Oyó el incesante revoloteo de los dos golems, sintió los rayos del cálido sol resbalar por la ventana y calentar las partes del su cuerpo que estaban descubiertas. Abrió los ojos con pesadez y se incorporo. Un agudo dolor situado en el centro de su pecho llamo su atención y la Noah jadeo sonoramente, evitando por todos los medios posibles el chillar. Puso las manos sobre su corazón, contra todo pronóstico, el dolor se hizo más intenso y se extendió por todo su pecho. Kessha noto que aquel profundo dolor no era como el producido por nada material. Como último recurso busco otro dolor en el que concentrarse, un dolor que le resultase más material y menos terrorífico, se golpeo contra la pared y casi estuvo segura de que si le propinaba otro golpe a la misma, esta se caería.
De repente el dolor paro. En un acto reflejo la Noah se levantó rápidamente y se quito el camisón, advirtiendo un espejo situado a la derecha del escritorio que no había notado la noche anterior. Se miro en el mismo.
Ahogó otro grito, esta vez de sorpresa. En su pecho se había dibujado, cuan tatuaje, una preciosísima cruz. El brazo vertical de la cruz comenzaba más o menos a la mitad del pecho y terminaba unos centímetros mas arriba del ombligo, los brazos laterales comenzaban en su corazón y terminaban en el final de las costillas justo bajo su pecho, la cruz era de color negro, con bellos detalles al final de cada brazo y estaba rodeada por finos hilos plagados de espinas, en el centro de esta elaborada y escalofriante cruz, florecía una única rosa blanca.
La Noah de la Esperanza tuvo un escalofrío, intento recordar de donde salía aquella cruz, intento recordar, si en algún momento de su pasado alguien se la había hecho, sin embrago, y aunque esta sabia que se la había hecho en su vida anterior, no lograba recordar ni quien se la hizo, ni como, ni porque. Toco la cruz, y soltó un jadeo, tenía la cruz en carne viva, por algún extrañó motivo sabía que iba a tardar más tiempo del habitual en sanar.
Volvió a mirar la cruz y algo dentro de su mente murmuro:
-''Sacrificio''.
Kessha hizo caso omiso de la palabra.
Se peino y se vistió rápidamente con su característica ropa de cuero, aunque no se puso el abrigo, que estaba semi-roto debido a las veces que tuvo que activar su descontrolada Inocencia en el tren, junto a Miranda. Noto que le quedaba algo prieto, pero no le dio mucha importancia.
Su mente se había colapsado por culpa de la bella cruz tatuada en su pecho, respiro hondo y procuro tranquilizarse, ella no era de las personas que se ponían nerviosas. No, ella no era una 'persona'.
Miro por la ventana de su habitación una vez se hubo tranquilizado y una peligrosa idea cruzo su mente.
-¡Vamos a divertimos una rato!-dijo, animada de repente. Sin más, corrió hacia la ventana y salto sin pensárselo dos veces. El cuerpo de Kessha se precipitaba hacia el suelo cuando esta pronuncio unas palabras.
Sinless salió por la ventana de la habitación de la Noah y, convirtiéndose en dos hermosas alas, se clavo en su espalda. Kessha hizo un gesto de dolor y luego vatio las alas fuerte y rápidamente. Se fue elevando poco a poco, hasta llegar a la zona más alta de la enorme torre de la Orden y, advirtiendo en afilado pico de esta, se poso encima con un único pie, logrando, sin esfuerzo, que el sólido metal se doblase levemente.
La Noah mantuvo el equilibrio mientras su Inocencia se desactivaba y dejaba ver al precioso golem aletear contento alrededor de la chica. Esta, por su parte, estiro los brazos, quedándose en forma de cruz sobra la altísima torre.
El viento soplaba cálida y dulcemente en lo alto de la torre y Kessha cerró los ojos, dejando bogar su imaginación y respirando tranquila. No supo a ciencia cierta cuanto tiempo estuvo sobre la alta torre, se encontraba a gusto, sintiendo libre. Pero todo tenía un fin, abrió los ojos al oír gritar a una voz femenina.
-¡Kessha ¿Qué haces ahí arriba?-chillo Lenalee al mismo tiempo que subía, gracias a su Inocencia, a gran velocidad.
-Pensar. -respondió la nombrada de manera seria, pero juguetona.
-¿Cómo te has subido ahí?
-Volando.
-Vamos a bajar.
-No.
-Kessha, por favor que no quiero que te hagas daño.
-¿seguro que quieres que baje?-pregunto la Noah con una enorme sonrisa en el rostro.
-¡Claro, que te puedes hacer daño!-dijo Lenalee mientras se acercaba a la Noah, con la idea de cogerla para ayudarla a bajar.
-Deseo concedido.-y con estas palabras, la Noah se dejo caer hacia atrás mientras se reía juguetona y macabramente.
Lenalee tardo un poco en reaccionar ante la temeraria chica. Unos segundos después ya se había lanzado para cogerla, aunque no fue necesario. Lenalee observó como Timcampy salía por la ventana de la habitación de la misma y se había grande. Kessha, al llegar a la altura de su dormitorio, se estrelló contra Timcampy y luego se metió en su habitación, como si el impacto no hubiese sido fuerte, Kessha entro en su habitación con una sonrisa en los labios.
Segundos después Lenalee se metió por la ventana de la habitación de Kessha, con gesto preocupado.
-¿Por qué has hecho eso?-pregunto, algo enfadada.- ¿te has hecho daño?
-Lo lamento, mi ''cordura'' estaba por debajo de lo normal y estaba alterada.-dijo Kessha mientras se giraba hacia Lenalee y la miraba a los ojos. Realmente la Noah no lo lamentaba demasiado, se había divertido, pero hacer enemigos en la Orden no era bueno, no necesitaba más, con tener a su familia en contra le bastaba o eso creía.-Estoy bien.
-Kessha… ¿has crecido desde ayer?... Estas más alta y mas…-Lenalee intentaba buscar la palabra correcta, 'madura' o 'sensual' eran los únicos calificativos que se la ocurrían.-mas… madura.-opto por lo primero al final.
-¿Qué?-Kessha se giro hacia el espejo y lo descolgó para mirarse. Era ciertamente más alta, ahora casi igualaba a Lenalee y su cuerpo se había vuelto más esbelto, tenía mas pecho y bellas y sensuales curvas surcaban su cuerpo. Kessha torció el gesto.-Y ellos no me dijeron nada…en fin…-susurro.-No sé, será algo del crecimiento, a ti también te pasara, tienes más o menos mi edad…-dijo subiendo la voz para que Lenalee la oyese. No era una mentira, dado que Kessha no sabía a qué se debía el repentino cambio en su estatura y en su cuerpo.
-Bueno, está bien.-suspiro Lenalee. -¿quieres que te enseñe la cafetería, desayunamos y luego te enseño la Base?
-Me parece bien, gracias, Lenalee.
Iban a salir por la puerta cuando sonó la misma y la Noah abrió con una sonrisa. Su sonrisa se amplió al ver a Miranda tras la puerta levemente sonrojada.
-¿te has perdido, Miranda?-pregunto Lenalee por detrás de Kessha.
-¡N-n-no! So-solo venia a ver a Kessha.
-Pues aquí me tienes, Miranda. ¿Paso algo?-pregunto dulcemente la Noah.
-Me marcho de misión, con Krory, al que, por cierto he perdido por el camino, venía a despedirme.-dijo con timidez la bella exorcista.-Kessha tú has…
-Sí, eso parece…-corto la Noah.-Regresa pronto y no sufras daños.-le dijo Kessha mientras le daba un beso en la mejilla. Pidiéndole al Conde Milenario en silencio que Miranda y Krory no se encontrasen con ningún Noah.
-¡Sí!-dijo Miranda con una sonrisa.- Adiós, Lenalee.
-Adiós, Miranda, buena suerte.-dijo Lenalee con una sonrisa.
Miranda se marcho, Kessha y Lenalee se dirigieron al comedor, donde había varias personas desayunando, entre ellas, Kanda.
-¡Kanda! Buenos días.-saludo Kessha mientras se le acercaba, Lenalee se quedo distancia.
-¿Por qué me molestas, acaso quieres morir?-dijo él mientras cogía su Katana.
-Bueno, tranquilo…-dijo la Noah y le sonrió. Recordó como le había llamado Lavi el día anterior y amplió su sonrisa.-Yuu.
-¡Tu…!-grito Kanda, fuera de sus casillas mientras desenfundaba su Katana y se disponía a ensartar a Kessha. Lenalee intervino.
-Kanda, por favor, tranquilízate.-dijo ella, este la ignoro por completo y se puso a perseguir a Kessha por todo el comedor.
La menor reía y Kanda se enfado más al ver que no podría pillarla. De repente la Noah se quedo quieta. Y miro alrededor, con el rostro tranquilo pero la mirada llena de terror. Kanda le dio alcance pero, al ver la mirada de la chica también miro alrededor, no vio nada más que cuatro estúpidos que se habían quedado mirando a la bella muchacha y un sacerdote que no había visto nunca sentado mirándola también. El samurái pudo sentir perfectamente como el cuerpo de Kessha se tensaba y se erguía, imponente, mientras esta miraba al sacerdote, como si quisiera advertirlo de que se andarse con cuidado.
De repente Kanda recordó por que la estaba persiguiendo y le puso a Mugen en el cuello a la chica. Kessha pareció volver a la realidad cuando sintió en frio metal en su garganta, sonrió.
-En circunstancias normales no me habrías pillado, Yuu.-le dijo mientras esquivaba un espadazo por parte del samurái.- ¡Lenalee, desayuna tu, yo no tengo hambre!-dijo subiendo un poco el tono de voz, debido a que estaba un poco lejos de la otra joven. Era cierto, Kessha no necesitaba comer, si comía, lo haría por simple gusto.
La Noah fijo la vista en el desayuno a medio comer del samurái y, al no saber qué tipo de comida era, se acerco a la velocidad del rayo, y se zampo el desayuno de Kanda.
A Kanda se le salto una venita en la frente.
-¡Vas a morir, N-chibi!
-glups…-se atraganto la Noah por intentar tragar todo de golpe y comenzó a toser. Eso le dio tiempo suficiente al samurái para intentar ensartarla de nuevo con su Katana. Y casi lo consigue de no ser por la intervención de cierto personaje de cabellos blancos.
-¡Bakanda! Déjala en paz… siempre metiéndote con los demás.
-¡Allen!-grito Kessha con alegría mientras lo abrazaba. El chico de cabellos blancos, que no la había reconocido se asombro de que supiese su nombre. Se giro-¿Allen? ¿Te has olvidado de mi?-pregunto mirándolo casi con tristeza.
-¡Kessha!-grito Allen mientras se separaba unos pasos, aquello lo había pillado completamente por sorpresa. Se fijo en que la menor había cambiado y un fuerte sonrojo cubrió la cara de este. -¿Qué haces aquí?
-Es una larga historia, antes de nada, hay algo que seguro que estarás buscando y que yo tengo. ¡Tim, tu dueño esta aquí!-grito por ultimo la Noah.
Una bola dorada entro en la sala como un rayo y se coloco en la cabeza de Allen.
-¡Timcampy! ¿Dónde demonios estabas?-le pregunto al golem, mientras lo cogía le lo estiraba como si se tratase de plastilina.
-jeje-rio Kessha, al contrario de lo que esperaba, se sintió bastante feliz al poder observar la sonrisa de Allen de nuevo.- Bueno, ¿Lenalee?
-Hola, Allen.-dijo la exorcista con una sonrisa.-me alegro de que tu misión te haya ido bien.
-Si…bien.-dijo el nombrado mientras su mirada se oscurecía. Esto preocupo a la Noah, y esta quiso preguntar, pero supo perfectamente que aquel no era el momento adecuado para eso.
-Lenalee, ¿me vas a enseñar la torre?-pregunto la Noah mientras sonreía.
-¡Sí! Casi se me olvida, perdóname Kessha.-dijo Lenalee mientras se adelantaba.-Vamos, luego nos vemos, chicos.
-Adiós, Walker, Yuu.-se despidió la Noah, y Allen sintió que al llamarlo de esa manera estaba desliéndose, no solo de él, sino de otra persona.
-Estúpido Moyashi…-lo insulto Kanda. Intentado no ir a partir a Kessha en dos.
-¿ya empezamos, Bakanda?
-Sabes perfectamente que ella no debería estar aquí.-dijo Kanda.
-Entonces, yo tampoco debería.-dijo Allen con gesto serio.
-Tú no eres un…-Kanda callo, consciente de lo que podría pasar si hablaba más de la cuenta. -Déjalo, Moyashi, seguro que es demasiado para tu pequeña cabecita.-se burlo Kanda con una maléfica sonrisilla.
-¡Serás…!
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Kessha y Lenalee caminaban tranquilamente por la Base, mientras la de ojos amatista le explicaba donde se situaban todos los sitios y Kessha los memorizaba. Más de una horas les tomo recorrer casi toda la torre, cuando un ruido sordo sonó en una de las habitaciones. Lenalee y Kessha se apresuraron a ver qué había pasado, encontrándose a un hombre alto y fornido, a Komui, a una niña y muchos hombres vestidos con extrañas túnicas que les tapaban completamente y con extraños emblemas. A Lenalee la recorrió un horrible escalofrió y retrocedió unos pasos con la cabeza gacha.
-¿Qué está pasan-?- Kessha se interrumpió al ver a la niña con numerosas heridas, el hombre situado en el centro de la habitación, delante de donde la niña se hallaba sentada, se disponía a darle un tortazo a la misma, al ver nadie movió un dedo para impedírselo, hizo uso de su excepcional velocidad y se situó delante la niña, parando el golpe con un solo dedo para posteriormente agarrar el brazo del hombre.-Pegar a un niño no es recurso más recomendado si se quiere ganar su afecto.-dijo ella, controlando su furia. Miro a los ojos del hombre, le generaron asco.
-¿Quién eres tú?-dijo el hombre desaciéndose del agarre de la Noah. Si el hombre hubiese mantenido unos segundos más el agarre de la chica, esta le habría roto el brazo sin esfuerzo.
-Me llamo Kessha.-dijo ella, seria.
-¿es ella la chica de la me han hablado ayer?-pregunto el hombre mirando a Komui.
-Si.-dijo Komui, con cabeza gacha.
-¿puedo preguntar quién es usted para intentar pegar a una niña? ¿Algún familiar?
-No soy ningún familiar. Mi nombre es Leverrier.-se presento él con voz fría.
Kessha se giro y miro a la niña, esta le devolvió una mirada completamente vacía.
-¿Qué le han hecho esta niña?
-No tienes por qué saberlo.
-Le ruego, señor, que no me enfade. –Dijo la Noah, con fría cortesía; casi fuera de sus casillas, pero con su voz completamente controlada.- Respóndame. ¿Qué le han hecho a esta niña?
-¿Qué harás si no te lo digo?-le pregunto el Inspector burlonamente.
-Mmm…puedo hacer muchas cosas…-dijo la Noah macabramente.-Veamos…puedo despedazarte…arrancarte la piel y dejar que te pudras después…puedo hacer…muchas cosas…-enuncio la Noah ampliando la sonrisa, sin decir en ningún momento que podía destruir su alma, si es que ese hombre tenía, Kessha lo dudaba. A todos los presentes se les puso la piel de gallina y se les erizo el bello de la nuca, no por lo que la chica había dicho aunque jugaba cierto papel, sino por lo que el rostro de la Noah reflejaba junto con el aura que se había tornado alrededor de esta.
-Dudo que pudieses hacer algo así.-se burlo el Inspector.
-¿quiere probar?-dijo ella. Un sudor frio recorrió a Leverrier, pero no lo dejo notar, los ojos del hombre no mostraron emoción alguna. Todos los hombres extrañamente tapados se hallaban preparados para detener lo que Kessha pudiese hacer.
-Por favor, chicas, salid de aquí.-casi suplico Komui.
-Por supuesto que saldré de aquí, cuando curen a la chica.-dijo Kessha mientras advertía que la niña tenía la ropa manchada de sangre en la pierna derecha y heridas alrededor de las muñecas, como si hubiese tenido grilletes.
-No eres nadie para dar órdenes aquí.-dijo el Inspector Leverrier mientras encarnaba una ceja.
-No soy nadie para dar órdenes aquí, pero puesto que Komui parece ser un perro cobarde en estos instantes y usted, un superior, que tiene el alma casi mas corrompida que el propio Conde Milenario, seré yo quien lleve a cabo lo que he dicho. - soltó ella, dejando la cortesía a un lado y diciendo una verdad tan grande como la torre en la que se encontraban.
Dicho esto, Kessha cogió a la niña en brazos y se la llevo de allí, los hombres que había en la habitación trataron de detenerla, pero ella, puesto que no tenía ningún tipo de Inocencia (Sinless estaba es su habitación) y era notablemente muchísimo más fuerte que todos los presentes en la habitación juntos y por separado, se escabullo con rapidez.
-Y yo que pensaba que no había un ''inútil Conde'' en la Orden, voy y me topo con un alma mas corrompida que la de un Akuma nivel cuatro…-dijo ella con fastidio mientras corría por la torre, buscando la enfermería.
Cuando la encontró suspiro aliviada, una enfermera, de porte severo salió a su encuentro.
-¿pasa algo?-pregunto la anciana pero bien conservada mujer.
-Me gustaría que curasen a esta niña, por favor. –dijo mientras entraba y depositaba a la pequeña en una de las camillas. La enfermera cerró la puerta con llave y se dispuso a examinar a la chica. Sonaron unos golpes en la puerta.
-¿Ha llegado recientemente alguien aquí con una niña en brazos?-pregunto una voz desde fuera.
-No, aquí no ha llegado nadie, ¿debería?-mintió la enfermera, que seguía con su porte serio.
-No, señora, muchas gracias.-dijo el hombre, posteriormente se escucharon los pasos del mismo alejándose.
-Gracias, señora.- agradeció la Noah con una bonita sonrisa.
-Lo he hecho por la niña, no pienso dejar que nadie me quite a mis enfermos y luego me vengan los mismos y tenga que trabajar en doble, más vale bien a la primera que tener que repetir el trabajo.-dijo la enfermera.-Voy a por vendas, tiene una herida un tanto profunda en la pierna derecha.-se levando, buscando las vendas.
-¿Cuál es tu nombre?-pregunto amablemente Kessha.
-…-la niña parecía que no iba a responder cuando al final dijo:- Co-Coraline
-Mi nombre es Kessha.-se presento la Noah mientras sonreía.- ¿Cómo te han traído hasta aquí?
-No-no lose.
-Te drogaron.-afirmo Kessha.- ¿Qué edad tienes?
-12 años.-dijo la chica, parecía que iba recobrando el ánimo. Kessha se fijo en que era bastante mona, de cabellos marrón oscuro, casi negro, profundos y grandes ojos chocolate, de complexión delgada y piel tostada.
-Bien, ahora voy a desinfectarte y luego te vendare las heridas. Te va escocer.-aviso la enfermera.
- Si quieres puedes distraerte conmigo.-dijo Kessha mientras le sonreía.- ¿Qué es lo que tienes en las manos?
-Una guadaña portátil.-dijo Coraline sonriendo.
-¿la llamas así por es pequeña, no?
-Exacto.-dijo la niña mientras hacia un gesto de dolor.-y también porque puedo hacerla grande cuando quiero.
-Te han traído aquí por algo ¿sabes que es lo que tienes en la mano?-pregunto la Noah a sabiendas de que poseía una Inocencia.
-Sí, antes de que todo se volviera negro dijeron que esto era una Inocencia y que estaba contaminada.-dijo, mostrándole la pequeña guadaña.
-Bueno, cuando terminen de vendarte iremos al comedor y comerás algo ¿no tienes hambre?-pregunto ella viendo lo delgada que estaba.
-Mucha.-contesto Coraline, al instante le rugió el estomago.
-jajaja-rio musicalmente la Noah de la Esperanza.-Bueno, después de eso iremos a ver qué es lo que pasa con tu Inocencia.
-¿Llevas aquí mucho tiempo o algo?-pregunto Coraline con curiosidad.
-No, llegue ayer.
-¿Me harán algo cuando vayamos a verles?, ese hombre no me gusta…-dijo Coraline mientras su rostro de ensombrecía.
-No te harán nada, porque yo estaré ahí.-dijo con confianza Kessha, mientras le tomaba una mano a la pequeña. Esta sonrió.-me recuerdas a alguien…-dijo con una sonrisa la Noah.
-¿Sí? ¿A quién?-pregunto con curiosidad Coraline.
-No puedo decirlo. Lo lamento.
-joo…-se quejo la pequeña e hizo otra mueca de dolor.
-He terminado.-dijo la enfermera con una sonrisa satisfecha.
-Muchas gracias.-dijo Coraline con una preciosa e infantil sonrisa.
La enfermera no respondió, pero sonrió. Kessha cogió a Coraline dulcemente como una princesa y la llevo tranquilamente hasta la cocina. Se quedo para en la entrada con gesto sorprendido, una enorme montaña de platos vacio de amontonaba encima de una mesa mientras que otra montaña de comida ocupada otra mesa.
-¿Quién…?
-¡WALKER!-grito un chico rubio, con el cabello largo recogido en una coleta y dos curiosos puntos es la frente.- ¿a que le llamas tu tomar un aperitivo?-lo regaño.
-lo siento, tenía hambre…-se disculpo Allen detrás de toda esa montaña de platos.
-¿Allen, te has comido tu todo eso tu solo?-pregunto sorprendida la Noah.-Vaya, si que tienes apetito.- rio.
-¡Cuánto come ese chico!-grito Coraline mientras Kessha la bajaba y la ponía en el suelo. La niña avanzo un par de pasos, piso sin querer uno de los y resbalo, dio tres pasos a pata coja y perdió el equilibrio. Kessha se movió a gran velocidad y la atrapo antes de que cayese.
-Fíjate por dónde vas Coraline.-dijo mientras la cogía del mentón y le levantaba la cara para mirar sus ojos color chocolate.-No quiero que te hagas mas heridas.
-Si…
-¿Quién eres tú?-le pregunto al rubio mientras soltaba a Coraline de manera sutil.
-Mi nombre es Howard Link.
-Encantada de conocerte, mi nombre es Kessha.
-¿tu apellido?-pregunto Link con voz severa.
-Mi apellido…es…
-¡Link!-intervino Allen.- ¿para qué me buscabas?
-Se supone que tengo que estar supervisándote en todo momento, deja de escaparte.-lo regaño él.
-No me he escapado, solo me descuidado y me he ido por otro lado, he acabado en la cocina y me ha picado el hambre.-se excuso Allen. Kessha se rio, su risa sonó musical.
Kessha dejo a Link y a Allen discutiendo y se giro hacia una ventanilla grande, se acerco.
-Parece que tenemos dos cara nuevas~ ¿Cómo os llamáis, princesas?-dijo un hombre que Kessha califico como ''homosexual perdido''.
-Yo soy Kessha y esta pequeña de aquí es Coraline.
-Encantado de conoceros~ ¿Qué queréis comer?-pregunto el cocinero sonriendo.
-Quiero algo con chocolate…por favor-pidió Coraline tímidamente pero con una sonrisa.
-Yo un cuenco de cerezas, por favor.- pidió Kessha y en unos segundos apareció el mismo cocinero con una enorme pedazo de tarta de chocolate y el cuenco de cerezas.-Muchas gracias.
Kessha se sentó al lado de Allen, que había vuelto a comer a su sitio mientras Link lo mirada desaprobadoramente. Coraline se sentó a comer al lado de la Noah mientras miraba su plato con cara de máxima felicidad. La Noah se metió una cereza en la boca y noto que alguien la estaba mirando, miro de reojo a Allen y este debió la mirada, sonrojado a más no poder. Kessha encarno una ceja y sonrió, ese chico no se parecía demasiado en actitud a Neah.
-Come deprisa Coraline, vienen a por nosotras.-dijo con tranquilidad la Noah.
-¿Quién os persigue?-pregunto Allen.
-Pues, el Inspector Leverrier y los hombres raros de negro con insignias, supongo que por orden del primero.-explico Kessha.
-¿Por qué?-pregunto Allen sorprendido.
-Porque me defendió y me llevo a la enfermería para que me curasen, me han traído aquí a la fuerza y me duele todo el cuerpo, ahora ya no tanto gracias a Kessha y a la enfermera…-dijo Coraline mientras seguía comiendo.
-¿y has conseguir escabullirte sola?-pregunto Link un tanto sorprendido.
-Si.- respondió Kessha sonriendo.-ya llegaron~
-¡ESTAN AQUÍ!-grito alguien en ese momento.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Muchas gracias por leer mi fanfic, aunque creo que este capítulo se ha hecho pesado…en fin, introduje un nuevo personaje: Coraline.
A petición de Creepy-song. Espero que le haya gustado ^^=
Kessha: y si no le ha gustado que se aguante (cosa que dudo) a mí me gusta Coraline.
(Yo): te gusta porque te recuerda a Tyki, cabeza melona.¬¬
Kessha: Puede ser, como me vuelvas a llamar así… dejare que Yuu te pegue y a Tyki que se burle de ti.
Kanda: A mí no me metas, N-chibi.
Kessha: ¡No me llames así! ¡He crecido!
Kanda: En edad mental no.
Kessha: ahora veras…Yuu estúpido… (Kanda y Kessha se ponen a pelear)
(Yo): Ya están otra vez… -.-U
Coraline: ¿Hacen esto mucho?
(Yo): Desde que se conocen…
Coraline: ¿no hay manera de pararlo?
(Yo): Si la hay, yo no la sé. Bueno ahora pondré un perfil detallado de Kessha, en concreto para Lidya Schattenspiel. Que va a introducir en su historia a mi protagonista. ^^= Bye~
-.-.-.-.-Perfil de Kessha-.-.-.-.-.-
*Nombre: Kessha Kamelot
*Nombre Noah: Astartea (El Ángel del Infierno)
*Edad: 17 años
*Raza: Noah de la Esperanza.
*Habilidad Noah: Extremadamente rápida, puede manejar todos los Elementos de la Creación (fuego, tierra, agua, aire, tiempo, luz, sombras y es buena con la magia)
*Bando: Esta con los Exorcistas por el momento (?)
*Fusión con su Noah: 97%
*Inocencia: Alas del Juicio Final
-Su inocencia no solo tiene forma de alas (negra y blanca) sino que tiene tres niveles diferentes:
Nivel 1: Alas del Juicio Final
Nivel 2: La espada Sentencia
Nivel tres (?)
Sincronización con la Inocencia: 50-100 %
*D. Física: Hermosísima joven de cabello negro como la noche con destellos azules, ojos como esmeraldas, de bella y seductora figura femenina.
*D. psicológica: Serena y calmada, sincera y algo retorcida, muy orgullosa y cortes; también muy protectora y seria cuando se trata de las personas que le importan de verdad. Seductora y sensual cuando quiere. Su mente como Noah es muy bipolar. Jamás miente.
*Curiosidades: Amante de Tyki Mikk, esta algo enamorada de Allen Walker, aunque odia reconocerlo. Simpatiza y juega con Neah Walker.
*Le gusta: Las cerezas, Tyki Mikk, Allen Walker, la lasaña, picarse con Kanda, y tiene cierto gusto por la sangre. Volar y sentirse libre (esto de forma especial)
*Odia: Al Inspector Leverrier, las personas débiles, al Conde Milenario y que le den ordenes.
*Frases: "Grandes metas requieren grandes sacrificios" y "Yo no miento…porque la verdad es mucho más aterradora y cruel que una simple mentira"
