Capítulo VII: Quiero un hermanito

BELLA POV

¿Tienes más hermanos, Bella? —preguntó Edward mientras arreglaba la mesa para cenar.

—Directos no, pero creo que tengo uno de parte de mi madre —respondí, no estaba segura pero ¿Qué importaba?— ¿Y que hay de ti?

Tengo una hermana y un hermano…

— ¡Yo quiero un hermanito! ¡Yo quiero, yo quiero! —lo interrumpió Nessie.

La cara de Edward no tenía precio. Estaba completamente blanco, con la mandíbula suelta y los ojos como platos. Me reí de su expresión.

¡Sí, uno pequeño! —chilló, mientras saltaba por la cocina.

—Nessie, creo que estas comiendo muchos caramelos. —dijo Edward mientras se reía.

— ¡Pero yo quiero un hermanito! —volvió a chillar.

¿Quién quiere un hermanito? —preguntó una voz cantarina. Me volví hacia donde venía la voz y me tope con una mujer bajita, con cabello negro corto que venía entrando a la cocina.

—Te dije que no abusaras de la llave que te dí —dijo Edward. — Se toca el timbre.

¡No seas exagerado! No interrumpí nada ¿Verdad Nessie? —miró a la pequeña.

¡No tía Ali! —corrió hacia ella y la abrazó— Pero mi papi no me quiere dar un hermanito —hizo un puchero, y se cruzo de brazos.

¡Un hermanito! —ahora veo de donde Nessie saco su hiperactividad pensé— ¿Y de donde quieres que te traiga un hermanito? —le preguntó la mujer bajita.

¡No lo sé, de donde vienen tía! —le respondió y se giro hacia Edward— ¿Papi de donde salí yo? ¿De ahí puedes traerme un hermanito? —corrió hacia él y empezó a saltar— ¡Porfis, Porfis!

La cara que tenía ahora Edward, no se comparaba con la anterior. Me reí más fuerte, y creo que la mujercita de cabello corto por fin se dio cuenta de que existía.

¡Oh que maleducada soy! Lo siento, no me di cuenta de que estabas ahí —se disculpó mientras se acercaba a mi —Soy Alice, hermana de Edward —me saludó.

No te preocupes, Soy Bella —le sonreí

¡Oh, tu eres la famosa Bella! Nessie me habla mucho de ti, ¿Verdad Pequeña?

—Sipi. —me sonrojé.

—Es raro ver a Edward con visitas —se rió— y sobre todo femeninas.

—Alice… —él la fulminó con la mirada.

—Esta bien, esta bien… Bueno a lo que venía. Esme quiere que vengas a cenar mañana.

¿Puedo ir yo? —preguntó Nessie, olvidando completamente el tema anterior. Uff

—Por supuesto, cariño —contestó Alice. —No preguntes tonterías.

¿Y puede ir Bella? —preguntó de nuevo.

—No, no, no… —dije antes de que contestara. Creo que ya era bastante quedarme a cenar en la casa de Edward, no quería seguir incomodando. Aparte… ¿Ir a cenar a la casa de sus padres? Eso era como un paso bastante largo entre nosotros.

¿Por qué no? —preguntó Edward—no me vengas con que es una molestia, por que no lo es. Tienes una sola excusa valida y es ya tener planes para mañana.

Este yo… —Piensa Bella… piensa…

—No, no lo tienes, así que mañana Edward te pasará a buscar a las siete para que estés lista —Decidió Alice.

—Pero…

—Sin Peros —me interrumpió.

¡Si, Bella cenara otra vez con nosotros! —grito Nessie.

s

Al final, Alice cenó con nosotros, mientras comíamos me contaron anécdotas de la familia, como la primera vez que Edward cambió un pañal, Alice me prometió mostrarme las fotos, y Edward no se veía muy contento.

Terminamos de dejar limpio todo, y me dí cuenta que ya era un poco tarde.

—Nessie hora de dormir —dijo Edward.

¿Qué? ¡No, es temprano! ¡Yo quiero jugar con Bella! —me abrazó quedando detrás de mi.

—Cariño, mañana tienes clases, y Bella tiene que irse a su casa.

—Pero… pero… está bien… pero con una condición. —Sonrió— Quiero que Bella me acompañe. ¡Porfis, porfis!

¡Si! Que Bella valla con Nessie, y yo me quedo conversando con Edward —dijo Alice volviéndose a Edward— Tu y yo tenemos cosas que hablar jovencito. —frunció el ceño

— Esta bien, solo si a Bella le parece bien —dijo Edward mientras me miraba con una calida sonrisa. Le sonreí también.

—Claro. —respondí feliz.

Nessie se despidió de Alice y Edward con un furtivo abrazo y un beso, y me tomo la mano. Me guió por las escaleras, sin apuros ya que sus piernas cortas, le impedían ir muy rápido. Llegamos al segundo piso, que no era para nada pequeño, se veían varias habitaciones, caminamos por el largo pasillo y Nessie entró por una puerta que tenía un cartel rosa brillante que decía "Girls Power" su habitación. La seguí y me di cuenta que no era su habitación… o no parecía que fuera la habitación de una niña de seis años… era la habitación de Edward, ya que había una cama de dos plazas con un ventanal gigante detrás, por las murallas habían estantes con muchos libros y discos, en las mesas habían muchas, muchas fotos de Nessie, de Edward, de Alice y a mi parecer de la familia de Edward.

—Aquí duermo, con mi Papi —dijo Nessie mientras se subía a la cama y empezaba a saltar. —A ninguno de los dos nos gusta dormir solitos.

Sonreí, imaginé que la pequeña podía tener su habitación, pero no me la imaginaba estando separada de su padre por una muralla, aunque estén dormidos.

Ayudé a Nessie a ponerse su pijama de ositos. La ayude a acostarla y me quede junto a ella mientras la arropaba.

¿Te gustaría que te leyera un cuento? —le pregunte suavemente. Negó con la cabeza.

¿Y que tal si te canto? —intenté con otra cosa. Volvió a Negar.

¿Qué te gustaría? —pregunté.

Dime como puedo hacer que mi papi me de un hermanito —dijo con la voz un poco adormilada.

A esta niña no se le pasa nada. No tenía porque sentirme incomoda… no era edad para explicarle… Tampoco empezaría con lo de las abejas y Blah blah… Ella me preguntó como puede tener un hermanito, no como nacen los bebes.

—No es fácil cariño —susurré. —Se necesita trabajo y tiempo.

—Pero mi papi tiene tiempo y trabajo. —sonreí.

—También se necesitan dos personas… para ir a pedirle a la cigüeña un hermanito.

¿La cigüeña? —preguntó— ¿Dónde vive?

—No lo sé, eso solo lo sabe tu papi —respondí.

—Entonces mi papi puede ir con mi abuelito o abuelita a visitar a la cigüeña. — Sonreí.

—No, corazón, tu papi tiene que ir con una persona muy especial para el a buscarla, así como te fue a buscar a ti. —Nessie torció el gesto.

—Pero Bells, mi mami esta en el cielo, no puede acompañarlo.

Pequeña… no sentía lastima por ella. Pero si le tenía un odio enorme a la 'madre' de la criatura más hermosa del mundo, como podía abandonarla así… ¿Qué pasó por su cabeza?

Como no contesté enseguida, Nessie me sonrió y me dijo:

¿Te gustaría verla? Era linda, pero me tienes que guardar un secreto —No entendía nada ¿A que se refería? —No le dirás a mi papi lo que te mostraré.

Nessie, se destapo y se bajo de la cama. Busco algo por debajo de la cama y saco una caja grande que al parecer tenia juguetes.

¿Qué haces? Es muy tarde para jugar, corazón. —no me presto atención, mientras escarbaba entre los juguetes.

—Aquí esta. —dijo mientras sacaba una cajita mediana y la tendía hacia mi.

La tomé y la abrí, en ella había una foto doblada. Miré a Nessie que estaba sentada a mi lado con una sonrisa. Desdoble la foto y me encontré con la ancha sonrisa de Edward, se veía que tenia alrededor de diecisiete o dieciocho años. Junto a el había una joven, de cabello rubio y tez blanca. La cara de ambos era de felicidad pura mientras estaban abrazados. La miré por un minuto y Nessie me dijo.

—Esa foto me la dio tía Ali, no le digas a mi papi que la tengo, yo se que a el no le gusta hablar mucho de mi mami, pero es la única foto que tengo de ella. Se llamaba Tanya, y era bonita, pero tú eres mas bonita y tu voz es linda —sonrió.

Si pudiera llorar, lloraría pero tenia un nudo en la garganta, y Nessie no se veía para nada triste, así que no le arruinaría el momento.

— Era bonita pequeña, tu también eres bonita —le sonreí— pero ahora tienes que dormir, mañana tienes clases temprano.

La ayude a acostarse otra vez, y me quede con ella tarareando alguna canción. Ella empezó a cerrar sus ojitos y cuando pensé que ya estaba dormida murmuró:

— ¿Bella?

—Dime corazón —murmuré.

—Acompaña a mi papi a buscar a mi hermanito… para el eres especial. —y no dijo nada más.

Me quedé ahí, sin saber muy bien que pensar, me estaba encariñando mucho con Renesmee… la estaba empezando a querer. Estuve un momento más junto a ella, y me pare cuidadosamente para no despertarla y me dirigí a la puerta, al girarme hacia ella, me topé con unos ojos verdes y una sonrisa encantadora. Pegué un respingo, no me había dado cuenta de que estaba ahí.

¿Y Alice? —pregunté nerviosa y en vos baja.

—Se fue, al ver que tardabas, subí a buscarte. —murmuro mientras cerraba la puerta de la habitación y quedábamos ambos solos en el pasillo.

—Lo siento, se me pasó la hora. Me tomo tiempo hacerla dormir. —me disculpé.

—Sí, a veces pasa. —murmuró.

No me quitaba la vista de encima, estaba un poco incomoda con ese par de esmeraldas que me miraban fijamente. Traté de mirar al suelo pero era inevitable mirarlo a él, no sabía que podría estar pasando por su cabeza, tal vez era momento de irme, el tenía que trabajar mañana y levantarse temprano.

—Yo… creo que debo irme.

No alcance ni a caminar dos pasos, cuando dos fuertes brazos rodearon mi cintura y mi espalda choco con el pecho de Edward, el abrazo me tomó por sorpresa, sus firmes brazos, me tenían aprisionada con una ternura indescriptible, al sentir su tibio aliento contra mi cabello fue la gota que rebalso el vaso. Me derretí ante el, todo tipo de promesa que me he hecho, se relucieron a polvo. Sería imposible tratar de mantenerme al margen la relación "profesora-apoderado", lo peor que podría pasar, fuera que Edward se hiciera indispensable para mi vida. Pero… es imposible pensar cuando el calor de su cuerpo, se traspasa al mió. Había una sola cosa por hacer… dejarme llevar. De las consecuencias… ahí veré como lo manejara mi corazón.

Recargué mi cabeza en su hombro, y cerré los ojos.