Los personajes son de la gran S.M. La historia es mía. Probablemente aparezcan parte de los textos o de las situaciones de la historia original, también podrían aparecer situaciones, lugares, etc. que sean ficticios. En esta historia hay personajes inventados. Si tienen duda con lo que sea o si alguna palabra no les parce familiar o si ven un error me escriben.

CAPI: AMOR A PRIMERA VISTA

BELLA - POV

Ángela y yo salimos de la editorial y nos fuimos directamente al centro comercial. Ángela se compro un hermoso vestido color lavanda, yo me compre un precioso vestido azul. (Vestidos en mi perfil). Decidimos almorzar en McDonald's y después fuimos a comprar los zapatos, Ángela se compro unas sandalias negras, y yo me compre unas plateadas. Lleve a Ángela a su casa pues Ben se había ido a su oficina tan pronto salimos de la editorial. Quedamos en que ellos pasarían a recogerme a las 6:30 de la tarde, así no tendría que regresar sola en la noche cuando la cena acabara, Ang y Ben son unos excelentes amigos, siempre pendientes de mí. Llegue a casa a eso de las 3:30 de la tarde y me fui directo a la ducha, lave mi cabello y me di un relajante baño de agua caliente. Cuando salí de la ducha seque mi cabello, luego me pinte las uñas de las manos y los pies de un color ivory, mire el reloj y vi que eran las 5:55, me puse las sandalias y el vestido, me maquille con una base ligera, un poco de sombra azul claro, puse mascara en mi pestañas, un poco de rubor en crema para resaltar mi propio rubor natural, y en mis labios puse un poco de brillo labial. Para complementar el vestido me puse un brazalete y aretes a juego muy sencillos, que conseguí por $75.00 dólares en la misma tienda donde compre el vestido. Me mire en el espejo y vi que me veía bien. Busque el bolso a juego con los zapatos y puse mi tarjeta de crédito, la tarjera identificación, el labial, mi celular y las llaves, en estos bolsos tan pequeños no cabía nada más. Mi celular sonó y vi que era Ang.

-Hola – conteste.

-Hey, Bella estamos frente al edificio – me dijo.

-Enseguida bajo – le dije antes de colgar, me puse mi agua de fresias, cerré la puerta y baje al lobby, subí al auto de mis amigos y partimos hacia el restaurante. La primera y única vez que he ido al 1950's, fue cuando nos graduamos, hace casi dos años. El 1905's estaba situado en una pequeña colina y desde el estacionamiento podías ver las luces de la ciudad de Nueva York y la bahía. Media hora después estábamos caminando hacia nuestra mesa, en el centro del restaurante había una enorme pista de baile con muchas mesas lujosas alrededor, en la otra esquina había un elegante bar, al otro extremo del restaurante había mesas y por la sobriedad y estilo del área parecía que esa área estaba reservada para cenas de negocios o cosas por el estilo. Nuestra mesa estaba al fondo del restaurante, cerca de la pista de baile, todas las mesas tenían finos manteles blancos y en medio un florero de medio tamaño, de un cristal que parecía muy caro, el florero estaba adornado con tulipanes "Blackhorse" (búsquenlo en wikipedia, son muy lindos). La orquesta estaba tocando una suave melodía. Nos acomodamos en la mesa; Ángela a mi lado derecho y Ben al lado de Ang. Cinco minutos más tarde llego el señor Banner y su esposa;

-Buenas noches chicos – nos saludo – quiero presentarles a mi esposa Calixta, ellos son el licenciado Benjamín Cheney, su esposa Ángela y nuestra escritora, Isabella Swan, pero prefiere que le digan Bella – dijo el señor Banner.

-Es un gusto chicos, Scott ha hablado mucho de ustedes, en especial de ti Bella – hablo amablemente Calixta, nos dio un beso en la mejilla a cada uno y nos sentamos a conversar mientras traían nuestra cena. -Oh Bella, me alegro tanto por ti, estoy segura que tendrás mucho éxito. Ya estas lista para comenzar la gira – pregunto Calixta.

-Estamos trabajando en eso, Kelly, mi agente, se está encargando de todo. Debo decir que ha sido un honor tener un equipo de trabajo de primera. Nunca imagine que llegaría a experimentar todo esto que estoy viviendo, estoy muy emocionada por el lanzamiento – le respondí.

-Dame un adelanto – pidió Calixta.

-Bueno, te puedo decir que es una historia de amor con muchos altos y bajos y situaciones inesperadas pero su amor va por encima de todo – le respondí. Calixta parecía muy emocionada, se notaba que era muy parlanchina.

-Y cuéntenme, de donde son – pregunto curiosa Calixta.

-Todos somos de Forks, Washington. Es un pequeño pueblo cerca de Port Ángeles. Mi papá es el jefe de la policía, los padres de Ang son maestros en la única high school que hay en Forks, son excelentes maestros. Los padres de Ben son los dueños de la única ferretería de Forks, aunque hace un tiempo se mudaron a Staten Island y le dejaron la ferretería encargada al sub-gerente – conteste.

-Yo tengo un hermano mayor, Ben es hijo único, al igual que Bella – añadió Ángela.

-Así que crecieron juntos, es genial. Y supongo que Ben y Ángela tienen una hermosa historia de amor – volvió a hablar una curiosa Calixta.

-Bueno, yo soy mayor que ellas por dos años, ellas han sido amigas desde que usan pañales. Y yo he estado enamorado de Ang desde que tengo memoria. Recuerdo que la primera vez que la vi fue en la ferretería de mis padres. Yo tenía 6 y ella 4, recuerdo que ese día estaba ayudando a mi padre a juntar los cartonés para el reciclaje, ella entro de la mano de su padre, traía un hermoso vestido blanco con flores amarillas y dos coletas. Me quede maravillado, deje de escuchar todo a mi alrededor y solo la miraba. Intente captar su atención pero ella estaba distraída hablando con su padre, corrí a las maquinas tragamonedas y saque una pulserita de cincuenta centavos, espere a que su padre y el mío se pusieran a hablar y me acerque a ella. Ángela me miraba de una forma que todavía no puedo describir, le entregue la pulserita y ella me dio un beso en la mejilla. Después de eso nos hicimos amigos, también me hice amigo de Bella. Siempre estaba pendiente de ellas, crecimos y entonces yo no me atrevía a confesarle mis sentimientos a Ángela, me fui a la universidad y ellas se quedaron en Forks. Siempre manteníamos comunicación por e-mail, nunca perdimos contacto, yo esta en Washington estudiando y cuando me gradué me traslade a Nueva York, sabía que ellas estaban en la NYU pero no me atrevía a declarármele a Ángela, hace casi cuatro años nos encontramos por casualidad en un restaurante y en el momento en que la vi supe que ya no tenía miedo que quería todo con ella, desde ese día no nos hemos separado – respondió Ben suspirando mientras tomaba la mano de Ang, Calixta estaba con los ojos llorosos.

-Oh, es una historia hermosa – dijo Calixta.

-Yo siempre supe que lo amaba pero tampoco me atrevía a decirle, pero desde ese día somos inseparables. A los pocos meses de comprometernos quede embarazada, estábamos tan felices, cuando Georgy nació nuestra felicidad fue completa, cuatro meses después nos casamos. – termino Ángela.

-Ahora mis padres viven a diez minutos de nosotros, se mudaron cuando Georgy nació, puedes creer que mis padres quieren más a Ang que a mí, y mi hijo quiere quitarme a mi novia – bromeo Ben y todos reímos.

-Y donde está el pequeño Georgy, tengo que conocerlo – dijo Calixta.

-Los padres de Ben lo cuidan cuando salimos o cuando tengo que ir a la editorial. Ellos quieren disfrutar a su nieto al máximo. Fue por eso que dejaron Forks y rentaron una casa a diez minutos de las nuestra.

-Entonces todos viven en Staten Island – pregunto Calixta.

-Sí, yo tengo mi apartamento en la avenida Presidentes, en el edificio Washington. Ang y Ben viven a quince minutos de allí, en la avenida Columbia, y los padres de Ben viven en la avenida Martin Luther King, a diez minutos de allí. Aunque Ben y Ang están en planes de comprar una casa mas grande. – le respondí.

-Y tu Bella tienes algún amor – pregunto Calixta.

-Calixta – la llamo su marido.

-Yo, yo nunca he estado enamorada – dije y di gracias a dios por que el mesero trajo nuestra cena. La cena pasó entre conversaciones sobre nuestro trabajo y mi libro, Calixta estaba ansiosa porque le contara más de mi libro pero el señor Banner le dijo que tendría que comprarlo, yo estaba muy contenta. El señor Banner insistió en pagar la cuenta, me queje pero entonces Calixta se unió a su marido y terminaron convenciéndome, Ben le dijo que la próxima cena iba por su cuenta. A las diez de la noche, después del postre el señor Banner y Calixta se despidieron.

-La cena estuvo fantástica – dijo Ángela. La orquesta comenzó a tocar una hermosa canción, "Flightless Bird, American Mouth" de Iron & Wine. Ben se levanto para invitar a Ang a bailar.

-Bella me debes la próxima canción – dijo Ben mientras Ángela se levantaba, se deslizaron en la pista y comenzaron a bailar, estaba absorta mirando la orquesta y las parejas que bailaban cuando una mano extendida frente a mi llamo mi atención, levante la vista hacia el dueño de la mano y entonces, todo mi mundo se detuvo. Frente a mi había un ángel, era el hombre más hermoso que había visto jamás, su pelo era de un color bronce y estaba despeinado, invitaba a entrelazar los dedos en su cabello, su piel parecía mármol, su boca apetecible invitaba a besar sus labios y sus ojos, parecían dos esmeraldas, eran los ojos verdes más hermosos que había visto, nuestros ojos se encontraron y me perdí en sus esmeraldas. Llevaba un traje negro con un vest azul (es una especie de chaleco sin mangas que se usa sobre la camisa y debajo de la chaqueta) y una camisa blanca con una corbata azul que hacia juego con el vest y, curiosamente, también hacia juego con mi vestido.

-Bailamos – dijo con su aterciopelada voz mientras por su cara se extendía una hermosa sonrisa torcida.

-Si – conteste tomando su mano, el entrelazo nuestras manos y cuando nuestras manos se juntaron sentí chispas de electricidad recorrer todo mi cuerpo, mi mejillas ardían y las manos me sudaban, esperaba que no se diera cuenta, mi corazón latía desbocado. El nos condujo a la pista de baile y poso una mano firme en mi cintura mientras con la otra sostenía mi mano, yo puse mi mano libre sobre su hombro izquierdo. Comenzamos a deslizarnos por la pista, él llevaba el compas del baile pues yo me sentía en las nubes, no estaba segura de escuchar la canción, toda mi atención estaba fija en su mirada penetrante, sus ojos y los míos parecían estar conectados. Seguimos bailando mientras nos mirábamos a los ojos.

-Cuál es el nombre de este bello ángel – pregunto después de un rato.

-Bella – le respondí en un susurro.

-Sólo Bella – pregunto pronunciando el Bella de corrido como diciendo bella, no Bel-la como se pronunciaba.

-Isabella Swan pero prefiero Bella – le respondí sin dejar de mirar sus hermosos ojos.

-Edward Cullen, a tus pies Bella – dijo caballerosamente mientras llevaba mi mano que estaba entrelazada con la de él a sus labios y la besaba, volvió a decir Bella como si dijera bella. Sentí como si volara, mi mano me cosquilleaba. – Eres hermosa, tu nombre te queda perfecto – dijo mirándome intensamente, yo le respondí un tímido Gracias. No sé cuánto tiempo paso pero de pronto nos detuvimos, la canción había terminado.

-Quieres sentarte – pregunto, yo asentí y el nos condujo de vuelta a mi mesa sin soltar nuestras manos entrelazadas y sin quitar su mano de mi cintura. – Te importa si me siento contigo – pregunto caballerosamente mientras sacaba la silla para mí.

-No, claro que no, siéntate – le respondí, Ang y Ben caminaban hacia la mesa.

-Gracias – contesto y en ese momento llegaron mis amigos.

-Ang, Ben, el es Edward Cullen – los presente, Edward se levanto y los saludo a ambos con un apretón de manos. Su nombre en mis labios hacia rebosar mi corazón.

-Un gusto conocerlos – dijo Edward.

-Gracias, lo mismo digo – dijo Ben amablemente. Ángela me hizo una mueca.

-Hola – dijo Ang saludándolo.

-Quieren algo de tomar – pregunto Edward haciéndole una señal al mesero para que se acercara.

-Gracias pero me fascina esa canción, Ben – dijo Ángela, capte que su intención era dejarme sola con Edward. Ellos se fueron nuevamente a la pista.

-Edward, gracias pero yo no bebo alcohol – le dije tímidamente.

-Por favor, debe haber algo que te guste – me contesto haciendo un hermoso puchero.

-Um, un jugo de manzana – le respondí.

-Tráiganos un jugo de manzana para la señorita y a mí un coñac – ordeno Edward, el mesero se fue y él se giro hacia mí.

-No tenías que hacerlo – le dije.

-Bella – dijo mi nombre como si fuera lo más hermoso del mundo – Celebras algo esta noche – pregunto curioso.

-Sí, hoy en la mañana me anunciaron que mi libro saldrá a la venta en octubre – le respondí orgullosa.

-Eres escritora – pregunto y yo asentí – Felicidades – dijo mientras tomaba mi mano entre las suyas la llevo a sus labios y volvió a besarla, yo me estaba derritiendo - Cuántos años tienes – pregunto.

-23, y tu celebras algo esta noche – le pregunte de vuelta, él seguía sosteniendo una de mis manos entre las suyas.

-Tenía una cena con unos colegas – respondió como restándole importancia al asunto. El mesero trajo nuestras bebidas, – Eres de Nueva York – siguió preguntando.

-No, soy de Forks, Washington. Llegue a Nueva York hace cinco años para estudiar y me establecí aquí – le conteste. – Y tú, eres de aquí – le pregunte.

-Si – me contesto simplemente. – Tienes novio – pregunto ansioso, sus mejillas se colorearon, se veía adorable, yo me solté a reír ante su ansiedad. –Que – pregunto él.

-No Edward, no tengo novio – le respondí sintiendo el rubor en mis mejillas, el parecía aliviado.

-En serio – pregunto.

-Parezco mentirosa – le tome el pelo.

-No, no, es solo que, es increíble que un ángel como tú no tenga novio.- me respondió, su respuesta me hizo darme cuenta de algo; Esto era amor a primera vista, tal y como pasa en los cuentos de hadas. Nuestras manos todavía estaban unidas y yo me sentía en el cielo, era como si nuestras manos estuvieran hechas para sostenerse la una a la otra, no podíamos apartar los ojos el uno del otro, mi corazón todavía latía desbocado, y todo a nuestro alrededor había desaparecido, solo estábamos Edward y yo.

-Yo nunca he tenido novio – le asegure y el abrió los ojos como platos.

-Qué, pero que les pasa a los hombres, acaso están ciegos – dijo todavía incrédulo.

-Edward – dije su nombre, que, es cuestión de minutos se había convertido en mi palabra favorita –Soy una persona normal, creo que estas exagerando – le dije.

-No Bella – dijo repitiendo el bella en vez de Bel-la.

-Es Bel-la, no bella – le corregí ruborizándome.

-Para los demás eres Bel-la, para mi eres Bella, y puedo asegurarte que eres única – dijo mientras acariciaba mi mano con su pulgar, pude ver el rubor inundar sus mejillas. – Bailamos – pregunto mientras se levantaba, yo me levante gustosa y de nuevo el nos condujo a la pista de baile con nuestras manos entrelazadas y su otra mano en mi cintura. Esta vez la orquesta estaba tocando "Never Think" de Robert Pattinson. Comenzamos a bailar al compas de la suave música, nuestros ojos estaban fijos en los del otro, de repente el apretó su agarre como si me estuviese protegiendo de algo y nos giro.

-Pasa algo – le susurre.

-No – me respondió sonriéndome y seguimos bailando en silencio mirándonos a los ojos. Estábamos en nuestra burbuja personal mirando a través de nuestros ojos el alma del otro. Después de un rato nos volvimos a sentar, Ángela y yo fuimos al baño y dejamos a Edward y a Ben en la mesa conversando.

-Oh por Dios Bella, si vieras sus caras – dijo Ángela en cuanto entramos al baño.

-Ángela, recuerdas que siempre te decía que el día que viera al amor de mi vida lo sabría tan sólo con mirarlo a los ojos – le pregunte y ella asintió – Edward es el amor de mi vida – dije emocionada – Es amor a primera vista – añadí.

-Estoy tan feliz por ti amiga, se nota que él se siente de la misma manera – dijo Ángela mientras se ponía labial, yo también retoque mi brillo labial.

-Bella, creo que Ben y yo deberíamos irnos, los dejaremos solos – dijo Ang emocionada.

-No se pueden ir, como voy a regresar a casa. – le pregunte.

-Edward puede llevarte – sonrió.

-No Ang, no me atrevo a decirle algo así, por Dios acabo de conocerlo – le dije.

-Me acabas de decir que él es el amor de tu vida – me contesto.

-Sí, lo es, pero no quiero que piense mal de mí – le dije.

-Bueno, de todas formas, estaremos un rato mas y después nos vamos, ya son las 2:30 de la mañana – dijo mirando su reloj, yo estaba sorprendida, tan rápido había pasado el tiempo. Wao el efecto que Edward tenía en mi me hacía perder hasta la noción del tiempo. Regresamos a la mesa y vimos que Ben se estaba carcajeando.

-De que te ríes – le pregunto Ang a Ben.

-Bella, que es lo que más te da miedo en este mundo – pregunto Ben riéndose todavía, el sabia la respuesta, no sé porque me preguntaba eso pero decidí responderle.

-Los doctores, las agujas y los hospitales – dije y vi que Edward estaba aguantando la risa mientras Ben se carcajeaba de nuevo. –Que- les pregunte.

-Edward es doctor – dijo Ben y sentí el rubor inundar mis mejillas, Dios que vergüenza.

-Edward, lo siento, de verdad, yo no quise ofenderte – hable rápidamente. Él tomo mi mano entre las suyas.

-Bella, no tienes porque disculparte, no me ofendiste, como podría un ángel como tu hacer algo que me ofendiese – dijo mirándome directamente a los ojos, mientras acariciaba mi mano, Ángela y Ben se fueron a la pista de baile – Pero ahora tienes que bailar conmigo – me dijo levantándome, volvimos a bailar un rato mas y luego nos sentamos los cuatro en la mesa a tomar algo, los chicos pidieron coñac, Ángela y yo pedimos jugo de manzana.

-Ya deberíamos irnos, es tarde – dijo Ben mirando su reloj.

-No te vayas – me pidió Edward quien sostenía mi mano. Parecía que le dolía el simple hecho que yo me fuera.

-Vine con ellos y además ya estoy cansada. Yo vivo en Staten Island, no quiero desviarte – le dije para que me entendiera. Yo no quería irme de su lado pero no iba a decírselo.

-Entonces déjame pedir la cuenta y te llevo a tu casa, no me desviaras – dijo mientras le hacía señas al mesero.

-Edward no tienes porque hacerlo – le dije.

-Es verdad, yo pago – dijo Ben.

-Quiero hacerlo – dijo Edward – Además, he pasado una noche muy agradable con ustedes, yo vine a su mesa, yo los invito – dijo Edward entregándole la tarjeta de crédito al mesero y devolviéndole la tarjeta crédito a Ben.

-Entonces debemos salir los cuatro y yo pagare – dijo Ben.

-Claro, cuando quieras – dijo Edward.

-Que tal el próximo viernes – dijo Ángela.

-Por mi esta perfecto, que dices Bella – dijo Edward.

-Por mi está bien – respondí tratando de ocultar la alegría de saber que lo volvería a ver. El mesero le devolvió la tarjeta a Edward, él me ofreció su brazo y caminamos hacia la salida. Afuera estaba haciendo bastante brisa, temblé cuando el aire me golpeo y Edward lo noto.

-Tienes frio – dijo mientras se quitaba su chaqueta y me la ponía sobre los hombros.

-Edward, no, te dará frio – le dije intentando devolverle la chaqueta, pero él no me dejo.

-No tengo frio – dijo encogiéndose de hombros. El mozo trajo el auto de Ben

-Bueno chicos, hasta luego. Pórtate bien Edward – dijo Ben despidiéndose de nosotros.

-Me llamas tan pronto llegues – susurro Ángela quien se despidió de nosotros con un beso en la mejilla.

-Adiós – les dije ellos se subieron a su auto y se fueron. El mozo trajo un volvo plateado espectacular. Edward abrió la puerta para mí.

-Gracias – le dije y el dio la vuelta, entro al auto y salimos del restaurante. – Tienes un auto muy bonito – le dije.

-Gracias, pero así fuéramos en una bicicleta contigo aquí todo es bonito – me respondió, encendió la radio y comenzó a sonar claro de luna.

-Claro de luna – dije.

-Conoces a Debussy - pregunto tomando mi mano.

-Sí, es uno de mis favoritos – le respondí.

–También es uno de mis favoritos – me respondió -Donde vives – me pregunto cuándo nos subimos a la autopista para dirigirnos a Staten Island. Intercambiamos nuestros números de teléfono.

-En la avenida Presidentes, edificio Washington – le dije, seguimos en un cómodo silencio. Llegamos y él aparco frente al edificio, se bajo del auto para abrir mi puerta.

-Gracias – le dije cuando extendió su mano para ayudarme a bajar.

-Te acompañare hasta tu puerta – dijo tomando mi mano y caminamos hacia el lobby, presione el botón del ascensor y más rápido de lo que hubiera querido estábamos frente a mi puerta.

-Bueno, esta es mi puerta – dijo lo obvio lamentando la despedida.

-Bella, lo he pasado increíble esta noche, quieres ir a cenar conmigo mañana y a ver una película. – pregunto y sus mejillas se sonrojaron.

-Me encantaría – le respondí feliz sabiendo que lo volvería a ver.

-Técnicamente es esta noche, son las 3:30 de la madrugada – reímos ante su comentario.

-Entonces te veré mañana – le dije. El sostuvo mis manos entre las suyas y las beso.

-Te extrañare – me dijo, yo acaricie su mejilla y el puso su mano sobre la mía, descanso su mejilla en mi mano suspirando.

-Yo también – le respondí tímidamente, él beso mi mano una vez más.

-Descansa bello ángel – dijo dándome un tierno beso en la frente, soltó mis manos y yo abrí la puerta.

-Tú también descansa Edward – le dije sonriéndole, él espero hasta que cerrara la puerta para irse y entonces me di cuenta que no le había devuelto su chaqueta, abrí la puerta pero el ya no estaba. Aspire el delicioso aroma de su chaqueta y camine a mi habitación, llame a Ángela para decirle que había llegado bien. Me quiete el vestido, me puse mis pijamas, me quite el maquillaje y me lave los dientes. Me puse la chaqueta de nuevo aspirando su delicioso aroma. Me metí a la cama con la cabeza en las nubes por todo lo ocurrido esta noche, cerraba los ojos y veía el perfecto rostro de Edward, suspire, no tardo mucho cuando el sueño me venció y durante toda la noche soñé con mi príncipe azul.

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*1950's (No existe) es un restaurante de mi imaginación. Me lo imagine con el ambiente de los restaurantes de esa época porque eran románticos y siempre había una orquesta tocando música para bailar pegadito. Además del glamour que distingue esa época.

En el próximo capi tendremos EPOV. Quiero pedirles que me sugieran la ropa que usara Bella en su primera cita. ¿Como les gustaría que fuera vestida?

Una vez más quiero darle las GRACIAS a TROYIS por su apoyo y por darme ánimos.

Pueden creer que ya tenga 38 REVIEWS, eso me emociona mucho.

Denle al botoncito verde por fis.

Muchas gracias por su apoyo. Nos leemos.