato de lado-esto se soluciona rápido. Se acabaron tus escapadas a la cafetería y a la plaza. ¡Desde ahora te vendrás con Edward desde el instituto!
Sentí como las lágrimas llenaban mis ojos y descendían por mis mejillas. No podía estar pasándome esto, no podían prohibirme ver a Jasper, aunque lleváramos poco juntos sentía que me moriría si no lo volvía a ver.
-¡No puedes hacerme esto!-le grité llorando-¡yo lo amo y nunca podrás separarnos!
-Me da igual lo que digan-dijo papá poniéndose de pie-, ¡no puedes salir con alguien cinco años mayor que tú! O no me digas que te creías que él solo buscaba estar a tu lado y jurarte amor eterno. No puedes ser tan tonta como para no saber que quiere conseguir algo más o ¿sí?
-Nunca se ha sobrepasado con migo-sollocé limpiándome las lágrimas que aun caían si darme tregua-, Jasper me quiere y nunca me obligaría a hacer algo que yo no quiera
-Pues no me importa si es así o no, estoy seguro de que lo único que hará es hacerte daño.
-¡¿Y por qué no me dejas descubrir eso por mí misma?!-le grité con furia mientras lo fulminaba con la mirada-¡Ya no soy una niña!
Después de eso me fui corriendo a encerrarme en mi cuarto para abrazarme al oso de peluche que Jasper me había regalado. No podía creer que mi padre no me apoyara, era algo tan imposible que no me pareciera real. Decidí releer los poemas que mi Jazz me había escrito y mientras lo hacía las lágrimas recorrían mis mejillas y a los pocos minutos ya me encontraba llorando desconsoladamente.
Bueno hasta aquí el capitulo de hoy, gracias por leerme y espero que les guste como va quedando el fic. Tratare de actualiza pronto, espero que estén muy bien y espero verlos pronto en la próxima actualización o en los reviews *-*. Nos vemos pronto y espero actualizar pronto
