Hoy termina este fic¡, el cual creí que ya no tendría vida después de que lo deje un tiempo y no recibí reviews hahaha. Pero muchas gracias nubeRojiza por tu comentario. Me da gusto que te gustara mi fic, espero que el final te agrade. Es triste pero por fin acabe la secuela, tal vez no como lo tenia planeado pero bueno así pasa cuando sucede haha. En fin Muchas Gracias a todos los que hayan leído esta historia desde que comenzó como una trilogía de one-shot y siguió con "Me enamore son querer". Hasta la proxima =D.
Sin más por decir.
Bonne lecture.
Cap. 6: Quien Diria
Freddie recibió una llamada de Gibby. Su amigo sonaba apresurado, le contó que Carly le aviso que Sam se iría esa mañana de nuevo a San Diego. Freddie sintió que su alma se le iba del cuerpo, y dos razones eran las culpables de eso. Primero se sentía mal porque estos días había perdido mucho contacto con Carly, solo unas dos veces la vio después de su charla en el restaurante y no fue nada cómodo. Segundo porque la mujer que amaba se iba de nuevo. El joven no podía permitir que de nuevo la rubia se fuera de su lado. Al otro lado del auricular del celular, Gibby llamaba insistente a Freddie. Este último reacciono por fin.
¿Sabes en que vuelo se va a ir? –
En el de las doce – Freddie vio su reloj de pulsera y vio que eran las once y media. Desde donde estaba no llegaría a tiempo - ¿Dónde estas?
Saliendo del trabajo – Para mala suerte Freddie ese día tenia el auto en el taller – iba a desayunar. Demonios y mi carro esta en reparación.
No te preocupes – La voz de Gibby sonaba consoladora – estoy a unas cuadras, voy por ti.
(-)
No pasaron ni cinco minutos cuando Gibby llego en su automóvil. Freddie abordo rápido el vehiculo y enseguida arrancaron. El trayecto al aeropuerto de Seattle, fue estresante. Pareciera que el destino no quería que Freddie llegara con Sam.
El trafico era lo peor en ese día. Gibby como pudo, tomando rutas alternas y no tan legales, pasaba aquel tráfico de autos. Freddie no le importaba que estuvieran rompiendo leyes de vialidad, necesita llegar a tiempo. Miro su reloj y vio que eran las doce y cinco.
No llegaremos –
Tu confía – en eso Gibby se metió entre un jardín de un parque. Freddie juraba que su amigo no le importaba que las personas ahí estuvieran huyendo de el, le miraran con mala cara.
Ten cuidado Gibby – Freddie vio como se llevaba un aspersor el joven – te meterás en problemas.
Como si nunca los tuviera – ambos amigos rieron.
Cuando el reloj marco las doce veinte, llegaron al aeropuerto. Gibby se paro en la entrada y Freddie bajo solo, su amigo se quedaría para estacionar el auto.
(-)
Como podía Freddie se abría paso entre toda la gente y su equipaje. Enseguida fue a una casilla y pregunto por el vuelo a San Diego de las doce y media. La joven que atendía le dijo que era por la puerta 2-A y si quería alcanzar el vuelo tenia que correr. Tomando la sugerencia de la joven, Freddie voló hasta el lugar indicado. Pero lo que vio no fue nada grato. La puerta ya estaba cerrada, y una vez hecho no se abría.
Necesito entrar – le decía a un azafata – no ve que en ese avión va la mujer que quiero.
Lo lamento pero un puedo hacer nada – la azafata le dedicaba una mirada delicada, parecía que le conmovía como se veía el joven.
Demonios – Freddie fue a un enorme ventanal donde puedes ver los aviones en la pista. Vio el que estaba mas cerca, ese seria el que se llevaría a su rubia a otra ciudad.
Freddie – escucho la voz de Gibby tras el – Llegamos tarde, ¿Cierto?
No la dejare ir de nuevo – la voz de Freddie sonaba decidida – iré tras ella.
Pues hazlo – Freddie noto en la voz de su amigo que este sabia algo. Al ver como le miraba, Gibby prosiguió – Me dijo Carly que hoy mañana temprano es la boda.
¡¿Qué? – la incredulidad se poso en la cara de Freddie.
Si, al parecer decidieron adelantar todo –
Pero, ¿Por qué? –
No lo se – Gibby se encogió de hombros – Pidieron disculpas por no poder invitarnos.
No, no, no – Freddie enseguida fue a donde vendían los boletos. Pidió el primero que saliera a San Diego – Dime que sabes donde viven.
Ten – Gibby le dio un papel con la dirección de donde se suponía que vivía Sam – Me lo dio ayer, que bueno que se lo pedí.
Te lo agradezco amigo –
(-)
En el avión, Freddie veía su pearphone. En ella tenia imágenes con Carly y Sam. Al verlas se sentía mal por como estaba ocurriendo todo. Por como sucedieron las cosas. Pero así es la vida. Paso su vista al cielo que se teñía de un azul intenso. El sol irradiaba su luz en todo lo que sus ojos podían alcanzar a ver. Paso su mirada hacia abajo y vio la ciudad de San Diego. Solo una vez estuvo ahí. Escucho que el piloto pedía que todos se abrocharan los cinturones de seguridad. El aterrizaje fue perfecto.
(-)
Tan rápido como le permitían sus pies y las personas, Freddie fue alquilar un automóvil. Ya en el auto, emprendió el viaje por las calles de la ciudad. Saco el papel con la dirección y lo introdujo en el GPS. El cual le fue guiando.
El camino duro una hora. Por fin llego a un lugar residencial. Las casas eran muy lindas y se veían acogedoras. Vaya que Sam si vivía en un buen lugar. A diferencia de donde vivía antes con su madre en Seattle. Paso por las casa lentamente buscando el numero correcto. Hasta que por fin dio con la casa. El hogar de Sam era de dos pisos, pintada de blanco con tejas en el techo de color marrón, tenia un hermoso jardín frontal con hermosas flores de varios colores y un hermoso árbol en la parte mas hacia la calle. Tragándose cualquier nerviosismo, bajo del auto y decidido fue hasta la puerta. Toco el timbre y espero a que le abrieran. Par su sorpresa fue Eugene.
¿Freddie? – el pelirrojo le miro asombrado. Casi estupefacto.
Hola Eugene – saludo tranquilo Freddie – Me preguntaba si esta Sam en casa.
No esta – contesto amable el joven – regresara en un rato.
Oh ya veo –
Pero pasa por favor – Freddie no supo si aceptar la invitación. Al final lo hizo.
Lo invito a pasar a la cocina. Abrió el refrigerador y saco dos cervezas. Le paso una a Freddie quien acepto y le dio un trago. Ambos se quedaron en silencio por un rato. Eugene fue quien rompió el momento incomodo.
Vienes por Sam, ¿Cierto? –
Este… bueno… Si – Freddie no sabia que responder, le tomo desprevenido. Sin tomar cuenta que era el novio de Sam – Espero no te moleste.
No te preocupes – Eugene le sonrío. Freddie le miro extraño – es bueno saber que por fin te diste cuenta que la quieres.
Pero como … - Freddie nunca espero una conversación así.
Se nota a simple vista – Eugene sonrío y le dio un trago a su bebida.
¿Y no te molesta que venga a buscar a tu novia para hablar del tema? – Eugene volvió a herir mientras bajaba su cabeza y negaba.
No es mi novia – Eugene volvió a subir su cabeza y noto el asombro de Freddie – nunca lo fue y nunca ha sido mi prometida.
No entiendo –
Soy un simple amigo – Eugene no dejaba de sonreír – Yo solo ayudaba a Sam con su plan – el pelirrojo vio sobre el hombro de Freddie y añadió – pero eso mejor que te lo cuente Sam.
¿Sam? – Freddie volteo a donde miraba Eugene y en el marco de la puerta que da a la cocina estaba Sam parada dedicándole una de sus típicas miradas asesinas al pelirrojo.
Si me disculpan - Eugene se retiro para dejar hablar a los amigos.
Se supone que no sabrías esto – Sam se acerco a Freddie y le quito su cerveza para darle un pequeño trago – Se supone que estarías en Seattle reconciliándote con Carly.
¿Reconciliarme? –
Se que terminaron – la rubia se sentó en una silla a frente a Freddie – No me dijo el porque pero eres un idiota por hacerla sufrir.
Sufriría mas si siguiéramos junto – Freddie tenia su mirada en los ojos de Sam – con el tiempo la verdad nos alcanzaría.
¿Qué haces aquí? –
¿No lo imaginas? –
Por eso te pregunte – Freddie miro divertido a su rubia. Nunca cambiaria.
Vengo por ti – Sam abrió sus ojos de mas al no esperar tal respuesta. Un silencio domino la cocina.
No digas idioteces – Sam se levanto de su lugar Freddie le imito.
Es cierto – Freddie se acerco a Sam. la rubia no pudo evitar sonrojarse al tenerlo tan cerca - ¿Por qué fingiste sobre tu matrimonio?
Eso no importa, ok –
Me importa, y mas de lo que imaginas –
No seas chismoso freddo –Sam evito la mirada de su Freddie.
Lo hiciste por mi, ¿Cierto? – Sam volvió a girar a el. Freddie sonreía al ver que era cierto – Con eso querías evitar algo.
¿Siempre tienes que ser tan estresante? –
Es momento de ser sinceros con el otro – Freddie se alejo un poco de Sam – y es por eso que he venido hasta aquí.
Bueno empieza –
Te quiero – Sam no supo como reaccionar ante las palabras repentinas de Freddie – Por eso terminamos Carly y yo. Me di cuenta que de la que estoy enamorado eres tu.
No entiendo – la voz de Sam se le cortaba.
El día que te fuiste repentinamente, yo te fui a buscar para confesarte lo que sentía- Freddie apretó su puño un poco – pero era demasiado tarde, ya no estabas. Y fue por eso que seguí con Carly, creyendo que lo tuyo era pasajero.
Freddie – susurro Sam.
Pero volviste, y ese sentimiento resurgió – Freddie estaba quieto en su lugar sin perder de vista a Sam – No era justo para Carly que yo siguiera con ella – después de esto hubo otro silencio, Freddie esperaba a que Sam hablara.
Yo me fui por lo mismo – Sam se acerco a una mesa alta que dividía el comedor de la cocina – me enamore sin querer de ti – por primera vez Sam abría su corazón a lo que sentía por esa situación – Sabes como soy de atrabancada, y por eso tome la decisión de irme.
Sam –
Creí que poner distancia borraría mis sentimientos hacia ti – Sam prosiguió – pero nunca los perdí, y aun los tengo tan clavados en mi corazón – la rubia sintió lagrimar sus ojos – tuve que ir por trabajo a Seattle, nunca crei que me los encontraría, pero así fue.
Ese momento me impacto –
A mi también – se le escapo una lagrima a la rubia – rápido invente que Eugene era mi prometido, no se porque, pero lo dije. Creo que mi vi influenciada al verlo juntos.
Me dolió cuando dijiste que era tu prometido –
Eugene es un gran amigo – Sam dio una media sonrisa – se dispuso ayudarme, pero me aconsejaba que esto no era lo correcto.
A mi me decia lo mismo Gibby –
También a mi - ambos amigos se miraron al saber que tenían un cómplice en común, se sonrieron ante esto – ese gran tonto.
Busco la forma de que nos diéramos cuenta de nuestros sentimientos- Freddie sonreía – no le digas así.
¿Y ahora que haremos? –
Pues primero no vengarnos de Gibby – Sam sonrío ante el comentario. Vio como su Freddie se le acercaba – y segundo – se fue acercando a su rostro, a sus labios – darnos una oportunidad de descubrir que es este sentimiento – dicho esto toda conversación termino con un tierno, dulce y anhelado beso que por años tenían revoloteado en su interior. El beso fue largo, tranquilo, tierno. Al faltarle el aire se separaron.
No estuvo tan mal Freddo – comento Sam ocasionando la risa de ambos que se volvieron a fundir en un dulce beso. Y así esta pareja estaba unida. Que ellos terminarían juntos, Quien Diria.
